No. 10
Cuestión de tiempo
Notas iniciales: Jojojojo… Esta historia está tan… helada…. ¡Sí, muerta! No, espera, no. No se supone que deba terminar así. Diablos.
Lamento mucho haber retrasado por tantísimo tiempo la continuación de esta historia. También, y como era la costumbre, me permito responder algunos de los reviews del capítulo anterior.
Damr1990: Gracias por tu comentario de la frase. A mí también me gustó como sonaba.
Jota X: Muchísimas gracias por tu comentario. Me alegro que te haya gustado y que sigas leyendo. Espero no haber perdido detalle con sus personalidades por el tiempo trascurrido.
Lady_naomi: Muchas gracias. No sé si el bozal sirva en Axl, pero se vale soñar, ¿verdad Douglas? Ojalá también este capítulo sea también de tu agrado.
Umbrella_Agent: Igual y ya me marcas como una grosera por cómo me porto en las conversaciones, espero me disculpes porque de verdad me agradas. Es sólo que con el trabajo no me es posible atender muy bien. Ojalá también disfrutes de esta parte.
Bol-iv: ¡Gracias! Si, de verdad necesito poner mucha atención a lo que escribo. Sobre todo ahora que veo que ha cambiado la versión de FFnet. Veré si puedo modificar un poco la estructura de los capítulos ahora para que no haya tantos problemas a la hora de leerlo.
Saiyan X: ¿Seis veces? Wow, eso es mucho cariño, te lo agradezco. Ojalá aún andes por aquí para ver si de algo sirve subir este episodio. Pero eos de "no dejarlos tan picados"… bueno, no prometo nada con esta entrega.
Sceptileex1: Gracias. Lo estoy intentando, créeme. Espero también este te agrade.
Ametaku_13: Supongo que eres ame_13 también, ojalá no me equivoque para responder ambos en este mismo comentario. ¿De verdad soy tan predecible? Bueno, aún así tengo ganas de seguirle a la historia aunque hayas adivinado la identidad de mi RATA. Ojalá no estés muerta aún. Y no soy mala, soy PEOR. ¡Muchas gracias por los comentarios!
Sigmaverick The Grim: Si bien todos los comentarios me han recordado lo mucho que disfrutaba (y aún lo hago) escribiendo esta historia, el tuyo fue el que más reciente y me ha puesto a pensar un poco. Te lo agradezco. Estoy casi segura que en opening de Megaman X5 o X6 estaba una escena que mostraba el cuerpo maltrecho de Zero, disparando su buster, con sangre o algo parecido en la boca. Pero podría equivocarme. A mí me agrada (en lo personal, claro está) la idea de que los reploids tengan, si bien no sangre, algo muy parecido a ella. Más que nada para mantener en lo máximo posible la similitud de su diseño con el mapa biológico humano. Muchísimas gracias por todos los comentarios. Y créeme, esta historia es ambas a la vez, o peor: es la teoría del caos hecha texto XD.
Si, sé que no tengo perdón por el horrible retraso de dos años. DOS AÑOS. A mi defensa, alego que la escuela ha sido de lo más absorbente que imaginaba. Pero bueno, mejor tarde que nunca, dejo ante ustedes el capítulo 10.
Acceso al archivo 010
Denominación: Cuestión de tiempo
Un delgado trazo blanco era lo único visible de la luna en esa noche, y las caprichosas nubes jugaban a ocultarla. Su acción ayudaba a la oscura figura a confundirse con el ambiente mientras esperaba por alguien.
"Ya era hora." Dijo sin sorprenderse cuando notó la llegada de alguien más. "Tardaste más que de costumbre."
"No es fácil salir de HQ, ¿sabes? Y menos cargando con lo que me pediste."
"Hablando de ello, es necesario evaluar el resultado."
"Seguro."
Con una pequeña luz de bolsillo se hizo visible el plano de un arma, poco tardaron en inspeccionarlo por completo. Nadie más vería escena, era demasiado tarde para muchos de los integrantes de esa ciudad, y demasiado temprano para los amantes de la vida nocturna.
"Impresionante."
"Y no has visto nada. En realidad, el arma adquirirá la forma de hoja que tú pienses. Y una vez que ingreses tus datos en ella, regresará a ti en fracción de segundos. Está mal que yo lo diga, pero será un arma incomparable."
"Es verdad, está mal que lo digas."
"Infeliz. En todo caso, tendrás que encargarte de un espadachín la próxima vez."
Los disparos le resonaban en la cabeza, como queriéndole lastimar por dentro antes de abrirle heridas sangrantes. Lo único que se interponía entre ellas y su cuerpo era un escalón enorme, el cual tendría que abandonar pronto si quería avanzar dentro de la nave.
Con un salto, uno de los más grandes que tuvo que dar en ese día, X salió de su escondite con una buena carga en su Buster, disparándole a los tres mechanloids lanza-bombas que no tuvieron tiempo ni para apuntar. Ya sobre sus restos, siguió avanzando.
Al tiempo que preparaba otro ataque, se ocultó detrás del marco de la puerta, esperando a su compañero que, según él, a 3 segundos a su espalda.
"Entrada despejada. Zero, avanza pronto."
El susodicho apareció casi enseguida, cortando en dos una pared cercana. Entre los escombros se podía ver su figura avanzando, temible.
