Aquí estoy de nuevo, una vez más con un capítulo para vosotros. Como siempre, disfrutadlo mucho, y ¡espero que os guste!

Capítulo 10: "Un percance con antiguas sombras."

La tripulación salió de la isla gyojin y emprendieron rumbo al Nuevo Mundo con la nueva brújula magnética de tres esferas que les había sido entregada por uno de los ministros del rey Neptune. La travesía para volver a la superficie también duró en torno a una semana, en la que Serujio se hacía cada vez más amigos de todos, en especial de Zoro y de cierta pelirroja. Se podría decir que la aventura de la isla submarina, fue su rito de iniciación en la banda, y que ya era del todo un mugiwara.

Cuando finalmente salieron del agua, la burbuja que recubría el barco, explotó y se disipó en forma de vapor por el aire.

Luffy decidió seguir el rumbo de la brújula que estaba dando más vueltas alegando que sería la que más aventuras les pudiese dar. Así que, con la dirección de esa brújula, se metieron en un mar de espesa niebla.

Un día como otro cualquiera, Serujio y Zoro se levantaron para entrenar y más tarde, fueron a comer con todos.

Después de comer, Nami se levantó como una exhalación al oír a la gaviota que repartía el periódico. Tras comprarlo volvió a la cocina y le mostró algo a sus compañeros:

- Oe - mostrando el periódico - ¿Habéis visto esto, chicos?

- ¿Uhm? ¿Qué es, Nami? - preguntó Usopp con curiosidad.

- Al parecer han modificado algunas recompensas en estos dos años. - comentó Nami – Las de la mayoría de nosotros sigue igual que las de Enies Lobby, las que han cambiado han sido las de Luffy y Serujio. - explicó.

- Será por el lío que montaron en Marineford. - dijo Sanji.

- Y, ¿cuáles son? - preguntó Serujio con mucha curiosidad.

- Pues... - decía la navegante abriendo el periódico – La de Luffy ha subido hasta los... ¡ de berries! - dijo atónita.

Todos quedaron muy sorprendidos.

- ¡Felicidades, Luffy! - dijo Serujio con una gran sonrisa.

- ¡Gracias, hermano! Seguro que la tuya no se queda para nada atrás. - dijo Luffy rodeando a Serujio con un brazo mientras ambos reían.

Lo que ni el haki de observación más potente del mundo pudo preveer, fue el puñetazo por parte de la navegante a Serujio y Luffy.

- ¡NO ES MOTIVO PARA ESTAR CONTENTOS, IDIOTAS! - gritó la navegante.

Los demás tranquilizaron a Nami, y ésta prosiguió.

- Bueno... - dijo volviendo a extender el periódico – Y la de Serujio es... - Nami hizo una pausa en la que se quedó pálida, boquiabierta y con los ojos como platos – N-No puede ser...

- ¿Qué, Nami? ¿Qué pasa? ¿Cuánto es? - insistieron todos.

- O-Ocho... cientos... mil... millones... - dijo la pelirroja como pudo.

- ¿¡QUÉEEEE!? - dijeron todos con la boca completamente abierta - ¿¡!? - repitieron impactados.

- Bueno... - dijo Luffy pensativo - Si lo pensáis, tampoco es tan descabellado. Serujio consiguió salvar a Ace en Marineford, se escapó de Enies Lobby, traicionando a la Marina y tiene un poder de destrucción de escala masiva sin haber consumido ninguna akuma no mi... así que tiene sentido. - explicó el capitán.

Todos quedaron atónitos ante la explicación tan RAZONADA de su CAPITÁN. Pero luego vieron que tenía sentido.

- Mm... - se quedó Nami algo pensativa, ya había demasiadas referencias a los poderes del castaño y estaba muerta de ganas de preguntar - Supongo que Luffy tiene razón. Bueno chicos voy a hacer mapas, no quiero que nadie me moleste. - todos asintieron y Nami se fue a su cuarto.

