Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.

*Capitulo 10: Los planes en contra

Al día siguiente del encuentro con los Britter, la Residencia Ardley recibió las no muy gratas visitas de Eliza y la Sra. Leegan. Ambas fueron a visitar a la Tia Elroy, pero sobretodo, para escuchar todo sobre los preparativos del baile que se daría la próxima semana.

Después del almuerzo, Candy se excusó diciendo que tenía deberes que hacer y se dirigió a la biblioteca. En realidad la pequeña no quería tener un encuentro con Eliza, ya bastante tenía con verla durante la semana y soportar sus constantes burlas. Como Archie se encontraba ocupado ayudando a la Tia Abuela con los preparativos de la fiesta, Stear decidió refugiarse en su taller para continuar con sus inventos.

Junto con la Tia Abuela, Eliza y su madre disfrutaban de la tarde en el salón principal
-¿Cómo van los preparativos? Me imagino que habrá mucho por hacer Tia Elroy...- preguntaba Sara Leegan
-Ya casi todo está listo...los mayordomos y los sirvientes han estado preparando todo por semanas...las invitaciones han sido enviadas y ya muchos han respondido que nos acompañarán... Estoy segura de que será todo un éxito- se congratulaba la anciana
-¿Y quiénes vendrán Tia Abuela?- Cuestionó Eliza
-Todas las familias distinguidas de Chicago, algunas celebridades del teatro, políticos influyentes...muchos miembros de nuestra familia y los socios importantes de nuestras empresas-
-Será todo un evento Tia...me imagino que querrá que todo salga sin problemas- agregó maliciosamente

La Tia saboreaba su té y al escuchar esto, dejó la taza que tenía en sus manos y exclamó
-No habrá ningún problema...ya tomé medidas pertinentes...- agregó secamente
-Es que ya sabe Tia Abuela...en la última fiesta que tuvimos, Candy se quiso lucir bailando con los chicos toda la noche y toda la familia murmuraba...- sonrió maliciosamente la pelirroja.

Hubo un silencio y la anciana seriamente comentó
-Ya me he encargado de eso también...Stear acompañará a Candice al baile-
-¿Y qué hay con Archie?- preguntó muy astutamente la joven
-Archibald irá con Annie Britter-
-¿Los Britter nos acompañarán? - inquirió la Sra. Leegan
-Así es, el Sr. Britter es uno de los socios más importantes de una de las empresas de la familia; además Annie Britter es una perfecta Señorita, le hará bien a Archie el asistir al baile con una chica de buena cuna como ella, alguien a la altura de nuestra familia-

Eliza sonrió con triunfo...no cabían dudas, ahora todas sus sospechas se confirmaban, la Tia Elroy definitivamente quería chicas de sociedad para sus sobrinos y Candy no era para nada una candidata a considerar. El que fuera acompañada por Stear sólo le confirmaba que la Sra. Elroy quería alejar a toda costa a su sobrino favorito de la pequeña. ¡Esto se estaba poniendo interesante! se decía la joven Leegan.

Mientras tanto, en la biblioteca, Candy estudiaba con fervor para poder responder al examen de biología que tendría al día siguiente. Como se le estaba dificultado pensó en pedirle ayuda a su primo y sin demora se dirigió al taller de Stear.

El joven se encontraba muy ocupado en su nuevo invento, se trataba de unos guantes que tenían piezas de succión que le permitían caminar tanto por las paredes como por en el techo. Estaba muy concentrado probando su loco invento y durante la fase crítica de su experimento, colgado del techo, escuchó que alguien lo llamó y perdió todo control...cayendo sobre el colchón que para su fortuna, había preparado en caso de que algo sucediera.

Al entrar y llamar a su primo, Candy notó que algo caía estrepitosamente al piso...pero todo fue tan rápido que sólo pudo distinguir, unos segundos después, a Stear en el suelo; el joven estaba de espaldas sobre el colchón con los lentes atravesados sobre la cara, con las manos y pies al aire enfundados con guantes...la chica al ver la escena no puedo más que reír...
-Pero Stear...¿Qué te sucedió?- y se tapaba la boca para controlar la risa
-...- el joven sólo la miró y comenzó a reír con ella
-¿Estás bien?...¿Qué invento raro estás probando ahora?-
-No te preocupes Candy, todo lo tenía perfectamente calculado...suerte que preparé el colchón- y mostrándole los guantes continuó -Es mi último invento, los guantes del Hombre-Araña...-
-¿Hombre-Araña?-
-Si...hasta antes de que llegarás estaba caminando por el techo-