"¿Nada aún?"
"Nada." Respondió el cazador carmesí. "Ya inspeccionamos seis unidades y no hay nada más que mechaloids infectados."
El siguiente ataque Maverick se presentó al mes y medio del atraco al museo. Esta vez tomó lugar sobre el mar, a varios kilómetros de la costa. Las navegaciones se alzaron de la noche a la mañana, una atenta invitación a los cazadores según Signas, pese a que los registros mostraban actividad moderada de mediana peligrosidad.
A las 7:35 de la mañana ya se había trasportado junto con la unidad a la costa de Margende, al otro lado del país, donde el sol ni siquiera se había asomado. El equipo de tele-trasportación no podía funcionar sin señal, cosa que faltaba en mar abierto. Uno podría parar al barco con dicho equipo, pero para ello se necesitaba permiso de la nave, y no fue para sorprenderse que la misma negara el acceso. Tuvieron que llegar usando vehículos individuales.
Ya habían 'despachado' seis de las 20 unidades, y no habían encontrado ni pista del Maverick a cargo.
"Esto huele a trampa."
X también presentía eso, pero no quedaba otra opción más que hacer su trabajo. La mayoría de las embarcaciones podían considerarse focos infecciosos graves, y no podían permitir su reingreso a la costa. El asunto no sólo era cosa de buscar y encontrar a los marverick para deshacerse de ellos, también habría que detener y deshacerse de todos los aparatos que pudieran contener el virus Sigma.
"A este paso, sería mejor que lanzaran una bomba atómica en nuestra posición."
"Tonterías." Confesó X, con desagrado. "Podemos encargarnos de ellos. Sólo hay que seguir adelante. Nadie en navegación ha podido abrir un puente de tele-trasportación, así que ellos tampoco deben tener forma de utilizarlo."
Siguieron avanzando por la nave, en ese momento por el centro de almacenaje. Montones de sacos, cajas y escombros cubrían el piso y las paredes, oscureciendo la habitación. Obstruían el paso y la visibilidad, además de que podían ocultar cualquier sorpresa.
Zero escaló en pocos segundos una pila de escombros, con la luz verdosa del sable reflejándose en sus ojos mientras inspeccionaba el lugar. Por parte, el bombardero ocupó lugar entre algunas cajas, procurando no bajar la guardia.
Unos gruñidos salieron de la nada, mala señal. El cazador azul regresó tres pasos hacia atrás y disparó hacia la nada, atrayendo la atención de dos perros robots guardianes. Típicos modelos utilizados para resguardo de mercancía y bienes privados, ahora ajenos a conciencia u órdenes. Su apariencia asemejaba a los dobberman, de colores rojizos y dos pares de ojos normalmente amarillos, ahora teñidos de rojo por la infección.
X no los perdió de vista, pues estos seres eran bastante rápidos al correr y para las mordidas. Los gruñidos de las bestias pronto dieron paso a un ladrido, y saltaron sobre él.
Desplazándose a la izquierda, pudo evitar aquel primer ataque. Subió a una de las cajas, más grandes que él, y desde ahí disparó a quemarropa sobre los canes artificiales. Los disparos lograron atravesarles los cráneos, matándolos al instante.
"Ten cuidado." Dijo a su compañero. "Hay unidades de resguardo."
"También los hay de vigilancia." Contestó Zero desde otro lado. "A la izquierda veo un nido de murciélagos de metal con ganas de tragarnos enteros."
Con el suave balanceo del trasporte venía una música regional, alegre y rica en instrumentos a muy alto volumen. Kay miró por la ventanilla, mitad esperando salir pronto, mitad queriendo escapar por la ventana hasta perderse nuevamente.
El trabajo se había duplicado desde hace unas semanas, y no sólo porque Douglas seguía con la paranoia hasta el copete. Había reparado algunas cuantas cosas en las noches, como un pequeño reproductor de música y radio para escuchar novelas y noticias (y una versión del guante que usaba para rastrear a X), entre otras cosas. Parte de estos objetos le eran suministrados por Pallete y Axl, además de que había hecho algo de amistad con el sujeto del camión de la basura y le permitía llevarse los escombros que los mecánicos tiraban. Y vaya que tiraban piezas buenas.
A su lado, Axl devoraba lo que pudo robarse de la cafetería antes de salir de la organización. Se había ofrecido a acompañarla poco después de que Zero le ordenara hacerlo. Como era de esperarse, el pelirrojo no tenía muchas ganas, pero las palabras de su superior le hicieron cambiar de parecer.
"Si te agrada tener cabello en esa cabezota llena de aire que cargas, vas a vigilarla. Y pobre de ti si le quitas los ojos de encima."
Bajaron en el centro de la ciudad, a unos 570 kilómetros de distancia del trabajo, y tocando tierra firme, Kay se dirigió a las tiendas. Necesitaba ropa.
"Te digo que no necesito niñera."
"Te digo que no me importa."
De mala gana le miró de reojo. Era obvio que él tampoco disfrutaba esto.
"Escucha, yo sólo vengo por ropa, nada del otro mundo." Dijo tratando de sonar razonable. "Qué te parece si yo voy y tú te quedas por aquí, no sé, matando moscas."