Serujio estaba algo triste, pues no pudo hablar con ella en todo el día, y últimamente es algo que hacían bastante a menudo, así que para desconectar un poco y al ver que Zoro no iba a entrenar porque estaría ocupado con Robin, se le ocurrió jugar un rato con Luffy, Usopp, Chopper y Brook. Y Franky volvió al taller.

El día siguiente fue muy tranquilo.

Estuvieron relajados toda la tarde y después de cenar le dijeron a Serujio que le tocaba la guardia.

Aquella noche era muy tranquila, aparentemente no había ningún peligro a la vista y la noche era muy agradable, a pesar de la niebla. A Nami le costaba dormir y se desveló.

- Uhm... - al ver la figura del guerrero recortada en la noche se puso colorada - "No entiendo bien mis sentimientos... ¿por qué cuando lo veo me siento bien pero insegura? No lo entiendo. ¿Significa esto que me gusta? No sé, estoy confusa..." - de pronto sus pensamientos cambiaron de rumbo - "¿Eh? ¿Quiénes son esos?" - pensó al ver acercarse un barco de la Marina.

- Mm... - al ver que un marine entraba en el barco, abandonó su puesto de guardia y se dirigió a él - ¿Puedo ayudarle? - se ocultó un poco en su pelo para que no lo reconocieran, y en la noche, parecía que no fue identificado.

- Sí, por favor. ¿Dónde estamos? - dijo el marine.

- Etto... - Serujio se encogió de hombros - No lo sé. Siento no poder ayudarle. Además, con ésta niebla es bastante difícil saber algo así. - contestó.

- Oh, vamos, ¿no tienen un navegante o una navegante a bordo? - preguntó el marine insistente.

- Lo siento, pero está dormida. No se le puede molestar, está cansada. - dijo ante la atenta mirada de Nami, que les seguía atentamente observando desde la ventana de su cuarto.

- Lo siento, chico, pero la vas a tener que despertar... - dijo en un tono chulo y echándose mano a la empuñadura de su espada.

- No. - puso una mirada intimidante - Lo siento, señor, pero he dicho que no se la despierta y punto. - Nami se quedó roja viendo cómo el guerrero la defendía.

- Oe, oe... - dudó el marine al ver su intimidante mirada - TÚ ERES SERUJIO NO HAIKYO. - gritó.

- "Mierda" - pensó el guerrero - Shigan. - dijo en un susurro, matando al marine. Cuando vio que todos los marines del otro barco estaban en la cubierta, despiertos, se lanzó hacia ellos con el geppo - AXIO. - reclamó al demonio cuando estaba en el barco marine. Fácilmente derrotó a todos los Marines y extendió su demoníaca garra hacia arriba cerrando su puño y activando el haki de armadura - GYOJIN KARATE... PUÑO DE 20,000 LADRILLOS. - dijo pegando ese gran puñetazo a la cubierta, hundiendo el barco militar.

Con el geppo salió del agua y aterrizó en la cubierta desactivando a Axio.

- "Mm..." - completamente impresionada por la actuación del castaño - "Entonces, a eso se referían los chicos con poderes sobrehumanos, era eso. Es increíble..." - sentía cada vez más curiosidad por el guerrero.

- Ag... - se quitó su ceñida camiseta de hombreras - Debo darme un baño o me resfriaré. - se encaminó al baño de arriba a darse una rápida ducha, ya que estaba de guardia.

- "Oh..." - al ver el torso desnudo del joven se excitó bastante y a la vez sintió una gran curiosidad por sus extrañas cicatrices - "Bufff... ¿por qué estoy así ahora? De repente tengo mucho calor... y ¿cómo se habrá hecho ese chico esas marcas? Alguna vez tengo que hablar con él de esas cosas..." - pensó muy colorada.

- Uf, qué bien. - tras su breve ducha, Serujio se pasó por la cocina y, con una botella de sake en la mano, volvió a su puesto de guardia, sin camiseta, y con una toalla al cuello - Bueno, esperemos que el resto de la noche sea tranquilita. - echó un trago de sake y bostezó - Porque tengo sueño. - dijo el chico para sí, acomodándose en su puesto de guardia.