Ahora Candy entendía, lo que vio caer no fue otro que el mismo Stear y mirando al techo exclamó
-¿Te lastimaste?...parece ser muy alto-
-No pasó nada, estoy bien...- dijo acomodando sus lentes y quitándose los dichosos guantes -¿Qué te trae por aquí Candy?...pensé que estarías con Archie-
-No, él está ayudando a la Tia Abuela y como Eliza está en el salón con la Tia, me encerré en la biblioteca a estudiar...no quiero tener un encuentro desagradable con ella-
-Entiendo...¿Quieres que te ayude con algo?- le preguntó mirando el libro que tenía en las manos
-Si...en realidad sólo necesito que me ayudes a comprender esto de biología, no lo entiendo muy bien-
-Déjame ver...- y mirando el libro se dirigió a su escritorio para tomar uno de los tantos que tenía ahí -...toma Candy, este libro tiene mejores ilustraciones y es más completo, lo entenderás mejor-

Candy lo tomó y empezó a mirar algunos de los dibujos e ilustraciones, definitivamente éste libro era mejor que el que tenía. Stear le explicó un par de cosas en las que la chica tenía duda y la pequeña de inmediato comprendió que no era tan difícil estudiar si se tenían las herramientas correctas, como en este caso lo era el libro de Stear.

El joven le dijo que podría conservar el libro hasta la próxima semana ya que por el momento no lo necesitaría. Candy se lo agradeció y se despidió de él para dirigirse nuevamente a la biblioteca.

Pero al salir, notó que el día era agradable para ir a dar un paseo, así que de inmediato empezó a caminar por los jardines y sin darse cuenta llegó hasta el lago. Una vez ahí se recostó sobre el césped cruzando los brazos bajo su cabeza, hacia mucho que no disfrutaba de la tranquilidad de un día soleado y cerró los ojos para dejarse llevar por los sonidos del lugar.

Recordó que había salido muchas veces de paseo con Annie en días como éste cuando todavía estaban en el Hogar de Pony. Ambas niñas disfrutaban seguido de caminatas por el campo y picnics...esos eran tiempos donde no habían problemas y preocupaciones, sólo se divertían una al lado de la otra. Abrió los ojos pensando en su querida amiga y se dijo
-Tal vez eso nunca vuelva a pasar...El tiempo ha pasado para nosotras y tal vez la amistad con Annie se ha terminado...- suspiró pesadamente

Candy deseaba que ahora que era una Ardley, Annie le permitiría ser su amiga...¡la extrañaba mucho! Pensó que tal vez durante el baile que tendrían la próxima semana, podría hablar con ella y así retomar la amistad que había sido trucada hace ya algunos años. La chica sólo podía desear que no fuera demasiado tarde para continuar la amistad con su querida Annie.

Se puso de pie y al levantar los libros notó que un pedazo de papel cayó del libro de Stear. Lo miró y notó que habían unas palabras escritas...

"...aunque el tiempo se ha llevado ya el día en que nos vimos por primera vez, el recuerdo de tu presencia en ese entonces está vívidamente plasmado en mi mente y grabado eternamente en mi ser..."

-¿Qué será esto?- se preguntó
Pero al notar que era la letra de Stear pensó que sería el extracto de un libro o algo así...no importando qué fuera, encontraba las palabras bellamente expresadas. Esto despertó su curiosidad, ¿sería acaso un poema?...Lo leyó varias veces, en verdad que encontró hermoso lo que decía. Colocó nuevamente la nota en el libro de Stear y se dirigió de vuelta a la Residencia.

Regresó sin prisa, pero para su desgracia, lo hizo justo en el momento en que Eliza y su madre se despedían
-Buenas tardes- se limitó a decir Candy
-Hola Candy...veo que estás estudiando para el examen de mañana- exclamó Eliza mirando los libros que llevaba con una sarcástica sonrisa
-Acertaste Eliza, estoy tratando de entender y aprender todo para mañana-
-Pues buena suerte...se que el profesor Jenkins es muy estricto y sus exámenes son muy difíciles-
-Te agradezco el que te preocupes por mi...pero Stear ya me explicó algunas cosas y pienso que no tendré problemas mañana para responder...así que con su permiso, me retiro...que tengan una buena tarde- y se alejó de ahí después de hacer una cortés venia.

La joven Leegan se quedó sin respuesta, aunque Candy se había defendido ante su sarcasmo, los modales con los que se expresó la harapienta habían mejorando...esto la enervó. Pero sonrió al saber que también le había dado una pista del porqué de sus buenas notas en el colegio...¡Stear era la clave de todo!

Seguramente el chico la estaba ayudando y por eso ella estaba mejorando en sus estudios. Eliza decidió que tenía que hacer algo para que Candy no contara con la ayuda de Stear y sonrió al pensar que ya tenía en mente la excusa perfecta...se trataba de su mejor amiga, Luisa!

