CAMALEON

CAPITULO 10: Lo Que te Conté Mientras Dormías

Las luces, las cámaras, los fotógrafos, las mil palabras por segundo le hacen ver a Naruto que la vida de Kyo no es tan glamorosa como parece, suspira sin mirar a algún lado en especial y apoya en el codo sobre la mesa que se encuentra enfrente suyo, la quijada sobre su mano no parece tan mala idea en ese momento, otro suspiro más y los flash se intensifican, está aburrido, con el mundo sobre sus hombros, pero sumamente aburrido, a veces… de vez en cuando… no es muy a menudo, pero muy de repente… una vida sencilla, sin remordimientos, ni rencores, sin Kyo de por medio, tal vez junto a Sasuke, no le parece tan mala opción.

-Bien, les agradecemos a todos por su presencia, será una rueda de prensa muy corta, Kyo no cuenta con mucho tiempo puesto que tiene otros asuntos que atender, pero responderá a sus dudas con toda la predisposición posible- Naruto vió de reojo a su hermano mientras este se desenvolvía con tranquilidad, hablando hacía los reporteros quienes fijos de cada palabra por parte del de coleta, se mordían los labios para evitar preguntar acerca de Sai y el escándalo que había armado en la fiesta de Tsunade, lo miró fijamente desde hace varios días… Deidara no le dirigía la palabra.

-Kyo-kun- una hermosa mujer, joven sobre todo, levanto la mano y con un pequeño aparato electrónico en las manos lo miró directamente a los ojos –Se han escuchado muchos rumores acerca de que va a trabajar para la agencia de modelos 'Legitîmus' ¿Acaso han acabado sus vacaciones y firmará un contrato permanente con esta empresa?- la mujer volvió a sentarse y Naruto sonrió levemente, llevó un par de sus mechones ahora negros hacía atrás y suspiró

-Los rumores en parte son ciertos, hace poco he cerrado un contrato con esta empresa pero tan solo es por una portada, con un reportaje acerca de mi carrera, después de eso tal y como lo anuncie hace un par de meses, mis vacaciones seguirán-

-La semana de la moda en Nueva York está cerca y ya se oficializó el hecho de que 'Legitîmus' será la empresa líder esta temporada. Usted siempre ha estado presente como modelo principal ¿Cederá su puesto a alguien más o asistirá en nombre de 'Legitîmus'?-

-No soy modelo de 'Legitîmus'- aclaró el ojiazul con expresión seria –Tan solo he firmado por una portada, y en cuanto a la semana de la moda, no es seguro, pero posiblemente asista- un pequeño escándalo se formo en el lugar, comentarios iban y venían, Naruto era conciente de lo que se avecinaba.

-Entonces los rumores acerca de su ausencia total en las pasarelas ¿Son mentira?-

-No he afirmado algo similar en ningún momento, solo quiero un poco de tiempo para descansar- unos cuantos flash más, y Naruto está seguro de que en cualquier momento podría quedarse ciego

-En relación con la portada de la revista ¿Cuánto le han ofrecido?-

-Eso es de pronostico reservado- el pelinegro sonrió ligeramente, y por segundo le pareció escuchar varios suspiros, debido a su sonrisa más flash hicieron aparición. Naruto está seguro de que Deidara ha sonreído al verlo actuar de esa manera.

-Varios diarios, revistas y canales nacionales e internacionales se han encargado de divulgar que usted posee una relación amorosa con la joven empresaria de las empresas Konoha, Haruno Sakura ¿Podría decirnos que tan ciertas son estas afirmaciones?- Naruto levantó la mirada y recordando que finalmente nunca había quedado en nada con Sakura acerca de esos rumores, mordió su labio inferior

-Bueno… con respecto a eso…- las puertas del gran salón del Hotel se abrieron de par en par, dejando ver a una bella Sakura que vestida con una blusa negra semi transparente y una falda blanca se abrió paso entre los reporteros y las cámaras que no paraban de enfocarla y retratarla a cada paso que daba.

-Son ciertos, todos los rumores son ciertos- Sakura se paró delante de Naruto y este abrió los ojos con sorpresa, cabe recalcar que después de aquellas palabras los flash se intensificaron siquiera al triple y los murmullos y llamadas telefónicas no se hicieron esperar. Deidara aún detrás de Naruto primero observó con sorpresa a la pelirosa para luego llevar una mano a su frente, exasperado. Esto se estaba complicando cada vez más.

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-¡No me importa si son amantes o no!- la voz de Deidara resonó en la habitación, Sakura sentada tranquilamente enfrente suyo enarcó una ceja, mientras Naruto tranquilo como siempre solo sonrió

-No lo somos-

-Solo quería ayudar- admitió Sakura, agachando la mirada por un momento avergonzada, al sentirse regañada como cuando era una niña.

-La carrera de Kyo es muy complicada de por si, no necesitamos ni siquiera sospechas acerca de una relación Sakura-san-

-Sakura está bien- la muchacha suspiró –Escuchen, si tantos problemas les trae esto, me retracto y ya está-

-Eso sería todavía más complicado-

-Deidara basta- Naruto se levantó de su asiento, bebiendo lo último que quedaba de su refresco y botando la lata ahora vacía en el tacho –Quizás no sea tan malo esto de que me vinculen con una novia, ahora ¿Podrías dejarnos solos?- Deidara no dudó en mostrarse enojado, desplazado más que todo, pero la seriedad de Naruto, seriedad que estaba adoptando demasiado seguido para su gusto, lo hizo apretar los puños. Odiaba a los Uchiha.