"Me orde… E-Es decir, quiero acompañarte." Y tomando de nueva cuenta una pose de engreído, comenzó. "Esta ciudad tiene un alto índice de crímenes como robos y hurtos."
"¿Robo y hurto no es lo mismo, genio?"
"El caso es que vengo para vigilarte. Por ahora es mi misión y pienso cumplirla a como dé lugar, sin importar si llueva, nieve o relam… ¡Maquinitas!"
Sin esperar que el semáforo le cediera el paso, Axl, cruzó la calle y casi provocó un choque entre dos automóviles. Ahí, frente a él, un puesto de juegos abiertos al público, y en pleno torneo de "The King of Champions 22XX", oferta imposible de rechazar.
((Nota de la autora: Sólo para aclarar, pues no sé si sea exclusivo de México, 'maquinitas' es el nombre que se les da a las máquinas de videojuegos que suelen poner en las tiendas, misceláneas o abarrotes y que sirven a base de monedas. Geniales cosas por cierto.))
"Mi héroe." Volvió a usar un sarcasmo.
"¿Siempre conoces a amigos tan interesantes?"
A su espalda, la voz grave parecía azotarle con cierta dureza en su tono. Nada nuevo, pero no muy frecuente. Malditas costumbres.
La joven rubia se recargó en la pared de ladrillo, al lado de un callejón oscuro, de lo más oscuro para ser las 9 de la mañana. Pese a que su mirada seguía fija en el 'guarda-espaldas' adicto a los videojuegos, su atención no podía estar más distante.
"Llegaste temprano esta vez."
"Lo menos que puedo hacer después de dejarte tanto tiempo sin vigilancia. Pero veo que esos Maverick hunters se han encargado de ello en mi ausencia. Tienes un trasmisor en el traje."
"Lo sé, y mira al ejemplar de perro guardián que me han asignado." Una sonrisa adornó su rostro a la vez que desviaba la mirada. "Pero creo que no estás aquí para preguntarme cómo me va."
"Como dije antes, el tiempo de preparación se está terminando."
El puesto de juegos se llenó con rapidez sorprendente, Axl no podía estar más ansioso para jugar. El sol había sacado la mitad de la cara detrás del edificio frente a ellos. Quedaban al menos 30 minutos de segura oscuridad en el callejón.
"El juego empezará pronto." Declaró la voz. "Los contratos deben ser establecidos en poco menos de quince días."
"Oh. Entonces tenemos sólo medio mes para los preparativos finales." Su voz no pudo esconder cierto tono de fastidio. "¿De verdad crees que podremos hacer todo lo que nos hace falta en ese tiempo?"
"Lo que creamos no es de importancia. Es lo que debemos hacer."
X y Zero se encontraban ya inspeccionando la novena nave, con luz entrando por las pequeñas escotillas a los lados del vehículo. Hasta ahora no había rastros de Mavericks 'pensantes' o de Sigma. Pero a ninguno le hubiera sorprendido que estos se escondieran en el último barco a flote.
Igual se mantenían alerta. La fortuna los pudo haber traído a la guardia antes de tiempo.
Nada inusual saltaba a la vista en la cubierta del décimo navío. Había pequeños mechanliods con forma de gusano tricolor por todo el piso, y casi de inmediato se lanzaron hacia ellos con el fin de estallarles en la cara.
"Atrás."
Un molesto Zero arremetió con un ataque de varias estocadas, convirtiendo a sus adversarios en pila de metal y chatarra. Pareciera estar más inquieto que en otras ocasiones.
"¿Todo bien?"
"No." Comentó el cazador rojo, mientras miraba a su alrededor con desconfianza. "Algo aquí no está… No, mejor dicho, TODO aquí es extraño."
Avanzaron hasta la cabina de la nave, siempre listos con armas en mano y recargándose contra la pared antes de usar las puertas. X compartía el mismo sentimiento de desconfianza que su amigo, pero no parecía dar con el origen del mismo.
"Primero lo de Terrafonte, luego el ataque al museo. ¿No creerás que Sigma haya perdido interés, cierto? Eso solo se dice entre los novatos para no echar a correr en medio de las misiones."
"Dudo que él haya cambiado de intereses. Vamos, no es que no crea que le puedan interesar otras cosas o algo así, pero no me parece razonable que alguien con la intención de conquistar el mundo lo deje de la noche a la mañana."
"¿Entonces por qué rayos no nos ha enviado un mensaje o alguna otra cosa? Normalmente busca escupirnos en a la cara cada que puede, él o sus lacayos."
"Te estás escuchando, ¿verdad?" X no podía notarse más incrédulo. "Fuera de lo que ya sabemos, no creo que él esté en posición de decirnos cuál es su, oh grandioso plan secreto. Y en cuanto a sus subordinados…. La presentación de Dynamo aún me tortura mentalmente."
"ENEMIGO A BORDO"
Ambos cazadores subieron su guardia de inmediato al oír aquella voz mecánica, ligeramente asustados por no ver a nadie quien pudiese hablar en ese momento.
"Identifícate." Espetó X a la nada.
