Capítulo 9: Confusión

No se cuanto rato estuve parado como idiota, pensando en lo que acababa de ocurrir, no entendía nada, Kagome nunca demostró por mi ni el más mínimo interés como hombre, siempre su trato fue como su amigo y ahora me besaba, así de la nada.

Una solitaria lágrima rodó por mi mejilla al pensar en Ayame, ella se fue y no quiso que yo la llevará. Recordé esa mirada que me dio antes de irse, cuando acarició mi mejilla, incluso ella dijo que entendería.

¿A qué se refería? ¿Acaso sabía que algo ocurriría con Kagome?

Claro que sí sabía.

Decidí irme de esa maldita fiesta, al llegar al estacionamiento, la vi apoyada en mi auto.

-¿Qué quieres?- pregunté seco, sacando las llaves de mi bolsillo, ella no despegó la mirada del suelo.

-Lo s-siento- dijo con una voz apenas audible.

-Tu crees que puedes venir y besarme, luego irte pero antes decir que amas a otro...yo no se qué quieres, Kagome- solté con más rabia de la que quise demostrar pero estaba frustrado.

-Eres mi mejor amigo- me miró- n-no sé qué es lo que me pasa- susurró- y-yo no sé...

-Entonces ve a aclararte pero no juegues conmigo- me dolió ver su expresión pero ya estaba harto, me metí al auto y me fui.

Dudé de si llamar a Ayame o no, tenía la sensación que sabía que algo pasaría, se fue mucho antes de lo que tenía pensado y dijo que debía estudiar, eso era mentira. No tenía ningún examen en la semana.

Me acosté pensando en toda la jodida situación, no me di cuenta cuando caí dormido.

(...)

Lunes por la mañana, Ayame no había respondido mis llamadas, temía que de alguna manera ya supiera lo que pasó con Kagome.

-¡Koga!- oí una voz familiar que estuve tratando de evitar todo el fin de semana, paré para esperarlo.

-Que tal, Yakotsu- lo saludé de mala gana.

-Estuviste evitándome- dijo con reproche, solo encogí mis hombros- ¿Ocurrió algo entre tu y Kagome? - lo miré boquiabierto.

-No se de qué hablas- respondí no tan convencido.

-Después de la fiesta del viernes ella ha estado muy rara, hasta dijo que no quiere verte nunca más... Entonces yo pensé que le habías dicho la verdad.

-Con que eso dijo- me dolió oír eso pero ya estaba acostumbrado- nada paso...jamás le diría nada, además Ayame es más importante para mi que ella- mentí, y aquellas palabras me dejaron un mal sabor en la boca.

Yakotsu solo asintió y caminamos en silencio hacia el salón, antes quería ver a Ayame ya que había llegado con bastante timpo de anticipación, por lo que pasé a su salón a ver si había llegado y efectivamente así era.

-Ayame- la llamé y miró en seguida, acercándose con cautela.

-Hola, Koga- saludó extraña- ¿Cómo estas?

-No tan bien...te extrañé- ella me vio sorprendida y me dedicó una dulce sonrisa- no contestaste ninguna de mis llamadas y eso casi me vuelve loco.

-Yo también te extrañé mucho- dijo mirando hacia el piso- perdón por no responder pero pensé que tu...y...- suspiró y yo entendí a que se refería y me sentí como el peor hombre del mundo.

-No tienes que preocuparte de nada, Ayame, de nada- la miré a los ojos y sentí la calidad de su ser.

En el fondo ambos sabíamos que mis palabras no eran reales, Ayame era la única que entendía todo a la perfección pero prefería negárselo a sí misma.

-Te...te amo, Koga- susurró dejándome de una sola piesa, no supe que decir así que la besé, ella me abrazó.

-No es lugar para dar este tipo de espectáculos- nos separamos para ver a la persona que nos decía eso, sinceramente no tenía ganas de lidiar con ella.

-Nos vemos después, cariño- le dije a Ayame y la besé rápidamente en los labios y entré al salón ignorando por completo a Kagome.

-¡Estas loco!- escuché tras de mi- ¿Ahora vas a ignorarme?

-¿No eres tu la que no quiere que seamos amigos?- pregunté molesto, claramente desconcertadola.

Me senté en mi puesto y ni siquiera la volteé a ver cuando cambió de lugar con Yakotsu, hace bastante tiempo que ya me sentaba junto a él.

