Disclairmer: Los personajes tanto la historia me pertenecen, no dejo que publiquen Deja'vu en otro sitios sin mi autorización.
Summary: Secuela de The others: Almas gemenlas: Ya instalada en Barcelona y con diecisiete años, Gabriela sufre una gran depresión por la pérdida de su prima, de sus amigos, y de su amor…Todas las noches sus deseos y miedos ascienden a la superficie y se pregunta ¿Quién será el primero en llegar? ¿Steven o Daniel? ¿El amor o la muerte? Pero cuando Gabriela conoce a Lucas Rodríguez, nuevos problemas, secretos y revelaciones comienzan a surgir. ¿Podrá nuestra protagonista sobrellevarlos después de todo lo ocurrido?
Revelaciones II:
POV L
La lluvia azotaba las ventanas de la cafetería El arco, desde que había llegado, no paraba de ojear al reloj, solo faltaban cinco minutos paras las dos y no había rastro de el hombre que decía haber conocido a mi padre. Aunque lo más extraño era que Gabriela tampoco se encontraba conmigo, si hubiera tenido un inconveniente me habría llamado, pero mi móvil estaba completamente en silencio, no había dado ni un zumbido.
Suspire, odiaba esperar, y más si era algo de debida importancia. Me quede mirando por la ventana, había encontrado una mesa completamente apartada de los demás clientes, para que nadie pudiera escuchar la conversación.
Por un lado era una suerte que Gabriela no estuviera, había cosas que ella no sabía de mí, y sentía que me rechazaría si mis anomalías descendieran de mi lado paterno, pero por el otro, necesitaba a alguien a mi lado, y ella era la persona indicada, siempre tan caritativa y a la escucha de los demás, no conocía a nadie como Gabriela, y eso era lo que me gustaba de ella.
Iba a mirar la hora en mi reloj cuando repare sobresaltado que había alguien sentado enfrente de mí, no lo había visto siquiera ocupar el asiento.
El hombre sonrió deslumbrante, era más joven de lo que pensaba, debía llevarme solo unos dos o tres años, su rostro era blanco como la pared y su cabello era marrón castaño. Me llamo mucho la atención la perfección de sus rasgos, su rostro era muy simétrico, como el de un modelo, sentía algo de envidia, era demasiado perfecto.
Tenía puesto un sobretodo negro mojado por la tormenta, y unos anteojos de sol más oscuros que el de su traje, lo mire extrañado ¿Para qué necesitaría alguien, en un día tan nublado, gafas?
-Buenos días Lucas, soy Daniel, Daniel McGrey- saludo con un acento extraño y con la misma sonrisa radiante, tenía la dentadura más perfecta que hubiera visto alguna vez.
-Eh… buenos días, señor McGrey- respondí un poco confundido.
-Oh, llámame Daniel- dijo como avergonzado, pero era evidente que no lo estaba- Es un placer conocerte, joven Rodríguez, aunque debo admitir que no te pareces mucho a Asier- agrego aun sonriendo.
Estaba más confundido que antes, el tal Daniel era muy joven para conocer a mi padre, pero su habla lo hacía totalmente viejo. Suspire.
-Bueno, no se por donde empezar…-dije dudoso.
-He venido aquí para contestar a tu preguntas, aunque creo saber, de ante mano, cuales son- dijo esto último inclinándose sobre la mesa como si quisiera mantener el secreto sobre esta.
Fruncí el ceño, este tipo era muy extraño.
-Hay un momento que todo hijo necesita una figura paterna de la cual aprende, pero en tu caso no solo no la tiene sino que eres diferente, y cuando digo diferente me refiero a lo que puedes hacer que otros no- empezó.
Estaba perplejo, ese hombre sabía mucho sobre mí, y recién lo había conocido.
-¿Mi padre también podía hacer lo que yo?
-Asier podía hacer más- respondió con respeto- No te sientas cohibido, el problema es que tu eres diferente a él, en otras palabras, eres una mezcla entre lo que Asier era y lo que es tu madre- explico, pero en vez de responder a mis dudas, creo más.
-Entonces ¿Quién era mi padre?
