Hola Pequeñas saltamontes! ¿Qué tal os va?

Estoy segura que me odian más que a nadie en la vida por no actualizar antes, y podría darles una millonada de excusas, ninguna válida y todas agravando la falta. Por tanto sólo les diré que no he abandonado este fic, no pretendo hacerlo (ni con ninguno de mis fics, aunque me tarde una eternidad en actualizar). De momento quiero terminar con dos de mis fics: Sorpresas y La tabla de los Beatles, a los cuales les queda uno y dos capítulos respectivamente. Luego de eso me volveré a dedicar por completo a mis longs fics y a retazos.

Bien, ahora sobre el capítulo de hoy, os cuento que trae algo de acción, rubro que jamás había abordado antes, así que espero que haya salido bien, tenemos algo de drama y espero sinceramente que nadie muera de un ataque cardíaco al final. (Tengo una amiga propensa a eso cada vez que lee mis fics, y sí nabi me refiero a ti).

Todos los Hechizos usados, y los nombres de las criaturas las pueden encontrar en la enciclopedia potterica de harrylatino . com

Mmmm Se me queda algo más en el tintero, antes de aburrirlas completamente con mi bla bla bla, ahh sí este capítulo esta dedicado a mi amiga Aldonza Black, por su compañía y su apoyo incondicional, aún en mis periodos de sequía literaria.

&·&·&·&

Disclaimer: No soy dueña de HP, Ni en mis sueños, pero puede que de James Potter sí, al menos en mi sueños.

Capítulo 10:

No Puede ser Bueno, Nada Bueno.

Lily se encontró a si misma en la oscuridad de un ante jardín, frente a un gran edificio muggle que parecía estar abandonado.

Caminó unos pasos antes de insonorizar sus movimientos con un silencioso hechizo, una pequeña luz roja intermitente le señaló el lugar al que debía dirigirse.

- No has tardado nada, ¿Segura estas bien? Estas demasiado pálida.

- Kevin, si vuelves a hacerme esa pregunta yo misma me encargaré de que no puedas volver a hablar en tu vida – respondió Lily exasperada por la sobreprotección, James era demasiado sobre protector con ella, y ni siquiera a él -que era su esposo- se lo permitía, mucho menos a un amigo.

- Entendí el punto. Bien, se supone que nuestro sospechoso esta en el interior, nos separaremos en grupos de a dos, tú vendrás conmigo, Phil y Tom irán por la puerta trasera, Steve y Cathy irán por el costado derecho, nosotros iremos por el izquierdo.

- ¿Cuántos hay en el interior?

- No estamos seguros, puede que hayan uno o dos, esperemos que así sea, de lo contrario tendremos que pedir refuerzos a la oficina de aurores – al escuchar eso, Lily se congeló, no quería encontrarse a James de nuevo, no estaba preparada para una nueva escena como la de la mañana. – Bien, ahora despleguémonos, si algo sale mal estaremos todos relativamente cerca.

Kevin y Lily caminaron en la oscuridad intentando pasar inadvertidos en caso de que hubiese alguien vigilando el edificio.

Lily apuntó una de las ventanas laterales y esta se abrió con un chirrido, instintivamente ambos se agacharon al suelo, al ver que no había peligro visible entraron por la ventana haciendo la menor cantidad de ruido posible.

Entraron a un corredor desierto, al fondo del cual se veía el resplandor de la luz encendida de una habitación.

- Esto es todo lo que me hacía falta – murmuró para sí misma Lily.

- Había pasado mucho tiempo desde que estuviste en acción – la amable sonrisa de Kevin logró hacerla sonreír a ella también.

- ¿Qué puedo decir? Esto es como andar en bicicleta, no se olvida nunca.

- ¿Qué es una bicileta? – Preguntó Kevin interesado.

- Recuérdame que te muestre alguna cuando salgamos de esta.

Con sus varitas en alto llegaron hasta el final del corredor, donde la puerta semiabierta dejaba entre ver la iluminación en el interior, permitiendo oír unas voces provenientes del interior, aunque se escuchaban más bien como unos murmullos lejanos.

- Voy a entrar – dijo Lily.