-Como quieras- Naruto cerró los ojos al oír como la puerta de la habitación se cerraba con una fuerza algo exagerada, Genial… Ahora Deidara estaba incluso más enojado que antes

-Sakura yo no soy ningún tonto- miró a la mujer que tenía en frente y afiló su mirada

-No pienso que lo seas-

-Entonces podrías por favor decirme ¿De que se trata toda esta pantomima?- colocó las manos sobre la mesa y de inmediato la verde mirada de Sakura estuvo sobre su rostro.

-No te entiendo-

-Sakura no finjas- la pelirosa sonrió, adoraba, en serio adoraba esta parte tan agresiva de Naruto, ésta parte seria, su pecho latió con fuerza y se odió por eso, por no dejar de pensar en lo sensual que era Naruto, en lo genial que sería probar esa rudeza que le mostraba el ojiazul, la pasión con la que hablaba, con la que se expresaba, con la que hacía y cumplía sus metas, ella simplemente lo adoraba y el que sus manos se encontraran temblorosas y su pecho latiera con tanta rapidez, la hizo odiarse así misma. Demonios… Naruto es tan… tentador y era su amigo.

-Digamos que… Quiero que estemos en igualdad de condiciones- Sakura reconoce, lo reconoce con facilidad, fingir frialdad y poder no es fácil, menos cuando tu corazón parece querer explotar en cualquier momento

-¿Igualdad?-

-Tú tienes en tus manos mi venganza, y por el camino que vas dudo que seas capaz de llegar hasta el final, con esto solo quería asegurarme de que cumplirás con tu palabra-

-¿Me estás amenazando?-

-Sería incapaz-

Naruto la miró, tan fijamente que por primera vez en mucho tiempo se dio cuenta de que Sakura era una mujer realmente bella, sincera, sus ojos no lo engañaban, no estaba mintiendo, pero sus pupilas algo temblorosas la delataban, no mentía pero estaba nerviosa –Desconfías de mi entonces- concluyó como sino le importara demasiado, ahora lo que buscaba era ubicar la razón por la que el cuerpo de Sakura temblaba tan ligeramente que parecía que todo era producto de su propia imaginación.

Y aquellas palabras que él tanto odia llegaron, no las había escuchado hace mucho tiempo, pero las odiaba, incluso más que a Uchiha Sasuke y el haberlas escuchado de la boca de Sakura bloqueó por completo el intento por ubicar el punto débil de Haruno, la sonrisa de la muchacha lo molestó, le hizo hervir la sangre y una pasión desmedida lo recorrió –Eres débil- caminó sin ningún cuidado rodeando la mesa y llegando hasta una sorprendida Sakura, de seguro por la mirada tan seria que le enviaba, la agarró del brazo, con una fuerza que no estaba seguro de donde salió y por la que Sakura no se quejó.

-No lo soy- la cintura de Sakura es fina y no es tan baja como le había parecido hasta ahora, sus labios son deliciosos saben a fresa y Naruto lo acaba de descubrir en cuanto sus labios se han mezclado con los de la muchacha, su cuerpo delicado lo hace estremecerse, aquella manera en la que esas delicadas y suaves manos se han metido bajo su camisa y acarician su espalda lo están enloqueciendo, saber que esto no es correcto, lo envuelve todavía más, sus bocas juegan y el beso poco a poco va bajando de nivel, no por falta de deseo, tan solo es que acaban de recordar que la palabra cansancio existe.

-Na…Naruto- la muchacha se aferró a su camisa, arrugándola un poco antes de decidirse a mirarlo a los ojos, y cuando ha visto aquellas orbes verdes, Naruto acaba de descubrir el punto débil de Sakura

-Lo siento- se separa con cuidado, con una sutileza muy bien elaborada para evitar daños a terceros –No volverá a suceder, fue un lapso. Yo… no quiero que arruinemos nuestra amistad- agarra su chaqueta sobre la cama y fingiendo que no ha sucedido nada le sonríe, Sakura ha permanecido en el mismo lugar sin moverse –Estas bien ¿Cierto?- y Sakura le sonríe, de aquella manera tan fingida como la que él está sonriendo en este momento.

-Por supuesto, tan solo fue un beso-

-Nos vemos entonces- salió de la habitación, conciente de que la mirada de Sakura estuvo sobre su espalda hasta que hubiera cerrado la puerta, se arrimo contra la misma y paso una mano por sus cabellos –Maldición ¿Qué hice?- suspira exasperado, confundido y algo contrariado. Acaba de cometer la peor estupidez de todas, ha vuelto ha dejarse llevar por un impulso, hace mucho que no lo hacía. Y ahora lo preocupaban dos cosas; el haber descubierto que el punto débil de Sakura es él y el que a pesar de que sabe que ese beso nunca debió haber sucedido. No se arrepiente.

