De nuevo quiero agradecer a Mr.E's-pen. por su ayuda en este capítulo. La escena del vídeo (ya veréis cuál es) es totalmente suya. Ya sé que os dije que escribió una parte del capítulo 9, pero al final lo puse en el 10. De la misma forma, también me basé en un texto que me pasó para escribir ciertas escenas de los dos capítulos siguientes. Sin nada más que decir, espero que disfrutéis del capítulo ;)
Akari-chan estaba abrazando fuertemente a su amiga mientras lloraba.
-Yui-chan… Gracias… Muchas gracias… Me has salvado la vida…
Yui-chan también la abrazó con fuerza mientras también le caían lágrimas de sus ojos, al igual que al resto de chicas., excepto a Kyoko, que estaba extrañada. La chica miró a Kyubey, que suspiró con la cabeza baja, como si estuviera decepcionado.
-Tú… Tú lo sabías, ¿verdad? Sabías que pasaría esto.
-Sí.
-¿Y por qué no nos lo dijiste?
-Ya os lo he dicho, pensé que lo sabíais.
-No. Hay algo más. Algo que no nos estás contando. Seguro que esto formaba parte de tu plan que me has contado antes.
Las demás chicas estaban extrañadas. No sabían a que se refería. Pero sus rostros pasaron de estar extrañados a sorprendidos al oír lo que dijo Kyubey.
-Bueno, no te voy a negar que formaba parte de nuestro plan.
Ninguna de ellas entendía nada, pero cada vez estaban más asustadas. Kyoko se mostró muy seria, casi enfadada.
-Yui-chan, cógelo.
-Sí.
Ésta, que tenía la misma expresión que Kyoko, paró el tiempo antes de que Kyubey pudiera huir, y cuando lo volvió a activar tenía a Kyubey cogido del cuello.
Kyoko: Bien. Ahora nos vas a explicar todo lo que querías hacer. – Kyoko alargó su mano hasta quedar justo al lado de Kyubey, y empezó a emitir una luz hacia él. – Esto es un hechizo de verdad. Ahora nos lo vas a explicar todo. Dinos, ¿querías que Akari-chan se convirtiera en una Caballero del Silencio?
-Sí. Así es.
Kawashita yakusoku wasurenai yo
Me wo toji tashikameru
Oshiyoseta yami furiharatte susumu yo
MAHOU SHOUJO AKARI MAGICA
– LA BATALLA POR LOS TRES MUNDOS –
Itsu ni nattara nakushita mirai wo
Watashi koko de mata miru koto dekiru no?
Afuredashita fuan no kage wo
Nando demo saite kono sekai ayundekou
Tomedonaku kizamareta toki wa ima hajimari tsuge
Kawaranai omoi wo nose
Tozasareta tobira akeyou
Mezameta kokoro wa hashiridashita mirai wo egaku tame
Muzukashii michi de tachidomatte mo sora wa
Kirei na aosa de itsumo mattete kureru
Dakara kowakunai
Mou nani ga attemo kujikenai
CAPÍTULO 10: El contraataque de los Caballeros del Silencio
Todas se quedaron impresionadas al oír lo que dijo Kyubey. Como nadie dijo nada, debido al hechizo de Kyoko, Kyubey siguió.
-Como ya te he dicho antes, con los Incubators del mundo de Mirakurun decidimos que obligarais a los Giga-Giga a devolvernos abandonar nuestro planeta para poder recuperarlo, y a cambio nosotros dejaríamos de enviar chicas mágicas para que lucharan contra ellos. Pero cuando volví a este mundo y contacté con los Incubators de aquí, nuestro plan cambió. Cuando contacté con ellos, les expliqué la idea a la que había llegado con los otros Incubators, pero entonces se nos ocurrió una idea mejor, con la que además de recuperar nuestro planeta, recolectaríamos mucha más energía. Dejar que Akari se convirtiera en una Caballero del Silencio. – Las chicas, impactadas, no podían hacer nada más que escuchar las crueles palabras de Kyubey. – Les expliqué que Akari podía convertir a los Caballeros del Silencio en Chicas Mágicas, pero que al hacerlo, ella cedía una cantidad de su luz igual a la de sombras que tenía ese Caballero del Silencio, y ella absorbía esas sombras, corrompiendo su Gema del Alma. Entonces, cuando ella hubiese absorbido una cantidad de sombras superior a la cantidad de luz que tenía originalmente, su Gema del Alma se convertiría en una Semilla de Pena, pero como el deseo de Akari fue que las brujas nunca hubieran existido, en vez de convertirse en una bruja, se convertiría en una Caballero del Silencio, liberando así todo su poder al completo. Akari no está utilizando todo su poder porque algo dentro de ella lo reprime, pero convertida en una Caballero del Silencio eso no pasaría, y podría liberar todo su poder, así que no tendría ningún tipo de problemas con mataros a todas vosotras. – Estas palabras impactaron aún más, si cabe, a las chicas. Todas abrieron los ojos como platos, y Tomoko, Hima-chan y Akari-chan se llevaron las manos a la boca, mientras a la última se le escapaban algunas lágrimas. – Cuando lo hubiese hecho, se uniría a la otra Akari y a Akira, y entre todas eliminarían a todas las Chicas Mágicas de los dos mundos, liberando una gran cantidad de energía que utilizaríamos para contrarrestar la entropía de mi mundo. Las Caballeros del Silencio habrían ganado la guerra gracias a que Akari se habría convertido en una Caballero del Silencio, y eso habría ocurrido gracias a los Incubators, así que estarían en deuda con nosotros y nos deberían un favor. Entonces nosotros hubiéramos pedido que eliminaran a los Giga-Giga, así hubiéramos recuperado nuestro mundo y hubiéramos recolectado la energía que hubieran utilizado en la batalla para utilizarla en mi mundo.
