Esta historia se llama Kissed the Girls and Made Them Cry y pertenece a Justaskalice, yo solo la traduzco con su permiso.
La habitación estaba absolutamente en silencio mientras Lauren y Edward se miraban el uno al otro. Jessica se había aplastado contra la pared lejana del cuarto de estar y estaba dedicándole a Lauren miradas de desesperación. Yo estaba contra la puerta de enfrente, sosteniendo la respiración. Nadie hizo ningún sonido.
Finalmente, Edward respiró profundamente y me echó una ojeada sobre su hombro. No se qué vio en mi rostro, pero pareció reforzar su seguridad. Presionó sus labios en una fina línea y se giró hacia Lauren.
— ¿Qué mierda está pasando, Lauren? — su voz era suave y dura al mismo tiempo. Creo que si él hubiera dirigido esa voz hacia mi, hubiera explotado en lágrimas. Lauren, por otro lado, simplemente puso la mano que no estaba sosteniendo la sábana sobre su cintura y levantó las cejas.
— Por favor, Edward. ¿Qué es lo que parece?
— Estoy intentando pensar en un escenario que no incluya el hecho de que te estés cogiendo a tu mejor amiga en nuestra cama, pero no se me ocurre nada. ¿Por qué no me iluminas? — su tono era helado, podía ver sus manos apretadas en puño a sus costados.
— Bueno, se ve como un pato, suena como un pato, y camina como un pato… — Lauren contestó con el ceño fruncido.
La compostura de Edward se desarmó un poco. Se aclaró la garganta y pestañeó rápidamente.
— Dime que esto es cosa de una vez, Lauren. Dime que estás borracha, o que querías experimentar. Solo explícamelo. — le estaba suplicando, y aunque su voz permanecía dura y fría, podía ver que le costaba controlarse.
— Oh, vamos, Edward, no te hagas el tonto. No podía haberlo hecho más obvio aún si lo hubiera intentado. Simplemente asumí que como no habías dicho nada nosotros teníamos un acuerdo. Incluso le dije a tu "amiga con beneficios" de allí que podías tener a tu chica del lado del acuerdo. ¿No te lo dijo? Aunque, Edward, de verdad, podrías conseguirte algo mucho mejor.
Me encogí, y los ojos de Edward se ensancharon un poco. Me miró otra vez, esta vez con una horrorizada mirada en el rostro. Se giró de vuelta a Lauren. — ¿Tú… tú qué? Lauren, Bella y yo no estamos… nunca fuimos…¿Qué tipo de acuerdo?
Estaba perdiendo la calma. Pensaba que la magnitud del asunto era establecerse. Lauren puso los ojos en blanco y ajustó la sábana más arriba en su pecho. No podía creer que ella estuviera cómoda teniendo esta conversación usando solo una transparente sábana de algodón, pero aparentemente la confianza de la chica no tenía límites.
— Edward, Jessica y yo estamos juntas desde hace tres años. Esto no es algo nuevo. Ya conoces a mis padres; honestamente no puedes creer que ellos estarían felices de presentar a su hija lesbiana y a su novia al club de country. Mantuve un serio y virtuoso joven alrededor mío para lanzárselo a mis padres y a mi jefe, los chicos miraban hacia otro lado hasta que se aburrían y seguían su camino. Así es como ha funcionado siempre. Tú eres el único que se mantuvo alrededor tanto tiempo, y tengo que admitir que ha sido lindo. Pero no te engañes a ti mismo creyendo que esta relación se dirigía hacia algún lugar.
— ¿Que no me engañe a mi mismo? ¿Qué diablos, Lauren? Tus padres lo superarían finalmente. Tú sabes cuan orgullosos están de ti. ¿Y por qué estaría alguna vez de acuerdo con este tipo de acuerdo que acabas de describir? ¿Cómo alguien puede estar de acuerdo con eso? ¿Porque no te acuse de cargar con una secreta relación lesbiana significa que esté de acuerdo con ello? ¿Que tipo de lógica es esa? ¡Yo te amaba, por el amor de Dios!
El tiempo pasado en su declaración no me pasó desapercibido, tampoco a Lauren. Podía ver su como su conducta cambiaba. Si ella se estaba conteniendo algo antes, ciertamente no lo haría más ahora. Jessica seguía aún apretada contra la pared. Se veía completamente miserable y avergonzada. En un extraño y retorcido modo me sentí mal por ella. Esto no podía ser lo que ella considerara pasarla bien, y esta situación había sucedido por tres años… no podía comprender por qué ella se mantuvo alrededor.