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-Entonces al parecer el rumor que ha venido circulando desde hace algún tiempo resultó verdadero, está mañana cuando la joven empresaria Haruno Sakura ha admitido públicamente su relación con el famoso modelo Kyo-kun. Debemos admitir que esta muchacha es realmente afortunada-

-Pues para mi hacen una estupenda pareja, Sakura-san obviamente es una mujer muy joven y bella-

-La verdad es que…-

Sasuke apagó el televisor y tomó un poco de café con tranquilidad mientras leía el periódico en sus manos, eran cerca de las diez de la mañana y tenía mucho trabajo por delante, la vida social o no del dichoso modelo no podía importarle menos, aunque en parte debía admitir que le alegraba por parte de Sakura, no es como si desde antes hubiera tenido una profunda amistad con la muchacha, pero el saber como quedaron la última vez antes de que decidiera darse sus vacaciones, lo dejaba con cierta espina en el pecho.

Por supuesto que si, Sasuke

Levantó la mirada de aquel montón de letras que se arremolinaban formando una noticia, unas cuantas para nada agradables y sonrió, mordió su labio inferior y dejando el diario sobre el escritorio entrelazo sus dedos, distrayéndose por un par de minutos, el domingo Naruto se mudaría con él, y no es como si fuera el hecho más trascendental de todos los tiempos tal y cual había gritado Itachi, pero el convivir con alguien más, a parte de su familia, era algo completamente nuevo para él. Por primera vez Sasuke no sabía si sería completamente perfecto para lo que se le avecinaba.

-Sasuke-san- el hombre no dudó en levantar la mirada al percatarse de la voz suave de Hinata parada en la puerta con unos cuantos papeles en la mano –Acaba de llegar el contrato firmado con los de la empresa de comida rápida-

-De acuerdo, déjalo sobre el escritorio-

-Sasuke-san- volvió a levantar la mirada y en cuanto la vió apretar sus manos con algo de nerviosismo no pudo sino extrañarse –Yo quería decirle… que… bueno…-

-Hinata, por favor-

-Si… bueno es que- la muchacha pareció tomar un poco de aire antes de continuar –Yo quería decirle que el cumpleaños de Naruto-kun será en unos días. Pensé que sería bueno recordárselo-

Sasuke abrió los ojos con algo de sorpresa y asintió de inmediato ante la información recibida, era cierto si este Naruto era el hermano gemelo de Uzumaki, eso involucraba que tendrían la misma fecha de cumpleaños, cuando vio a la pelinegra empezar a caminar hacia la salida sonrió ligeramente –Hinata- la muchacha giró casi de inmediato –Gracias-

-De… nada- la puerta se cerró con algo de fuerza que Sasuke no entendió el por que, pero olvidando por completo aquello volvió a su lectura. Conciente de que en algún momento tendría que pensar en que hacer con el rubio ese día.

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Itachi sirvió un poco de whisky mientras esperaba con tranquilidad que su amigo contestara el teléfono -¿Aló?- la voz tranquila de Kisame lo hizo sonreír, era conciente de que mientras hablara con él por más de dos minutos esa voz calmada pasaría a una molesta en cuestión de segundos

-Kisame, amigo mío- el bufido por parte del mayor lo hizo sonreír ligeramente -¿Cómo has estado?-

-Antes de tu llamada, perfectamente- Itachi bebió un poco del vaso que ahora sostenía entre sus manos y sonrió.

-¿Qué tal va la investigación?-

-Hay algo… muy extraño con ese par de hermanos-

-Especifícate-

-Verás Deidara es el agente de este famoso modelo Kyo-kun y ellos dos conviven con este famoso modelo que está en boga, Sai, si no me equivoco. El caso es que a menos que Naruto sea un completo mantenido, él no tiene ningún tipo de experiencia laboral desde hace algún tiempo. Absolutamente nada, además de que al parecer ha viajado mucho alrededor del mundo, el por que no lo sé-

-Puede que haya estado estudiando-

-No lo creo- la voz de Kisame fue grave –Se graduó hace algunos años, además es casi imposible indagar en su pasado, es como si hubieran aparecido de la nada. Todo está siendo demasiado complicado-

-¿Y sus padres?-

-Al parecer son huérfanos, aunque no es muy seguro-

-¿Y el hermano gemelo de Naruto?-

-¿Hermano gemelo?- incredulidad total fue lo que reflejó la voz de Kisame, Itachi entonces arrugó el entrecejo –No tiene ningún hermano gemelo-

-Es imposible, yo mismo lo vi- Itachi dejó el vaso sobre el escritorio –Estuvo aquí hace unos días-

-¿Vive en el país?-

-No, en el extranjero- por un segundo el silencio de Kisame le fue realmente incómodo, tanto que se le hizo imposible no traquetear los dedos

-Puede que por eso no haya descubierto nada de él, dame un poco más de tiempo y te doy una información completa-

-Esta bien así, continúa dándome partes de lo que vas averiguando. No quiero estar completamente ignorante a lo que esta sucediendo-

-De acuerdo- Kisame volvió a guardar silencio, Itachi supo que todavía la conversación no había terminado –Itachi… ten cuidado, hay algo en el pasado de esos hermanos que es… un poco peligroso-

-¿De que hablas?-

-Cuando esté seguro te lo digo, hablamos otro día-

-De acuerdo-

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Es domingo en la mañana y Naruto piensa que será un día completamente agotador, el tiempo últimamente se le va demasiado rápido de las manos, levantó su mirada hacía las nubes y sus ojos azules se enfrentaron al esplendoroso cielo azulado que parece querer competir con sus pupilas. Aspiró con fuerza el suave aroma de ese día y sabiendo que esta será la última vez, en mucho tiempo quizás, que vuelva a amanecer en el mismo departamento en el que ha vivido con su hermano y Sai por tantos años estiró sus brazos y volvió a aspirar un poco del relajante aire que corre a esas horas de la mañana. No es que mudarse lo ponga feliz, pero necesita fuerzas, muchas fuerzas.