Cuando los demás se despertaron, Serujio se encaminó hacia el cuarto de los chicos para dormir. Por el camino se cruzó con Nami.

- Etto... - algo roja y con la voz entrecortada por la vergüenza - Oe... Serujio... emm... yo... tenía que decirte una cosa...

- ¿Uhm? - aunque tenía mucho sueño, Serujio le dedicó una agradable y gran sonrisa - ¿Qué es, Nami?

- Pues... tengo que preguntarte varias cosas, jajaja. - dijo Nami con una sonrisa de complicidad - Te dejo dormir.

- Vale. - contestó con una agradable sonrisa - Gracias, Nami. Pero luego hablamos, ¿vale?

- ¡Sí! - una gran sonrisa invadió su rostro - Ahora vete a descansar anda, "que has tenido una noche movidita"- pensó Nami.

- Sí, voy. - se fue con una sonrisa y una mueca de duda a su cuarto para descansar - "¿Qué querrá decirme Nami?'' - pensó Serujio - "Bueno, de momento voy a dormir un poco".

El guerrero se despertó a la hora de comer. Después de la comida, Nami se fue a su cuarto haciéndole a Serujio un gesto de que quería hablar con él. El castaño la siguió fuera, pero cuando salieron se encontraron con que la niebla era aún más densa y dificultaba bastante la vista y el rumbo. Así que Serujio y Nami tuvieron que dejar su conversación para luego, porque Nami lo debía controlar bien todo.

Serujio se fue entrenar al gimnasio, Franky seguía en su proyecto, Zoro se fue a echar la siesta con Robin, que estaba leyendo, y Sanji, después de fregar los platos se fue a entrenar con Serujio.

Pasó la tarde y, después de cenar, dijeron a Nami que le tocaba la guardia.

Esa noche hacía más frio que la anterior, debido a la extraña y fría niebla.

Serujio, que no podía dormir ya que hace poco que había dormido y también estaba pensando en aquellas preguntas de Nami, se levantó y fue a verla al puesto de guardia.

- Hola, Nami-chan. - dijo dulcemente, acercándose a la navegante con una gran sonrisa.

- Hola, Serujio-kun. - dijo algo ruborizada. Estaba sentada, con su bikini verde, el vaquero y tiritando por el frío.

- Pero Nami. - dijo sorprendido - ¿¡Qué haces así!? Te vas a resfriar. Espera un momento. - fue al cuarto de los chicos, cogió su manta y se la extendió a la pelirroja por el cuerpo - Aquí tienes, así estarás mejor. - le dijo con una gran sonrisa.

- G-gracias, Serujio. - contestó la chica colorada por la actitud tan atenta del guerrero - Eres muy atento. - le dijo con una gran sonrisa.

- No es nada. - dijo aún de pie mirando hacia otro lados. A los dos segundos volvió a mirar aquellos preciosos ojos color miel - Y... ¿de qué me querías hablar, Nami? - preguntó con un agradable tono.

- ¡Ah, sí! - le hizo a Serujio un gesto para que se sentase a su lado, para compartir la manta - Pues veras... yo...emm... - estaba muy dubitativa y tímida, demasiado tímida para ser Nami.

- ¿Qué pasa, Nami? - se sentó a su lado, pegado a ella, lo que hizo que ambos se sonrojaran - Sabes que me puedes preguntar o contar lo que quieras, ¿no? - dijo el guerrero con una gran y amable sonrisa.

- Etto... - Nami despejó un poco sus ideas - Mm... sí claro. - le dijo con una gran sonrisa que ruborizó a Serujio.

- Bueno, entonces dime, pelirroja. -dijo escuchándola atentamente.

- Pues verás... yo te quería preguntar sobre esos poderes sobrehumanos tuyos de los que hablan los chicos... ¿A qué se refieren? - preguntó la navegante.

- Mm... - sacó su mano por encima de la manta – Pues... yo creo que, si no es a los del CP9, se referirán a esto... - puso su mano como una garra - Axio. - de su brazo empezó a brotar el humo negro del demonio que se compactó en una garra - Vencí a este demonio en el inframundo y me otorgó sus poderes. - dijo el chico echando una sonrisa.

