IX.-
Se pasó todo el día buscándola, pero nada. No estaba en ninguna parte. Fue hasta el lugar que le dijo Fénix, hasta donde ella misma la había seguido. Había resultado ser su viejo departamento.
Había señales de vida recientes, pero nadie en su interior. Parecía obvio que había vuelto al mismo lugar, pero ya no estaba ahí. ¿Se había ido ya? ¿Se había ido para siempre otra vez?
Todo dependía de si era ella realmente quien irrumpió en el departamento y en ese caso, de cuánto hubiera alcanzado a ver. Tal vez sólo estaba suponiendo demasiado, tal vez no había visto nada, tal vez ni siquiera había estado ahí en primer lugar y todo no fuera más que parte de las fantasías de Fé ¿cómo podía saber Sora donde vivía? ¿Cómo adivinar que él estaría ahí justo en ese momento?
Pero Fé la había seguido antes y Sora se había dado cuenta ¿cómo pudo haber sido así de descuidada? y Sora tenía formas de hacer las cosas que ni siquiera había comenzado a entender completamente, tenía el presentimiento de que si lo que había querido hacer era encontrar a Fénix, era eso justo lo que había hecho.
Si, en verdad creía posible que ella hubiera estado ahí y que lo hubiera visto todo.
Mierda, qué despelote, él no había pedido nada de eso ¿cuándo era que su vida se había transformado en semejante teleserie? Maldita sea, la había cagado y antes de lo que se imaginaba, aunque tampoco era que tuviera que darle explicaciones a nadie, menos a Sora, el problema era que si la quería de vuelta, no le iba a quedar otra que convencerla de que sólo estaba toquetando un poco a la linda señorita, pero que, en serio, no se había olvidado de ella…
No, no sonaba convincente. Era una mierda de explicación. Toda la culpa era de Fé. Ella había provocado todo, aunque qué podía saber que Sora iba a estar justo ahí... Sólo porque estuvo espiándola unas horas antes, metiendo su nariz en todo, como siempre...
Diablos, a veces odiaba a esa mujer. Lástima que eso no le solucionara el problema.
Con la cabeza tan llena de cosas, ni siquiera se había dado cuenta de cómo había llegado a la tienda de Abril. Se deslizó en la oscuridad, verificando las puertas y ventanas, sin hacer el menor ruido, no pretendía despertarla, esperaba que pudieran manejar todo sin tener que despertar a Abril. En serio ¿cuántas eran las posibilidades? que el sujeto al que iban a capturar pensara robar la tienda precisamente esa noche ya era curioso, considerando sólo esa coincidencia...
Ni hablar de las que vinieron a continuación.
.- ¿Raphael?
Se congeló en su lugar al instante de escuchar la voz. Un escalofrío le recorrió todo el cuello hasta los dedos de los pies... No supo en qué momento había entrado, segundos antes había revisado todo y estaba completamente seguro de estar solo en la tienda y de que nadie más había entrado antes que él ¿Cómo lo vio? Estaba seguro de haber permanecido en las sombras en todo momento…
Pero más importante aun que todo eso ¿qué hacía ella ahí? Bueno, la parte buena era que ya no tendría que seguir buscándola...
Se volvió sobre sí mismo lentamente, con los ojos como platos, la cara tiesa. La rigidez de los músculos le hizo demorar un poco la exclamación de lo obvio.
.- ¿Sora?.- Estaba de pie, a pocos metros, semi oculta en al oscuridad.- ¿Qué haces aquí?.- preguntó otra vez, parpadeando confundido...
Ella no respondió.
Por varios minutos, ninguno de los dos hizo el menor movimiento, Raphael comenzaba a temer que le iba a pasar por segunda vez, que se quedaría parado como un imbécil, incapaz de juntar dos silabas. Sacudió la cabeza, ordenándose a sí mismo hacer o decir algo un poco más inteligente.
Dio dos pasos hacia ella, pero Sora retrocedió la misma distancia. No dijo nada, sólo se le quedó mirando con ojos tristes. Tristes y acusadores.
Raph se detuvo. ¿Era necesario preguntar? Mejor, aunque pareciera innecesario. Su cara lo decía todo. Se puso tenso, tomó aire.
.- Anoche...- comenzó, sintiéndose ridículo.
.- Si. Era yo.- lo atajó al instante.- Perdón por interrumpir.
Su tono de voz fue como un golpe directo a la mandíbula. Al menos el golpe lo hizo despertar.
.- ¿Qué fuiste a hacer ahí? - comenzó, molesto, rascándose la parte de atrás de la cabeza, algo que hacía cada vez que se ponía nervioso.- No debiste haberte aparecido así...- Se volvió a ver de reojo la cara de la chica, la vio desfigurarse en una mueca de desagrado.- Pero...- siguió, aclarándose la garganta.- no te quedaste a ver el final ¿verdad? es decir...
.- Por supuesto que no me quedé.- lo interrumpió con brusquedad.- Me podía imaginar perfectamente en qué iba a terminar, no era necesario quedarme a verlo.