"ENEMIGO A BORDO." Comentó nuevamente la voz. "SE HAN DETECTADO LAS PRESENCIAS DE 2 INTRUSOS. SE HA INICIADO EL PROCESO DE AUTO-DESTRUCCIÓN… DOCE SEGUNDOS…10... 9… 8 7…"
Zero pateó una de las carcasas humeantes cerca a él, rompiendo una ventana de por medio y haciendo aún más olas afuera de la nave.
"Exactamente a lo que me refería."
"3… 2…"
A pesar del azul del cielo y de la briza exterior, el navío rotó violentamente, como si una ola gigantesca le hubiera alcanzado de la nada. X perdió el equilibrio y pronto cayó al piso para ser arrastrado hacia la puerta por donde había entrado. Zero había alcanzado a usar su espada para abrir el piso y evitar su caída.
En poco menos de un instante se presentó otro violento movimiento, cambiando la dirección de la nave. Esto permitió al bombardero alcanzar con la vista la ventana, y con ello una escena interesante. Las demás naves se acercaban unas a otras gracias a la acción de un remolino en el mar. La magnitud del mismo era impresionante, demasiado intensa y grande como para haberla pasado de largo aún estando en la costa.
"¡Usa tu espada, X!" Gritó su compañero en el centro del pasillo, al ver que el nombrado era presa de la gravedad y los juegos de su contrincante.
El momento que el verdor de su hoja alcanzó el metal del piso, el navío se llenó de agua con un sonido penetrante y fuerte en sus oídos. Lo siguiente en sentir fue la cantidad de pequeñas burbujas en su cara y que su cuerpo ahora sucumbía por la nueva presión ejercida por el mismo mar. No era un secreto para nadie que X se desempeñara tan poco en misiones marítimas, pues su diseño no tenía ese propósito específico. Lo que pocos sabían era que X, el cazador de élite de HQ, leyenda entre reploids, odiaba el mar con una pasión intensa.
Al abrir los ojos, esperando que el sensor óptico cambiara su capacidad visual automáticamente, logró ver como Zero avanzaba por el navío. Esperaba que pronto alcanzaran la superficie.
"¡Soy el rey del mundo!" Dijo triunfante Axl mientras levantaba su trofeo de plástico al haber vencido a su oponente, un niño de unos 12 años. "¡El máximo, único, mejor rey del mundo!"
Nadie en su sano juicio estaría calmado de haber ganado el torneo de videojuegos y el peso que eso significara. El pelirrojo tenía derecho a jugar cualquier maquinita gratis durante las siguientes 2 semanas con tan solo presentar una tarjeta, y también podría disfrutar de 2 semanas de pastelillos de chocolate rellenos de mermelada roja de la tienda de la esquina.
Claro, el entrenamiento de X normalmente se impedía salir a cualquier hora de la base, y tenían prohibido el ingreso de alimentos y bebidas. Pero eso lo arreglaría después.
Casi a la mitad de su estúpida danza de la victoria, recordó que la misión inicial no era ser una leyenda de realidad virtual, sino vigilar a cierta rubia que no se encontraba en el público presente.
"Oh no, la rata." Comentó con las manos en la cintura.
Si la memoria no le fallaba, Kay le había comentado que iba a ir a un almacén a dos calles de ahí y 'si quería encontrarla', estaría en el departamento de electrónicos. No supo bien por qué, si hacía menos de dos días que se había construido ella sola una radio grabadora de bastante buena calidad y mala apariencia.
Recibió los últimos aplausos, posó para algunas fotos e incluso regaló su firma antes de ir en busca de la joven con quien había llegado. No había sido un desperdicio total el haberse perdido de la misión en Margende, a pesar de las muchas ansias de patear traseros que el hacían cosquillas en las manos. Ahora tenía postres gratis y videojuegos a montón.
Dio vuelta a la izquierda y miró los nombres de las tiendas que mantenían las puertas abiertas ante él. No le gustaba ir a otra tienda que no fuera de juegos o de comida, por ello que no tenía intención de entrar a buscar a Kay a ningún lado. A parte, era una mujer, y era un hecho para él que cualquier mujer entraría a probarse ropa.
"No, gracias." Dijo para sí mismo, ante la idea de ver atuendos rosados todo el día.
Su universitario plan consistiría en esperar a que ella saliera de la tienda y largarse de ahí. Tal vez compraría un helado antes de mandar todo por un tubo.
A unos doce metros de él divisó un pequeño puesto de helados. La dicha tocó a su puerta el día de hoy, por lo que veía. Y ya lo imaginaba, un cono de chocomangovainifresantequilla de maní tan alto como la tienda de enfrente. Ah, sentía que flotaba entre nubes mientras saltaba con gracia hacia aquella maravilla helada.
Alzó la mano y con lágrimas en sus ojos, al momento de pedir su bien merecido helado…
"¡AHHHHHHHHHHHHHHHHH!"
El dueño del puesto gritó con terror mientras escapaba, apenas, de la explosión que hizo volar en pedacitos toda la esquina.
Los gritos no se hicieron esperar, y mucho menos otras explosiones. Como cercando al pelirrojo, otros impactos destructivos hicieron su trabajo con aquella parte de la calle. El pequeño parque artificial de al lado se volvió un cráter de ceniza y tierra abierta, y los alegres transeúntes que había esa mañana se convertían poco a poco en víctimas del pánico.
