Hola queridos lectores.

Sé que dije que sería domingo la actualización pero dado a que este día se celebran dos cosas lo subiré hoy y gracias también a la excelente labor de mi editora Gabriela Bonilla quien puso todo su esfuerzo en entregarlo hace unos minutos vamos a subirlo hoy!

Las razones son las siguientes:

Hoy se cumple un mes desde que Yuri on Ice termino (aún estamos esperando la confirmación de la segunda temporada)

Y la otra razón es porque nuestra amiga Shar Avila, esta cumpliendo años, ¡Felicidades!

Bueno un saludo enorme a mis amigas de FB Hikaru, Malkita, Mari chan, Gabriela, Lilian, Carol House, Kary map, Ika y muchísimas mas por su apoyo n_n

Bueno ¿advertencias para este capítulo? Si las hay y es que pongan atención en todo por ahí se nos presentaran dos aliados que probablemente sean de ayuda para nuestra parejita gracias de corazón y alisten sus pañuelos porque van a llorar ok no… (Yo si llore )


HISTORIA.

by:

Aurora la maga.

Capítulo 10: Sucesos.

La noticia que Rusia emitía en distintos medios de comunicación estaba esparciéndose con prisa, esta se compartía en las redes sociales. Los países vecinos y del otro continente recibieron impresionados el terrible suceso que, por mucho, devastaba al mundo deportivo. En muchos lugares del mundo lo terrible no era el hecho de aquella relación, sino más bien la precipitada decisión de aquel país por expulsar a este deportista de alto rango; esto causó distintas reacciones, unos apoyaban a Rusia y la mayoría apoyaba a Viktor. Rápidamente equipos de periodistas fueron a Moscú a cubrir la noticia. Querían hablar con el platinado.

En Japón.

Morooka, el periodista y comentarista en los diferentes eventos de patinaje artístico, se encontraba en Kyuushu aguardando el inicio del torneo Rostelecom. Ese día, muy temprano por la mañana, se presentaba a trabajar, hace unos minutos había llegado y se sentaba en su silla que correspondía a su cubículo en la oficina, abrió su laptop y tecleó la clave para entrar, parecía que sería un día normal, común y corriente en la oficina del periódico en donde trabajaba; estaba en lo suyo arreglando los objetos en su escritorio mientras reiniciaba sesión su laptop, el peli negro aun llevaba una rosquilla en su boca, pues el metro había tardado mucho en salir esa mañana y tuvo que comprar comida en la cafetería del edificio.

Movilizó su mouse en la pantalla y abrió su mail en el cual un sin fin de correos estaban expuestos en su bandeja de entrada, arrugó sus cejas, se extrañó, iba a leerlos pero, rápidamente a su puesto llegaba uno de los compañeros de aquel periódico.

¡Hisashi-san! – Llamó el joven.

Gritando desesperado aquel chico, quien llevaba una camisa blanca, corbata y pantalones de vestir, y un gafete en donde estaba la fotografía de aquel castaño, se situó a las espaldas de Hisashi y acercándose agitado, lo giró con prisa tomando el respaldo de su silla; al instante de hacer eso el peli negro cuestionaba apresurado, tirando al tiempo su rosquilla al piso.

¿Qué ocurre Kasai-san?–

El director quiere que vayas a Rusia. –

¿Qué? pero, se suponía que iría a cubrir en unos días más. –

Hisashi-san, ¿acaso no has revisado tus correos? –

Iba hacerlo, pero en eso llegaste tú. –

¡No hay tiempo, debes irte, revisa en el camino a Rusia! –

Está bien. –

Expuso poniéndose en pie y corriendo al estacionamiento de aquel edificio, subió al transporte de la empresa en el cual un chofer ya estaba esperándole y en cuanto ya estaba dirigiéndose al aeropuerto, él leyó las últimas noticias que se radicaron en Rusia, la diferencia de horarios no le había permitido estar al tanto, sus orbes cafés leían impactados aquellos párrafos y veían los videos del director de la confederación anunciando la expulsión de Nikiforov, además de las fotografías de Yuri y Viktor en la pantalla de su celular. Una real locura se había comenzado a dar en ese país.

¿Qué es todo esto? No puede ser verdad, ¿Viktor expulsado? ¿Yuri Katsuki es su pareja? –

Sus orbes se agradaron de manera asombrada, era imposible, aunque quizás si lo pensaba con detenimiento, ellos desde que eran entrenador y pupilo mostraron signos de entablar lazos profundos, los cuales Morooka creyó que eran de amistad.

Katsuki-san. –

Pronunció preocupado.

¿Acaso usted...? –

Todavía no podía creer todo aquello, pues desde que Yuri inició en el patinaje, Morooka le había seguido el paso, era su fan y había sido testigo de los horribles desastres y victorias que el japonés había tenido. Sin mencionar lo orgulloso que se sentía por llevarse la medalla de plata en el pasado Grand Prix, definitivamente Katsuki tenía mucho que dar y quería creer que Yuri lograría pasar esta etapa de descanso y regresaría el otro año, quería creer que eso sucedería; sin embargo, aquellos artículos los cuales los criticaban a ambos duramente causó en Morooka el deseo inmenso de llegar a sus propias conclusiones.

Siempre confío en él y lo seguirá haciendo ciegamente.

Rápidamente se apresuró a hacer llamadas, debía primero saber todo de voz de Yuri, así que como buen periodista inició a investigar.

*+8*+8*

Tailandia...