Kyubey terminó de hablar. Todas estaban petrificadas, incluso Yui-chan. Ni siquiera ella se hubiera podido imaginar que Kyubey fuera capaz de eso. Yui-chan, instintivamente, empezó a apretar cada vez más fuerte el cuello de Kyubey, pero de pronto, lo soltó.
-¡HIJO DE PUTA!
Antes de que llegara al suelo, le dio una fuerte patada que lo mandó volando a la pared, impactando fuertemente contra ésta. Y antes de que cayera, le cogió fuertemente del cuello y lo volvió a empotrar contra la pared con su mano izquierda, mientras con la derecha empezó a darle puñetazos en el cuerpo con todas sus fuerzas, haciéndole escupir sangre. Debido a la fuerza que empleaba, Yui-chan sabía que si seguía golpeándole así, iba a matarlo en cuestión de segundos, pero Yui-chan no quería eso. Ella quería hacerle sufrir. Así que para conseguirlo iba curando sus heridas mientras le golpeaba. Pronto las demás chicas empezaron a animarla.
Saku-chan: ¡Vamos, destrózalo!
Kyoko-chan: ¡Más fuerte!
Hima-chan: ¡Machácalo, senpai!
Tomoko: ¡Cárgatelo!
Chinatsu: ¡Vamos, dale más fuerte!
Rise: ¡…!
Rivalun: ¡Golpéale más! ¡Más!
Mirakurun: ¡Sigue, sigue! ¡No pares!
Ayano: ¡Vamos, más! ¡Destrózalo!
Yui: ¡Aplástalo, aplástalo!
Yui-chan, cansada de golpear, creó una pistola de clavos, y le clavó un clavo a cada oreja, dejándolo enganchado a la pared. Después creó en su mano un puño americano, y siguió golpeándole aún con más fuerza, curando sus heridas mientras le golpeaba, no fuese que lo matara. Eso motivó aún más a las chicas, que seguían gritando con euforia, animando a Yui-chan a seguir golpeando al Incubator. Pero Akari-chan estaba impactada. No es que defendiera a Kyubey, ni mucho menos. Después de lo que dijo, ella también estaba increíblemente enfadada con él y pensaba que se merecía un duro castigo. Pero ese nivel de violencia era demasiado para Akari-chan. Ella no estaba acostumbrada a unos niveles de violencia de ese calibre, y era una de sus mejores amigas quién lo estaba haciendo. Y para colmo, todas las demás la animaban para que siguiera y le causara más daño a Kyubey. Cierto que Akari-chan pensaba que Kyubey merecía un castigo, y sabía que Yui-chan lo odiaba, pero aun así, nunca imaginó que su amiga fuera capaz de llegar a esos extremos. ¿En serio esa era Yui-chan? No la reconocía, era como si no fuera ella. Fue entonces cuando Akari-chan lo vio.
-¡Yui-chan, para!
Su amiga la ignoró, siguiendo golpeando a Kyubey, pero las demás reaccionaron asombradas.
Saku-chan: ¿¡Qué dices!? ¿¡Lo vas a defender!?
Kyoko-chan: ¿¡En serio sientes pena por él después de lo que nos iba a hacer!?
-¡No, no es eso! ¡Yui-chan, para!
Pero Yui-chan la ignoró. Akari-chan rápidamente corrió hacia ella y le cogió del brazo antes de que pudiera golpear nuevamente a Kyubey, pero ésta se giró y golpeó a su amiga en la cara con todas sus fuerzas, tirándola al suelo, asustando a todas las demás.
-¡Yui! ¿¡Qué haces!? – Giró Kyoko-chan.
-¡Oye! – Siguió su otra yo.
-¡Funami-senpai! – Añadió Hima-chan.
Yui-chan se dio cuenta entonces de lo que acababa de hacer.
-A-Akari… ¡Akari!
Yui-chan corrió rápidamente hacia ella y se agachó junto a ella, que estaba tirada en el suelo. Akari-chan tenía la mejilla completamente destrozada y la mandíbula rota. Yui-chan se horrorizó de lo que le hizo a su amiga, pero por suerte, rápidamente la curó con magia.
-A-Akari… Lo siento… Yo… No sé en que estaba…
Akari-chan, llevándose la mano a la mejilla, empezó a incorporarse.
-Yui-chan, enséñame tu Gema del Alma.
Todas se extrañaron de que ahora fuera ella quien dijera eso, pero Yui-chan la mostró, y todas se sorprendieron al ver que no emitía ningún brillo. No emitía ninguna luz, pero tampoco ninguna oscuridad. Aún había tiempo.
-Lo sabía. Tu odio por Kyubey ha empezado a corromper tu Gema del Alma. Si sigues así te convertirás en una Caballero del Silencio.
Akari-chan puso sus manos sobre la Gema del Alma de su amiga y empezó a emitir luz. En cuestión de segundos, la Gema del Alma de Yui-chan volvía a brillar, pero la de Akari-chan se había oscurecido un poco.
-Akari…
Akari-chan miró a sus demás amigas.
-Vosotras también.