Raph dejó ir el aire que había estado reteniendo, se pasó las manos por la cara, ahogó un gruñido de frustración, se volvió a mirar el piso a sus pies. Bueno, sí había visto algo después de todo. Secretamente maldijo a Fé, con todo y sus diminutas ropas.
.- Sora...- comenzó otra vez, sin volverse a mirarla.
Ella adelantó un paso hacía él.
.- ¿A qué viniste? ¿Estabas siguiéndome?- preguntó hostil. Raph alzó la vista, ceñudo.
.- No, yo...
.- No es necesario que digas nada más, creo que ya entendí perfectamente. Con lo que vi fue suficiente.
.- No, no, espera...- comenzó Raph, luchando por armar las ideas.- No pienses, no saques conclusiones, sólo déjame explicar...
.- Tenía la esperanza de que estuvieras esperando por mí...
.- ¡Lo hacía!- estalló de pronto, abriendo grandes los ojos.- No sabes lo que ha sido este tiempo ¿crees que ha sido fácil? Sabes cómo terminó todo, no ha habido un día en que no...
.- Pues si alguna vez te sentiste mal, me pareció que lo habías superado ya.- lo interrumpió con frialdad.
Raph gruñó.
.- ¿Estás escuchando? Déjame explicar...
.- No creo que sean necesarias más explicaciones.
Raph dejó caer los hombros, dio media vuelta dándole la espalda a la chica, farfullando incoherencias, comenzando a frustrarse.
.- ¡Demonios!- gritó al fin, alzando los brazos al aire.
.- Me dieron una segunda oportunidad, Raph...- siguió Sora.- No muchos en mi situación pueden decir lo mismo, no puedo quejarme. Supongo que tener que renunciar a algunas cosas es un precio pequeño...
Raph se volvió a verla de golpe.
.- ¿Qué quieres decir?
La mujer lo miró a los ojos. No podría estar seguro de qué significaba su expresión, rabia, pena, enojo...
Cuando al fin habló, la voz fue apenas un hilillo.
.- No creo que vuelvas a verme después de hoy.
Raph escuchó y arrugó la frente, abrió la boca para decir algo, pero no lo consiguió. Millones de pensamientos se agolparon en un segundo, pero ninguno logró salir, sólo un bufido...
.- Bueno, eso sí es… desconsiderado.- dijo al fin, alzando la voz.- después de todo lo que he pasado, ¿a qué diablos volviste entonces?
.- ¿Lo que tu haz pasado?- gritó ella de vuelta.- ¿y qué hay de lo que yo he pasado? ¿Qué explicación quieres que escuche? Sé lo que vas a decir, es obvio que ya no sientes nada por mí, nunca lo hiciste, ¡Tú mismo lo dijiste! Dijiste que...
.- ¡Sé lo que dije!- la interrumpió, dejándola callada y boquiabierta.- Y tal vez cometí un error...
.- ¿Un error?- repitió ella.
.- Pero no soy el único.- siguió Raph, ya demasiado cabreado como para detenerse.- ¿Se te olvida todo lo que hiciste? Pude no haber sido perfecto, pero tú no fuiste mejor ¿Se te olvida lo que yo tuve que ver? A mí no, así que ten cuidado cuando hablas de lo que pasó, porque tiene doble filo para ti...- terminó con los dientes apretados.
Cuando al fin guardó silencio sus manos estaban temblando. Era la primera vez que la enfrentaba por esa ocasión y no se imaginó que todavía pudiera ponerlo así. No tenía idea. A la mujer se le llenaron los ojos de lágrimas.
.- Es cierto, tú no perdonas.- dijo, entrecerrando los ojos.
.- ¿No?.- siguió Raph, ahora definitivamente furioso.- ¿No perdono? Te vi, lo vi todo, te vi, con Leo, mi hermano... mi hermano, por dios, pudo haber sido cualquier otro ¿por qué mierda él? vi y escuché todo lo demás, debería odiarte... y aún así, aún así...
.- ¿Aún así qué?- preguntó ella, también alzando la voz.- ¿Aún así qué?
Raph no respondió, se quedó callado, con la boca abierta. Con un gruñido volvió a darle la espalda. No podía. Simplemente no podía hacerlo…
.- ¿De eso se trata entonces?- comenzó la mujer pensativa.- ¿Venganza?
.- ¿Qué?
Raph se quedó callado, sin poder creer lo que estaba escuchando. Se cubrió la cara con las manos, ahogando entre ella otro gruñido, venciendo las ganas de tomarla de los hombros y sacudirla hasta hacerla entender. Era cierto, la había despreciado, le había dicho que no sentía nada por ella, que nunca lo había sentido, que ya no la quería con él y bla, bla, bla...
Pero en el último instante quiso salvarla, en el último instante no quiso perderla, eso tenía que servir para algo, eso tenía que servir para que se diera cuenta, pero en vez de eso, ahora ella pensaba que estaba tratando de vengarse.
Las cosas estaban yendo peor de lo que pensó.
Tenía que recobrar la calma y tratar de explicarse con más claridad, actuar con mayor sabiduría… Mierda. Si era por eso, ya estaba cagado ¿por qué no mejor dar media vuelta e irse a casa? Comenzaba a preguntarse si todo eso valía la pena.
