Disclaimer: Crepúsculo no me pertenece.
"Un adicto es alguien que usa su cuerpo para decirle a la sociedad que algo está mal."
-Stella Adler. (Mi cita favorita de todo el tiempo)
Run Away
Emmett estuvo en la puerta principal antes que yo. Su enorme mano la presionó incluso antes de que yo la hubiera sacado del marco. Tiré de la manija de nuevo pero la puerta no se movió. Pensé en correr de vuelta a mi habitación y brincar por la ventana pero estábamos en el piso más alto y no había ningún escape de incendios cerca de mi ventana, aunque el suicidio parecía una mejor opción que estar aquí en este momento.
Me di la vuelta y miré alrededor buscando algún escape. Emmett escogió esto como una oportunidad para tomarme por la cintura y apretarme contra su pecho. Ahogué un grito por la falta de aire y el enojo. Mis pies comenzaron a volar mientras trataba de soltarme de su agarre- ni siquiera se inmutó.
"¡Déjame ir, Emmett!" Grité, mis tacones chocaban contra varias partes de su cuerpo. "¡Déjame ir, coño!" Seguí gritando mientras trataba ponerme fuera de sus brazos.
"Alice, ve por la soga." Dijo Emmett por encima de su hombro. Mis ojos se abrieron mientras continuaba forcejeando contra él mientras me sostenía más fuerte.
"Nadie va a atarte, Bella." Dijo Jasper tranquilamente mientras entraba en la habitación – su rostro estaba carente de emoción. "Emmett, deja de asustarla." Emmett dejó salir un bajo bufido antes de cargarme de vuelta a la cocina, Jasper lo seguía de cerca.
"¡Esto es jodidamente estúpido!" Lloriqueé. "¿¡Cómo carajos saben que es mío?!" Seguí gritando mientras golpeaba mis pies contra sus muslos. "Puede ser de Jasper y el simplemente está echándome la culpa." Estaba llorando ahora, sabiendo muy bien que era mío y estaba atrapada.
Emmett me arrojó a la silla frente a Edward. Traté de levantarme pero su enorme mano me empujó de vuelta. "Tienes dos opciones. Puedes sentarte aquí como una pequeña buena drogadicta o puedo ir por la soga." Lo miré- sus ojos estaban estrechos y su rostro era severo. Tragué el bulto en mi garganta. Nunca había visto a Emmett así. Era-a falta de una mejor palabra- aterrorizante.
"Seré buena." Susurré, temerosa ante la idea de enfadarlo más de lo que ya estaba.
"Bien," me sonrió antes de darme una palmadita en el hombro. Dejé un ojo en el mientras tomaba asiento a mi lado. Tomó su taza de café del otro lado de la mesa y tomó un profundo trago. Separé mis ojos de él y miré mis manos en mi regazo. Era casi como cuando mi padre se dio cuenta de que era adicta a las drogas.
"¿Cómo lo encontraron?" Susurré, dándome por vencida en tratar de hacerles creer que no era mío.
"Lo encontré en el bolsillo de tu bra," susurró Alice a mi lado. Cerré los ojos, enfadada conmigo misma por ser tan descuidada.
"¿Hace cuanto?" Me encogí notablemente ante el dolor en la voz de Edward. La fría mano de Alice tomó la mía, la vi mientras pensaba en sí quería o no decir la verdad.
"Bueno, todo comenzó cuando tenía trece," traté de bromear.
"Esto no es gracioso, Bella." Me gruñó Edward. Me encogí de nuevo.
"No mucho," finalmente susurré.
"¿Por lo menos trataste de parar?" El dolor seguía siendo evidente en su voz mientras se mezclaba con el enfado. Podía sentir mi estómago hacerse nudos mientras las lágrimas se estancaban en mis ojos.
"Sí," dejé caer una lágrima que aterrizó en la mano de Alice.
"No te creo." Edward estampó su puño en la mesa.
"Edward," Le siseó Alice. Cerré mis ojos más fuerte mientras me mordía el labio inferior
"¿Por cuánto tiempo planeabas esconderme esto, Bella?" Preguntó Edward, su voz está más cerca de lo que creí que estaría. No lo miré aún, ni le respondí, tampoco. Seguí mirándome las manos, esperando pacientemente para despertar de mi pesadilla. "Respóndeme, Bella." Una fría mano tomó mi barbilla y movío mi cabeza hacia un lado. Mis ojos se abrieron ante el contacto y me topé cara a cara con un muy enfadado Edward.
Los ojos de Edward se achicaron mientras lo miraba. Las aletas de su nariz se hinchaban mientras sostenía mi barbilla sorprendentemente suave con su mano. Podía sentir su respiración acelerándose mientras el silencio se arrastraba. La única cosa que podía pensar era como lo había herido más de lo que creí. Había pensado en este momento antes- cuando se enterarían de qué seguía siendo una adicta y me echarían, pero nunca imaginé.
"Estoy esperando una respuesta, Bella." La voz de Edward era dura con una pizca de dolor aún en ellas.
