De nuevo, gracias, GRACIAS, gracias por sus reviews :D

Este es el capítulo que había estado esperando *-* ¡Chicas, prepárense!


X

(...) Un reposo claro y allí nuestros besos, lunares sonoros del eco, se abrirían muy lejos. Y tu corazón caliente, nada más.

–Federico García Lorca


Orihime POV

Sentía un dolor punzante en el pecho, el aire frío de la medianoche se colaba a mis pulmones. Había corrido todo este tiempo, ignorando el dolor en mis piernas por el repentino desgaste. Pero lo que más me dolía era el corazón. El viento chocaba constantemente contra mis mejillas enrojecidas y las lágrimas caían sin control. Las pisadas resonaban por las calles vacías y sólo podía pedir por que no fuera demasiado tarde. Me sostuve del muro justo al llegar a la clínica, con la vista sobre el pequeño jardín encontré un par de piedrecillas que fueron a parar hacia la ventana de mi amado shinigami. Por favor. . por favor. . . no me odies.

-¿INOUE? –exclamó él sorprendido. Quizá ya no quería verme pero. . . iba a intentarlo.

-Recuerdo. –Solté sin previo aviso, cerrando un poco los ojos y tomando toda la fuerza posible en una bocanada de aire. –Una vida no es suficiente para que me olvide, I. . Ichi. . . Ichigo. –Declaré temerosa recordando la última vez que pude confesarme.

-Tú. . . ¿estás segura? –Asentí un poco dolida porque Kurosaki-kun no me creía.

-Muy segura. –Musité sin titubear. –Y. . . lo siento. Lo siento mucho. –Comencé a sollozar al verlo totalmente desconcertado. –Yo entiendo si tú, si Kurosaki-kun me odia.

Abrí los ojos con sorpresa total al sentir un par de cálidas y fuertes manos sosteniéndome por los hombros ¿en qué momento se había acercado? –Inoue. –Repitió, pero no quería verlo a los ojos me sentía tan culpable.

-Yo. . .

-Por favor, mírame. –Con infinita delicadeza tomó mi mentón y elevó mi rostro para que pudiera verlo. El choque entre nuestras miradas fue eléctrico. La paz y enorme felicidad en aquella inmensidad de color café me hizo sentir mucho mejor.

-No. . .¿no me odias?

-¡Siempre diciendo cosas raras, Inoue! –Me mostró una de esas sonrisas, esas que podían derretirme hasta los huesos. –Claro que no. –Me estrechó contra su pecho abrazándome con fuerza. –Nunca podría odiarte.

Con inseguridad, al inicio, moví mis brazos hacia su espalda, pero al escuchar sus palabras cerré los ojos y actué como mi cuerpo me gritaba que lo hiciera. Me aferré a él y lo aprisioné en un enorme abrazo. –Kurosaki-kun huele bien. –Solté una pequeña risa. –Es mi aroma favorito en el mundo. Como a cítricos y menta. –Aspiré un poco de su esencia enterrando mi pequeña nariz sobre su cuello. Él se removió bajo mi acción.

-Me haces cosquillas. –Murmuró con una voz más débil.

-¿Kurosaki-kun? –pregunté aún con la cabeza oculta entre su pecho.

-No es nada, es sólo que. . . te extrañé. –Me separé con lentitud, buscando de nuevo sus ojos, ellos nunca podrían mentirme. Y sí, ahí estaban más cristalinos que nunca, más alegres que siempre.

-Podía. . . podía escuchar tu voz. –Le confesé al chico que amaba, y quien de inmediato se sorprendió. –Entonces yo sólo pensaba "levántate, levántate. . . él te está llamando" –sentí la sangre fluyendo hacia mis mejillas. –Seguro pensarás que es tonto, pero así pude despertar. –Le sonreí de nuevo con un par de lágrimas deslizándose sobre mi piel.

-No llores. . .por favor. –Me suplicó retirando ambas gotas saladas con dos pequeños besos. –Y sobre eso, creo que somos un par de raros. Porque me pasó lo mismo hace un par de años.

-¡No te creo! –repliqué con sorpresa en mi voz.

-Te llevaré a casa, ¿quieres escuchar la historia en el camino?

-Así que eso pasó aquella vez. –Concluí mientras caminábamos muy cerca uno del otro. No podía evitar estar sonrojada todo el tiempo. ¡Kurosaki-kun estaba tan cerca!