.- Sora...- comenzó otra vez, ya más calmado.
Se prometió que esa sería la última vez que mencionaría algo que tuviera que ver con el pasado, era mala estrategia seguir discutiendo sobre cual de los dos lo había hecho peor. No era sólo lo de poder perdonar, ni siquiera se trataba de eso, si podía o no podía hacerlo. Se trataba de querer olvidarlo, de querer seguir adelante, eso era todo.
.- Sé lo que vi, Raph.- Insistió ella.
.- No. No entiendes.
.- ¿No? ¿Quién es ella entonces?.- preguntó, apuntando al techo tras Raph.
Al principio Raphael se le quedó mirando sin entender, hasta que cayó en cuenta. Suspiró. Bajó la cabeza, clavando los ojos en sus pies, las manos en la cintura.
.- ¿Fé?...- llamó. Casi al segundo, sintió algo caer a sus espaldas.- Mierda...- murmuró para sí.
Por supuesto ¿qué otra cosa podía ser? Un par de botas comenzaron a caminar en su dirección.
.- Me estaba sintiendo mal por haber llegado tarde.- le dijo ni bien estuvo a su lado. Luego se volvió a ver a Sora.- Ahora me estoy sintiendo mal sólo por haber llegado.
Sora le devolvió la mirada, por un segundo, ambas mujeres sólo se miraron con detención. Raphael se fijó en ellas, frunció el ceño, tuvo la impresión de que si cruzaba la mano por entre sus miradas, se electrocutaría. De pronto deseó estar lejos, muy, muy lejos de ahí.
.- No creo que seas tú quien tenga que dar explicaciones.- dijo Fé a Raph, pero sin quitarle los ojos de encima a la otra chica.
Raph parpadeó confundido un par de segundos antes de reaccionar.
.- Ok, ok...- le interrumpió al fin, tomando a Fé por el hombro y empujándola tras de sí, volviéndose rápidamente hacia ella- Te quedarás absolutamente callada si no quieres que te arranque las entrañas...- le susurró al oído.
Fé se volvió a verlo sólo con los ojos.
.- Eso no lo veo tan seguro.- le susurró de vuelta sin apenas mover los labios.
Raph se volvió a ver a Sora una vez más, su expresión no le gustó nada.
¿Porqué diablos tenía que aparecer Fé justo en ese momento? Bueno, se suponía que debía estar ahí... ¿por qué Sora tenía que estar ahí también? Esa parte no la acababa de entender ¿qué diablos hacía ella ahí?
.- Tratemos de aclarar esto.- comenzó. Sora lo miró.
.- No veo para qué...
.- Tienes que escuchar esta explicación, necesitas escuchar esta explicación.
.- Oh, ahora eres tú el que quiere ser escuchado.
Raph lanzó un rugido.
.- ¿Podemos olvidarnos un instante de lo que pasó?– gritó. La mujer aguardó en silencio.
Raph luchó por relajarse y continuó.
.- Hace un rato, en casa de Fé…. Nada pasó. Necesitas saberlo, quizás viste algo, pero en verdad la cosa no terminó como parecía que iba a terminar.
Fé se le acercó despacio por la espalda.
.- Bien, muchacho, vas bien, ya la tienes.- le dijo en voz baja junto al oído. Raph inclinó la cabeza hacía ella.
.- Cállate.- dijo entre dientes.- No me ayudas en nada, todo esto es tú culpa.
.- ¿Mi culpa? Nadie te puso una pistola en la cabeza.
Raph iba a responder pero de pronto se fijó en la mirada asesina de de la otra mujer y desistió.
.- Está bien.- volvió a dirigirse a Sora.- Sí, pasó algo, pero no fue más de lo que viste. Nada importante.
Sora no abrió la boca.
.- Eso sí estuvo mucho mejor.- volvió a susurrarle Fé al oído.
.- Déjame manejar esto a mí ¿quieres? Cállate de una vez.- Farfulló antes de volver a mirar a Sora, aclarándose la garganta.- Escucha. Lo siento. Es sólo, no era yo, estaba confundido, no estaba pensando ¿es tan difícil de creer?
.- Yo te creo.- se oyó la voz de Fé.
.- ¡Fé! Como vuelvas a abrir la boca, te juro que...- le gruñó sin volverse a mirarla.- No estaba pensando.- repitió.- No significó nada, no fue intencional, fue un error... estaba ebrio…
.- Oh, eso sí me hace sentir bien a mí.- gruñó Fé a su espalda. Raph cerró los ojos y respiró profundo, contando hasta mil.
.- Basta de esto, piensa un segundo, maldita sea...- dijo a Sora, al borde de la exasperación.- ¿crees que estaría revolviéndome los sesos pensando en una explicación si no me importaras para nada? ¿No crees que sería más fácil para mí mandar todo esto a la mierda?
Sora abrió los ojos de par en par, abrió la boca también, pero no alcanzó a decir nada...
De pronto todos guardaron silencio. Los tres volvieron la cabeza hacía una parte de la habitación, escuchando una carcajada que resonaba contra las paredes.
