¡Itadakimasu! –diálogo de los personajes

—Momentos oportunos – Recuerdos de los personajes

AU: Alternative Universe /Universo Alternativo

Espero que les guste. XD

Disclaimer: Yugioh! no me pertenece, (sino los hubiera hecho sufrir muaja.. jaja XD) sino que le pertenece a Kazuki Takahashi, yo solo utilizo los personajes para una linda historia.


"Mágica Existencia de una Mente sin Recuerdos"

Capítulo X: "La llave del infortunio"

—Te ocasioné problemas ¿no? –respingó ante la pregunta, había estado concentrado solo en conducir

—No –respondió, y si habían no quería ni acordarse de ello –Descansa tranquilo, el camino a casa es algo largo

—Yami…

—Dime…

—Si llego a ser un estorbo… puedes devolverme –El mayor frenó de golpe sorprendido, afortunadamente la calle estaba vacía

—Jamás te consideraría de esa forma –expresó retomando el camino –No vuelvas a decirme algo tan malo de ti

Había llamado al doctor que atendía el caso de su hermano. Y todo porque la visita con su doctor de confianza le había indicado que su hermano había sufrido un desgaste no normal en su cuerpo, aparte del shock producido por la imprudencia de sus padres.

—Entiendo –escuchó un suspiro –El problema radica en que su hermano no ha tenido el descanso correspondiente

—¿A qué se refiere? Ha estado en casa de mis padres desde su salida del hospital

—Si, pero el niño tenía que venir a sus terapias y rehabilitación para que fuera significativa su recuperación, por ello el hospital en sí puso la alerta para que se procediera a…

—¿Qué? –le interrumpió

—Ahora por favor, llévelo en dos días, arreglaremos las citas y todo lo correspondiente para que no vuelva a tener una recaída

Aún faltaba que llegara su amigo y se pusiera a alardear sobre lo sucedido. Pasó sus manos por detrás de su cabeza, intentando pensar sobre sus padres. Ellos nunca habían sido descuidados en cuanto al cuidado de ambos, y más con el pequeño. El día que había contraído gripe, los tres se turnaban para cuidarlo, eso había sido a los cinco años.

—Cuida de él por el momento, mamá irá por las medicinas y yo por el médico, por la tormenta no podemos llevarlo al hospital ¿De acuerdo? –Yami asintió

Sus padres corrieron a hacer los mandados. El mayor se acercó a la cama, mientras el pequeño ardía en fiebre. Le quitó la compresa y le colocó otra fría. Este se despertó al contacto, tomándole de su mano mientras la veía.

—Hay un gusano en tu mano –comentó el pequeño riendo

—Yugi, es la línea de mi mano

—Y se mueve el gusano –sabía que estaba delirando por la fiebre, pero no podía hacer más hasta que sus padres llegaran

—¿Hacia dónde se mueve?

Entretuvo a su hermano hasta que volvió a quedarse dormido. Media hora había pasado y sus padres ya estaban de vuelta, el doctor suministró los medicamentos y el pequeño comenzó a mejorar. Yami se había quedado en la sala, junto a su padre.

—¿Estará bien? –preguntó al aire, Joey jugó con su cabello

—Él es fuerte, verás que mañana estará como nuevo –le animó

—Cuando le cuidaba –comentó –Decía que veía un gusano en mi mano y bailaba o se movía, no recuerdo… alucinaba y me preocupé aún más

—Es normal alucinar con una fiebre tan alta –su padre cambió a una expresión más seria –Por ello te dejamos con las compresas mientras buscábamos ayuda, fuiste de gran ayuda hijo

Tocaron a la puerta. Se había quedado dormido en la silla junto a la cama de su hermano, quien seguía durmiendo. Se levantó para que al llegar, Bakura abriera con su llave.

—Con un demonio contigo ¿Por qué tocas si tienes la llave? –se quejó Yami despabilándose

—Lo había olvidado –comentó sin importancia, cerró luego que Ryou entrara. El pequeño pasó saludándole y fue a su habitación. –Por cierto, ¿Cómo te fue con tu hermano?

—¿Quieres café?