— No finjas que no disfrutabas los privilegios de nuestra relación. — espetó Lauren — Tu estudio privado de piano se ha triplicado en el último año, la mayoría gracias a los contactos que hiciste a través de mi. Esto era de beneficio mutuo.
— ¿Por qué saldría contigo solo para conseguir estudiantes?¡Puedo hacer eso yo mismo! — gritó — ¿Por qué me hiciste esto Lauren? Si simplemente estabas esperando que me aburriera y me alejara de ti, ¿por qué trabajaste tan duro para mantenerme a tu lado? Me mentías todos los días, dormías en mi cama, me cogías de vez en cuando, ¿y no significaba nada para ti?
Nunca había escuchado a Edward hablar de esa manera antes, y en solo cinco minutos lo había hecho mucho. Estaba lívido ahora, por el momento toda la confusión y el dolor se habían ido.
— Dios, Edward, eso difícilmente se puede considerar como coger. — dijo con desdén — No se como decirte esto, pero para ser un chico tan lindo apenas eres promedio.
Él se encogió, y los ojos de Jessica se ensancharon aún más. Avanzó lentamente desde su lugar junto a la pared y colocó una tentativa mano sobre el hombro de Lauren.
— De acuerdo, calmémonos un poco. — tartamudeó — Edward, siento mucho que hayas tenido que haberlo descubierto de este modo. Quizás sería mejor si todos descansáramos un segundo.
— ¿Tú lo sientes? — dijo mordazmente — Oh, eso es genial. Me alegra que lo sientas. Me siento mucho mejor ahora.
Ella hizo una mueca y volvió a su lugar junto a la pared.
— Te quiero fuera. — dijo Edward, volteándose hacia Lauren — Me voy ahora, y te quiero fuera de este departamento para cuando regrese. Las cosas grandes que debas mudar la harás luego del Día de Acción de Gracias, la cual estaré pasando con mi familia. Una vez que te hayas ido, dejarás tu llave y nunca me contactarás otra vez. No estoy interesado en tus explicaciones. ¿Nos entendemos?
Su mandíbula se le cayó al piso, y por un segundo vi a través de su ira algo más. ¿Incredulidad?
— ¿Me estás echando justo antes de las fiestas? Entiendo que esto se terminó, pero ¿no puedes aguantarte por un par de días más? ¡No seas tan egoísta!
— ¿Yo soy egoísta? — bramó — ¡Te das cuenta lo ridícula que estás siendo ahora? Me has estado engañando todo este año, fingiendo que teníamos un futuro juntos. Haz forzado a Jessica, a quien asumo pretendes amar, a que te siga el juego en este ridículo teatro por tres años, ¿y dices que yo soy el egoísta? ¿Quién diablos te crees que eres?
Se dio la vuelta y caminó con grandes pasos hacia mi, abriendo la puerta. Lo seguí hasta el pasillo. Antes de cerrar la puerta, miró hacia el departamento una vez más.
— ¿Jessica? Creo que puedes conseguirte algo mejor.
Cerró la puerta de un golpe y colapsó contra la pared, tirando de su cabello con ambas manos y mirando hacia el piso.
Ninguno de los dos dijo nada por un segundo, los sonidos de la pesada respiración de Edward llenaban el pasillo. Finalmente, luego de lo que se sintió como una eternidad, levantó la mirada hacia mí.
— ¿Te importa si nos salteamos el show? Necesito emborracharme. Ahora mismo.
Asentí y encaminé el camino de regreso al coche. Me siguió, sin decirme una palabra. Cuando nos metimos en el coche, no lo arrancó. Un par de segundos más de silencio, se giró hacia mí. Lucía más exhausto que enojado.
— ¿Qué fue lo que te dijo exactamente?
Lo miré de frente. Era el momento de sincerarse y esperaba que no me odiara. — Me dijo que sabía que nosotros dos estábamos… enganchándonos. Y que estaba bien, mientras que no esperara que tu la dejaras por mi, intenté explicarlo que no sucedía nada entre nosotros, pero no quiso escucharme.
— ¿Cuándo sucedió esto? — preguntó tranquilamente.
— Cuando vine a cenar… tú estabas en la cocina buscando el postre y el café.
Asintió y cerró los ojos por un momento. — ¿Por qué no me lo dijiste?
— No pensé que fueras a creerme, y yo no quería arruinar nuestra amistad. — respondí. Parecía estar tomándolo bastante bien, pero luego de su explosión de furia en el departamento, su tranquilidad me preocupaba.
