Por alguna razón hoy no tengo tanto material, así que vamos directo al grano.


X – Celada

El fuego no se reflejaba en aquel filo negro como la noche. Las espadas se movieron a una velocidad imposible y ella no pudo más que intentar bloquear el golpe. Sus movimientos eran lentos y torpes. Su vista quedo nublada por sangre y fuego, los filos negros estaban ahora manchados de rojo sangre, rojo de su sangre. No dolía, no oía nada, pero veía a su oponente irguiéndose sobre ella con una sonrisa llena de desprecio y la mirada de su único ojo visible con ese brillo de victoria. Ahora caía en un profundo abismo, siempre mirando hacia su oponente. Había perdido ¿Sería esto la muerte?

— ¡Signum!

Con un movimiento súbito la guerrera Belka abrió los ojos. Una luz de un blanco segador golpeó sus retinas y tuvo que volverlos a cerrar casi de inmediato pero sus demás sentidos comenzaron a proporcionarle información al mismo tiempo que varias preguntas empezaban a resonar por toda su cabeza. Oía unas voces a su alrededor, le parecían familiares pero le costaba entender lo que decían. Sentía su cuerpo magullado y entumecido pero al intentar moverse varias punzadas de dolor la hicieron desistir de su empeño ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? Intentó hablar pero apenas consiguió soltar unos murmullos ininteligibles, su cuerpo no le respondía. Las voces a su alrededor se calmaron cuando otra voz se impuso y Signum agradeció el silencio, tenía que volver a abrir los ojos, despacio esta vez.

Nuevamente la guerrera abrió sus ojos y el blanco inundó sus retinas pero se obligó a soportarlo y a continuar mirando. Todo estaba borroso y Signum parpadeó varias veces para aclararse la mirada, sintió un peso apoyarse en la cama a su izquierda, cerca de su cabeza y un rostro apareció en su campo visual. Su vista se fue aclarando permitiéndole reconocer una pequeña figura con unos grandes y tristes ojos azules enmarcados por un cabello rojo intenso. Ella conocía aquel rostro.

— ¿Dónde…?—intento murmurar pero su voz, bastante quebradiza, murió en su garganta.

— ¡Signum! ¿Estás bien? Somos Agito y Rein ¿Nos reconoces?

En ese momento la vista de la guerrera regresó ya del todo y pudo enfocar finalmente a su alrededor. El primer rostro que había visto era el de su dispositivo unisono, Agito, que la miraba con los ojos brillantes como si estuviera a punto de ponerse a llorar. A su lado, un poco más atrás, Signum pudo distinguir el cabello claro y los ojos de Rein que también parecía muy aliviada de verla. El lugar donde se encontraban olía a limpio y desinfectante por lo que supuso que estaría en el ala medica. Como pudo Signum se las arregló para sonreír.

—Pensé que… había llegado al cielo y un par de ángeles me daban la bienvenida—dijo a pesar de lo reseca que sentía la garganta—pero al final resultaron ser solo ustedes dos.

—Acabas de despertar pero ya dices cosas como esas—dijo Agito con evidente alivio mientras se restregaba los ojos. Su voz sonaba extraña, como si hasta hace poco de verdad hubiera estado llorando.

— ¡Estábamos muy preocupadas!—intervino Rein con un tono de regaño pero a ella también se la veía aliviada y auténticamente feliz.

Signum volvió a sonreír levemente e intentó incorporarse un poco. Sintió un dolor agudo extendiéndose por su pecho y no pudo contener una breve mueca de dolor. Rein y Agito se apresuraron a ayudarla y aunque el cambio de posición le dolió, Signum se alegró de poder moverse. Miró su brazo derecho y solo entonces notó que tenía una intravenosa conectada a una bolsa que colgaba junto a su cama. Se preguntó cuánto tiempo había pasado. Mirando a las dos pequeñas dispositivos Signum se percató de que si bien Rein llevaba su uniforme azul oscuro de la armada, Agito llevaba puesta ropa informal. La guerrera pensó en preguntar pero una nueva voz la interrumpió.