—No me digas que será una historia larga –Yami asintió –Rayos, que sea fuerte entonces


—Eso no me lo esperaba –comentó Bakura tras escuchar los hechos. Había regresado ya tarde junto a su hermano luego de hacer el respectivo papeleo, y llegar a su casa para enterarse de lo que si hubiera querido ver

—Deja eso, Marick le concedió estar conmigo –rió apesadumbrado –Nadie imaginó lo que pediría y más que él…

—Marick no es tan idiota como para hacerlo sin un por qué –comentó, pensativo –Algo debe traer en manos

—Lo sé, pero debo de hablar primero con la psicóloga, ella interpuso la demanda para que iniciaran las investigaciones y quiero saber el por qué

—Ella debió ver algún patrón anormal en ellos, ya sabes cómo son los psicólogos

La plática se vio interrumpida por risas. Yami y Bakura se levantaron para ir a la habitación. Ahí se encontraba Ryou sentado en la cama frente a Yugi, ambos platicando. Bakura se quedó en el marco de la puerta mientras Yami se acercaba a su hermano para revisarle. Pero no contaba con que su hermano le sujetaría del brazo mientras veía a Bakura. El mayor atrajo su atención mientras el otro cambiaba de postura, sorprendido.

—Él es un buen amigo, Yugi –el pequeño le vio inquieto –Sé cómo lo recuerdas, pero en realidad es todo lo contrario, es una buena persona quien me ha ayudado en muchos aspectos, aunque fastidie en otros –bromeó

—Es cierto –afirmó Ryou —Él es el mejor hermano del mundo –Yugi vio a ambos para luego posar su mirada en el mayor, intentando sopesar sus palabras, rindiéndose al final.

Soltó a su hermano; Lo veía y no lo creía. El espíritu de la sortija siendo un ser humano común y corriente, de una manera irónica el amigo de Yami y ahora hermano de su amigo. Debía recordar que ese ya no era su mundo, vivía en otro y aunque le doliera, tenía que aceptarlo o dañaría a todos en el proceso.

—¿De qué me perdí? –preguntó sarcástico

—Te dije hace rato que eras el jefe final del mundo de mi hermano –habló molesto

—Cierto, pero lo relataste tan mal que pensé que estabas hablando de ti –bromeó

—¿Puedo jugar con Yugi? –preguntó Ryou de repente

—Mientras no hagas que se levante de la cama, por mi bien –dijo Yami —¿Quieres jugar con Ryou? –Yugi asintió sonriendo, haciendo que el otro corriera a su cuarto por sus juguetes

Bakura sonrió. Yugi volvió a verle, intentando matar la oscura imagen que tenía de él. El tiempo diría todo, era seguro. Estaría mejor ahí, así que debía hacer que todo funcionara para él, así la paz reinaría. Con ese pensamiento, le devolvió la sonrisa haciendo que se alegrara.

—Enano –llamó a su hermano antes de que entrara con los juguetes en sus brazos –Cuídalo bien, no debe levantarse, cualquier cosa estaremos en el comedor ¿De acuerdo?

—De acuerdo, hermano –asintió para entrar y colocar los juguetes en la cama

Mientras los pequeños jugaban, los mayores volvieron al comedor, esta vez para terminar la plática que tenían pendiente. Ambos guardaron sus palabras por un momento, para que volviera a tomar la palabra sorprendiendo al tricolor.

—Pensé que solo estabas bromeando con lo de sus recuerdos –comentó –Realmente cree que lo vivió

—Lo sé

—Aun así lo veo como el pequeño que conocí hace tiempo –rió –Tenía un apetito voraz con las hamburguesas y los helados, y me hacías pagar las cuentas de los cuatro –el aludido sonrió cínico –Espero que con el tiempo ya no me tenga miedo, no solo soy su tío legal

—Deja de atribuirte títulos que no te mereces, idiota

—¿Quieres que te recuerde el día que no te hizo caso?

—Cállate, me hiciste quedar mal ese día

—Exacto –pasó de la broma a la seriedad –Ya que lo pienso, si no hubiera sido por mis padres no nos hubiéramos conocido y en ello mi hermano estaría muerto

—¿Hace cuánto ya de eso?

—Seis años

Una hermosa casa, con jardín de rosas frente al ventanal de la sala y bien cuidada, fue rodeada por policías y bomberos. Había una amenaza de incendio, de bomba y violencia familiar reportada por los vecinos del lugar. Los gritos y las amenazas abundaban en el aire, y por la toma de rehenes no habían podido actuar.