Asintió otra vez y arranco el coche, metiéndose en el tráfico y despegando por la cuadra sin decir una palabra. Nos estábamos dirigiéndonos hacia mi departamento. Esperaba que no estuviera planeando ahogar sus penas estando solo, porque de ningún modo iba a dejar que eso sucediera. Exhalé un suspiro de alivio cuando pasó por mi casa sin mirar dos veces.
— ¿A dónde vamos? — pregunté tentativamente. Él no había emitido sonido desde que arrancó el coche.
— A algún lugar donde la cerveza sea gratis y ninguno me reconozca. — contestó. Asentí y cerré la boca otra vez. El hablaría cuando estuviera listo.
Lo seguí hacia un oscuro y sucio bar en las afueras de la ciudad. No era tan sorprendente que yo tuviera miedo, pero definitivamente era un lugar con muchos agujeros escondidos, donde la cerveza se servía en jarras. Ordenamos unos tragos y nos sentamos en un oscuro banco.
Luego de tragarse la mitad de la jarra en un solo y largo sorbo, Edward habló otra vez.
— No te culpo por no habérmelo dicho. — me sobresalté ante el sonido de su voz. Mi rostro debió de haber lucido escéptico, porque él continuo — No, en serio, Bella. Puedo enojarme y ponerme a la defensiva e insistir que yo te hubiera creído todo. Pero honestamente, quizás tengas razón. Te hubiera llamado mentirosa y mirado para otro lado. Así que probablemente fue lo mejor.
Se tragó el resto de la cerveza y llamó a la mesera que estaba deambulando por las demás mesas. Le dio la jarra y ordenó otra. — Además — dijo, girándose hacia mi — Solo tengo poco espacio en mi cabeza y el haber descubierto que mi novia… bueno, ex novia…es una lesbiana a la cual nunca le importé, bueno eso esta ocupando mucho lugar en mi cabeza ahora.
Lo absurdo de su declaración me pegó fuerte, y dejé escapar una risa histérica. Mis ojos se ensancharon y rápidamente coloqué una mano sobre mi boca. Luego de un segundo, los labios de Edward se torcieron en una pequeña sonrisa. De repente se estaba riendo descontroladamente, soltando risitas agudas que eran completamente diferentes a sus graves risas entre dientes. Cuando su cerveza llegó, recuperó el aliento antes de tomársela toda de un sorbo otra vez. La mesera no se había movido mucho centímetros de nuestra mesa cuando él le indicó que volviera.
— Sigue trayéndome. — ordenó. Ella miró con la boca abierta su jarra casi vacía por un segundo y luego asintió, trayendo su tercera cerveza en menos de diez minutos.
— Edward, quizás deberías ir más despacio. — dije tranquilamente. Entendía su urgencia por ahogar sus penas, pero me preocupaba que le sucediera algo. Realmente no estaba preparada para cuidar de un borracho Edward. — ¿No tienes que trabajar mañana?
— Daré parte de enfermo. — dijo con firmeza — Es solo medio día de todos modos, y creo que un día libre para lidiar con esto es más que apropiado. Además debo abordar un avión. Espero poder aun conseguir un boleto.
Frotó sus manos por su cara y levantó su mirada hacia mí, sus ojos llameando con enojo y tristeza. — No puedo creer lo estúpido que soy. Todas las señales estaban ahí: las reuniones hasta muy tarde, la constante charada de la "noche de chicas", dejarme plantado para pasar tiempo con Jessica. No se por qué nunca siquiera… ¿sabías que Emmett hace seis meses me dijo que ella me engañaba? ¿Que Alice me advirtió sobre ella dese la primera vez? ¿Que mis padres apenas podían mantener conversaciones educadas con ella? Y si Esme Cullen no puede tener una pequeña charla con alguien, uno sabe que algo anda mal. Pero cerré mis ojos y mis oídos y les dije que ellos no conocían a Lauren como yo, y que estábamos enamorados.
Se tragó el resto de su cerveza y se inclinó hacia atrás en su banco con una ligera mirada de asco en su rostro. Por un segundo tuve miedo de que fuera a vomitar. — Oh, Dios, no puedo decirles sobre esto. ¿Puedes imaginarte lo que dirán? Ya es suficientemente malo que ella me engañara, pero ¿que sea lesbiana? Jamás podré superar eso.
— Ellos no se burlarán de ti, Edward. — dije, en tono tranquilizador. El pestañeó y me miró a los ojos.
— Tienes razón. No lo harán. Porque no lo sabrán.
— ¿Qué? — pregunté — Tu vas a … ¿qué? Fingir que aún sales con ella. ¿Esconderles todo esto a las personas que más te quieren? No puedo mentirle a toda tu familia, Edward.
