Ok primero que nada perdón por el atraso pero mi musa me había abandonado y como es mes de fiestas hay muchas cosas por aquí y allá que surgen de la nada a robar mi preciado tiempo de escritura e_e

Como sea, aquí la conti y aprovecho para informar que me desapareceré por dos semanas por motivos de viaje, así que este es el último capítulo de Fuego en la piel del año 2014! (diablos que rápido pasó este año :C)

Por otro lado, me quiero animar a escribir un one-shot por estas fiestas pero por lo primero que mencioné eso está en gestión así que no prometo nada :P

Sin más... MSLN no me pertence, ya lo saben.


Fuego en la piel

X


-¿Conoció a mi madre? –Preguntó aún incrédula la joven cobriza mientras la segunda monarca ensanchaba la sonrisa.

-Por supuesto mi niña. Nuestra relación se podría denominar como amiga-rival. No nos llevábamos ni muy bien, ni muy mal. Eso sí, competíamos duramente por saber quién de las dos tocaba mejor el violín. –Relató con una sonrisa pintada ligeramente con nostalgia, la reina.

-¿Por qué nunca nos contó? –Se preguntó en voz alta, pero Precia alzó una ceja divertida antes de responder.

-Por lo que habíamos quedado en esperar a que nuestros últimos retoños tengan 10 años para presentarnos oficialmente entre ambas familias, pero como sabes… la guerra estalló primero. –Dijo con cierto toque de tristeza. –Desde el primer día no quería creer el panorama que pintaban los ataques, ni tampoco la "razón" por la cual todo empezó. –Agregó con decepción. –Momoko podía ser todo, menos déspota y cruel, mucho menos su esposo aunque poco lo conocí, después de todo ellos se casaron primero.- Sonrió y Nanoha seguía en su asombro.

-Nunca lo había esperado pero… ahora entiendo por qué mamá nunca habló con odio sobre Al-Hazard.- Analizó mientras se llevaba una mano a la barbilla en pose pensativa causando gracia en Precia.

-En verdad que eres su copia exacta, aunque puedo atreverme a decir que tienes la actitud de tu padre.- Comentó con gracia generando en la cobriza una risita avergonzada. –Cambiando de tema, ¿qué tal te ha tratado mi amada Fate?

-Pues… debo decirlo pero al principio me parecía la persona más irritable, tosca y salvaje que he conocido. Me trataba de lo peor y era una molestosa y borde la mayoría del tiempo.- Empezó con sinceridad divirtiendo aun más a Precia por los gestos que hacia la cobriza al hablar. –Pero después fue mejorando su actitud. Ahora veo que es una persona muy leal, cariñosa, preocupada, responsable, sensible y muy amable.- Sin darse cuenta un suspiro salió de sus labios al pensar en la actitud de Fate en las últimas semanas en Mid-Childa.

-Vaya… como que a alguien le gusta mi niña…- Molestó la segunda reina con picardía y en ese momento la princesa de Uminari parecía en una ardua competencia contra los tomates por saber quién es más rojo.

-N-n-n-no… c-como… ¿Cómo c-cree?...- Intentó hablar pero el nerviosismo le ganaba. "¿Qué me pasa? ¿Por qué me late tan rápido el corazón ante la idea?" pensó.

-¡Oh vamos! No seas tan tímida, yo no tengo ningún problema y creo que Lindy tampoco.- Siguió realmente divertida la de ojos violeta conteniendo a duras penas la carcajada que pujaba en su garganta.

-Na-na- Intentó de nuevo pero la llegada de cierta persona la interrumpió.

-Mamá… Nanoha, ¿de qué hablan?- Llegaba Fate de buen humor acercándose hacia las dos mujeres.

Una ensanchó la sonrisa mientras que la otra ya moría de los nervios.

-¡O-Obviamente no de ti!- La cobriza se cruzó de brazos y giró el rostro hacia el lado contrario de donde se encontraba una confundida rubia.

-No…para nada.- Habló con sarcasmo la reina molestando más a Nanoha.

-¡Harlaown-dono!- Exclamó a punto de morir de vergüenza.

-¡Cariño, sólo dime Precia! Después de todo… seremos muy cercanas en el futuro.- Habló "enigmáticamente"

-¿De qué hablas, mamá?- Habló por fin la princesa, realmente confundida por la interacción tan familiar entre ambas, o por lo menos, de parte de su mamá. A pesar de eso una sonrisa se formó en su rostro.

-Cosas, mi vida, cosas…- Respondió Precia mientras se levantaba y guardaba su violín. –Bueno, las dejo solas…- Casi que cantó eso último mientras se iba con una gran sonrisa en el rostro.

Después de todo, la pequeña Takamachi le caía muy bien y le parecía la pareja perfecta para su retoño mayor.

Caminando por los pasillos divisó a lo lejos a la guerrera peli-negra que avanzaba a paso firme, seguramente hacia su cuarto, y suspiró pensando en cuándo será que aquella guerrera se dé cuenta de los sentimientos de su retoño menor… así como los de ella misma…

Volviendo al jardín del palacio, encontramos a ambas princesas en un silencio incómodo debido a la actitud de la cobriza quien aún no lograba calmar ese río de sentimientos que logró desbordar la segunda monarca de Al-Hazard.

-Nee… ¿Nanoha?- Intentó reuniendo todo el valor que pudo ya que podía sentir el ambiente pesado además de tener la extraña sensación de que si decía algo malo la pelirroja se descargaría en ella… y no de una manera muy bonita.

-¿Qué?- Respondió secamente.

-Emm… yo… bueno…-Ahora los nervios decidieron atacar a la rubia que jugaba inquietamente con sus dedos sin saber realmente que decir.

Tal actitud en cierta manera hizo que la cobriza relajara un poco la postura y enterneciera ante la imagen.

-¿Sí?- Animó esta vez más suavemente.

-Es que… bueno… te vi un poco alterada y pensé que dar un paseo por el bosque podría calmarte…digo, si quieres…que te acompañe, porque puedo no acompañarte también. ¿Quieres?- Se enredó la rubia al intentar encontrar las palabras más adecuadas para "animar" a la cobriza mientras sonreía torpemente.

-¿Me vas a acompañar?- Preguntó un tanto divertida al ver la cara de conflicto de la rubia.

-¿No quieres?- Contra-preguntó borrando la sonrisa.

-Sí…- Dijo medio dudosa.

-¿Sí, de sí, no quiero? o ¿sí, de sí, sí quiero?- Volvió a enredarse por el nerviosismo y Nanoha ocultó una pequeña risita.

-Harlaown.- Dijo "duramente"

-¿S-sí?- Casi se cuadra Fate.

-Cállate y acompáñame.- Dio media vuelta y caminó lentamente esperando que Fate se ponga a su altura.

-Mnh…- Asintió aliviada y se dispuso a acompañar a la cobriza.

Toda la escena estaba siendo observada por un par de mujeres. Una mantenía una sonrisa enternecida y la otra solo miraba divertida la escena.

-Así que… ¿A nuestra Fate le gusta Takamachi?- Preguntó con ternura la mujer de largos cabellos aguamarina.

-Y a la pequeña Takamachi le gusta nuestra Fate.- Aseguró con una sonrisa divertida.

-Déjame adivinar…Ninguna de las dos ha reparado en esto, ¿Cierto?- Dijo casi riendo mientras tomaba de la mano a su esposa.

-Así es… ¿No se te hace un poco familiar esta situación?- Preguntó mientras veía a los ojos a su otra mitad.

-Hasta se me hace un poco espeluznante que sean tan parecidas a nosotras.- Respondió ahora sí, riendo abiertamente.

-Sólo espero que se den cuenta a tiempo… no quiero que lo hagan en alguna mala situación.- Comentó con preocupación, mientras era abrazada por Lindy.

