* Mis notas al final

- Suficiente –bufó hastiada June. Con desdén bajo los binoculares que le permitían observar el interior del departamento, las últimas 5 horas había seguido sigilosamente a Hyoga y Shun, los espero afuera de un antro, ahí los jóvenes se hicieron notar por unas gemelas rubias de ojos negros.

Tras tomar algunos tragos, baile, risas y besos; salieron encaminándose hacia el departamento de los chicos, al llegar Hyoga le ofreció lo que parecía un cóctel a su acompañante, después de besarse apasionadamente en la diminuta cocina, desaparecieron por el corredor que daba a su habitación. La tenue luz en la estancia le permitió a la amazona ver a Shun charlar con la joven y tras tomarle la mano tiernamente, sin prestar la mínima atención a la desaparición de Hyoga, se acercó hacia su cara con intención de besarla, al paso de los minutos, los besos y caricias se habían intensificado, cuando Shun se despojó de su camisa color humo, June aparto violentamente los binoculares, conteniendo la sensación de arrojarlos por la azotea desde la que le vigilaba, desde hacía un mes.

- ¿Qué, esperabas? –se reclamó a si misma –ni siquiera me recuerda, nunca supo lo que sentía….lo que siento –. Creí que sería más fácil, en mi corazón no ha pasado el tiempo para mí, él no ha cambiado –suspiró –es más extrovertido y confiado, me gusta ese lado que de otra forma nunca hubiera conocido. Nunca lo he visto al lado de Ikki, ansiaba conocerle, es muy misterioso y retraído, aunque ignore que es el santo del Fénix, sigue luciendo imponente. Seiya parece lo más lejano a un santo de Atena, es tan rebelde, infantil y disperso que si no fuera por los relatos, que ya parecen leyendas de su valentía, cualquiera creería que es una broma poco graciosa. Shiryu creo, es el más ecuánime de los cinco, además se conserva en buena forma, será más sencillo con él, me divierte la forma en que se le dificulta hablar con Sun-rei, Shaina me dijo que parecían estar enamorados, ¡que tristeza! –Suspiró –Hyoga, es su mejor amigo, como siempre, ignoro como era antes pero me parece muy atento, confiado y dulce, sin embargo su mirada a veces parece congelarte. Será divertido entrenarlos –sonrió –falta poco para ello, Saori quiere que lo llevemos con calma, no estoy segura de cuanto podré soportar, finalmente en el santuario, no hay que proteger –June, cerró su puño derecho con furia después de este pensamiento.

A la mañana siguiente Shun fue despertado por el timbre de la puerta, perezosamente y de mala gana fue a abrirla vistiendo un pantalón deportivo color gris y el pecho descubierto, la visita no deseada solo incremento su mal humor.

- Hola hermanito ¿desvelado? –interrogó Ikki, entrando en el departamento sin ser invitado.

- Ahh, si pasa –contestó irónico, azotando la puerta –¿Qué quieres Ikki?.

- ¡Que modales! –mencionó desde el sofá, donde ya se había instalado –¿eso te enseñe?.

- La verdad, no recuerdo hace años que he estado fuera –le dirigió una mirada fiera.

- Debo recordarte, ¿que me suplicaste ir a Francia? –preguntó arqueando una ceja.

- Bueno, ya –volteó los ojos en blanco –¿Qué quieres? –volvió a interrogar de mala gana.

- ¿No puede un hermano mayor, llevar a su ototo a desayunar? –preguntó inocentemente tras apuntar hacia el reloj que marcaba las 10:00 am –a menos que desees seguir durmiendo –añadió.

- Pues si, si quiero así que regre…

- ¿Shun que pasa? –interrumpió adormilada la rubia de la noche anterior que salió descalza portando una traslucida camiseta blanca de Shun –hay mucho ruido –continuo, deteniéndose en seco al percatarse de la presencia de Ikki.

- No es nada, es solo mi hermano –explicó Shun.

- ¿Her…hermano? –Titubeó la joven bastante cohibida, intentado cubrir su cuerpo con la única prenda que llevaba ayudada de sus manos.

- Así es –afirmó escuetamente Ikki –señorita lo mejor será que se arregle y se vaya, mi ototo y yo ya tenemos planes.

- ¡Ikki!, ¿que demonios estas creyendo? al pensar que…

- Shun, este…no pasa nada, recordé que tengo hacer algo, si eso –interrumpió azorada la chica a Shun visiblemente molesto por la interrupción y por la forma de Ikki de mandar en su vida –despertare a mi hermana y nos iremos –dijo retirándose hacia la habitación del chico ubicada al fondo del corredor.

