El festín sangriento continuaba y Winter no podía mirar más, salió de palco hacia el pasillo que conectaba al piso de abajo cuando se topó con Alexander quien caminaba hacia uno de sus hombres con la piel ennegrecida y las ropas quemadas hechas girones, logró escucharlos claramente mientras se aproximaba desde atrás.
- No pudimos capturarles señor –dijo agitado mientras Alexander se detenía frente a él.
- ¿Cómo que no pudieron, inútil? –reprendió—, se supone que para eso fuiste, para asegurarme su captura.
- Lo que pasa es que ellos están aliados con… Natsumi –dijo con gravedad—, de hecho él fue quien apareció para poder ayudarles a matar a nuestros hombres. Hicieron estallar un auto y sólo yo pude huir.
- Espera –detuvo el fluido de las palabras del cabeza rapada—, ¿hablas de Kim Natsumi, el ingeniero? –dijo asomando una sonrisa maliciosa por su rostro
El hombre asintió y Alexander aún se notaba sorprendido.
- Pero él debe estar muerto.
- No señor, no lo está, y al parecer, está convertido. Por lo que vi hace un momento, ya no es la misma rata informática que usted conoció.
Eso se escuchó como una terrible mala noticia.
- Maldita sea –gruñó escuchando los pasos de los tacones de Winter avanzar a paso lento hacia ellos—. Ese maldito bastardo sabe demasiado… Ralph, necesito que lo mates, no importa cómo, pero que sea lo más pronto posible.
- Sí señor. Ahora mismo.
- Y asegúrate de estar cerca del otro –dijo con esa intención sagaz de que Winter le escuchara—, mantente alerta y no pierdas las pistas de Biersack.
Andrew esquivaba los autos en las estrechas calles de París, se internaron en el gran circuito de avenidas que le hicieron llegar más deprisa hacia su destino, Ashley estaba detrás de la motocicleta mientras Kim les guiaba hacia atajos más rápidos y menos transitados.
- Una esquina antes de llegar al Pierre Semard, da vuelta a la izquierda. –dirigió apuntando hacia el horizonte que demostraba una angosta calle llena de edificios, altos y estilizados, propios de la urbe francesa.
- Oye –dijo Andy quien estaba dando una vuelta rápida entrando a las calles anteriores al Pierre Semard—, ¿cómo es que sabes todas estas cosas sobre Delorme?
Kim bufó y se sujetó de los bordes del asiento trasero de la enorme motocicleta que parecía volar sobre el asfalto.
- Te dije que trabajé para ese tipo –dijo por sobre el ruido del tráfico y de la propia motocicleta—, al instalar todas las cámaras de seguridad pude escuchar algunas cosas, pero no fue sino hasta los últimos días de mi trabajo cuando sin querer llegué mientras hablaba con uno de sus secuaces. Días después ese infeliz intentó matarme.
- Él suponía que sabias demasiado.
- Y es verdad –mencionó con una chispa de emoción mientras daban un giro hacia la izquierda—, sé lo suficiente para hacerle caer su estúpido imperio que apenas está por construir.
- Las cosas no podrían ir mejor ¿no lo crees Winter? –Alexander la miró mientras bajaban hacia donde se encontraba la multitud ya un poco más calmada.
Los cuerpos estaban en el piso, y ya nadie les tomaba importancia, los vampiros estaban danzando por el ruido de la música o simplemente yacían sobre los mullidlos y lujosos sillones del salón, las puertas y ventanas se abrieron de nuevo, Winter se estremeció al pisar el suelo y sentirse en medio de esa súbita escena bizarra con los de su clase.
- ¿Qué les has hecho? –ella lo miró mientras caminaba tomada de su brazo esquivando los cuerpos humanos inertes sobre el piso—, actúan como bestias irracionales.
Algunos estaban en una esquina terminando de devorar a su presa, otros estaban jugueteando con las mujeres que aún quedaban conscientes, Winter cubrió su boca al sentir el olor a sangre y muerte dentro de la sala. Alexander sonrió.
- Hermosa reina –mencionó inclinándose hacia su rostro para que le escuchara—, estos vampiros están excesivamente estimulados con respecto a la sed de sangre. Son seres simples de la ciudad estimulados con una combinación de sustancias despedidas en el aire, que al probar la sangre contaminada de los mortales su sed se vuelve completamente imparable hasta extremos como los que vemos ahora.
