TITULO: El Trato

Capítulo: El niño Draco de once años

Libro: Harry Potter

Pairing: H/D B/R T/N

Category: Tiene algo de Fluffy, Angs, Romance y quizá algo más.

Raiting/Warning: PG-13 por el momento. M-Preg. Algunos Spoilers del último libro (sin llegar a ser todos y cambiando, obviamente, mucho).

Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de Harry Potter, pertenecen a su Creadora J. K. Rowling y a sus respectivos socios comerciales. Ésta solo es una historia escrita de fan para fans, sin fines lucrativos.

Lo único mío son la historia, las ideas y OCC (Personajes originales).

De todas maneras si te gusta la historia y quieres publicarla, te pediría que antes lo consultes conmigo.

CAMPAÑA LE FAY : No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. ALZA LA VOZ, NO TE QUEDES CALLADO ANTE EL PLAGIO.

Tiempo: Posterior a la "saga" de libros.

En calidad de Universo Alterno.

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Nota:Esta historia, por ser lo que es contiene OCC en los personajes (creo que eso está claro desde el momento en que se llama: FanFiction) y M-Preg. Hago hincapié en esto.

¿Qué es M-Preg? Es la contracción para referirse a un: Masculine Pregnant (embarazo Masculino) Si no te agrada esta temática, entonces no lo leas.

De esa manera te ahorrarías algún sentimiento de contrariedad. Pero si te da curiosidad, entonces adelante. Recuerda que yo no me hago responsable de nada ya que es tu decisión. Gracias

OoOoOo

Blaise Zabini había crecido en un mundo lleno de avaricia, odio al prójimo y a la sangre sucia. Con abundancias y oro que podían comprar lo que fuera cuando lo quisiera.

Unigénito y por ende mimado, consiguió cuanto objeto y persona deseo; las carencias eran un tema vetado en su vida, por lo que ser el mejor y no más que el mejor fue siempre su estandarte.

Vivir entre Slytherin en el colegio solo había aumentado su ego a niveles estratosféricos, siendo los placeres mundanos las mejores diversiones jamás encontradas.

El ser Death Eater jamás fue una opción para él a pesar de que sus padres adoraban prácticamente el suelo que Voldemort pisaba.

Jamás había creído en las descabelladas ideas del loco controlador de almas, mucho menos que sus padres fueran incoherentes con todo lo que siempre le habían enseñado en la vida; quizá por eso había encontrado atrayente la amistad del joven heredero Malfoy, a quien inculcaron la misma educación que él.

Sin embargo, en alguna etapa del camino, sus rumbos se perdieron por un momento, agradeciendo que sus padres hubieran muerto antes de obligarle a hacer lo que a Draco Malfoy le fue forzado.

Años más tarde y después de un periodo difícil para el heredero Malfoy, volvió a reencontrarse con él, forjando una amistad sincera a pesar de las habladurías.

La guerra dejó secuelas para todo aquel quien se vio de alguna forma involucrado, y el hecho de perder a sus padres no fue la excepción, por eso prefirió acercarse al olvido que el placer carnal y el dinero le proveían con la facilidad que chasquear los dedos conseguía.

Si, había disfrutado de infinitas y deliciosas compañías, todas y cada una de ellas con una historia fascinante por recordar.

Sin embargo, la noche en que a lo lejos se topó con lo que creyó el mejor entretenimiento gratuito de su vida, jamás la olvidaría.

Era verdad, siempre fastidió a los Gryffindors, en especial al trío, porque Malfoy encontraba un sádico entretenimiento en eso. Pero ha años de ni siquiera recordar a ninguno de los tres y con un chisme que recorría el ministerio tan rápido como un conjuro, no pudo perder la oportunidad.

A veces (siempre), se burlaba de Sybill Trelawney cuando hablaba sobre conexiones cósmicas, el futuro y las idioteces del destino, pero cuando algo hizo click muy dentro de él, recordó a la loca profesora y sus habladurías.