Celestino Cialdini y Phichit Chulanont, además del grupo de patinadores que estaban reunidos en esa pista de patinaje en Bangkok, observaban la televisión, específicamente el canal de deportes en los cuales se mostraban las imágenes de toda la trayectoria artística de Viktor Nikiforov y la última noticia en la que se anunciaba su expulsión.

El impacto en aquellos juveniles rostros se podía traducir en incredulidad, puesto que Viktor era una leyenda, era un personaje que había batido records que solo Yuri Plisetsky y Yuri Katsuki habían logrado superar y apenas había regresado de su retiro momentáneo y arrasado con una medalla de oro en la copa de China, era imposible.

Yuri... –

Susurró el moreno sintiéndose preocupado por su amigo pues también habían colocado imágenes suyas con Nikiforov tomados de la mano y besándose, explicando así la razón de su expulsión, aquello causó comentarios entre sus compañeros de equipo que lo molestaron, hablaban de Yuri sin saber nada, era terrible y desesperante, ese tipo de información la cual era completamente errónea, había sido manipulada horriblemente.

Celestino tragaba grueso y expresaba. –Imposible, ¿Yuri y Viktor? –

Chulanont estaba preocupado pues había conocido de parte de Yuri que su relación era sana y profunda además de cuidadosa, el Tailandés sabía muchísimas cosas personales de Katsuki y se había aguantado por no pregonarlo en las redes sociales, estaba molesto no por eso sino más bien por la capacidad de los medios por hacer algo tan puro y hermoso en… algo enfermo pervertido y aberrante.

Celestino, no creas todo lo que dicen, no es así, lo que paso fue que... –

¿Tú sabías de esto Phichit? –

Pues. – Se contuvo antes de decir cosas de las cuales su amigo Yuri se molestaría si las decía a Cialdini.

Una llamada acotó la conversación, Celestino tomaba su celular y respondía. –Ciao, Ciao ¿Morooka? –

Celestino-san... ¿Usted sabe lo que sucede en Rusia? –

Sí, lo estoy viendo, está por todos lados. –

Yo voy a Rusia, a cubrir la noticia para Japón, pero antes quería parar y hablar con Yuri ¿de casualidad tiene su número? –

El número de Yuri... claro que sí... –

Mientras el peli largo otorgaba la información de Katsuki, Phichit aprovechaba y enviaba mensajes privados a Yuri, en su juvenil rostro solo había preocupación, apreciaba las imágenes en la televisión y pensó que seguramente esta era una pesadilla para sus dos amigos.

*+8*+8*

Yu-topia Hasetsu...

El teléfono de aquella casa sonaba de manera insistente pero en el lugar no se podía escuchar aquel aparato pues, desde hace unas horas, Minako había llegado a casa de los Katsuki y había puesto las noticias y toda la atención era puesta en aquel aparato. Tanto Hiroko, Toshiya y Mari en conjunto de los Nishigori, que habían llegado de visita, observaban la terrible situación en Rusia.

Por Dios. –

¿Entonces esa era la emergencia? –Cuestionó Mari seria.

Mi niño Toshiya... nunca debimos dejarlo ir en su estado. –La castaña se abrazó a su esposo quien le acariciaba los cabellos y le susurraba.

Hiroko, Yuri es fuerte y mi nieta también, ahora escucha, Viktor lo necesita en este momento. –

Pero. –

Va a estar bien, debemos estar pendientes y no presionarlo no debemos hacer que Yuri se sienta atrapado, hay que apoyarlos, cuando se ponga en contacto los ayudaremos como podamos. –Tanto su esposa como su hija asintieron, Maccachin estaba sentado al medio de las trillizas las cuales se cuestionaban por qué había tanta maldad en el mundo y especialmente en Rusia.

*+8*+8*

En Suecia...

Este sujeto Viktor, es un manojo de sorpresas…Chris…–

El rubio golpeaba la mesa en su sala y se ponía de pie, estaba decepcionado y terriblemente molesto esto no sólo sería otra temporada sin Viktor, sino más bien ya no habrían más con él en la pista, era frustrante y desesperante, ¿Cómo llegó Nikiforov a abandonar todo por un amorío? Y peor con el corazón de cristal de Japón. Estaba molesto, enfurecido, tanto que su rostro estaba rojo.

Ese idiota de Yuri, esta solo puede ser su culpa. –

El compañero de Christopher arrugó las cejas ante aquel comentario, acariciaba el lomo de su gato blanco tratando de soportar los arrebatos de su pareja quien caminaba de un lado a otro como un león atrapado en una jaula.

Es un idiota. – Escuchó de nuevo a cuenta la voz de Giacometti. – ¿Cómo se atreve a dar a conocer abiertamente esa enferma relación?–

Daniel (Nota: Honestamente busqué por todos lados como se llamaba el misterioso acompañante de Giacometti pero no encontré nada así que vamos a llamarle Daniel n_n gracias) lo observó serio, aquel comentario había causado en el castaño una sensación de desilusión mezclada con enfado. Pues al parecer Christopher estaba tan obsesionado con ganarle a Viktor que incluso había insultado lo que ellos tenían.

Daniel siempre fue su representante, amigo y su punto de apoyo en todos los concursos de patinaje incluso levantó los ánimos de Chris en el pasado Prix y al hacerlo se enamoró de ese hombre, cuya mirada parecía la de un niño, pero de todo ese encanto ya no había nada. Soportó su estresante carácter al no poder competir contra Nikiforov, también la derrota en China y ahora esto.

Lleno de frustración, el castaño apretó sus puños y cerrando sus ojos, acomodó sus cabellos que caían en los costados de su frente para gritar cansado y harto de la actitud de su amante.