— No te estoy pidiendo que mientas. — me explicó — Les diré que terminamos. Diablos, incluso les diré que ella me engañaba. Pero no puedo decirle sobre Jessica. Ellos nunca sabrán la diferencia, no es como si ella fuera a salirse del closet enseguida. Por favor, Bella. No les digas.
Vacilé. No sería realmente mentir si omitiéramos una pequeña parte de la historia. Me miró fijamente, sus ojos estaban suplicantes, sus rellenos labios estaban casi haciéndome un puchero. Maldita cara bonita.
— De acuerdo. — acepté — No diré nada. — él sonrío brevemente y levantó la cerveza que nuestra mesera acababa de traernos.
*****
Una hora y tres rondas más de cervezas después, Edward estaba volando alto. Me alegraba de que él hubiera cenado antes o tenía el presentimiento de que hubiera estado arrastrándolo hacia el piso del baño. Actualmente estaba llamando a todos sus parientes cercanos para informarles alegremente sobre la ruptura. Si no supiera lo avergonzado que él estaría mañana por todas estas llamadas, me hubiera parecido gracioso. Estaba actualmente hablando con sus padres. Carlisle debió haberle pasado el teléfono a Esme, porque la sonrisa torcida de Edward apareció y empezó a hablar a mil por hora.
— ¡Mamá! ¡Adivina qué! Iré para el Día de Acción de Gracias. — difamó — No, no solo un poco alegre. No te preocupes. ¡Bella está aquí! ¡Claro! — suprimí unas risitas. Estaba cada vez hablando más fuerte, y algunos de los clientes mas cercanos lo miraban fijamente. Me entregó el teléfono a través de la mesa.
— Bella mi mamá quiere saludarte. Tómalo. — ordenó. Una vez que tuve el teléfono seguro en mi mano, él se fue dando tumbos hacia la parte de atrás donde estaban los baños.
— ¿Hola?
— Bella ¿qué es lo que sucede? Carlisle no quiere decirme, simplemente sigue riendo y sacudiendo la cabeza.
— Um, bueno, Edward y Lauren terminaron esta noche. — expliqué, jugando con un mechón de mi pelo nerviosamente. Por favor no me pidas detalles.
Ella lanzó un grito ahogado. — ¿Qué pasó?
Maldición.
— Ella estaba engañándolo. — dije simplemente. Listo, eso no era una mentira. — Está bastante molesto, pero como pueden ver, de momento se siente bien.
— ¿Puedes arreglarte tu sola? Quizás deberías llamar a Emmett y hacerlo que vaya hasta allí. Edward puede causar bastante trabajo cuando bebe de ese modo. — dijo — Su padre y los otros dos padrinos tuvieron que sacarlo a la fuerza del bar en la boda de Emmett.
— Eso es una idea brillante, Esme. De todos modos Emmett querrá celebrar la ocasión. — dije, riéndome entre dientes. Esme se aclaró la garganta, pero podría jurar que escuché una risita del otro lado. Edward venía dando tumbos de vuelta a nuestra mesa, así que rápidamente dije adiós. Colapsó en el banco y me miró expectante.
Esme tenía razón; definitivamente iba a necesitar refuerzos si Edward seguía bebiendo de este modo. Emmett era enorme y Jasper había participado en falsas guerras, así que esperaba que los dos pudieran arreglárselas con un gran ebrio profesor de secundaria.
— ¿De qué estábamos hablando? — preguntó él.
— ¡Tú estabas a punto de llamar a Emmett y a Jasper y pedirles que vengan a celebrar! — exclamé, empujando el teléfono hacia él. Su rostro se iluminó y discó enseguida. Podía oír la ovación de Emmett desde a través de la mesa, y Jasper no gritaba mucho más bajo. Luego de que confirmara que ambos vendrían, y que Jasper traería a Alice, él se estableció en un contento silencio. Estaba bebiendo más despacio ahora, así que quizás no tendría la peor resaca de su vida por la mañana. A pesar del hecho de que supiera que él estaba solo alegre debido a la cantidad de alcohol en su sistema, era lindo verlo sonreír.
De repente, colisionó su cerveza contra la mesa y se giró hacia mí, con sus ojos llameando. Quizás hablé demasiado pronto sobre el asunto de sonreír.
— ¿Sabes qué es lo que me mata? — dijo fuertemente — Ella tuvo el descaro de agarrarse el crédito por mi éxito como un maldito profesor de piano. ¡Soy un maldito pianista clásico entrenado! ¿Qué se acredita? — tomó un sorbo de su cerveza y accidentalmente se derramó un poco en su camiseta, pero él no lo notó, estaba muy envuelto en su indignación.