- No puedes – respondió Kevin con severidad – te verán, es demasiado arriesgado.

- Hablas como Potter.

- ¿Y eso qué quiere decir? – dijo Kevin algo molesto.

- Siempre prohibiéndome actuar por mi misma, pero es bueno que sepas desde ya, nunca he sido buena obedeciendo a los hombres, no creo que vaya a comenzar ahora.

Dicho esto, Lily hizo un hechizo desilusionador sobre si misma y silenció sus pasos, caminó con tranquilidad en la nueva estancia, encontrando a dos magos jugando ajedrez mágico mientras conversaban, la luz provenía de una chimenea donde ardía un gran fuego.

Cerca de donde se encontraban los hombres había una mesa llena de pergaminos, uno de ellos estaba extendido mostrando los planos de una edificación y otro que parecía un mapa donde se habían marcado algunas localidades.

- ¿Crees que Ray aparezca hoy por aquí? – dijo uno de los magos, que tenía el cabello rubio pajizo, ojos pequeños y cafés, un cuerpo grande y musculoso, parecía casi un gigante de grandes brazos.

- No lo sé, ayer dijo que vendría y no lo hizo. Pero tiene que llevarse la Runespoor pronto, antes de que una de las cabezas ataque a la otra. El cliente dijo que no la aceptaría a menos que tuviese las tres cabezas intactas. – Este mago estaba de espaldas a Lily y parecía tener la misma masa corporal gigantesca que el otro, su cabello era negro, grasiento y largo.

- ¿Y para que diablos quiere las tres cabezas? Con dos productoras de huevos basta y sobra.

- Ya sabes como son los productores de esas pociones, no pagaran los cincuenta mil galeons a menos que la criatura este intacta. Cada vez necesitamos mayores cantidades de poción sedante para tranquilizarlas.

Con que tienen serpientes de tres cabezas pensó Lily mientras intentaba acercarse más los pergaminos. Por el rabillo del ojo visualizó a Kevin escabulléndose en la habitación y ocultándose en el costado de un enorme armario justo frente a la chimenea.

- La venta de huevos de dragón es mucho más sencilla y trae buenas retribuciones, no sé para que Ray quiere tener todo tipo de criaturas metidas aquí, la ultima vez que trajo un dragón estuvo a punto de quemarnos a todos en ese subterráneo.

Dragones! Esto cada vez se pone mejor pensó Kevin, intentando localizar la posición de Lily en la habitación, estaba demasiado conciente de que si alguien se aparecía por esa chimenea él estaría descubierto.

Una súbita oleada de viento en la habitación creada por la varita de Lily le permitió a ella tomar algunos de los pergaminos sin que se dieran cuenta y esconderlo en su ropa.

- ¡¡Qué es ese viento? ¿De donde viene?! – dijo el mago de pelo negro, levantándose rápidamente de su silla y botando de paso parte de las fichas del ajedrez.

- ¡Cálmate, Rocko! Haz arruinado la partida, debe ser sólo una ventana en el pasillo.

- Esto no me gusta nada. Ray dijo que estuviésemos atentos, se enteró que había unos aurores pendientes de todos sus movimientos.

Una explosión se escucho en el subterráneo, ambos magos comprendieron que algo andaba muy mal y salieron del lugar en segundos.

- Tienes suerte que no te hayan visto al salir – espetó Lily a Kevin que aún estaba semi oculta por la sombra del armario.

Lily deshizo su hechizo desilusionador, tomó todos los pergaminos minimizándolos y ocultándolos en su ropa.

- Salgamos de aquí, Lily. Tenemos que encontrar el subterráneo y ver que esta sucediendo.

Ambos atravesaron rápidamente el corredor, llegando a una estancia central donde había muchas puertas.

- Lo mejor será que nos separemos.

- No, Lily es peligroso. Iremos Juntos.

- Son demasiadas puertas, no encontraremos el subterráneo si no nos dividimos, puede que nuestros compañeros estén en peligro. ¡Muévete de una vez!

Con eso Lily entró en una de las puertas susurrando alohomora para poder abrirlas, entró en lo que parecía una oficina demasiado ordenada, comprendió definitivamente eso no le llevaría a donde quería llegar.