¡Al menos él tiene valor de demostrar al mundo su relación! Algo que tú nunca harás por miedo a lo que dirán. –

Aquel grito fue severo por parte de Daniel, quien poniéndose en pie y llevando consigo el gato de Christopher, caminó abandonando la sala para dejarle solo y azotar la puerta de su habitación. Giacometti suspiró hondamente, llevó su mano a su cien, y se retiró las gafas mientras continuaba viendo las noticias.

*+8*+8*

Italia...Hogar de los Crispino.

Sara y Michelle estaban reunidos en la sala de su modesta casa en Milán, ese preciso día se celebraba el cumpleaños de los gemelos y la peli negra estaba emocionada al lado de su hermano y el mejor amigo de su hermano (según ella), Emil había llegado de visita y a Michelle le daba mala espina eso.

¿Todavía no entiendo qué haces aquí? Nekola–

Emil dibujaba una sonrisa tierna y se rascaba los cabellos susurrando. – Bueno mi hermano está internado en un colegio en Milán y aprovechando que vine a verlo pues…–

Sí, pero esta es una fiesta privada. –

Mickey, no seas así es tu mejor amigo. –Reprendía Sara a su hermano Michelle, quien se cruzaba de brazos y gruñía.

El joven castaño sonrió dejando ver aquellos ojos azules a Crispino, quien se erizó ante tal expresión tierna en Nekola, quien por otro lado expresaba con suavidad a la vez que entregaba su regalo a la chica de mirada violeta.

¡Felicidades Sara! –

Emil no te hubieras molestado. –

Ya escuchaste, no quiere tu regalo. –Gruñía aquel hermano celoso, apartando aquel presente de las manos de su hermana, la chica se enfureció y dando un golpe en la cabeza de su tonto pariente gritó.

Ya déjate de tonterías Michelle. –

Pero. –

La discusión se terminó cuando el checo se sentaba en el sofá de la sala vencido y terriblemente ignorado pues, ambos hermanos discutían, Nekola al sentarse, la televisión se prendió, pues Emil sin darse cuenta había caído sobre el remoto. Como en toda casa de deportistas el canal que apareció era de las noticias deportivas, el volumen fue subiendo pues Emil no se había dado cuenta que estaba sobre ese aparato.

Enseguida Sara y Michelle se detuvieron y los tres escucharon las noticias, observaban la pantalla del televisor, bastaron sólo unos minutos para que pudieran darse cuenta de qué trataban aquellas noticias, los ojos de aquellos tres chicos se agrandaron.

Viktor expulsado. –

Dijeron los tres con rostros impactados, lo peor fue lo que le seguía, se expuso la relación entre ellos dos, Michelle se puso pálido y amenazó con entrar en paro al ver esos besos en la televisión, mientras que su hermana juntaba sus manos y susurraba.

Pero que lindos. –

Sabía que ellos se amaban. –Sonrió Nekola, demostrando una expresión enamorada, mientras que Michelle caía al piso con espuma en la boca...

*+8*+8*

Así eran las reacciones en cada país y en Kazajstán no fue la excepción, Altin escuchó los rumores y a sus compañeros reunirse en las bancas leyendo y escuchando los diferentes videos de aquella novedad en Rusia, al enterarse que el entrenamiento finalizó, él decidió abandonar las instalaciones de la pista en la que entrenaba en su región.

El peli negro llegaba por fin a su hogar, estacionaba su motocicleta a un costado de su apartamento, el cual consistía de una habitación en un lugar modesto de la ciudad en la que residía. Al entrar a este lugar dejó su casco en la entrada y se retiró la chaqueta de cuero para dirigirse a la sala, en la cual solo había un sofá y una mesa baja.

El muchacho vivía solo ya que sus padres residían en un pueblo rural muy lejos de la ciudad, desde pequeño él siempre vivió solo.

Ese día habían salido temprano del entrenamiento por lo ocurrido en Rusia, Otabek pensó que a lo mejor todo ese problema con Viktor, estuviera poniendo de malas a su amigo y amor platónico en Rusia.

Otabek observaba con atención y de manera pensativa la pantalla de su computadora pues, el anuncio de aquella relación y lo mal que lo había recibido la federación de deportes en Rusia, lo abrumaron y también lo hicieron pensar en varias cosas entre ellas lo que quería iniciar con Yuri Plisetsky y que a lo mejor era un error.

Observaba su reloj en la pared y ya que finalmente hubo un horario en el cual podría contactar con Yurio, se animó a llamarle.

Movió el cursor e inició sesión.

*+8*+8*

Rusia, complejo deportivo de San Petersburgo...

Plisetsky se encontraba escuchando música con sus audífonos, estaba recostado sobre su cama sumergido en la oscura habitación, el tema en cuestión era su próximo programa libre titulado Welcome to Madness, Yurio había luchado mucho con Lilia por obtener ese tema para que ella lo aprobará y ya que lo habían hecho suyo, debía adoptarlo y sentirlo como nunca.

Sin embargo, esa noche no podía concentrarse, sus pensamientos estaban en las palabras que ese sujeto llamado Viktor le hubo dicho en el apartamento.

" él y yo tenemos algo que tu pequeño cerebro nunca entenderá."–

La mirada de Plisetsky era de furia sus ojos verdes brillantes reflejaban molestia, estaba sumergido en sus explosivos pensamientos cuando notó que la pantalla de su laptop sobre el escritorio a un costado en su habitación se iluminaba y daba un tono de alerta recibiendo la invitación y llamada por Skype de Altin.

Yurio se incorporó, apartó sus audífonos de sus oídos y con prisa se puso en pie para responder aquella llamada.