Mientras tanto, Axl parecía ido ante la idea de la repentina desaparición de su postre. No reaccionaba, sólo sabía que ahí había helados. Inclusive la alerta integrada en su casco sonó con fuerza, pero no logró captar su atención.
"Axl, ¿puedes oírme?" Gritó Pallete, con la preocupación escoriándole la voz. "¡Hay un ataque en la zona donde te encuentras! Responde, por favor. ¡Responde!"
A Axl le tomó tiempo deducir lo que había pasado. ¿Quién? Se preguntó ¿Pero quién le había quitado su paraíso terrenal? Por todos los cielos. ¿Qué mente retorcida hace volar el lugar donde sólo hay dicha y gracia?
Alguien iba a pagar por destruir lo más sagrado y puro en la Tierra.
"Pallete." Dijo él, con una voz inusualmente seria. "¿Quién causó todo esto?"
"A… Aún no se ha recaudado información, pero sus armas son tan destructivas que pueden ser considerados terroristas o algo peor. Es muy probable que quieran atacar instalaciones de autoridad, e incluso que se acerquen a HQ. Debes salir de ahí lo más pronto posible."
"¡NUNCA!" Y, sin saber que la navegadora al otro lado de la línea sufrió por su grito, continuó. "Estos estúpidos han mancillado todo lo que es bueno en este mundo decadente y es mi deber como buen catador de postres derretirles las caras. Pelearé."
Cortó comunicación y buscó el origen de la bomba que había destruido su añorado cono de chocomangovainifresantequilla de maní. Esto se iba a poner feo.
En la base de HQ, una joven lanzó un suspiro mientras las demás, sin descuidar su trabajo, preguntaban por su conversación.
"Son las palabras más hermosas que nunca en la vida he escuchado…."
En su juego, el enemigo volvió a superficie, permitiendo con eso que X lograra terminar su trayecto hasta la sala de comandos. Su impresión fue grande al ver que no había nadie controlando la nave y, en su lugar, había más perros guardianes artificiales.
X cayó en cuenta que su verdadero enemigo era el barco. Y para ser más específicos, eran todos los barcos. Aquellos maverick habían planeado infectar barcos con inteligencia artificial, alocarlos hasta el punto del suicidio, ponerlos en su contra y dejar que ellos los abordaran para ver quién sobrevivía más.
Aquella frustración se reflejó en los disparos contra sus oponentes. Y a Zero le tocaría ser espectador de lo mismo, sin poder darle palabras de aliento.
"Lo mejor será cambiar de nave y no permanecer en una mucho tiempo." Comentó el espadachín, al tiempo que trataba de leer los controles de su actual nave anfitriona. "¿Estarás bien con eso?"
"Si con eso evitamos hundirnos más…"
"Espero que seas bastante bueno saltando."
Una vez rota la ventana principal, ambos cazadores salieron disparados a la borda. Tuvieron que hacer uso de las turbinas en sus botas que les permitieran alcanzar una buena velocidad y altura para llegar al barco más cercano.
El anterior barco ahora sufría por la detonación de una bomba, cortesía del Maverick hunter azul, y tardó en dar los primeros indicios de hundirse. Esa sería su estrategia, más deberían tener ahora cuidado con los mechanloids víctimas del virus Sigma y estar eternamente pendientes de sus reservas de energías para los saltos de nave a nave. Ningún entrenamiento en HQ podía compararse con estrategias así, suicidas y temerarias.
Se desplazó con buena velocidad a la izquierda, lanzando unos buenos disparos en contra de otros mechanloids caninos mientras revisaba los cálculos matemáticos. Si se iba por la derecha, pensaba, y el salto le alcanzaba para un segundo impulso, podría destruir dos navíos en menos tiempo, lo cual sería mucha ventaja en comparación con Zero, pues él tendría que moverse indudablemente a la cabina de control y romper el sistema.
Se arriesgó, tomó aún más velocidad y, en medio del primer disparo, logró dar una vuelta para descargar el ataque acumulado en su búster. Al sentir el piso en sus pies, siguió corriendo y reservando energía en su arma, mirando apenas su nuevo objetivo.
Algo no fue como se esperaba, pues la actual navegación empezó a hundirse a una velocidad absurda, y él con ella. Sus pasos cambiaron la ruta hacia el techo del barco, y una vez ahí dio un salto normal hacia un lado. El impulso restante se lo daría su propio ataque, que con mucha suerte funcionó apenas, pues fue a caer justo en la pared de la embarcación, con el tiempo exacto para usar saltos en las escotillas para alcanzar la cubierta.
"Por eso odio el mar." Se dijo en voz alta, al ver como la caída del barco hacía aparecer otro torbellino que absorbía todo a su paso. Y solo al correr se dio cuenta que Zero ya había despachado otras 3 unidades.
Apoyó la espalda contra la pared de la esquina, mientras cargaba ambas pistolas y revisaba lo poco que sabía de la situación.
Los atacantes eran especialistas aéreos. Podía deducirlo por las rápidas sombras proyectadas en las paredes, en el concreto, en el monumento en el centro del parque de la izquierda, en la confusión en la cara de las personas al no saber de dónde llegaría el siguiente impacto.