Y podía confesar, bajo el encantamiento de verdades más potente y un triple veritaserum, que ni todos los placeres de antaño ni las millones de cosas que el oro compraba, se comparaban con la felicidad que experimentaba en esos momentos.

Era, sin ufanarse más (y no era que no lo quisiera), el hombre más feliz sobre la faz de la tierra y todo eso se lo debía a las cinco cabecitas rojas que jugaban a desgnomizar el jardín de su abuela y al hombre que dormía plácidamente en su regazo.

A él, en especial, le debía toda la dicha que sentía.

No pudo dejar de sonreír y de robarle, un beso más, a su consorte, quien entres sueños sonrió.

Lo amaba tanto como jamás creyó llegar a querer a alguien (y eso que se había mofado abierta y brutalmente de los idiotas que se enamoraban), y estaba feliz con eso. Por tal debía cuidarlo, al extremo de matar si era requerido. Un amor como el que compartía con su esposo jamás sería equiparado, ni siquiera por el recuerdo.

-Ronnie tuvo suerte al encontrarte, Blaise.

La voz más que conocida de su suegra lo sacó de sus cavilaciones.

-¿Usted cree? Yo más bien creo que el de la suerte fui yo.

Molly sonrió, a veces cuando no la veían, le gustaba mirar a su antepenúltimo hijo y a su esposo, quien se desvivía por atender hasta el más mínimo capricho que el pelirrojo tuviera.

Viéndolos así pensaba, que la tristeza jamás se volvería a colar por sus vidas.

Blaise amaba tanto a su esposo e hijos que lo creía capaz de todo con tal de protegerlos.

Eso, al menos, la dejaba un poco más tranquila.

-¿Y el asunto de…ya sabes?

El pelicastaño frunció el entrecejo y su mirada cambió radicalmente de la ternura al enfado.

-Lo lamento, no quise…

-Descuide, no es su culpa.-Negó Blaise, acariciando el vientre de su aun dormido esposo.-Es solo que…

-Cualquiera en tú posición habría hecho más.-Alentó Molly, quien se acercó a su yerno.-Y tú haces mucho con no lanzarle una imperdonable a…

-Preferiría que no mencionara su nombre, ya suficiente tengo que soportar con que él lo haga.

La mujer asintió, comprendiendo perfectamente la situación.

-Él dice que será sencillo. Nott y…esa mujer, quieren fijar el juicio lo más pronto posible.

-Eso es bueno. Entre más pronto se termine…

-Más pronto él dejara de verla.

Molly miró a su yerno quien con total posesión abrazó y besó la sien de su hijo.

Era evidente el celo de Blaise.

-Debes confiar en él.

-Y lo hago, es solo que…ella lo lastimó tanto… ¿recuerda cuando comencé a frecuentarlo?

Ella afirmó, podía recordarlo tan nítidamente como si hubiera pasado el día anterior.

Después del rompimiento, Ron había quedado destrozado y desconfiado de toda persona que no perteneciera a su familia.

Depositó en Hermione Granger más que su vida misma y aun, después de tantos años, a ella le costaba un poco de trabajo perdonar a la muchacha.

-No quiero que vuelva a sufrir, mucho menos por alguien que no vale la pena.

-Es ahí en dónde debes ser fuerte y confiar más que nunca. Él te ama, más de lo que jamás ha amado o amará a alguien, y no creo que sea yo la indicada para recordártelo.

Zabini sonrió, él lo sabía perfectamente.

-Entonces te sugiero que lo dejes cooperar, como dijiste: entre más pronto esto termine…

-Más pronto él dejará de verla.

Molly no estaba tan convencida de eso pero asintió, el chico ya hacía suficiente reprimiendo su enfado.

-Iré a ver a los niños.

-O a los gnomos.

Ambos rieron, los niños Zabini-Weasley eran bastante traviesos, sin agregar el carácter.

Cuando Molly desapareció, Blaise miró a su esposo y algo, un calorcito que aparecía en su interior cada vez que nombraban a esa mujer, volvió a hacerse presente. Por eso mismo y con una chispa de rabia en los ojos, besó a su esposo.