El corazón latía emocionado y su rostro cambió rotundamente de estar molesto a feliz.

Finalmente, aquella invitación se concretó, dejando ver la imagen de Otabek al otro lado de la pantalla y quien también observaba a Yuri Plisetsky.

Yuri. –

Otabek. –

¿Estás ocupado? –

No... ¿Cómo estas Ota? –

Apenas saliendo de entrenar. –Un pequeño silencio se hizo presente mientras Yuri se acomodaba mejor en la silla y arreglaba sus cabellos, de alguna forma estaba nervioso.

"¿Y por qué estoy nervioso?" –Pensó con atención el menor.

Altin por otro lado se aclaraba la garganta y susurraba. –Vi las noticias, ¿Viktor fue expulsado del equipo nacional? –-

Ah... sí, ese viejo tonto... es un idiota, desperdiciar y mandar su carrera a la mierda por un cerdo. –

Otabek estaba en silencio observando de forma neutral a Plisetsky quien se descoció en decir comentarios llenos de odio.

Es un ridículo, ¿cómo puede decir estar enamorado de ese tonto? y lo peor es un hombre que da asco. –

¿No te agradan ese tipo de relaciones? –

¡Claro que no, es asqueroso, una aberración! –

No te entiendo, si piensas eso ¿por qué aceptaste mi apuesta? –

Yurio se sonrojó.

Pues porque me pareció divertido y además sólo es un juego ¿cierto? –

El silencio reinó de parte del peli negro.

Es decir, no es como si yo te gustara ¿o sí? –

¿Qué harías si es así? –

Pfffff Otabek no me jodas eso es una tontería. –Gritó lanzando una estridente carcajada. –Tú y yo sólo somos amigos y eso. –

Entiendo... –

Oí, ¿por qué pones esa cara? –

¿Qué cara? –

Te ves patético como si fueras a llorar. –

Otabek sonrió de medio lado y susurró. –Para nada, oye Yuri... –

¿Dime? –

Creo que mejor olvidamos la apuesta. –

¿De qué hablas? –

Sería horrible que yo ganara y tú quedaras en ridículo. –

Eso no va a pasar. –

Olvídalo... ahora esto se ha puesto más interesante pues Viktor ya no está... –Inquirió el peli negro. –Bueno veo que estás tranquilo, yo debo ir a bañarme... te veo en Rostelecom. –

E-espera Otabek... ¿acaso ya no vas a llamar?

Altin dedicó una sonrisa disimulada y susurró. –No... Pienso ganarte en Rostelecom, así que entrenare mucho para hacerlo. –

-...-

Adiós Yuri... –

Das... –Iba a despedirse cuando el peli negro desactivó la llamada. – ¿Pero qué le pasó? –

Yuri se puso en pie, caminaba por la habitación, eso había sido raro y esa sensación de tristeza que le fue acompañando le hizo arrugar el entrecejo y apretar sus puños, negó y volvió a lo suyo, a tratar de concentrarse en su música, sin embargo ahora no era Viktor quien vagaba en sus pensamientos si no Altin...

*+8*+8*

Los días transcurrían, 15 días se fueron rápidamente y Yuri Katsuki los vio pasar como agua entre los dedos. Se encontraba en el apartamento él solo esa mañana, pues Viktor había salido de nuevo a solucionar asuntos. Katsuki se sentía asfixiado en aquel apartamento pero, dado a que él prometió no salir por ningún motivo ya que Viktor le expuso de manera específica la situación de los hombres cuyas relaciones eran con otros hombres, que eran odiados, decidió no salir, ni siquiera para acompañarle, pero esos días cambiarían. Mila había aceptado la propuesta de Viktor de acoger a Yuri en su casa para que, de algún modo no estuviera solo y aburrido ya que sus diligencias tomarían tiempo si es que quería dejar todo listo antes de que Yuri cumpliera los 6 meses, pues llegado a ese momento ya no podría viajar y quedarse en Rusia no era buena idea.

Creo que esto es todo. –Decía el peli negro armando una maleta, cuando de pronto escuchó golpes fuertes en la puerta.

Yuri se inquietó, observó el reloj y susurró. – Aún falta un poco para que Mila llegue, ¿será que ella ya está aquí? –

Se condujo con la maleta a la entrada y cuestionó. – ¿Quién es? –aquello fue dicho en inglés.

Es la policía de la región, señor Nikiforov habrá la puerta. –

¿Eh, que dijo? –Se preguntó Katsuki acomodando sus gafas pues, el ruso, aunque Viktor le estuvo enseñando, le fue difícil de comprender. Se armó de valor y dijo en inglés. –Disculpe, yo no hablo ruso ¿usted habla inglés? –

Afuera los uniformados se miraban unos a otros y después de un rato uno de ellos logró comunicarse con un acento tosco.

Somos la policía, abra la puerta. –Yuri se asustó, tomó su teléfono y llamó de inmediato a Viktor a quien al responder le susurró.

Viktor la policía está en la puerta ¿les abro? –

¿Qué? ¿Pero que hacen ahí? ¿Te han dicho algo? –

No, espera. –Yuri se acercó más a la puerta y gritó. – ¿podrían decirme cual es el motivo de su visita? –

Tenemos una orden de desalojo, este apartamento y los bienes del señor Nikiforov han sido confiscados. –

¿Qué...? –cuestionó Viktor en el teléfono.

¿Qué quieres que haga? –

No firmes nada y no los dejes entrar, aunque te tumben la puerta voy para allá. –

Ok.

Yuri enseguida explicó que no les abriría hasta que Viktor llegará y los hombres, aunque tercos, terminaron aceptando, mas cuando Mila llegó, les explicó que debían esperar al dueño de la casa para entrar.