—Vaya, me fui solo unos momentos pero parece que todo ha cambiado—dijo Hayate en un tono alegre mientras entraba en la habitación. Llevaba su típico uniforme azul y en su rostro lucía una sonrisa tranquila. Se acercó a Rein y le acarició la cabeza para luego dirigirse hacia la guerrera—Lamentó tener que interrumpir tu viaje al Cielo pero… me alegra mucho que estés bien. Bienvenida, Signum.

—He regresado, ama—respondió Signum.

—Rein, Agito ¿Podrían ir a buscar a Shamal y al resto? Estoy segura de que todos querrán ver que ya Signum ha despertado—dijo Hayate a los dispositivos unisono.

—Ah… pero…—empezó Agito volviéndose hacia ella—Signum acaba de levantarse, aun no podemos dejarla sola.

—No voy a estar sola—replicó la guerra Belka. Levantó la mano izquierda y alcanzó la cabeza de Agito acariciándola suavemente. Ella se sonrojó y murmuro algo pero no se resistió a la caricia—haz lo que dice el ama Hayate, yo estaré aquí mismo. Además no te lo he dicho pero me alegra que estés bien, Agito.

—Bue-bueno si lo pones así…—dijo Agito. Con rapidez se separó del contacto con Signum y se fue hacia donde estaba Rein—Bueno ya oíste, vamos. Volveremos en seguida.

—Está bien, no tienes que empujar—protestó Rein cuando la otra comenzó a arrastrarla hacia la puerta—yo puedo caminar solar, espera. Que te esperes…

El sonido de las voces de ambas se perdió por el pasillo y Hayate soltó una risilla.

—Esas dos se llevan muy bien—comentó la comandante. Luego se giró hacia donde estaba la guerrera Belka.

Aunque acababa de despertar, Signum había podido unir ya varias piezas de lo que había pasado. Recordaba todo claramente. Su pelea con la mujer de los Hückebein, su derrota, la caída de Agito y la intervención de Punisher. Todo aquello había sido culpa suya. Había fallado su misión y tenía que asumir su responsabilidad por ello, aunque sabía que a Hayate no le haría mucha gracia.

—Ama yo…—empezó Signum. Pero en ese momento Hayate cortó cualquier apariencia de formalidad y la abrazó en un movimiento muy rápido. La guardiana de la espada enmudeció al sentir el contacto de su ama, la herida de su torso se resintió un poco pero el contacto era suave y agradable por lo que a Signum no le importó en lo absoluto.

—No, no lo digas. Ni siquiera se te ocurra—dijo Hayate con voz leve, sin soltarla. Signum no podía verle el rostro por la posición en la que había quedado, pero sintió algo húmedo que caía contra su bata de hospital—Sé lo que estas pensando y no quiero oírlo. No tienes que disculparte de nada ¿Me oyes? Estaba preocupada por ti, Vita, Fate, Zafira, Shamal, Nanoha, todos estábamos muy preocupados. Sé lo que pasó y sé que hiciste lo mejor que pudiste, no hay ninguna vergüenza en ello. Por eso no pienso tolerar que te disculpes como si hubieras hecho algo malo Signum. Soy yo la que cometió el error y te puse a ti y a Agito en riesgo. Soy yo la de la culpa, no tú Signum.

La guardiana suspiró. Como siempre su ama había visto directamente a través de ella. Había poco que pudiera ocultarle a Hayate y con el paso de los años era más y más difícil. Para su ama ella y el resto eran su familia, Signum misma compartía ese sentimiento, y era complicado poner en riesgo a la familia y vivir con ello. Su ama tenía mucho carácter, más incluso del que ella misma estaría dispuesta a reconocer.

—Hacer cosas como arriesgar la vida es normal para un caballero—respondió la guerrera finalmente—Lo que pasó fue producto de mis errores pero si ese es su deseo no me disculpare con palabras. Pero si con acciones, ama.

—La misma Signum de siempre—comentó Hayate con una risita. Rompió el contacto y Signum pudo ver que en efecto tenía los ojos húmedos, pero le sonreía igualmente—Te he echado de menos.

— ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Cuánto tiempo he estado…?—la voz de Signum finalmente volvió a fallarle por la resequedad de su garganta.

