¡Hola a todos!
Esta vez la espera no fue tan larga. Les traigo un capítulo muy especial, ya poco a poco se va dando ese paso entre Hermione y Draco. Espero que hayan pasado una buena semana. Yo no doy más; entre el colegio y la vida misma estoy hasta el cuello.
Por suerte mañana en Argentina es feriado, así que voy a tener tiempo para descansar y escribir.
Sin más interrupciones, los dejo leer tranquilos. Con todo mi amor,
Adalie May.-
10- ) No creo que me quieras
Ginny se desenvolvía con curiosa habilidad. No le costaba nada hablar con él, a pesar de su perfil altivo y reservado. Ya era prácticamente de noche. Habría pasado varias horas ahí. Era mucho más interesante de lo que en verdad habría creído.
-Creo que es muy tarde. Iré a la sala común para terminar mis deberes.- Confesó Ginny con suavidad.
-De acuerdo. Te acompaño.- Se ofreció Ernie.
El ambiente se puso un poco tenso al caminar por los oscuros y semivacíos pasillos. Una vez en frente del retrato, Ginny le obsequió una sonrisa, y le dijo:-
-Nos vemos mañana, ¿sí?
-Gracias por esta tarde. Nos vemos.
Ginny lo besó en la mejilla y lo observó largarse. Caminaba tan derecho que pensó que tendría alguna parálisis en la columna. Al girarse, se dio cuenta que el retrato estaba abierto, pues una persona estaba frente a él.
-Hola.- Dijo Harry fríamente.
-Hola.- Respondió Ginny con una tímida sonrisa que intentaba naturalizar la situación.
-No sé si recuerdas que Ernie intentó algo con Hermione en el tren.- Mencionó Harry con falta de tacto.
-En verdad, me explicó que fue solo una demostración de cariño, porque Hermione lo ayudó mucho el año pasado.
-¿Ah, sí? De acuerdo.- Harry la dejó plantada en frente del retrato. Ginny escondió su mirada y esbozó una tímida sonrisa. Queriéndolo o no, había salido con otros para olvidar a Harry, pero se moría de amor viendo su brote de celos.
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-¡Malfoy!
No había respuestas. La sangre corría por su nuca. No sabía cómo se había hecho ese corte; si al caer, al resbalar.
-¡Episkey! ¡Episkey! – repetía Hermione una y otra vez sin conseguir parar la hemorragia. Se quitó la túnica y rodeó su cabeza con ella.- ¡Ennervate!
Hermione no tuvo que pensarlo dos veces; elevó el cuerpo de Malfoy con un hechizo y lo trasladó con cuidado a la enfermería. Ya pensaría alguna excusa al llegar allí.
-Oh, señorita Granger, ¿qué es lo que sucede? – Madame Pomfrey abrió la boca desmesuradamente.- ¡Rápido! ¡Sobre la camilla!
No dijo nada durante unos minutos, si no que se dedicó exclusivamente al cuidado del paciente. Le costó un tanto detener la hemorragia por el tiempo que había pasado.
-Gracias a Dios no fue un corte un centímetro más profundo.
Emitió en voz muy baja, continuando su trabajo. Al cabo de lo que parecieron unos veinte minutos donde Hermione no pudo evitar un llanto descomunal, Madame Pomfrey comentó:
-Está fuera de peligro.- Luego, la miró con recelo y se sentó.- Dime cómo demonios llegó a esta situación antes de que llame al director.
-Madame Pomfrey…lo siento tanto. Si pudiera explicarle.
-Explíqueme la verdad, porque es una situación un tanto comprometida, por si no se ha dado cuenta.- El tono acusador de su voz la hizo sollozar una vez más. Aturdida, le explicó:
-Fue Zabini. De Slytherin. Se atacaron mutuamente. Él vino por mí, y amenazó con torturarme, o hacerme quién sabe qué. Pero Malfoy llegó y ahí comenzó la pelea. Zabini estaba en pésimas condiciones, pero logró hechizar a Malfoy, y no sé si él resbaló o qué, pero se golpeó la nuca.- Habló rápidamente para evitar detenerse. Malfoy la había salvado de una horrible tortura, y probablemente ahora expulsarían a Zabini.
Poppy la miró desconfiada, pero en unos segundos se levantó y se dirigió a su despacho. Ella no se atrevió a moverse del lugar. Tan solo acercó su silla a un costado de la cama de Malfoy. Lo miró, y lo vio tan apacible.
Se sentía tan malditamente culpable. Malfoy había rozado la muerte por su inutilidad. ¿Qué la había llevado a encerrarse en una habitación con Blaise Zabini? Todavía sentía el susto en su rostro. Draco Malfoy dormido no parecía tan fuerte, tan asqueroso, tan impredecible.