Yami había llegado corriendo al lugar. Le fue informado apenas llegando a la casa, con lo cual arremetió contra todo para ir en su ayuda. Tenían dos años de conocerse, pero por drásticos momentos en los inicios del entrenamiento de la escuela, terminaron siendo buenos amigos.

Gritó su nombre, para luego ser expulsados de las cercanías por la explosión que hubo dentro de la casa. Los policías y bomberos no esperaron nada. Derribaron la puerta, dejando ver a Bakura de diez años con un niño de apenas tres años en sus brazos. Ambos fueron atendidos por los paramédicos que llegaron al lugar.

Yami se quedó junto a ellos en la ambulancia. No expresó nada, ni sabía con qué comenzar. Sabía con anterioridad de los problemas familiares de su amigo, pero nunca imaginó que llegarían hasta ese punto. De solo recordar el estallido y la idea de sus muertes le provocaba un severo escalofrío.

—Di algo, o harás que piense de más –Bakura tenía la mirada baja, mientras sujetaba la mano de su hermanito para que no se asustara del paramédico

—¿Quieres quedarte en mi casa? –atinó atropelladamente

—¿Qué? –levantó la mirada solo para verle despectivo

—Digo, para que puedan descansar –Ya ni sabía lo que decía, estaba contrariado

—¿Sabes? –ignoró sus palabras intentando no decaer –Ellos ya lo habían planeado, lo sabía y no hice nada –Tanto Yami como el paramédico le vieron sorprendidos –Pensé que si hablaba con ellos todo se resolvería, pero se volvieron locos, casi matan a Ryou y encima estallan la casa –comenzó a reír de manera desenfrenada mientras las lágrimas recorrían sus mejillas —¡Éramos sus hijos! ¡Maldita sea! ¡¿Cómo pudieron…?! –gritó desesperado, las emociones agolpaban su pecho, tantos años de violencia que terminaron en una tragedia incorregible. Yami solo atinó a abrazarle con fuerza, mientras el otro ahogaba sus gritos en su hombro, sujetando su camisa como si quisiera desgarrarla.

La casa ardió por completo. El reporte oficial fue que el incendio se originó por el estallido de diez bombas caseras en el alrededor de la casa, en una psicosis compartida atentaron contra su familia, suicidándose en el acto. Los niños no tenían daño físico considerable, pero el trauma en el mayor era el problema.

—Y ahora tú vives tu propio drama –bromeó secamente ante el recuerdo

—No me lo recuerdes, lo peor no acaba –suspiró pesadamente –Tengo que ir por sus cosas, especialmente por Kuriboh

—Si no te dejaron sacar tus cosas, dudo que logres sacar las suyas

Se rascó la cabeza, frustrado. ¿Por qué tenía que ser tan difícil? ¿Por qué no podía tener padres normales?

La vida daba demasiadas vueltas y las realidades agolpan a cada momento. Deseaba que su hermano volviera a ser el mismo de antes, pero era complicado. Debía de ayudarlo a mejorar, y si eso significaba estar en guerra con sus padres toda la eternidad, así lo haría.

Su voto de confianza y perdón incondicional sería recompensado.


Hola a todos:

De nuevo vengo a disculparme con ustedes. Ya tenía listo el capítulo pero surgió el desagradable inconveniente de la tacañería de mi padre. Este mes por estar suspendida por una lesión en la pierna (adiós sueldo), no tenía como cubrir un dólar de llamadas, si mis queridos fans, por un dólar no tuve internet todo este tiempo. En fin, lo importante es que lo he terminado y ahora lo presento como uno de los capítulos interesantes de la historia. Es una realidad desconocida para todos. ¿Qué es lo que pasó con los padres de ambos? ¿Sería una crueldad del destino? Deberán esperar al siguiente capítulo para conocer los resultados de esas preguntas.

Agradezco enormemente las muestras de cariño y de seguimiento a esta alocada historia. Sus reviews son el alimento de mi alma y con ello me motivan más a seguirla sin detenerme. Así que espero que les haya gustado este capítulo y que los vea en el siguiente, donde podremos saber el paradero de la pobre bolita café. ¿Verdad que se olvidaron de él? (risas)

Feliz día y disfruten de su vida.