Al ver esto Hayate tomo una jarra de una pequeña mesa en la habitación y le ayudó a beberse un vaso de agua. El líquido alivio enormemente la garganta de la guerrera y volvió a repetir su pregunta. Hayate desvió la mirada levemente y suspiró. Signum tomó nota de lo cansada que se veía su ama y se preguntó cómo es que no lo había notado antes.

—Sabía que me preguntarías eso—dijo Hayate acomodándose el cabello—Acabas de despertarte luego de dos semanas inconsciente y quieres volver al trabajo.

—Si la he incomodado ama yo…

—No, no es eso. Necesitas descansar Signum—dijo Hayate—Pero sé que no te quedaras tranquila hasta que te lo diga. Hagamos un trato, te diré lo que ha pasado, pero después Shamal te revisará y tendrás que permanecer fuera de servicio hasta que ella te lo ordene ¿Estarías dispuesta a hacer eso, Signum? ¿Por favor?

Para la guerrera de la espada lo único que era más fuerte que una orden directa era cuando su ama le pedía un favor. Usualmente eran cosas relacionadas con ella y con su salud, como que se cuidara o que no fuera "imprudente". Signum sospechaba que aquello era influencia de Testarossa, una preocupona a más no poder, pero aunque podía lidiar con ella no podía hacerlo con su ama. Hayate no le estaba dando una orden, le estaba pidiendo que fuera cuidadosa y Signum sabía que tendría que serlo.

—No me sobre esforzaré ni hare nada que Shamal no me permita—aseguró Signum.

—En ese caso confiare en ti.

Hayate puso a Signum al día con todo lo que había pasado. A media conversación regresaron Rein y Agito, acompañadas por Shamal, Nanoha y Zafira. Todos parecían contentos de verla despierta y le hicieron algunas preguntas. Estuvieron hablando un rato hasta que Signum comenzó a dar señales de cansancio y Shamal dijo que era mejor dejarla descansar. Agito se ofreció a cuidarla casi de inmediato y los demás tuvieron que reprimir la risa al ver la cara que el dispositivo unisono puso cuando Hayate dijo que de esa forma Signum estaría en las manos de la persona que más la quería. Antes de que se fueran Signum preguntó por los demás pero lo único que Hayate le dijo era que estaban en misión y que la guerrera le había prometido descansar. Resignada Signum se había vuelto a acostar y, a instancias de Agito, cerró los ojos para volverse a dormir pero no pudo evitar pensar que había algo que su ama no le había dicho.


El aire de este mundo era mucho más frío que en otros, incluso en verano. El olor a quemado inundaba la atmosfera, y el fuego de las llamas iluminaba la noche oscura sin lunas o estrellas. Fate surcaba el cielo con rapidez, sintiendo el aire pasar a su alrededor conforme aumentaba su velocidad. En condiciones normales amaba volar pero ahora mismo tenía una misión. Sin dirigir la vista hacia atrás avanzaba por el aire esperando el mensaje de la nave que flotaba en órbita sobre sus cabezas.

"Enforcer Harlaown, los tenemos" le llegó la transmisión telepática "Uno se dirige al sur, a unos 2 kilómetros de su posición, el otro va hacia el noreste, 4 kilómetros y alejándose. Le envío las coordenadas."

Fate apretó el mango de Bardiche, eso era lo que había estado esperando desde que llegaran.

"Que los escuadrones 3 y 4 intercepten al que huye hacia el sur. El otro déjenmelo a mí. Las soldados Nakajima son las que se ocuparan de enfrentarse al Eclipse Driver, los demás deberán mantenerse como apoyo y no atacarlo directamente"

"Entendido, nosotras nos ocupamos de él" llegó la respuesta de Nove. Subaru también estaba presente pero contrario a lo que era común no dijo nada.

Fate suspiró y aceleró su vuelo para alcanzar al objetivo. Desde aquel día en Ruwella Subaru estaba mucho más callada e intranquila que de costumbre. La única razón por la cual la dejaban participar en estas misiones era solo para que no hiciera algo más por su propia cuenta, una de sus hermanas o Teana se había turnado siempre para acompañarla y vigilarla. Subaru manejaba lo que le pasaba sumiéndose en un extraño mutismo y trabajando en exceso, era algo que Fate había visto en otros pero igual se preocupaba por ella.