.- No puedo creerlo ¿qué tienes hermano, que haces que las mujeres se peleen por ti?
Si Raph hubiera abierto más los ojos se le habrían salido de la cara, mientras observaba quien salía de las sombras.
.- ¿Leo?
Leonardo salió de detrás de una columna. Tambaleándose, se movió rápido hasta la siguiente, más cerca del grupo, pero con obvias dificultades para mantenerse en pie por sí mismo.
.- ¿Qué haces tú aquí?.- casi gritó Raph, luego arrugó la cara.- Por Dios ¿estás ebrio?
Fénix miró a Raph con ojos de plato, en verdad el pobre tipo apenas se sostenía en pie por sí solo. Adelantó unos pasos hacía Leo...
.- ¿Seguiste bebiendo?- le preguntó arrugando la frente.
.- No, sólo se puso peor cuando salí a la calle...- respondió apenas modulando.- Te seguí para ver en qué andabas, pero nunca imaginé semejante reunión, menos aquí...
Raph se volvió hacía Fé.
.- ¿Qué tienes que ver tú en esto?
.- ¿Yo?.- Fé trató de mirar hacia otra parte a lo que Raph comenzaba a aproximarse a ella.
.- ¿Qué estuviste haciendo?
.- Nada.- sonrió la chica inocentemente.- Necesitaba compañía y casualmente yo estaba por ahí...
.- Casualmente. – Raph le dio una larga mirada.- ¿Qué tanta compañía le hiciste?
.- ¿Qué quieres decir?
.- Traes la camisa al revés.- le contestó Raph alzando una ceja. La chica se dio una rápida mirada a sí misma.
.- Oh. Pero no tiene nada que ver, es sólo que salí muy apurada y...
.- ¿Si?...- siguió Raph, todavía con la ceja arriba, amenazante. Fé se volvió a verlo y sonrió.
.- ¿Y qué si así fuera? No es asunto tuyo.- dijo sonriendo.
.- No, pero...
.- ¿Celoso?
.- Ya quisieras…- le respondió Raph en un murmullo, Fé lo miró de reojo.
.- No seas tonto.- le dijo de pronto, poniéndose seria y luego se volvió a ver a Leo.- Él no es así...
Raph la observó un momento. Había algo extraño en su expresión, pero de momento no podía pensar en eso.
.- Pero al menos tú lo pusiste en esa condición.- siguió.
.- Ey, nadie lo obligó a beber...
.- Y lo trajiste hasta acá hecho una ruina.
.- Ni lo traje, ni lo arruiné, si quieres saber quien tiene la culpa de que esté arruinado, la tienes justo frente a ti.
Raph la miró con los ojos entre cerrados.
.- Tú estás frente a mí.
Fé lo miró un par de segundos, parpadeando. Retrocedió un par de pasos y giró a Raph por los hombros, dejándolo vista al frente. Se encontró mirando a Sora, quien hasta entonces sólo había observado en silencio.
.- Prueba de esta forma.- le dijo Fé al oído.
Raph se quedó mirando a Sora sin entender. Ella desvió la mirada.
.- ¿Qué...?.- empezó Raph confundido.
.- En cuanto a tener que dar explicaciones, al lado de ella te quedas corto, cariño.- le dijo Fé.
.- ¿De qué estás hablando?
Fénix dio un paso al frente, separándose de Raphael y avanzando hacia Leo, sin dejar de mirar a Sora.
.- Pues que tal vez ella deba explicar como es que...- Estaba hablando todavía cuando su voz se apagó de repente, saliendo casi inaudible entre los dedos de Leonardo.
Había ido tras la chica y sin que se diera cuenta, la había rodeado por los hombros con un brazo, cubriéndole la boca con la otra mano. Fé quedó casi de rodillas en el suelo...
.- Shhh.- le susurró al oído, de forma que nadie más pudiera escucharlo.- No digas una palabra más.- siguió.- No recuerdo nada de eso y tú estás a punto de olvidarlo también en cuanto te suelte ¿está claro?- la mujer se debatió unos segundos, pero Leo la sostuvo con más firmeza.- Te pregunté si está claro.- La mujer terminó asintiendo.
Leo esperó unos segundos antes de soltarla, luego volvió a ponerla sobre sus pies, Raph los miraba extrañado, Sora trataba de evitar mirar en su dirección, la vista clavada al piso.
Leonardo se la quedó viendo un par de segundos, pero ella lo esquivó todo el tiempo. Finalmente desistió.
.- Sucede, Raph...- comenzó, parpadeando, luchando por la lucidez.- que de pronto comencé a recordar...- dijo.
Raph se le quedó mirando, inmóvil. Pensó en la posibilidad de que estuviera hablando de otra cosa, deseó de verdad que estuviera hablando de otra cosa. Se quedó mirando su cara. Él la suya.
No, estaba todo perdido, era obvio de qué era de lo que estaba hablando, para qué tratar de negarlo. Ya todo estaba por irse a la mierda de todas formas.
.- ¿Qué tanto?- preguntó.
.- Todo.
