CAPÍTULO 10
LA MASACRE

SKYLA
Quede pensativa tras escuchar las últimas palabras de Spike. ¿Estaba siendo injusta con él? Quizás sí o tal vez no. No estaba segura pero una cosa era obvia, no podía disculparle. Y aunque me reconciliase con él ¿De qué serviría? Si mi padre hubiese estado vivo… pero él había muerto al igual que mis abuelos. Ya era tarde para arreglar las cosas, nada tenía remedio.

SPIKE
Salí de la habitación de Skyla cabizbajo. Cada día que pesaba su rencor me dolía más, aunque no era capaz de culparla. Debería haber sido capaz de salvar y proteger a mi familia pero fallé. Para empezar cuando les confesé a mis padres adoptivos todo lo sucedido con los dragones debería haberlos sacado de Canterlot inmediatamente pero no lo hice, los abandoné a su suerte ¿No sé cómo fui tan estúpido como para no pensar en lo qué les harían esas princesas miserables? Tampoco pude evitar la muerte de mi hermano, ni proteger a mi sobrina de su madre y sus tías. Por mi culpa Skyla perdió a sus abuelos y a su padre y fue maltratada por las demás princesas, asique no era raro que me odiase. Me odiaba porque yo solito me había ganado todo ese odio y rencor pero… aun así era tan duro. Todo por culpa de esas miserables princesas. Quizás en el fondo Eomer tuviese razón, tal vez hubiese sido mejor ejecutarlas, ellas habían provocado el sufrimiento de toda mi familia y él de miles de inocentes. Ni siguiera tenían compasión con su propia raza, de lo contrario mis padres adoptivos seguirían vivos. Pero ya no me podía echar atrás, mi posición política desde el principio fue perdonarlas la vida, si ahora me retractaba perdería credibilidad ante "La Unión" e incluso hacía mi raza.

Por si fuera poco ya no tenía a Galadriel para apoyarme en ella. Además extrañaba a Perséfone. Me dirigí a mi habitación para descansar pero al cabo de unos minutos se presentó Marcus. Me dijo que debíamos hablar seriamente, no sé por qué pero cuando él se ve preocupado da un cierto miedo, es como un mal augurio.

—¿Y bien? ¿Qué sucede?

—Heron y yo logramos hablar con los lobos. Su líder nos recibió amablemente.

—Pero… hay algo que te preocupa. Conozco esa mirada, Marcus.

—Los lobos han decidido marcharse fuera de Equestria. Les ofrecimos quedarse pero dicen que aquí han sufrido mucho y desean irse.

—Me da un poco de lástima pero debemos respetar su decisión.

—Sí pero… su decisión…

—¿Qué?

—El líder lobo me dijo que algunos miembros de su manada no desean irse. Él teme una posible revuelta o un acto de desobediencia. Me temo que no todos los lobos son pacíficos y honestos, la mayoría quizás lo sean pero… ¿Todos?

—¿Estás hablando de un posible motín contra el líder de los lobos por parte de su raza?

—Es una posibilidad. O puede que los supuestos rebeldes ataquen Sion.

—¿Sion? ¿Qué es eso?

—Era la capital de los lobos antes de que fuesen hechizados. Según su líder donde antes estaba Sion ahora hay un pueblo poni, no sé el nombre pero es cercano al Bosque Everfree.

—… Mmm. ¡¿CERCANO AL BOSQUE EVERFREE?! ¡Oh no! Es… es… Ponyville.

—¿Lo conoces?

—Sí. Viví un tiempo allí. Sus gentes son pacíficas y honestas. Por suerte he distribuido tropas por todas las ciudades equestrianas para mantener el control de la población.

—…

—¿Qué tal está Heron?

—Ella y sus cebras estaban un poco asustados de los lobos, es normal. Ellos no les hicieron nada pero no es extraño que un herbívoro le tenga miedo a un carnívoro. Y para ser sincero, al principio yo también tuve miedo. Los lobos eran pacíficos pero de haber sido violentos y estando en inferioridad numérica puede que no hubiésemos sobrevivido. Yo desde el aire con unas cuantas llamaradas les hubiese mantenido a raya, pero las cebras ni vuelan, ni escupen fuego ni tienen magia, de modo que estarían indefensas ante un grupo de carnívoros.

—… Pero no os hicieron nada.

—No pero fue una misión suicida presentarse con tan poca escolta y además en su territorio. Debería haber ido yo con un grupo de dragones, en vez de exponer la seguridad de las cebras. Menos mal que no pasó nada malo, al menos de momento. Me preocupa la seguridad del jefe lobo y de ese pueblo que decías.

—Las tropas de control se ocuparan de Ponyville. Tú, amigo mío, coge algunos soldados de confianza y vigilar el asentamiento de los lobos pero discretamente. Ocultaros entre las nubes o a gran altura para que no puedan veros, si el jefe corre peligro ayudarle de inmediato. Pero… si tenéis que luchar que no sea a muerte, siempre que pueda evitarse no derraméis sangre, al menos no mucha.