*+8*+8*

Ayuntamiento de la plaza roja.

Viktor se encontraba en una reunión con otro abogado, ellos estaban aguardando los documentos para el traspaso cuando recibió la llamada de Yuri, esto le hizo pensar, se puso de pie disculpándose con su acompañante y salió al pasillo para hacer una llamada rápida, marcó a su banquero, quien no se demoró mucho y respondió con agilidad diciendo.

Señor Nikiforov que bueno que me llama... está pasando algo grave. –

¿Qué está pasando? –

Señor Nikiforov, sus cuentas... la que corresponde al Hogar de niños de San Petersburgo está congelada y hay un bloqueo en la cuenta personal. –

Viktor había agrandado su mirada, inició a temblar, tragaba grueso mientras con voz grave cuestionaba. –Pero ¿de dónde procede esto?

El hombre en la otra línea se tomó un momento para indagar y responder.

Es una demanda del estado. –

No puede ser. –

Se movilizó hacia la oficina en la que estaba su abogado y susurró al banquero en la línea. –Espere un segundo. –Viktor abrió la puerta en donde su representante legal ya recibía el rechazo de parte de aquel encargado de registro de propiedad en el ayuntamiento de Moscú.

Nicolay, quien era su representante legal en ese instante, se dio la vuelta para buscar a Nikiforov con la mirada, al divisarlo negaba mientras se acercaba, debía explicarle al platinado lo que el oficinista había declarado con amabilidad, lo que ocurría.

Aquel hombre de gafas dio la vuelta para agradecer y entre ambos se despidieron del hombre de registros, Nicolay dio un suspiro a su cliente el cual cuestionó con prisa.

¿Qué pasó Nicolay? –

Lo siento mucho señor Nikiforov, pero... no se pudo hacer el traspaso de bienes, por alguna razón debemos adquirir una solvencia del estado. –

Viktor elevó su mano a su tabique nasal, apretó ese lugar con ambos dedos, un fuerte dolor de cabeza le llegó de golpe, elevó su teléfono y no habiendo nada que hacer, se despidió de su banquero y salió de aquel lugar sin siquiera dar explicaciones u órdenes próximas a su abogado. Él caminaba por el pasillo, se colocaba los guantes y la bufanda en su cuello, ajustó los botones en su chaqueta café y mientras se acercaba a la salida del ayuntamiento, lo primero en lo que pensaba era en ir por Yuri... mientras todo su mundo se derrumbaba y las palabras de aquel abogado y de Yacov en la pasada reunión con el director de la federación se hacían reales.

*+8*+8*

Hogar para niños de San Petersburgo...

Iván barría la sal que estaba en la entrada cuando un auto lujoso se aparcaba en al frente, él elevaba su mirada y sonreía a la persona que los visitaba, conocía muy bien de quien se trataba.

Pues esta persona en particular llevaba mucho tiempo llegando al orfanato cada semana desde hace unos 16 años, esa persona se trataba de una mujer, la cual era muy querida por los niños, desde que llegó a ofrecer sus clases de canto fue apreciada por chicos y grandes, ella llegó a ser la segunda mujer más estimada en la ausencia de Feodora y del mismo Viktor, quien por su carrera solo los visitaba en Navidad y cuando un niño era adoptado.

La puerta de aquel lujoso auto se abría y de esta bajaba de manera elegante la mujer, que llevaba un abrigo blanco ajustado a su esbelta figura, guantes blancos y un sombrero que cubría sus cabellos pero que no opacada la belleza platinada de estos.

Aquella mujer se movía con lenta calma por el camino, con sus botas blancas y la mirada puesta en Iván, al cual sonrió, aquel hombre se sintió abrazado por esa sonrisa cálida, y esa mirada coral que iluminaba aquel pálido rostro.

Señora Stjepanovic, buenos días. –

Aquella mujer sonrió y negó diciendo con cariño.

Iván. –Llamó, retirando su elegante sombrero y agregando. –No me llames así ya te lo he dicho, llámeme Historia, Historia. –

Bueno está bien… Señora Historia. –

Así está mejor. –

Cómo siempre usted es un sol y muy amable señora Historia. –

Me encanta este lugar cuidan muy bien a los niños. –

Sí, tratamos de hacer lo mejor, es así como el director ha establecido las reglas. –

Es impresionante, enseñarles arte, idiomas y modales además de la educación, sin duda es el mejor lugar en donde un niño desamparado pueda estar. –

Eso es porque el señor Viktor ha hecho fuerza en la educación y porque él mismo eligió a los maestros, además él los impulsa a ser los mejores, es su modelo a seguir, el director ha sido lo mejor que le ha pasado a este sitio. –

Historia asentía y sonreía un poco tímida expresando. –Un director muy ocupado por lo que veo... nunca he tenido el placer de conocerlo. –

Cuando lo vea se dará cuenta, es el modelo a seguir de todo niño el cual posee un sueño. –

El señor Viktor debe ser alguien muy importante, un empresario al menos. –

Ya quisiera jajaja, ese muchacho es un patinador artístico reconocido...Viktor Nikiforov. –

La platinada enseguida agrandó la mirada y expresó. – ¡Oh! ¿Iván está usted hablando en serio? ¿El famoso pentacampeón es el director de este hogar? –

El anciano asintió, observaba la enorme fachada de aquel edificio y escuchaba de la platinada. – ¡Vaya!–

Sí, ese muchacho fue descubierto por Feodora, que en paz descanse. –

Ahora que lo pienso nunca me has hablado de manera profunda del director, Iván. –

Aquel anciano sonrió y expresó. –Él llegó aquí como todos estos niños, fue abandonado un 25 de diciembre y desde que tenía muy corta edad mostró su arte... Feodora lo quería tanto que me hizo entrenarle. –

Historia había quedado sorprendida. – ¿Qué dices? ¿Él es un…? –

Huérfano, sí, así es... Cuando llegó estuvo a punto de morir, estaba nevando, había una tormenta horrible y ese pobre niño estaba frío y llorando, fue un milagro que él estuviera con vida cuando lo encontré. –

Mientras Iván relataba cómo había llegado aquel niño el cual ahora era ya todo un hombre, Historia por otro lado, por entre sus mejillas blancas, bajaron dos lágrimas, todo su cuerpo temblaba y apenas podía tragar saliva.