- ¿¡En el inframundo!? - dijo Nami muy impactada.

- Sí. - la miró con un gesto relajador – Verás, yo fui allí para volver atrás en el tiempo y salvar a Ace en la batalla de Marineford.

- ¿¡En el tiempo!? - preguntó Nami, que seguía muy sorprendida - Pero... ¿¡cómo es eso posible!?

- Pues verás, es que a mi hermano lo mataron en la "primera" batalla de Marineford. Sengoku hizo un apagón de medios para que yo no me enterase, pero conseguí viajar al pasado y salvarlo. Por el camino, conseguí estos poderes y también aprendí el gyojin karate de Jimbei. - explicó Serujio.

- Guau... - dijo Nami absolutamente fascinada con su historia - Serujio, eso que hiciste por tu hermano... es muy honorable. - le dio un beso en la mejilla por su hazaña, que consiguió que el chico se sonrojase un poco.

- Bueno... - pensando en sus hermanos, miró al cielo - Al fin y al cabo, cualquiera de mis hermanos habría hecho lo mismo por mí. - se quedó un momento pensativo y luego se giró hacia la pelirroja y la sonrió - Y... ¿qué era lo otro que querías decirme?

- ¡Ah! - se acordó de repente y miró hacia su torso con un poquito de vergüenza - Pues... era... lo de... tus cicatrices... ¿Cómo se puede hacer alguien semejantes cicatrices? - preguntó la chica.

- Oh... - se quitó la camiseta, lo que produjo un gran sonrojo a la navegante - Pues todo esto fue cuando estuve en Enies Lobby. Estas diez marcas de arriba y de abajo, fueron culpa de Jabura, con la Pistola de Diez Dedos de Luz de Luna. La gran raja del centro fue por el Amadenachi de Kaku. Y por último las dos grandes marcas de arriba y abajo de la raja, fueron causadas por el Roku-Ou-Gan de Lucci. - explicó Serujio.

- Vaya... - no salía de su asombro mientras con su mano tocaba el firme pecho del guerrero - Esto es increíble, Serujio. - dijo Nami mientras deslizaba el dedo por sus cicatrices. De repente dio un gran tiritón a causa del frío.

- Oe, oe – Serujio, preocupado por la chica, le tocó un poco los brazos y los hombros - Dios santo, Nami, estás helada, ven. - le dio un abrazo para que entrase en calor, juntando su fría cara a su pecho.

- Muchas gracias, Serujio... - sonrojada a más no poder entre los brazos del castaño - Yo te... "vamos, dilo, te quiero, no es tan difícil..." te lo agradezco mucho. - dijo Nami.

- No es nada. - la apretó un poco como para que ese abrazo fuese eterno - Verás Nami, yo también te tenía que decir una cosa. - dijo el castaño.

- Dime, Serujio. - dijo Nami sin retirar la cabeza de su cómoda posición.

- Etto... - comenzó el chico muy rojo - Pues verás, es que yo... hace tiempo que quería decir que te q-

De repente el Sunny tuvo fuertes turbulencias, como si fuese a ser tragado por un remolino de agua. Serujio y Nami rompieron su abrazo y a ambos les dio mucha rabia. Todos se acercaron a ver lo que era. La niebla comenzó a disiparse, mientras se descubría una gran compuerta cerrándose, y una gran isla. Esto era muy raro. Todos se quedaron extrañados.

Eso a todos les dio muy mala espina. Entre la niebla y esa isla, parecía Thriller Bark. Nami, quizá por los cambios de temperatura sobre su cuerpo, se mareó y cayó al suelo. El guerrero fue rápidamente hacia ella.

- Nami, Nami, vuelve. Oe, Nami, soy yo. Soy Serujio, vuelve. - decía el guerrero cogiendo a la pelirroja de los hombros.

- Mm... - con la mirada perdida, al escuchar la voz del guerrero, Nami volvió en sí - Tranquilos, estoy bien. Me voy a dar una ducha relajante y voy a ir a dormir, estoy cansada.