Caminó con tranquilidad hacia el pequeño comedor y al ver a Sai sirviendo un poco de jugo en tres vasos le entró un poco de melancolía, y aunque en parte sabe que Sai al principio se sentirá incómodo viviendo solamente con Deidara, sabe que tarde o temprano la tensión post-declaración se esfumara. Ahora que lo piensa, nunca se termino de enterar en andan esos dos, si salen o no, si están intentando algo o no. Valdría la pena preguntarlo, pero luego cuando Sai deje de sentirse incómodo con la situación y sus propios impulsos, y por supuesto Deidara deje de ignorarlo y estar molesto por el hecho de que se vaya a vivir con Sasuke.

Pero tal y como se lo había dicho unos días atrás ya no podía hundirse más de lo que estaba, seguiría hasta el final, costara lo que le costara, cuando se ha tocado fondo, como lo ha tocado él, ya ni pedir ayuda sirve. Sai lo saludó con una sonrisa en el rostro, el no lo juzga ni se molesta con él, tan solo lo apoya, ojala Deidara no fuera tan sobre protector, pero sino lo era simplemente no sería Deidara.

¿Por que haces realmente todo esto? ¿Por qué estas yendo tan lejos Naruto? ¿Por qué haces todo esto por una completa desconocida? ¿Es que acaso sientes algo por esa muchacha Sakura?

Sonrió tal y como lo hizo en aquella ocasión cuando Deidara le soltara su razonamiento en preguntas, bebió un poco de jugo y suspiró, Deidara por fin salió de su habitación y con un 'Hola' en general, esperó que fuera general, se sentó frente a él mientras Sai terminaba de poner unas tostadas y finalmente un pequeño pastel, apenas para cuatro personas, en la mesa.

-Es como despedida- le sonrió a Sai y observó a su hermano, lo miraba de reojo y cuando se sintió descubierto le desvió la mirada, Naruto sabe que después de todo Deidara no puede ignorarlo por completo cuando es conciente de que está a unas horas de irse del apartamento, el timbre sonó y en tanto partía la torta para poder repartirla Sai salió para poder abrir la puerta, luego de un rato Sai entró nuevamente a la cocina con el rostro serio. Naruto huele problemas.

-Buenos días- la voz seria de Sasuke sorprendió a todos los presentes menos a Sai quien le acababa de abrir la puerta, Naruto se levantó de su asiento y sin saber muy bien que hacer se acercó a Sasuke con una media sonrisa y lo condujo a la sala, lejos de Deidara, lejos de que aquel rubio de coleta que puede salir con alguna de sus barbaridades

-Sasuke… ¿Qué haces aquí? Me has sorprendido- Naruto dejó que su comentario saliera a la ligera con una pequeña sonrisa, no quería que notara la tensión que había armado su sola presencia.

-Me levanté temprano y no sabía que hacer, así que decidí venir ayudarte con la mudanza- Sasuke miró al rubio que vestía apenas un pantalón azul marino sonreírle y sin proponérselo una media sonrisa se le escapó de los labios. No quería, ni pensaba decirle a Naruto que en realidad no había dormido en toda la noche. Quizás por los nervios de convivir por primera vez con alguien en su apartamento, ya que luego de abandonar la casa de sus padres, nunca alguien había habitado su apartamento a parte de él. Y eso Naruto no lo debía saber. Primeramente por que era algo estúpido y segundo por que no quería quedar como un idiota enamorado. Que no lo era, por supuesto que no, pero no quería que Naruto si quiera tuviera la mínima idea de algo remotamente parecido.

Luego de ser invitado a comer algo de pastel por un sonriente Sai que si mal no recordaba también era modelo, Sasuke no dejó de pensar en lo extraño que era que Naruto jamás le hubiera siquiera insinuado que vivía con él –Me siento como los padres cuando ven a sus hijos marcharse de la casa-

-Cállate idiota- Naruto golpeó con poca fuerza la cabeza de Sai y Sasuke notó lo cómodos que se sentían el uno con el otro, aunque el echo de que el hermano mayor de Naruto se haya encerrado en su habitación apenas el hubiera entrado en la cocina lo preocupó, pero de cierto modo lo entendió, en cierta forma lo entendía. Seguramente era igual de sobre protector que el idiota de su hermano.