-Ojalá…- Besó la frente de Precia y la miró. –Pero no dejaré que esos malditos se metan con mi familia y mi pueblo.- Ensombreció su mirada con fría furia hasta que la cálida mano de su esposa se posó en su mejilla.

-Corrección, no los dejaremos.- Se sumó con seriedad.

Día siguiente, Horas de la mañana, Palacio de Al-Hazard.

Era la hora del desayuno y en la mesa de comedor real se hallaban sentadas las dos reinas con sus hijas, sus guerreras y sus invitadas. Todas disfrutando del abundante desayuno y el tranquilo ambiente que se vivía, hasta que en el salón entra un sirviente.

-Disculpe, Majestades. Estoy aquí para informarles sobre el estado en que se encuentra el guerrero herido.- Habló con respeto, bajando la cabeza.

-Yuuno-kun…- Susurró con pena Nanoha y Fate a su lado quiso tomar su mano en señal de apoyo pero al pensarlo mejor, se le hacía fuera de lugar la acción.

-Adelante, ¿cómo se encuentra?- Preguntó tranquilamente Lindy.

-Sus heridas fueron atendidas. La más grave es la de su cabeza pero se espera que pueda recuperarse. Por ahora se mantiene en un estado de inconsciencia y no se sabe cuánto tarde su recuperación total.- Respondió diligentemente.

-Está bien. Por favor que sigan atendiéndolo y dele las gracias al curandero de mi parte.- Pidió la reina y el sirviente asintió gustoso para retirarse dejando en el ambiente cierta pesadez y preocupación.

-Eso me recuerda…- Habló Fate y todas le prestaron atención. –Ya no habrá más retrasos, tu entrenamiento empieza hoy, Nanoha.- Finalizó mirando directamente a la cobriza que se encontraba seria.

-¿De verdad vas a entrenarla? ¡Vaya! Sólo encárgate de hacerlo bien, no vaya a pasar lo contrario solo por miedo a romperla.- Se escuchó la voz burlona de Signum provocando un furioso sonrojo en Fate.

-¡Cállate! No quieres que te patee el trasero de nuevo ¿verdad?- Retó echando chispas con la mirada.

-Esta vez no será tan fácil…- Respondió al reto la peli-rosa.

-Sigan hablando…- Se escuchó ahora a Micaiah.

Era inevitable, ninguna de las tres podía resistirse a los retos entre ellas.

-Y hasta ahora no entiendo su gusto por esas cosas.- Hablo por primera vez Alicia mientras miraba a las tres con la ceja alzada.

-Se escucha entretenido. Creo que me han entrado las ganas de dejar en su lugar a tres mocosas.- Se unió Lindy con una chispeante sonrisa. A su lado, Precia suspiró.

-Ni yo hija… ni yo…- Negó con la cabeza mientras cerraba los ojos.

-Esperen, yo solo quería entrenar a Nanoha, ¿cómo es que terminamos en esto? –Recapacitó Fate ganándose miradas irónicas.

-¿Se acobardó la nena?- Molestó Lindy siendo secundada por las risas socarronas de Micaiah y Signum.

-¡Nada de eso!- Se levantó Fate sorprendiendo a las demás. –Las venceré y le demostraré a Nanoha que soy una excelente opción.- Dijo sin pensar y refiriéndose al entrenamiento pero la cobriza se lo tomó de otra manera sonrojándose furiosamente.

-Ahh… pero así las queremos… Porque las queremos ¿verdad?- Dijo Alicia levantando una ceja cómicamente haciendo reír a la reina y a Shamal.

-¡Lo resolveremos en este mismo instante!- Sentenció Lindy al levantarse. - ¡La última en llegar al jardín recibe triple paliza!- Agregó riendo para después salir corriendo a toda velocidad.

-¡Madre, eso no es justo!- Gritó Fate para seguir a la reina.

-¡Coincidimos con la rubia!- Exclamaron al unísono la peli-rosa y la peli-negra, para igualmente salir corriendo a través de los pasillos.

-Aquí vamos…- Suspiró de nueva cuenta Precia mientras veía a su hija y sus invitadas reír discretamente, o por lo menos de sus invitadas Shamal lo hacía ya que Nanoha tenía la mirada perdida en algún lugar. La segunda reina solo sonrió y se dispuso a hablar. –Yo me encargo de atender a Lindy después.- Alzó la mano con una fingida expresión cansina ya que la verdad era que amaba ver esos momentos entre su esposa, su hija y las amigas de su hija.

-Yo de…Micaiah…- Imitó tímidamente a su mamá la princesa menor.

-Dejaremos a Fate para la pequeña Takamachi.- Agregó divertidamente Precia devolviendo al mundo a Nanoha que solo asintió perdida y avergonzada.

-Eso deja a Wolkenritter-san a mi cargo.- Afirmó ligeramente divertida la embajadora.

-Muy bien, una vez asignadas a nuestras cabezas duras, es hora de ver a que nos enfrentaremos después.- Dijo Precia y se levantó con elegancia de su asiento, siendo seguida de la misma forma por las demás. –Vamos-

Una hora después, Salón principal.

-¿¡Viste como las puse en su lugar!? ¡Ja! ¡Siguen siendo unas mocosas!- Reía la reina hasta que… -Auch…- Su esposa limpiaba con ligera brusquedad la herida en su hombro.

-Silencio, Lindy. Tampoco es como que hayas salido ilesa para que vayas fanfarroneando.- La retaba su mujer mientras pasaba el trapo frío. –Además casi me dejas sin mi amada Fate, mi querida Signum y mi adorada Micaiah.- Agregaba con un puchero regresando a ver a las aludidas que yacían en varios muebles de la sala, tumbadas, adoloridas, golpeadas y siendo atendidas por sus respectivas "encargadas"

-Me duele el alma…-Se quejaba Signum mientras se tocaba las costillas y en su rostro bailaban las muecas.

-Aún así ha dado una espectacular pelea Wolkenritter-san- Felicitaba Shamal pero en ese momento los dedos de la peli-rosa se posaron en sus labios.

-Por favor… llámame solo por mi nombre…-Pidió a duras penas y en un estado más inconsciente que consciente.

-Como quieras…Signum.- Dijo casi tímidamente la rubia embajadora mientras seguía atendiendo los golpes en el torso de la peli-rosa.

-Mucho mejor.- Dijo antes de caer casi pesadamente al mueble asustando ligeramente a Shamal. –Pero aún me duele el alma…- Agregó haciendo reír a su "curandera".

Y en el mueble vecino…

-Ya puedo decir que sobreviví a un enfrentamiento con la reina… a duras penas…pero fue un honor- Se escuchaba el débil quejido de Micaiah, mientras Alicia la miraba con una mezcla de ternura y preocupación.

-Claro, claro, es todo un honor que mi madre te saque el aire, sí, sí. Ahora descansa un poco.- Pedía mientras acariciaba su rostro simulándolo como una atención a la tierra que en este había.

-Pero lo fue… Alicia…-Pronunció su nombre suavemente haciendo que el corazón saltara en el pecho de la muchacha.

-Claro que sí, Micaiah.- Hablaba con ternura mientras pasaba con sumo cuidado por las heridas abiertas en sus brazos.

-Así como es un honor que me estés atendiendo…- Dijo antes de cerrar los ojos cayendo dormida por el cansancio y sin tener tiempo a ver el hermoso sonrojo que llegó a las mejillas de la menor.

-¿Por qué no puedes decirlo cuando estás más despierta que a medio morir?- Suspiró, rodó los ojos y siguió con su trabajo.

Un poco más a su costado una escena similar se llevaba a cabo.

-Mou~ ¿siempre salen así de lastimadas?- Preguntaba con un puchero mientras atendía a la heredera.

-Antes era peor…- Respondió con esfuerzo mientras sus ojos querían cerrarse.