Éstas también miraron sus Gemas, y vieron que estaban casi igual que la de Yui-chan. Después Akari-chan se dirigió a las chicas del Concilio.
-Y vosotras no tenéis Gemas del Alma, pero vuestro odio no hace más que fortalecer a los Caballeros del Silencio.
Nadie dijo nada durante unos segundos. Nana fue la primera en decir algo.
-Entonces… ¿Estás diciendo que debemos dejar de odiar a Kyubey?
Akari-chan asintió.
-¿¡Pero cómo quieres que dejemos de odiarlo después de lo que iba a hacer!? – Saltó Kyoko-chan.
-¡Exacto, ese bicho es un malparido! – Dijo su otra yo.
-Lo sé… Pero aun así… Mientras sintáis odio por él no podremos ganar.
-¿Pero como se supone que tenemos que dejar de odiarle? – Dijo Yui-chan. – Iba a utilizarte para que nos mataras a todas y dar la victoria a los Caballeros del Silencio. Y lo peor es que como no tiene sentimientos sería capaz de hacerlo otra vez.
-Exacto. – Añadió Kyoko.
-Si ese es el problema… Vamos a solucionarlo.
Akari-chan empezó a acercarse a Kyubey, dejando a las chicas extrañadas por esa frase. Le quitó los clavos que tenía en las orejas, dejando que cayera al suelo. Akari-chan se agachó junto a él.
-Gracias… Akari…
-Calla. Mis amigas tienen razón. Eres despreciable.
-Pero Akari… Yo sólo quiero lo mejor para el universo… ¿Es que no lo veis?
Yui-chan iba a golpearlo de nuevo, pero Akari-chan levantó la mano, en señal de que se detuviera. Yui-chan tuvo que hacer un esfuerzo para contenerse.
-Tú eres el que no lo ve. Pero tranquilo, ahora lo vas a ver.
Akari-chan empezó a emitir luz sobre el Incubator. A vista de las demás, sólo le estaba curando sus heridas, pero realmente Akari-chan estaba haciendo más que eso. Cuando se recuperó completamente, la chica dejó de emitir luz sobre él, apartándose y volviéndose a poner de pie. Las demás chicas vieron que Kyubey estaba algo extraño, girando su cabeza hacia los lados, con la vista al suelo, como si estuviera confundido.
-Chicas, lo siento por todo. – La mayoría de las chicas levantaron una ceja, extrañadas y sorprendidas por lo que dijo Kyubey, aunque siguieron mirándole mal. – Siento todos los problemas que os he causado. Ahora entiendo por qué estáis tan molestas conmigo. Realmente me siento muy mal por lo que he hecho, y aunque sé que va a ser muy difícil que me perdonéis, haré todo lo posible para compensaros.
Las chicas no se lo podían creer. ¿Qué le había pasado?
-¿A… ¿Acaba de disculparse? – Dijo incrédula Hima-chan.
-Akari, ¿qué le has hecho? – Añadió Kyoko-chan.
Akari miró a las chicas con una sonrisa.
-Le he dado sentimientos.
Esto dejó boquiabiertas a todas las chicas.
-¿CÓMO?
-¿Sentimientos? ¿Cómo has hecho eso? – Preguntó Nana.
-Kyubey dijo que prácticamente mi único límite es mi imaginación. Por suerte tengo mucha imaginación. – Dijo con una sonrisa. – Su problema era que al no tener sentimientos creía que el fin justificaba los medios. Cómo me dijo una vez a mí, en el mundo hay más de siete mil millones de personas, y cada pocos segundos nacen unas 10 más, así que no entendía porqué nos molestaba que murieran unas pocas si eso ayudaba a contrarrestar la entropía.
-Pero ahora lo entiendo. Yui, tú me dijiste una vez que las personas no son sustituibles. Que cada una es única e irremplazable. Ahora lo entiendo. Y también entiendo todo lo que tuvieron que sufrir todas las chicas mágicas que se convirtieron en brujas. Me alegra que gracias al deseo de Akari eso nunca ocurriera.
Akari-chan le miraba con una sonrisa, satisfecha.
-Aun así sigo defendiendo que era el mejor método que teníamos para recolectar energía.
Esto hizo que a Akari-chan le apareciera una gota de sudor y las demás volvieran a mirarle mal.
-Esto… No estás ayudando.
-Pero es verdad. Que me sienta mal por aquello no quita que fuera el mejor método que teníamos para recolectar energía. Ahora ni se nos ocurriría aplicarlo, pero una cosa no quita la otra.
Akari se dirigió a las demás chicas.
-Bu-Bueno, no tenéis que preocuparos, no volverá a engañarnos.
-De hecho nunca os engañé. Simplemente no os conté toda la verdad.
-¿¡Quieres callar!? ¡No estás ayudando!
-Pero es verdad, nunca os engañé. Pero podéis estar tranquilas, ya no se me ocurriría hacer nada que os perjudicara, ni a mí ni a ningún otro Incubator. Como tenemos una mente colectiva, los conocimientos que adquiere uno, los adquieren todos, por lo tanto, ahora todos los Incubators de este mundo piensan como yo, y cuando volvamos a nuestro mundo pasará lo mismo con ellos.
Hubo unos segundos de silencio.
-No me lo creo. – Dijo Yui-chan.
-Ni yo. – Siguió Kyoko.