En esos últimos días las cosas se habían puesto de mal en peor. Los reportes de ataques a villas aisladas en mundos no-administrados habían vuelto y esta vez peor que nunca. En solo 5 días habían llegado señales de más de 10 ataques. Hayate había dispersado a los miembros de la Unidad Especial Seis para lidiar con las alertas, utilizando y apoyándose en la Flota Interdimensional. No obstante en la mayoría de los casos llegaban tarde y no podían siquiera encontrar a los culpables. Por algún motivo esa noche había sido diferente y Fate no deseaba desaprovechar la oportunidad.

El mundo en el que estaban era una tierra relativamente grande, con solo un enorme continente fértil y lleno de vegetación y vida animal. El lugar era conocido por sus tupidos bosques y sus grandes árboles. La gente incluso hacia sus villas colgando entre las ramas de estos, igual que la que había dejado a sus espaldas envuelta en llamas. Fate finalmente vio a su objetivo, que volaba por delante de ella a toda velocidad. Apretó los dientes y aceleró para alcanzarlo.

Una de las cosas de las que Fate siempre se había enorgullecido era su velocidad. Con el paso de los años había desarrollado más y más esta habilidad y ahora mismo no había mago en toda la TSAB o el Mar Dimensional que fuera más rápida que ella. Con un destello de magia dorada Fate se dirigió hacia el infectado que escapaba y se estrelló contra él, sacándolo del cielo con un sonoro impacto.

El Eclipse Driver dio varias vueltas en el aire hasta que consiguió recuperar su vertical y se dirigió hacia ella con un gruñido salvaje. Fate vió las marcas rojas en su rostro. Alguien completamente devorado por la infección, no había manera de razonar con él y no podrían extraerle ninguna información. Una parte de ella había estado esperando a uno de los Hückebein. Fate levantó a Bardiche y conjuró un círculo mágico a sus pies. El infectado llegó a su altura justo cuando ella finalizó el hechizo.

Thunder Rage—la voz metálica de Bardiche resonó un momento antes de la activación de la magia.

Como una autentica tormenta eléctrica el aire alrededor de Fate se llenó de numerosos rayos que iluminaron la noche con un resplandor dorado, impactando sobre el cuerpo del Eclipse Driver que desapareció en una explosión de mana y electricidad. El cuerpo del infectado cayó desde las alturas y desapareció tras las copas de los árboles. Fate descendió al tiempo que enviaba una señal para que uno de los escuadrones fuera a recoger al infectado. Cuando lo encontró en el suelo este aun vivía pero estaba inconsciente. Pocos minutos después le llegó el reporte de Nove y Subaru, ellas también habían capturado un Eclipse Driver pero no era uno de los Hückebein. El escuadrón que se había quedado a buscar en la villa no reportó ningún sobreviviente. Sintiendo un extraño nudo en la garganta Fate ordenó a todas las fuerzas regresar al Decidido, la nave en la que había venido, y enviar al escuadrón de limpieza.

La reunión de los magos en el área de abordaje no fue feliz. Fate había estado ya en muchas misiones, visto muchas situaciones y reconocía el aire de derrota y pesimismo que había en su grupo. Los dos Eclipse Drivers capturados fueron despojados de sus Divisores y puestos bajo estrictas medidas de seguridad mientras Nove y Subaru los escoltaban en dirección a las zonas de detención. Fate quiso decirle algunas palabras de ánimo a Subaru pero la mirada apagada que esta le dirigió la hizo desistir. En ocasiones las palabras no eran suficientes y ella lo sabía mejor que nadie. Meneó la cabeza y desactivó su dispositivo, guardándose el pequeño triangulo en su chaqueta negra.

—Muy buen trabajo, Enforcer Harlaown—le dijo una voz a sus espaldas. Fate se giró y saludó a la mujer militarmente.

—Almirante Becker—dijo la rubia reconociendo a la mujer a cargo del Decidido.

