Lamento haberme retrasado, no he podido ponerme a ello hasta ahora. Agradezco mucho los comentarios XD, es cierto que los recuerdos de Sanji van muy lentos. Gracias a Mish1 y Laakatoo por su apoyo y su paciencia.
¡A la carga con el fic!
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Incursión
La fortaleza estaba construida sobre una gran formación rocosa, y rodeada por una gran muralla blanca tan alta que apenas se divisaba la parte mas alta del edificio principal desde fuera. Era blanca y lucía la enseña de la marina en el gran portón que se mantenía cerrado. En la base, donde el muro se mezclaba con la roca había túneles con rejas que permitían el paso del agua cuando la marea subía.
-¿Y bien? ¿Por donde entramos?-Preguntó Nami una vez hubieron escondido el balandro tras los arrecifes mas cercanos, aprovechando pequeños bancos de niebla.
Usoop-…mierda…parece tan seguro…¡Luffy vamonos! Que…mira seguro que tu hermana es muy feliz aquí, ya vendremos otro día a visitarla ¿no?
Zoro-Tu a lo tuyo ¿No? Si no querías haber venido, haberte quedado en el barco. ¿Por qué no dejaste que viniera Brook?
Usoop-Cuánta razón tienes Zoro: ¿Por qué no dejé que viniera Brook? Bueno, no os preocupéis amigos míos, marchad sin miedo a la batalla que yo, aquí estaré defendiendo el barco hasta vuestro regreso o hasta el final, y si así es, ¡sabed que muero como un valiente!
Zoro(ignorándolo)-Bueno, ¿por donde íbamos?
Nami-Usoop, ¿Crees que esos túneles podrían servirnos?
Usoop salió de su mundo de Yuppy-Puede ser, pero yo aprovecharía a buscar uno con los barrotes flojos cuando la marea estuviera mas alta, o cuando haya mas niebla…no sabemos exactamente lo que hay al otro lado…
Nami-Sospecho que puede ser un foso. Pero por suerte no tendremos que esperar para averiguarlo.
Usoop-…¿Ah no?
Nami-Precisamente, gracias a uno de tus mejores inventos- Nami sacó entonces las barras metálicas azules que Ussop le había fabricado en Arabasta.
Usoop-¡Oh tienes razón! Si es que soy un genio. ¡debería patentar algunos de mis inventos…!-Por dentro pensaba¿¡por qué por qué por qué tuve que fabricarlo y por qué no se lo habrá dejado en el barco!
En cuanto a los barrotes…-Intervino entonces Zoro-Creo que yo me las arreglo.
Nami-¡Decidido pues!…Luffy, ¿Has entendido el plan?
Luffy(Francamente serio, no había dicho ni mu en todo el rato)-Vamos a por mi hermana.
No saltaron al agua hasta que la niebla fue lo bastante espesa como para atravesar todo el túnel, y mantenerlos a salvo de miradas indiscretas al otro lado, y cruzaron uno a uno. (Zoro tuvo que cargar a Luffy por el agua) al otro lado se encontraron en un pequeño foso con…¡Cocodrilos! Cocodrilos enormes que los miraban en plan No habéis interrumpido a mitad de la comida. ¿Sois el postre?
Nami y Usoop se abrazaron, temblando, y pasando al color azul violáceo, Zuro desenfundó sus espadas y Luffy…
…Alargó sus brazos hasta el borde del foso, y se dejó lanzar hasta allí, arrastrándolos hasta allí.
Zoro-¡Yo te mato!
Luffy-¡Jajaja! No te pongas así, ha sido divertido…¿Verdad Usoop?
No hubo respuesta. Estaban solos en medio se una gran explanada de hierba.
Luffy-..¿Usoop? ¿Nami?…¡¿Pero donde os habéis metido?
Zoro-¡¿Y tu a dónde los has mandado?
-…¿Has oído eso?
Zoro y Luffy escucharon voces ajenas. ¡Se acercaba alguien! Zoro agarró a Luffy de mala manera y corrió buscando un sitio donde esconderse. Solo encontró una especie de caseta de madera pequeña y alargada, pegada a uno de los edificios principales, y sin pensarlo dos veces, se coló dentro. Estaba muy oscuro, y olía a…¿Animal?
