Capítulo X


Sasuke sintió el peso de una mano sobre su hombro y se giró a ver de quién era. Itachi lo miraba y en esa mirada auguraba un total apoyo.

Mikoto sin saber nada sobre la promesa de complicidad de sus hijos, comentó.

—Que ella sea una shifter es lo memos importante, si se aman.

Fugaku y Rasa se giraron a ver a la Tengu-Kurama y fue el esposo de esta, el que mencionó:

—Tienes razón, incluso son compañeros verdaderos.

Minato soltó a Kushina, pero la agarró de la mano, como temiendo perderla. Vio a los presentes y presentó:

—Ella es Kushina Uzumaki..., mi esposa.

La pelirroja se inclinó y saludó.

Los anfitriones y otros invitados correspondieron. El Rīdā Kitsune, acotó.

—Debo retirarme hay muchas cosas de las que quiero hablar con mi esposa. Iremos a la casa que tenemos aquí, por si hay novedad estemos cerca.

Fugaku y Mikoto acompañaban a la pareja, cuando Rasa decidió:

—Yo igualmente me retiro. Estaré en contacto...

Rasa sintió su teléfono vibrar y lo tomó...

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Los autos avanzaban sin ir muy rápido, para que la escolta pudiera vigilar. Y a pesar de ello, unas serpientes de fuego surgieron de un lugar a lado de la carretera y con dirección a las llantas de los vehículos; los conductores maniobraron para evitar el choque, más aunado a las serpientes, remolinos de pétalos de flores cubrieron la visibilidad y no se pudo evitar el choque y volcadura.

Karura, desde el instante en que notó que las cosas estaban mal; atrajo a sus hijos y usando su arena los cubrió en una esfera. Temari siendo la mayor se resistió, sin embargo...

—¡Es una orden!

Gritó Karura, a la que casi nunca se le veía sin su amabilidad característica. Yashamaru se alistó para el impacto tratando de cubrir a su hermana, pues ella tenía toda su concentración sosteniendo la esfera dónde se hallaban sus hijos.

El impacto llegó y no hubiera sido tan fuerte si no fuese porque, aparte de las volteretas hubo un ataque de rayos que pasó el metal de los vehículos, llegando a los ocupantes de estos.

Cuando el movimiento terminó, Yashamaru resultó con el brazo roto y giró a ver a Karura que parecía desmayada. El joven notó la esfera cuarteada y ayudó a salir a sus sobrinos; guiándolos lejos de los autos.

Los guardias que lograron salir vivos de la colisión, se alistaron para proteger a los hijos y esposa de su líder. Los Tanukis cambiaron a su forma de yôkais, encarando a sus atacantes... Los que reconocieron como los Gatos Leopardo. Toran caminó por la carretera mirando con desden a los tanukis.

—Shunran, buen trabajo con esos pétalos. Capturaste un buen botín.

—¿Quieres que los use de nuevo? —preguntó feliz la de cabello color cereza.

—No. Los quiero despiertos para que sientan el frío colarse en sus huesos.

detrás de los Gatos, aparecieron otras figuras, el líder de éstas, pidió servilmente:

—Permitannos encargarnos de ellos, señora Toran.

La yôkai de cabello azul, miró de soslayo al que le habló.

—Vaya Danzō de verdad estás urgido por trabajar y demostrar que ya no eres un kitsune buenito.

Se burló Karan. Los otros rieron de su broma; más Toran detuvo la diversión al decidir:

—Lo permitiré.

—Pero nosotros los emboscamos hermana.

Se opuso Shuran, más Toran negó:

—Basta Shuran, nosotros no debemos perder el tiempo, si queremos llegar a esa tonta reunión y pelear con algunos otros.

Con esa frase los Gato Leopardo siguieron su camino, dejando el trabajo a Danzō y sus compañeros. Algunos kitsunes que desde la muerte de Kurama y la llegada de Minato, no podían conservar su estatus y mucho menos hacer esos trabajos sucios, no con el rubio líder siendo muy diferente a su padre.

Los atacantes se lanzaron a combatir sin esperar a que los tanukis terminaran de salir de los autos volcados. Yashamaru sacó un tantō para defenderse y a sus familia también. Sin embargo con un brazo inservible y con magulladuras en todo el cuerpo no era muy diestro en ese momento, además que combatía contra expertos guerreros. Yashamaru sintió que la espada del kitsune le hacía algunos cortes que pronto se convertirían en heridas graves y mortales.