En la mesa de al lado, una chica rubia estaba mirándolo con la boca abierta. Sus ojos estaban un poco vidriosos, y estaba prácticamente babeándose por él. Realmente no podía culparla; incluso borracho y cubierto de cerveza, él era el hombre más atractivo de ese lugar.
— Quiero decir, ¿has visto estas manos? Ella no tiene nada que ver con estos dedos mágicos. — prácticamente gritó, meneando sus dedos hacia mi — Tengo más talento en mi mano izquierda que lo que la chica tiene en todo su cuerpo.
El menear sus "dedos mágicos" fue muy tentador para que nuestra vecina rubia se pudiera controlar. Se salói de la silla y caminó hacia nuestro banco.
— Hola — ronroneó — Soy Amanda. — frotó la parte superior de cuerpo sobre el hombro de él mientras hablaba. Estaba usando algo que yo vacilaría antes de llamarlo blusa. Era mas como un saquito de te… con pequeñas tiras. Sin necesidad de decirlo, su maniobra provocó que casi todo el bar la viera, o al menos, si la parte derecha del rostro de Edward. — No pude evitar oírte hablarte hablar sobre tus habilidades de pianista. — se rió artificialmente y pasó su mano a través del pelo de Edward, mientras que él simplemente la miraba, completamente desorientado.
— Tu luces exactamente igual que mi ex novia — barbulló de repente — Ella es una perra chupa-almas.
Me mordí la lengua, pero no pude contener el resoplido. Ante mi risa sofocada, Amanda se giró hacia mi y frunció el ceño. Cuando hizo esa cara la semejanza con Lauren era realmente extraña.
— Lo siento, él no está interesado. — dije con suficiencia — Probablemente deberías irte.
Ella puso los ojos en blanco y se inclinó para rozar sus labios con la oreja de él. — Ven a buscarme luego si quieres pasar tiempo con una verdadera mujer, guapo. — con una sacudida de sus caderas, se dirigió hacia el bar.
— ¿Lo ves? ¡Incluso mujeres cualquiera en los bares creen que soy sexy! — exclamó, colisionando su puño contra la mesa para enfatizar. — ¡Apenas promedio, mi trasero! ¡Soy muy bueno en la cama!
Oh, Dios, él no estaba tendiendo esta conversación conmigo. Esto no estaba sucediendo.
— ¿Sabes quién es mala en la cama? Lauren es mala en la cama. — continuó, claramente no viendo lo incómoda que estaba. — Esa mujer es la viva definición de un pescado frío. Y rígida como una tabla, no te imaginas. Quiero decir, dame algo con lo cual trabajar, señorita. Un chico puede hacer mucho mas que la posición del "misionero".
— ¿Interrumpimos algo? — levanté la vista para ver a Emmett y a Jasper de pie junto a nuestra esa, con amplias sonrisas en sus rostros. Alice estaba brincando detrás de ellos.
— ¡Oh, gracias a Dios! — suspiré. Me puse de pie y empuje a los chicos en el asiento. Enganchando mi brazo alrededor de Alice, la arrastré unos cuantos centímetros de allí. — Alice tienes que sacarme de aquí.
— ¿Qué? — graznó — De ninguna manera. ¡He estado esperando que esto pasara desde hace un año! Acabamos de llegar, ¿Por qué querrías irte ahora?
— Quiero decir, si, tiene lindo cuerpo, — la borracha voz de Edward se transfirió hacia nosotras — Pero he tenido mejores. Oh, Emmett, ¿recuerdas a Ashley Price? ¡Esa chica tenía un cuerpo increíble y estaba loca! Las cosas que podía hacer con su boca… recuerdo esa vez cuando-
— Ya te entendí. — dijo Alice rápidamente, tapándose sus iodos y empujándome a través de la multitud con sus codos.
Cuando nos metimos en el coche, se giró y fijo su severa mirada en mi.
— De acuerdo, ya que mi querido hermano no está en el estado de hablar de nada más que no sea sus antiguas conquistas sexuales, — dijo, con una ligera sonrisa en el rostro — ¿Qué diablos sucedió esta noche? Lo único que Jasper pudo averiguar es que ellos terminaron y que él estaba celebrando.
— Entramos y descubrimos a Lauren engañándolo. — dije, sabiendo que la simple explicación que le di a Esme no serviría con Alice. Debería usar todos los detalles posibles y esperar que fueran suficientes. Su mandíbula se le cayó un poco.