–Es triste...–Expuso con calma el ruso, para proseguir con un tono orgulloso y animado. –Pero ese niño tenía una voluntad de hierro y se convirtió en un hombre que luchó contra todo para ser lo que ahora es. – Iván no se había percatado de que Stjepanovic, se encontraba devastada al escuchar aquello, al darse cuenta del llanto en la mujer cuestionó preocupado. –¿Señora Historia está usted bien? –

-Ah…– Se limpiaba las lágrimas que apenas eran visibles en su pálido rostro. –Sí, sí... cuéntame más. –

Bueno... –

Ambos estaban conversando cuando un auto de la policía llegó secundado por otras dos patrullas, en su totalidad eran tres, aquella mujer observaba como ellos rodeaban la entrada y el señor Iván cuestionaba.

¿Oigan, oigan qué están haciendo? –

El oficial bajó de aquella patrulla, llevaba un uniforme negro con insignias doradas y letras rojas, su rostro no era para nada agradable, el oficial enseguida habló de manera fuerte y ruda, al tiempo que sacaba una hoja de su bolsillo en su camisa.

Tenemos una orden de desalojo, este edificio y el terreno pertenecen al estado. –

¿Qué? –Iván tomaba el documento y lo leía, para su pesar, era cierto.

El anciano elevó su mirada a aquella mujer la cual tomó el documento y leyó con prisa; Historia se asustó, llegó al policía y cuestionó.

¿De qué se trata todo esto? es un orfanato, es un edificio de caridad, eso no puede hacerlo el estado... ¿a qué se debe? –

¿Usted quién es? –

Soy la maestra de música aquí. –

Yo la he visto, en otro lugar... usted es Historia, la famosa cantante. –Exponía el segundo oficial en escena.

Eso no tiene nada que ver, dígame ¿por qué están desalojando? –

El actual dueño está envuelto en un problema legal, el estado lo está demandando a una corte... por la pelea de los fondos que se le otorgaron mientras participó bajo el nombre del equipo nacional y por lo tanto todos sus bienes, incluyendo este lugar, serán confiscados. –

¡Pero! ¿Y los niños? –

Gritó Iván asustado, Historia colocó una mano al frente de aquel hombre y le dijo. –Tranquilo Iván... –Stjepanovic no sabía qué hacer, observaba el edificio a un costado y luego a Iván, quien tenía un rostro desesperado, enseguida una idea llegó a su cabeza y rápidamente expuso. –Iván, dile a los niños que se alisten para dar un paseo. –

Pero señora Historia. –

Iván... es mejor que vayan conmigo a que los niños queden en la calle. –

Sí señora. –

Rápidamente aquel hombre se movió, mientras que los policías intentaron seguir al conserje para hacer más rápida la situación de desalojo.

Y usted... ¿A dónde va? –Observó seria al policía, quien se detuvo. –Será mejor que actúe de forma amable o seré yo quien imponga una demanda contra la policía por maltrato a menores. –

Como sea tienen dos horas. –

La mujer estaba pálida, ¿qué hacer para ayudar Iván? Historia se encargó de hacer una llamada, necesitaría varios autos y preparar las habitaciones de su enorme hogar para la llegada de esos niños. Luego de discutir con su esposo ella había entrado a la casa y al hacerlo, invitó a Iván a llamar a Viktor.

*+8*+8*

Apartamento de Nikiforov.

Viktor estaba discutiendo con los policías que habían llegado a incautar su hogar, Mila se mantenía con Yuri, alejada de los uniformados y de Viktor, en el pasillo mientras que Nikiforov sólo podía ver como sellaban la puerta de su apartamento con una cinta amarilla y colocaban un candado, no le dieron oportunidad de sacar nada, pero al menos Yuri había guardado sus cosas y también algunas de Viktor antes de que este llegara.

Nikiforov mientras observaba partir a los policías, se acercó a Katsuki y a Mila expresando.

Esto es increíble. –

Viktor. –

El rostro sumamente preocupado y asustado de Katsuki fue apreciado por Nikiforov, quien no supo qué hacer o qué decir, no obstante, lo intentó, permitió que su corazón hablase y acercándose a su prometido le dijo con voz suave y grave. –Yuri lo siento, lamento todo esto, tú no debiste ver eso. –

El peli negro negó, observaba a Viktor a los ojos con una expresión decidida y llena de valor. –Tranquilo estoy aquí para apoyarte, sé que todo se arreglará de algún modo. –

Gracias... –Dijo un poco cabizbajo, Mila estaba muy preocupada, con prisa susurró.

Viktor, ambos pueden quedarse en mi casa si no tienen a donde ir. –

Mila te lo agradecería de verdad. –

Claro, ahora ánimos, vamos a casa. –

Ya estaban movilizándose cuando Nikiforov recibía otra llamada, él notó el número y expuso.–Mila, Yuri yo... tengo que atender esta llamada, esperen aquí. –

Se apartó de ambos mientras Katsuki lo observaba un poco confuso, Viktor en cambio escuchaba a Iván hablarle de forma rápida.