Cerca de ellos unos jóvenes discutían entre ellos mientras parecían luchar salvajemente por deliberar quien mordía a una mujer recostada sobre la mesa, Winter los miró e inconscientemente se aferró al firme brazo de su acompañante que la encaminaba en una observación ligera por toda la sala.
- Los drogaste –dijo sin despegar la mirada de ellos.
- Exactamente, Winter no te imaginarías la cantidad de sustancias creadas hoy en día por los mortales que también pueden hacernos daño.
- Entonces, ¿cómo es que la droga no nos afectó a nosotros? –miraba con gravedad aquel espectáculo.
- Pues digamos que la sustancia fue liberada una hora antes de que llegáramos, para cuando abordamos la sala, ésta ya estaba completamente libre de químicos en el ambiente –sonrió de manera engreída—. Todo ya estaba en su organismo.
Sus ojos verde esmeralda lo miraron con reproche mientras en su propio rostro se podía visualizar su horror ante aquel espectáculo.
- Esto es espantoso Alexander, degradante para los nuestros, ¿cómo te atreves a provocar semejante cosa?
- Me gusta ver como estos seres llegan hasta las últimas consecuencias por alimentarse. Es una hermosa humillación de la que ellos jamás estarán conscientes.
Ella se apartó de su brazo y giró para volver al piso de arriba, Alexander la detuvo del brazo:
- Ahora tú…
No terminó de decir aquel conjunto de palabras cuando una de las enormes ventanas de cristales de colores que simulaban pinturas del siglo XV sonó desmoronándose por completo dejando pasar una figura masculina vestida de negro. Después de esto, uno de sus hombres fue arrojado contra la gran puerta que fue abierta de inmediato desencajando las bisagras haciendo volar el cuerpo hasta dentro de la sala.
Los sucesos fueron demasiado rápidos, Alexander observó lo sucedido con su secuaz y el rápido movimiento de aquellos hombres al entrar a la sala, el corazón de Winter saltó con una emoción que le llenó todo el cuerpo en cuanto lo vio entrar por la enorme puerta con un arma manchada de sangre en la mano, junto a él un hombre desconocido y cerca de ellos, el tercer hombre amenazó de cerca a Alexander con una 9 mm cerca de su cabeza.
- Creo que la fiesta queda suspendida –comentó Ashley Purdy quien estaba a pocos metros de ellos.
El movimiento de los guardaespaldas detrás de ellos se sintió pero Alexander movió la mano para que estos no se acercaran de más, apretó el brazo de Winter cerca de él mientras le lanzaba una mirada superlativa a Andrew quien recién se acercaba de entre la multitud que estaba observando sin saber qué hacer.
Acercó a Winter más a él pasando la mano por su cintura apretándola como un tipo de escudo ante cualquier cosa que sucediera.
- ¡Suéltala! –gritó él con los ojos encendidos en llamas al notar el trato posesivo de Alexander.
- ¡Qué sorpresa Andrew Biersack! –dijo conteniendo una sonrisa en el rostro—. Quién lo diría, ha usted sobrevivido a dos ataques de mis hombres, y ahora, pretende hacerse al héroe entrando de esta manera a mi celebración.
El clic del seguro del arma se escuchó alertando el futuro disparo de Purdy muy cerca de su rostro. Alexander haló a Winter del otro lado convirtiéndola en la nueva mira de la pistola, la sujetaba fuertemente y su simple mirada estaba fija sobre Andy quien hizo que Ashley bajara el arma de inmediato.
- Al fin nos estamos entendiendo –sonrió dándole un beso en la mejilla a la rubia provocando aún más la cólera de Andrew—. Oh, Natsumi –dijo mirando al joven al lado de Andrew quien lo miraba de manera fría—, que milagro verlo vivo. Déjeme decirle que las patentes de sus creaciones me han servido para duplicar considerablemente mi fortuna.
- Hijo de puta –soltó apretando las manos en fuertes puños sintiéndose con ganas de golpearle y quitarle la vida misma en ese momento.
- Suéltala te dije– Andrew volvió a repetir, esta vez con menos paciencia que la anterior.