-Voy a cambiarme, ya tengo todo arreglado. Vuelvo enseguida- un gesto que no paso desapercibido fue el que Naruto depositará quizás inconcientemente un beso sobre su cabello negro y le agradó. Aunque debía admitir que ese tipo de gestos en otras circunstancias podría ser hasta vergonzoso

-Disculpa a Deidara… está incómodo después de todo te estas llevando al menor- el comentario de Sai lo hizo girar para prestarle atención al azabache delante suyo

-No es como si nos fuéramos a otro país-

La puerta de una de las habitaciones se abrió y Sasuke no disimuló cuando notó con sorpresa al rubio de coleta salir de la habitación por un poco de agua ignorando por completo su presencia en la cocina, Sai suspiró intentando ni siquiera intervenir a favor del Uchiha y Sasuke tan solo optó por lo mismo que Deidara, quizás ignorarse mutuamente sería la solución.

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-¡Lo sabia!- Gaara dejó el periódico que hace un momento leía sobre la mesa de roble donde la imagen de un serio Sai salía en la sección de espectáculos, Sabaku no Gaara estaba más que seguro de haberlo visto en alguna otra parte mucho antes de la noche de la fiesta de Tsunade, recordaba cenas, presentaciones pero sobre todo recordaba esos oscuros ojos mirándolo con atención cuando las puertas del ascensor se habían cerrado hace ya algún tiempo. No es que le importara demasiado, pero sentía que de algún modo, aunque nunca hubieran tenido alguna conversación que involucrara palabras más allá de un 'Buen día' o un 'Gusto en conocerte'. Irremediablemente a ese muchacho tarde o temprano, pasara el tiempo que pasará siempre terminaba viéndolo otra vez.

Tomó un poco de café sin despegar sus ojos de aquella imagen y sonrió ligeramente, según lo que medio le platicaron y por lo que decía en el periódico, era demasiado impulsivo en sus acciones, mira que provocar tremendo escándalo en plena reunión social. Por algún motivo desde ese día solo había pensado en la manera en la que aquel rubio había jalado al azabache fuera de la fiesta, no es que su situación, que no estaba muy seguro de cómo se desarrollo, con Suigetsu no importara, tan solo es que… inadecuadamente aquella imagen de Deidara llevándose a Sai, no la olvidaba.

-Buen día- los brazos fuertes de Suigetsu rodearon su cuerpo y los labios del peliplateado no demoraron demasiado en posarse sobre su cuello

-Me estaba preguntando…- Gaara siempre había sido directo, terriblemente directo, no le gustaba jugar con nadie y mucho menos que jugaran con él, quizás por eso era tan exitoso en su trabajo -…Cada vez que tengas vacaciones ¿Vendrás a mi?- giró tranquilamente con una palpitación extraña en su pecho -¿O es que esto extraño que estamos intentando retomar es una relación permanente?-

Aunque su rostro en ningún momento cambió, por dentro el corazón de Gaara saltaba constante e irrefrenablemente a la espera de aquella respuesta que estaba demorando mucho para su gusto, lo que en algún modo no entendía era si su corazón latía de ese modo por Suigetsu o por la respuesta en si.

–Quiero que esto dure todo lo que tenga que durar-

No hubo más palabras, los labios de Suigetsu se sellaron junto a los suyos y sabiendo que en ese momento tan solo tenía un pantalón al igual que el peliplateado se levantó de su asiento y con pasos torpes se dirigieron a la habitación. Habitación que hace algún tiempo habían compartido por varios años y que ahora nuevamente al parecer volverían a compartir, pero que al parecer a Gaara parecía darle lo mismo.

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-Bienvenido- la puerta del departamento de Sasuke se abrió ante sus ojos y aunque no le gustara admitirlo, Naruto sentía que se estaba adentrando en un mundo desconocido para él, entró con las maletas en la mano y mirando como si fuera la primera vez que ingresara cada pared, a Sakura definitivamente no le iba a gustar esto -¿Incómodo?-

-Es la primera que voy a vivir con alguien que no es de mi familia- admitió el rubio dejando la maleta en el piso, Sasuke a su lado sonrió para luego encaminarse a la cocina.

Naruto por primera vez comprendió el alcance que estaba teniendo todo y literalmente tembló, llevó las manos a su cabeza y se permitió reflejar la angustia que sentía por un par de segundos en los que Sasuke no estaba presente –Solo espero que no hagas un completo desastre de mi departamento- Sasuke ahora frente suyo le entregaba una pequeña lata con cerveza que él no dudo en aceptar

-No más de lo necesario- sonrió tranquilo y aspiró un poco de aire, obligándose, más que todo a calmarse

-Por un nuevo comienzo-

-Por un nuevo comienzo-

Chocaron ligeramente las latas en un pequeño gesto simulando un brindis, Naruto bebió el contenido demasiado rápido para su gusto, pero de alguna manera lo necesitaba. No vió en ningún momento la mirada preocupada de Sasuke con su lata a medio beber todavía, ni tampoco el pequeño suspiro algo resignado por parte del azabache. Naruto últimamente estaba ignorando muchas cosas a su alrededor.

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Deidara movió la pluma bajo su mano y luego suspiró, si algo había aprendido con el paso de los años desde que escaparon de aquel infierno que en algún momento fue su vida, es que en sus manos siempre estaría el que Naruto y Sai no volvieran a sufrir, no de aquella manera y el que el rubio se hubiera marchado esa mañana con el Uchiha no era precisamente de su agrado, no cuando sabía que su hermano estaba colgando de esa delgada línea entre el odio y el arrepentimiento. No estaba cien por ciento seguro pero algo le decía que Naruto difícilmente podría volver a querer al Uchiha, por lo menos en tan poco tiempo.