Lo hizo lentamente, un contacto fino que le permitió saborear el terciopelo de los labios de su esposo.

Lamió un poco, degustando lo que jamás se cansaría en probar, para después hacerse un poco de espacio con la lengua en el interior de la boca de un Ron que comenzó a moverse.

Chupó y succionó un poco, mordiendo con algo de fuerza lo que por derecho le pertenecía.

-Blaise.-Gimió el pelirrojo, correspondiendo lánguidamente al contacto, disfrutando de las caricias en su vientre y del contacto caliente que no podía rechazar.

-¿Me amas?-Indagó el pelicastaño, volviendo a morder (solo un poquito) el labio inferior de su pareja.

-Te adoro.-Fue la respuesta del pelirrojo, acariciando la mejilla de su consorte.

-Dormiste mucho.-Anunció el italiano, besando la nariz del que sonrió.

-Sí, ni siquiera me di cuenta cuando llegaste. Aunque éste despertar ha sido delicioso.

-Entonces debería despertarte así siempre.

-¿A caso no lo haces?

Se sonrieron, mirándose un momento que parecieron años.

-Eso me enamoró de ti.

-¿Los besos?

Zabini sonrió.

-No, tú mirada.

-¿Qué tiene mi…?

-Me miras como si no existiera nadie más en el universo.

-Es qué para mí no existe nadie más en el universo, Blaise.

Y era también por ese pequeño temblor en el corazón que Blaise Zabini había dejado de ser el play boy del mundo mágico, de salir a fiestas, despilfarrar su herencia y dejar de creerse no menos que más, para convertirse en el padre de cinco (casi seis) hijos que adoraba más que a nada en la vida, pero también en el esposo de un hombre que se había incrustado en su corazón para jamás salir.

Y bien valía la pena, porque era sin duda alguna el hombre más ricamente feliz de la existencia.

oOoOoO

Draco Malfoy miró una vez más, y con ojo inquisitivo, al hombre sentado a su lado.

Era apuesto, debía reconocerlo, y el hecho de que se hubiera matado quien sabe cuántas horas para tener la musculatura que era más que evidente (aun con el jersey puesto) era exasperante.

Alto, solo un poquito más que él…bueno, quizá no tan poquito, pero jamás lo aceptaría.

De voz ronca, rayando en lo sexy y de una sonrisa que se extendía hasta la China, sobre todo si Harry Potter estaba en escena.

-¿Y tú qué haces?-Indagó, temiendo que si continuaba mirándolo encontraría más pros que contras en el hombre que miraba atentamente la pared divisoria de la cocina.

-¿Perdón?

Ok, al tipo le faltaba cerebro y sobre todo educación. Al menos Draco Malfoy tenía modales. Característico patrón a seguir de amigo fiel que Potter elegiría.

"Tiene una come libros, una comadreja que sigue procreando y ahora un estúpido sin pizca de cerebro. Típico de ti, Potter"

-Oh, disculpa, es que estaba comenzando a sentirme un poco frío y buscaba el calefactor.

Si, y Draco había nacido ayer.

-¿También eres fotógrafo?

El hombre rió. A pesar de que quizá no era tan mayor a él, Draco comenzó a sentirse muy pequeño y eso no le gustó. En nada.

-Veo que le has hablado mucho de mí a tú amigo, Har.

La risita del que apareció por fin en escena le hizo virar la vista, encontrándose con que su amable anfitrión se acercaba con tres tazas de té.

-Malfoy no es…

-Por cierto, no nos has presentado, Har. Yo soy Alec Laurent, encantado.

El rubio miró con cierto desprecio la mano que el muggle le ofrecía pero al final la aceptó.

-Draco Malfoy.

-¡Hey, que nombre tan cool!, ¿Tus padres eran hippies o algo por el estilo?