- Y…¿Qué deseas desayunar, Shunny? –interrogó Ikki llanamente.

- Debes estar idiota si crees que saldré contigo, no soy un niño al que puedas controlar –desafió retándole con la mirada. Ikki conocía de sobra el carácter caprichoso y rebelde de su hermano, de niños solía pasar por alto este comportamiento, pero ahora no estaba dispuesto a soportar ninguna de sus insolencias.

- ¿Y el gaijin? –señaló con rudeza.

- No es de tu incumbencia –contestó aun mas molesto Shun y se dio la vuelta dispuesto a largarse de la habitación.

- Espera –interfirió tomándole por un brazo –peleas, insolencia, rebeldía, se que no eres así Shun.

- No puedes asegurarlo –contestó zafándose del agarre –durante cinco años no has hecho el mínimo intento por conocerme.

- ¿Y de quien es la culpa? –Interrogó calmo Ikki, obligándole a verle –¿quién salía huyendo tan pronto llamaba?, ¿Quién siempre parecía tener algo mas importante que hacer?, ¿Quién dejo de venir a Japón en verano? no te atrevas a reclamarme por eso.

- ¡Y durante 5 meses te importa menos que nada, estar conmigo! –soltó herido Shun.

- ¡Vamos, Shun, te fuiste 6 años!, es obvio que tenga una vida sin ti, pero eso no quiere decir que quiera tener una vida en la que no estés incluido; eres mi única familia –puso ambas manos encima de los hombros del peliverde dándole una leve sacudida –mi hermano menor, sabes que no hay nada en este mundo que no esté dispuesto a hacer por ti –añadió tiernamente.

- Demuéstralo –dijo Shun, mas calmo y visiblemente afectado por el cariño demostrado por Ikki, pero al mismo esperando que su hermano se negara para así poder darse toda la razón que era Ikki quien le ocultaba algo para poderlo contraatacar y añadió con malicia –quiero ir a tu casa.

- No veo que le verías de interesante, son solo paredes y muebles –señaló Ikki, desviando la mirada.

- Lo sabía, vienes con un discurso ridículo de la familia en el que no crees ¿Por qué no te haces un favor, te largas y me dejas en paz? –exclamó Shun –te aseguró que así serás muy feliz, sin mi en tu vida.

- Tanto extranjero te ha afectado –susurro Ikki al oído de Shun que antes de que pudiera defenderse, su hermano lo había conducido violentamente hacia la pared más próxima recargando un brazo encima de su pecho aprisionándolo con el muro que tenía a su espalda –no voy a seguir tolerando tus faltas de respeto Shun, te guste o no soy tu hermano mayor y aunque te diera motivos para no hacerlo, debes respetarme. ¿Ha quedado claro?, ¿Qué si está claro? –interrogó nuevamente tras una sacudida, Shun asintió levemente –quieres venir a casa hazlo, sabes tan bien como yo que la casa donde vivimos juntos debí venderla cuando dejaste de venir en verano no tenía caso mantenerla, además era algo impráctica estando lejos de la universidad. Si es lo que quieres, iremos a casa pero te advierto que ahí no hay nada –soltó a Shun y agrego –Ototo, ¿hasta cuándo seguirás con esa actitud? –encaro Ikki recargado en el respaldo del sofá. Shun había permanecido en silencio recargado en la pared donde Ikki le dejo, sin siquiera mirarle.

- Así aprenderás a anunciarte la próxima vez que vengas a mi casa –dijo con un brillo de triunfo en sus ojos.

- ¡Bah!, como si fuera a hacerlo –mencionó divertido.

- Creía que no querías nada que ver conmigo, así me lo parece todo el tiempo –dijo sin darse cuenta bajando la mirada.

- Vístete, enano –ordenó Ikki, saltando sobre el respaldo del sofá sentándose nuevamente –no importa el tiempo que pase, siempre sabré controlarte, pequeño –murmuró con satisfacción Ikki, después de observar de reojo desaparecer a Shun en dirección hacia el cuarto de baño.

- ¿Dijo algo, Kido-sama? –cuestionó la rubia recién bañada, la chica salió del cuarto de Shun, vestía una blusa con pliegues color blanco, jeans deslavados y unas coquetas sandalias blancas con delicada flor blanca justo encima de los dedos.

- No te importa –contestó secamente Ikki –creí que ya te ibas –señaló al ver que salía del pasillo sin intención de irse.

- Sería, descortés irme sin despedirme, ¿Dónde esta Shun? –preguntó Misa.