Yashamaru vio con terror como un par de atacantes estaban casi sobre su hermana desmayada y sus sobrinos mareados; estando con mucho trabajo evitando a su atacante, él no podría llegar a tiempo para protegerlos y los otros tanukis estaban en iguales condiciones.

Los primero que vio fueron varias hojas de papel cubrir a uno de los que iban sobre su familia, el agresor fue cubierto por esas hojas dejándolo fuera de combate. Lo siguiente fue ver a una águila volar e ir en pos del otro kitsune que intento golpear al ave, pero esta era demasiado veloz para ser blanco.

A los tanukis heridos, pero aún combatiendo, se unieron dos jóvenes que se notaban expertos en artes marciales, pues llegaron golpeando y quebrando huesos; y a los intentos de agarrarlos los chicos respondieron transformándose uno en Conejito y el otro en un... León que a pesar de aun no tener la melena grande, tampoco era tan joven como para no aterrar con su forma animal.

Yashamaru sintió el corte en el estómago y esperó por el otro que seria el final, más este nunca llegó porque el joven de cabello rojo, golpeó tan fuerte a su agresor que lo dejó inconsciente o... muerto, no sé sabía.

—¿Estás bien? —preguntó el pelirrojo al más joven.

Yashamaru asintió antes de perder el conocimiento, y no dio con su humanidad en el suelo, porque el pelirrojo lo alcanzó a detener.

Nagato alzó en brazos y lo llevó a donde sus amigos ayudaban a unos niños. Los otros kitsunes huyeron al ver que las que había creído presas fáciles no lo eran.

Nagato llegó con sus compañeros...

—¿Como está, Nagato?

—Tiene varias heridas, pero no creo que sean mortales, si las atendemos pronto. Konan. ¿Y ellos? —cuestionó el pelirrojo mirando a los niños.

Konan vio a los menores que jugaban con Yahiko en forma de León y respondió:

—Bien, al parecer su madre los protegió. Ella es la que me preocupa, pues aun no despierta.

—Debemos sacarlos de aquí. —opinó Nagato—, pero tampoco podemos dejarnos ver, no en vano somos los akatsuki y seguro que nos encerraran si nos descubren.

Konan lo pensó un poco y dijo:

—Uno de los guardias ya avisó a su líder, pero si tardan en llegar, ella podría no lograrlo.

Yahiko se transformó...

—La vida de alguien por nuestra libertad... ¿que opinan?

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—¡Mi familia fue atacada y hay heridos!

Gritó Rasa, quien no esperó ni por segundos y corrió al auto, sus guerreros y consejero, lo imitaron.

Fugaku ordenó que se avisara al hospital más cercano y salió con Itachi a seguir a Rasa.

Minato, se giró a ver a Kushina y esta cedió:

—Ve, pero recuerda que me debes muchas explicaciones.

Con los Rīdā fuera, Mikoto invitó a Kushina a quedarse, más ella declinó la invitación, deseaba descansar un poco y alistarse para su reencuentro con Minato, había mucha historia de parte de los dos, que debían conocer.

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El dragón que llevaba a Naruto y Lee; al ver a su dueño, fue aterrizando.

Los chicos ya en el suelo presenciaron como el Inugami llamaba al kitsune de coleta.

Sesshōmaru notó que en joven yôkai no parecía asustado:

—¿Qué haces aquí? Mi clan no tiene problemas con el tuyo, más si vienes como espía... te mataré.

Shikamaru miró al Dai-Yôkai y comenzó...

—El General Perro, Señor del Oeste, esposo de Inu no Kami, Señora del Inframundo, lideres del clan de perros demonio, sin rivalidad confirmadas con otros señores, tan solo con Oyakata y su clan de Gatos Leopardos. Ninguna masacre o asesinato sin motivos. Clan que se creyó desaparecido.

—Sabes mucho de nosotros, pero eso no explica tu presencia aquí.

—El Conejito es más que eso y ustedes lo tienen bajo su protección. Yo vi una vez a Kurama-sama y ese niño se parece mucho a él. Y si lo es... es alguien de la familia del Rīdā.