Con 38 años Alisha Becker era una mujer decidida, directa y con un aire de autoridad innegable. Tenía el rostro delgado y un cabello negro que llevaba amarrado en una cola. Fate nunca había podido evitar comparar a los almirantes que conocía con su propia madre, Lindy. En comparación ambas mujeres eran completamente diferentes en sus aspectos físicos y personales. Lindy era una profesional consumada pero su trato era mucho más abierto y relajado que el de la mayoría, también no era demasiado quisquillosa en cuanto al cumplimiento de las normas. Por su lado Alisha era una mujer más serena y estricta, menos dada a la camaradería o a una charla amigable. No era fría sino más bien distante.

—Hoy hemos tenido una pequeña victoria—continuo la almirante haciéndole un gesto a Fate para que la siguiera—debería estar mejor con ello.

—No lo consideraría así después de lo que pasó en la villa, señora—replicó Fate.

—Las cosas como estas son lamentables, pero no hay demasiado que podamos hacer por esa gente ahora—la otra mujer en verdad parecía un poco apenada por ello—capturando a los culpables y terminado todo este asunto cuanto antes es lo único que nos queda.

—Lo sé y espero que esto ayude a ponerle fin a esta situación pero…—Fate se quedo sin saber cómo continuar pero por suerte para ella no tuvo que hacerlo.

—Entiendo. Por cierto que la comandante Yagami se ha contactado conmigo, desea escuchar su reporte de primera mano en la sala de conferencias de la nave.

Fate asintió y ambas mujeres se dirigieron al lugar. Por el camino se toparon con algunos de los otros miembros de la tripulación que se cuadraron al verlas pasar. Finalmente llegaron a la sala, la almirante entró primero introduciendo el código en la puerta y Fate paso justo detrás. La sala era una habitación oscura con escasa iluminación y una mesa larga en el centro. En una de las paredes estaba el emblema de la TSAB justo sobre la cabecera de la mesa. El proyector del centro de la mesa se activó y una pantalla apareció frente a ambas.

—Buenas noches, comandante Yagami—saludó la almirante cuadrándose y Fate la imitó.

Buenas noches almirante, Enforcer—respondió Hayate desde la pantalla—aunque aquí aun es de día. Perdónenme que no tenga demasiado tiempo pero si pudiéramos por favor pasar directo al reporte. Luego me gustaría tener unas palabras en privado con la Enforcer Testarossa, si no es molestia almirante.

—Desde luego que no, comandante—respondió Alisha. Si era verdad o no Fate fue incapaz de leerlo en aquella mujer, aunque le pareció que ella apretaba ligeramente la mandíbula al escuchar la petición. Seguro que no era normal ni grato para ningún almirante tener que lidiar con situaciones que no conocían a fondo dentro de su propia nave—Enforcer Testarossa, si pudiera empezar.

Fate le hizo a Hayate un breve reporte sobre lo que acaba de acontecer. No fue demasiado y a eso solo tenía que sumarle el patrullaje desde el último contacto el día anterior. Gracias a esa trasmisión Fate se había enterado de la única buena noticia que había tenido en esos últimos días, la recuperación de Signum. El saber que la guerrera ya se encontraba mejor había sido un alivio para ella. Cuando termino su reporte Hayate y la almirante Alisha intercambiaron unas cuantas palabras más antes de que esta última se retirara y las dejara a solas.

Has tenido una noche dura ¿Verdad Fate-chan?—dijo Hayate dejando de lado los formalismos.

—Como de costumbre—respondió la Enforcer— ¿Cómo le va a los otros grupos?

Ginga se comunicó hace unas horas, su equipo logró enfrentarse a los atacantes de otra aldea en el Mundo No-Administrado 10 pero no lograron capturar a ninguno. Vita solo reportó una confrontación con miembros de la familia Hückebein pero nada concreto—Hayate se frotó los ojos—El Buro está considerando algunas otras opciones en vista de nuestra situación actual si las cosas siguen así.

— ¿Otras opciones?

No pienso dejar que lleguen a eso así que creo que mejor te lo explico cuando regreses—dijo Hayate—No obstante la gente empieza a querer resultados, no solo la TSAB. Cuando estos ataques lleguen al público la gente comenzará a sentirse insegura y temo que el Buró tome una mala decisión. Quieren que resolvamos esto cuanto antes.