-¿Uh? –él elevó la mirada hacia el cielo, y otra gota cayó sobre su cabello. Fue cuestión de segundos para que un enorme aguacero nos atrapara justo a mitad del camino. -¡Ven! –me tomó de la mano y de nuevo yo no podía evitar sentir un dulce cosquilleo. Terminamos refugiados bajo un enorme árbol muy cerca del río. -¿Sabes? –Comenzó él sin soltar mi mano. –Cuando era niño prometí que después de perderla, no iba a pasar por ello nunca más. Que protegería a todas las personas importantes para mí. Pero. . . te fallé. –Iba a comenzar a discutirle sin embargo, él no me dejo. –Lo siento, Inoue.

-No. –Murmuré observando la fina lluvia que cubría a aquella ciudad. –No quiero depender siempre de ti. Quiero ser fuerte para protegerte también. –Presioné su mano con mis frágiles dedos. Él me dedicó una mirada llena de sorpresa y ternura.

-Déjame protegerte. –Suplicó con una mirada lastimera.

-Kurosaki-kun eres un tramposo. –Sonreí alegremente. –Te dejaré sólo si tú me prometes lo mismo.

-Es una promesa. –Podía estar tranquila ahora, él siempre cumplía sus promesas.

-De acuerdo. . .

-Pero. –Empezó él y yo lo miré con curiosidad. –Hay una condición. –Pestañee varias veces, sin poder apartar la vista del chico que me robaba el aliento. Las pequeñas gotas que se filtraban entre el espeso follaje del árbol, habían tornado sus cabellos un tanto húmedos. Y aquella camiseta se pegaba aún más a su torso. Oh, pero eso no era todo, mi corazón comenzó a bombear sangre como un desquiciado cuando su rostro comenzó a acortar la distancia, una de mis manos estaba aprisionada por sus dedos mientras que la otra acariciaba con suavidad mis cabellos.

-Ku-kurosaki-kun. . .

-Es Ichigo. –Susurró deslizando uno de sus dedos sobre mis labios entreabiertos.

-I. . .Ichigo. –Repetí cerrando suavemente los ojos, me tenía atrapada en un posesivo abrazo y yo sólo podía rodear su cuello con mis brazos. Sus labios hicieron contacto con los míos despacio y sin nada de prisas, justo como debía ser. Correspondí con timidez hacia aquel acto, sintiendo como el aire comenzaba a faltarme de a poco. Menta y chocolate fundiéndose, era como derretirme y aún así no me movería de este lugar por nada en el universo. Él se separó sólo milímetros.

-Necesitas respirar, Hime. –Musitó haciéndome cosquillas con su nariz en el cuello. –De no ser así. . .

Y de nuevo un beso, más apasionado que el anterior. Podía sentir su agitada respiración, sincronizada con los latidos de mi corazón. Su lengua pidió permiso para entrar, ante eso me paré de puntillas logrando un beso más profundo. –Te besaría sin descanso alguno. –Terminó la frase acariciando mis sonrojadas mejillas.

-Ku-ku. . .Ichigo-kun. –El tono de mi voz estaba cargado de emociones: sorpresa, nerviosismo, pero sobre todo felicidad.

-Quédate conmigo para siempre, Orihime. ¿Quieres? –No podía moverme, tampoco articular palabra alguna. La voz había huido de mi garganta. Sentí de nuevo como un par de hilillos resbalaban sobre mi rostro. –¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¿Te lastimé? –preguntó alarmado. Negué con la cabeza, seguía en una especie de shock. Hace sólo unos segundos me había besado ¡DOS VECES!

-¡Sí quiero! –Grité finalmente lanzándome sobre él logrando caer sobre el pasto mojado y dejando que la lluvia empapara mi rostro. Llevándose al fin todos esos malos recuerdos y momentos dolorosos. Le sonreí al cielo. Si fuese lluvia ¿Podría conectar con el corazón de alguien, igual que la lluvia puede unir los eternamente separados cielo y tierra?


Chan! :'D personalmente ¡lo amé! asdfghjkl 3 la autora emocionándose xD ya ven.

¿Comentarios, quejas, sugerencias? :D ya saben, en la cajita de ahí abajo.

Nos leemos pronto, Moon~