-¿No crees que sería mejor que te reconciliaras con él?- Sai tras suyo ahora lo abrazaba. Sai… no había aclarado para nada su situación con el azabache

-No puedo, sigo muy molesto-

-Ahora lo verás menos ¿Eres conciente de eso?-

-Lo soy y no le hablaré hasta que no me sienta preparado-

Sai apoyó la quijada en el hombro de Deidara, aprovechando de esa paz y confianza que solo el rubio le era capaz de brindar, por un momento se pregunto si ¿Gaara sería igual de cálido que Deidara? Y el compararlos no lo hizo sentir mejor.

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Cerró los ojos con fuerza y se apretó sin ningún problema al cuerpo de Sasuke, en estos momentos se olvidaba de todo y el olvidarlo todo lo hacía sentirse bien, demasiado bien –Ah…- gimió sin ningún recato, Sasuke encima suyo le proporcionaba una sensación agradable de calor mientras se movía, su cuerpo entero se estremecía y la espalda desnuda del azabache, algo sudada, al rozarla con sus manos lo anclaba a la realidad, de que toda esa mezcla de sentimientos y sensaciones no eran producto de su imaginación o de un sueño.

-Naruto…- la voz de Sasuke en su oído lo hizo estremecerse, aunque no esta seguro de si era por su voz o por la manera en la que él acababa de tocar un punto en su interior que estaba seguro había bloqueado muchos de sus sentidos por un tiempo, volvió a ingresar en su interior y su cuerpo se arqueó inconcientemente

-Ah… Sasuke…- el Uchiha no desaprovechó ese momento y casi de inmediato llevó su boca al cuello del ojiazul quien indudablemente agitó su cuerpo, mordió ligeramente la piel del muchacho, sin mucha fuerza pero con la necesaria como para que este se quejara a través de un gemido.

Una última estocada y Naruto cerró los ojos con mas fuerza aflojando el agarre que sus piernas tenían en la cadera de Sasuke y Sasuke dejándose caer sobre el cuerpo caliente del menor, estaban agotados, sumamente agotados, lo habían hecho prácticamente desde que llegaron al departamento y no habían parado más que para descansar o dormir o debido el caso para comer un rato, toda la tarde se les había ido entre las manos y Sasuke jamás había hecho algo parecido, y aunque no lo fuera a admitir frente a nadie, ni siquiera ante el mismo Naruto, le había gustado pasar el día sin hacer nada en concreto, nada más que apresar el cuerpo de Naruto junto al suyo.

Pasado el momento post – clímax, Sasuke se permitió caer sobre el colchón con un Naruto igual de agitado que él a su lado, parpadeó un par de veces, cansado sobre todo y conciente de que por la oscuridad que le ofrecía la ventana en estos momentos, al parecer ya había anochecido, desvió su mirada al cuerpo de Naruto y sonrió. Antes de darse cuenta Uchiha Sasuke se había quedado dormido.

Naruto no demoró en moverse al percatarse de la inmovilidad en el cuerpo de Sasuke, se acercó tan lentamente que por un momento pensó que realmente se trataba de un impulso de su propio cuerpo, pasó un brazo por la cintura de Sasuke, intentando valorar por unos minutos aunque fuera esos momentos de paz, cerró los ojos e intento dormir. Pero la culpa casi siempre va acompañada del insomnio y por lo tanto, aunque lo intento, Naruto no pudo dormir sino hasta muy entrada la noche.

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-Necesito que envíes ese correo de inmediato a la empresa Anko- la castaña asintió ante las palabras del pelirrojo y se alejó con paso tranquilo mientras saludaba al rubio que venía caminando por el pasillo

-Buenos días Gaara-

-Buenos días Naruto- la sonrisa por parte de los dos hizo aparición y aunque por un momento mantuvieron una charla amena y sin ningún problema, cuando Gaara tocó aquel tema que de cierto modo incomodaba a Naruto, este guardó una de sus mano en el bolsillo de su pantalón.

-Entonces ¿Qué tal la primera noche de convivencia?-

-Bastante bien en realidad- sonrió un poco más abiertamente y fingió como lo hacía ahora casi todos los días

-Naruto-kun, buenos días- Itachi caminando ahora hacía él, con aquel paso elegante le sonrió tan ligeramente que por un momento se preocupó -¿Tienes tiempo? Quisiera que habláramos un momento- Itachi ignoró por completo la significativa mirada del Sabaku indicándole que se callara. Pero como era casi una costumbre, Gaara advertía e Itachi ignoraba.

La pequeña caminata desde la puerta de la oficina del mayor de los Uchiha hasta el cómodo sillón en el que ahora se encontraba, le resulto extremadamente largo. Naruto tenía un mal presentimiento –Quería saber…- la seguridad en la voz de Itachi lo tensó, él era un hombre demasiado astuto y hábil -¿Por qué no nos habías mencionado antes que el representante de Kyo-kun, Deidara, es tu hermano?- en aquel momento el sillón ya no le pareció tan cómodo

-¿Y puedo preguntar como sabes eso?-

-Bueno Kyo-kun es un personaje público, y entre conversas durante la fiesta de Tsunade y por el pequeño alboroto que causo este modelo Sai, sin querer llegamos al tema de que ustedes son familia. No te lo mencione antes por que no había tenido tiempo, pero esa información me sorprendió un poco la verdad- Mentía, Itachi le mentía tan descaradamente que el reprochárselo no sería mas que quedar en evidencia frente al Uchiha, por supuesto que nadie sabía aquello, era un secreto tan bien resguardado que el que Uchiha Itachi lo supiera no hacía más que ponerlo en alerta total.