La risotada del hombre solo sirvió para que el rubio se enfadara, pero afortunadamente y antes que de su varita saliera algo que no pudiera controlar, el pelinegro intervino.

-La familia de Malfoy es…aristocrática. Ya sabes cómo son.

-¿En verdad? Pues hombre, lo lamento. Disculparás mi mal chiste pero como los amigos de Har son casi siempre bromistas, imaginé que tú también lo serías. Mis más sinceras disculpas entonces, te prometo que me comportaré.

Malfoy enarcó una ceja y miró a Potter quien sonreía con fingida cordialidad.

Y no lo imaginaba, ¿cuántas veces él mismo no había utilizado esa sonrisa?

-Entonces, Har, ¿de dónde conoces al señor Malfoy?

El aludido, que acababa de sentarse frente a sus invitados, dio un pequeño respingo.

-Ham…ah…del colegio.-Respondió después de lo que a Draco le pareció una eternidad.

-¿En serio?-El hombre pareció maravillado.- ¿Desde entonces ya eran amigos?

Harry tosió audible y exageradamente mientras el rubio solo giró los ojos.

¿Él, amigo de gracias por salvarnos Harry Potter? Aja.

-Y dime, Alec, ¿a qué debo tú repentina y nada anunciada visita?-Indagó el ojiverde en un intento desesperado por desviar la atención del incómodo tema. Sus amistades Muggles conocían relativamente poco, y lo que él deseaba, de su vida, por eso así se quedaría.

-¿Llamas poco a los cincuenta mensajes que te he dejado?

-Veinte.-Corrigió Draco aun antes de darse cuenta de que había hablado.

-Bueno, bueno, veinte. Creo que exageré un poco con eso de cincuenta.-Rió de buen agrado.

-¿Poco? Yo diría que veinte ya es exageración.

Harry miró al rubio a quien repentinamente se le antojó interesante la fea taza entre sus manos. ¿A caso toda la loza del pelinegro era así de osca?

-Sí, tienes razón Har, quizá si fue un poco premeditada mi visita. Pero hombre, desde hace días no sé nada de ti y acabo de regresar de Chechenia. Lo lógico sería venir a ver si no te ha ocurrido algo.

-¿Qué cosa podría ocurrirme? No ocurre nada en Londres, Alec.-Sonrió el aludido con una pizca de diversión en los ojos.

-Sí, aja.-Murmuró el rubio, quien seguía sin apartar la mirada de la taza.

-De hecho me siento un poco mal, tú teniendo visitas y yo…

-Por mí no hay problema, además, ¿cuándo has necesitado invitación?

Draco elevó la mirada solo un instante para toparse con algo parecido a la confidencia en los ojos chispeantes de Potter y el fulano ese del que intuía, en cualquier momento le volvería a caer encima como cuando llegó.

Y es que para Malfoy no fue nada apropiado toparse con semejante hombre tras la puerta y mucho menos verlo abrazar a su anfitrión de la forma en que lo hizo antes de entrar al departamento.

¿A caso así eran siempre?

-Ejem.-El rubio se aclaró la garganta y con esto el efecto entre los otros dos se rompió.

-Lo lamento, me siento algo incomodo por interrumpirlos.

-Nada de eso Alec, no has interrumpido nada. De hecho Malfoy ya se…

-Quedaría a la cena.-Indicó, sonriendo de la forma más adorable que encontró. Si en un principio deseó desaparecer cuanto antes del lugar porque no le interesaban las amistades ñoñas de Potter, en ese momento fue todo lo contrario.

-¡¿QUÉ?-Indagó Harry, abriendo grandemente los ojos.

-Sí, ¿no lo recuerdas? Antes de que el señor Laurent…

-Alec.-Interrumpió el aludido sin borrar su sonrisa cordial.

-Antes de que el señor Laurent llegara.-Prosiguió el rubio anulando la interrupción.-Tú mismo me sugeriste quedarme para cenar. ¿Ya lo olvidaste?

-Malfoy…

-¡Excelente idea!-Manifestó Laurent con cierta emoción.- ¿Sabes lo que mi pancita apreciaría una comida decente y hogareña?