- Uy, comienza usted a irritarse –le lanzó una mirada agresiva a Purdy quien permanecía a la expectativa—. No la dejaré, porque Winter es mía. ¿Entiende?, ¡completamente mía!
La tomó del rostro y la besó en los labios a lo que Winter se giró de inmediato, Andrew soltó un fuerte juramento y se movió lleno de furia hacia él, Ashley hizo lo mismo lanzándole un golpe al tiempo que Winter rápidamente se movía de entre ellos dejando que Alexander recibiera el fuerte puñetazo, firmes pasos se sintieron por el piso y Kim quien no se había movido de su lugar visualizó a un grupo de hombres entrar por la puerta principal que anteriormente ellos habían roto, un rápido giro y recibió a uno de ellos con una patada que lo hizo empujar a dos más hacia afuera del edificio.
Winter alzó la mirada buscando a Andy, todo estaba sucediendo tan rápido que cualquier movimiento podría marcar la diferencia entre huir con él o permanecer presa ante ese hombre que parecía haber perdido la razón entre sus deseos. Unos brazos la sujetaron antes de que hiciera algún otro movimiento, la levantaron del piso, y ella pataleó y gritó intentando escapar; Andrew la escuchó tan fuertemente que dejó detrás la pelea de Ashley y Delorme y avanzó hacia el infeliz que la tenía sujetada y comenzaba a subirla por las escaleras, Andrew corría intentando alcanzarla, Winter golpeó al hombre y se sujetó del pasamanos de la escalera como si su vida dependiera de ello, levantó el brazo dándole con el codo de lleno en la cara, la soltó y ella emprendió la bajada, estaba a pocos escalones de alcanzarla, los ojos de su mujer lo miraban con desesperación y ansiedad, la respiración se le fue al tiempo en que el mismo hombre volvía a engancharla de manera violenta del cabello deteniéndola y atajándola de la cintura.
- ¡Katherine! –gritó forcejeando con el hombre quien rápidamente comenzaba a subir los escalones—, ¡Katherine está en peligro…!
Le puso la mano sobre la boca para callarla mientras ella continuaba pataleando, Andrew estaba a punto de alcanzarlos cuando otros hombres salieron de todas partes interviniendo la pelea, un golpe que no supo de donde vino lo lanzó a hacía en medio del salón.
Un ejército de hombres vestidos de negro y los propios invitados los bordearon superándolos en número, Delorme fue liberado e inmediatamente subió junto con Ralph por las escaleras en donde habían llevado a Winter, volvió la mirada hacia atrás y ejecutó:
- Haz volar este lugar, ¡ahora mismo! –dijo al tiempo que alejaba la mirada de la pelea y continuaba su camino.
Ralph apretó un control que llevaba en la chaqueta oscura y continuó la caminata hacia arriba, al llegar al palco vieron a Winter quien estaba inmovilizada por el hombre que la había arrastrado momentos atrás, Alexander se aproximó a ella y le dio una cachetada que de inmediato la hizo removerse con violencia intentando devolverle el golpe.
- A la próxima te quedas y no huyes ¿entendido? –dijo pasando la mano por sobre su boca sintiendo un rastro de sangre—. Vayámonos de aquí.
Avanzó hacia otra puerta y todos ellos lo siguieron.
Las cámaras situadas allí comenzaron a parpadear con una luz roja, Kim se percató de ello, y de inmediato corrió esquivando a sus atacantes y buscando a sus compañeros, aquella señal dentro el edifi000cio sólo podía indicar una cosa.
- ¡Salgamos de aquí! –gritó tomando la hoz de Andrew y cortando la cabeza de uno de los vampiros civiles que le atacaba—. ¡Esta cosa va a estallar!
El sentido de alerta le llenó los pulmones e intentando librarse de sus atacantes, que eran demasiados, comenzó a lanzar golpes, uno tras otro de manera instintiva, Kim le ayudó a escabullirse y a reponerse un poco de los golpes.
- Winter, ella aún está arriba –indicó con desesperación mientras esquivaban los golpes y armas arrojadas contra ellos.
- ¡No!, Delorme y los demás ya están fuera –dijo Kim mientras se ponía de espaldas a él y lanzaba otros ataques a los que se les venían encima—. Él solo quiere matarnos, y lo va a lograr si no salimos de… ¡Mierda!
- ¡Ashley! –Andrew retrocedió mirando a su amigo.