El peligro pasó lentamente, pero Los dos sabían que no estaban solos…
Zoro sintió un aliento escalofriante y a la vez cálido en el pescuezo…¿Qué se suponía que…? De repente, sintió algo calido y con dientes mordiéndole el pelo. Zoro soltó una exclamación y Luffy gritó también, los dos pegaron un brinco a la par.
Entonces, justo detrás de él, a la altura de su cabeza, Zoro escuchó un escalofriante bramido que iba de un sonido grutural a uno agudo y penetrante, bastante parecido a…¿el bramido de un ciervo?
Luffy-¡Zoro! ¿Estás bien?
Zoro-(Sus ojos tardaban en acostumbrarse a la oscuridad)-…Si, creo que es algún tipo de…caballo.
Luffy-Creo que he encontrado…una lámpara de aceite…parece un candil.
Zoro-¿Lo puedes encender?
Luffy-Creo que sí. Tiene al lado unas cerillas…
Zoro escuchó con impaciencia como Luffy parecía hablar con las cerillas reprimiéndolas por serle tan complicado abrir la caja sin que se le cayeran, y, tras varios intentos, una pequeña luz iluminó la estancia desde el candil.
Estaban en un pequeño establo, con los mejores ejemplares de caballos y…con unos animales muy extraños. Zoro dio un respingo cuando vio el que tenía delante.
Luffy(Flipando)-¡Una cabra gigante!
El extraño animal volvió a bramar, esta vez mas tranquilo. Ciertamente, parecía una cabra gigante. Tenía el pelaje de color castaño claro, mas o menos como el de un reno: mas espeso en el cuello y mas corto en el resto del cuerpo. Tenía dos enormes cuernos, parecidos a los de un carnero salbaje: curvados hacia atrás en forma de media luna. Era del tamaño aproximado al de un caballo; tenía las patas mas finas, los cascos hendidos, y las orejas y la cola como las de un ciervo. ¿Habrá sido capaz de confundir mi pelo con césped? Pensó Zoro, un poco ofendido. No le gustaba la idea de que una cabra gigante le hubiera mordido el pelo, claro que, a la cabra tampoco le gustaba haberse llevado aquel susto ni el chasco de morder pelo humano pensando en hierba fresca. Luffy acarició el suave hocico del animal. Le recordaba un poco a las vacas de su pueblo natal…y por consecuente, le vino a la memoria Rika.
Luffy-…Zoro…
Zoro-¿Si?
Luffy-…Creo que…
…
…a ella le encantaban los animales. ¿Sabes? Su madre y ella podían convertirse en lobos.
Zoro-¡¿Cómo?
Luffy- A penas lo recuerdo…pero jugábamos mucho. Solo recuerdo que no era un poder de las nueces de Belcebú. Su madre decía que era cosa de…familia…proveniente de Grand Line. ¡Imagínate las ganas que nos daba de salir ya mismo para allá!
Zoro se mantenía serio. Luffy hablaba como si se estuviera sincerando.
Luffy-…Hace tanto tiempo que no la veo…
Zoro-…Habrá cambiado.
Luffy-¡¿Tu crees?
Zoro-…no lo dudes. Ya no será una niña.
Luffy guardó silencio.
Vamos a buscarla-Zoro salió. Luffy le siguió, en silencio.
Brook le había cogido gusto a aquella canción, y ahora la tocaba también por eso: precisamente por que le gustaba. Se posicionó firme y relajado junto al mástil del barco; ahora que parte de la tripulación no estaba, todo parecía mucho mas en calma. Respiró profundamente, pensando, y eso que no tengo pulmones y frotó las cerdas de su violín con toda delicadeza, haciendo brotar de él ese sonido…tan firme, tan dulce…
Sanji lo escuchó desde la cocina, y nada mas oír las primeras notas, dejó de hacer lo que estaba haciendo, que era cocinar, y apagó el fuego. Se concentró profundamente en aquella música, ignorando su ya acostumbrada jaquequea, como venía haciendo desde que Brook tocaba esa misma melodía…siempre le recordaba algo, y le daba mucha rabia no saber el que:
Se le mezclaban tres sensaciones distintas: la primera: la de tener junto al oído algo que hace un escándalo incesante, pero no saber el que es, la desagradable de no recordar algo que parece que te va la vida en ello, ¡por décima vez! (brook tocaba la canción todas las mañanas, y cuando le apetecía) y en tercer lugar, la de que siempre que la escuchaba le daban ganas de algo, pero nunca se daba cuenta de que…así pues, había tomado la firme determinacón de concentrarse las próximas veces hasta que cayera de lleno en de qué se trataba…
Lo consiguió. ¡Lo consiguió! Salió corriendo isofacto por la puerta, repitiéndose mentalmente lo que iba a decirle al esqueleto para que no se le olvidara, así, de repente, como la última vez…¿¡pero que le pasaba a su mente! ¡Sus recuerdos parecían estar en huelga!