- Eso no es de tu incumbencia –repitió fríamente Ikki, sin siquiera mirarla.

- Lo es, Kido-sama; no me iré sin mi hermana –contestó desafiante la chica sentándose frente a Ikki.

- Solo una vez lo diré, largo de aquí y que no me entere que le has dicho algo de mí a mi ototo o tendrás que atenerte a las consecuencias –amenazo el peliazul.

- ¿Acaso, es una amenaza? –interrogó Misa, aparentando calma.

- Misa –Ikki arrastro las palabras –tu gemela y tú tienen mucho que perder, si te veo una vez mas con mi ototo o el ruso; pagaran las consecuencias, ¿he sido claro? –cuestionó el peliazul mirándola fríamente, Misa presa del enojo impotencia salió rápidamente dando un portazo sin esperar a su gemela.

- Ikki, ¿dónde esta Misa? –preguntó Shun minutos mas tarde, mientras secaba su largo cabello con ayuda de una toalla.

- Dijo que tenía prisa y se fue, me dijo que la despidiera de ti –explicó.

- Pero… su hermana ¿no está con Hyoga? –cuestionó contrariado el peliverde.

- Eso parece Shun, pero supongo que no lo notara y mucho menos la extrañara. Vayamos a desayunar muero de hambre, supongo que tú también –sonrió tras un leve sonrojo del menor luego de su comentario.

Ikki y Shun llegaron a un restauran muy elegante ubicado en el centro de Japón, Shun desconcertado entro al sitio portándose altanero y malhumorado con Ikki; el menor sabía como desatar la furia de su hermano y estaba decidido a hacerlo, solo quería hacerle pasar un mal rato a Ikki y alejarle de su vida. En seguida de que Ikki pagara la cuenta, Shun se puso en pie decepcionado, a pesar de haber hecho todas las cosas que le desagradaban a su hermano, este extrañamente seguía de buen humor, Shun se sentía como un animal herido, para evitar salir lastimado, prefería lastimar primero a Ikki.

- Al parecer tu humor no ha mejorado en nada, si quieres puedes irte, no tienes ninguna obligación para conmigo –dijo despreocupadamente Ikki al salir del restauran, pasando de largo a Shun y echo a andar calle abajo. El peliverde aun mas enfurecido, fue tras Ikki dispuesto a desquitar su coraje fuera por los medios que fuera.

- ¡IKKI! –gritó a su espalda, cuando este se giró tenía una sonrisa triunfal en sus labios.

- Cuando te dije que no hay nada en casa no mentí, y tampoco cuando dije que moría de hambre ¿Qué esperabas? –mencionó burlón –lo que pasa contigo es que sigues siendo un niño –suspiro y paso un brazo por el cuello de su desconcertado hermano para continuar caminando a su lado. Luego de 15 minutos los hermanos subieron al penthouse de un lujoso edificio, las paredes del lugar estaban decoradas con un fino tapiz azul y había colgados algunos cuadros que parecían ser caros, así mismo también había algunas esculturas que a Shun le parecieron raras, a pesar de haber estudiado en Paris prefería las esculturas que te hacían sentir algo al verlas no las que solo significaban algo para el autor. Los muebles eran sobrios y elegantes algo que contrastaba con el hermano que solía recordar; amante de los colores vivos y sin mucha posibilidad de combinación, no solo Shun había cambiado en estos años, Ikki sin duda había dejado la libertad que tanto amaba por un estilo de vida mas sofisticado que hacía sentir incomodo a Shun puesto que estaba vestido muy casual y el lugar tenía mas apariencia de galería de arte que de una casa –¿cerveza? –Ikki le ofreció una y se sentó en el mullido sillón que le permitía una vista espléndida de 180° la ciudad de Tokio.

- ¿Creí que vivías en una casa? –interrogó Shun luego de haber husmeado por todo el piso.

- ¿Qué te hizo creer eso? –contestó curioso.

- Bueno…una chica de la oficina me lo dijo –añadió tímidamente.

- Y crees…que compre este lugar ¿cómo por diversión? –dijo tras un trago de la cerveza que tenía en la mano derecha –seguro fue Sun-rei, en una ocasión me dejo uno documentos en casa de un amigo que vive en un distrito contiguo, podríamos decir que casi en los suburbios, cerca de tu casa, eso es todo, lo que esa chica se haya imaginado es su problema.

- ¿Amigo? En la oficina nadie conoce algún amigo tuyo –cuestionó incrédulo el joven.

- ¿A que viene toda esta mierda, Shun? Tienes la loca idea que estoy alejándote de mi vida y ¿ahora pretendes creer mas en lo que los demás digan de mi, que lo que yo te diga? –preguntó con molestia.

