Capítulo 10
Esa misma mañana en la casa Haddock. Hipo no había podido dormir muy bien que digamos, lo tenía atormentado y confundido dos cosas. Una era que hoy era su boda con la chica de sus sueños que también es la chica más peligrosa que haya visto y la segunda, fue lo que le paso ayer en la tarde, en la cala con el Furia Nocturna, que prácticamente lo dejo sin palabras.
Flash Back
Se podría ver al castaño entrando a la cueva con un pescado en la mano y en la otra, un escudo pero fue tan tonto que cuando estaba entrando, el escudo se quedó atascado entre dos rocas. Frustrado, Hipo decidió entrar aun sin su única protección.
Si llevar consigo nada más para defenderse, que la corta daga que colgaba de su cinto y el pescado maloliente en sus manos, Hipo se introdujo cuidadosamente y en silencio a la escena. En un principio le pareció no ver al dragón por ningún lado que comenzó a temer que éste se hubiera marchado, pero al distinguir más escamas negras esparcidas por el suelo, Hipo se convenció a sí mismo que el Furia Nocturna no podía estar muy lejos.
-Bueno, esto será sencillo.-dijo el muchacho para sí mientras camina más y más en el interior de la cala.- Ofreces el pescado y te retiras. Ofreces el pescado y te retiras.-repitió una y otras vez ensayando el movimiento, en un principio pensaba que podría "interactuar" con el dragón, pero concluyó que era una completa locura.-¿Qué puede salir mal?.-soltó sarcásticamente.- Que un terrible y enorme dragón me arranque la cabeza, bueno… Al menos Astrid se salvara de casarse conmigo.-Se respondió a sí mismo algo asustado y deprimido.
De repente, sus ojos captaron un movimiento en unos arbustos cerca de él, lo cual lo puso en alerta… o más bien, lo hizo soltar un gemido y dar un salto hacia atrás aterrado. Con una mano sobre su acelerado corazón, Hipo pudo percatarse que las ramas se movían solo a causa de la briza matutina que se colaba entre los árboles.
-Es solo viento.-dijo el castaño soltando un suspiro aliviado.
Hipo estaba tan concentrado el que la bestia aparecería adelante de él que no se percató que era observado por un habitante encima de una roca. El dragón había sido despertado por el olor del pescado y el del chico. Cautelosamente trepó sobre una formación rocosa donde podía observar con claridad al castaño asustado. Solo salto un par de rocas para caer en el suelo pero fue el movimiento de su cola que alertó su posición al chico.
Hipo ese congeló al instante, mientras sus ojos verdes se clavaron en la bestia negra que lo acechaba casi como un gato a un ratón. El dragón bajó despacio y con cautela de su mirador en dirección al humano.
-Ojalá hubiera traído algo mejor para defenderme que un mal oliente pescado.-Pensó Hipo aterrado por cómo podría acabar todo esto.
El castaño no apartar mucho su vista o mejor dicho… no puede, el dragón tenía toda su atención. El cual parecía haber captado el olor del pescado en sus manos y lo olfateaba con interés.
Hipo estira su brazo, indicando que está ofreciendo el pescado, el dragón se le acerca un poco pero de pronto retrocede para soltar un gruñido haciendo que es castaño de un brinco del susto.
-¿Pero qué pasa?.- pensó desesperado y aterrorizado el chico por cómo va la cosas entre la bestia y él. Era como si el Furia Nocturna detectó algo en el que le provocaba desconfianza así que cambiaba su postura de curiosa a una defensiva mientras amenazaba al castaño con los dientes.
-¿Acaso… Sabe... Que tengo una daga escondido en mi cintura?.-No pudo de evitar pensar Hipo al contemplar las acciones del dragón. De pronto, el miedo que sentía el castaño fue remplazado por la curiosidad; la misma que lo había impulsado a adentrarse en la cala con el dragón más peligroso de todos.