-Pues no creí necesario el divulgarlo así como así, después de todo Kyo-kun es una persona muy recelosa con su vida privada-

-Pues últimamente no lo es-

-Eso es problema suyo ¿No?- la tensión en el ambiente, no le supo para nada bien a Naruto, por lo que de inmediato hizo aparición de su esplendorosa sonrisa –Pero bueno ¿Eso es exactamente lo que querías preguntarme? La verdad… no le veo nada grave al asunto. Me asustaste por un momento, Itachi-

El Uchiha sonrió, o Naruto era un excelente actor, merecedor de un Oscar, o simplemente estaba diciendo la verdad y era él, el exagerado –Tienes razón Naruto, es una tontería. Disculpa si te incomode-

-No te preocupes- Naruto se levantó de inmediato, necesitaba huir –Nos vemos luego- Naruto hubiera salido invicto de esa oficina sino fuera por que las manos le temblaron levemente, con un poco de nerviosismo a lo mejor, y aquello… los ojos de Itachi registraron de inmediato.

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-¡Uff!- Naruto lanzó el pequeño maletín sobre uno de los sillones dentro del departamento y estiró el cuerpo por completo –Que día para largo-

-¿Una ducha?-

-Sería estupendo- Sasuke sonrió en cuanto lo vió casi corriendo hacia la habitación, no es como si de repente Naruto se comportara infantil, pero al saberse en confianza dentro de esas cuatro paredes, podía ser un poco más real que durante las horas de oficina. Y eso, definitivamente le agradaba a Sasuke.

-Pediré pizza-

-¡Perfecto!- escuchó el grito del rubio y por lo rápido que solía ser, supuso que ya estaría duchándose, tomó la maleta de Naruto y ordenado como siempre, la llevó a la habitación para que quedar en un lugar ya destinado, el sonido del agua cayendo se dejó escuchar y Sasuke dejó la maleta sobre la pequeña repisa pero antes de que pudiera darse cuenta, ésta resbalo y cayó al piso. Una pequeña foto de Deidara y Sai junto a Naruto salió de la billetera del rubio.

-Mira que eres descuidado- murmuró tranquilamente, recogiendo lo que se había caído –La billetera no deberías dejarla en el maletín- conciente de que debía enseñarle a Naruto a cargar la billetera consigo todo el tiempo, volvió a dejar todo sobre la repisa, estuvo a punto encaminarse a la cocina cuando recordó algo, recorrió rápidamente con la mirada el par de portarretratos que el rubio había traído consigo y un poco confuso arrugó el entrecejo. ¿Por qué Naruto no tenía ninguna foto con su hermano gemelo?

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Gaara se sentó tranquilamente en una de las mesas que él ya había apartado con tiempo, si hay algo que adoraba era el Jazz, el hombre sobre el escenario que al parecer ya había comenzado hace unos minutos con aquella impresionantemente bella canción parecía concentrado –Un café cargado- el mesero que se había inclinado a su lado asintió antes de marcharse, vió el reloj en su mano y bufó un poco molesto al notar que Suigetsu demoraba demasiado, y pensar que él había creído que él era quien se había atrasado.

La suave brisa de la noche era realmente placentera y la pequeña pileta detrás suyo le daba un aire realmente encantador a todo el lugar, perfecto para un concierto de este tipo, a público abierto pero definitivamente de aquellos que valían la pena. Lastima que no todos supieran valorar esta bella música, entre ellos el estúpido que tenía como pareja ahora, arrugó el entrecejo molesto en cuanto vió el mensaje que decía que no llegaría por que se sentía mal, de seguro se quedaría en el apartamento holgazaneando hasta que él llegara y con un poco de sexo, como siempre, intentaría solucionar todo.

Decidió que no se dejaría amargar la noche por su culpa, y guardando el celular en su abrigo, bebió un poco del café recién servido sobre su mesa. Aplaudió al igual que varios de los presentes en cuanto el hombre sobre el escenario hubiera terminado –Está afuera- la voz emocionada de una de las meseras de alguna manera llamó su atención –Pero ya no hay mesas, es una lastima- por un momento imagino que se trataría del novio de la muchacha, así que decidió restarle importancia –Sai-kun es tan apuesto-

Aquello definitivamente marcó una gran diferencia, por que movido por una razón que él desconocía por completo, llamó a la mesera y con voz baja le dijo un par de frases a la muchacha que lograron hacerla sonreír en parte por lo que le dijo y en parte por el que le hubiera hablado tan de cerca, el muchacho de cabello azabache no demoró en hacer aparición, con las manos dentro de los bolsillos y con una cara demasiado parecida a la resignación y molestia.