Los nudillos de Harry se volvieron blancos por la presión y deseaba, de verdad lo quería, arrancarle a Malfoy la sonrisita inocente del rostro. Pero no lo haría, ya había demostrado su madurez y paciencia, y si lo que Malfoy quería era fastidiar, él también podía.

-De acuerdo.

El gritito de júbilo del otro invitado se le antojó despreciable al rubio, quien estaba optando por conjurar algún hechizo silenciador.

¿Cómo podía Potter soportar a ese hombre?

-Entonces pónganse cómodos que yo haré todo.

-No sería justo Har, yo…

-Eres…son mis invitados. Por favor, insisto.-Indicó Harry, guiñándole un ojo al hombre que sonrió y pareció satisfecho.

Draco pensó, por lo grandioso que era y el sexto sentido que le había evitado problemas, que Potter estaba actuando demasiado meloso con ese hombre.

Frunció el entrecejo, ¿qué se traería entre manos?

-Har es un excelente cocinero.-Informó Alec, quien se incorporó para acercarse a la licorera que el rubio no había visto.- ¿Whiskey?

El rubio asintió. Al menos al tontatas ese se la había ocurrido una buena idea.

-Y dígame, señor Malfoy, ¿es verdad entonces que ustedes dos se conocen desde el colegio?

Draco aceptó la copa que le ofrecían y bebió un poco antes de responder.

-Sí, ya lo escuchaste.

-Es que Har habla tan poco de él.-Reveló Alec volviendo a tomar asiento.-Qué en verdad me sorprendió enterarme de eso.

El rubio enarcó una ceja.

-¿Potter habla poco de él?-Indagó con cierta perspicacia.

-Claro. De hecho no sé muchas cosas sobre él y eso me avergüenza.

-¿Por qué le…?

-Pensará que soy un bruto.-Sonrió con cierta pena el que también tenía el cabello negro, pero que a diferencia de Potter, el cabello del hombre si parecía más dispuesto a obedecerlo.-Y un sin modales

"En eso estamos completamente de acuerdo"

-Pero….me gustaría pedirle un favor.-Dijo, mirando los ojos grises que analizaron los negros con bastante insistencia.

-¿Qué clase de favor?

El ego del rubio se mofó haciendo alusión a lo inepto que ese muggle era. ¿A caso no sabía que a Draco Malfoy nadie le pedía un favor sin antes estar seguro que tenía el cómo pagarlo?

Sonrió divertido. Algunos muggles eran graciosos y tontos.

-Bueno…sería entre usted y yo, claro.-Susurró, echando un vistazo por si el anfitrión aparecía.-Yo…me…gustaría que usted me dijera un poco más sobre Harry.

-¿Yo?-Cuestionó en tono alarmado.

-Bueno, es que como han dicho que se conocen del colegio…

Draco estaba a punto de lanzar una larga carcajada y no precisamente llena de gracia.

Sin embargo se lo pensó mejor.

-De acuerdo.-Sonrió, bebiendo un poco más de whisky.

-¡¿En verdad?-Indagó emocionado el hombre.

-Claro, ¿por qué no?

El rubio estuvo seguro que de un momento a otro la efusividad del hombre ese se le volcaría encima, por eso lo detuvo antes de que se diera algún contacto indeseado.

-A cambio de información que usted también puede darme, yo por supuesto lo ayudaré.

Alec parpadeó, evidentemente no se esperaba eso.

-¿Información?

-Claro, ¿a caso crees que eres el único interesado en saber más sobre Potter?

Volvió a Tutearlo, esa vez como solía hacerlo siempre que algún negocio le interesaba.

Miró atentamente los rasgos del hombre y aunque joven, parecía que la vida lo había tratado duramente.

Pero eso no lo amedrentaría.

-De acuerdo. No veo el porqué no ayudarte si harás lo mismo por mí.

-¿Es un trato entonces?