Siguiendo su corazonada, Hipo hizo lo que todo vikingo en su sano juicio habría considerado estudio... Pendón... ¡Algo completamente loco!. Tomó la daga que colgaba de su cinturón, lo tira al piso y después lo patea para que se valla lo más lejos posible, sin darse cuenta que cayó en el pequeño lago de la cala. Teniendo cuidado en todo momento de que el dragón negro comprendiera por completo sus acciones y que no pensara que lo está atacando.
-Tengo que hacer que confíe en mí... Que no piense que lo quiero lastimar.- Pensó el castaño con gran seguridad, tanto que le pareció raro en él.
Ante las acciones del flacucho castaño, el Furia Nocturna cambio nuevamente su postura y comportamiento. Sus ojos de verde brillante se abrieron completamente, dándole un aspecto más curioso y gentil que amenazante. Para Hipo resultaban tan interesantes las acciones del dragón como viceversa.
El Furia Nocturna nunca había estado tan cerca de un humano antes. Desde que había sido derribado del cielo, seguía topándose con este muchacho constantemente, hasta el momento, él no ha mostrado intenciones en lastimarlo. En cambio, justo en ese momento, él le estaba ofreciendo alimento para satisfacer el hambre que atormentaba desde hace días; pero aun así, el dragón no perdía nada con ser precavido, no importaba que tan inofensivo o débil pareciera este humano, seguía siendo vikingo. Seguía siendo un asesinó de dragones.
-Oh... No tienes dientes.- Comentó Hipo al contemplar la boca del Furia Nocturna, quien intentaba lentamente tomar su ofrenda de paz.- No tenía idea que fueras…- Pero se cortó de golpe sus palabras cuando en un abrir y cerrar de ojos, el dragón sacó sus filosos colmillos desde la profundidad de sus encías y le arrebató en milisegundos el pescado de las manos, sin arrebatarle ningún dedo en el procesó.- Chimuelo.- Agregó de ultimo el joven castaño intimidado y asombrado por la velocidad de la bestia.
En eso, el dragón comenzó a acercarse como si estuviera estudiando al humano, quien retrocedió intimidado, tanto que se cayó pero aun así intento alejarse de la magnífica bestia hasta que choco con una roca a sus espaldas. El dragón se le quedo mirando y este a él... Aunque Hipo mostraba cierto temor, esperaba que el dragón no se diera cuenta. Se quedaron mirando hasta que...
-Ugh.- Dijo asqueado el castaño al ver como el dragón vomito parte del pescado que le habría ofrecido en su regazo.
-¿Qué es lo que quiere?.- Se preguntó mentalmente el castaño sin comprender en los más mínimo el comportamiento del dragón.-¿Por qué lo escupió?.- Fue lo último que pensó antes de volver a ver al Furia Nocturna, quien lo ve como si estuviera esperando algo de parte de él.
Para Hipo le resultaba extrañamente poder leer cada uno de los movimientos del Furia Nocturna. Aunque el tamaño del animal, sus garras y dientes resultaban sencillamente intimidantes, el castaño podía asegurar que éste no le deseaba hacerle ningún mal... Al menos no por el momento.
-Creo… Que quiere compartirlo.-Concluyó el muchacho al levantar el pescado hasta su rostro.- No puedo creer lo que voy hacer.- Pensó mentalmente mientras traga duro.
Hipo había dado una mordida al pescado regurgitado, cubierto de baba y jugos gástricos de dragón. No supo como pero logro tragarlo al pesar del gran asco que le provocó.
Algo definitivamente ocurría entre ambos. Entre el humano y el dragón, quienes parecían que intercambiaba mensajes secretos él uno al otro. Impulsados a interactuar de alguna manera que nunca nadie hubiera imaginado de ver entre un vikingo y un dragón. El Furia Nocturna era incluso capaz de imitar la sonrisa del chico.
Pero como siempre, Hipo tuvo que arruinarlo. El dragón se alejó volando o deslizando por el viento hasta el otro lado de la cala cuando el joven castaño había intentado tocarlo.
