Capítulo 10

El pasado de Natsuko

Durante toda la noche Natsuko se mantuvo despierta, preocupada por su hijo. Avisó a Kin, su hermano, y a Yuta, la mujer de éste, para que le ayudasen a buscar a Tsubasa. Tocko también quiso ir, pero sus padres le dijeron que se quedara en casa por si regresaba su primo.

En la casa de Sanae, Tsubasa y Sanae dormían en la cama, desnudos. La chica fue la primera en despertarse, Tsubasa estaba dormido de cara a ella. El chico tenía el cabello revuelto y respiraba relajadamente con la boca abierta, Sanae podía escuchar sus leves ronquidos. Le encantaba esa carita que ponía, pero debía despertarlo antes de que sus padres se enterasen de lo sucedido. La chica se puso a zarandear a Tsubasa, pero no despertaba. Al final, Sanae cogió una bocina que tenía en el armario y la acercó al oído de Tsubasa. ¡MOOOOOOOOOOOOOOOOC!

Tsubasa: ¡Aaaaaahhhhh!0-0

Sanae: Por fin despertaste.

Tsubasa: ¿Es que me quieres dejar sin oído?

Sanae: No te despertabas, así que no me quedó otro remedio que utilizar la bocina.

Tsubasa: Pues creo que voy a tener sordera durante un tiempo.

Sanae: Lo siento.

De repente, se escuchó al Sr. Nakazawa desde las escaleras.

Padre: ¿Qué fue ese ruido, Sanae?¿Con quién hablas?

Sanae: Eeeeehh, estoy… ensayando los ánimos para el próximo partido.

Padre: ¿Y para eso necesitas la bocina?

Sanae: Eehh, pues…

Padre: Deja esa cosa donde estaba o despertarás a los vecinos.

Sanae: Sí papá.

Los chicos respiraron aliviados porque al Sr. Nakazawa no se le ocurrió la idea de subir al cuarto.

Tsubasa: Uf, vaya susto.

Sanae: Ya te digo.

La chica observó el cuerpo de Tsubasa, tenía marcas en los brazos y en el tórax. También se fijó en la cicatriz del pecho que le hizo Kanda y las heridas del hombro y del costado que le hizo Kumi.

Sanae: Vaya, veo que eres todo un luchador.

Tsubasa: Sí. Desde que tenía ocho años he peleado con muchos perros.

Sanae: ¿Ocho años? ¿Y tu madre no te decía nada?

Tsubasa: Sí, pero yo no soy muy obediente que se diga.

Los dos soltaron una pequeña carcajada.

Tsubasa: ¿Te lo pasaste bien anoche?

Sanae(colorada): Sí, ¿y tú?

Tsubasa: No te lo imaginas.

Sanae se acercó a Tsubasa y empezaron a besarse. El chico acariciaba el pelo de Sanae, mientras que ésta abrazaba el cuello de Tsubasa. En ese momento, alguien llamó a la puerta.

Madre: Sanae, baja a desayunar. Tienes que ir a buscar a Kunichi.

Sanae: Sí, ahora voy.

Tsubasa: ¿Cómo salgo sin que me vean?

Sanae: Ummmm. ¡Ya sé! Transfórmate en lobo, y les diré a mis padres que volviste y que pasaste la noche aquí.

Ambos se vistieron y Tsubasa se transformó. Cuando bajaron a la cocina, los padres de Sanae miraron sorprendidos al lobo.

Padre: ¿Qué hace ese perro aquí? ¿No pertenecía a Tocko?

Sanae: Es que me siguió hasta casa y se quedó a dormir.

Madre: ¿Tuviste una pesadilla?

Sanae: No, ¿por qué?

Madre: Tienes el pelo totalmente revuelto y hueles a sudor.

Sanae: Ah, eso. Ahora que lo pienso, sí que tuve una pesadilla.

Madre: Pues entonces báñate ahora mismo.

Sanae: Sí mamá. Pero antes voy a soltar a Borja para regrese a su casa.

La chica le abrió la puerta al lobo, que se fue corriendo. Durante el camino, Tsubasa se topó con su madre y sus tíos. Natsuko corrió a abrazarlo.

Natsuko: ¡Tsubasa! Menos mal que estás bien.

Natsuko se fijó en que Tsubasa tenía un montón de olores pegados al cuerpo que no le gustaban nada.

Natsuko: Parece que te has peleado con Kanda, porque hueles a él. Y también hueles a sudor y a Sanae. Creo que no me hace falta preguntarte dónde has estado ni qué has hecho.

Tsubasa(colorado): Lo siento mamá. Es que Kanda atacó a Sanae en su casa y tuve que defenderla. Después me pidió que me quedara con ella por si ese loco volvía, y una cosa llevó a la otra y…

Natsuko: Espera, ¿Kanda atacó a Sanae en su casa?