Purdy se encontraba aun en el fondo, volteó a verles al tiempo en que Kim empujaba fuertemente a Andy hacia la puerta de salida, el edificio estalló soltando una gruesa capa de fuego y humo que los arrojó más lejos de lo que habían esperado, el edificio quedó destruido en segundos con dos severas explosiones que arrojaron pedazos de concreto por los aires, Andrew se puso de pie corriendo hacia el edificio envuelto en llamas mientras Natsumi lo detenía antes de que hiciera alguna locura.
- Hey, hey, tranquilo –le decía mientras lo sujetaba y Andrew intentaba avanzar.
- ¡Ashley estaba dentro! –Andrew gritó con esa combinación de adrenalina y pasmo por todo lo sucedido—. ¡Suéltame! –intentaba apartarse.
- Andrew, escucha –se puso frente a él sujetándole de los hombros—, él pudo haber escapado y si no, pues… así son estas cosas. No tienes porqué detenerte por algo así, la guerra no terminara con la muerte de alguien.
- No, no, no –repetía alterado—, no pude haberlo dejado allí. Debo ver si sobrevivió o algo…
- Andrew ya basta –él le empujó hacia atrás—, el maldito edificio está envuelto en llamas, no puedes entrar a menos que quieras rostizarte por voluntad propia.
- Maldita sea Kim, tú no entiendes, no puedo darme la vuelta y hacer como si nada pasó, Ashley quizá acaba de…
- ¿Morir? –una voz ronca se escuchó desde lo lejos dejando caer un pesado trozo de concreto a un lado de la tierra mientras avanzaba de entre la oscuridad.
Ashley Purdy cojeaba hacia ellos, con las ropas hechas girones, algo lastimado y manchado por la marejada de humo de momentos atrás, Andrew fue hacia él pasando el brazo debajo de los hombros sosteniéndole para ayudarle a caminar, Kim avanzó aproximándose a ellos de manera perezosa.
- ¿Ves?, no era necesario volver al edificio –una pequeña explosión se escuchó a lo lejos lanzando otros pedazos más de cacharros del propio edificio.
- Gracias por avisar, Andrew –Purdy le lanzó una mirada huraña mientras se alejaban poco a poco del enorme terreno que iluminaba con el fuego entre la oscuridad de la noche.
- Lo lamento tanto –dijo él con voz preocupada—, todo pasó estúpidamente rápido.
- Tenemos que seguirles –Ashley dijo en un gruñido lastimero mientras sacaba de su costado un trozo de cristal—, cuando los vi salir por la puerta, salté por la ventana más próxima antes de que todo volara en pedazos –arrojó con saña el pedazo de cristal—. Vi como los autos se alejaban rápidamente de la parte de atrás del edificio y tomaban el camino a la carretera.
Andrew soltó un juramento mientras caminaban por el sendero pedregoso hacia sus vehículos.
- No es de sorprenderse de ese bastardo –mencionó el joven asiático caminando a la par de ellos—. Lo que sí es de asombrarse es el hecho de que tú hayas sobrevivido a la explosión –dijo en tono punzante a lo que Purdy asomó la cara hacia él de manera agresiva y venenosa.
- De seguro te hubiera gustado que me quedara allí. Hijo de perra.
- ¿Cómo supiste? –cantó irónico con una sonrisa mordaz.
- ¿Podrían ya dejar de discutir? –Andrew interrumpió volteando a ver a Kim quien se encogió de hombros y continuó caminando.
Ashley se apartó y lo empujó a un lado mientras aligeraba el paso hacia el auto, Andrew bufó algo irritado y miró a su nuevo acompañante quien volteó a verle al notar la acción de Purdy.
- ¿Qué es lo que sucede entre ustedes? –soltó cruzándose de brazos frente a Kim.
- Una antigua riña –confesó mirando como Ashley se alejaba—, mejor deberías preguntárselo a él.
Intentó retirarse pero lo detuvo del brazo.
- Me dijiste que habías instalado todos los sistemas de seguridad de Delorme y que podrías sabotear sus propósitos –los ojos oscuros de su receptor lo miraron al tiempo que asentía con la cabeza.
- ¿A qué quieres llegar con eso?
- A que necesito de tu ayuda para poder entrar a ese lugar y acabar con Alexander. En verdad te necesito Kim.