Iván cálmate. –

Viktor, ¿Qué ha sucedido? –

Te lo explicaré, sólo no muevas a los niños, yo intentaré...

No se puede hacer nada tienen una orden Viktor. –

Lo siento mucho Iván. –Dijo con un enorme nudo en su garganta. –Perdóname, no sé qué hacer. –

Un largo aliento se escuchó al otro lado de la línea, Iván con calma y voz profunda expresó.Escucha Viktor, no sé en qué problema estés metido, sólo sé que tienes todo mi apoyo, te conozco y sé que no harías algo estúpido; a lo mejor esto es un error. –Nikiforov observaba el piso en silencio, mientras Iván agregaba. –Escucha… No te preocupes afortunadamente la señora Historia está aquí. –

¿Historia? –

Sí... la maestra de canto, ella es una famosa cantante y ha ofrecido su ayuda para cuidar de los niños... al menos hasta que se resuelva el problema. –

Al menos una buena noticia, por favor dile que se lo pagaré, yo mismo veré cómo reintegrarle los gastos que causara este problema. –

Viktor yo iré con ella a su casa... deberías ir tú también para decirle esto y para agradecerle y de paso para explicarme que está ocurriendo. –

Está bien iré... –Dijo recibiendo la dirección y apuntándola en su celular, Viktor se tranquilizó y aceptó la ayuda por ahora...

La situación se había vuelto alarmante, Viktor ahora estaba en un enorme problema, jamás pensó que el amor fuera a darle tantos líos, pero al final todo este sacrificio valía la pena, debía seguir adelante por su hija y por Yuri, el cual al terminar la llamada lo recibió, le dedicó un fuerte abrazo que hizo en Viktor sentirse seguro y tranquilo, cerró sus ojos y confesó en su oído.

Odio este país Yuri. –-

Tranquilo... –

Quiero desaparecer, llévame contigo. –

Katsuki agrando su mirada, inició a temblar, la templanza y fortaleza de Nikiforov había sido despedazada, aquel rostro sonriente y animado había quedado en Japón, se dio cuenta que su querido Viktor estaba perdiendo la fuerza desde que llegó a ese oscuro lugar. Yuri se sintió preocupado pero no debía demostrarlo, es más, debía darle ánimos y sacar a flote a Viktor de todos aquellos problemas.

No digas eso. – Le dijo separándolo y mirándolo a los ojos. –Tú, me enseñaste a no escapar, a no huir, debes luchar y lo haremos juntos. –

Yuri... –Lo besó de manera cariñosa.

Podrán quitarte el dinero, tu casa, tus títulos, todo, pero hay algo que ellos nunca podrán quitarnos Viktor. – El mencionado lo observaba con atención. –Nunca nos quitarán lo que sentimos aquí… –Dijo posando su mano derecha en su propio pecho y la otra en su vientre diciendo. –Y aquí… nuestro Amor y vida, eso es lo que nunca podrán quitarnos Viktor. –

Sus lágrimas se deslizaban por sus mejillas, Yuri le había dado enormes fuerzas y más aún la vida que crecía en él, tragó ese grueso nudo y destensó sus hombros para abrazarlo de manera entregada y besar su mejilla susurrando en un claro ruso.

Te amo tanto Yuri, nunca agradecí tanto al amor y al destino por haberme permitido conocerte. –

Yuri aunque no comprendió nada asintió y sonrió decidido, Mila dibujó una sonrisa y bromeó un poco. –Vamos ya tortolitos.-

Mila los llevó hasta abajo, en cuanto salían del edificio, afuera ya les esperaba una avalancha de periodistas, Viktor y Yuri al salir del edificio eran cegados por los flashes de las cámaras.

¡Señor Viktor! ¡¿Es verdad que ya está arruinado?! –

¿Qué pasará con su carrera ahora?–

¡Yuri!–

Gritaban empujándose al ver al japonés tras de Nikiforov, aquellos periodistas iniciaron a apretar a ambos, Yuri inició a sofocarse, había tenido a Viktor sujeto de su mano, pero aquella enorme bola de periodistas los separaron.

¡Viktor!– Gritó Katsuki asustado siendo desplazado a un costado del edificio.

– ¡YURI! –

El platinado no lograba verlo, se asustó porque se empujaban y era peligroso si Yuri se caía. Esto hizo que Viktor se desesperara, inició a buscarle, pero era imposible moverse; mientras que Yuri era empujado, acosado y acorralado, Mila también había sido separada de ellos, pero, al menos logró salir de aquel tumulto de hombres, mientras Viktor también salía y cuando divisó a la chica le gritaba.

¡¿Y Yuri?!–

–Si-sigue ahí. – Respondió sofocada y asustada.

Viktor estaba aterrorizado, no podía ver a Yuri, el cual.

Trataba de buscar una salida, pero no dejaban de empujarlo a la pared, su primer instinto fue proteger su vientre agachándose un poco mientras daba pasos hacia atrás, al hacerlo Katsuki estuvo a punto de caerse, cuando una mano rápidamente y de manera fuerte lo sujetó y lo sacó de ahí, Yuri respiraba agitado y tocia, eso había sido peligroso.

Viktor, quien había estado viendo con pánico a los costados de esa bola de periodistas, logró visualizar a Katsuki, con prisa llegó a su lado lo abrazó cuestionando.