—¿Lo seguiste?

—Si. No quiero morir, pero ya que estoy aquí, prometo no ser un estorbo.

Sesshōmaru aceptó al yôkai, después de todo se notaba su inteligente y para Naruto sería una ayuda tener a alguien de los kitsunes que le pudiera explicar algunas cosas.

Se retiró del chico y habló:

...Bienvenidos al castillo del Ichizoku Inu...

Naruto al escuchar esa frase del hermano de InuYasha, volteó a ver a los demás y al constatar sus rostros sonrientes, supo que al igual que él, comprendieron en esa frase... que ya pertenecían a ese clan.

InuYasha lo vio y mostrando una sonrisa divertida le mencionó:

—Mira Conejito, a dónde nos trajo esa pequeña escaramuza.

Naruto, se encogió de hombros...

—Yo insisto en mi defensa... No sabía que esas aves tenían dueños, ttebayo.

El de orejitas sonrió y agregó divertido:

—Entren, que seguro mi hermano querrá hablar con ustedes.

Guiados por Myōga y Royakan; el grupo fue entrando al lugar al que admiraron desde la entrada.

Por el ancho pasillo adornado de pinturas, en las que se distinguían los rostros orgullosos y parecidos a los dos Yôkais anfitriones, llegaron a la gran sala. Presidiendo el lugar, ya se encontraba el gran demonio.

—Mi nombre es Sesshōmaru y él es mi hermano menor InuYasha, a él ya deben conocerlo todos; somos hijos de Inu no Taichō e Inu no Kami. Nuestro clan fue casi extinto hace años; solo mi hermano, yo y algunos fieles sirvientes, sobrevivimos. Nos hicimos pasar por cambiaformas para que los otros yôkai no nos encontrarán, pues yo no estaba en poder de mi real fuerza. Más como notaron, ese ya no es el caso. Y con mi fuerza de vuelta puedo reclamar lo que me pertenece por nacimiento. No intentaré convencerlos de que estén a mi lado. Solo les debo aclarar que en tiempos de mi padre aún existían humanos, los que vivían bajo su protección... —Los murmullos se escucharon entre los shifter, porque los humanos fueron los primeros en morir as manos de los yôkai, tanto así que llegaron a ser solo leyendas— Mi clan nunca ha estado interesado en inmiscuirse en la vida de los seres más débiles que nosotros; no obstante el General Perro fue aficionado a protegerlos... Por mi parte no estoy inclinado a hacerlo... —Los rostros incrédulos se extendieron entre los oyentes — No los protegeré... los ayudaré a no necesitar de nadie que lo haga por ustedes. Y si juran lealtad al Ichizoku Inu... seremos aliados.

Los pequeños cambiaformas se miraron entre si; las cartas estaban en la mesa, el Inugami les ofrecía un medio para un fin y no solo cuidarlos como si no fueran capaces de hacerlo por si mismos y el primero en dar el paso hacia Sesshōmaru fue...

—Mi lealtad y alianza para el Ichizoku Inu. —dijo Naruto.

A él le siguió y corriendo...

—Nuestra lealtad y alianza para el Ichizoku Inu. —aseguró Kiba terminando con un ladrido de Akamaru.

Sesshōmaru recibió la promesa de alianza de todos; o casi todos, pues Rin y Kohaku se la dieron a InuYasha.

Y si los shifters necesitaban otra prueba de que los Inu no eran como los otros yôkai, la serenidad con que el de Luna en la frente tomó ese gesto, lo fue.

Con ese gran paso dado; el hambre y cansancio se apoderó del grupo. Sesshōmaru ordenó y algunos pequeños ayakashis fueron sirviendo de comer, siendo guiados por Jaken.

Después de la comida restaba descansar, pues los días que seguían serían de entrenamiento intensivo.

Sesshōmaru vio que el grupo seguía a Jaken e InuYasha por los pasillos rumbo a las habitaciones y llamó:

—... Joven Uzumaki, venga conmigo y también usted..., kitsune perdido.

Los mencionados obedecieron y fueron con el Lord. Éste los guió hasta un pequeño salón al que se notaba era para que el Rīdā atendiera los asuntos importantes.