.- Oh.
.- ¿Cómo fue que…?
.- No lo sé, hicieron algo en tú mente, no estoy seguro, no tuve nada que ver en eso…
.- Pero lo sabias, sabias lo que pasó esa noche- preguntó Leo, aún sabiendo que no era necesario. Raph soltó una risa sin gracia.
.- Viejo, yo estuve ahí.- respondió, mirándolo de reojo.
Por largos minutos, nadie abrió la boca, nadie se miró a la cara.
De pronto Leo estalló
.- ¿Cuál era la idea? ¿Cuál...?
.- ¿Querías que te recordara eso?- le interrumpió Raph, casi gritando, sin volverse a verlo, con los ojos pegados en el suelo.- ¿Querías que yo lo recordara? Ojalá me hubiera podido olvidar así de lo que pasó…
.- Debiste decir algo, tenía derecho a saber...
.- ¿Qué? ¿Qué querías exactamente que hiciera? Que me sentara contigo a contarte cómo los encontré, de todo lo que pasó después, de…- Raph no pudo seguir hablando, en vez de eso pegó un rugido.- No lamento nada, hice lo que creí que era mejor. Para los dos…
Leo se le quedó mirando con la boca abierta. Raph cerró los ojos y se revolvió incómodo.
.- ¿Desde cuando tratas de protegerme?- siguió Leo. Raph rió irónicamente.
.- No estaba tratando de protegerte, Leo.- siguió en voz baja.- yo tenía derecho también, a no tener que recordar nada de eso.
.- Pues te ha ido bastante mal con eso...- Leo avanzó hasta él, tambaleante.- Lo veo en tu cara, todos los días y ni siquiera podía saber por qué me odiabas.
.- No trates de cargarlo todo sobre mí, no es algo que pueda perdonarse de un día para otro aun queriendo.
.- ¿Si? ¿De verdad? ¿De verdad es eso lo que quieres?- siguió Leo apesadumbrado.- o sólo estás juntando mierda en silencio…
A la velocidad de la luz, Raph se dio la vuelta, rugiendo y agarrando a Leo por el cuello, lo arrastró con él hasta la pared más cercana, donde lo golpeó con fuerza, sin soltarlo ni una vez. Él jamás se resistió, lo miró sonriendo.
.- ¿Cuánto tiempo que has querido hacer esto?
.- Cállate...
.- Sólo golpéame, sabes que no me voy a defender.
.- Debí haberlo hecho, debí hacerlo...- dijo mientras recordaba de golpe, fue sólo un pedazo de recuerdo, pero poderoso. Después de todo, Leo alcanzó a estar muerto un buen rato, eso hizo poner las cosas en perspectiva.-. Pero tal vez en el fondo sienta lástima por ti... dejarse engañar así…
Leo abrió los ojos de par en par, sonriendo sorprendido. Sonreía, pero sabía que le había dolido, tenía que dolerle escuchar una cosa así, aunque no fuera nada que no supiera ya...
.- No necesito tu lástima.- le dijo.- Ni tu te crees eso, te importa un carajo lo que yo pueda sentir, siempre te ha importado un carajo...
.- ¿Y qué mierda esperas que haga? ¿Qué te gustaría que hiciera? Te reviento y después qué, hermano.
Sin querer aumentó la presión de la mano con que todavía le sostenía el cuello, Leo llevó la suya instintivamente a la muñeca de Raph, tratando de zafarse. Tal vez Leo tenía razón, tal vez sí había estado acumulando rabia todo ese tiempo, tal vez tenía razón en eso.
.- Yo sé lo que hice, no necesito perdón, no quiero ningún perdón, sé lo que hice y sé lo que me merezco. Eso es lo que quiero...
.- Ya la cagaste, Leo, por más que me gustaría, reventarte la cara eso no va a ayudarme.
.- Tal vez a ti no...
Raph se volvió a verlo, con una mueca de disgusto. Así que era eso.
Fé se aproximó suavemente a Sora, se inclinó sobre ella y le habló muy bajo al oído.
.- Puedes haberlos engañado a todos, pero a mí no. Esto es toda tú culpa y te aseguro que voy a encontrar la forma de hacerte pagar…
Esperó que la chica le contestara, pero en vez de eso, sólo vio sus ojos llenarse de lagrimas.
.- No es mi culpa...- comenzó, sin volverse a mirarla.- No soy responsable de lo que él sienta por mi. Yo nunca le prometí nada, él siempre supo que no me importaba, siempre supo a quien quería...
Fé se volvió a verla con una mueca de disgusto.
.- Lo usaste, eso fue lo que hiciste.
Sora abrió la boca para decir algo, pero finalmente no dijo nada. Se quedó mirando al frente, de pronto dio un paso hacia adelante.
.- ¿A dónde vas?- la detuvo por el brazo Fé.
.- Voy a parar esto...- le dijo sin mirarla.
.- No.- respondió Fé, empujándola nuevamente hacia atrás.- Ya has hecho suficiente, a estas alturas lo único que podrías hacer es cagarla más.