-Koga- dijo suavemente- no quiero que mal entiendas las cosas.

-¿Estas de broma cierto?- amaba a Kagome pero esa actitud la odiaba con todo mi ser.

-Koga- susurró en un tono que se me antojo de lástima.

-Vas a seguir haciéndote la tonta con todo- afirmé, ella desvío su mirada a la pizarra- no sabes ni que decir, Kagome.

-Es que no sé...

-Déjame fuera de tus indecisiones, yo estoy con Ayame y yo...

-La amas, lo sé- me interrumpió pero yo no iba a decir eso- escuché como ella te lo decía...lo siento, Koga- y se cambió de lugar antes que todo el mundo comenzará a llegar.

El día transcurrió de lo más tranquilo, hasta la hora de educación física, generalmente a esa hora tenía los entrenamientos de atletismo, pero como las competencias habían sido hace una semana, teníamos descanso, por lo que asistí a la clase de mala gana. Todos nos dirigíamos al gimnacio de la escuela.

En todo momento observaba a Kagome, se notaba triste y eso me hacía sentir mal. Las cosas entre nosotros estaban más que rotas, ya no sabía si podríamos retomar nuestra amistad.

-Higurashi- oí a la profesora al tiempo en que ya nos instalábamos en el gimnacio- Ya no es necesario que trabajes con Sango y Yakotsu porque nuestro atleta se incorporó por estas semanas- dijo sonriéndome- así que trabajarás con él, lo primero que haremos serán cincuenta abdominales por persona, su compañero le sujetara los pies y viceversa- ordenó a toda la clase, en otro momento habría estado feliz, pero ahora no tenía ganas de estar con ella.

-¿Empezamos?- pregunté al situarme a su lado, ella se sobresaltó, causándome gracia.

-Cla-claro- dijo algo nerviosa.

Fuimos a buscar colchonetas, algo más tarde que el resto, ganandonos una llamada de atención por parte de la profesora. Al ir atrasados, nos quedamos solos.

-Se llevaron las mejores colchonetas me quejé- maldición- dije entre dientes.

Me volteé y vi que Kagome trataba de alcanzar unas en lo alto de los estantes.

-Sango y yo siempre escondemos unas nuevas aquí, pero Yakotsu las saca, yo soy muy pequeña- rió y yo en vez de ayudarle me quede embobado mirándola, era tan bella, su cabello largo azabache le llegaba hasta su cintura, su pequeña cintura, dios, era jodidamente perfecta, y el uniforme para educación física, resaltaba toda su figura- si quieres me puedes ayudar- dijo sacándome de mis estupideces.

-S-Si- ella no se movió de ahí por lo que quedé tras ella, y mi pervertido interior estaba haciendo de las suyas.

De repente ella se dio vuelta y quedamos frente a frente, ella me veía a los ojos y tenía un brillo que jamás antes le había visto.

-Ko-Koga.

Lentamente se acercó a mi hasta casi rozar sus labios con los míos, yo no aguanté la distancia y la besé.

Otro beso anhelante, hambriento, poseí sus labios como si comiera la más jugosa fruta, ella correspondió exactamente con la misma pasión que yo, me abrazó del cuello y yo le sujeté el rostro. Paramos por falta de aire.

-No se qué me pasa- dijo entre jadeos- Koga...no sé.

-Ya no digas nada.

-Estoy confundida- me miró a los ojos- creo que...me...me gu-gustas- No podía creer lo que había escuchado- pero estoy enamorada de InuYasha.

-Entiendo- dije sincero, entendía de verdad, al menos ahora sabía el extraño comportamiento de ella, aún así no quería involucrarme con ella, no así- es cierto que no debemos ser amigos...tu sigue con tu novio, lo entiendo- me dolía mucho toda la situación y más aún lo que tendría que hacer más tarde.

-Lo siento tanto, Koga- no quise responder su comentario por lo que retomé lo que iba a decir.

-Pero yo no seguiré con Ayame, no quiero engañarla de esta manera...ahora vamos o la profesora nos vendrá a buscar.

Saqué las malditas colchonetas y fuimos a hacer los abdominales.

Terminaría con Ayame, no podía seguir con eso, sabía que amaba a Kagome y ahora con lo que acababa de pasar, estaba más convencido que nunca, que no la olvidaría, y seguir ilucionando a Ayame, era lo más cruel que podría hacer. Aunque me doliera, la dejaría.