Sesshōmaru se acomodó e invitó a los dos menores a sentarse también. Estando en igualdad de condiciones, el Rīdā inició:

—Conejito... o Naruto Uzumaki. Viniste porque al igual que mi hermano, fuiste cazado.

—Si y porque hubo algo dentro de mí que me guió hacia ustedes... aún no logro saber que es. Hubo un momento antes, allá en Roiyaritī en el que no me sentí yo...

—Y no eras un shifter conejo, yo te vi como a Kurama-sama, por cierto soy Shikamaru Nara —acotó Shikamaru.

—¿Quien es Kurama-sama?

Preguntó el rubio. El yôkai Inu, prosiguió:

—Kurama es el líder de los kitsune; el único Kyūbi que existe.

—Existió, él murió hace unos meses.

Interrumpió el de coleta, sin embargo Sesshōmaru no se molestó, porque les dio buena información.

—No lo conozco... conocí. Mamá siempre me dijo que evitará a los depredadores, sobre todo a los yôkai. Además ¿por que podría parecerme?

Sesshōmaru se quedó un momento en silencio y luego, preguntó:

—Naruto... ¿cual es el nombre de tu padre?

El rubio se removió incómodo y respondió.

—Mamá se ponía triste cuando preguntaba algo de él, lo único que sé es que nos quería.

Shikamaru miró al Dai-Yôkai como preguntando si podía decir algo y el de Luna en la frente, asintió con un movimiento de cabeza.

—Nuestro líder es hijo de Kurama-sama, se llama Minato-sama y... tú te pareces mucho a él.

Naruto se quedó impactado y el Lord aprovechó para acotar:

—No lo notaste, pues como bien dices, no estabas muy consciente; no obstante cuando te traíamos, él me miraba con ansiedad y con ganas de evitarlo.

Naruto seguía en silencio, pero comprendía lo que trataban de hacerle ver; más solo su mamá podía confirmar... Si Minato, Rīdā de los Kitsunes, era su padre. ¿Por que ocultarlo?

Sesshōmaru sintiendo la ansiedad del menor, explicó:

—Los Yôkai de este tiempo, han tomado costumbres extrañas; y entre ellas la de buscar parejas de la misma especie, incluso han tomado la costumbre de categorizarse como Alfas, Omegas y Betas. Con los antiguos Yôkai, simplemente eramos eso, Yôkai y si los clanes se aliaban entre ellos por medio de casamiento, no era mal visto. No sacaré conclusiones, más creo que por eso tus padres no están juntos.

—Le escribiré a mi madre...

—Es lo mejor.

Opinó Sesshōmaru y en ese instante se escuchó a Jaken llamar para que InuYasha y sus amigos pudieran pasar.

La idea de avisar a los parientes de los menores que estos se hallaba bien—, fue apoyada por el Lord. Los shifter y kitsune salieron rumbo a sus habitaciones, acompañados por Jaken, dejando a los hermanos a solas:

InuYasha los vio irse y se recostó...

Aniki...

—...

—El kitsune no es nada tonto verdad. ¿que harás con él?

El de luna en la frente, guardó silencio un momento antes de decir...

—No es nada tonto, sabe que tu amigo rubio no es solo un Conejito y quiere estar a su lado...

—¿Por qué?

—Conejito puede ser hijo del líder de los zorros demonio, nieto del Kyūbi no yoko.

—¡¿De verdad?!

—Es una muy alta posibilidad. Y eso nos deja con la cuestión de ¿que hará su posible padre?

El de orejitas se removió acomodándose.

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Mientras caminaban Naruto, miraba de reojo a Shikamaru. El de coleta, sin voltear, dijo:

—Si quieres saber algo, solo pregunta.

El rubito, se quedó callado un instante, antes de...

—Si quiero saber muchas cosas, pero primero debo hablar con mi mamá.

Naruto pensaba en las razones que el Lord le explicó y se preguntó cuantos de esos prejuicios separaron a sus padres y a cuantas parejas más... él no deseaba vivir algo así, por eso lucharía para cambiar las cosas.

...


Muchas gracias a los pocos, pero fieles lectores.

Alba marina, Chiharu: Sip el Tengusito sabe que quiere a su conejin jejeje, Kiba vio canes y corrió :) y Kane-noona.