Salió a cubierta y miró, casi frenéticamente a uno y otro lado hasta encontrar al esqueleto.-¡Brook!- gritó al momento, y luego bajó saltando los escalones de tres en tres, hasta casi tropezar, cuando estuvo junto al esqueleto, recuperó el aliento.
Brook-…¿Sanji? ¿Qué pasa? ¿Querías algo?
Horror. Se le había ido…se le estaba yendo…
Sanji-No…¡No mierda!…era…yo…
Brook-…Sanji…
Sanji-¡Espera un momento! …lo tengo. …lo tengo…yo…
…
… …Yo…¡Quería que tocases el piano!
Brook-…¿El piano?
Sanji-¡SI! ¡El piano! Esa melodía de hace un momento, ¿Podrías tocarla en el piano?
Brook tardó un segundo en responder. Sospechaba que aquello era un buen indicio, ¡y le hacía tan feliz que su música pudiera ser tan útil! -¡CLAROO!- exclamó-¡Para eso soy músico! Vamos para allá.
Sanji le siguió de buena gana, contento de haber vencido a sus recuerdos en la huelga por esta vez.
Brook se sentó al piano, con Sanji al lado. No sabía exactamente por qué, pero quería escucharla…al piano…lo deseaba.
Usoop calló en una terraza baja, de boca. O, a su parecer, de nariz. ¿¡por qué a su nariz! ¿¡Por que siempre a su nariz! Se encaminó hacia la puerta, y cuando la abrió…allí había gente.
Cerró de un portazo, azul del susto. ¡No podía dejarse ver! Al fin se le ocurrió, como ya había hecho una vez anteriormente, disfrazarse con la ropa que había allí tendida. El bajo de la camiseta y de los pantalones aún estaban húmedos, pero no le importó. Esta vez se aseguró de no llamar la atención y de llevar el cuello de la camiseta bien puesto, ya que la última vez se había llevado un buen susto: un oficial de la marina le había llamado la atención por no llevarlo doblado reglamentariamente y él se había llevado un susto. Esperaba que el hecho de llevar la ropa húmeda y sin planchar no llamara la atención como para mandarle hacer 500 flexiones o una cosa parecida.
Agarró el manillar de la puerta se inventó unas cuantas mentiras que pudieran servir en caso de emergencia, respiró profundamente, y abrió la puerta.
Bajó las escaleras y procuró no mirar a nadie a la cara mientras se alejaba a toda prisa por el pasillo. Luego, procurando aparentar que sabía a dónde iba miró a su alrededor tratando de cerciorase de dónde estaba.
Parecían los pisos usados por los altos cargos, donde, seguramente se encontrarían los despachos y las habitaciones de los mandamás. Pocos marines de aspecto de poca monta como el aseaban por allí.
Mierda pensó, pues estaba seguro de que tenía que haber cerca de las escaleras que llevan a la azotea otras escaleras que acortaran el camino hacia la lavandería, donde habría llamado menos la a1tención. Ya era tarde para eso, así pues procuró buscar cuanto antes las escaleras principales.
Las encontró y bajó procurando no llamar la atención.
Nami había aterrizado no muy lejos de Zoro y Luffy, y pudo verlos salir del establo.
-¡Chicos…!- Gritó, y perdió el equilibrio, cayendo del pequeño árbol entre cuyas ramas se había escondido.
-¡jajaja! ¡Nami, como molas!- dijo Luffy acercándose.