-Entiendo que vais a tardar en confiar en mí después de lo que he hecho. Espero que con el tiempo podáis perdonarme, como lo habéis hecho con Ayaka, Sakuragi, Risa, Yuri y Keiko. Ellas también hicieron cosas malas, y las habéis perdonado. Y fue Akari quién las convirtió en Chicas Mágicas, la misma que me ha otorgado sentimientos a mí. ¿Si las habéis perdonado y ya confiáis en ellas habiendo sido Akari quién las ha convertido, por qué no deberíais hacerlo conmigo cuando ha sido ella misma la que ha actuado sobre mí?
Todas se quedaron sin saber qué decir, y las Chicas Mágicas y las ex-Caballeros del Silencio se miraron entre ellas.
-Además, si seguís odiándole favorecéis a los Caballeros del Silencio y os podéis convertir vosotras en uno de ellos. – Añadió Akari-chan. – Y tiene razón en eso último. Si ya confiáis en Ayaka, Sakuragi, Risa, Yuri y Keiko habiendo sido yo quién las he convertido, podéis confiar también en Kyubey. Si ha funcionado en ellas, también habrá funcionado en él.
Se produjeron unos segundos más de silencio.
-Bueno, ya veremos. – Dijo Yui-chan mientras creaba una Semilla de Pena. – Por ahora debemos purificar vuestras Gemas. – Yui-chan se acercó a Akari-chan y puso la Semilla de Pena junto a su Gema del Alma, pasando un aura oscura. – Aún se puede aprovechar. – Dijo lanzándosela a Kyoko-chan.
Ésta, aunque nunca había utilizado ninguna (en la nueva realidad) intuyó cómo debía usarse viendo como lo hizo Yui-chan las dos veces anteriores, así que la colocó junto a su Gema del Alma, pasando una pequeña cantidad de energía oscura. Después de la pasó a Saku-chan para que hiciera lo mismo, y después ésta a Hima-chan. Para entonces, la Semilla ya estaba completamente oscura.
-Se ha vuelto completamente negro.
-Si la contaminamos más puede aparecer una bruja… O una Caballero del Silencio en este caso. Dámela. – Dijo Yui-chan acercándose a Hima-chan. Ésta le dio la Semilla, y Yui-chan, que miró a Kyubey con desprecio, se la lanzó a gran velocidad, como si tuviera intención de clavársela (lo más probable es que realmente tuviera esa intención) pero no pasó, y Kyubey se la comió con el agujero de su espalda.
-Hmp. Al menos es útil en algo.
Akari-chan que sabía que nadie seguía sin fiarse de Kyubey, intentó cambiar de tema.
-Bu-Bueno, ya es muy tarde. ¿Qué tal si nos vamos a dormir ya? Podemos estar satisfechas, hemos dado un gran golpe hoy.
-Sí, tienes razón. – Dijo Nanamori. – De hecho, ahora las únicas copias vuestras que quedan bajo el control de Akira son Himawari, Sakurako y la otra tú.
Aunque con ellas será mucho más difícil. – Siguió Ayaka. – A parte de que son más poderosas, seguro que Akira ya ha ideado algún plan maestro.
Yuri asintió.
-Ella es extremadamente inteligente. Tened por seguro que aunque podamos hacer desaparecer nuestra presencia, lo vamos a tener muy difícil para derrotarla. Yo fui una de las más cercanas a ella junto con Keiko. Sé de lo que hablo.
-Bueno, ya trazaremos un plan mañana. – Dijo su doble (Yui). – Por ahora Akari tiene razón. Es muy tarde, será mejor que durmamos ya para estar descansadas para mañana.
-Sí. – Yuri y Yui se quedaron mirando durante unos segundos, hasta que la primera habló. – Esto… ¿Dónde dormiremos nosotras?
Nadie dijo nada durante unos segundos.
-Es verdad, no habíamos pensado en eso. – Dijo Chitose.
Hubo unos segundos más de silencio. Ayaka sonrió.
-Todavía no os fiais del todo de nosotras, ¿verdad?
Yui: Ah, no, esto…
-No pasa nada. Lo entiendo.
-…
-Rise dice que sí que confía en vosotras.
-¿En serio?
Nana asintió.
-Y si Rise confía en vosotras, yo también.
-Entonces yo también. – Dijo Ayano. – Además, no noto ninguna maldad en ellas. – Después miró hacia Akari-chan. – Y también confío en Akari-chan. – La chica se sonrojó un poco. – Ella es tan pura como lo era nuestra Akari antes de unirse a los Caballeros. Estoy segura de que Ayaka, Sakuragi, Risa, Yuri y Keiko no albergan ningún mal, y todo gracias a ella.
Akari-chan tuvo que bajar su cabeza para intentar ocultar su sonrojo. Las demás chicas del Holy Quintet sonrieron al ver a Akari-chan feliz.
-Entonces yo también. – Dijo Kyoko. – Si Ayano confía en vosotras para mí en suficiente.
-Lo mismo sirve para mí. – Dijo esta vez Chitose intentado evitar que le sangrara la nariz al oír a Kyoko decir eso.
-Yo digo lo mismo con Kyoko. – Dijo sonriendo esta vez Yui.
-¡Si Yui-senpai confía en vosotras, yo también! – Todas miraron a Chinatsu. – ¿Eh? ¿Pasa algo?
-No, nada. Es solo que hacía mucho tiempo que no me llamabas Yui-senpai.
Todas se pusieron a reír.