-A este paso consideraré como mejor maestra a Harlaown-dono- Comentó Nanoha y todo el cansancio en Fate desapareció para tomar la mano de la princesa mientras esta atendía una herida cerca de sus costillas.

-Ni lo pienses, tu maestra seré solo yo.- Comentó con decisión mientras veía a los ojos a la cobriza que apenas se sonrojó intentó apartar la mirada pero aquellos rubíes no la dejaron.

-Fate…-san- Casi susurró aun perdida.

-Solo yo buscaré todo lo mejor para ti, no lo dudes ni un momento.- Agregó mientras veía aun más significativamente a Nanoha y se acercaba lentamente. –Solo yo encontraré la mejor manera de mantenerte segura porque la sola idea de que alguien te lastime…-Dejó la frase en el aire al darse cuenta de lo cerca que habían quedado sus rostros.

-Dilo…- Animó en un susurro la cobriza.

-"Me vuelve loca, la sola idea me vuelve loca" pensó decir pero en vez de moverse sus labios, fue su torso el que pidió más cercanía…-Au… au… au- Se quejó al momento en que una herida en su abdomen exigió atención y la exclamación hizo que Nanoha aterrizara también.

-No te muevas, por favor.- Pidió dulcemente mientras remojaba de nuevo el trapo.

-Gracias…- Dijo y el rayo de energía que le había llegado con el comentario de Nanoha se esfumó dejándola totalmente rendida.

-De nada.- Susurró mientras "limpiaba" las heridas en el rostro de una dormida Fate.

Ya no podía, ni quería negarlo.

Se había flechado totalmente de esa testaruda princesa y por ende haría todo lo que tenga a su mano para ser totalmente correspondida. Ya no tenía ningún impedimento, aprovecharía cada momento a lado de ella.

Pero en ese momento una traviesa idea se le cruzó por la mente.

Aprovecharía cada momento, sí, para ella sería totalmente encantador, pero planeaba ponérselo un poquito difícil a Fate.

"Será como una mini venganza por su comportamiento cuando recién nos conocimos. Te pondré varios retos Fate, pero me aseguraré que en todo el proceso solo me veas a mí." Pensó con decisión y un brillo travieso se asomó en sus ojos.

Un brillo que pudo ver la segunda reina y la hizo suspirar divertida y expectante.

"Ese brillo ya lo conozco pequeña Takamachi, veamos que se te ocurre. Espero que mi niña sea muy paciente." Pensó y una risita se le escapó.

-¿Qué es tan gracioso, amor?- Preguntó ligeramente perdida Lindy.

-El juego comienza…- Respondió ella confundiendo aun más a su esposa.

-¿De qué hablas?- Preguntó de nuevo.

-De algo, cariño, de algo…- Dijo y antes de que a su esposa se le ocurra seguir preguntando le dio uno de esos besos que se roban hasta la conciencia.

-¿Cómo me llamaba?- Dijo perdidamente juguetona Lindy mientras sonreía torpemente.

-No sé… ¿Panchita Juárez?- Guiñó el ojo y Lindy le siguió el juego asintiendo "perdida" para después ambas estallar en risas.

Las invitadas y la princesa menor dejaron por un momento sus "quehaceres" para mirar a la pareja real y todas sonrieron inevitablemente, pensado…

"Que hermoso sería tener un amor así…"

-"Con Micaiah" –Pensó Alicia y regresando a ver tierna pero tristemente a la peli-negra. –"Si tan solo me miraras de esa manera…" –Y un suspiro salió de sus labios.

-"Con Fate-san" –Se dijo con una sonrisa la cobriza mientras acariciaba los mechones dorados de la princesa. –"De a poco haré que pienses lo mismo" –Finalizó con decisión.

-"Con… ¿Verossa?" –Dudó Shamal y se asombró por hacerlo. De un tiempo acá las cosas entre ambos no iba tan bien y la rubia lo atribuyó al poco tiempo que se veían últimamente ya que… no era por nada más, ¿verdad?

-Bueno niñas, es hora de que mis pobres durmientes vayan a la cama… por lo menos por un buen momento, a menos que quieran despertarlas con un beso a cada una. –Se escuchó la voz juguetona de Precia y tres mujeres estallaron en colores carmesí.

-¡Mamá/Precia-dono/Harlaown-sama! –Gritaron al mismo tiempo mientras se cubrían el rostro por la vergüenza que crecía al escuchar las risas de las monarcas.

-Vamos, vamos, no sean tan escandalosas que las van a despertar. –Rió más mientras señalaba a las aludidas que estaban en sus lugares haciendo muecas en la cara.

-Les pediré a los sirvientes que las ayuden a llevarlas a sus alcobas. –Habló con gracia Lindy mientras se paraba con cierta dificultad.

Horas de la noche, Al-Hazard, Palacio Real.

Por los pasillos del palacio, una larga melena oscura como la noche domada en dos coletas perteneciente a una vivaz jovencita, recorría con rapidez y entusiasmo, pasando varias puertas y varios sirvientes quienes al verla esbozaban una sonrisa divertida.

La sonrisa de la joven era tan brillante como el centelleo de sus ojos azules como el mar. No hacía mucho que se había enterado que la persona que tanto admiraba había regresado al reino por fin y estaba que moría por verla aunque sea de noche.

Pensó en darle una sorpresa por lo que se escabulló hasta la que conocía, mediante lo que le contaban los sirvientes, era la alcoba de la persona que buscaba. Una vez delante de la puerta, la abrió lentamente esperando encontrarla vacía pero grande fue su sorpresa al apreciar a cierta peli-rosa sentada y medio tapada en su cama, en su rostro varias muecas de dolor y en ciertas partes de este se podían apreciar raspones que alarmaron a la joven.

-¡Signum! ¿¡Qué te ha pasado!? ¿¡Por qué estás así!? ¿¡Acaso nos atacaron los de Uminari!? ¿¡Está bien la princesa Fate!? –Bombardeó en preguntas la menor mientras se abalanzaba al rostro de la peli-rosa para mirar mejor sus heridas.

-Cálmate Jeremiah… esto es por otra cosa… -Respondió entre quejidos mientras veía a la peli-negra.

-¿Sí? Igual se te ve muy mal… -Dijo con preocupación mientras seguía inspeccionando con la mirada las otras heridas de la guerrera.

-Sí, bueno, pudo ser peor… puedo decir que la reina Lindy fue misericordiosa. –Rió sin mucha gracia ganándose una mirada asombrada de la oji-azul.

-¿La reina? –Repitió con incredulidad.

-Así es.

-Vaya… en verdad que es un milagro que aun sigas en el mundo de los vivos. –Cedió un tanto divertida ganándose un ligero codazo cómplice de la peli-rosa. –Con todo y posibles contusiones, es un gusto volver a verte Signum. –Habló con extremo cariño la muchacha mientras veía con adoración a la guerrera.

-Diría lo mismo Jeremiah… pero después te emocionas demasiado. –Bromeó Signum y Sieglinde hizo un puchero.

-Mala… -Ensanchó el puchero y se cruzó de brazos personificando muy bien un berrinche de niño, arrancando una carcajada en Signum.

-No cambias ¿verdad? –Dijo divertida y palmeaba la cabeza de la muchacha. –Así me gusta. –Añadió con cariño oculto en sus palabras haciendo sonreír más ampliamente a la menor.

-Emm… lo siento ¿interrumpo? –Se escuchó de repente la voz apenada de Shamal.

-No, para nada. –Se apresuró a decir Signum mientras intentaba ocultar la sonrisa boba que quería florecer al ver a su "cuidadora".

Por supuesto Sieglinde se dio cuenta que la guerrera estaba increíblemente interesada en la rubia desconocida que acababa de entrar, lo que no sabía o no podía leer bien era si el interés era correspondido ya que notaba algo en la mirada violeta de la desconocida pero su actitud relajada ante la escena la confundía un poco.

