Hola mis queridísimos! :D Paso tantísimo tiempo y me disculpo por eso, espero que aun se acuerden de mi (? Como sea les dejo este capitulo tal vez sea breve pero es que quería hacerlo rápido estoy muy ocupada en estos días, mejor dicho en estos meses pero prometo terminar la historia y el próximo capi intentare hacerlo mejor *-* perdonenme Naoko, Yerik y todos los demas les agradezco por sus hermosos reviews en los capitulos anteriores y ojala que este sea de su agrado!


Allí estaba ella, sentada fuera de la gran mansión en una banquilla tallada delicadamente y con finos detalles en piedra, atrás de dicha banquilla sobresalía una lúgubre pero sublime escultura (también tallada en piedra) de un ángel femenino dejando caer sus alas. La rubia pensaba y pensaba; todavía no lograba creer todo lo que le había pasado: pasó de odiar a su compañero Hyuuga, despreciarlo mucho; HE DICHO MUCHO, luego ayudarlo en materias policiales, participar en un operativo de máximo riesgo y por ultimo como frutilla de la postre, ser besada por ese mismo compañero que tanto le molestaba.

Es que no entendía como un ser humano, no mejor dicho un hombre, podía ser tan frio. ¿Cómo podía ser que la haya besado con tanta calidez para luego dejarla ahí pasmada en ese pequeño habitáculo de productos de limpieza al terminar el tiroteo? Hubiera, al menos, tenido la cortesía de pedirle perdón, luego guiarla hacia afuera entendiendo los momentos de gran tensión que anteriormente ella había vivido, y darle una manta para taparse y un chocolate caliente para confortarla; como lo había hecho Hisashi Hyuuga. Pero de ningún modo esperaba ser abandonada sola en esa habitación, sonrojada y temblando del miedo, sin ni siquiera mirarla. ¿Acaso ese calor que ella había sentido en el beso hubiera sido solo una ilusión o una sugestión?

Lo cierto es que ese hombre era todo un misterio, lo odiaba sí, pero no como antes; odiaba que el hiciera cosas que implican una gran carga emocional, que pareciera que el siente algo… y luego al cabo de un segundo volviera a ser ese estoico joven. Suponía que ella era una imbécil por fijarse en un tipo como el, un tipo frio que no sabía nada de sentimientos. Suspiró decepcionada.


Allí estaba ella, sentada sobre aquella banquilla, recubierta por una manta y con una taza de chocolate en sus delicadas manos. Neji suspiró ¿había caído tan bajo para estar observando desde lejos a la Yamanaka? De hecho era imposible no hacerlo, era como si fuera que la estructura tallada en piedra de ese ángel fuera una imitación barata de la molesta mujer; ya que ni esas alas, ni ese cuerpo, ni tampoco la belleza de la escultura era comparables a la de ella… Si tan solo sus ojos pudieran ver más que las imágenes, si tan solo el pudiera ver lo que ella pensaba… y ver sus propias emociones, ya que desde que ella había entrado en su vida, todo se había vuelto caótico en su calma y rígida mente.


Los coches patrulleros de la policía parecían nunca terminar de llegar, un gran despliegue se estaba llevando acabo; al comienzo la captura de los maleantes había sido algo problemática, ya que algunos intentaron escapar, pero al fin y al cabo fueron reducidos.

− ¡Suéltenme! ¡Malditos sean! – Gritaba el joven delincuente pelirrojo mientras forcejeaba con el par de policías que lo iba llevando al coche. En el transcurso desde la casa hasta el móvil policial Sasori junto a los policías paso justo por frente a Ino, éste al verla no dudo en dedicarle una mirada y sonrisas mórbidas.

–Hey rubiecilla…− Dijo forcejeando aun más para tener tiempo de atormentar a la rubia, Ino no podía moverse del miedo de tenerlo en frente... ese monstruo degenerado, al recordar sus manos tocándola entro en shock y dejo caer la taza de porcelana con café; el pelirrojo rio con demencia. − ¿Te crees muy lista por haberme engañado con tus encantos?− Los policías apenas podían lidiar con la fuerza de Akasuna no Sasori, por lo que no podían alejarlo de Ino demasiado rápido, lo hacían de a poco pero para ella era como si fuera una eternidad; de sus ojos caían lagrimas mientras el parecía disfrutar cada una de ellas.

− ¡Ja! – Soltó una estrepitosa risa. –Ya verás que no estaré mucho tiempo encerrado… y a penas salga me encargaré de buscarte y terminar de violarte ramer…− Las palabras del demente Sasori fueron interrumpidas por un puñetazo que le propinaron y que lo hizo caer de rodillas al piso con mucha sangre cayendo de su nariz.

El genio Hyuuga se encontraba parado frente a Sasori, interponiéndole el paso a Ino, dedicándole una mirada terrorífica y llena de odio.

−Llévense a esta basura rápido antes de que vomite− Se dirigió el joven a los policías, se dio la vuelta y miró a la rubia con un semblante más blando. Ella todavía tenía llorosos los ojos. –Ya no llores…− Se arrodilló para que su rostro estuviera al mismo nivel que el de ella, y dejando de lado todo su estoicismo, seco con su pulgar los restos de lágrimas que quedaban en las mejillas de la mujer, ésta lo miraba perpleja. –Él no te hará daño nunca jamás Yamanaka, puedes estar segura de ello y aunque lograra escapar de la cárcel… yo lo perseguiría hasta el fin del mundo. – Dijo el joven sin hacer ningún tipo de gesticulación, terminó de secar las lágrimas de Ino para luego levantarse y empezar a caminar hacia su tío que se encontraba a unos metros.

Antes de retirarse completamente le dedicó una mirada de soslayo a Yamanaka.

−Llamaré a uno de los efectivos para que te lleve a tu casa Ino− Y así, la rubia quedó otra vez sola, pero esta vez no era como hacia unas horas el la había dejado… ahora era diferente, como si hubiera un nexo entre ellos; como si al fin pudiera vislumbrar algo del enigmático alma de Neji Hyuuga.


y bien? ojala y les haya gustado nuevamente mil perdones por lo breve pero como ya dije el proximo capitulo tratarede hacerlo mejor les agradeceria sus opiniones para tener mas inspiracion :D les mando muchos besos!:)