-Bueno, entonces podemos hacer lo siguiente. – Dijo Nana. – Yui acoge a Kyoko-chan y Yui-chan, Chitose a su hermana y a Akari-chan, y Nanamori a Himawari-chan y a Sakurako-chan. Pero Kyoko, Rivalun y yo sólo tenemos a nuestra pareja, y Chinatsu a su hermana. – Nana miró a las mencionadas. – Si estáis de acuerdo, pueden dormir cada una de ellas con una de nosotras.
-Por mí no hay problema. – Dijo Ayano.
-Por mí tampoco. – Siguió Chinatsu.
Entonces su hermana se dio cuenta de algo.
-Pero ellas son cinco y nosotras cuatro.
-Sí, una de nosotras tendrá que acoger a tres acompañantes. Como he sido yo quién lo ha propuesto, ya accedo yo a eso. ¿Te parece bien, Rise?
-…
-Muy bien, pues. Así lo haremos.
-Entonces dos de ellas tendrán que dormir juntas.
-Yo puedo dormir con Keiko. – Dijo Yuri pasándole en brazo por detrás del cuello.
-Oye…
-Vamos, será como te he dicho antes, como si volviéramos a cuando éramos pequeñas. Antes de que nos metiéramos en el mundo de la magia.
Yuri miraba a su amiga con una sonrisa, como solía hacerlo Kyoko-chan con Yui-chan. Keiko suspiró.
-Está bien.
Yuri se mostró satisfecha. Después Keiko también sonrió.
-Bueno, entonces ahora falta decidir con quién dormiréis vosotras tres. – Dijo Nana.
-A MÍ LA VERDAD ES QUE NO ME IMPORTA CON QUIÉN SEA.
-Lo mismo digo. – Siguió Ayaka.
Sakuragi asintió.
-Bueno, entonces Ayaka dormirá con Mirakurun y Rivalun, Sakuragi con Chinatsu y Tomoko, y Risa con Ayano y yo. ¿Os parece bien? – Concluyó Kyoko.
-Por mí no hay problema. – Contestó Sakuragi.
-A MI ME PARECE BIEN.
-Sí, a mí también.
-Bien pues, decidido. Ya podemos irnos a dormir. Nos vendrá bien descansar después de todo lo que ha pasado hoy. – Dijo Kyoko estirando los brazos mientras miraba a Akari-chan con una sonrisa.
-Um… ¿Qué… ¿Qué pasa?
-Nada. Sólo pensaba lo increíble que eres.
Esto volvió a hacer sonrojar a la chica de los moños.
-Oh, vamos… No es verdad…
-Sí que lo es. Akari-chan, realmente eres increíble. Cinco Caballeros del Silencio convertidas en Chicas Mágicas en un solo día. Y todo gracias a ti. Akari-chan, eres la mejor. Tenedlo en cuenta, chicas. – Dijo mirando a las chicas del Holy Quintet. – No cometáis el mismo error que cometí yo. No sabéis la suerte que tenéis de tener a una amiga como ella, así que tratadla como se merece. – Akari-chan estaba realmente feliz. Ese día no había recibido nada más que elogios por parte de todas. De pronto, Kyoko-chan la abrazó por detrás.
-Oye, oye, ya basta de tantos elogios. Ella es mía, debo ser yo quién le diga esto. Tú guárdate los tuyos para cuando veas a tu Akari. Los necesitarás.
-Sí, tienes razón. – Todas las chicas se rieron. – Bueno, pues ahora sí. Ya podemos irnos a dormir.
Las demás asintieron. Kyoko, Yui, Chinatsu, Chitose, Rise, Nanamori, y Rivalun crearon cada una un portal hacia sus casas, el cual cruzaron junto con las chicas que debían dormir con ellas, y después desaparecieron, dejando a Kyubey solo en medio de la sala.
-… Me siento ignorado.
-Buenas noches, chicas. – Les deseó Yui a su homóloga del Holy Quintet y a Kyoko-chan.
-Buenas noches. – Respondieron éstas.
Kyoko se estiró en su cama, dispuesta a dormir, pero cuando miró hacia un lado a ver a su amiga, vio que ésta solo miraba el techo, con la mirada seria.
-No puedes dormir, ¿verdad?
-Por supuesto que no.
-No puedes dejar de pensar en Kyubey, ¿verdad?
Yui-chan no contestó.
-Vamos, trata de olvídate de él. Necesitas descansar.
-Si fuera tan fácil.
Kyoko-chan se levantó de su cama y metió en la de Yui-chan, detrás suyo, y empezó a masajearle los hombros.
-¿Eh? ¿Qué haces?
-Estás muy tensa, Yui-chan. Necesitas relajarte.
-Sí… Es verdad…
Kyoko-chan sonrió con malicia mientras empezó a bajar la mano por su vientre.
-Oye, si quieres yo puedo ayudarte a relajarte…
.
.
.
-Buenas noches, Kyoko-chan.
-Buenas noches. – Respondió ésta en su cama con un chichón en la cabeza.
Ya de madrugada, Saku-chan se levantó de su cama, despertando a Hima-chan.
-¿Eh? ¿Sakurako, dónde vas? – Preguntó Hima-chan medio dormida.
-Al baño. – Respondió la castaña de igual forma.
De camino al baño, vio que la luz del comedor estaba encendida, lo que le llamó la atención. Fue hacia allí y vio a Nanamori comiendo un plato de fideos.
-¿Eh? ¿Nanamori?
-Ah, Sakurako-chan.
-¿Qué hace comiendo a estas horas?