Se tomó unos momentos y después sonrió enigmáticamente. Se había propuesto saber los sentimientos de esa persona por su adorada guerrera.

Se aclaró la garganta un poco llamando la atención de las dos mayores.

-Oh claro, las presentaré…- Pero la guerrera no pudo continuar ya que la peli-negra tomó la palabra.

-No es necesario, Signum, yo puedo hacerlo sola.- Dijo mientras le guiñaba un ojo a la peli-rosa y esta suspiraba ligeramente divertida. –Mi nombre es Sieglinde Jeremiah, un gusto conocerla…- Se presentó con respeto y educación asintiendo protocolariamente pero con elegancia haciendo que Signum sonría orgullosa.

-Shamal Yagami, también es un gusto Jeremiah-san. –Correspondió el saludo realmente interesada en la muchacha que parecía tener mucha confianza con la guerrera peli-rosa.

-De seguro debe ser usted quien ha sido encargada de ayudar a mi querida Signum mientras está en este estado. –Habló mientras miraba con cariño a la guerrera en la cama, esto sin duda no pasando desapercibido para Shamal. –Quisiera que sepa que tiene toda mi ayuda, especialmente en estos momentos que ya mismo será hora de la cena… -Y como si lo hubiese invocado con sus palabras, un sirviente tocó la puerta de la alcoba anunciando que la cena ya estaba servida. –Muy bien, arriba mi gran guerrera. –Pidió con dulzura mientras se acercaba a la guerrera y esta asentía pero al intentar moverse una mueca de dolor surcó su rostro.

-¿Me darías una mano?- Pidió Signum a Sieglinde mientras Shamal se limitaba a ver todo con cierta pena creciendo en su pecho sin saber muy bien la razón.

-Para ti todo lo que quieras. –Respondió juguetonamente mientras ayudaba a levantar a la peli-rosa sin mucho esfuerzo, lo cual hubiera impresionado a la embajadora si esta no se encontrara perdida en sus pensamientos y con una sensación de pérdida en su interior.

-Me adelantaré a la mesa…-Casi susurró la rubia mientras se daba vuelta rápidamente y se perdía por la puerta dejando a solas a la peli-rosa y la peli-negra.

Momento que aprovechó la menor para molestar a su adoración.

-Así que… ¿esa mujer es de tu total interés?- Preguntó con fingidos celos.

-No sé de qué estás hablando. –Se apresuró a responder Signum mientras caminaba por los pasillos adelantándose apenas lo suficiente para que la menor no vea el pequeño sonrojo que había florecido en sus mejillas.

-Por supuesto que lo sabes, a mi no me puedes ocultar nada Signum. Llevo muchos años a tu lado no lo olvides. –Habló con diversión mientras se ponía a la altura de la guerrera que solo resoplaba.

-Como digas.

-¡Oh vamos, no lo niegues! Es la primera vez que veo a mi gran adoración poner semejante cara de ilusión. –Siguió mientras faltaba poco para llegar al comedor.

-Y si así fuera, ¿qué?... A ella yo no le intereso, después de todo ya tiene a alguien. –Cedió con cierta tristeza y la peli-negra torció la boca en desacuerdo.

-Así que era eso…-Murmuró más para sí misma que para su acompañante que al escuchar solo murmullos alzó una ceja interrogante.

-¿Dijiste algo? –Preguntó y la joven rió con gracia y cierta coquetería al momento de entrar al comedor.

-Nada que deba repetir, mi querida Signum. –Dicho esto se colgó de su brazo para reír discretamente por la cara de curiosidad de la peli-rosa.

-Sieglinde, que gusto volver a verte.- Se escuchó la voz amable de Fate quien estaba sentada al lado izquierdo de su madre.

-El gusto es todo mío, princesa Fate.- Correspondió feliz la joven mientras miraba con admiración a la rubia, después advirtió en la presencia de una pelirroja a su lado que la veía con disimulado interés y se extrañó ligeramente al no conocerla.- "Ahora que lo pienso, a la mujer rubia que le interesa a Signum tampoco la conocía, ¿de dónde serán?"- lo dejó pasar por el momento y se dirigió a las reinas. –Disculpen mi descortesía, majestades, es aun mayor gusto estar ante su presencia. –Bajó su cabeza en total respeto.

-Mi niña Jeremiah, sabes que no son necesarias tantas formalidades.- Habló con dulzura Precia y a su lado Lindy correspondió con una sonrisa cariñosa.

-Lo sé… -Sieglinde levantó su rostro mostrando una perfecta sonrisa.

-Muy bien mis niñas, tomen asiento, solo faltan unos pocos. –Pidió Lindy mientras se sentaba en la punta de la gran mesa, su esposa a su derecha y su heredera a la izquierda, al lado de esta se sentó Nanoha con una discreta sonrisa, le seguía la guerrera peli-rosa e inmediatamente después Sieglinde se situó a su lado.

-Perdona la tardanza, madre. –Entró Alicia arrastrando a una berrinchuda Micaiah. –Micaiah insistía en que no necesitaba comer. –Dicho esto rodó los ojos como si fuera lo más absurdo que ha escuchado en su vida.

-Y no lo necesito. Lo que si necesito es más entrenamiento. –Habló con seriedad que valía poco debido al puchero que traía.

-Micaiah… -Habló en advertencia la princesa menor mientras miraba a la peli-negra.

-Pero…-Intentó la comandante.

-Nada de peros, he dicho que comerás ya que necesitas recuperarte y eso harás, ¿entendido? –Ordenó con severidad casi haciendo que la peli-negra se cuadre.

-Sí… -Respondió con resignación.

-Vaya, como que ya está más que claro quién va llevar las riendas de la relación. –Bromeó la peli-negra menor llamando la atención de Alicia, que ya la mataba con la mirada, y Micaiah, que no entendía mucho de lo que hablaba.

-Sieg… -Dijo Alicia con una sonrisa mordaz. –Cállate.

-Tu frialdad me duele, Ali.- Respondió la aludida con fingido dolor haciendo reír a todos en la mesa, excepto a una callada rubia de ojos violeta que solo veía la interacción. Mientras tanto los ojos azules de la peli-negra notaron algo de su interés. Las miradas que se dirigían de vez en cuando la pelirroja y su princesa haciendo que se extrañe aún más. –"Parece que el amor quiere tocar a la puerta de mis admiradas guerreras" –Pensó para después hablar. –Espero que no sea una molestia que pregunte por el nombre de las invitadas, quisiera conocerlas. –Sonrió perfectamente una vez más al ver que las aludidas asentían. –Para dar el ejemplo, empezaré yo. Mi nombre es Sieglinde Jeremiah, capitana de la guardia real. –Dijo sorprendiendo a las invitadas de la mesa al creer que la muchacha se veía muy joven para tal cargo.

-Nos conocimos hace poco pero me presentaré de nuevo. Mi nombre es Shamal Yagami, embajadora de Mid-Childa. –Se reverenció con protocolo y no dijo más.

-Takamachi Nanoha, heredera al trono de Uminari, es un gusto Jeremiah-san. –Se reverenció con absoluta gracia la princesa pelirroja pero la joven al escuchar su nombre se tensó y miró seriamente a Nanoha.

-¿Takamachi? –Su voz sonó fría y sus ojos iban perdiendo de a poco el brillo juguetón al tener enfrente a uno de los responsables de la desgracia de varios pueblos de su reino.

-Sieg, tranquila…-Pidió Alicia con voz queda haciendo que la peli-negra menor frunza el ceño.

-¿Tranquila?... ¿Desde cuándo dejamos que el enemigo se filtre en nuestras murallas? –Dijo mirando casi amenazadoramente a la cobriza que a pesar de todo le mantenía la mirada con absoluto respeto y cuidado.