— ¿Y? No puedes simplemente detenerte allí. Vamos, ¿qué sucedió? ¿Quién era?
— Edward olvidó los boletos para el show que veríamos esta noche, así que fuimos a su departamento. Lauren y su… um, conquista estaban en una posición bastante comprometedora. — dije — Tuvieron una gran pelea. Hubieras estado muy orgullosa de él, Alice. Yo estaba horriblemente incómoda pero igual estaba orgullosa. El se dio cuenta de sus engaños, le dijo lo egoísta que era, y que quería que se fuera de allí esta noche mientras él no estaba.
— ¿Quién era ese chico? ¿Era de mala fama?
Me mordí un poco el labio. — Un amigo en común de ellos, supongo. Ha estado sucediendo por un tiempo.
Exhaló ruidosamente y pasó la mano por su corto cabello, en un gesto que me recordaba a Edward.
— Wow. Así que, espera, ¿irá a casa para el Día de Acción de Gracias?
— Si, ¿no te lo dijo? Estaba en el teléfono con tus padres justo antes que llamara a Jasper y a Emmett.
— No lo hizo, ¡pero esas son excelentes noticias! Tenía el presentimiento de que él vendría a casa después de todo, aunque debo decir que esperaba un vuelo de último momento, no una ruptura. Estoy feliz de haberme equivocado. — dijo — Compré un boleto extra cuando reservé los boletos para Jasper y para mi, así que está todo listo. Emmett y Rosalie volarán más temprano así pueden pasar todo el día con la familia de ella.
— ¿Podrán los chicos arreglárselas con Edward? Estaba bastante borracho.
— No te preocupes, creo que el plan era tomar una sola bebida y hacerlo ir a casa con Jasper. ¿A qué hora es tu vuelo mañana?
— Uhhh, ¿creo que despegaré a las 3:00?
Sus ojos se iluminaron. — Eso es genial, el nuestro es a las 3:30. Iremos juntos; ¡Te pasaré a buscar!
Se detuvo frente a mi departamento. Sin advertencia, me envolvió en un abrazo, apretándome muy fuerte.
— Se que esta noche probablemente fue muy incómoda y difícil, pero gracias por haber estado allí con él. — susurró — Todo se solucionará, Bella. Simplemente lo se.
Soltándome, me dedicó un extraño movimiento de mano. — ¡De acuerdo, ahora duerme un poco y asegúrate de que estés empacada y esperando fuera de tu departamento a las 12:30 en punto!
Mientras me preparaba para la cama, no pude evitar sentirme agradecida de haberme tomado el día miércoles y el viernes. Ya había empacado y estaba lista para el viaje a casa, todo lo que quería hacer era dormir hasta que me despertara, que ni las alarmas ni las responsabilidades se metieran en el camino.
Desafortunadamente, mi cuerpo tenía otros planes. No poda estar cómoda. Mis almohadas se sentían grumosas, y no podía envolverme bien las sábanas alrededor del cuerpo. Me quedé mirando mi techo por una eternidad, intentando no notar como los minutos se deslizaban en frente mío por mi reloj.
Al final me rendí y comencé a limpiar mi departamento. Hice mi cama y guardé las ropas que había tirado por allí antes de mi no-cita con Edward. Era extraño pensar que hacia menos de doce horas estaba estresada sobre mi decisión de mantenerme la acusación de Lauren para misma.
Yendo hacia mi cocina, me hice una taza de te verde, intentando no notar que solo tenía ocho horas antes de que Alice me viniera a buscar. En momentos como este pensaba que conseguirme un gato era una importante inversión. Los gatos son nocturnos, ¿no? Al menos iba a tener compañía cuando estuviera completamente incapaz de dormir. Aunque con la suerte que tengo, quizás terminaría con la clase de gato que duerme 23 horas al día y me ignore la hora restante. Alice tenía razón, no era la clase de personas que tienes gatos.
Me desperté ante un agudo golpe en mi puerta. En algún momento en la mitad de la noche me había quedado dormida en mi sillón, y mi espalda y mi cuello me gritaban desde donde estaba acostada. Gimiendo, levanté la mirada hacia el reloj de mi reproductor de DVD. Eran las 12:25.
— ¡BELLA SWAN! — la voz de Alice resonaba en el pasillo y yo me encogí — ¡TRAE TU DELGADO TRASERO HASTA AQUÍ!
Tropecé hasta la puerta, deteniéndome un segundo para ajustar mi pijama y torcer mi cabello en una cola de caballo. Abrí la puerta y allí estaba Alice, sonriendo alegremente.