Sora finalmente desistió. Se daba cuenta ahora, la mujer tenía razón, no había forma de arreglar las cosas, no había forma de enmendar lo que había hecho, no sin arruinarlo más aún.
Fé se volvió a verla, con el ceño fruncido.
.- Y por la mierda, deja de llorar de una vez...- le habló golpeado pero eso sólo hizo que Sora llorara con más fuerza. Pretendía seguir así de no ser por la mano que se posó en su hombro...
Se volvió a ver.
.- Ella tiene razón...- le dijo una voz grave.
Fé se volvió a ver también, no sabía de donde había salido, pero un tipo así de alto era imposible que se hubiera mantenido escondido todo ese tiempo, pero no había visto de dónde había salido y ahora estaba parado junto a Sora.
Lo miró de arriba abajo, arqueando una ceja.
.- ¿Y tú quien eres?
.- Battou.- dijo simplemente el extraño.- Espero que ya no siga colgándose de las ventanas de las demás personas, señorita.- Fé sólo lo miró con los ojos de par en par.
A Raph se le iban las manos por golpearlo...
Claro que lo había odiado por lo que hizo, lo odió cada segundo. Y odiaba tener que odiarlo. De todas las personas, siempre pensó que él nunca se equivocaba, siempre pensó que sabía decidir bien, que siempre sería recto, que jamás... Que jamás podría caer así, dejar de ser fuerte así...
Como dolía cuando la caída era de tan alto, y tener que verla era aún más doloroso. La decepción era lo peor, lo peor del planeta.
.- ¿En qué estabas pensando?- le preguntó a gritos. Leo bajó la mirada y parpadeó confundido.
.- No lo sé...
.- ¿Cómo puedes no saberlo?
.- ¡Dije que no lo sé!
Pero si lo sabía. Estaba solo, triste y abandonado. Eso era todo. Ese era todo el misterio. No más. No menos.
.- ¿Y no pensaste en lo que me estabas haciendo?- siguió Raph.
.- Nunca se trató de hacerte daño, nunca quise eso, Raph, no tengo una explicación, no hay una explicación, sólo hazlo. Golpéame de una vez, saca toda la rabia de adentro, te aseguro que te sentirás mejor después. No alarguemos más esto, debiste hacerlo desde un principio…
.- Ojalá fuera tan fácil, ojalá eso pudiera solucionarlo todo…
.- ¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué no me dejaste saber lo que había hecho? ¿Cómo me dejaste vivir con esto? Te hice daño y no hice nada para repararlo, no hice nada para asumir la culpa, te seguí mirando a la cara como si nada ¿no entiendes? ¡Nunca debió ser así!...- siguió, alzando la voz.- Apenas si me soporto a mi mismo, sólo golpéame de una vez ¿quieres? y por favor trata de dejarme inconsciente por un par de días...
.- Eres un verdadero imbécil.
.- Creí que de eso se trataba todo...
Con un rugido, Raph volvió a levantar en el aire y lo arrojó con fuerza al piso, Leo golpeó contra él casi sin resistencia. Se quedó, ahí, tratando de recobrar el aliento...
.- Ese... ese fue un buen comienzo...- dijo con voz pastosa.
.- Se supone que de todos, tú eras el que nunca me iba a decepcionar...- siguió.
Leo se volvió hacia él, con los ojos como platos, como pudo logró incorporarse sobre sus rodillas, se arrastró de vuelta a la pared y apoyó la cabeza contra ella, mirando a Raph desde ahí...
.- ¿Se suponía? ¿Cuándo fue que acordamos que yo sería perfecto?...
.- Se daba por descontado...- susurró Raph.
.- Siento decepcionarte, pero nunca estuve muy de acuerdo con esa decisión.
Raph le dio la espalda.
Lentamente, la cara de Leo comenzó a desmoronarse, cayendo profundo en la desolación. Raph no quería volverse, no quería verlo así. No era la imagen que quería de él, no era la imagen que necesitaba de él. Odiaba descubrir lo frágil que podía ser. No era una buena cosa para descubrir...
Leo cerró los ojos con fuerza, se inclinó sobre sí mismo y sujetó su cabeza con la palma de la mano. Quería llorar, de verdad, no iba a impedirlo, pero ninguna lágrima se dignaba a salir.
.- Lo siento...- balbuceó, descubriendo que apenas si podía hablar.- Lo siento tanto...
No sabía si Raph siquiera lo estaba escuchando, no sabía si eso podía cambiar en algo nada, lamentaba lo que había hecho, lamentaba lo que estaba sintiendo...
Lamentaba el agujero que tenía dentro, pero no tenía como hacerlo parar, no tenía como aliviarlo un segundo.
Lo siento, lo siento, lo siento...
Como si eso cambiase algo. Como si eso hiciera sentir mejor a alguien.
No estaba seguro de poder seguir aguantando, en ese momento se hacía insoportable. Estar ahí, estar frente a Raph, estar frente a ella... Sintiéndose un imbécil, un estúpido. Con todo dándole vueltas alrededor, a punto de vomitar.
Raph respiró profundo.