Pero la curiosidad y la ansiedad del muchacho eran tan grandes como el mismísimo océano que no espero mucho para marchar en dirección a la bestia. Sin embargo este solo se alejó, indicando claro que no le gusta ser tocado por humanos. Hipo intentó un par de veces hasta que el Furia Nocturna se quedó colgado boca debajo como un murciélago en la rama de un árbol, quedando fuera de su alcance.
Pero Hipo estaba tan absorto en sus pensamientos que decidió quedarse con él un rato más. Aunque el dragón estaba en su siesta y no parecía despertar pronto.
El castaño flacucho se dedicó gran parte de la tarde a vigilar al dragón mientras analizaba mentalmente cada uno de los movimientos de la bestia.
Pasaron las horas y el dragón seguía dormido mientras que el muchacho estaba sentado a una roca, dibujando varios garabatos en arena con ayuda de una ramita que había encontrado por el suelo.
En eso, el Furia Nocturna comienza a despertarse y le llamo nuevamente su interés por el joven humano así que despacio y sin hacer ruido se acerca para ver que estaba haciendo. Sus ojos verdes brillantes habían quedado pasmados con los dibujos que había hecho Hipo en la arena, claramente era él. El castaño se percató que era observado por el dragón pero decidió continuar dibujando para no alterar las cosas. Para sorpresa del joven vikingo, la bestia se alejó y decidió imitar de nuevo al joven humano. Realizó su propio arte abstracto con una gigantesca rama o mejor dicho tronco con lo cual comenzó a deslizarlo sobre el suelo.
Hipo se quedó sin palabras. El Furia Nocturna, el dragón más temible de todos, demostraba una gran habilidad de compresión e inteligencia, una que nunca nadie se había imaginado en un dragón. No pudieron evitar preguntarse si era solo ese dragón en particular o todas las bestias escupe fuego podían ser así de especiales.
Pero por el momento no tenían intenciones de poner en pruebas sus teorías, con la bestia negra como la noche tenían suficiente. Hipo comenzó a jugar con el dragón evitando pisar las líneas que había dibujado en la tierra, obteniendo diferentes reacciones por parte de la bestia. En sus juegos, el chico no se dio cuenta de los cerca que terminó del dragón hasta que finalmente sintió su aliento caliente por su espalda.
El animal solo se le quedo mirando, sin ninguna señal de agresión en el rostro, eso animó al muchacho el intentar tocarlo nuevamente.
Una sensación extraña pero agradable dejo que guie a Hipo, él cerro sus ojos y dejo al dragón que decidiera si lo dejaba tocar o no. Unos segundos después, el chico pudo sentir en la palma de su mano la piel escamosa y caliente del reptil. Y tan rápido como habían iniciado, desapareció la sensación. El Furia Nocturna se alejó de él con un fuerte resoplido que sacudió el cabello del chico.
-¿Qué fue todo eso?.- Se preguntó mentalmente el castaño cuando el dragón aterrizaba otra vez al otro lado de la cala.- No estoy seguro que paso… Pero esto va a cambiar las cosas.- Se dijo para sí mismo mientras examina su mano, la cual aún se podía sentir el calor de la piel que le provoco el dragón.
Fin del Flash Back
Aún lo tenía intrigado por lo que le pasó ayer al castaño, tenía muchas dudas y muchas teorías que giraban en su cabeza pero lo que más le llamó la atención fue cuando el dragón se dejó tocar.
-¿que significara eso?.- Se preguntó Hipo confundido repetidas veces mientras aún está sentado en su escritorio.
Pero el castaño salió de sus pensamientos cuando escucho un ruido afuera de su casa. Se levanta y camina hacía la ventana de su cuarto para ver que paso.
Se podría ver a los lejos a cuatro vikingos colgando un gran adorno que consistía en una madera larga que llevaba flores y banderas, que tenía que estar colgado en un lado de una casa del pueblo sin embargo uno de los lados de la madera se rompió y eso provocó que se callera.