— ¡Ahí estas! — cantó — Temía que iba a tener que arrastrarte fuera de la cama.
Refunfuñé incoherentemente por lo bajo y abrí la puerta. — Pasa, Alice. Llegas temprano.
Miró mordazmente mi pantalón pijama de las Powers Puff Girls y mi gastada y desteñida camiseta. Suspiré fuertemente. — Ya regreso, iré a cambiarme.
Ni siquiera miré lo que me estaba poniendo, solo agarré un par de ropas de mi suelo y un juego limpio de ropa interior. Afortunadamente, ya había organizado mi bolso de mano, cartera y el boleto con la informaron la noche anterior, así que me tomó menos de cinco minutos juntar todo y seguir a la saltarina Alice bajo la escalera y fuera de la calle.
Jasper esperaba en el asiento del copiloto. Le dedicó una rápida sonrisa a Alice mientras nos acercábamos y saltó fuera para ayudarme a subir mi maleta en la maletera. Edward, en contraste con su animada hermana y su presentable novio, estaba tumbado en la parte trasera, luciendo pálido y desaliñado. Una gorra de los Mariners estaba puesta sobre sus ojos, los cuales estaban escondidos detrás de sus marcos negros.
Cuando cerré mi puerta, el se encogió. — Unghhhhhhh — gimió — Hora de tranquilidad. No movimientos repentinos. Debe ser silencioso.
Me reí por lo bajo cando Alice cerró la suya de un portazo y él se encogió otra vez, mas notablemente esta vez. Ella simplemente puso los ojos en blanco y arrancó el coche calle abajo. — Eres tan pesado cuando tienes resaca. Si vomitas en mi coche, te juro por Dios que pagarás para que lo limpien.
— No voy a vomitar, Ali. — gimoteó — Solo me siento un poco mal.
Me miró a través del espejo retrovisor y me guiñó un ojo.
— Vi eso. — murmuró Edward.
— Tendrás que disculpar a Edward estar tarde. — Jasper dijo casualmente — Está un poco descompuesto después de lo de anoche, con las llamadas borrachas, las historias sobre sus diversos encuentros sexuales, y verse acosado por casi la tercera parte del bar. Es comprensible que este exhausto.
Incluso cuando bromeaba era nerd. Me reí y me incliné para darle una palmadita en la mano a Edward. Gimió en respuesta.
— Estás exagerando. — gruño — Estás exagerando porque no puedo recordar nada. ¿No te dijo nunca tu madre que no es de buena educación meterse con el desorientado borracho?
— El no está exagerando. — sonreí — Una mujer te asaltó con sus pechos justo antes que la llamaras perra chupa-almas.
Su mandíbula se cayó. Alice bufó y Jasper se giró para mirarnos, con una juguetona sonrisa en su rostro.
— ¿En serio? Oh Dios, no puedo creer que nos perdiéramos eso.
— Si, así fue como pasó. No voy a mentirte, Edward. Fue una de las cosas más chistosas que he visto en mi vida. ¿Cuánto recuerdas?
— Recuerdo entrar en el bar, estar bastante enojado, y beberme como seis cervezas.
— Estoy seguro que la cuenta al final de la noche fue de nueve cervezas. — dijo Jasper — Emmett le preguntó a tu mesera.
— Dios, con razón me duele tanto la cabeza. — gimió Edward — Alice, tu eres una chica. ¿Tienes algo de ibuprofeno en ese maletón que llamas cartera?
— Toma, yo tengo. — respondí, lanzándole la pequeña botella. Me hizo una mueca y se tragó lo que probablemente era el doble de la dosis recomendada, luego se acomodó en el asiento y se relajó. Lástima que su hermana condujera como loca
Para el momento en que llegamos al aeropuerto, estaba muy preocupada por el hecho de que Edward si fuera a vomitar. Su agotado rostro se había vuelto de un delicado color verde. Y todo este tiempo pensé que solamente era una expresión. — Alice, en serio necesitas volver a hacer tu licencia de conducir. No puedo creer que el estado de Washington te haya otorgado una licencia de conducir. — jadeo él, débilmente.
Resultó ser que nuestras terminales estaban bastante cerca, así que recogimos en grupo de sillas en medio de las dos y nos sentamos a esperar que aborde mi vuelo. Edward se las arregló para retorcerse en una posición reclinada en varios asientos, pero seguía retorciéndose. En los aeropuertos prefería estirarme en el piso, y estar con las piernas cruzadas con un buen libro. Cada vez que intentaba concéntrame en mi libro, Edward se retorcía en su asiento. Me golpeó con su codo, luego con su hombro. Finalmente, suspiré y levanté la mirada hacia él.