-Me dijeron que estaba dispuesto a compartir su mesa conmigo- Sai miró al hombre que se encontraba en la mesa y no pudo evitar paralizarse por unos segundos, pensó que se trataba de alguien completamente insoportable que le ofrecía un puesto en su mesa tan solo por que lo vieran junto a un modelo, pero el ver al Sabaku bebiendo un poco de café con aquella expresión serena en su rostro, cambio de inmediato las cosas

-Si te molesta, puedes irte- por supuesto que no lo haría, impulsivo como solía serlo a veces, se sentó. Sin notar, debido a que intentaba calmar el ritmo de su propio corazón, la pequeña sonrisa en Gaara.

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El timbre en el departamento del Uchiha se dejó escuchar de repente, por lo que Sasuke apenas con una pantalón y secando su cabello levantó la cabeza –Naruto págale al repartidor, el dinero está en la entrada- al no escuchar respuesta por parte del ojiazul, salió del baño -¿Naruto?- el rubio permanecía sobre la cama, con la respiración pausada, en clara demostración, de que hace varios minutos había alcanzado a conciliar el sueño. El timbre volvió a sonar y Sasuke dejó caer la toalla sobre sus hombros antes de ir a recibir la pizza.

-Gracias- entregó el dinero y la respectiva propina, a ciencia cierta a Sasuke nunca le ha gustado comer solo, es un poco… extraño, siendo que él no es una persona que sea completamente sociable, pero él haberse acostumbrado a almorzar con el rubio casi todas las tardes y que luego llegará esa separación tan abrupta había dejado una huella que a Sasuke le había sido muy difícil de resquebrajar, por lo que con el tiempo, su cuerpo se había acostumbrado a saltarse las comidas, sin que esto repercutiera en su salud. Guardó la pizza con tranquilidad y con el cuerpo todavía fresco se acostó junto al rubio, que por la manera en la que respiraba, ni siquiera el sonido del timbre había logrado interrumpir su sueño.

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-Eres débil- aquella mano se estampó contra su rostro y Naruto por un momento pensó que aquel hombre lograría dejar la marca de su mano como una marca permanente en su rostro –Y en cuanto más rápido lo entiendas, mejor será para ti-

-¡No lo soy!-

-¡Lo eres!- retrocedió, como el pequeño que era, asustado, intimidado y con los ojos apunto de brotar lagrimas –Deidara lo entendió hace mucho tiempo, por eso no tiene problemas, sin embargo tú… A veces no sé si tu belleza vale los muchos problemas que me traes-

-Aléjese- retrocedió más, hasta que su espalda chocó contra la fría pared

-Lo tienes todo Naruto ¿Quieres estudiar? Estás en una de las mejores escuelas ¿Quieres Dinero? Tan solo es que lo pidas ¿No quieres que nadie te toque? A nadie le he permitido que se te acercara. Entonces…- la mano de aquel hombre tocó la mejilla adolorida del rubio y este tembló -¿Qué te cuesta pagarme con un poco de obediencia?-

Observó entre la oscuridad el rostro de aquel hombre, sus ojos que parecían brillar con algo que hacía temer más a Naruto, está mañana se había peleado con un muchacho recién llegado llamado Sai, era insoportable y descarado, lo había insultado, y él no se dejaría hablar de ese modo por un completo desconocido, pero a pesar de que no soportaba al nuevo muchacho, se veía incapaz de decir que fue él quien empezó –Si no aprendes a comportarte… lo pasaras muy mal, Naruto-kun-

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-No- movió su cuerpo y al sentir el contacto de otro, demasiado junto al suyo, lo empujó con fuerza, con los ojos cerrados todavía, con el cuerpo tembloroso y los ojos a punto de soltar lagrimas -¡Aléjate!- sintió unos fuertes brazos apretarlo contra su cuerpo -¡Que me dejes!- intentó soltarse, se movió, empujó, se quejó pero cuando abrió los ojos y se vió en una habitación espaciosa y elegante, completamente diferente a lo que había estado soñando se calmó

-Tranquilo…- aquella voz sonó tan… pacífica, que logró su objetivo. Relajó su cuerpo por completo –Solo fue una pesadilla. Todo esta bien-

Sasuke detrás suyo lo abrazaba con fuerza, ambos sentados sobre la cama, Naruto no se vió capaz de ver a los ojos al Uchiha, con la respiración un poco agitada, asintió. Y antes de que se diera cuenta, nuevamente se encontraban acostados, Sasuke seguía abrazándolo, pero Naruto no pudo volver a cerrar los ojos, no estaba muy seguro si era por la pesadilla o por el hecho de que su propia conciencia últimamente no lo dejara dormir con tranquilidad.

La respiración pausada de Sasuke le dio a entender, que el azabache había vuelto a dormir "Seguramente está muy cansado" cerró los ojos por unos segundos y apretó la mano de Sasuke que se encontraba cerca de su pecho, la abrazo con tanta fuerza que por un momento pensó que despertaría al Uchiha –Lo siento…- habló bajamente, en un pequeño susurro, que se le había vuelto un mantra antes de dormir -…Siento todo lo que te estoy haciendo- lo hacía cada noche, cuando estaba seguro de la inconciencia del mayor, tan sutilmente que se sorprendía así mismo por hacerlo –Sasuke…-

FIN CAPITULO DIEZ