Salió corriendo, busca de los causantes de todo este alboroto. Pudo ver vagamente la forma de uno, con alas rápidas que simulaban ser de ave. Ni bien las pudo identificar, el sujeto se había escurrido hacia la parte alta de otro edificio, haciendo imposible cualquier ataque por parte del maverick hunter.
A donde sea que él viera, Axl notaba la catástrofe. Oía disparos que impactaban contra las construcciones, con o sin personas y reploids presentes. Y con lo concurrida que estaba esa zona de la ciudad, no le quedaba duda alguna que habría una mayor cantidad de heridos y muertos si no los detenía de inmediato.
Otras dos sombras a su derecha le hicieron voltear tan solo para ver como dos artefactos que caían volaban en pedazos, dejando solo bolas de humo, gritos y olor a combustible en el ambiente.
Aquí el problema. Era una seria desventaja el ser menos rápido y no poder ocupar los mismos medios de desplazamiento que los supuestos terroristas. Tenía que emparejar el terreno si pretendía dar una pelea digna de contarse.
Se le había ocurrido utilizar la vía rápida del trasporte, la que supuestamente ayudaba para agilizar el desplazamiento de los civiles (AKA: segundo piso), el cual tenía una altura parecida a la de la mayoría de los edificios y que podía utilizar para desplazarse usando los propulsores.
Alcanzó el callejón frente a la tienda de videojuegos, ese en donde había dejado a su acompañante antes de su épica aventura virtual. Se preguntaba qué sería de ella, pero no podía detenerse ahora, no cuando tenía que usar la patada triangular para alcanzar el paso a desnivel y servir en todo lo posible, con o sin ayuda de otras unidades.
Casi al tiempo que pisaba el concreto, logró visualizar mejor a la partida de maleantes que estaban ocasionando todo este alboroto.
Sobra decir que lo que vio lo dejó sin habla.
"Alia, reporte de la situación en la ciudad."
"Señor, sí señor."
La de Alia era la voz que resonaba artificialmente entre los muros de la oficina de Signas, mientras éste, un muy consternado Douglas, Lifesaver en su típica posición inalterable y algunos cuantos capitanes de unidades de ataque eran oyentes también. Compartían, tal vez sin saberlo, la misma inquietud.
"Se estima que solamente de la sección central de la ciudad se ha destruido un 75%, y el porcentaje de daño de las zonas aledañas está alcanzando el 50%. Nuestras unidades ya se encuentras desempeñando la fase de enfrentamiento hacia las unidades hostiles, pero su número es incierto."
"¿Qué hay de Axl y Kay?" Preguntó de repente el reploid ingeniero. "¿Han recibido alguna señal de ellos?"
"Negativo. Desde la trasmisión hecha por Pallete, Axl no ha vuelto a responder a llamada alguna, pero su señal en el radar sugiere que él se encuentra atacando a las unidades enemigas. En cuanto a Kay, su señal se ha mantenido inmóvil desde el momento del ataque, y no se ha confirmado su deceso."
"Entendido. Mantenme informado de la situación y en cuanto puedas establecer comunicación con X y Zero hazles conocer este ataque."
"… Señor, hay probabilidad que ellos regresen de aquella misión en malas condiciones y…"
"Si el ataque que está sufriendo la ciudad pudiera ser frenado por los agentes aquí presentes, no los estaría llamado. Hágales conocedores y que sean ellos los que me digan si quieren o no meter las manos en este asunto."
"R… Roger. Cambio y fuera."
Una vez acabada la trasmisión, los ojos de Signas volvieron a fijarse en los demás presentes. Cada expresión era diferente, y sin duda alguna sus ideas iban a chocar en ese momento.
"Señores, nuestro deber nos llama."
"Dividiré el sector de enfermería en dos secciones y llamaré a New Hope para que nos respalde en las tareas de soporte médico."
"Mis hombres ya están tomando cartas en este juego." Douglas comentó casi al finalizar el médico. "Todas las unidades de trasporte y armas están siendo repartidas entre todos los cazadores disponibles."
"¿Qué sugieren los capitanes de las unidades de ataque?" Preguntó Signas a los demás.
"Nunca ha sido buena idea atacar sin información del objetivo." Dijo uno, en tono poco menos optimista. "Entiendo, no podemos permitir que hagan sus desmanes en ningún lado, pero representa una seria desventaja."
"Ataquemos desde todas direcciones." Comentó otro, cerca del escritorio. "Los marearemos con tantos frentes que caerán desorientados, justo donde los queremos."
"Dejar el edificio sin protección es un suicidio. Debemos al menos diezmar nuestros contingentes y dejar algunos resguardando la base."
"¿Diezmar?" Gritaron otros "¡Esos idiotas allá afuera nos están golpeando con lo mejor que tienen!"
"Aún con los refuerzos que New Hope puedan ofrecernos, el ataque mismo está por acabar con la población."
En medio del caos que se formaba en la sala, una sombra aviaria se mantenía callada, pendiente de las explosiones afuera. El capitán Blazecrow, con todo el semblante serio característico, parecía meditar profundamente en su siguiente fin dejó salir un suspiro, un golpe a la pared y una mirada inusual en él.
"Caballeros." Su discurso cayó a los presentes. "Esta es de esas situaciones: vivir para contar. Cómo uno podría ser parte de la historia si se queda dormido en la base. Nosotros, como capitanes de unidad que somos, debemos ser el ejemplo a seguir por los demás. Recuerden que no hay nada peor que un líder que predica sin ejemplo."