- Oe, Nami – dijo Luffy preocupado por su navegante - ¿Seguro que estás bien?

- Sí, de verdad, no os preocupéis. - contestó ella y giró su mirada al guerrero - Por cierto, Serujio, luego seguiremos hablando. - le dedicó una gran sonrisa y se fue a la ducha.

- Claro, Nami. Ahora descansa. - dijo el chico sonriendo dulcemente.

Ya en su cuarto, Nami se estaba duchando cuando escuchó un gruñido dentro de la ducha y unos brazos que la agarraron de sus antebrazos.

- ¡AAAAAHHH! - gritó Nami.

- Ahora sí que te haré mía... - dijo la bestia invisible en un perturbador susurro.

- ¿¡A-Absalom!? - dijo Nami muy asustada.

- Tienes buena memoria, ¿eh? - dijo la bestia tapando la boca de Nami y lamiendo su cuello – la última vez te escapaste, pero esta vez que Moria-sama ha vuelto, no te dejaré escapar.

- ¿¡Uhm!? - al escuchar ese potente grito se plantó allí y sin mirar a Nami, activó su haki de observación - Siento entrar así Nami. AXIO. - extendió su potente garra hacia Absalom, al que había localizado con el haki y salió de las duchas agarrándolo bien fuerte, incluso haciéndole sangre.

- Gñnn – gruñó Absalom resistiéndose - Suéltame idiota, al final esa zorrita será mi esposa. - farfulló.

- Grr... - con sus ojos de color rojo brillante y aumentando la presión en su agarre, estaba arrastrando a ese infeliz a la barandilla del barco - BASTARDO, COMO VUELVAS A LLAMAR "ZORRITA" A NAMI, TE MATARÉ OTRA VEZ CUANDO NOS VEAMOS EN EL INFIERNO. - dijo clavándole las garras con el shigan.

- ¡AAAG! - se quejó desangrándose - ¿Cómo que ''otra vez''? - masculló.

- Sí, malnacido. - extendió su garra muy arriba y lo estrelló en el agua con un potente puñetazo y no soltó su agarre en un buen rato - ¡NO TE METAS CON NAMI! - el guerrero volvió con la traumatizada pelirroja y con una toalla. Entró sin mirar en la ducha y le dio a Nami la toalla. Al ver que la chica estaba sentada en el suelo cogiendo sus rodillas con sus manos, la ayudó – Vamos, Nami. - la cubrió con la toalla y se la llevó en brazos. La dejó tranquilamente en su cama y echó a todo el mundo de allí, que lo único que hacía era agobiar a la joven.

- No hay derecho, ¿por qué tú sí que puedes ver casi desnuda a Nami y los demás no? - se quejó Sanji.

- ¡IDIOTA! - ante su insensibilidad, Serujio le plantó un duro puñetazo y lo mandó a la otra punta del barco - ESTÁ COMPLETAMENTE TRAUMATIZADA. ¿¡CREES QUE YO SOY COMO TÚ!? SÓLO QUIERO AYUDARLA.

- ¡OE! - gritó Luffy dirigiéndose a su hermano - Serujio, entra allí y tranquiliza a Nami. A partir de ahora la protegerás tú, no te separes de ella. - ordenó – Y no os volváis a pelar de esa manera. - dijo con tono de autoridad.

- Sí. - Serujio sólo asintió y entró a la habitación con Nami – Nami, ¿estás bien?

- ¡Serujio! - se lanzó a los brazos del guerrero llorando aún solo con la toalla puesta - Muchas gracias. Me has salvado de esa cosa. - le dio un largo beso en la mejilla y un fuerte abrazo - Yo... no sé qué habría hecho si no hubieses estado allí. - se tranquilizó mucho con la presencia del guerrero y el contacto con él.

- Oe, oe... - con una gran sonrisa, Serujio se separó un poco de Nami - Bueno, cámbiate y descansa un poco, te vendrá bien. - dijo encaminándose a la salida del cuarto.

- Oe. - Nami agarró el brazo del joven - Espera, Serujio. ¿Te puedes quedar aquí conmigo? Por favor. - dijo con una mueca de miedo ante su traumática experiencia.