-¡Amaren bien eso, torpes!.- Le grita un vikingo que indicaba quien es el encargado de organizar.
Tres de los cuatro vikingos se pusieron otra vez a acomodar el adorno tirado mientras que uno de ellos recogían las flores que también cayeron. Por otro lado, el castaño recién se dio cuenta de cómo estaba decorado su pueblo y de verdad nunca la había visto tan arreglada aparte de cuando era snoggletog.
-Parece que papá se lució para la... Boda.- Todo pensamiento de lo que paso ayer con el Furia Nocturna se fue de la cabeza del muchacho para volver a su horrible y triste realidad.- ¡Por Odín, Hoy me caso!.- Grito alarmado mientras daba vuelta por su cuarto pensando que podría hacer.
Hoy se casa con Astrid. Aunque le encantaba la idea de casarse con su amor platónico, no podía negar el miedo que le provocaba su futura "Esposa". Sabe que ella lo matara en el primer día de esposos. Hipo aún no estaba preparado para conocer a su creador.
-Podría escapar.- Se dijo para sí mismo intentando planear como y a donde.- pero... .- Eso también significaría dejar a su suerte al Furia Nocturna.- ¡Por Odín, que problema!... ¡Me voy o me quedo!.- grito frustrado ante todo esto.
-Si hubieras querido escaparte, lo hubieras hecho ayer chico, ahora es muy tarde.- Le comento una voz a sus espaldas que provocó que de un brinco de susto.
-¡Bocon!.- Dijo alarmado Hipo ante ver a su maestro de herrería parado en la puerta de su cuarto.- No me des esos sustos... Casi me provocas un paro cardíaco.- Le dijo con una mano en el corazón el castaño.
Pero su maestro solo se ríe antes las ocurrencias de su aprendiz mientras entra al cuarto.
-¿qué?... ¿querías escaparte?.- Le preguntó Bocon fruñendo un seño.
-¿escaparme?, ¿Yo?... Claro que no... Solo... Solo... Solo... .- intenta decir algo Hipo pero estaba tan nervioso al ser descubierto que no podía pensar algo coherente.
-Hipo, te conozco desde que eras pequeño y se cuándo estas mintiendo.- Le comentó el Herrero con un toque de burla.
-Bocon, entiéndeme... Astrid me odia, ella va a matarme cuando estemos solos.- Le dijo dramático el castaño.
-Ya vamos... No seas paranoico, que Astrid no es tan peligrosa.- le dijo Bocon poniendo un mano en el hombro del chico para tranquilizarlo.
Pero este solo lo mira con una cara de "¿Enserio?".
-Okey, okey... Tal vez sea un poco fuerte... Pero eso no es motivó para escapar.- le dijo su maestro.
-¿perder mi vida no es un buen motivó?.- Le dijo intrigado Hipo.
-Vamos, Astrid no te matara hoy... Tal vez espere en unas cuantas semanas o días.- Le dice el vikingo de una sola pierna.
-Sabes que eres pésimo dando ánimos, ¿verdad?.- Le dice Hipo
-Si... Bueno... Cambiando de tema, ¿Estás listo para tu boda?.- Le pregunta Bocon con una sonrisa burlona.
-Listo para que me case con alguien quien me desprecia y que no ha dejado de mirarme con un gran odio de además querer matarme… Déjame pensar… Mmmm… ¡NO!.- Le dice y le grita dramático Hipo mientras vuelve a dar vueltas por su cuarto.
-Mejor di que te vas a casar con la chica que amabas desde lejos.-Le comento su maestro divertido, esto provoco que el castaño se quedara estático.
-¿Co… Como… Cómo lo sabes?.-Le pregunto Hipo sorprendido.
-Por favor, es tan obvio… ¿enserio crees que no he notado como mirabas a Astrid cuando ella va a la herrería a afilar su hacha?¿O cuando se podría verla de lejos?... Eras tan obvio que con solo su presencia ponías una cara de tonto enamorado que no te faltaba casi nada para también babear.- Le dijo con un gran orgullo, conoce a su aprendiz desde pequeño y sabe casi todo de él. Y más cuando se trata de cuando está enamorado y de quien.