—Hacemos todo lo posible Hayate, pero no hay muchas pistas—Fate no se estaba excusando si no exponiendo los hechos—Shari y Mariel-san han estado ayudando a Teana a desmantelar todos los Divisores que hemos conseguido en busca de sus fabricantes, pero no hemos obtenido nada. La captura de unos cuantos infectados no nos ayuda en nada porque tenemos que vigilarlos y encima no son capaces de decir nada de lo que pudieran saber. Intentamos rastrear otras estaciones de investigación como las de Fedikia o Ruwella pero pareciera imposible. Cuando queremos concentrarnos en ello nos aparece una alerta o algo parecido. La situación es complicada y estamos escasos de recursos.

Lo sé Fate, lo sé e intento hacer que la administración lo entienda—Hayate se veía muy cansada—Entre todo este caos la única esperanza que pareciéramos tener es Lily-chan. Mariel y Yuuno me han dado algunos datos esperanzadores con respecto a ella pero las pruebas avanzan lentamente. Y esta aquel asunto…

—Castle será trasladado mañana ¿No?—preguntó Fate sabiendo a que se refería su amiga.

Sí, y hasta ahora no hemos detectado nada inusual ni nadie ha hecho ningún intento por llegar a él. Pero no sé si eso debería alegrarme o incomodarme.

A eso Fate no tenía respuesta. Por lo menos con Punisher fuera del camino ellos podrían concentrase en lo que era de verdad importante. Sin que sus sentimientos respecto a él se metieran en su camino Fate entendía que con Frank Castle en la investigación el caso del Eclipse podría complicarse aún más.

—Por lo menos sin Castle en juego habremos ganado algo, Hayate, podemos ocuparnos de este asunto en cuanto tengamos más tiempo—dijo Fate finalmente

Sí, aun me incomoda. Pero ya no puede hacer ningún daño—dijo Hayate—Quiero que sigas con el Decidido otros dos días y luego regreses a la base para que podamos volver a replantear una estrategia Fate. Estaremos en contacto.

Fate saludó militarmente cuando la pantalla se cerró. Aquel asunto con Punisher era una espina clavada en el costado en el peor momento posible. Por fortuna ya pronto terminaría. Punisher sería trasladado y ellos podrían concentrarse en el Eclipse y Thoma mientras aquel asesino recibía su justo castigo. Fate asintió, aquello sería lo mejor.


El sol se ponía en el horizonte iluminando toda la base con un resplandor naranja. El humo en la zona de entrenamiento era bastante intenso y la brisa apenas alcanzaba a disiparlo. Nanoha miró las pantallas frente a ella y sonrió. Isis lo estaba haciendo mucho mejor de lo que había pensado.

—De acuerdo Isis-chan, terminamos—dijo Nanoha hablando por el comunicador—Gracias por el arduo trabajo. A ti también Vita-chan.

Sí señora—respondieron ambas en un tono tan parecido que le costó diferenciar sus voces.

Vita e Isis descendieron de sus posiciones en el aire y aterrizaron junto a Nanoha. Las dos magas desactivaron sus Barrier Jackets mientras la Instructora terminaba de introducir los últimos datos con la ayuda de Raising Heart.

—Con esto terminamos la última prueba—dijo Nanoha cuando las dos llegaron a su altura—Ahora solo tengo que subir tus resultados y esperar. Recibiremos la notificación mañana, Isis-chan.

—Entonces ¿Ya no tengo que hacer más pruebas de combate?—preguntó la joven de ojos dorados esperanzada.

Nanoha reprimió una risilla y asintió con la cabeza.

—La verdad no estabas tan mal para una persona que nunca ha tenido entrenamiento militar—intervino Vita—pero cuando empieces a trabajar tendrás que entrenar más a menudo, así que prepárate.

— ¡¿Qué?—la expresión de Isis era desolada—pero apenas si pude completar la prueba en una pieza ¿Cómo que más?

—Si vas a ponerte a llorar es que no debiste insistir tanto en primer lugar—replicó Vita con una media sonrisa irónica.