-¡Te has dejado caer por aquí!- coreó Zoro a su espalda, sacándole nuevas risas.
Nami tardó un suspiro y menos en cerrarles la boca de un capón a cada uno.
-¡silencio que esto no es para tomárselo a broma! Y tu como vuelvas a darnos ese susto te mato.
Los tres empezaron a discutir sobre como colarse. Luffy quería entrar por la puerta, ¿por dónde si no? Zoro apostaba por colarse por la puerta trasera con todo el sigilo y velocidad posibles y cuando les descubriesen luchar y darse prisa por buscar a la hermana de Luffy. Nami optó por no llamar la atención y colarse en el registro para buscar directamente el nombre de la tal Rikalla D. Monkey, que les facilitaría una foto, y con suerte una pista de por dónde empezar a buscar.
Zoro-Ya, pero… ¿Cómo hacemos para no llamar la atención hasta allí?
Nami-Hum…con un disfraz o…un señuelo. Luffy podría distraerlos mientras yo me cuelo. Zoro, tu te esconderás pare ser nuestra carta oculta en caso de necesitar refuerzos.
Zoro-¡yo no pienso esconderme!
Nami-¡No hemos venido aquí para llamar la atención! ¿quieres rescatar a tu hermana o no?
Luffy asintió con la cabeza.-Pues bamos- dijo Nami. Entonces su capitán se puso en pié, alzó los brazos y gritó con todas sus fuerzas: ¡Marineees! ¡Esto es un atracooo!
Nami le dio un capón y zorro le gritó-¡Pero avisa antes!
Empezaron a escucharse voces, alguien se acercaba, Nami y Zoro tendrían que darse prisa…
Usoop escuchó rebuelo. –Mierda, ya han empezado- pensó, e intentó enterarse de lo que se hablaba. ¿Dónde se habrían metido?
En ese mismo segundo, Sanji escuchó algo lejano y dificultoso de entender. En la oscuridad, alumbrada escasamente por la débil luz de las velas, se le acercó corriendo una figura enorme…era más grande que él…y ladraba… ladraba cada vez mas fuerte…de fondo escuchaba una melodía de piano…cada vez mas desacordada.
Los ladridos se volvieron cada vez más ensordecedores…y las notas mas toscas e hirientes, casualmente le hacían sentirse mal, francamente mal, aún que no sabía por qué.
El perro estaba cada vez mas cerca… parecía que todos los sonidos venían curiosamente de dentro de su cabeza, pugnando por golpetearla cada cual más fuerte, a punto de hacerla explotar…entonces se dio cuenta de que no eran notas de piano, sino disparos.
El perro estaba aún mas cerca de él casi se le echaba encima…era enorme…entonces Sanji, incapaz de reaccionar, se dejó caer hacia atrás, lentamente… y en el último momento, se dio cuenta de una cosa:
El perro no le atacaba, intentaba advertirle. No sabía exactamente por qué lo sabía…pero sabía que aquel perro estaba dispuesto a defenderle…
Y no era un perro especialmente grande, es que él, de repente, se había vuelto pequeño. Frágil, indefenso…y muy pequeño.
Entonces abrió los ojos. Tardó unos segundos en caer en la cuenta de dónde estaba. Estaba en el Tsunday Sunny; por que desde hace un tiempo era un pirata, y vivía allí…
Se incorporó de mala gana. Le dolía la cabeza…dejó que las piernas colgaran desde su hamaca hasta el suelo, y se dobló sobre si mismo para llevarse las manos a la cabeza, y masajearse un poco las sienes.
Había despertado en su cama, y se sentía peor que nunca. Alguien le había traído hasta allí. Maldijo entre dientes esa puñetera jaqueca. ¿Por qué no podía recordar…?
De repente calló en algo: un perro. Había un perro. Un perro de grandes orejas y pelo un poco lanudo que corría hacia él ladrando…recordaba eso.
De la autora:
Cuando Usoop dice Mierda, ya han empezado automáticamente, el corrector de textos de mi ordenador subrayó la palabra han. Extrañada, pues me parecía que estaba bien, la seleccioné y leí lo siguiente:
Errores de concordancia: si Mierda es el sujeto de han empezado, hay un error de concordancia JAJAJAJAJAJA XD