-Genial… Supongo que te vas a burlar también de esto.-Le comenta deprimido Hipo ante su obvias caras que pone cuando esperaba que nadie se diera cuenta se eso.
-¿Burlar?... Claro que no… Hipo, es normal que te guste una chica, es más, tienes la suerte de casarte con ella.- Le dijo Bocon con una sonrisa de apoyo.
-Yo solo esperaba que se casara conmigo porque quiere… No porque la obligaron.- Le dice el castaño mientras baja la mirada.
-Tal vez puedas llegar a ser más que un simple conocido.-Le dice para animarlo
-Creo… Que… Con tal que no me mate me conformo.- Le comenta con una pequeña sonrisa, provocando una carcajada a ambos.
-Si tal vez… Pero volviendo al tema principal… ¿Ya estás listo para tu boda?.- Le pregunta de nuevo el herrero.
-Solo me bañe.- Le comento vagamente Hipo.
-Pero no pensaras usar esa trapo sucio que llamas ropa para la bosa, ¿verdad?.-Le pregunto Bocon
Hipo solo tenía puesto su polo verde de manga larga y pantalones marrón, nunca le importo su aspecto pero para la boda tenía que tener algo mas decente pero con lo del Furia Nocturna no tuvo tiempo para percatarse en ese pequeño detalle.
-Este… Yo… No… Muy veras, eh estado algo ocupado últimamente.- Intento decir una excusa pero no salía nada razonable del castaño.
-Lo olvidaste, ¿cierto?.- Le pregunto Bocon el cual este solo asintió.- Que harías sin mí chico.- Le cie mientras le entrega un paquete algo grande.
-¿Qué es esto?.- Le pregunto Hipo ante el paquete que está en sus manos.
-Mi regalo de bodas.- Le dice Bocon con una sonrisa.
Hipo solo lo miro confundido pero ante de volver a hablar, su maestro solo le dice que lo habrá y ya verás. Sin más, el chico abre el paquete y se queda sorprendido por lo que ve.
-Bocon… Esto, es demasiado… Yo no puedo… .- Le intento decir el castaño pero su maestro lo interrumpe.
-Tonterías… Te lo mereces, después de todo ya te quiero ver con otra pinta.- Le dijo alegre Bocon.
Hipo no puede hacer más que abrazarlo y darle gracias por el regalo que justo era lo que necesitaba en estos momentos aunque sea algo exagerado.
-Gracias Bocon.- Siempre vio a su maestro como un segundo padre de además que este siempre lo sacaba de problemas.
-De nada chico… Y mejor ve a cambiarte ante que me a hagas llorar.-Le dice Bocon cuando rompieron el abrazo.
Hipo asiente y se va al baño que tenía en su cuarto. Pasa unos minutos y sale con su nueva ropa que también llevaba un conjunto de armadura.
-Y, ¿cómo me veo?.- Le pregunto Hipo con una sonrisa tímida a su maestro.
Sin embargo Bocon se le quedo sorprendido, la ropa que le dio si le quedaba bien, más de lo esperado, así ver a su aprendiz alto, galán y ¿musculoso?.
-Yo pienso que ahora podrás sobrevivir con Astrid como su esposo.- Le dice Bocon saliendo de su asombro.
-Eso espero.- dijo Hipo mientras se acomoda la ropa y se ve por un espejo que tenía en su cuarto.
En eso, ambos escuchan unos pasos por la escalera. Se preguntan quien podría ser pero sus dudas son despejadas al ver que en la puerta del cuarto entra la señora Horffeson, quien traía unas cuantas bolsas en sus manos. Al Herrero solo se sorprendió al verla pero Hipo pensó que era otra cosa por la que vino.
-Hola a todos.- Saluda la vikinga al cerrar la puerta detrás de ella.