-Sieglinde, ella no es el enemigo, a más tardar mañana tendrás los detalles, ahora te ordeno que relajes tu postura y que respetes más a nuestra invitada.- Se escuchó la voz sumamente seria de Fate.

-…Como diga, princesa.- Cedió después de un tiempo al ver con cierto desconcierto que a pesar de la amenaza que lanzaban sus ojos, Nanoha la miraba con transparencia y tranquilidad. Después recordó las miradas que la princesa de Uminari le lanzaba a su princesa y lo terminó de aceptar con un suspiro. –Me disculpo con usted, princesa de Uminari. –Bajó la cabeza.

-No tienes por qué disculparte, te entiendo perfectamente. –Respondió con amabilidad la pelirroja haciendo sonreír a Precia y a Fate.

-Bueno retoños, ya que estamos todos, es hora de comer. –Dijo Precia y con un movimiento pidió al sirviente que empiece a servir los alimentos.

Una vez puestos en la mesa, no se perdió mucho tiempo antes de empezar a degustarlo entre conversaciones, risas y bromas.

La joven Jeremiah, sin embargo, enfocaba sus centelleantes ojos azules en la figura de la cobriza. Su amabilidad seguía, en parte, confundiéndola un poco pero la sinceridad de sus ojos y acciones le generaba mucha curiosidad, después dirigió su mirada a cierta rubia de ojos violeta mientras una sonrisa ladeada se posaba en sus labios.

-"Te mantendré vigilada…" –Pensó y siguió comiendo.

Día siguiente, Horas de la mañana, Al-Hazard, Palacio real.

Como si ya fuese costumbre, la heredera al trono de Al-Hazard se levantaba muy temprano en la mañana, se aseaba y arreglaba para después salir en busca de cierta cobriza que en esos momentos dormía plácidamente.

La rubia se coló a la habitación de la cobriza y con una sonrisa juguetona se acercó a la cama con la intención de despertarla pero se perdió en las serenas facciones de la princesa que parecía disfrutar completamente de su descanso. Al ver esto la rubia dudó y pensó que si la despertaba un cargo de conciencia enorme se instalaría en su pecho todo el día.

-"Se ve tan hermosa durmiendo tan tranquilamente…pero tengo que despertarla…agh, pero su carita tan relajada… ¡No, Fate, piensa! Es por algo importante que la vas a despertar, no quieres que vuelvan a lastimarla ¿verdad?".-Pensó mientras hacia las mil y un caras, y caminaba de un lado a otro en la habitación. -Aww… lo siento… -Murmuró antes de acercarse a la cama de la cobriza y llevarse el peor susto de su corta vida. -¡Oh mi! ¿Desde qué hora estás despierta?- Preguntó a aquellos ojos lavanda que la veían divertida y vivaz.

-Tu paseo incesante por mi habitación no me dejaba dormir, no te sorprendas, eres muy ruidosa. –Dijo con fingida molestia que hizo sonrojar a la rubia.

-Perdón…- Dijo bajando la mirada de forma apenada enterneciendo a Nanoha.

-"Que linda…" Bueno, ¿a qué se debe tu presencia en mi cuarto?- Dijo alzando la ceja, tomando de cierta manera su anterior actitud, aunque sea a modo de juego.

-Vine para empezar tu entrenamiento, Nanoha. –Habló con seriedad, dejando de lado su vergüenza por lo anterior.

-¿Sí? –Dijo un tanto sorprendida por la seriedad de Fate.

-Sí. –Afirmó. –Dije que no lo aplazaría más. Aún no estamos totalmente seguros de quienes están detrás de nosotros y lo que menos quiero en estos instantes es que te vuelvan a lastimar. –Dijo mostrando un pequeño brillo asesino en su mirada.

-Está bien. Espérame en la sala, ya bajaré. –Pidió como lo hacía antes y Fate asintió lentamente.

Después de varios minutos en los que la princesa esperaba más que pacientemente, llegaba a la sala una radiante Nanoha que dejó sorprendida a la rubia. Si en ese momento le preguntaban a Fate, cómo definiría en palabras a la cobriza, esta sin duda se enredaría y balbucearía incoherencias.

No sabía cómo describirlo pero para Fate, Nanoha estaba más hermosa que nunca.

-¿Pasa algo? –Preguntó inocentemente la cobriza.

La rubia se limitó a negar con la cabeza mientras seguía paralizada en su posición. La cobriza internamente sonreía con suficiencia al dejar a Fate sin palabras.

Por supuesto, no fue nada al azar. Nanoha conscientemente se había demorado más en arreglarse para llamar la atención de Fate. Sutil y eficaz. Unos toques más en su largo y hermoso pelo cobrizo, apenas notable una especie de delineante que hacía resaltar aun más sus ojos lavanda, su mejor vestimenta, la cual resaltaba su bien delineado cuerpo, y una sonrisa matadora en sus labios fueron más que suficiente para embobar a la princesa.

-¿Va-vamos? –Apenas pudo decir Fate mientras se giraba intentando ocultar el sonrojo en sus mejillas y a la vez perdiéndose la sonrisa divertida en Nanoha.

-Como digas. –Concedió caminando con elegancia y cierto toque de sensualidad. Se puso a la altura de la rubia y caminaron juntas, aunque la rubia lo hacía con cierta torpeza causada por los nervios inexplicables que sentía.

Nanoha sin duda estaba disfrutando internamente por generar tales reacciones en Fate.

Y Fate estaba sorprendida por su actitud y la de Nanoha. Nunca nadie había logrado ponerla tan nerviosa con tan pocas acciones. Nunca nadie había podido captar tan fuertemente su atención.

Nunca nadie había activado su deseo por proteger y en tan poco tiempo Nanoha había podido hacer eso y quien sabe que otras cosas más.

Al llegar al jardín del palacio, la cobriza se topó con ciertos accesorios y ropa esperando bajo un árbol. Una ceja se alzó interrogante logrando hacer reír un poco a Fate.

-"Con esa ropa se ve realmente hermosa, lástima no es la adecuada para lo que haremos" Será una lástima pero necesitas cambiarte de ropa a una más cómoda para todo lo que haremos. –Dijo y Nanoha la miró un momento para después encogerse de hombros y empezar a desvestirse en frente de Fate quién casi se atranca con su propia saliva. –No, no, ¿¡Qué haces!? ¡Aquí no! –Habló alterada mientras intentaba cubrirla con su cuerpo de inexistentes curiosos de los alrededores.

-Nyahaha, era broma, no te alteres. –Se escuchó la risa de la cobriza y al mismo momento la palmada que se dio Fate en la frente.

La cobriza agarró la ropa y fue a cambiarse en un lugar un poco apartado.

Ya a esas horas de la mañana los guardias hacían sus rondas o bien calentaban para mantenerse en forma al ejercer su servicio. Por lo tanto, y exactamente al momento en que aparecía de nuevo la princesa de Uminari con las ropas de entrenamiento, pasaban un grupo de guardias en entrenamiento matutino quedándose totalmente embobados con la vista. No era para menos, los pantalones se le ajustaban perfectamente a sus torneadas y esbeltas piernas, la camisa de algodón blanca le quedaba estupendamente bien al amoldarse naturalmente con su estrecha cintura y para rematar, su largo cabello cobrizo yacía amarrado en una alta coleta cayendo como cascada de fuego por su espalda. Algunos quedaban con la boca abierta, otros paraban en su trote al verla y otros más chocaban con estos últimos al no fijarse en lo que tenían enfrente por mirar a la hermosa cobriza que al ver todo eso solo reía grácilmente tapando sus labios con su mano.

-¿¡No tienen algo que hacer!? –Habló Fate con imponencia alertando a todos integrantes del grupo que enseguida se cuadraron y huyeron a trote moderado. La rubia veía seriamente a toda la pequeña tropa, sus celos bullían en su interior al recordar que después de apreciar (de nuevo) la belleza de Nanoha ahora en ropa de entrenamiento y escuchar la risita de la princesa mientras veía algo en otro lugar provocando que siga su mirada se encontró con todo un pequeño escuadrón de guardias casi babeando por su princesa.