¿Estás bien Yuri?–

Sí–

Katsuki-san. –

¡Morooka-san!–

El periodista asintió y rápidamente gritó. – ¡Aquí vienen de nuevo!, vengan vamos hay que salir de aquí. –

Ellos con Mila, corrieron, colocaron la maleta en el auto rentado de Morooka y salieron de ahí, lejos de esa tromba de periodistas...

*+8*+8*

Casa de Mila Babicheva...

Yuri recibía un vaso con agua de parte de la peli roja, la cual estaba más que preocupada por el estado de Katsuki, a quien con calma y voz suave le cuestionó.

¿Yuri está todo bien? –

Tanto Viktor como Morooka observaron al peli negro, quien estaba pálido y aun temblando, Yuri sujetó la mano de Mila y asintió susurrando.

Sí Babicheva-san, estoy bien. –

Por favor llámame Mila. –

Sí... –Dijo con suavidad.

Katsuki-san, ¿Qué está pasando? ¿Es todo cierto lo que dicen en las noticias? –

Morooka-san. –

Hisashi, créame que le agradezco lo que hizo. –Dijo Viktor cortando la conversación que se iniciaba entre ellos dos. –Pero Yuri necesita descansar un momento después de ese susto horrible. –

Pero Nikiforov-san... –

Por favor, sé que Yuri responderá a sus preguntas, pero, por ahora sólo dele tiempo. –

Está bien... –El peli negro se puso en pie, observó a Viktor y susurró. – ¿Le puedo hablar en privado Nikiforov-san? –

Sí...– Ambos se movieron a la entrada de aquella casa mientras Mila se acercaba a Yuri, el cual le confesó querer recostarse un momento.

Mientras ellos.

Nikiforov-san, usted está en un grave aprieto. –

Lo sé...–

Supe que todas sus cuentas fueron bloqueadas y de manera discriminativa lo expulsaron de la selección. –

Eso también lo sé. –

Sé que lo sabe, pero lo que no sabe es que Rusia no puede hacer eso. –

¿De qué habla? –

Según investigué, ellos lo demandan porque ha ensuciado el nombre de este país tan homofóbico y porque ha promovido la homosexualidad... pero lo que están haciendo es arbitrario. –

Hisashi... sé que es injusto, pero así son las leyes aquí, una persona como yo, que tenemos preferencias sexuales, tabús, no tenemos ni voz ni voto. –

Claro que no, si usted me lo permite puedo contactar al movimiento en pro de los derechos de igualdad de su país e imponer una contra demanda pues... si bien es cierto, usted vivió de los subsidios y de pagos del estado de Moscú y de el mismo país, usted representó al mundo en el campeonato mundial, es decir ganó una medalla. –

La cual no vale nada ahora. –

Claro que lo vale, el estado no tiene derecho de hacer esto, están actuando de maneras con las cuales usted se puede beneficiar. –Viktor suspiró hondo observaba a un lado con tristeza, de poco servían esas palabras pues terminarían en eso, simples palabras.

Entiendo. –

¿Puedo ayudarle? ¿Me permite hacerlo? –

Haga lo que quiera, aunque de nada servirá. –

No pierda la fe y siga luchando, no se rinda. – Morooka colocó sus manos en sus hombros y lo observó a los ojos. –Si usted ama a Katsuki-san hágalo por él. –

Viktor asintió mientras el periodista partía y agregaba.

Me contactaré con usted en unos días...–

Viktor vio partir a aquel hombre mientras Mila llegaba a su lado y exponía, –Yuri se quedó dormido en mi habitación, es la más grande, si quieres puedes ir con él yo debo regresar al complejo. –

Viktor abrazó a la peli roja quien acarició su espalda dándole pequeños golpes y expresando.

No te preocupes todo saldrá bien, aquí estarán bien, no necesitas irte, quédate todo lo que quieras. –

Gracias Mila. –

Hay comida en la cocina, sírvanse y siéntanse cómodos. –

Está bien. –

La joven rusa dejó su hogar, mientras Viktor observaba con atención aquellos cuadros en los cuales figuraba la enorme familia Babicheva. Viktor se encaminó a la habitación en la que estaba Yuri, se había quitado el abrigo y tirado su corbata y guantes al piso, se acercó a la cama en la que Yuri dormía de costado, él se situó por detrás y le abrazó para darle calma al tiempo que susurró.

Yo los voy a proteger... no permitiré que nada malo les pase. –

Yuri se removió en la cama, ladeo su rostro y llamó con suavidad. –Viktor. –

Descansa Yuri. –

Todo va a salir bien, estamos contigo. – Expuso mientras tomaba su mano y la posaba en su pequeño vientre en el cual su hija se movía inquieta a pesar del cansancio de su "madre".

La nieve y el viento soplaban afuera, Viktor fue cerrando los ojos, al menos tenía amigos los cuales no le habían tratado de esa manera tan nefasta. Se sintió seguro, arrullado y agradecido en aquella cama al lado de Yuri y de su pequeña, estaba seguro que ese cruel día terminaría... y que un nuevo día vendría con buenas noticias, pues lo peor había pasado, o al menos la tormenta se había calmado.

Continuará...


¿Y bien?

¿Qué les ha parecido?

Espero de verdad lo hayan disfrutado, se viene otro capítulo lleno de emociones el miércoles (Si me atraso es porque estoy en vías de traerles un AMV también así que si se atrasa saldrá jueves)

De verdad muchas gracias por sus votos, sus follows, sus likes y sus comentarios me ayudan mucho y me dan más ánimos de seguir adelante, no se contengan y expresen lo que sienten n_n

Gracias de nuevo besos y ¡hasta pronto!

Aurora.