-Lo siento tanto.- Le susurró a pocos centímetros de su rostro.- Sé que poco te importa cómo me sienta, o lo que piense, pero debes saber que nunca hubiera querido esto. Ni siquiera para ti.- Sonrió de lado.
Draco se movió. Hermione se alejó de él de un salto, asustada. Pero Malfoy no se despertó. Se volvió a acercar a él, pero no se sentó. Lo miró. En un reflejo rozó su hombro.
-Gracias.
Hermione se alejó al otro costado de la habitación y se deslizó por la pared. No iba a irse de allí.
-Madame Pomfrey.- Dijo la profesora Mcgonagall al adentrarse en la habitación.- ¿Qué ha sucedido?
La enfermera se asomó de su despacho y comenzó a explicarse a Minerva. Hermione se paró y se acercó a ambas. Al instante, aparecieron Snape y Dumbledore.
-¿Qué es esto? – escupió Severus controlando su tono de voz. Miró con un desprecio absoluto a Hermione, que se concentraba en los cordones de sus zapatos.
-Señorita Granger – susurró Dumbledore – por favor explíquenos.
Hermione tomó aire y dijo todo lo que había presenciado. Una vez finalizado su relato, Dumbledore la invitó a retirarse a su cuarto. Se fue caminando muy rápido para llegar a su habitación. Tomando mucho coraje, subió a la habitación de los chicos y les contó a ambos lo que había sucedido.
-¡¿Cómo dices?! – gritó Ron. Hermione lo miró con bronca, y él bajó su tono de voz.- ¿Malfoy está herido? ¡Pero qué buenas noticias!
-No digas pavadas.- Lo cortó Hermione.- Pudo haberse muerto.
-¿Pero está bien, no es cierto? – preguntó Harry.
-No puedo creer como le pueden desear eso a alguien. Malfoy fue a defenderme.
-No me lo creo.- Argumentó Ron.- Malfoy nunca te salvaría ti.
-No sé por qué lo hizo, pero así fue.
-Puede que sea una trampa…- sugirió Harry.
-No lo es. Me salvó y punto.
-¿Cómo estás tan segura? – preguntó Ron.
-¡Si no me hubiera salvado ahora estaría llorando mis moretones sin saber por qué motivo ni de qué modo me los hicieron! Zabini amenazó con quitarme la memoria.
-Ese imbécil. Ya planearemos que hacerle y juro que le dolerá.- Dijo Harry con violencia.
-Estoy de acuerdo.- Apoyó Ron.
-Ya veremos. Ahora duerman, me voy a mi cuarto.
-Buenas noches.
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-¿Qué demonios te ha sucedido? – preguntó Pansy al ver el rostro ensangrentado de Zabini. Este se tiró en su cama, balbuceando palabras sin sentido.
-Nada.- Argumentó Blaise. Pansy se levantó de la cama de Draco, y se sentó a un costado del herido.
-¿Ah, sí? ¿Y por eso estás sangrando?
Zabini no respondió.
-Déjame en paz.
-Dime, Nott ya se fue, cuéntame qué pasó.
Blaise se dio vuelta con dificultad y le relató todo lo sucedido.
-¿¡Y Draco!? – gritó una vez finalizada la historia.
-Granger se quedó con él.
-¿¡Cómo Granger!? ¡Entonces es cierto, se acostó con ella!
-No digas pavadas, eso no es cierto.- Contradijo Zabini.
-¿¡Qué le hiciste!?
-Nada irrecuperable. Solo está desmayado.
-¿Y si lo lleva a la enfermería? Entonces te expulsarían. Granger contará la verdad.
La mueca de Zabini se transformó en una de preocupación. Si Granger contaba lo sucedido, entonces lo expulsarían…
-¡No! – gritó.- ¡Tienes que ayudarme!
Blaise tomó fuerte de las muñecas a Pansy.
-¿Por qué lo haría? – preguntó la chica con una sonrisa irónica.
-Porque si no le contaré a Draco que revisas sus cosas cada semana para encontrar alguna prueba que lo incrimine. ¡Ah! Y que no pierdes oportunidad para contarle a Narcissa las aventuras de "tu" Malfoy.
-¡No te atreverías!
-Créeme que si lo haría.
Pansy no lo pensó dos veces.
-¿Qué haremos?
-Fingiremos que estoy enfermo, y tú dirás que estuviste conmigo todo este tiempo y que nunca me fui de aquí.
-Dumbledore vendrá a verte y sabrá que no estás enfermo. O Snape, ¡o quien sea!
-Eres brillante Pansy.- Respondió el muchacho sonriendo con malicia.- Entonces será Snape.
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¿Qué tal?
¡Díganme que creen que va a pasar!
Les deseo una muy buena semana.