—Como una Maga Temporal al servicio de la Sección Especial Seis, Isis-chan tendrá que esforzarse mucho—dijo Nanoha—Tienes buenas habilidades e instintos pero también tiendes a ser un poco descuidada y algo precipitada. Necesitaremos trabajar eso de lo contrario podrías salir lastimada si fueras al campo. Este es el camino que elegiste así que ahora tienes que afrontarlo.

—Sí capitana—respondió Isis aunque agachando la cabeza.

—Pero al menos por hoy ya hemos terminado ¿Volvemos adentro?—Nanoha empezó a caminar y las otras dos la siguieron—Lily-chan esta con Shamal-san y Mariel-san, ya deberían estar por terminar ellas también.

Vita se limitó a colocar las manos detrás de su cabeza y a caminar a su lado en tanto que Isis las siguió más resegada y un poco más apagada de lo normal pero aun así se veía orgullosa de si misma. Nanoha entendía como debía sentirse la joven. Luego de que Lily-chan aceptara ayudar al departamento de investigación Isis había pedido formar parte de la Sección Especial Seis. Nanoha pensaba que la joven de ojos dorados también deseaba hacer algo para ayudar a sus amigos y había apoyado la solicitud de Isis ante una Hayate no muy convencida. La comandante finalmente aceptó cuando Nanoha se comprometió a llevar a cabo el entrenamiento y las pruebas ella misma.

Así ella e Isis habían empezado a trabajar para la pequeña prueba que acaban de llevar a cabo. Ser un Mago Temporal implicaba sencillamente que un mago civil era contratado por la TSAB para un trabajo determinado. Se le eliminaba cualquier restricción legal para viajar a otros mundos y se le daba un cierto nivel de autorización para realizar la misión que debían llevar a cabo. Fate misma había sido una en su momento. Nanoha miró su hombro izquierdo, ahora sin el sujetador. Ya se sentía mucho mejor, pero Shamal le había prohibido realizar ningún esfuerzo. Así que Nanoha le había tenido que pedir a Vita, quien acababa de regresar a la base, que la ayudara. La pequeña guerrera Belka aceptó aunque no había parado de refunfuñar por lo bajo.

"Isis-chan quiere ayudar y ha decidido hacer algo. Incluso Lily-chan hace lo que puede con Mariel-san y los demás" pensó Nanoha mientras caminaba "No me gusta quedarme atrás cuando todos trabajan tan duro. Fate-chan, Hayate-chan, Signum-san… todos hacen su mejor esfuerzo y yo me tengo que quedar aquí. Sé que no puedo hacerlo sola pero igual no me gusta sentir que dependo de otros para estas cosas"

Las tres entraron en el edifico de pruebas pero Vita se separó de ellas diciendo que quería ir a darse una ducha. Nanoha pensó que aprovecharía para visitar a Signum pero prefirió no mencionarlo, Vita se ponía particularmente a la defensiva cuando la conversación era sobre preocuparse por su familia o amigos. Así que solo Nanoha e Isis entraron en la zona de pruebas donde Lily estaba.

"Nanoha-san, Isis, buenas tardes" saludo Lily en cuanto los vio.

—Buenas tardes, Lily-chan—respondió la Instructora con una sonrisa—buenas tardes para Mariel-san también.

La mujer de cabello verde llegó a su altura para saludarla. Isis también saludó un poco más alegre que antes. Había tomado un tiempo pero finalmente Nanoha había conseguido que la joven dejara de ponerse tan a la defensiva cada vez que hablaba con alguien de la base. Por su parte Lily había aceptado las cosas más fácilmente, aunque seguía poniéndose ansiosa en las sesiones que tenía en aquel lugar. Nanoha pudo ver que Lily tenía la mano izquierda apretada tan fuerte que tenía los nudillos blancos, seguro que ella ni se había dado cuenta. Isis se alejó de Nanoha y Mariel para hablar con Lily, por lo que la Instructora pudo dedicarle toda su atención a la mecánica.

— ¿Cómo ha ido todo, Mariel-san?