Cuando regresó a la Mansión Leegan, de inmediato le escribió una nota a su amiga Luisa Callahan... La chica provenía de una buena familia y aunque no era tan importante como los Ardley o los Leegan, su padre Stephen Callahan, era un respetable Abogado y había trabajado con las familias más adineradas de Chicago, llegando a tener buen prestigio y muchas influencias. La Tia Abuela no pondría ninguna objeción a Luisa.

Su plan era perfecto...durante el baile, Annie Britter iría como acompañante de Archie y aunque Stear había sido asignado para ir con Candy, ella encontraría la manera de que Luisa conociera a Stear; conseguiría que ambos pasaran un tiempo charlando juntos y tal vez, con un poco de suerte, el joven inventor hasta se interesaría en su amiga! Pero había un problema y éste era Candy, por lo que meditó un buen rato en cómo distraer a la chica. La respuesta le llegó de la manera más sorpresiva, le pediría a su hermano Neal que lo hiciera!

Sin demora, se dirigió a la habitación del joven y sin tocar la puerta entró
-Neal, novedades...-
-¿De qué se trata Eliza...qué quieres? no ves que estoy leyendo, además entraste sin siquiera llamar!- respondió de mala gana y levantándose del sofá donde leía
-No me interrumpas...Necesito tu ayuda, se trata de Candy-

Al escuchar el nombre la pequeña, Neal miró con interés a su hermana
-Ahora sé el porque de las buenas notas de esa en el colegio...Stear la ha estado ayudando!-
-¿Y qué con eso?-
-Pues que hay que evitar que Stear tenga tiempo con la huérfana-
-¿Cómo piensas lograrlo Eliza? ellos viven en la misma Residencia y no veo el cómo podrías evitarlo-
-Si bien recuerdas, te comenté que la Tia Abuela no veía con buenos ojos el que Archie tuviera tantas atenciones con Candy...pues bien, parece ser que el día del baile, Annie Britter será la acompañante de Archie y Candy de Stear...-
-¿Y eso de que te sirve a ti?...como yo lo veo, ya está todo decidido entonces- dijo cruzando los brazos.

La pelirroja miró a su hermano resignada, sabía que Neal no era un chico brillante y que no entendía del todo sus planes
-El día del baile quiero que tú estés con Candy...- y se lo dijo lentamente y con una mirada fría
-¿Yo Eliza?...Pero Candy no me dejara siquiera acercarme a ella...- y con cierto nerviosismo continuó -Sabes bien, muy bien que no me agrada su compañía...- se excusó diciendo
-¡Pues tendrás que hacerlo! - mientras caminaba frente a él de un lado al otro y meditando todo agregó -Esa noche, presentaré a Stear con Luisa, conociendo como es, no se negará a permanecer a al lado de mi amiga si ella charla amenamente con él...mientras tanto, tú te acercarás a Candy y la distraerás para darle tiempo a Luisa de platicar y bailar con Stear; ella tratará de que la invite a pasear el próximo fin de semana...-
-¿Y qué conseguirás con todo esto?- preguntaba el confundido Neal
-Pues que la Tia Abuela se de cuenta de que hay alguien de buena familia interesada en Stear...Yo estaré al lado de la Tia Elroy y le haré notar que Stear y Luisa hacen buena pareja. Conociéndola, la Tia verá en Luisa una buena candidata para su sobrino y bueno...propiciará que ambos empiecen a visitarse. Así ambos chicos Cornwell estarán ocupados con otras chicas y la Sra. Elroy se encargará de que se mantengan alejados de esa harapienta ¿No te parece mi plan genial?- su mirada estaba llena de maldad y su sonrisa era una mueca grotesca.

Neal la miró y sintió temor de su hermana, nunca pensó que su odio por Candy llegara al extremo de manipular a tantas personas en el camino y desafortunadamente para él, también participaría y sería parte de este juego.

Sólo sintió que algo no estaba bien y dudaba de querer llevar a cabo los planes de Eliza, pero no podía negarse a nada, su hermana no lo dejaría en paz hasta que hiciera lo que le pedía...con resignación y bajando la mirada en signo de derrota agregó
-Lo que digas Eliza...haré lo que me pidas...-
-Pareces no alegrarte con mi idea...no me digas que te es tan repulsivo el hablar con Candy sólo unos minutos mientras Luisa hace su parte del plan con Stear-
-No...no es eso, es que...no creo que sea justo para Luisa y para nuestro primo...jugar con los sentimientos de otros no me parece correcto-
-¡No digas tonterías!- y le lanzó una mirada muy fría -Se perfectamente que Stear no se interesará en ella, a él sólo le interesan sus inventos...se que ambos se verán sólo un par de veces y nada más...eso me ganará tiempo para pensar en algo más-
-Entonces, ¿Porqué lo haces Eliza?-
-¡Porque no soporto a Candy...no la tolero, ni quiero que este bien o le vaya bien!- se lo decía con mucho odio y empuñando ambas manos.