Miró al techo, se quedó mirando el techo por mucho rato, con las manos en la cintura, eso al menos le hacía pensar que estaba solo y nada alrededor estaba pasando en verdad, al menos le daba un segundo de tranquilidad. No era justo que lo dejaran a él solo para solucionar todo. Ese no era su estilo.
Se volvió a ver a Sora.
Era una tonta, ni siquiera se imaginaba todo lo que había pensado en ella todo ese tiempo, casi cada noche y ni siquiera se daba cuenta. Ella le devolvió una mirada triste, lloraba, tenía la cara llena de lágrimas.
Leo tras él, hecho bolsa...
Todos a su alrededor, demasiado sepultados en sus propias miserias como para creer que no estaba todo tan perdido como parecía. Estaba cabreado. Más allá de las palabras.
.- ¿Hasta cuando pretenden continuar con esto?...- comenzó, fastidiado, frotándose los ojos.- No sé ustedes, pero yo ya tuve suficiente, no quiero más. Me importa un carajo lo que hayan hecho, lo que se hayan hecho entre ustedes, lo que me hayan hecho a mí... Por mi, está mierda se acabó. Necesito olvidarme de todo esto.- hizo una pausa, alejándose un poco del grupo.- Sólo voy a voltearme, les daré la espalda y cuando los vea nuevamente, será como si todos nos viéramos por primera vez y el que no esté de acuerdo se puede irse a la misma mierda.
Raph estaba por dar efectivamente la vuelta de la que había hablado, cuando descubrió que todos lo estaban viendo boquiabiertos. Leo lo miraba con la frente arrugada, sin entender un carajo de lo que acababa de escuchar.
.- Raph...- comenzó, parpadeando, tratando de enfocar la vista.- ¿De qué demonios estás hablando?
.- Me parece que hablé suficientemente claro.- respondió de mal humor.
.- ¿Estás...?.- Leo sacudió la cabeza.- ¿Estás hablando en serio? En serio ¿esa es tú idea?
.- ¿Qué? ¿No es lo suficientemente buena porque no se te ocurrió a ti?.
Leo sólo lo miró boquiabierto. ¿En verdad era tan difícil creer que podía perdonar, que podía olvidarse del asunto? ¿En verdad parecía tan mal tipo?
Sora fijó sus ojos en Raph por un momento...
.- ¿En verdad, en verdad puedes perdonarme, en verdad puedes olvidar...?.- pronunció apenas.
.- Créeme que es lo que más quiero en este momento...- la interrumpió, haciendo algo parecido a una sonrisa, pero francamente estaba agotado.
Sora bajó la vista.
En verdad, no podía creer lo que estaba escuchando, sonaba demasiado bueno para ser verdad, y aún así, no era todo lo que le gustaría escuchar ¿todavía podía esperar algo más? Podía perdonarla, pero eso no significaba que sintiera algo por ella, después de todo lo que había pasado, aún si no le guardaba rencor, aún si podía olvidarlo todo...
Y aún estaba Leo...
Terminó volviendo los ojos hacia él, todavía en su rincón. Era la primera vez en todo ese rato que se atrevía a mirarlo. ¿Bastaría simplemente con pedir perdón? ¿Entendería Leo si sólo le pedía perdón?
Dios, se veía tan mal ¿ella lo había puesto así? Caminó hacia él, lo intentó, pero de pronto sus piernas casi no tenían fuerza, no pudo dar muchos pasos antes de caer de rodillas. No se atrevía, no se atrevía a enfrentarlo.
¿Cómo podía empezar de nuevo dejando semejante desastre detrás?
Leo levantó la vista y se encontró con sus ojos mirándolo. No dijo nada, sólo la miró también. Sora se quedó viendo su cara, sus ojos a punto de cerrarse.
Hay cosas más frágiles que otras, pensó, esas no pueden tocarse sin romperse... Siempre lo supo, lo supo desde que lo vio la primera vez, que no se podía jugar con él sin causar un serio daño.
Intentó ponerse de pie, pero volvió a caer, afirmándose con las manos en el piso, agachando la cabeza. Abrió la boca pero todo lo que podía hacer era llorar y no tenía valor para mirarlo...
Las lágrimas caían, haciendo pozas frente a ella.
.- Lo siento, lo siento...- gritó llorando.- Perdóname... por favor...
Lo siento, lo siento, lo siento...
No cambia nada. No hace que nadie se sienta mejor.
Se volvió a verlo, levantó un poco la cabeza. Jamás la culpó por nada, le había hecho tanto y aún así, jamás...
.- Está bien… - le dijo, apenas audible.- Está todo bien.
Y habría dicho cualquier cosa con tal de no verla así, se habría tirado a un abismo con tal de no verla así. No podía soportarlo, no soportaba verla llorar... Aún teniendo él mismo todo roto por dentro.
La mujer sacudió la cabeza, iba a decir algo más, pero Leo la interrumpió.
.- Estaré bien...- le dijo.
Era la mentira más espantosa que había dicho jamás, algo dentro gritó de dolor, pero, como siempre, nadie jamás lo sabría... Y tal vez así fuera mejor. Tal vez así era como debía ser.
Comenzó a ponerse de pie con dificultad.