- No, dije eso Ikki, es que yo…

- Estas buscando un pretexto para estar molesto conmigo, solo eso, cuando dejes de estar tan molesto contigo vienes y me dices, ya sabes donde vivo –señaló hacia la puerta.

- Perdóname –dijo Shun bajando la cabeza, al parecer Ikki lo conocía bien a pesar de lo mucho que Shun creía haber cambiado –me has hecho falta, mucha –murmuro con sinceridad después de un silencio, por toda respuesta recibió un fuerte abrazo de Ikki que estaba sentado junto a él. Shun deseaba hablar poco de las cosas y personas que había conocido durante estos seis años y se empeñaba en hablar de la niñez y adolescencia que había compartido con Ikki, este en cambio prefería cambiar esos temas por lo que había ocurrido en estos años lejos.

- ¿Bien, que quieres que salgamos a comer? –le preguntó Ikki a Shun.

- Había pensado en otra cosa –murmuró el peliverde –¿recuerdas que te gustaba cocinar para mí? –preguntó con esperanza e inocencia autentica –pensé que tal vez tú…

- Mmm –caviló y sonrió –solo si vas de compras y lavas los platos –añadió.

- ¡Ikki!, soy tu invitado –se defendió.

- Estás equivocado, tú eres mi hermanito –Ikki se puso en pie y le revolvió traviesamente el cabello. El resto del día, Shun se convenció que sus temores e inseguridades habían sido infundados, Ikki seguía siendo Ikki, su hermano mayor; él que le había cuidado desde que murieron sus padres, su compañero de juegos, su primer mejor amigo, guía y apoyo incondicional en cada joven decisión que había tomado. Después de que Ikki preparo la comida, vieron películas y jugaron en la consola más moderna, casi al anochecer Shun se despidió con la promesa de regresar pronto, al cerrar la puerta del penthouse, el celular de Ikki sonó, sin revisar el número contestó. –Elegiste el mejor momento para llamar –satisfecho mencionó Ikki –no tienes idea de lo fácil que fue…–dijo a su interlocutor –lo sé, lo sé, esa rubia lo complica todo…saldrá lastimada, no puedo permitir más estupideces, tendré que deshacerme de ella, Saori no sospecha nada, tendré que ser muy cauteloso…paciencia, paciencia todo se resolverá pronto, por eso lo elegí, confía en mi –cerró su celular para finalizar la llamada.

Hyoga hizo una ardua labor de convencimiento para que Shun aceptará salir a su regreso del departamento de Ikki, el resultado no fue diferente a las tantas veces que los había visto June con sus binoculares, cubierta por la oscuridad; la noche estaba estrellada y un leve viento fresco soplaba causándole un cosquilleo en la piel, el sexy vaivén de Shun al compás de la música romántica en compañía de una linda trigueña mantuvo embelesada a la amazona; pensando, imaginando, deseando.

- Lindo, muy lindo –dijo socarronamente una voz dentro las sombras.

- ¿Quién es? –interrogó June, agitando su látigo en dirección de la voz.

- ¡Ha! –clamó indiferente –la amazona de camaleón, entrenada junto a Andrómeda. ¿Te perdonaría? Espiar es una mala costumbre –dijo tensando el látigo de June, salió hacia la luz que una lámpara cercana emanaba, el látigo acertado de June le había apresado la mano izquierda y enrollaba con la mano libre el tramo de látigo que quedaba entre los dos.

- Contesta, ¿quién rayos eres? –exigió la rubia, el guerrero portaba una armadura plateada con destellos azules, las botas le cubrían hasta la mitad de los muslos, el peto triangular descendía desde el cuello hasta su vientre, un grueso cinturón con destellos vivos azules le cubría hasta la entrepierna, en su espalda sobresalían lo que aparentaba ser unas alas metálicas, su rostro estaba cubierto por un antifaz azul a juego con su cabello que contrastaba con su piel bronceada, usaba guantes metálicos que le llegaban a medio brazo.

- Tu peor pesadilla –aseguró lúgubremente –chicas hermosas como tú, no deberían perder su belleza con costillas rotas y cardenales en sus rostros, ahora entiendo porque Atena les exige su máscara, pero según supe ya no las condena a ello, esta reencarnación no es tan vanidosa ¿cierto? O solo tiene un ego más inflado y no teme que sus sexys amazonas opaquen su belleza.