Sí, SU princesa.

-¿Tenías que ser tan dura, Fate-san? –Dijo con fingida sorpresa la cobriza ganándose una mirada interrogatoria de la rubia.

-¿Notaste como te miraban? ¡Nanoha, por lo más grande, casi te comían con la mirada! ¿Acaso no te molesta? –Preguntó con enojo al recordar a "esos babosos" como decidió llamarlos.

-Debes admitirlo, fue gracioso. –Negoció en cierta manera haciendo que Fate suelte un bufido.

-Como sea. –Rodó los ojos y llamó con un movimiento de manos a Nanoha. –Primero haremos calentamiento. –Dijo para después señalar a una torre de control a lo lejos. –Correremos de aquí a la torre 10 veces. –Nanoha dirigió su mirada hacia donde señalaba la rubia y torció su boca.

-¿Enserio? ¿Hasta allá nomás? –Habló con sarcasmo casi rodando los ojos.

-Sin quejas, soldado. –Dijo socarronamente mientras se tragaba la risa que quería salir descontrolada por su garganta al ver la cara de estupefacción en Nanoha. -¿Lista?- Preguntó.

-Tengo que preguntarlo, ¿acaso no eres tú la que me quiere matar? –Exageró un poco sus expresiones sacando una corta carcajada en Fate.

-¡Ya! –Ignoró el comentario y salió corriendo ante la incrédula mirada de la cobriza.

-¡Hey, no me dejes atrás! –Gritaba Nanoha mientras intentaba darle alcance.

-¡Sin hablar, soldado! ¡Está en entrenamiento! –Internamente Fate reía ante todo esto. Debía admitirlo para sí misma que en cierta manera era una pequeña venganza.

Treinta minutos, varios gritos, jadeos, risas, y de nuevo varios gritos después, una cobriza se hallaba recargada en un árbol respirando fuertemente y sudando como nunca mientras a su lado la rubia apenas y estaba un poco alterada.

-No…no sé… ¿co-como le haces… para estar tan…fresca? –Dijo entre jadeos la pelirroja y la rubia se encogió de hombros.

-Años de entrenamiento, supongo. Bueno es hora de los abdominales. –Dijo todo lo seria que podía.

-¿¡Más!? –Saltó sorprendida Nanoha.

-Por supuesto, la carrera, los abdominales y las flexiones son toda la fase de calentamiento y apenas vamos la primera parte. –Informó enumerando las cosas con los dedos y mirando al horizonte en forma pensativa.

-¿En qué demonios me he metido? –Susurró en resignación y cansancio.

-¿Dijo algo, soldado? –Preguntó firme y Nanoha rodó los ojos.

-Como sea, sigamos. "Aun así no me rendiré, si tengo que pasar por esto y más para conquistarla definitivamente que así sea." –Se decidió al recordar que este sería uno de los pocos momentos en los cuales podrían estar a solas.

Y pasada una hora después, la cobriza, aunque jadeante y tambaleante, aun seguía en pie. Fate solo se admiraba de la entereza de Nanoha, ya que, el calentamiento que habían hecho era algo que solo los soldados con más tiempo de entrenamiento, llevaban. Después de todo, cuatro ciclos de sesenta abdominales, dos ciclos de cincuenta flexiones y la carrera constante por media hora no era algo fácil.

-Me sorprendes. –Dijo con absoluta sinceridad.

-Yo me sorprendo… pensé que moriría pero aquí me tienes. –Pudo hablar mejor debido a que se había tomado buen tiempo en recuperar el aire. Sonrió a duras penas contagiando a la rubia. -¿Qué toca?

-Hablé con- Iba a decir pero la llegada de cierta peli-negra de chispeantes ojos azules, la interrumpió.

-Debo decirlo, me sorprende gratamente princesa Nanoha, después de todo, la mayoría de principiantes quedarían más que rendidos tan solo con el principio de este tipo de calentamiento. –Habló con sinceridad la muchacha y Nanoha la miró.

-¿Tipo? –Preguntó y Fate sonrió nerviosa.

-Así es. El calentamiento que acaba de hacer es más para un soldado raso con algunos meses de preparación. –Informó Sieglinde y Nanoha miró a la rubia seriamente.

-Vaya, así que sí querías matarme… -Medio bromeó, medio habló enserio. Extrañamente no se sentía muy enojada, más bien, se sentía orgullosa de su rendimiento ante la información que le era proporcionada.

-Lo siento…-Se rascó la nuca y se aclaró la garganta para añadir. –Pero como iba diciendo, hablé con Sieglinde para que sea quien empiece a enseñarte sobre los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. No hay nadie mejor que ella. –Agregó lo último con absoluta seriedad sorprendiendo a la cobriza.

Ahora que lo decía, Nanoha se puso a analizar a la muchacha. Se veía joven sin dudas, quizás no pasaba de los 17 años, pero su cuerpo, además de ser increíblemente esbelto, se veía fuerte y trabajado. Debido a la ropa que llevaba Jeremiah, pudo apreciar ciertas cicatrices y se admiró de la joven, era menor que ella y cargaba una responsabilidad grande al ser la capitana de la guardia a tan corta edad.

-Me halaga, princesa. –Respondió la morena y miró a Nanoha. –Muy bien, empecemos con una pequeña prueba. –Habló y mientras lo hacía se ponía en pose defensiva con las palmas abiertas. –Veamos que tiene. –Animó y Nanoha asintió un poco dudosa para después abalanzarse con el puño izquierdo dirigido a la cabeza de la menor.

Sieglinde por un momento alzó la ceja y esquivó sin problemas el golpe, así con cada puño y patada que intentaba la cobriza.

Fate en su lugar miraba ligeramente sorprendida a la cobriza, ya que podía apreciar que no golpeaba al azar.

-"No sé si tiene bases o es meramente instinto, pero no lo hace muy mal. Sabe hacia dónde debe dirigir sus esfuerzos… me impresiona." –Sonrió apenas y paró con su mano el puño que se dirigía a su rostro. –Muy bien. –Halagó y soltó el puño de Nanoha, alejándola un poco. –Ahora probemos tu defensa. –Finalizó para ser ella la que empezara a atacar con movimientos suaves al principio. Movimientos que la cobriza pudo parar con cierta facilidad.

Gradualmente la velocidad de los golpes, así como la fuerza impresa en ellos aumentaba, dificultando cada vez más a la cobriza que a pesar de que algunos buenos golpes se le escapaban, seguía muy atenta. –"No me decepcionas, probemos esto…" –Se dijo la peli-negra antes de ejecutar con agilidad impresionante una patada ascendente dirigida a la sien de la cobriza que hizo un gesto de sorpresa antes de doblarse para atrás con flexibilidad e impresionante estabilidad. Sieglinde sonrió sin rendirse y otra potente patada fue dirigida, ahora, al costado derecho de la princesa quien al ver el nuevo ataque se tensó con sorpresa de nuevo y se agachó en un giro intentando patear la pierna de la peli-negra, sorprendiéndola sin duda, pero no derribándola debido a la agilidad con la que reaccionó.

-Nanoha…-Se escuchó hablar suavemente a Fate, parando el pequeño enfrentamiento y llamando la atención de la princesa. –Dime, ¿has entrenado antes? –Expuso su duda, ya que al ver la pelea no pudo pensar en otra cosa.

-La verdad… -Comenzó un poco jadeante. –No. –Dijo, sorprendiendo a la rubia y a la menor. –Solo veía de lejos como mis hermanos se entrenaban en el arte marcial tradicional de mi pueblo. –Añadió sorprendiendo aun más a sus interlocutoras.

-¿De verdad? ¿Sólo ver? –Habló impresionada Fate.