-Es que… Como me paso el día durmiendo para intentar averiguar algo de los Caballeros del Silencio, pues no tengo sueño, pero al estar despierta hace que tanga hambre, je je…
-Ya veo, pero no debería llevar este hábito, no es saludable.
-Ya lo sé, por suerte, parece que pronto podré volver a llevar una vida normal.
-Seguro que Akari-chan consigue derrotar a los Caballeros del Silencio, confío plenamente en ella.
-Sí, yo también lo creo.
-Bueno, le dejo que coma tranquila. – Dijo Saku-chan regresando a la cama.
-Buenas noches.
Saku-chan regresó a la habitación donde dormía y se metió en su cama, con una extraña sensación.
-Ummm… Tengo la sensación de que me olvido de algo…
En ese momento, Hima-chan se levantó.
-¿Dónde vas, Himawari?
-Al baño…
-Ah, vale.
Entonces Saku-chan lo recordó.
-¡Ah, claro! ¡El baño!
Saku-chan se levantó corriendo y fue hacia el baño, pero Hima-chan ya estaba dentro, así que empezó a picar con fuerza a la puerta.
-¡Oye, Himawari, sal de aquí!
-¿¡Pero cómo quieres que salga!? ¡Estoy meando!
-¡Me da igual, sal ahora mismo!
-¡Espérate a que acabe!
-¡No, yo iba antes! ¡Sal!
Mientras, a Nanamori le caía una gota de sudor mientras escuchaba los gritos de las dos chicas de fondo.
-Increíble…
Ya de día, las chicas se volvieron a reunir en la sede del Concilio de la Luz.
-Parece que todas habéis dormido bien, ¿no? – Preguntó Nanamori.
-Sí, no hemos tenido ningún problema. – Respondió Nana.
-Supongo que esto corrobora que podemos fiarnos completamente de nuestras nuevas miembros. – Dijo Kyoko.
-Creía que ya habíais decidido ayer que éramos de fiar. – Dijo en broma Yuri.
-Sí, sí… – Le respondió Kyoko de igual manera.
-Qué bien. – Dijo alegre Akari-chan. – Si Ayaka, Sakuragi, Risa, Yuri y Keiko son buenas personas, significa que Kyubey también. – Dijo para hacer que confiaran en él.
Pero eso sólo causó que a todas se les borrara la sonrisa de la cara, quedando completamente serias, casi enfadadas. Akari-chan se dio cuenta de que no había conseguido lo que quería. Para romper con aquel incómodo silencio, Ayaka creó un mapa del interior de la secundaria Nanamori.
-Bueno, a lo que íbamos.
-¿Esta es la secundaria Nanamori? – Preguntó Kyoko-chan.
Ayaka asintió.
-Ha cambiado bastante, me ha costado un poco reconocerla.
-Akira decidió hacer algunos cambios para adaptarla a los Caballeros del Silencio. Aun así, la estructura básica sigue siendo la misma. Pero esto no es para que conozcáis la estructura de la escuela, sino a qué está destinada cada estancia, ya que a algunas se ha restringido el acceso a sólo los Caballeros del Silencio más cercanas a Akira. Todas nosotras formábamos parte de ese círculo.
Ayaka bajó la mirada avergonzada, pero las demás no le recriminaron nada, sólo le dieron miradas de comprensión. Ayano le puso una mano en el hombro.
-Eh, no te culpes por eso, está todo olvidado, ¿de acuerdo? Lo importante es que ahora eres de las nuestras. – Le dijo Ayano con una sonrisa, a la que Ayaka respondió con otra.
Ayaka iba a continuar, pero de pronto se escuchó un golpe seco, como de madera. Todas miraron para ver que fue. Había sido Nanamori, que se había golpeado la cabeza con la mesa. Levantándola y llevándose una mano a la frente dijo:
-Agh… Lo siento, parece que me he quedado dormida.
-No me extraña. – Dijo Saku-chan. – No has dormido nada en toda la noche.
-¿Y eso por qué? – Preguntó extrañada Akari-chan.
-Seguro que como está todo el día durmiendo tratando de averiguar algo sobre los Caballeros del Silencio, no tenía sueño por la noche, ¿verdad? – Dijo Kyoko.
-Je je, sí, exacto.
A Akari-chan y a Yui-chan les salió una gota de sudor.
-Eso no es bueno… – Dijo ésta última.
-Mejor ve a dormir. – Dijo Kyoko. – Al fin y al cabo, tus sueños son lo que más nos sirve. De hecho, fue gracias a ellos que conseguimos traer al Holy Quintet.
-Está bien.
Nanamori se levantó y se fue a dormir a una habitación. Después de eso, las ex-Caballeros del Silencio empezaron a explicar a las demás chicas todo lo que sabían acerca de los Caballeros. Su estructura interna, sus formas de lucha, como estaban organizadas las estancias de la secundaria Nanamori, a qué dedicaban cada una, como habían mejorado sus habilidades en estos últimos 14 años… Esta última parte fue la que más sorprendió a todas.
-Entonces… ¿Pueden absorber las sombras de lo que sea aunque se encuentre a varios quilómetros? – Preguntó Yui para confirmar que había entendido bien lo que les acababan de explicar.
-No importa a qué distancia esté el objeto. Mientras su sombra se proyecte sobre ellos pueden absorberla. – Respondió Yuri.
Kyoko: Entonces… Aunque por ejemplo, nos encontráramos a varios quilómetros del monte Fuji, si su sombra se proyecta sobre ellos…
-Podrían absorberla. – Terminó la frase Keiko. – Y teniendo en cuenta lo grande que es, obtendrían una fuerza increíble.