-Tu padre fue un gran hombre, pero la preguntas esta mal formulada, debería ser ¿Qué era tu padre?- dijo expectante a mi reacción, pero al notar que no comprendía suspiro decepcionado.
Sin anticipar su movimiento, vi como bajaba sus gafas solo lo suficiente para que pudiera ver sus pupilas. Mis ojos se abrieron desmesuradamente cuando observe el iris rojo de estas, y para mi sorpresa no eran lentes de contacto, eran completamente reales.
En una fracción de segundo sus ojos ya estaban cubiertos por el oscuro lente, ahora entendía perfectamente el porque de su uso.
-Asier Rodríguez, al igual que yo, era un vampiro- susurro acercándose a mí- Y tú, al ser tu padre lo que era, y tu madre una humana, eres un semi-vampiro- declaro señalando con uno de sus blancos dedos mi pecho- Ya te di una prueba contundente de que yo tampoco soy normal- palpo el marco de las gafas- Y si sigues sin creerme, recuerda ¿Mi padre también podía hacer lo que yo?- dijo imitando a la perfección mi voz.
Estaba alucinado, todo había pasado muy rápido, por fin tenía la verdad que había anhelado durante tanto tiempo, pero necesitaba comprenderla.
-Le creo, solo déme un minuto- pedí y volví a mirar por la ventana sin ver.
Me explico muchas cosas sobre los vampiros, como vivían escondidos los de su especie; la sed; la belleza inhumana; la rapidez; los dones; la fuerza; la inmortalidad…
-Pero si son inmortales ¿Por qué murió mi padre?- si es que realmente había muerto ¿Qué pasaría si nos había abandonado? Me pregunte en mi fuero interno.
-Lucas, la única forma de que un vampiro muera, es que otro lo mate, despedazarlo y quemando los restos, lo se es algo horrible- dijo con un escalofrío- Tu padre hizo algo que, en la sociedad vampírica, no se acepta como legal y por ello lo condenaron…- la sonrisa se le había esfumado del rostro- Así fue como lo conocí, hay una larga historia antes de nuestro primer encuentro, si quieres oírla para comprender…- comenzó de nuevo dudoso de contar ese pasado.
-Por favor cuénteme toda la historia- exigí algo alterado.
Recién ahora, después de diez años, me enteraba de que a mi padre lo habían asesinado, una gran ira comenzó a alojo en mi pecho como una llama que se iba acrecentando más y más.
Daniel suspiro derrotado, seguramente no quería ser tan explícito como yo quería que lo fuera, pero ahora no tenía más opción que hablar.
-Cuando era humano, tenía un hermano gemelo, nunca nos habíamos llevado bien, el estaba celoso de mí por ser el favorito de nuestro padre- me pregunte que tenía que ver eso con lo que yo quería saber, pero no lo interrumpí, y deje que hablara.
Cuando cumplió diecisiete años él murió, o eso pensábamos todos, tres años más tarde me convirtieron en un ser inmortal, y unos cuarenta años después encontré a Steven sanito y coleando con un grupo de vampiros- instantáneamente supuse que Steven era el hermano gemelo del que hablaba- Antes lo único que nos unía era el laso de sangre, pero ahora al no tenerlo no lo siento como mi pariente, a pesar de que seamos casi idénticos. Pero luego nos encontramos unidos nuevamente por nuestros dones
En diciembre de 1999, como todos los últimos años de cada década, se hizo la junta del consejo, donde todos los bandos de vampiros del mundo deben asistir obligatoriamente y los nómadas que estén cerca del lugar acordado para la reunión. En esas juntas se debaten muchos temas, y uno de ellos es, como decir, El mejor de los dones, recuerdas que te dije que se dividían según sus características- solo asentí, estaba muy inmerso en el relato para agregar alguna palabra- Bueno, al ser tan parecidos los dones de mi hermano y yo, nadie sabía cual era el mejor, y la única forma de comprobarlo era encontrando a alguien, y ese alguien fue precisamente Asier Rodríguez
Como ya te dije, tu padre había hecho algo ilegal, y por eso querían que el que primero lo encontrara hiciera cumplir la sentencia, mi hermano acepto el reto a la perfección, pero yo me negué rotundamente a hacerlo, una cosa era encontrar a una persona, pero matarla era otra muy diferente. Aunque no tuve mucho éxito, al final me terminaron obligando y tuve que ir tras él, pero llegue tarde, mi hermano lo encontró antes y no dudo un segundo en deshacerse de tu padre. Recuerdo haber visto su rostro justo antes de que el fuego le pusiera fin a su vida
Las últimas palabras de Daniel quedaron flotando en el aire como cuchillazos para mí, su propio hermano había dado caza a mi padre, el odio y la ira que sentía era demasiada para poder decir algo.