Al volver a la estancia donde se había separado de Kevin, sin perder tiempo se adentró en otra de las puertas, la que resulto dar con una la escalera, dándole la opción de subir o bajar. Evitando el mareo que le produjo mirar hacia abajo corrió por las escaleras para encontrarse con gritos, mezclados entre hechizos y exclamaciones de dolor, provenientes del piso inferior.

Cuando Lily finalmente pudo ver lo que sucedía, se encontró con un paisaje nada prometedor para ellos, dos de sus compañeros estaban en el suelo, Phil aún se defendía desde el suelo contra un mago diferente a los que había visto hablando en el piso superior, era mucho más delgado y su rostro tenía una expresión de locura. Tom parecía desmayado, mientras Steve se enfrentaba al gigantón rubio que ya había visto y a una bruja de pelo castaño y una túnica verde chillón demasiado apretada para su abultado sobrepeso.

- Desmaius! – Le gritaba Cathy al mago de pelo negro que había estado jugando ajedrez hace poco. Este con una sorpresiva agilidad para el enorme tamaño de su cuerpo esquivó el hechizo. El mago le apuntó con la varita a la joven y antes de poder pronunciar nada se escuchó la voz de Lily.

- Expelliarmus! – La varita del hombre salió volando hasta la mano de Lily, luego volviendo apuntar con las dos varitas en mano gritó – Desmaius!

Esta vez el hechizo, sí le alcanzó, dejándolo inmóvil en el piso.

- Gracias, Lily – dijo Cathy en un susurro mientras intentaba recuperar el aire, antes de correr ella y Lily a ayudar a los demás.

Cathy se encargó de luchar con la mujer, mientras Lily ayudaba a Phil que parecía mal herido.

En un momento de descuido entre la batalla de hechizos entre el mago delgado y Lily, un hechizo logró impactar en el abdomen de Lily dejando una gran herida que comenzó a sangrar profusamente.

- Protego! – Gritó Lily sin alcanzar a protegerse completamente antes de que le siguieran lanzando hechizos – Flipendo!

El mago cayó inconciente a unos metros de Lily, mientras ella caía al suelo de rodillas, cuando miró a su alrededor Kevin ya estaba acabando con el resto de los magos que había en el edificio, mientras Cathy derribaba a la bruja con la que peleaba.

- Lily! ¿Estás bien? – gritó Kevin corriendo hacia ella – Merlín! Te han herido!!.

Antes de poder cerciorarse como estaban sus demás compañeros, Lily se desmayó junto al incipiente charco de sangre que se formaba a su alrededor.

&·&·&·&·&

- ¡¡Despierta Potter!! – gritó Sirius abriendo de par en par las cortinas de la habitación de James dejando entrar la pálida luz del poco sol que había aquella nublada mañana. Ahora Sirius le lanzaba unos jeans a la cara a su amigo mientras éste gruñía.

- ¡¡Quieres dejar de gritar, Canuto?! – respondió visiblemente enojado James mientras metía su cabeza bajo la almohada. La voz de Sirius se escuchaba aumentada diez veces más en su cabeza después de la borrachera de la noche anterior, en tanto el dolor estaba abriéndose paso en su cerebro.

- Si no te mueves de ahí en un segundo voy a lanzarte una maldición imperdonable, o tal vez sólo deje que tu rubia esposa se te caiga encima, seguro eso es peor que todo.

- ¡Maldición! Canuto, ¿Qué diablos puede ser tan importante a esta hora? – furioso James intentaba alcanzar su varita para callar a Sirius, o al menos eso intentaba porque aún se sentía borracho y enormemente mareado.

- Encontré a Lily. Esta en San Mungo.

Antes de que Sirius terminase de decir el nombre de su verdadera esposa, como si un resorte invisible hubiese tirado a James de la cama, éste encaró a Sirius con el rostro desencajado por la angustia.

- ¿Qué le sucedió? ¿Está bien? ¿Qué hace en San Mungo? ¡¡Por qué no lo dijiste antes?! – Las preguntas brotaban de la boca de James por docena mientras se ponía los jeans y la polera que Sirius amablemente le había arrojado a la cara.