—… Sí, comandante. Me ocuparé de ello.

—¿Ahora vuelves a llamarme comandante?

—… Sí porque me apetece.

«Y por qué me encanta verte dando órdenes militares, Spike»

—…

—Iré a buscar a algunos soldados. Adiós, comandante.

—Adiós, Marcus.

«¿Es cosa mía o tiene un carácter raro?» pensó Spike.

ESA NOCHE
Aníbal y sus lobos se mantenían escondidos entre la maleza mientras se acercaban a Ponyville, no tardaron en darse cuenta en que cuanto más cerca estaban de pueblo al que ellos llamaban el Antiguo Sion la vegetación cada vez era más escasa.

«Todo talado, escarbado. Esta parte del bosque antes era preciosa pero ahora… Malditos ponis» pensó Aníbal.

Un lobo se acercó al frente del grupo.

—Señor Aníbal, ¿No cree que esto es muy raro? No se nota ningún olor de poni en los alrededores.

—Estarán en esas especies de cuevas artificiales a las que ellos llaman casas.

—¿Todos?

—… Quizás sí y mejor para nosotros. Tomaremos el ayuntamiento sin ser molestados.

—Algo no huele bien aquí—comentó uno de los lobos.

—Tú porque no es has bañado en dos días—rió alguien.

—Muy gracioso. Me refería a que hay demasiada calma.

«Demasiada calma… quizás» pensó Aníbal.

El grupo lobezno poco a poco fue entrando en el pueblo y llegando hasta el ayuntamiento. No se dieron cuenta de que desde el aire eran observados por tres dragones.

«Fue una buena idea establecer el toque de queda a partir de la caída del sol. Ahora todos los ponis están en sus casas y no nos estorbaran»

—Señor Aníbal, la puerta y las ventanas están cerradas, no sabemos abrirlas pero de todos modos no olemos ningún poni en el interior del edificio. ¿Seguro que este es el ayuntamiento?

—Según nuestros informes lo es.

Sí, es el ayuntamiento y ustedes son intrusos. ¡Invasores!

—¿Quién ha dicho eso?

Aníbal y sus tropas, que eran aproximadamente unos 40 soldados, se miraron extrañados y comenzaron a olfatear.

Aquí arriba, tontos.

Los lobos miraron hacia arriba y gracias a la luz de la luna llena y su vista nocturna pudieron visualizar tres dragones que se veían amenazantes.

Je, je, je. No hemos probado la carne desde que fuimos capturados como esclavos. Antes teníamos nuestras propias granjas y ganaderías.

Lobos a la parrilla.

Spike y La Unión no tienen por qué saberlo.

Los dragones se miraron entre ellos sonriendo de forma maléfica. Sus órdenes llegadas desde Canterlot eran espantar a los lobos intentando no dañarles pero tenían otros planes. Los dragones desde el aire comenzaron a disparar bolas de fuego contra los lobos, estos últimos no podían volar por lo que desde tierra estaban indefensos. Aníbal usando el ayuntamiento, logro llegar al tejado y dar un salto hacia uno de los dragones pero este cogió al lobo con una de sus garras y le inmovilizó.

—Suéltame. ¡Soltadme, bestia!

—Je, je, je, je. Cómo quieras—respondió el dragón lanzando a Aníbal hacía el suelo con mucha fuerza, la víctima cayó de espaldas golpeándose fuertemente la columna y la cabeza. Para entonces la mayor parte de los lobos ya habían huido o muerto y el resto huyó al ver caer a su líder. De aproximadamente 40 lobos 25 murieron a los pies del ayuntamiento; 15 escaparon con vida pero 3 de ellos morirían víctimas de las heridas sufridas y de tener el cuerpo gravemente quemado. Aníbal se encontraba en estado vegetativo, su columna estaba rota al igual que parte de su cuello, aun vivía pero no podía moverse.

—Aaaaah, aaaah, aaaah.

—Je, je, je. Bueno… quisiste que te soltará. No es mi culpa que no tengas alas.

—Bestia. ¿Por… qué? Sois… dragones… ¿Por qué… estáis aquí?

—No por gusto.

—Si por algunos fuese los ponis no vivirían a menos que fuesen esclavos.

—Pero por desgracia nuestros líderes dicen que hay que proteger a los equinos, aunque ellos casi exterminan a nuestra raza y destruyen el mundo. Nunca debimos jurarle fidelidad a quién yo me sé, ese dragón criado por ponis...

—¿Qué… haréis… con… los… cadáveres?

—Lo mismo que contigo. Debiste huir en vez de intentar atacarme, estúpido. Ahora todos vosotros seréis nuestra cena.