- No permitiré que le faltes al respeto –condeno June, golpeándolo con otro látigo, el hombre levantó su brazo libre permitiéndole que se le enredara en el brazo, June sonrió levemente. El hombre tenso ambos látigos para después relajarlos y utilizarlos en contra de ella hasta hacerla perder el equilibrio y derribarla –¡Bah! Medir fuerza contigo no es entretenido lindura, yo prefiero otras cosas –lascivamente la observó, mientras se subía sobre su cuerpo tendido en el piso.

- No me asustas –impávida miro directo a sus ojos azules –soy, una guerrera de Atena.

- Ellos también –señaló con la mirada hacia el departamento de Hyoga y Shun –y se la pasan mejor que tú, aquí en una incómoda vigía –June volteó a su atacante y lo puso contra el piso.

- Mientras este aquí no podrás acércateles, jamás –amenazó, puso la protección que tenía alrededor de su muñeca derecha llena de púas filosas en el cuello desnudo del guerrero –márchate o no seré tan amable otra vez.

- Debo hacerte una confesión, me gustan las chicas groseras –socarronamente dijo el guerrero, pateo el vientre de June lanzándola hacia una esquina donde se golpeó la espalda con el borde de la azotea –y espero que te guste rudo –se burló mientras se acercó y repetidamente la golpeo en el cuerpo con salvaje furia, June intento defenderse ayudada de sus látigos lo cuales resultaban inútiles puesto que él estaba demasiado cerca y ella muy lastimada –vamos lindura, hazlo emocionante –June logro patear a su oponente en la cara librándose de sus golpes lanzo una vez más su látigo, en esta ocasión logro apresar el cuerpo del guerrero por completo y se acercó algo tambaleante.

- Al parecer no solo soy un rostro bello –enfatizó –no te matare porque serás útil más adelante, eres mi prisionero.

- ¿Prisionero? –cuestionó con falsa inocencia –¿tú o yo? –acaso crees que no lo sé –continuo al ver el desconcierto de June –sé que mueres por ser ellas, que sean tus labios los que sean besados con pasión, que sus manos se pierdan entre tus piernas, que deseas sentir su calidez entre tus pechos, y que día a día imaginas tenerlo dentro de ti, que tu fidelidad a Atena es tan volátil que si él te lo pidiera sin miramiento serias suya, abandonando todo el mundo que conoces, te contare un pequeño secretó –se acercó a su oído susurro algo, June abrió sus ojos con sorpresa y soltó el amarre del látigo, en su mente todo cobro sentido: las palabras, las actitudes, una lagrima recorrió su mejilla, mientras el desconocido clavo cinco filosas cuchillas en el estómago de June, la amazona sintió un calor brotando de ella, empapando su vientre, desechando cualquier fantasía de portar el hijo de Shun, sintió que la sangre recorría sus virginales piernas hasta sus pies que casi no la sostenían, las cuchillas se clavaban repetidamente como un hierro candente dentro de ella, la sangre brotaba constantemente de sus heridas, las palabras socarronas que decía el desconocido le eran cada vez más lejanas, su mirada se desenfocaba con mayor facilidad del rostro cubierto del hombre, el dolor la estaba venciendo sin embargo; era un sufrimiento diferente al que alguna vez hubiera experimentado. El dolor físico, no era nada comparado con el de su corazón, sin esperanza, anegada de tristeza y sangre se rindió a los gélidos brazos de la muerte.


Seguro muchas de ustedes (¿todas?)estan pidiendo a santa que mi muñecote tamaño natural (de carne y hueso) que pedi dejara bajo el arbol con solo puesto un moñito sea devuelto, ¿que puedo decir? ya conocen mi opinion de la rubia. Pues he aqui un regalo extraño de navidad medio sangriento para estas epocas pero me conocen, soy diferente. No quiero alargarme muxo solo les deseo de todo corazon que la pasen muy bien en compañia de todos los que aman, la navidad es amor y esperanza todo llega cuando debe de llegar y nunca dejen de soñar aunque todo parezca que empeora, se los juro todo pasa por una razon, diviertanse, tomen ponche, coman a reventar, abrazen hasta que los brazos duelan, abran regalos, rompan piñatas, canten, rezen, tomen con medida (sobre todo medidas grandes jaja), sonrian, regalen, compren o cualquier cosa que las haga felices porque nosotras aun podemos hacer recuerdos de una navidad mas.

pd1 vivo de sus reviews...respondo a todos via personal, cuidense, hasta la proxima

pd2 FELIZ AÑO NUEVO 2010, 365 DIAS SIN USAR SOLO PARA NOSOTRAS, HAGAMOS QUE CADA UNO VALGA LA PENA.