-¡Ja! ¡Me encanta! –Exclamó con júbilo Sieglinde. –Eres impresionante. A pesar de que aun te falta aprender mucho, tienes potencial. –Halagó con una sonrisa.

-Gracias, Jeremiah-san. –Agachó un poco la cabeza en agradecimiento y para ocultar el mini sonrojo que afloró por los halagos de la peli-negra.

-Oh, por favor princesa, tráteme de mi nombre. Además, será un gusto enseñarle todo lo que sé, a partir de ahora. –Pidió y Nanoha asintió.

-Entonces… Sieglinde… ¿-san?- Completó dudosa y Sieglinde negó.

-Sigue siendo formal. –Dijo llamando un poco la atención de Fate.

-¿Sieglinde-chan? –Dijo aun más dudosa y un poco avergonzada a pesar de que la peli-negra asentía emocionada.

-¡Perfecto! –Sonrió alegremente mientras tomaba las manos de la cobriza.

-¿Cómo sabías que el honorífico "san" seguía siendo una manera formal de llamar a alguien? –Preguntó interesada Nanoha y en su sitio Fate asintió también interesada.

-Porque Victoria era de Mid-Childa. Como comparten esa costumbre al momento de tratar a las personas, me terminó enseñando… con mucha insistencia de mi parte. –Reveló con sinceridad mientras tomaba su barbilla en pose pensativa mientras recordaba a la rubia.

-Espera… ¿¡Victoria era de Mid-Childa!? –Saltó de repente Fate asustando a la cobriza y a la menor.

-Sí. Pero que distraída es princesa y ella que tanto intentaba llamar su atención. –Rió avergonzando a Fate y llamando la atención de Nanoha.

-¿Enserio? Ow… ¿cómo está? –Preguntó con amabilidad la rubia.

-Muy bien… supongo. No he sabido mucho de ella en este tiempo. –Respondió la peli-negra con cierta tristeza.

-¿Y eso? –Se interesó Fate y Nanoha solo pudo bufar bajito al sentirse excluida.

-Últimamente las comunicaciones con el sector sur han sido dificultosas. –Informó con seriedad. –Lo último que supe de ella, fue por una carta en la que mencionaba que vendría a palacio, pero no mencionó cuando. De eso ya hace un mes. –Terminó acentuando su mueca de tristeza.

-¿Y si le pasó algo? –Mencionó con preocupación la rubia haciendo que un pinchazo de celos se acentúe en Nanoha.

-No lo creo, ella es fuerte. –Dijo con seguridad Sieglinde, aunque eso era lo que se repetía cada que la preocupación quería asaltarla.

-Así es… ojala esté bien, así la tenemos cerca, ¿cierto, Sieg? –Finalizó guiñando un ojo a la peli-negra que sonrió cómplice.

-Ejem… sí, ojalá su amiga esté bien. –Se hizo escuchar Nanoha llamando la atención de las dos con su tono.

-Oh cierto. –Dijo sin pensar Fate y Nanoha alzó la ceja ligeramente ofendida. –Muy bien, pasemos a la siguiente fase. Armas. –Informó y Sieglinde se dirigió al árbol cercano para apreciar lo que venía a continuación. –Con esta sorpresa del cuerpo a cuerpo, se me hace necesario preguntar. ¿Hay algún arma que manejes o tengas bases para utilizar?

-Claro. –Dijo con simpleza la cobriza, aún un poco ofendida por lo anterior. –Sé manejar per… -Se retuvo para pensar un momento. –"Espera, esto lo puedo usar a mi favor." –Sonrió con cierta picardía y se corrigió. –Tengo ciertas bases para el arco y flecha, pero en definitiva necesito pulirlo. –Habló casualmente y Fate asintió, se giró hacia otro árbol donde yacían las armas que había preparado para la clase. Mientras tanto Sieglinde miraba la sonrisa y la picardía en la mirada de la cobriza, y no pudo más que reír discretamente.

-"En verdad que eres muy interesante, princesa."

En tanto Fate volvía con el arco en manos y una aljaba llena de flechas colgando al hombro.

Tendió ambos con cuidado a la cobriza quien aceptó tranquilamente. Se ajustó la aljaba cruzando su torso, tomó una flecha y la posicionó mientras el arco seguía apuntando al suelo.

-¿Algún lugar al que quieras que apunte? –Preguntó y Fate asintió mientras señalaba a un árbol que estaba a mediana distancia.

-Por ahora, a ese árbol. Quiero ver que tenemos que pulir. –Sonrió y Nanoha adoró esa sonrisa.

-Bien. –Afirmó mientras se preparaba con movimientos suaves y elegantes a cierto punto. Irguió su espalda y al momento de ajustar la dirección de la flecha, bajó un poco más, intencionalmente, el brazo extendido y alzó sin mucha gracia el codo flexionado. Todo bajo la atenta mirada de Fate y la diversión de Sieglinde que decidió, a partir de ese punto, dejarlas solas ya que veía venir el final de esa clase.

Justo antes de disparar la flecha, Nanoha sintió un escalofrío recorrerle la espalda al sentir como unas cálidas manos tomaban sus hombros.

-Empecemos las correcciones… -Susurró Fate en su oído mientras deslizaba suavemente su mano izquierda por el brazo extendido de la cobriza para posarse en la mano que tomaba el arco y subirla delicadamente. –Procura que esta mano esté siempre bien extendida a la altura de tu hombro. –Comentó aun susurrando en el oído de la princesa de Uminari quien a ese paso perdería la cordura y echaría su intento de jugueteo de resistencia por la borda para lanzarse a los labios de Fate. Por supuesto no ayudó que la rubia deslizara su otra mano por su brazo flexionado mientras lo empujaba con dulzura hacia abajo. Para rematar, la rubia se pegaba cada vez más a su espalda y eso en definitiva la estaba volviendo loca. –Que tu mano esté a la altura de tu barbilla y la punta de tu nariz casi roce la cuerda tensada. –La cobriza hizo caso lentamente. Una vez lo había hecho giró su rostro hacia donde sentía estaba el de Fate, quedando ambas tan cerca que sus labios casi se rozaban.

-¿Así está bien? –Dijo en un murmullo que pudo oír Fate debido a la cercanía. Aquel movimiento al hablar hizo que los labios de ambas se rozaran sin remedio.

-Perfecto. –Habló a propósito para volver a sentir el roce.

-"A este paso me volveré loca si no te beso" –Pensó Nanoha mientras dirigía su mirada a los rubíes de Fate. –"Resiste… un poco más…" –Y con todo el autocontrol que tenía en ese momento, giró su rostro para apuntar de nuevo. –Excelente.- Su voz salió un poco ronca, despertando a Fate de su ensoñación ante la cercanía de Nanoha.

-"Me lo quieres poner difícil, ¿verdad?" –Pensó Fate y sonrió. –"Dos pueden jugar el mismo juego." –Se acercó nuevamente al oído de la cobriza para susurrar con su mejor voz. –Hazlo…

Tal voz hizo que Nanoha temblara pero calmándose un poco más, hizo caso y disparó dando en el centro del árbol.

Pero ni aunque el disparo había sido concretado, la rubia se apartaba, al contrario, se pegó aun más a la cobriza mientras sus manos subían lentamente por los brazos de la otra desconcertándola en cierta manera.

-Lo haces muy bien. –Habló suavemente.

-¿Ah sí…? –Nanoha se contuvo de ronronear en el proceso.

-Muy bien de hecho. ¿Acaso logras todo lo que te propones? –Preguntó mientras bajaba su rostro hasta casi posarlo en su hombro mientras rozaba el cuello de la cobriza con la nariz.

-De hecho…sí. –Respondió a duras penas disfrutando de la caricia.

-Que bueno… porque yo también. –Subió lentamente hasta quedar frente a frente.