Mientras aquel sujeto, chaparro pero imponente, decía aquellas palabras tan embriagantes, Signas comenzó a comparar las posibilidades propuestas, las oportunidades visibles. Sin pensarlo dos veces, clavó la mirada en los ojos de Douglas y LifeSaver, como compartiendo un pensamiento sólo con la mirada.
"¿Y qué sugieres?" Preguntó uno, cercano al reploid cuervo.
"Seguir el ejemplo, ir a lo seguro…"
Con una solemnidad digna de de rey, el comandante de las fuerzas Aéreas de HQ desplegó las alas, negras y resistentes, al momento de desenvainar su espada. La visión de sus ojos resplandeciendo ante la hoja de luz era aterradora, tentativa, la misma que se refleja ante la idea de la muerte por aquello que vale la pena. El riesgo de la vida.
"Si hemos de mandar a los nuestros a combatir, seamos los primeros en la fila. Yo estoy dispuesto a enfrentarme a estos sujetos si con ello logramos alcanzar nuestro objetivo, y más dispuesto estoy a dar mi vida si esto nos permite el obtener lo que deseamos."
"Por eso mismo, yo daré el ejemplo."
El sonido eléctrico de una espada fue seguido de inmediato por un grito ahogado, y el cuerpo sin vida de un reploid capitán cayó sin gracia ante el mismísimo jefe de la fuerza Aérea de HQ.
Los demás también hicieron aparecer sus armas, todas apuntando hacia el asesino entre ellos, quien no paraba de reír por lo bajo.
"Blazecrow, ¿qué significa esta acción?"
"Significa que, con gusto, diezmaré a los cazadores si tanto gustan."
Con un salto y una ráfaga de viento hiriente, el reploid cuervo se lanzó en contra del jefe de todo HQ sólo para que su arma fuera detenida por las espadas de luz blanca del mismo. Después, con una fuerza mayor, ser aventado contra la pared, sin bajar la guardia.
"No puedo creerlo. Un hombre infectado, en mis filas, en mi oficina."
El aludido sonrió silenciosamente, sus ojos color sangre se detuvieron en todos y cada uno de los espectadores, quienes le dedicaban miradas de ira, asombro, miedo... sí, miedo, en lo más profundo, miedo…
"Ninguno de los reportes médicos habló de infección de virus Sigma." Comentó el jefe médico de la organización. "¿Cómo…?"
"Pues es obvio, ¿no crees?" Se dignó a comentar el otro. "Si no me infecté antes, entonces lo mío es reciente. Bastante reciente. Diría yo que tiene solo 5 minutos, al igual que todos mis subordinados…"
"No." Los de Douglas eran unos ojos llenos de incredulidad, de sorpresa imposible. "No lo hiciste."
"Ah, por supuesto que lo hice." Rió el otro, con las pupilas tiñéndose de carmín. "Toda la unidad, MI unidad, está atacando la ciudad."
"Traidor. No puedo creer que nos hayas hec…"
El segundo capitán fue cortado en 4 partes por la blanca hoja de luz del reploid, ahora maverick, con forma de más intentó atacarle, para ser confundido por la gran velocidad de Blazecrow, ser pateado en el hombro izquierdo y caer contra la puerta.
"Créelo, capitán. Créelo y preocúpate. Porque mientras mis soldados estén en el campo de batalla, matando a cuanta escoria humana encuentren, yo estaré dando el ejemplo al frente de la fila… eliminando a las chatarras andantes que se consideran sus protectores."
"Lifesaver. Douglas. Den aviso a todas las unidades presentes."
"Sí, señor."
Sin esperar el ataque por parte del infectado, ambos aludidos salieron lo más rápido posible de la oficina, mientras los otros capitanes y el propio Signas detenían cualquier acto hostil.
"Sabía que ese idiota estaba loco. Lo sabía. Lo sabía."
"Dividamos los caminos. Aún si ese sujeto sale de la oficina de Signas y alcanza a uno de nosotros, el otro tendrá más tiempo para alertar a los demás."
"Ey, podrías llamar a los de New Hope para que nos ayuden con esto."
"Ya lo hice." Sonrió el otro, lo cual era raro en el reploid médico."Hay cosas que se llaman alarmas silenciosas. Pensé que las conocías."
"Presumido."Sonrió el mecánico antes de ver la bifurcación delante de ellos. "Más te vale no morir, porque si tú o Signas se muere, juro que no los reconstruiré."
"Mira quién habla."
Ambos cortaron camino, al tiempo que escuchaban a lo lejos cómo una puerta automática se abría, liberando quejidos de dolor y un bramido de furia. Tenían que ser condenadamente rápidos.
Poco faltaba. Ya sólo restaban 2 barcos, pero notaba que X se estaba cansando rápidamente por el uso de los propulsores en conjunto con el de su arma.
El cazador rojo estaba al tanto de la condición de su amigo y trataba de apoyar en todo lo que pudiera. Para él la situación tampoco era sencilla, pero podía sobrellevarla de mejor manera que el bombardero al parecer.