Parpadeé para quitarme las lágrimas mientras trataba de recordar lo que había preguntado. "No creí que importara." Respondí quedito, aún sin recordar la pregunta que me había hecho. No parecía apropiado responder su pregunta con otra.
Edward cerró los ojos antes de soltar mi barbilla. "Tienes razón." Susurró. "No importa. Puedes irte mañana a primera hora."
Podía sentir todos los músculos en mi cuerpo desplomarse- estaba bastante segura de que si no hubiera estado sentada me hubiera caído al suelo. Cerré los ojos- sin fuerza suficiente para mantenerlos abiertos. "Me iré ahora." Susurré, poniéndome de pie.
"Me aseguraré de echar un ojo a los canales de noticias – Estoy bastante seguro de que aún transmiten especiales sobre sobredosis en los callejones." Ya no había dolor en las palabras de Edward como hacía unos minutos- ahora era enfado.
"Espero que tu pintura salga bien." Susurré mientras lo pasaba. "Gracias por haberme dejado quedarme aquí." Me giré para ver al resto de la familia mirarnos con la boca abierta. "Puedes quedarte la cocaína si quieres- divídela entre todos."
Camine hacia mi habitación rápidamente, las lágrimas que estaba conteniendo empañaban mi visión. Cerré la puerta suavemente mientras me agarraba a mis brazos y hundía las uñas en la carne. Mi aliento vino en cortas respiraciones mientras trataba de calmarme a mí misma sólo lo suficiente para poder salir de aquí. "Duele," susurré para mí misma antes de caer sobre mis rodillas. "Duele demasiado…"
(Sigan leyendo…)
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Tomé las puntas de mi cabello mientras me sentaba en el suelo a mitad de lo que solía ser mi estudio de arte. Todas mis pinturas estaban hechas añicos, mis lienzos destruídos, mi pintura regada en varias partes de la habitación y mis pinceles descanzaban rotos a mis pies. Gruñí en frustración mientras tiraba más fuerte de mi cabello. No quería admitir que la extrañaba, ni siquiera para mí mismo. La extrañaba más de lo que jamás había extrañado a alguien en toda mi vida. Extrañaba la manera en la que sonreía cuando se salía con la suya, y como reía cuando Emmett hacía una broma sobre ella siendo una prostituta.
Un suave susurro vino desde mi lado. "¿Nunca vas a casa?" Gruñí, aún mirando el piso.
"¿Cómo puedes hacerle eso, Edward?" Preguntó Alice en voz baja. Estaba sorprendido de qué estuviera hablándome. "Ella te amaba," susurró suavemente mientras corría una mano por mis cabellos, poniendo su pequeña mano sobre la mía.
"¿Cómo puede amarme si ni siquiera puede amarse a ella misma?" Le eché de vuelta.
"Las adicciones son fuertes, Edward." Susurró Alice. "Honestamente no esperabas que no recayera, ¿cierto?"
La miré. Estaba arrodillada a mi lado, su pequeño rostro se encontraba a centímetros del mío. "Actúas como si eso lo hiciera estar bien, que porque es adicta a la cocaína eso le da derecho de echar su vida al caño." Le siseé, enojado porque comprendiera a Bella.
"Edward," la voz de Alice era suplicante. "Escúchate a ti mismo. Ayer estabas presumiendo sobre el hecho de que podías rodearla con tu brazo y ahora estás sacándole la cabeza a todos por algo que todos sabíamos que pasaría eventualmente." La mano de Alice acarició mi mejilla.
"Creí que era más fuerte que eso." Le susurré.
Alice me miró ceñuda antes de inclinar sus manos, envolviéndolas alrededor de mi espalda. Enterré la cabeza en su hombro. "Es fuerte pero no invencible, Edward." Susurró Alice en mi oído.
"Eché todo a perder, ¿cierto?" Pregunté suavemente, sosteniéndola contra mí.
"No todo," Alice suspiró antes de alejarse. Tomó mis mejillas y sonrió. "Aún nos tienes a Emmett y a mi."
"¿Se suponía que eso iba a hacerme feliz?" Bromeé.
Abrió su boca en fingido horror y me golpeó el hombro. "Eso no fue gentil." Dijo fingiéndose dolida.
Le sonreí. "No, no lo fue, ¿cierto?"
Me devolvió la sonrisa. "Emmett y Jasper salieron a buscar a Bella. Van a traerla de vuelta a casa."
Fruncí el ceño. "¿Crees que volverá?" Pregunté.
Alice asintió. "Emmett la perseguirá. Volverá. Pero que se quede o no, es su decisión."
Suspiré antes de mirar al suelo de nuevo.
"Vamos, Eddie," Alice tocó mi rodilla, reclamando mi atención. Había una sonrisa en su pequeño rostro. "Limpiemos esto antes de que Bella llegue a casa.
Bella no volvió a casa esa noche, o la noche después, o ninguna noche en realidad. Fuimos al restaurante donde se suponía que estaba trabajando y nunca habían escuchado sobre ella antes. Pasamos el resto de la semana buscándola en todos los lugares donde pudo haber estado pero no la encontramos. Me quedé con su cocaína- temeroso de dejar ir la única cosa suya que me quedaba.