-¿Y qué te has propuesto? –Preguntó en un susurro.

-Conquistarte…enamorarte…pero primero, besarte. –Concluyó para acercarse a los labios de la pelirroja.

-Reto aceptado. –Rió para después posar dos dedos en los labios de Fate.

-¿Ah? –Se escapó de una confundida rubia.

-Para poder besarme, primero tienes que ganarme. No te la voy a poner tan fácil, mi salvaje. –Le guiñó el ojo para después girarse y caminar con su típico toque de elegancia y sensualidad hacia el árbol donde había dejado su vestimenta. –Gracias por las clases, pero ya es hora de desayunar. –Casi cantó eso último antes de desaparecer con sus pertenencias.

-¿Pero qué?- Y la rubia quedó en medio del jardín abriendo y cerrando la boca como pez fuera del agua. –"Si así estamos, está bien, me ganaré tus labios Nanoha" –Pensó con decisión para recoger sus cosas y dirigirse a su habitación.

La cobriza que se había adelantado, caminaba por los pasillos con una boba sonrisa en el rostro hasta que sintió que alguien la tomaba de la mano para jalarla a un espacio vacío que no había notado mientras caminaba.

-¿¡Ehh!? P-Precia-dono… me ha dado tremendo susto. –Dijo con un puchero mientras llevaba sus manos a la altura de su acelerado corazón.

-Tranquila, cariño. De hecho estoy aquí para ayudarte. –Sonrió de oreja a oreja confundiendo a la menor.

-¿Ayudarme? ¿Con qué?

-Conozco ese brillo travieso, lo vi en tus ojos ayer, no en vano pasé varios años conociendo a Momoko, y no es curioso el hecho de que tuvo ese mismo brillo cuando conoció a Shiro, por algo son madre e hija. –Rió por un momento y después volvió a mirar a la menor. –Sonará raro, pero te ayudaré a darle guerra a mi hija. –Sonrió brillantemente contagiando a Nanoha.

-Se pondrá interesante todo esto.

-Ciertamente…-Ambas sonrieron casi maléficamente. –Después del desayuno comenzaremos con tu capacitación, ahora ve a refrescarte querida, aun hay un poco de tiempo antes del desayuno.

-Muchas gracias, Precia-dono.- Se reverenció rápidamente y se perdió entre pasillos.

Mientras tanto Precia caminaba armoniosamente hasta el comedor, donde se encontró solo con su esposa que la miraba con una ceja alzada.

-¿En verdad crees justo ponerte en el bando contrario a tu hija? –Preguntó Lindy.

-Acéptalo, se ve divertido. –Dijo pero su esposa rodó los ojos. –Oh vamos, amor, se que si te parece así, ¿Qué tal si te pones de su lado? Así lo haríamos más justo para ti. –Propuso con una sonrisa contenida.

-Hecho.- Aceptó rápidamente la reina.

-Sabía que eso era lo que querías. –Susurró más para sí misma.

-¿Dijiste algo?- Preguntó Lindy.

-Sí, ¿también adoptamos a las demás? Es decir, yo tendría a Nanoha y Alicia, porque parece que Sieg ya le puso el ojo a la embajadora Shamal. –Rió Precia.

-¿Y yo a Fate, Micaiah y Signum?... Me la pones difícil. –Bromeó para añadir. –Así que, jugar a ser Cupido eh… que no se note que no hay mucho que hacer.

-A los tiempos de paz se les debe sacar el jugo. Uno nunca sabe cuando pueden acabar. –Dijo Precia sabiamente mientras miraba a los ojos a Lindy quien solo asintió seriamente. –Además, tus casos son confirmados, yo aún no sé muy bien sobre la embajadora Shamal. –Añadió en un puchero haciendo reír a su esposa.

-Colaboraré contigo y haré que Signum de la iniciativa, ¿qué te parece, amor? –Dijo con dulzura Lindy y Precia le dio un beso en la mejilla justo antes de que empiecen a entrar los demás integrantes y un sirviente que esperó pacientemente a que todas tomaran asiento.

-Majestades, les tengo un anuncio de parte del curandero. –Empezó el sirviente captando la atención de todas en la mesa.

-¿Sucedió algo con Scrya? –Preguntó Fate.

-Así es. El guerrero ha despertado al fin. –Informó respetuosamente.

Mismo día, Lugar desconocido.

Dentro de un espacioso lugar, lleno de personas encapuchadas que se reunían alrededor de una gran mesa con un mapa en medio, parecía llevarse una reunión debido a los acalorados debates entre los presentes.

Todo esto hasta que una figura se hizo presente en la sala y todos sin falta se arrodillaron ante su presencia.

Aquella figura que imponía respeto fue hacia el gran sillón acomodado en el centro de la sala y enfrente de la mesa, se sentó y miró a los presentes a la espera de algo.

Y ese algo fue que uno de los que se arrodillaron se levantara y empezara a hablar.

-Mi Lord. Informo que a pesar de que nuestra existencia sea y no una incógnita para las dos naciones, no hemos descubierto que se tomen medidas frente a esto. Por el contrario, el reino de Al-Hazard y Uminari, mediante sus representantes, la princesa Testarossa-Harlaown y Takamachi, conviven armoniosamente en el palacio de la primera. –Se escuchó una voz gruesa y oscura que hablaba con odio y sarcasmo a pesar de ser un informe.

-Les daremos un recordatorio de que estos no son tiempos de paz como esos imbéciles quieren convencerse. Está muy pronta su caída y nuestro ascenso. Los haremos sufrir. –Habló la figura sentada con igual o más odio destilando en sus palabras mientras reía maníacamente.


Medio largo salió xD y como pudieron ver, tiene de todo y espero que les haya gustado! Disculpen si encuentran errores ya que fue escrito en "horas de sueño" xD

Hora de Reviews :3

Danny: Si se parecen, no es pura coincidencia, así lo craneé desde que esta historia estaba en pañales xD gracias x el review, felices fiestas :D

Sakuradakota: *agarra la bolsa y se la guarda* Recompensa *-* ja! aun siento que falta más ternura pero eso de a poco! xD espero que te haya gustado :3 saludos!

Kouhai: Me reclamaste más Lindy x Precia al ser inexistente en mi primer fic :v de nada kouhai ;)

Fate-Escarlata: Jajajajaa eso nunca! porque también es mi Nanoha -3- y para el Nanofate mmm, deberían regalar kilos de paciencia en esta navidad xD jajajaja saludos :3

Shirei-Kan: Ara lo sabía -3- jeje! y roguemos porque pueda completar la idea del one-shot!

Alexandra: xD uhh ahí le vamos! jajaja gracias x el review espero que te siga gustando :3

Momo: Reitero, todo está fríamente calculado... ya mataremos a ese estorbo e_e por supuesto toda idea es bienvenida y pensaré mucho en la tuya ;) gracias x el review.

Fatelove: Magia de fics y pronto...pronto...

Presidenta: LOOOOOL si si, yo espanto y colaboro! xD como siempre sacandome carcajdas xD hablamos!

Haru: Hey gracias :3

Guadalupedigimon: Perdonada! xD y me gusta esa manera de pensar 3:) pido paciencia tengo seco el cerebro :C gracias por el review

NanoFate24: Jajajaja no sé porque a leerte me imaginé a una Nanoha tirando rayos láser por los ojos xD jajaja que bueno que te haya gustado! sss uhh con el hurón, pero piensa que nada se hace a propósito *sonríe maquiavelicamente* Yey! felices fiestas ;)

Marisol: Disculpa la tardanza :C y gracias por tu comentario espero que te siga gustando :)

Muy bien, con eso listo diré... Felices fiestas, pasenlo excelente con quien más deseen y que tengan todo lo mejor para el año que viene!

Y esto en caso de que sea mi última actualización de 2014 xD jo jo jo!

Bueno se me cuidan ;) hasta la próxima