Se deslizó rápidamente hacia el cuarto de máquinas, atacando a dos dobberman que ya le esperaban en el pasillo. Aún tenían que considerar cómo llegarían a tierra firme, pues con los remolinos y ataques, los vehículos con los que habían logrado ingresar a los barcos se encontraban ahora en el fondo del océano.
Pateó la fuerza, casi con furia. Prefirió cargar su Buster, que no era tan potente como el de X, pero que de apuntar acertadamente, le daría algo de distancia para poder salir de ahí rápidamente para auxiliarle.
El estruendo resultante no fue tan intenso como los anteriores. Fue el movimiento de las olas y la del espadachín cayendo en la proa lo que hizo que se moviera más el barco donde X se encontraba recargando algo de energías.
"¿Listo para el último golpe?"
"Lo que sea para salir de aquí."
Y justo cuando estaba cargando su fiel arma, una trasmisión entró sin problemas a sus comunicadores.
"...or el amor de… Contest…"
"¿Alia?" preguntó X "¿Alia, qué ocurre?"
"¡Al fin! No saben cuánto he tardado para comunicarme con ustedes. Es urgente que se trasporten de vuelta a la base."
"¿Qué está ocurriendo?"
"¡Rápido!" No permitió que el espadachín le interrumpiera. "Antes de que bloqueen el sistema de trasportación."
Ambos cazadores se miraron en silencio. Nada de eso les daba idea de lo que pasaba en esos instantes en Maverick Hunter HQ.
Tras afirmar con un Roger, ambos apuntaron sus armas de largo alcance a la cabina de mando y, justo antes de que se trasportaran como siempre, dispararon al unísono sus cargas, para notar la terrible explosión casi irreal, antes de que sus pies tocaran casi mágicamente tierra firme una vez más.
Unos ojos dorados miraron casi con desidia la ciudad a sus pies. Notaba perfectamente los ataques de los demás reploids y los intentos de cierto pelirrojo por frenarlos.
"Inútil." Sentenció sin que alguien más pudiese oírle.
Los daños materiales y pérdidas humanas y reploids dejaron de ser contables con los dedos. La magnitud del siniestro era más grande de lo que creían los cazadores, pues en realidad se trataba de un anillo de aquellos seres alados, todos con suficiente arsenal y municiones como para ser envidia de bastantes fuerzas militares del mundo.
Con la mano izquierda enguantada accionó el dispositivo de comunicación cerca de su oído.
"Aquí Vortex." Pudo escuchar los disparos y gritos del otro lado de la línea, mas su semblante no parecía demostrar que significaran algo importante. "La primera fase de la operación ha sido completada exitosamente."
"Enterado. Pasen a la fase dos. No escatimen en volar la maldita ciudad si es necesario."
"¡Nadie volará la ciudad mientras yo esté a cargo de esta organización, BlazeCrow!"
"Me reuniré con la tropa en cuanto mi trabajo en HQ esté terminado."
"Comprendido. Cambio y fuera."
Con un botón a parte, cambió de señal para dirigirse a otra persona. Repitió el mensaje apenas recibido hacia todos los subordinados y, casi en el mismo segundo que cortó comunicación, las sombras en la ciudad avanzaron, cuales flechas, hacia el interior del anillo que formaban.
La mirada del ser se paseó por la ciudad nuevamente. En un instante, menor a lo que toma un parpadeo, el ser movió las tenebrosas alas oscuras en su espalda y aventuró su vuelo hacia uno de los almacenes más grandes. En la mano derecha sostenía con fuerza algo parecido a una granada de fragmentación.
El explosivo encontró su fin contra la pared de la tienda, infringiendo un daño igual o peor en la construcción.
Sin mucho esfuerzo, dirigió su trayectoria hacia la siguiente esquina, lanzando otra granada, la cual pegó contra la banqueta y liberó, al igual que la anterior, humo y gritos en cantidades que no se imaginaba.
El almacén no pudo más por su cuenta y, casi con cansancio, dejó caer el peso de toda la parte afectada. El tercer impacto, el que su mano enguantada lanzaría contra la mera entrada principal, terminaría por enterrar toda la mercancía y clientela que no hubiera salido de ahí antes.
El ser contempló la construcción venirse abajo y, hasta que dejó de ver movimiento algo de los escombros, continuó con su ataque.
Cierre del archivo 010
Transmisión interrumpida.
Si de sinceridad se trata, yo me proyecto con el sentimiento de X. Me chocan las misiones que tienen que ver con el mar, pienso que son las que más se me dificultan. Tal vez por ello se nota algo accidentada la batalla que se tuvo en este episodio, tanto por su desempeño como en el desenlace.
Realmente espero muchas cosas, entre ellas que este episodio no haya sido tan predecible como creo que lo fue y que sigan existiendo lectores interesados en este fic. De ser así, les agradecería mucho los comentarios, críticas y puntos de vista que pudieran anotar en los reviews. Digo, si ya leyeron el pedazote hasta ahora escrito (y dudo que lo puedan digerir en 5 minutos), un poco de tiempo para un comentario no estaría de más, ¿no creen?
No puedo prometer que traeré muy pronto el siguiente episodio. Eso hice la otra vez y tardé dos añitos en subir este. Pero hey, subí este, lo cual me hace pensar que yo funciono a base de llamadas de atención como el perro de Pavlov.
¡Hasta la próxima!