- Si no estuvieras tan ocupado haciendo el idiota enrollándote con esa rubia sabrías lo que ha pasado, – James hizo una mueca de dolor ante esas palabras abriendo la boca para rebatir aquella acusación – Ahora mueve el culo, Potter!!.

- ¡¡NO ME ACOSTÉ CON ELLA!! – gritó James antes de lanzarse contra el crepitante fuego de su chimenea y dirigirse a San Mungo.

Llegaron a una amplia sala de recepción, donde había una mujer detrás de un alto mesón.

- ¿Dónde puedo encontrar a Lily Evans? – preguntó James demasiado ansioso, sin preocuparse por saludar.

- Buenos días. Bienvenido al Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas. ¿En qué puedo ayudarle?

- ¿Dónde puedo encontrar a Lily Evans? – Exasperado James miraba a la mujer que no se inmutaba siquiera, como si la mujer que él ama no estuviese muriéndose en algún lugar de ese edificio.

- ¿Sabe usted lo que le ha sucedido? – preguntó la recepcionista con calma.

- Si lo supiera no estaría preguntándoselo – bramó James.

- Cálmate, James. – dijo Sirius que había salido hace poco de la chimenea.

- Si usted no me especifica si fue algún accidente por artefacto, o una herida por alguna criatura o por algún hechizo, difícilmente yo pueda ayudarle. – la mujer esta vez sí se veía molesta, pero no perdía el tono de voz típico de recepcionista que no se influencia con nada.

- Ella es auror, hubo un accidente ayer por la noche, estoy seguro que puedes saber algo de al respecto, preciosa. – la voz seductora de Sirius acompañada de un imperceptible guiño, le robaron una sonrisita a la recepcionista.

- Espere aquí, veré que puedo hacer por usted – dicho esto le dio una mirada envenenada a James y se alejó del mesón hacia una puerta que había a sus espaldas.

- Eres increíble, Canuto – irritado James no podía dejar de pasearse de un lado a otro frente al mesón de recepción.

- Bueno, sí y más inteligente también, pero eso ya lo sabíamos. – al acabar de decir esto, la recepcionista regresó dirigiéndose directamente a Sirius e ignorando a James.

- La Srta Lily Evans – comenzó a decir la recepcionista, Señora, mi señora murmuró muy bajito James sin que nadie pudiese oírle. – está en la habitación 4075a, en la cuarta planta, no se han admitido visitas, pero puede subir por aquella puerta directamente. – finalizó sus palabras guiñándole un ojo a Sirius.

Antes de que Sirius respondiese algo, James partió corriendo hacia la puerta que había señalado la recepcionista y llegó a la cuarta planta en pocos segundos. Abrió las puertas de cristal para encontrarse con un pasillo largo y amplio, muy bien iluminado que resaltaba las puertas de cristal de cada habitación.

Hacia la mitad del pasillo, había un pequeño grupo de pie, James se dirigió hacia ellos reconociendo a la distancia a Kevin, que tenía una apariencia fatal y sus ropas estaban salpicadas de sangre.

Oh Dios, que esa no sea la sangre de Lily suplicó James en su mente.

- Potter – dijo Kevin visiblemente sorprendido de verlo ahí - ¿Qué haces aquí?

- ¿Cómo está Lily? – preguntó sin más, sin preocuparse de que se notase demasiado la desesperación en su voz. Kevin hizo una mueca de desagrado y suspiró rindiéndose a decirle lo que sabía.

- Débil, aún no pueden parar la hemorragia, no se sabe que hechizo usaron contra ella.

- ¡PERO COMO ES QUE NO SABEN! – gritó James furioso – Es que no tienen especialistas aquí, que acaso no hay nadie que sepa lo qué le hicieron.

- Baja la voz, Potter. Estamos en un hospital, y por si no lo sabes hay más gente atendiéndose aquí. – espetó Kevin con voz fría.

Sirius había llegado a los pocos minutos que James, parándose junto a James evitando que éste se le lanzase a golpes a Kevin.