-Señora Horffeson… Viene a decirme que Astrid se escapó, ¿verdad?.- Le dice triste Hipo, no se sorprendería si eso pasaría.
-¿Qué?... ¡NO!... Solo vine a traer la ropa nueva de mi hija ya que no lo pudo hacer ayer.- le informa la vikinga cuando deja unas bolsas por allí.
En eso la señora Horffeson ve a du futuro yerno y se sorprende por su nueva vestimenta.
-Waoo, te luciste por con la ropa.- le alago la señora provocando un leve sonrojo al chico.
-Gracias… creo.- Dijo Hipo mientras se rasca la nuca
-Pero noto que te falta algo.- Le comenta la señora Horffeson
-Sí, yo también lo note.- dijo Bocon quien está de acuerdo también.
Ambos adultos se quedaron viendo al joven castaño pensando que podría ser mientras que Hipo solo se ponía nervioso y pensaba que le aran.
-¡Ya se!... Un nuevo peinado.-Le dijo la mamá de Astrid.
-¡que!... No, yo estoy bien con esto.- le comento Hipo mientras inconscientemente se agarra el pelo.
-¿Cómo puedes decir eso?, Lo tienes largo y el corte te hace ver como un niño… Y tú ya no eres un niño… No… Eres ya un joven adulto.-Le dice seria la vikinga.
-Pero Bocon no sabe hacer otro peinado.-Le informa el castaño.
-¿Bocon te corta?.-Le pregunta su futura suegra.
-Pues, si.- le dijo Hipo.
En eso la vikinga mira a Bocon con una cara de "¿Por qué?".
-Oye, yo solo sé hacer armas… No soy peluquero.- Dijo en defensa Bocon.
-Pues no hay opción, yo te cortare el pelo.-Le dijo la señora Horffeson mientras va al escritorio en busca de unas tijeras.
-¿Qué?... Pero… No tiene que ver como esta Astrid, creo que ella lo necesita más que yo.-No le gustaría quedar mal ante los demás. Lo peor sería parecer raro más de lo que ya es.
-Ella ya está casi lista… Además la deje con su amiga Brutilda, estoy seguro que la ayudara en lo que necesite.-Le informa la señora.- Esto servirá.- Dijo cuando por fin encontró unas tijeras en todo el desorden que hay.
-Pero…
-Nada de peros ahora siéntate que no hay mucho tiempo.- le dijo seria.
Hipo no tenía opción será mejor obedecerla, así que se sienta en la silla que había en su cuarto, ¿Qué podría salir mal?... Mucho podría salir mal.
-¿Necesitare un balde con agua.-Le informa la señora Horffeson al herrero.
-Creo haber visto uno en el baño… Déjame traer.- Dijo Bocon mientras va a buscar.
-Muy bien, comencemos.- Dice la "suegra de Hipo", una vez que ya tiene el balde con agua.
Hipo solo traga duro por lo que puede pasar o hacerle.
La señora Horffeson fue humedeciendo el cabello de Hipo poco a poco, hasta tenerlo completamente húmedo. Hiso unos pequeños tirones que eran enredos, para sorpresa de Hipo, la ruda y fuerte madre de Astrid lo hizo con cuidado y esmero.
Cuando terminó de desenredar el pelo comenzó y luego pone muchas horquillas, dejando suelto solo la zona que iba a cortar.
¿Y por qué haces eso? preguntó Bocon quien esta contemplando el espectáculo.
Es para que no me estorbe el pelo. Lo voy a cortar en capas.- Le informa la vikinga que está muy concentrada.
Comenzó a cortar, luego de unos minutos, para terminar la señora Horffeson corto un flequillo. Hipo se para y se sacude para sacar los pelos cortados. Camina hasta estar al frente del espejo que había en su cuarto y se sorprende por su nuevo peinado.
-Waoo.- Fue lo único que pudo decir hipo ante todo lo nuevo que hay en él.