- Claro, Nami – dijo Serujio con una gran sonrisa - No te preocupes. - se dio la vuelta - Vamos cámbiate, y no te preocupes, yo no soy tan pervertido como Sanji o Brook, yo no miraré.

- Gracias, Serujio - le dio otro beso en la mejilla - Eres el mejor. - cuando Nami le dijo esto, Serujio se sonrojó y Nami se cambió y se metió en la cama - ¿Te quedas aquí conmigo? - le preguntó haciéndole un gesto con la mano para que se tumbase a su lado.

- Claro, Nami, no te preocupes. Me quedaré aquí contigo siempre que quieras. - se tumbó a su lado - De todos modos, ya no tienes que preocuparte por ese bastardo...

- S-Serujio... - con lágrimas en los ojos se lanzó a sus brazos - No sé como puedo agradecerte todo esto... - así que lo único que se le ocurrió fue darle al guerrero un beso.

- Oh... Nami-chan... - la agarró de la nuca con una mano y de la cadera con la otra y la dio un apasionado beso que la pelirroja correspondió sin dudarlo un segundo. Se separó de ella para tomar aire - Lo que te iba a decir antes en la guardia es que... te quiero, Nami. - confesó el guerrero.

- Yo también te quiero, Serujio. - dijo Nami emocionada, se lanzó a sus labios una vez más, pero el castaño notó que estaba agotada y la interrumpió aunque él no quería.

- Nami, nada me hace más feliz que esto, pero ahora debes descansar. - la dejó en su cama y tras darle otro dulce beso, el chico se fue.

Nami se quedó allí dormida y Serujio se pasó por la cocina. Allí estaba Sanji, aún con la marca de su puño.

- Oe, Sanji... - se acercó al rubio - Lo siento mucho. Aquello que te dije... y el puñetazo... perdón. - dijo Serujio cabizbajo.

- No te preocupes, Guerrero. - le miró con buena cara - Yo habría hecho lo mismo. Nami estaba traumatizada por la experiencia y yo solté aquella gilipollez... - le miró con media sonrisa – Todo olvidado.

- Me alegro de oír eso... - elchico cogió una botella de sake de la cocina y se fue al gimnasio.

Entró al gimnasio y allí se encontró a Zoro entrenando y a Robin mirándole, atentamente.

- Hola chicos. Tomad. - les entregó la botella con una media sonrisa.

- ¿Uhm? - Zoro paró un momento de entrenar ante la entrada del castaño - ¿Y esto a qué viene?

- Jajaja... - Robin soltó una leve carcajada tapándose la boca con la mano - ¿Es que no lo pillas? Enhorabuena, Guerrero. - dijo la arqueóloga.

- Ah, ya entiendo. ¿Lo ves? - dijo Zoro en un tono algo burlón.

- Etto... sí... - dijo Serujio. Hizo una pausa y prosiguió – Todos están reunidos abajo, hay que ir.

Bajaron a cubierta, y todos decidieron un plan.

- Pero... - dijo Brook con un gesto muy serio que el guerrero nunca había visto - Thriller Bark... ¿Qué hacen aquí en el Nuevo Mundo?

- No lo sé. - dijo Luffy también muy serio - Pero debemos tener cuidado e intentar pasar desapercibidos.

- Gññ... - Franky salió del taller pegando un fuerte alarido y haciendo su habitual postura - ¡SÚUUUUPEEEER! ¡Ya acabé mi proyecto! - todos fueron a taparle la boca y le chistaron - ¿¡Qué pasa!? - les preguntó extrañado, al ver que sus nakamas le señalaban el gran castillo de la isla, tragó saliva - ¿¡THRILLER BARK!? ¿¡Qué hacen aquí!?

Con los alaridos de Franky, cientos de zombis se plantaron en el Sunny, aunque los chicos acabaron con ellos rápida y fácilmente. Serujio también estaba pendiente de Nami que, al enterarse de lo de Thriller Bark, estaba muy preocupada, pero aún en su cuarto, porque estaba muy cansada. Lo malo fue que de repente se disipó la niebla y en frente de ellos se pudo ver una gran sombra con miles de zombis detrás. ¡Era Moria!