- Black, este es un día de sorpresas. ¿Cómo supieron lo que sucedió?

- Ya sabes, un buen auror siempre sabe más de lo necesario – respondió Sirius peligrosamente en calma.

- ¿Qué sucedió? – inquirió James demandando una respuesta.

- No puedo decirte, es calificado. Crouch me dijo que no podía divulgar nada.

- ¿Desde cuando eres tan lame botas, Brown? – James quería simplemente matarlo a golpes, por idiota, por creerse con el derecho de saber más de Lily, que él mismo, su propio esposo, ¡era inédito! Y completamente absurdo.

- Mira Potter, no sé qué te ha traído aquí con tanto apremio, pero sólo te diré una cosa…

Y antes de poder decir más, salió de la habitación de Lily el sanador a cargo, un mago de mediana edad vestido con una túnica verde casi completamente ensangrentada.

James palideció más aún al verlo. No parecía traer buenas noticias.

- Kevin Brown. – llamó el sanador.

Kevin se alejó de James y Sirius, para tener una conversación privada con el sanador.

- ¿Cómo está Lily? ¿Ya pasó el peligro? ¿Ha dejado de sangrar?

- No, aún no hemos podido detener la hemorragia, quien hizo aquel hechizo sabía lo que hacía, aunque ha ido disminuyendo con el paso de las horas, esperamos que en un par de horas ceda completamente. Ahora no es Lily quien corre mayor peligro. – Kevin miró al sanador confundido – es el bebé, ha perdido demasiada sangre y la poción pro hemática no ha actuado lo suficientemente rápido para restituir los volúmenes de sangre corporal adecuados.

- ¿Bebé? ¿Lily está embarazada?

- Sí, aunque lamento decir que no sabemos por cuanto tiempo más podrá estarlo. Hacemos todo lo posible, mientras antes se detenga el sangramiento mejor para el feto. Las siguientes horas son críticas, así que te pido que estés calmado, lamento tener que darte la noticia en estas circunstancia, sólo podemos esperar lo mejor para tu hijo.

El sanador se alejó, dejando a Kevin completamente preocupado.

¿Lily embarazaba? - Pensó para si mismo - Si yo definitivamente no soy el padre de esa criatura que se debate entre la vida y la muerte ¿Quién lo es?

Levantó la mirada y pudo ver a un desesperado James Potter moviéndose de un lado a otro a punto de estallar por exceso de sentimientos.

- Esto no puede ser bueno – murmuró Kevin demasiado bajito como para que nadie más le escuchase.

&·&·&·&


Cha chan!!Jijiji. Ya no me miren así se va a esconder detrás de una roca gigante y habla desde allí para protegerse de maldiciones imperdonables

James se enojará con ustedes si me hacen daño, no quieren enfrentarse a la furia de un merodeador, especialmente en el estado nervioso en que se encuentra actualmente después de este final.

So. Tenemos a una Lily sufriendo una baja de la volemia demasiado riesgosa para su incipiente embarazo. ¿Alcanzará el verdadero padre a enterarse de que tendrá un hijo? ¿Si es que llega tenerlo? Muajajaja lease como risa malévola

Nada de Samantha por hoy, lo que me hace feliz, pero tenemos otra mujer exasperante, ¿han notado que las recepcionistas nunca se alteran con nada? sobretodo cuando uno llega super acongojado. pido perdón a las recepcionistas de antemano pero es que es como que si nada les afectara, sobretodo en los hospitales.

Y antes de que vuelva a desaparecerme por un largo periodo Hago notar que no han sido 3 meses esta vez Quiero agradecer los reviews del capítulo anterior, me hacen inmensamente feliz, y de corazón espero que NO olviden mi historia, como algunas de ustedes han dicho, cosa que puede suceder, pero para quienes seguirán leyendo pese a todo, les garantizo que no abandonaré este fic, porque estoy demasiado encariñada con él, con todos en general, pero con este en particular.

Perdón por no actualizar con la frecuencia que debería, pero pondré de mi parte por hacer que eso se mejore, es todo lo que puedo prometerles sin mentir.

So. Reviews are LOVE! Dadle al Go!

Cariños.

Jaqui.