— ¿Por qué no bajas acá al piso conmigo, Edward? Nunca podrás ponerte cómodo allí arriba. Incluso te ofreceré mi regazo como almohada si eso detiene que te sigas retorciendo.
Suspiró y se retorció otra vez, haciéndome una mueca. — Estoy bien. — las palabras apenas habían dejado su boca cuando perdió el equilibrio y se cayó de costado. Alice y Jasper explotaron en carcajadas. Edward estaba con la mitad del cuerpo colgando, y con la otra mitad sobre los tres asientos en los que estaba recostado. Su cabeza y sus hombros estaban en el piso y su espalda estaba arqueada sobre el apoyabrazos. Sus pies estaban aferrados en otro par de apoyabrazos.
Solté mi libro y traté de levantarlo desde las axilas, pero como era el doble de mi tamaño no era una tarea fácil. Luego de un forcejeo de unos minutos, nos las arreglamos para subirlo y sacarlo de su problema.
— Mi oferta sigue en pie. — dije, ahora que él ya no estaba completamente atrapado. Miró mi regazo cautelosamente, como si yo tuviera una serpiente venenosa ahí escondida o algo. — No muerdo, Edward.
Finalmente, asintió y se recostó al lado mío, descansando su cabeza en mi muslo. A pesar de su obvia reluctancia, se puso cómodo enseguida y no se movió más. Luego de cinco minutos se quedó dormido profundamente, y yo me permití el examinar su rostro. Se veía terrible: tenía ojeras púrpuras debajo de sus ojos, barba rojiza le cubría la mitad de la cara, y un pequeño ceño fruncido arrugaba sus cejas. Su cabello lucía como si no se lo hubiera lavado en un par de días. Era raro verlo así, él solía estar tan meticulosamente aseado.
— Bella y Edward sentados en un árbol… — Alice cantó suavemente. Levanté la mirada y vi que ella y Jasper me estaban mirando con similares sonrisas de oreja a oreja. De acuerdo, debía de actuar con tranquilidad o Alice le diría a toda la familia que estábamos enamorados o alguna porquería así. Era ya lo suficientemente malo que Rosalie ya sospechara algo, pero necesitaba cortar de raíz a Alice antes de que hiciera sentir incómodo a Edward.
Puse la cara más sarcástica que pude. — Alice, el chico acaba de pasar por una horrible ruptura con la mujer con la que estaba viviendo después de atraparla engañándolo. Difícilmente creo que este en condición de andar trepando árboles, y mucho menos mi árbol. Así que déjate de andar cantando canciones infantiles. Somos amigos, y eso es todo.
Alice se encogió de hombros y puso los ojos en blanco, tirando de Jasper para ir a comer algo al café que estaba al otro lado de la terminal. Exhalé, sintiéndome como si acabara de esquivar una bala. Si alguna vez las cosas resultaban con Edward, quería que progresaran naturalmente y porque él lo quiera así, no porque solo era la chica la cual su familia le gustaba, y la cual lo apoyó durante su traumática ruptura con su novia lesbiana.
Bajé la mirada hacia su durmiente rostro. Estaba sonriendo ahora, el ceño fruncido de antes se había ido completamente. Su boca estaba un poco abierta y ronquidos retumbaban en su pecho, lo cual por alguna razón me hicieron soltar risitas. Se retorció un poco ante el sonido de mi risa y pensé que se iba a despertar, pero todo lo que hizo fue acurrucarse más en mi muslo y suspirar contentamente. Cerré mis ojos por un momento y me incliné en la silla detrás de mí. Bloqueando los sonidos de los demás viajeros, disfruté el sentir la suave respiración de Edward y me permití saborear el tranquilo momento. Sabía que una vez que llegáramos a Forks el caos que acompañaba las festividades nos consumiría. Me sentía un poco como si estuviera dirigiéndome hacia el ojo de la tormenta, esperando a que el infierno se escapara.
Y cuanta razón tenía.
Holaaa!!! Pasó mucho, no? Mil disculpas, mi vida ha sido bastante complicada estas ultimas semanas, no he tenido tiempo para nada. Espero que aún quieran seguir leyendo la historia a pesas de mi horrible constancia, pero ahora ya no estoy tan atareada asi que podré actualizar casi como lo hacía antes.
Qué tal el capítulo? Alguno se imaginó algo asi? Por sus reviews vi que estaban bastantes sorprendidas de lo de Lauren-Jessica, yo también lo estuve en su momento. Espero sus comentarios :o)
Gracias!
Day