Alec asintió y estrechó la mano del rubio, quien sonrió satisfecho.

Acababan de hacer un trato (aunque no fuera mágico), del cual Potter no se enteraría y del cual sospechaba, le sacaría bastante provecho. Sobre todo porque esa vez él lo controlaría.

La cena no tardó demasiado, a pesar de que Potter se había ausentado algunos días de su casa, pero se esmeró como si se tratase del mejor manjar del universo, algo con lo que Draco Malfoy no estuvo tan de acuerdo.

-¿Empanadas*?-Indagó, mirando el dichoso platillo de forma petulante.

-Claro, ¿qué esperabas? ¿Roast Beef?

El rubio se mordió la lengua para evitar que el insulto saliera.

Debía comportarse, sobre todo en presencia del hombre que parecía encantado con el platillo gourmet y con la idea de pegársele demasiado al cuatro ojos.

Por alguna extraña razón eso no terminaba por gustarle.

-Bien, provecho.

Alec fue el primero en probar y reconocer la suculenta cena, algo que Draco tampoco pasó por alto.

-¡Wow!, ¡Delicioso como siempre, Har! ¿Tienes una idea de hace cuanto no como una empanada decente?

-Me lo imagino. ¿Cuánto tiempo dices que estuviste en Chechenia?

-Seis meses y Jonathan quiere que regrese. Pero está loco, no vuelvo en un buen tiempo.

Ambos rieron ante lo que pareció una broma personal que Malfoy no entendió.

El rubio continuaba debatiéndose entre probar o no esa comida.

-¿No te gustó?-Indagó el ojiverde aparentando preocupación.

Él sabía, tan bien como sabía escribir su propio nombre, que Malfoy jamás accedería a comer comida muggle.

Una cosa era que hubiera soportado, y misteriosamente aun lo hiciera, el estar en el mundo no mágico; y otra, muy diferente, que quisiera probar algo muggle que tuviera que masticarse.

Oh, en breve lo vería desaparecer de su hogar.

-No como carne, Potter.-Dejó escupir el rubio, apretando los dientes en forma asesina.

-¿Oh, eres vegetariano? Habérmelo dicho antes, aquí tengo empanadas de vegetales.

Y Harry le alcanzó un platón que el rubio miró con desprecio.

Esa sé la cobraría con intereses.

Alec miraba alternativamente tanto a uno como otro muchacho sin entender lo que sucedía.

-¿Ocurre algo?-Indagó, tratando de comprender.

-Nada, que quizá Malfoy ya se vaya a casa.-Fue la respuesta confiada de Potter, quien con una sonrisita continuó comiendo.

Ese fue quizá el detonante para que Draco se enfureciera, tomara cuchillo y tenedor, cortara un pedazo de empanada con la refinación que le habían inculcado y sin dejar de mirar los ojos verdes que parecieron muy sorprendidos, comió.

Harry, por poco, dejó que su mandíbula cayera en la mesa.

El rubio masticó con propiedad y después bebió vino.

-He probado mejores platillos pero no está mal para ser comida tuya.-Dijo, volviendo a masticar un pedazo más.

Potter pareció a punto del desmayo, sin embargo sus ojos se ensancharon y miró al rubio con algo parecido al desprecio.

Malfoy se las pagaría.

-¿Te ha gustado? Eso es bueno, espera a ver el postre: Custard** con

Earl Grey***

-Eso suena…

-¿A eso llamas postre? No me sorprende que lo hayas sacado del paso con el poco tiempo que tuviste.

-¡Oye!

-A mi me parece que…

-Para tú información sé cocinar.

-Aja, ¿y qué más? No le daría esto ni a Crushed.

-Cómo si tú supieras algo de cocina.

-Har…

-¡Claro que sé! Y puedo probártelo cuando quieras y dónde quieras.

-¿Es eso un intento mediocre de ufanarte?

-Creo que…

-Si tienes miedo a que te derrote, Potter.

-Eso quisieras.

Ambos se miraron con intensidad y Alec, que continuaba observando, se sintió de pronto extraño e incómodo.