No fue una broma. Aníbal fue el cadáver 26 y esa noche él y otros 8 lobos fueron devorados por tan solo 3 dragones, quienes actuaron a espaldas del resto de su raza y de toda La Unión. Para no levantar sospechas los huesos y demás restos fueron abandonados esa misma noche en el fondo del pantano. El resto de los cadáveres, es decir, 17 lobos restantes fueron enviados a Spike bajo el falso testimonio de que sus muertes fueron inevitables. Los tres asesinos aseguraron que nunca quisieron matar a ningún lobo y que de un colectivo de más de 100 atacantes solo hubo 17 lamentables muertes y ningún herido grave. Spike lamentó estos fallecimientos y al mediodía ordenó que los cadáveres fueran enviados al lobo anciano para que se les diese sepultura según las costumbres lobeznas, fuesen las que fuesen, pero para entonces el resto de los lobos ya se habían marchado. Era curioso que el anciano no intentase investigar este suceso o pedirle explicaciones a Marcus, a quien ya conocía de la anterior negociación, pero el líder lobo no quiso arriesgarse a poner en peligro las vidas de más miembros de su raza y prefirió adelantar la marcha. Los lobos jamás volverían a pisar Equestria.

Por su parte Marcus había pasado aquella noche junto con otros dos dragones de su confianza vigilando desde el aire el asentamiento de los lobos, temeroso de una posible revuelta, pero como al amanecer aun no había sucedido nada él y sus acompañantes se marcharon. Aproximadamente unas dos horas después de que Marcus se retirasen un grupo de dragones llegó a su posición con los cadáveres de los lobos, pero para entonces estos ya se habían ido.

Nunca se supo cuál fue la versión que los lobos supervivientes del intento de ataque a Ponyville narrasen a su líder y a la manada. Posiblemente dijesen que les atacaron a traición pero eso jamás llegó a saberse. En cualquier caso dado que aquellos cadáveres no pudieron ser repatriados Spike los enterró en el bosque Everfree.


SKYLA
Paso una semana desde que Spike me pidió que le ayudase con mi magia a restablecer las tierras de los dragones, a las cuales aun no habíamos viajado. Me pasaba el día estudiando distintos hechizos; Spike me retiró el anillo anulador de magia para que practicase en los jardines del palacio pero solo a determinadas horas, el resto del día seguía usando el anillo. Él decía que me lo quitarían del todo si accedía a vivir con él. ¿Con él? Primero, ya vivíamos juntos en el mismo palacio para mi desgracia; y segundo, no pensaba tenerlo como mi tutor.

Heron a menudo me reprochaba mi conducta. Decía que de no ser por la protección Spike yo hubiese sido torturada por la unión, tal y como lo fueron en su día mi madre y mis tías. En el fondo quizás ella tuviese razón pero ¿Qué iba a hacer? ¿Reconciliarme con Spike? ¿Cómo? Mis abuelos y padre estaban muertos y el resto de mi familia eran una pandilla de asquerosas yeguas. Ni Spike ni yo teníamos ningún sitio a donde ir, al menos no hasta tal punto de encontrar un nuevo lugar al que llamar hogar. Además, él era un ingenuo, el pueblo equestriano nunca aceptaría que una de sus princesas viviese con el líder de "La Unión".

EN LAS MAZMORRAS.
Celestia llevaba varios días deprimida. Su hermana se negaba a hablarla, al principio la alicornio blanca había reaccionado a este rechazo con ira pero conforme pasaba el tiempo se sentía cada vez más y más sola.

CELESTIA
Ahora que Luna sabía toda la verdad se sentía decepcionada conmigo y por mi parte tenía miedo. ¿Mi hermana dejaría de confiar en mí? ¿Dejaría de quererme? ¿Confesaría todo al pueblo equino? En este último caso. ¿Los ponis se rebelarían contra nosotras? Maldito Spike, él tenía la culpa de todo, seguro que fue ese asqueroso reptil quien corrompió a mi hermanita.

FIN DEL CAPÍTULO 10.


Hola, bronies y lectores.

Este capítulo fue muy corto pero honestamente esta vez no se me ocurría más.

En esta ocasión quise poner a un grupo de dragones sádicos. Ya me conocen nunca creo ninguna raza donde solamente haya gente buena ni únicamente diablos; para mí en todas partes hay individuos mejores y peores que otros. Por otro lado pienso que es lógico que no todos los dragones estén dispuestos a perdonar a los ponis tan fácilmente. Incluso vimos a Spike dudando de si su decisión fue la correcta ¿Qué opinan ustedes?

Poco a poco se acerca el viaje a las tierras de los dragones.

También trabaje un poquito más a Skyla, dando a entender de parte de Spike que ella tiene más de un motivo para estar resentida con su tío. Aunque personalmente creo que hace mal en rechazar a Spike.

Les recomiendo los fanfics de "Gema Sangrienta" de Parca333. También de "La reina Applejack" de Juanca29.

Eso es todo por ahora.

Un saludo.
Nos leemos.