Esto impresionó bastante a las demás chicas.
Kyoko-chan: Pero no lo entiendo. Si haciendo esto conseguirían tanta fuerza, ¿por qué no lo hacen?
-Recuerda que para poder hacer esto, esta sombra debe estar proyectándose sobre ellas. – Respondió Sakuragi. – Y aunque al absorber la sombra del monte Fuji obtendrían un gran poder, solo podrían utilizarla en unos cuantos quilómetros a su alrededor, lo cual no les serviría de nada, ya que todo Japón ya está bajo su control.
-Entiendo…
-Pero sí que podrían absorber la de la secundaria Nanamori si vamos allí a atacarlas. Las últimas veces no lo han hecho… O mejor dicho, no lo hemos hecho debido a que no tuvimos tiempo de reaccionar. Pero ahora seguro que Akira ha extremado las precauciones. Esta vez no va a ser tan fácil. Si vamos allí, tendrá que ser cuando allí las 12 del mediodía. Es la única hora del día donde no hay sombras.
Las chicas bajaron la mirada, pensativas, cuando de pronto, Kyoko notó algo. Ayano se dio cuenta.
-¿Kyoko? ¿Qué te pasa? ¿Notas algo?
-Sí… O más bien, no. No lo noto.
Esta extrañó a las demás.
-¿Qué dices?
-La energía de Nanamori. No la noto.
Al principio las demás no lo entendían, pero después se dieron cuenta de que ellas tampoco la notaban. La energía de Nanamori había desaparecido. Fue entonces cuando a todas las chicas se les pasó la peor de las ideas por la cabeza. Kyoko se levantó y salió corriendo hacia la habitación a la que había ido Nanamori. Todas las demás la siguieron rápidamente.
-¡Nanamori!
Kyoko abrió la puerta de la habitación en la que debería estar durmiendo la mangaka, y se encontró con la cama vacía. Cuando llegaron las demás, vieron que Kyoko estaba aterrada, pero no porque la cama estuviera vacía, sino por lo que había en ésta. Encima de la cama había un CD donde había escrito con rotulador permanente:
"De parte de los Caballeros del Silencio – Akari-chan" y un dibujo de un corazón.
Esto las dejó a todas con la misma cara de terror que Kyoko, que era de las más impactadas, junto con Akari-chan.
-¿A… Akari… Chan? – Medio vocalizó ésta.
-Tranquila, sabemos que no has sido tú. – Le dijo Yui. – Ha sido la otra. Solo ha añadido el chan para hacerse la graciosa.
-¿A… Akari… Ha estado aquí? – Puedo decir a duras penas Kyoko.
-Eso parece…
-¿¡Pero cómo es posible!? ¡Nadie ha notado su…
Kyoko calló de golpe. Todas entendieron lo que había pasado. Kyoko se llevó las manos a la boca y se dejó caer de rodillas al suelo mientras soltaba algunas lágrimas. Ayano rápidamente la abrazó.
-Ha usado… Su falta de presencia para que no la detectáramos. – Dijo pasmada Chitose.
-Ha usado nuestro propio truco contra nosotras… – Siguió Rivalun.
Ayano intentaba consolar a su esposa.
-Vamos, Kyoko, tranquilízate…
-¿Cómo quieres que me tranquilice? La he tenido delante de las narices y ni la he notado. ¿Cómo quieres que me crea ahora cuando le diga que le voy a prestar atención si ni siquiera he sido capaz de captar su presencia entando a pocos metros de mí?
Ayano siguió abrazándola.
-Entonces… ¿Qué hacemos con esto? – Preguntó Saku-chan.
-Pongámoslo. – Dijo Yui. – No nos queda otra.
Las demás estuvieron de acuerdo y colocaron en un ordenador.
En la pantalla apareció un dibujo del club de entretenimiento de fondo y se escuchó a alguien gritando:
-¡Aakarin~!
Entonces, de debajo la pantalla salieron Akari y Akira, diciendo al unísono:
-¡Hai! ¡Los Caballeros del Silencio están a punto de contraatacar!
A todas les apareció una gota de sudor mientras pensaban:
-¿En serio?
Entonces, Akira miró a la cámara, y como adivinando lo que pensaban se encogió de hombros.
-¿Qué? ¿No podemos tener un poco de sentido del humor?
Entonces, su apariencia cambió a una totalmente seria.
-Me has decepcionado, Kyoko. Creía que nos respetábamos mutuamente como oponentes. – Dijo Akira haciéndose la ofendida. – Pensé que esta linda rivalidad duraría mucho y nos divertiríamos más. Pero no, tenías que ir y pedir ayuda a vuestras otros yos de otro universo porque sola no podías vencernos. En serio me decepcionas. La Kyoko que conocí hubiera hecho lo imposible por tomar el toro por los cuernos.
-Mi esposa y yo nos hemos decepcionado mucho contigo. Por eso no nos queda más que hacer trampa también. – Dijo Akari uniéndose a Akira.
-¿Por qué tuviste que arruinar nuestra linda rivalidad, Kyoko? ¡Ya no estás invitada a la cena de Navidad como habíamos planeado! – Se siguió burlando Akira.