¿Qué había sido todo eso?

-Pues yo creo que cocinas muy bien, Har.

Verde y gris parecieron salir del trance con la voz de Laurent, por eso y casi de inmediato regresaron su atención a sus respectivos platos.

-G-gracias, Alec. Siempre es bueno saber que te sigue gustando lo que hago.

-Siempre me gustará todo lo que haces, Har.

Draco bebió un trago largo de vino antes de colocar la copa y servilleta en la mesa para levantarse.

-Me marcho. Debo atender negocios.

-Vaya, ya era hora.

-No se marche, señor Malfoy.-Detuvo Alec incorporándose también.

-Descuida, no lo he olvidado. Ya después tendremos tiempo de vernos, claro, si Mr. Potter lo desea.

-Claro que si, ¿verdad, Har?

El aludido abrió la boca pero la sonrisa socarrona de Malfoy solo lo hizo gruñir.

-Entonces, con permiso. Que disfruten su linda velada.

Draco se colocó su túnica de viaje y con una inclinación de cabeza salió, para posteriormente desaparecerse en el pasillo.

Dentro del apartamento, Harry aun miraba la puerta con cierto aire de enfado.

-Malfoy.-Gruñó, sabiendo que todo eso no era más que uno de los tantos trucos del rubio por hacerlo enfadar.

-Vaya, que…hombre tan más peculiar. No pensé que ese fuera tú tipo de amigo en el colegio, Har.

-¡¿Amigo?-Gritó con aire indignado.- ¡Ese…ese hombre no es mi amigo!, ¡y JAMÁS estará a un centímetro de serlo!

-Bien, tranquilo, no te molestes. Es solo que cómo la interacción que tuviste con él, no la tienes con nadie…yo solo supuse…

Alec cerró la boca ante la mirada poco amigable de Harry. Él nunca lo había visto así.

-Draco Malfoy es como un grano en el culo, así que si podemos cambiar de tema…hablemos de Chechenia, si, de los Rusos, ¿cómo va la guerra fría?

Alec suspiró. Definitivamente nunca había visto a Harry comportarse de esa forma, mucho menos con la mirada tan brillante.

¿A caso no sabía que estaba a punto de quebrar el plato por la fricción del cuchillo y el tenedor? Peor aún, ¿no sabía que la guerra fría había terminado hacía mucho tiempo?

Draco Malfoy era todo un enigma y él estaba dispuesto a descubrir la razón.

El aun joven heredero Malfoy se dejó caer pesadamente en la silla de su estudio.

Ese día había sido una estupidez monumental, aun no comprendía el motivo que lo impulsó a aceptar una visita a ese ridículo mundo muggle que no hizo nada más que llevarle desgracias.

Sonrió, al menos todo había valido la pena al ver el enfado de Potter.

Una extraña sensación lo invadía, una adrenalina que recorría su cuerpo como hacía mucho tiempo no sentía.

No sabía a qué atribuírselo, pero todo lo que podía decir era que se sentía vivo.

Tantos años procurando la estabilidad del apellido, forjándose una reputación impecable que borrara el pasado. Años de preocupaciones, que no se había tomado el tiempo para él mismo.

No era como si el deporte de saltar de cama en cama fuera despreciado, pero nada, ni sus amantes, lo habían hecho experimentar eso que Potter lograba encender en él sin mucho esfuerzo.

La vida era extraña, sobre todo con los altibajos que estaba teniendo últimamente.

Quizá lo que le ocurría era como a los cazadores cuando estaban al asecho de su presa. La sensación, el algo recorriendo los sentidos era lo que tenía con Potter.

Sonrió con burla. Quizá todo ese día lleno de estupideces al fin estaba haciendo mella en su prodigiosa cabeza, al grado de aceptar que durante más de diez años era la primera vez que algo lo emocionaba tanto.

Era descabellado, sobre todo porque se trataba de alguien a quién le debía la estadía de su padre en prisión y el mentado Trato que estaba comenzando a sacarle más que un día de mala suerte.