Tsubasa: Sí.

Kin: Que raro. Esos lobos no suelen irse directamente a la casa de nadie para atacarle.

Natsuko: ¿Cómo la atacó? ¿Le mordió, le arañó o…?

Tsubasa: No. Kanda estaba en su forma humana y… la estaba intentando violar.

Todos: ¡¿VIOLAR?!

Tsubasa: Sí. Cuando lo vea, le daré su merecido.

Kin: Natsuko, será mejor que volváis a casa y que le cuentes lo que pasó hace 15 años.

Tsubasa: ¿Qué pasó hace 15 años?

Natsuko: Ven Tsubasa. Tengo que contarte algo muy serio.

En la casa de los Ozora, Natsuko empezó a explicarle a su hijo una historia muy interesante.

Flash back

Natsuko: Verás Tsubasa. Antes de que tú nacieras, tu padre aún no tenía un rango tan importante como para viajar todo el tiempo, así que estaba en casa todos los días. Ambos vivíamos tan felices como nos permitía el hechizo. Pero un día, nos enteramos de que Tonichi Kanda había encontrado una compañera, Bina, era una loba de color gris pálido, con una velocidad y una destreza increíbles, y era tan astuta como un zorro. Al poco tiempo de quedarse preñada, me fijé en que ella miraba mucho a tu padre, y no de una forma cruel precisamente. La obsesión de Bina llegó a tal extremo que, una noche de luna, Bina vino a nuestra casa y se presentó ante tu padre con su forma humana. Intentó conquistarlo con palabras y gestos seductores, pero tu padre se negó a aceptar sus sucias peticiones. Entonces Bina, furiosa, se abalanzó sobre él y le mordió varias veces en el brazo y en el vientre. Yo me había para ir a ver a tus tíos y a Tocko, cuando de repente escuché a lo lejos los gritos de tu padre. Tu tío y yo fuimos rápidamente hacia casa, y allí nos lo encontramos tirado en el suelo con un montón de heridas, sangrando abundantemente. Cuando me contó lo sucedido, le pedí a tu tío que se quedase con él y que lo llevase a un hospital. Mientras, yo me dirigí al territorio de los Kanda para darle una buena lección a Bina. Sin que los otros lobos pudieran detenerme, llegué hasta donde estaba Bina.

Natsuko: ¡¿Por qué atacaste a mi marido?!
Bina: Porque me rechazó, por eso.

Natsuko: ¿Pero estás loca? Tú eres una loba, no puedes estar con mi marido.

Entonces apareció Tunichi Kanda.

Tunichi: ¿Qué está ocurriendo? ¿Qué haces aquí, humana? Si no te marchas ahora yo mismo te destrozaré.

Bina: Tranquilo querido. Puedes volver a la cacería con tus hermanos, yo la echaré.

Tunichi: Está bien.

Cuando Tunichi se marchó, Bina dijo algo que me dejó sorprendida.

Bina: Si tanto te mereces a ese humano, mañana te espero en el parque. Y veremos quién es la que mejor se merece a tu marido.

No tuve más remedio que aceptar, si no lo hacía, ella podría hacerle daño a tu padre para vengarse. Al día siguiente, sin que nadie lo supiera, me fui al parque para enfrentarme a aquella loba desquiciada. Al poco de llegar yo, apareció Bina y en ese momento empezamos a pelear. Bina era más rápida y astuta que yo, por lo que me hizo bastantes heridas. Pero cuando intentó morderme en el cuello, hice un giro rápido con la cabeza y Bina perdió el equilibrio, aproveché ese instante para agarrarle por la piel del cuello y lanzarla al aire. Bina intentó levantarse, pero no pudo.

Bina: Vamos, mátame. Tú has ganado.

Pero no la maté, como puedes ver, una persona que lucha noblemente no debe matar a nadie cuando está débil, además Bina estaba preñada. Me preocupé por los lobeznos que ella tenía en el vientre, pero ya ves que no les pasó nada. Me alegré de que los lobeznos no sufrieran ningún daño, porque ellos no tenían culpa. Al cabo de un mes nació Kô Kanda junto con otros cachorros, y Bina nunca se ha vuelto acercar a nosotros. Un año después de eso, naciste tú.

Tsubasa se quedó de piedra con la historia de su madre, jamás hubiera pensado que los Kanda podían sufrir aquel tipo de obsesión hacia los humanos. Por eso Kanda quiso violar a Sanae, porque heredó la obsesión de su madre.

Tsubasa: Entonces, ¿me quieres decir que debo proteger a Sanae todo lo posible de Kanda?

Natsuko: Sí, hijo. No hay nada peor que un animal obsesionado por una hembra.

El chico subió a bañarse y, mientras, reflexionaba sobre el pasado de sus padres. Si Kanda era igual que su madre en ese sentido, ya podía prepararse.