Su hermano comprendió todo, Eliza sería capaz de hacer cualquier cosa con tal de dañar a la chica...contar con el odio de su hermana significaba tener una gran enemiga en contra.

Cuando Eliza dejó la habitación de su hermano, lo dejó sumido en una gran disyuntiva. Hasta hace poco, Neal había compartido los mismos sentimientos que tenía su hermana por Candy...ambos la odiaban. Pero desde el día de la cena en la Residencia Ardley, algo en su interior cambió; había visto algo en la pequeña que no había percibido antes... eran la gentileza y buen corazón de Candy.

Recordó ese día que cuando la observa para entender que era lo que los chicos Ardley admiraban en ella y descubrió una faceta de Candy que no había visto antes. La chica irradiaba franqueza, por lo tanto cualquiera se sentiría en confianza con ella...asimismo, su manera de ser era muy sincera y sin máscaras, lo que provocaba que los demás vieran en ella algo genuino y sin hipocresía.

Aquella noche, al observarla por un rato, Neal contempló por primera vez la verdadera belleza de Candy...se trataba de su belleza interior! Al haberse acercado a mirarla más de cerca, por primera vez sintió esa atmósfera de confianza y sinceridad que la rodeaba.

En el pasado siempre estuvo frente a ella acompañado de Eliza y Candy cambiaba su carácter por uno a la defensiva. Sin embargo, esa noche su hermana no estaba con él y al notar Candy su presencia lo único que hizo fue dedicarle una sonrisa. Eso desarmó por completo al Srito. Neal, nunca antes había recibido un gesto así por parte de una chica y no de la manera tan gentil en que Candy se la dio.

Como muchas de las chicas que conocía eran amigas de su hermana, lo miraban como alguien pretencioso y orgulloso sin darle la oportunidad de que lo llegaran a conocer plenamente. Neal escondía mucho de lo que era por su carácter débil ante una hermana y madre manipuladoras. La pedantería que mostraba hacia los demás no era más que un caparazón donde refugiaba a un chico tímido y temeroso.

Desde pequeño fue educado por una madre orgullosa y pretenciosa; su padre aunque era alguien de naturaleza tranquila y agradable, siempre dejó que fuera su esposa Sara quien llevara la educación de sus hijos debido a sus largas ausencias por negocios. Con su altanería y sus maneras egoístas, su madre había logrado que Eliza no sólo fuera una fiel copia de ella, sino que se había salido de todo control y se percibía que la jovencita sería mucho peor que su madre al crecer.

En su caso, Sara Leegan le exigió mucho a Neal desde pequeño al ser el único heredero de la familia; siempre educándolo para ser tan déspota y egoísta como lo era ella. Pero Neal pronto descubrió que no le gustaba esa manera de ser, pero al no tener opción, terminó cediendo ante su madre. Por eso, volcó todas sus energías en esconder lo que realmente era como persona y lo que sentía...todo lo guardó tras una máscara de orgullo dejándose llevar por cuanto su madre y hermana le decían que hiciera o dijera. Lo que en realidad estaba ocurriendo es que dejaba toda la responsabilidad que tenía en manos de otros para así esconder lo débil de su carácter.

Aunque el chico hubiera querido ser agradable a los demás, la presencia de las mujeres Leegan y las burlas a las que estaba sujeto, impedían que Neal no fuera de otra manera...las circunstancias lo habían llevado a ser alguien que en realidad era muy opuesto a lo que en verdad era; así Neal se convirtió en un orgulloso, prepotente y déspota muchacho, ocultando en lo más profundo de si mismo su verdadero carácter. El joven tomó el camino más fácil y cómodo, convirtiéndose en lo que su madre y hermana esperaban de él, sin dar lugar a ser él mismo.

Ahora que Eliza le había pedido una vez más hacer algo en contra de Candy, lo aceptó con resignación. Pero algo de lo que vio en Candy últimamente, lo hacia pensar mucho en ella y en cierta manera el plan de su hermana le daría una oportunidad de conocer un poco más de esa gentil pequeña...después de todo, se dijo, no sería tan malo pasar unos minutos a solas con Candy.

Los eventos a este momento, estaban tomando otro rumbo y lo que ahora parecía una simple curiosidad en Neal, cambiaría totalmente y todo daría un giro inesperado para la sorpresa no sólo del joven Leegan sino también para algunos más.

Notas:

Buen día a todos! Mil gracias por seguir leyendo pero sobretodo comentando...me gusta muchísimo recibir todos sus mensajes.

Agradezco a todos el que dediquen un poco de su tiempo a mi historia.

Les deseo un maravilloso fin de semana! Seguimos en contacto!

Un abrazo enorme

Adriana