"Sigo pensando que deberíamos revisar los clubes de striptease." Murmuró Emmett cuando otro restaurante no reconoció la descripción que teníamos para ella.
"No es tan estúpida como para convertirse en una stripper, Emmett." Le escupí mientras nos metíamos a mi Volvo.
"Sólo porque tú no eres tan estúpido como para convertirte en stripper, no significa que ella no lo sea. Esa sería la primera cosa que yo haría si fuera una adicta a la cocaína." Emmett fomentó su decisión.
"¿Tienes un rollo de billetes de un dólar en la cartera, cierto?" Lo acusé mientras encendía el motor.
"No hay nada en la biblia que diga que un hombre no puede ver una mujer desnuda- siempre y cuando no la toque." Emmett me sonrió. No me molesté en discutir con él mientras conducía hacia el Red-Light District. "Un día vas a darme las gracias por esto," Emmett siguió sonriendo mientras sacaba su cartera.
"Espero que no." Murmuré mientras trataba de recordar que esto era por Bella y no el hecho de que Emmett hubiera decidido arriesgar su matrimonio. "¿Porqué estás tan interesado en strippers, de todos modos? ¡Estás casado con Rosalie Hale!"
Emmett se encogió de hombros. "No es tanto las strippers, sino más bien el concepto detrás de ser una."
"Rosalie no está teniendo sexo contigo, ¿cierto?" Pregunté, sabiendo su rutina.
"No," Emmett gimió. "Es otra de sus estúpidas dietas. Su apetito sexual baja cuando no come."
"Añadiré eso a mi creciente lista de cosas que no necesito o quiero saber acerca de tu matrimonio con Rosalie." Murmuré amargamente.
No nos tomó mucho encontrar un club de striptease- había muchos para escoger.
"Veámos. Tenemos el Mínimo Malo, Los Arcoiris Son Nuestros Amigos- eso sería perfecto para ti, Edward, Teasy MC Dry Hut, Todas Son Falsas No Que Te Importe- enserio, ese es nombre del club, Tia's Taco Shack y por último pero no por eso menos importante el Amish Ankle Room – cuyo nombre promete."
"Estos tienen que ser los peores nombres de clubes de striptease jamás inventados." Murmuré mientras manejaba lentamente a través de la calle mirando los brillantes anuncios que gritaban XXX, mujeres desnudas e intoxicación etílica.
"Amish Ankle Room, entonces." Emmett sonrió mientras tomaba el volante y lo guiaba a un espacio libre cerca de un parquímetro. Pisé el freno en shock justo cuando creí que había perdido control del auto.
"¡No vuelvas a hacer eso!" Le grité, pero no sirvió de nada porque la mitad de su cuerpo ya se encontraba fuera del auto, la puerta del asiento del copiloto se cerró rápidamente a su espalda. No hice ningún ápice de dejar el auto.
"¿Vienes?" Pregunté Emmett cuando no salí.
Sacudí la cabeza. "Tú entra- ve si está ahí y luego sal."
Emmett sonrió y asintió una vez. "Entendido." Dejó la ventanilla del auto para caminar hacia la entrada del club.
"¡Voy a llamar a Rosalie si no vuelves en 10 minutos!" Lo amenacé.
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"Sólo vamos a recoger mi dinero," le murmuré a Mike mientras cojeaba por el Red-light District. Se suponía que trabajaba hoy pero me safé de ello porque me torcí el tobillo mientras practicaba para bailar en los tubos. Le advertí a Rudy que era una mala bailarina, ¿pero me creyó? Me dejó quedarme con mi trabajo como mesera y me dio un bonus extra si prometía no demandarlo. Hubiera sido un buen gesto si no se lo hubiera devuelto todo cuando le compré ocho bolsas de cocaína.
"¿Cuánto te darán esta semana?" Me preguntó Mike ansiosamente a mi lado, había perdido su trabajo semanas antes, su novia lo había echado y no estaba calificado por desempleo. Yo era la única con un trabajo y no era fácil pagar por dos drogadictos, cigarrillos y un apartamento con salario de mesera. Estaba pensando en dejarlo en una esquina y ver si alguien podía recogerlo.
"No sé," suspiré. "No mucho, le debo bastante dinero." Admití avergonzadamente.
Cojeé para dar la vuelta en la esquina y acercarme al Amish Ankle Room cuando vi su Volvo.
Fin del capítulo.
N/A: Razones por las cuales no habia actualizado: Mareos y visitas familiares. Además de que con esto de estar de vacaciones antes que todo, me tocaron muchas tareas de la casa x)
Me muero de sueño (pero no puedo dormir, como siempre) así que lo siento si hay muchas faltas de ortografía o errores o algo :S
Son las 2:50 a.m. y saldré de la ciudad a las 5 a.m. No voy a poder usar la computadora para traducir en todo el fin de semana, ni siquiera me la llevo. Acabo de traducir todo este capi y veré si puedo traducir el sigte. para antes de irme. Sólo les pido reviews :)
Tengan un fin de semana increíble, besos ;)