- Kisisisisisi. Mugiwaras. Ahora si que os mataré a todos. - amenazó Moria.

- ¡Eso habrá que verlo! - dijo Luffy en posición de combate - GEAR SECOND.

- DIABLE JAMBLE. Vamos Luffy. - dijo Sanji.

- KIKI KYUTORYU. Vamos a eliminar a este desgraciado. - dijo Zoro.

- ¡Aaaaah! - Serujio activó el haki de armadura - Vamos allá, chicos.

Los cuatro iban a lanzar a por él cuando de repente el Shichibukai les quitó a todos las sombras, pero no las absorbió, las puso enfrente suya y empezó a golpearlas duramente. Ninguno de la banda sintió nada y los cuatro que activaron sus poderes se lanzaron a por Moria. Cuando estaban en pleno aire Moria les puso otra vez sus doloridas sombras. Todos recibieron aquel daño de golpe. Las sombras que Moria golpeó especialmente fueron las de Serujio, Luffy, Zoro y Sanji para que no le molestasen. Ellos cuatro sangraban mucho y estaban en el suelo. Los demás también estaban derrotados pero por suerte no sangraban tanto.

- Kisisisisi. - rió Moria - ¿Lo veis, idiotas?. Os mataré. Y ahora, el truco final. SOMBRA DE ASGARD. - absorbió las sombras de los zombis que tenia detrás, haciéndose muy grande y gordo - Kisisisisi. Os mostraré mi nueva técnica. METRALLETA DE SOMBRAS. - todas las sombras que absorbió salieron disparadas por su boca con la potencia de las balas de una ametralladora, destrozando a los mugiwaras y al Sunny. Rompió una esquina del cuarto de la chicas y recuperando sus sombras y haciéndose grande otra vez se fijó en Nami. - Kisisisi.

- N-Nami... - Serujio levantó la vista todo lo que pudo y al ver que Moria se fijó en Nami riéndose, se empezó a incorporar - Axio... - susurró y el humo negro comenzó a invadir sus brazos y piernas.

- Kisisisisi. - Moria cogió a Nami con su mano. Esta no estaba inconsciente pero no se podía resistir porque estaba muy débil - Cogeré a esta zorrita pelirroja... - a Serujio se le iluminaron los ojos en un rojo brillante cuando escuchó aquello, y sus garras y piernas se compactaron en las del demonio - La llevaré a mi barco... - Serujio cada vez se incorporaba más rápido y más cabreado. Él no podía moverse, no podía ganar, no podía ni con su alma, por no poder, no podía casi ni respirar, pero era Nami, tenía que poder - Allí me casaré con ella... - Serujio ya estaba de pie y se iba haciendo cada vez más grande, con el haki de armadura aún activado - Y LA HARÉ MÍA. KISISISISI.

- Oe, oe, oe... - llamó Serujio la atención absolutamente enfadado y se hizo tan grande como Moria, gracias a sus poderes demoníacos. Estiró su garra y agarró al Shichibukai del cuello fuertemente - ESCUCHAME BIEN, SEBOSO BASTARDO. VAS A SOLTAR A NAMI, TE VAS A IR A TU ASQUEROSO BARCO, NO VOLVERÁS A MOLESTARNOS Y YO ME OCUPARÉ DE MATARTE RÁPIDO.

- ¡Buaag! - exclamó Moria perdiendo ya algunas sombras por la boca debido a la presión del guerrero - ¿Y si no quiero, qué, Serujio no Haikyo? - dijo desafiante.

- Si no quieres... - muy enfadado sacó su media sonrisa y apretó más el cuello de Moria - ENTONCES TE MATARÉ DESPACIO. ¡SUÉLTALA!

- V-Vale, ya está, tranquilo. - obedeció Moria completamente asustado soltando a la navegante con cuidado en su cama.