El muchacho se apartó de su agarre y lo miró con las cejas fruncidas.
- Y yo, ¿qué gano con esto?
- Tu venganza hacia Delorme, la oportunidad de ver su caída. Míralo de esta manera, podrías entrar a su fuerte, pero no podrías luchar contra todos sus hombres tú solo. Podríamos ayudarnos mutuamente, ya sabes, protegernos la espalda y…
- ¿Al lado de Purdy? –dijo incrédulo—, ni loco. ¡Olvídalo!
- Vamos Kim, por favor –suplicó—, al menos confía en mí.
- No puedo, ni siquiera te conozco –negó con la cabeza e intentó volver al camino.
Pero Andrew se interpuso de nuevo de manera insistente.
- Está bien, no nos conocemos pero hay algo que nos conecta de cierta manera. Nuestro objetivo es el mismo, y sé que si nos ayudamos podríamos…
- Lo lamento Andrew, no puedo estar contigo en esto. El recuperar a tu chica es problema tuyo, no mío.
Lo dijo firmemente observándole a los ojos, Andrew bajó la mirada sintiéndose derrotado ante las frías palabras de Kim, él pudo sentir ese mismo sentimiento pero giró dándole la espalda comenzando a encaminarse a la carretera.
- En verdad la amo, Kim –confesó pasando las manos por su cabello conteniendo la terrible desesperación que había sentido momentos atrás al verla sometida ante aquel hombre quien terminó por llevársela lejos de él. De nuevo. Kim detuvo sus pasos permitiéndose escucharle—. La necesito como no tienes idea, si algo le sucediera, no sé, no sé qué sería de mí –el joven volteó mirándolo de manera empática mientras él hablaba—. Juro que estaba por rendirme al ver a tantos sobre nosotros, pero al verla, al verla allí intentando escapar, las fuerzas para pelear volvieron –lanzó un suspiro de cansancio—. Y me siento con la necesidad de… de sacarla de allí, de ese maldito infierno que de seguro es el estar al lado de ese tipo. Quizá esto no te importe pero, esa mujer, esa mujer es todo lo mejor que pude haber encontrado en mi vida y no estoy dispuesto a perderla por ningún motivo… Por favor Kim –dijo de manera afligida—, por favor.
Lo observó notando la gravedad y sinceridad de sus palabras, en aquel sendero apenas iluminado por la luz de la luna se notaba un hombre abatido y entristecido, estaba ya, al igual que él, con las ropas maltratadas y algo quemadas por las dos explosiones de las que fueron participes en esa noche, podía percibir entre la oscuridad sus ojos humedecidos por la terrible impotencia de haberla tenido tan cerca y no poder haberla rescatado de las garras de esos hombres.
Algo así había vivido él, sólo que a diferencia de Andrew, esa mujer se fue por voluntad propia, eligiendo a alguien que no era él.
- Dime qué es lo que quieres que haga. Lo que sea, lo haré; pero necesito entrar a ese edificio, necesito liberarla de ese lugar, por favor… te necesito.
El silencio frío que había entre ellos se quebrantó en cuanto Kim asintió seriamente.
- Está bien –dijo de manera resignada dijo después de unos momentos—, te ayudaré a entrar, solo con la condición de mantener alejado a Purdy de mi –miró hacia el auto, a unos metros lejos de ellos, observando a Purdy recargado con los brazos cruzados mientras parecía meditar algo que no era codificable—, mientras más alejado, mejor.
- Gracias.
- No agradezcas ahora, hazlo hasta cuando tengamos la cabeza de Delorme en el piso y tengas a tu mujer de vuelta.
Se giró y caminó hacia los vehículos, una mirada retadora se desvió hacia Ashley quien frunció el ceño mirando a Andrew suponiendo la consecuente alianza entre ellos.
Pateó un poco de tierra recordando el rostro de Winter al mirarlo casi de cerca mientras era sujetada violentamente por ese desgraciado, la sintió tan cerca, con solo una mirada pudo sentir su propia desesperación, su temor y preocupación hacia algo poco conocido para él, hubiera querido poder apartarlos a todos, protegerla, decirle que estaba allí, dispuesto a todo por salvarla, por liberarla, para poder así tenerla de nuevo entre sus brazos como solía ser antes, antes de que Alexander Delorme apareciera.