-Aunque desconocemos los detalles, seguro que pudisteis contactar con vuestras yos de otro universo gracias a Nanamori. – Todas las Chicas Mágicas se sorprendieron de cómo pudieron llegar a aquella conclusión. – Pero no pasa nada. Ahora ella nos informará de cómo lo hicisteis. No os la podemos mostrar debido a que hemos grabado este vídeo antes de secuestrarla, pero si lo estáis viendo… Significa que la tenemos. – La sonrisa malvada de Akari les hizo sentir un escalofrío a todas, pero sobre todo a las del Holy Quintet, y en particular a Akari-chan, pues ninguna de ellas había visto nunca a Akari-chan con esa cara. – ¿En serio crees que mi falta de presencia sigue siendo inútil ahora? – Siguió burlándose Akari haciendo un puchero. A Kyoko le dolió especialmente ese comentario – ¿Qué? No me miréis así. No es justo que vosotras tengáis a 5 de las nuestras que os den información sobre nosotras y nosotras no tengamos a nadie de las vuestras. Ahora estamos en igualdad de condiciones. – Akari mostró una sonrisa perturbadora enseñando los dientes. – Vamos a sacárselo todo, hasta el último detalle.
Akira se volvió a mostrar seria.
-De verdad que me rompéis el corazón, Chicas Mágicas. Me habéis hecho enfadar. Espero que estéis listas para lo que viene, porque se desatará el infierno. ¿Tanto queréis terminar esta guerra? Muy bien, voy a cumplir vuestro deseo. Por cierto, si queréis rescatar a Nanamori, ya sabéis dónde estamos.
-Chicas, venid pronto. – Dijo Akari con alegría. – Tengo muchas ganas de volver a veros. En especial a ti, Kyoko… Chan.
Esto heló la sangre de las dos Kyokos. Entonces todo se puso negro y el video terminó.
Todas se quedaron calladas durante varios segundos. Aquello las dejó heladas. Finalmente, Saku-chan habló.
-Vale… ¿Soy la única que tiene la sensación de que estamos jodidas?
Nanamori abrió lentamente los ojos. Estaba completamente desorientada, no sabía dónde se encontraba. Todo estaba completamente negro. Sólo había un débil rayo de luz que se emitía a poca distancia de ella. Cuando empezó a recobrar la consciencia, notó que le dolía todo el cuerpo, como si tuviera resaca, y no podía moverse. Fue entonces cuando se fijó que estaba sentada en una silla, atada de pies y manos.
-¿Eh…? ¿Qué…? ¿Qué es…?
-Por fin despiertas, Nanamori-sensei.
Esa voz le heló la sangre. Era la voz de Akari-chan, pero Nanamori sabía perfectamente que no era Akari-chan quien hablaba. Se oyeron unos pasos acercándose, mientras una figura iba mostrándose bajo el rayo de luz, hasta desvelar a un Caballero del Silencio con su túnica y su máscara. El Caballero se quitó su máscara, revelando el rostro de Akari-chan, con los ojos cerrados. La chica los abrió, un par de segundos más tarde, revelando que eran completamente rojos.
-Akira… – Pudo vocalizar Nanamori, petrificada. Ésta sonrió.
Nanamori intentó crear luz para librarse y atacarla, pero justo cuando iba a hacerlo, notó una daga de sombras en su cuello, que alguien había creado desde detrás.
-Mueve un músculo y te mato. – Dijo increíblemente seria la misma voz, pero no era Akira quién habló.
-Akari… – Dijo Nanamori sin girarse. No le hacía falta para saber quién dijo eso.
Nanamori se quedó completamente inmóvil, y Akira empezó a hablar.
-Bien, Nanamori-sensei. Podemos hacer esto de dos formas. Si nos dices todo lo que queremos saber por las buenas, te prometo que te soltaremos y te permitiremos volver con tus amigas.
Nanamori sabía que se iba a arrepentir de lo que iba a decir justo después de decirlo, pero lo dijo igualmente.
-Púdrete en el infierno, Akira.
Ésta soltó unas risitas.
-La verdad es que ya me imaginaba que dirías algo así. Muy bien, pues. Tú misma, lo haremos por las malas. Pero te lo advierto, muy pronto vas a arrepentirte de haber escogido esta opción.
En realidad Nanamori ya se estaba arrepintiendo.
-Puedes torturarme todo lo que quieras. No voy a decirte nada.
-¿Y quién te ha dicho que necesito que hables para sacarte información?
Al principio, Nanamori no lo entendió, pero pronto comprendió lo que quería hacer Akira cuando alargó sus manos y las puso en ambos lados de su cabeza. Akari retiró su daga.
-Por favor, resístete tanto como puedas. Cuanto más te resistas, más te dolerá.
Nanamori tenía una mirada de horror al ver la cara de Akira. De pronto, sintió un gran dolor y empezó a gritar.
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh!
Mientras, tanto Akari como Akira reían diabólicamente mientras Akira le inspeccionaba el cerebro a la mangaka.
Itsuka kimi ga hitomi ni tomosu ai no hikari ga
Toki wo koete
Horobi isogu sekai no yume wo
Tashika ni hitotsu kowasu darou
Tamerai wo nomihoshite
Kimi ga nozomu mono wa nani?
Konna yokubukai akogare no yukue ni
Hakanai ashita wa aru no?
Kodomo no koro yume ni miteta
Inishie no mahou no you ni
Yami sae kudaku chikara de
Hohoemu kimi ni aitai
Obieru kono te no naka ni wa
Taorareta hana no yuuki
Omoi dake ga tayoru subete
Hikari wo yobisamasu negai