- Muy bien... - dijo el guerrero cargando su otro brazo - PUÑO DE 20000 LADRILLOS. - impactó en el estómago del Shichibukai, lanzándolo contra el castillo, desde la proa del barco - GEPPO, SORU. - siguió rápidamente a Moria, y se plantó en poco tiempo en el castillo, en frente suya - AHORA TE ENSEÑARÉ UNA TÉCNICA QUE HE SACADO DE MI HERMANO.

- Uf, uf, uf... - se quejaba el Shichibukai en el suelo intentando detenerle - SOMBRAS CORTANTES. - 5 sombras afiladas atravesaron la sombra del castaño haciéndole mucho daño.

- Ug... - exclamó Serujio sangrando mucho, aunque a pesar del daño no se detuvo - ¿¡TE CREES QUE ESO ME DETENDRÁ!? - levantó su pierna derecha por encima de su cabeza. - GYOJIN KARATE... ¡PATADA...

- NOOO.

- DE...

- PARA!

- 30000...

- NO LO HAGAS!

- LADRILLOS! - su potente técnica impactó en el suelo del castillo rompiendo Thriller Bark por la mitad - Ahora te hundirás con tu nave, Mora.

- Grr... Maldito... Serujio... - dijo Moria en el suelo muy magullado, sin poder levantarse.

- Tienes lo que te mereces. - dijo Serujio - GEPPO, SORU. - se fue al Sunny y en poco tiempo se depositó sobre la cubierta, muy cansado y casi desangrándose. Consiguió llegar al cuarto de Nami como pudo - N-nami, ¿e-estás bien...? - preguntó casi en un susurro y luego se desplomó en el suelo debido a sus heridas.

- ¡SERUJIO! - Nami lo sacó de su habitación y buscó al médico - ¡CHOPPER! ¡CHOPPER! VEN DEPRISA.

- OE - desde la enfermería la avisó - Nami, estoy aquí con los demás, ven.

- ¡Sí! - se llevó a Serujio con cuidado a la enfermería pasando su brazo por su hombro - Vamos, Serujio, te pondrás bien. - el chico no contestó porque estaba inconsciente. Llegaron a la enfermería - Aquí lo tienes Chopper, por favor ayúdale rápido.

- Vamos. - al ver las heridas de Serujio se giró hacia Robin, que estaba allí con Zoro, agarrándole de la mano - Robin, ¿puedes curar a Zoro, Luffy y Sanji? - la morena asintió y se puso manos a la obra - Déjamelo en esa camilla, Nami.

- De acuerdo. - dejó al guerrero en la camilla - ¿Dónde están los demás?

- Franky, Usopp y Brook están descansando en su cuarto. - informó el reno - Y estos tres dentro de poco podrán volver a su cuarto también. - echó una mirada al castaño - El que me preocupa es Serujio... - ante la mirada de preocupación de Nami, el renito la tranquilizó con una sonrisa - Pero tranquila, yo le curaré. Por cierto, Robin si ya has acabado con eso, vete a descansar.

- No, Chopper, yo me quiero quedar aquí. - dijo con mirada de sorpresa.

- Te preocupa Zoro, ¿eh...? - dijo ante la mirada de asombro de las dos chicas, ya que se dio cuenta de eso - Pero debes descansar. - Robin sabía que Chopper tenía razón así que no discutió más y se retiró a descansar - Y tú también, Nami.

- No hace falta, yo estoy bien, de verdad, Chopper. - dicho eso se sentó al lado de Serujio y le cogió la mano.

- Bueno... - sabiendo que sería imposible disuadirla, Chopper no intentó convencerla más y suspiró - Vale, Nami, como quieras.

Un par de horas y más tarde Luffy, Zoro y Sanji se recuperaron un poco, y por orden de Chopper se fueron a su cuarto a descansar. Serujio tardó tres días en recuperarse, mientras que Nami esta casi siempre allí con él. Cuando el guerrero se despertó se alegró mucho porque lo primero que vio fue la gran sonrisa de Nami, y lo primero que hizo la navegante fue darle un beso.

Serujio volvió a entrenar con normalidad y la banda puso rumbo a Punk Hazard.