Él voltea para ver solo a la señora Horffeson que la mira con una sonrisa. Bocon no está, se fue hace unos minutos diciendo que tenía cosas que hacer pero estaría para la boda.
Solo falta una cosa más La mamá de Astrid volvió a acercarse al chico y le hizo dos mini trencitas ahora tienes un toque vikingo y rebelde.- Le comento con una sonrisa.- Por fin se te ve la cara... Le miró fijamente, detallando cada rincón nuevo Estas guapo... Mi hija estará se sorprenderá con tu cambio.
Aunque Hipo se sonrojo por el alago, además no todos los días le alagan pero por fin estaba a solas con la mamá de Astrid y tenía una pregunta que quera hacerle hacer mucho tiempo.
-¿Por qué hizo esto señora?.-Le pregunto algo nervioso por la respuesta.
-Solo te hice un nuevo peinado… .- Le dice como si no fuera nada de otro mundo
-No me refiero a eso… Sino… Al hacer casar a su hija conmigo.- Le dice Hipo pero la mamá de Astrid se aleja un poco pensando en la respuesta.-Si era por el dinero… Creo que si hubiera esperado un poco más… Habría tenido la propuesta de alguien que sea más un "Vikingo".- Le dijo deprimido.
-Tal vez haya tenido… Pero sé que mi hija no podrá ser feliz sino es alguien como tú… Hipo, a ti te gusta por lo que es por adentro y no por lo que es por afuera.-Le dijo tranquila la señora Horffeson.
Esto sin palabras a Hipo, ¿ella también lo sabe?,¡tan obvio es!.
-Los chicos que han estado pretendiendo a mi hija, solo les importa su físico y nada de lo que ella siente, de lo que ella piensa o quiere… En cambio tú, aun cuando ella no quería estar cerca de ti, tú siempre intentabas ayudarla desde lejos… Y no lo niegues ya que con mi esposo y tú tenemos un secreto.
Fue como si al castaño le abraveciera un rayo al recordar lo que paso hace ocho años.
-Sé que mi hija va a ser muy dura contigo… Pero necesita algo nuevo en su vida, ayúdala a que no se concentre tanto en matar a las bestias, has que vea algo más haya fuera, ayúdala a que aprenda a vivir y que vea el lado feliz de la vida.-Le pide la vikinga a su yerno.
El castaño se quedó sin palabras, él pensaba que podría ser por el dinero la causa de la unión con Astrid pero ve que es otra cosa.
-Lo haré.- fue lo único que pudo salir de Hipo ante su asombro.
-Eres de buen corazón Hipo, igual a tu madre… Sé que podrás hacer feliz a mi hija y que cambie de opinión antes las cosas.- Le dijo con palabras sinceras, antes de salir del cuarto y dejar a su futuro "yerno", solo par que piense en lo que le dijo.
Para Hipo no sabe que le dejo sin palabras más, lo que le paso con el Furia Nocturna o lo que le dijo la mamá de Astrid. ¿Podrá hacer feliz a Astrid?, la chica más ruda y fuerte pero sobretodo hermosa. Tal vez lo puede intentar… Claro si solo ella quiere.
Espero que hayan disfrutado de este nuevo capítulo y gracias por tomarse un tiempo en leerlo.
Sé que ya es tarde pero ¿Qué les pareció la nueva temporada de carrera al borde?, a mí me encanto y más al ver que Hipo y Astrid se dieron tres besos, ¡TRES!, pudo haber sido seis pero no me quejo. Sinceramente yo esperaba uno pero hubo más, así que salto de alegría… Sin duda esta fue la mejor temporada que haya visto.
Quiero recordarles que mi historia se basa con los personajes de carrera al borde solo que están en la primera película, así que no todo será igual.
Próximo capitulo… LA CONDENA, perdón LA BODA… JAJAJA. Va a ser un especial largo de dos capítulos. Así que les pido paciencia que puedo tardar más de lo esperado.
Un abrazo a todos y nos vemos a la próxima… Chao.
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