Potter, Potter, siempre Harry Potter.

Todo el mundo mágico giraba en torno a su leyenda y él odiaba eso, porque sabía que a pesar de los años y de lo que aconteciera en su vida, jamás le perdonaría aquel rechazo público a la edad de once años.

¿Por qué lo había hecho? Quizá jamás obtendría las respuestas, pero sí mayor enfado de saber que mientras se hundió en la vengativa idea de hacerle miserable la existencia, el aludido se vio envuelto en brazos protectores que él, en cambio, nunca tuvo.

La línea que dividía el mundo de Potter y el suyo era inmensa y siempre diferente.

Por un segundo quiso olvidar ese día, el Trato, a su padre y todo lo demás; pero el niño de once años, el chiquillo herido en el orgullo jamás antes rechazado le obligaba a recordar una y otra vez mientras le susurraba con voz punzante y magullada, que Potter jamás lo aceptaría como había aceptado a Granger, a los Weasley y a ese hombre alto, fornido, de ojos negros penetrantes y atractivo que había prometido decirle más sobre Harry Potter.

En la intimidad de su despacho, Draco Malfoy se preguntó con coherencia: ¿Para qué demonios deseaba saber sobre Potter?

Quizá solo el niño Draco de once años conocía la respuesta.

Continuará…

Bien, un poco de glosario gastronómico internacional ^^

* Empanadas: Es un alimento compuesto por una masa similar a la del pan y relleno de cualquier cosa como carne, verduras, mermelada, etc.

** Custard o Natillas: Es un postre lácteo, como una crema elaborada con leche, yemas de huevo, azúcar y aromas como la vainilla o el limón. Es un postre muy famoso y recurrente no solo en el reino unido sino en otros países europeos y americanos.

*** Earl Grey: Es un tipo de té mezclado con té negro, aromatizado con aceite de bergamota. Es una de las bebidas tradicionales de Reino Unido.

Todos estos son platillos y bebidas típicas que corresponden, como intuirás, al Reino Unido.

Ojalá haya servido de lago ^^

Bueno, se que no he dicho mucho sobre Alec Laurent…quizá lo intuyan pero déjenme decirles que si está por aquí es únicamente para ser el eslabón de lo que deseo hacer. Ojalá se entienda un poco ^^

Ahora (tenía que mencionarlo), cuando estaba haciendo este chap, hablaba con Heva sobre locuras y la musa aburrida y la falta de imaginación en el departamento creativo, entonces se mencionó algo sobre Chechenia, la risa fluyó y entonces tenía que poner a Chechenia en este fic (sé que es un chiste local pero la palabra Chechenia aun me causa risa…si, estoy un poco loca…son las secuelas que el mundo real deja en mi xd) así que por eso Chechenia está aquí y…gracias Heva por reírte de esto (porque en verdad, en verdad, en verdad lo necesitaba) y a ustedes si después de esto (aunque no lo creo) también se ríen… en verdad, pronuncien Chechenia algunas veces y verán el efecto que tiene xd.

Ok, ahí vamos ya, casi llegando al culmine de todo esto. Muchísimas gracias por seguir leyendo, les estoy inmensamente agradecida ^^

Recuerden que cualquier duda pueden preguntarme que yo trataré de darle respuesta a la brevedad posible.

Y como se ha hecho una costumbre en mí decir: si el mundo real me lo permite, nos veremos pronto:

Katrinna Le Fay

Octubre 2010

PD1: Sigan apoyando la campaña Anti Plagio porque entre más seamos más podremos alzar la voz ^^

PD2: Si pulsas el botón de acá abajo y me dejas un comentario (el cual no cuesta mucho, se los aseguro) estarás contribuyendo a que conozca lo que opinas de la historia, así como tus sugerencias y todo lo que se te pueda ocurrir (solo insultos y review anónimos no acepto pero lo demás, claro que si ^^) De antemano gracias por tu comentario n.n