.- Pero no se supone que deba verte...- Continuó.- Esta será la última vez...
.- Yo...
.- La última vez. Lo prometo.- La cortó de inmediato, sin mirarla.- ¿Raph?
.- Ya me escuchaste, estoy bien... o lo estaré pronto...
.- Raph...- había comenzado de nuevo y luego se le quedó mirando, esperando...- Raph, yo...
Raphael no se volvió a verlo pero asintió, cerrando los ojos y tratando de sonreír un poco.
.- Yo también, yo también, hermano. No te preocupes, que todo estará bien., te lo prometo…
Lo había visto morir, tirado ahí, sin vida en el cuerpo, sintió que lo había perdido para siempre y un dolor como jamás había sentido, sólo para que después se lo devolvieran. Después de eso, casi todo parecía pequeño y sin importancia.
Leo terminó asintiendo igualmente, antes de empezar a caminar hasta algún rincón cerca de la ventana. Fénix creyó que saldría por ella, pero sólo volvió a dejarse caer en el piso. Al menos estaba lo suficientemente lúcido como para saber que así no iba a llegar a ninguna parte.
Estuvo a punto de ir hacia él, pensaba que no debería estar solo en ese momento, quería ir, necesitaba ir, pero al final se contuvo. Sabía que no le iba a hacer ningún bien de todas formas, no había nada que ella pudiera hacer.
Raph se volvió hacia ella, interrumpiéndole los pensamientos. Fé le preguntó cómo estaba con la mirada. Él asintió.
Bien. Estaba bien o lo estaría pronto. Eso al menos la tranquilizaba. De pronto, los ojos de Raph se posaron en algo tras ella. Vio como se abrían grandes y como se ponían furiosos.
.- Tu...- gritó y acto seguido saltó hacia ella.
En el último segundo Fé descubrió hacia donde iba en verdad. Ese sujeto, Battou, estaba parado justo detrás de ella.
Logró contener a Raph en el último segundo, cuando ya sacaba las armas. No habían impedido que la sangre llegara al río sólo para echarlo a perder con un homicidio.
.- ¡Déjame!.- le gritó, luchando por soltarse. La chica se asombró de su propia fuerza, pero eso no iba a durar.- Tengo algo pendiente con este pescado, suéltame para que le saque las entrañas y las devore...
Fé sonrió aliviada para sus adentros. Estaba tan feliz de ver que seguía siendo el mismo guarango salvaje y brutal que casi lo deja libre para que destrozara al sujeto alto a su gusto.
Battou retrocedió levemente sobresaltado.
.- Mi querido amigo, te aseguro que las cosas han cambiado mucho...
.- ¿Qué demonios quieres ahora?.- gritó y luego se volvió a ver a Sora, todavía en el suelo.
Por un segundo había dejado de llorar al escuchar los gritos alrededor.- ¿Todavía anda trás de ti?- le preguntó. Sora iba a abrir la boca para responder cuando Battou interrumpió.
.- Verás, a veces la adversidad hace amigos de enemigos, estimado, las cosas han dado un giro desde la última vez que nos vimos.
Raph por fin pudo calmarse un poco.
.- ¿De qué mierda estás hablando? Habla de rápido para que después pueda destruirte de una vez...
Battou soltó una risita nerviosa.
.- Creí que era usted el que había sugerido empezar todo de nuevo...
.- ¡Habla!
.- Si, claro. Verás... por un tiempo estuvimos atrapados en un lugar... muy poco placentero... se supone que íbamos a estar ahí por el resto de la eternidad, lo que es mucho tiempo, tu sabes, pero alguien reconsideró nuestra situación y nos ofreció una salida alternativa...
Raph arrugó aún más la frente.
.- Un trato...- aclaró Sora, ya de pie y caminando hacia ellos. Se secó las lágrimas con el dorso de la mano.
Raph los miró de uno en uno.
.- Por lo visto ustedes no escarmientan...- susurró.
.- Al menos ahora podemos diferenciar un buen trato de uno malo...
.- En perspectiva...- dijo apenas audible Sora, desviando la vista y haciéndose la desentendida. Battou se volvió a mirarla.
.- ¿Seguirás quejándote?
Sora alzó las manos en defensa y le dio la espalda.
.- ¿Y en qué consiste este nuevo trato?.- preguntó Raph con cautela.
Battou estaba por responder cuando Fé cayó al lado de Raphael.
.- Alguien viene...- le susurró al pasar y luego fue a ubicarse cerca de la puerta de entrada.
Tardó un instante en entender, pero después recordó cual había sido el propósito de meterse en la tienda de Abril para empezar.
Se ocultó tras una columna...
Por el rabillo del ojo vio que los demás habían hecho lo mismo, incluyendo a Sora y a Battou...
Eso le hizo recordar...
No veía la hora de preguntarles qué demonios hacían ahí en primer lugar.
.-
TBC
Banda sonora:
Schism- Tool
Fall back in to my life.- Will Nutter
Sooner or later.- Breaking Benjamin
The last song I'm casting on you.- Evanescence
Come to my heaven- Cryoshell