-Pero te aseguro, hijo, que de haber llegado antes hubiéramos hecho con tu padre algún plan para simular tu muerte, y ahora seguiría vivo- me juro, pero yo casi no lo escuchaba, un sentimiento de venganza se creaba junto con la ira y el rencor hacía ese tal Steven.
Al parecer Daniel sabía en lo que estaba pensando, por que sus palabras me dieron una información única.
-La última vez que vi a mi hermano, hará tres meses, él estaba con su grupo de vampiros en Canadá, Vancouver para ser exactos, discutimos, como siempre lo hacemos cada vez que nos cruzamos, pero esta vez fue muy diferente- Vancouver, ¿Por qué me sonaba tanto ese lugar?- Mi hermano y su clan se creen superiores a los demás vampiros porque son diferentes, tiene otras costumbres, se creen más fuertes por poder resistir a la tentación de la sangre humana, pero cuando encontré a Steven él estaba acechando a una frágil muchacha del pueblo, le dije que estaba decepcionado de él y desde entonces no volvimos a hablar- creí que había terminado, pero no- Yo por lo menos acepto que no puedo controlar mi sed de ese tipo de sangre, pero él no lo quiere hacer… es una decepción para mi- agrego negando con la cabeza.
El sonido de mi móvil me sobresaltó, lo tome rápidamente para que cesara el sonido.
-¿Diga?- pregunte intentando disimilar mi irritación.
-Lucas- respondió la voz de Gabriela, me había olvidado completamente de que vendría- Lo siento, no te pude avisar antes que no iba- se disculpo para mi alivio.
-Gab, no hay problema, te iba a llamar ¿Paso algo?
-Un improvisto, luego te lo explico sí ¿Estás con el hombre que conoció a tu padre?- Pregunto de repente ¿Qué le iba a responder? Al fin y al cabo, Daniel no era un íntimo amigo de mi padre como yo había esperado.
-Eh…Sí- termine contestando.
-¿Hay algún problema?- inquirió, lo había notado.
-No, en realidad me ha dado muchas respuestas, pero también muchas preguntas- respondí intentando evadir el tema- Tengo que seguir te llamo luego ¿Sí?- pregunte para dar fin a la conversación, necesitaba seguir hablando con Daniel.
-Si claro- respondió y conté.
McGray me miraba con el ceño fruncido, parecía estar analizando algo.
-¿Ocurre algo?-
-Esa voz, la chica que te acaba de llamar, conozco su voz, es la de la frágil humana- parecía estar hablando solo, pero cuando comprendí lo que significaba la ira que se había ido la escuchar la voz de Gabriela regreso con más intensidad.
¡Vancouver! ¿Cómo había sido tan estúpido? la madre de Gab vivía ahí y hacia exactamente tres meses que ella se había ido.
Era definitivo, yo era lo suficientemente fuerte y rápido, Steven o como se llamara, iba a morir y de la peor forma, haría que pagara lo que mi padre sufrió, y si llegaba a enterarme de que le había hecho algo a Gabriela sería peor.
¡He vuelto!
Perdón por todo este tiempo, pero se corto el cable del teléfono (el cual necesito para tener internet) hace unas tres semanas y recién ayer me lo re instalaron... increíble la desatención del servidor.
Pero tengo otra noticia que me parece peor, cuando quise acordar mi Pen-drive (donde guardo todos los archivos de mis historias) tenia un super virus. Me quiero morir. Así que voy a tardar en actualizar por que no se si voy a poder recuperar lo que tenia hecho.
Bueno, espero que me entiendan y muchas gracias por seguir estando del otro lado de la pantalla de la compu :)
Besos Sacelet