—Hemos tenido algunos contratiempos pero vamos bien—respondió la joven—apenas estamos empezando a comprender como funciona todo y tenemos algunas cosas más que queremos hacer. Informare a la comandante Yagami en cuanto tengamos algo concreto, pero de momento todo luce bastante bien.

—Es bueno escucharlo—asintió Nanoha. Miro brevemente a un lado— ¿Cómo ha estado Lily-chan?

—Sigue con algunos problemas menores pero ya bastante más tranquila que antes—respondió Mariel—A todos nos agrada bastante Lily-chan y ya nos tiene más confianza. Aun así tenemos algunos detalles que queremos resolver… pero no es nada.

"Etto… ¿Nanoha-san?" la voz mental de Lily llamo la atención de la Instructora.

— ¿Sí, Lily-chan?—preguntó Nanoha volviéndose hacia ella— ¿Qué ocurre?

"Es sobre lo que habíamos hablado el otro día" dijo Lily "Sobre la foto que había encontrado"

Nanoha asintió mientras recordaba aquel asunto. Lily le había pedido una pequeña cosa dos días atrás y ella había prometido que le daría una respuesta. De todas las cosas que Lily le hubiera podido pedir aquella en particular había sorprendido a la Instructora. Nanoha había hablado con Hayate al respecto y su amiga le había respondido que aceptaría la decisión que ella tomase.

—Sí, respecto a ello… puedo conseguirla pero si quieres también puedo hacerlo personalmente—respondió la Instructora— ¿Segura que quieres hacerlo tú?

"De ser posible quisiera llevarla yo" dijo Lily mirándola a los ojos "Es solo que… siento que es algo que debería hacer por él"

—No es que no entienda…—Nanoha se detuvo. No tenía ninguna buena razón para negarse. Una parte de ella de hecho pensaba que quizás fuera una buena idea. Suspiró—Si estás completamente segura al respecto entonces no deberíamos tener problemas. En cuanto la tenga las iré a buscar ¿Está bien así?

"Gracias, Nanoha-san" Lily inclinó la cabeza educadamente.

Luego de eso continuaron hablando un rato más hasta que Isis dijo que se estaba muriendo de hambre por lo que se despidieron. Lily e Isis fueron de regreso a su habitación para poder tomar una ducha y cambiarse. Nanoha se dirigió a otra parte del edificio. Había decidido aceptar la idea de Lily. Era un pequeño gesto, algo insignificante, pero a veces esos eran los que la gente más podía apreciar. Nanoha dudaba que aquel gesto pudiera hacer mucho por él pero también sabía que era algo que le haría bien en mayor o menor medida. Así que cuando la Instructora entró en el laboratorio fue agradable encontrarse con un rostro amigo.

—Yuuno-kun—saludó al hombre de traje verde cuando lo vio sentado en una de las terminales.

—Hola Nanoha—respondió el bibliotecario girándose hacia ella y cerrando lo que fuera que hubiera estado mirando— ¿Qué puedo hacer por ti?

—Lo lamento ¿Te he interrumpido?

—No, no era nada. Solo una pequeña revisión. Estaba todo terminado.

—Me alegro porque necesito pedirte un favor, Yuuno-kun—Nanoha sonrió—se trata de la fotografía que te mencione el otro día ¿Crees que podrías recuperarla para mí?

—Seguro pero ¿Para qué la quieres?

—Para devolvérsela a su dueño.

La expresión de Yuuno se transformó en una de completa sorpresa. Nanoha no pudo culparlo, mientras, por el rostro de su amigo la sorpresa dejaba paso a la incredulidad.

— ¿Devolverla?—Yuuno se acomodo los lentes—Nanoha incluso dejando fuera cualquier otra consideración el "dueño" sigue siendo un asesino. No creo que…

—Si tenemos el registro digital no importará—lo cortó Nanoha con seguridad. Luego moduló su tono a uno mucho más dulce—además solo es una foto. Lily-chan fue la de la idea y creo que tiene razón ¿Podrías buscarla? ¿Por favor?

—Sabes que nunca te puedo decir que no cuando me lo pides así…—dijo Yuuno rindiéndose—De acuerdo, sí insistes. Dame un minuto.

—Eres el mejor, Yuuno-kun.

Nanoha sonrió mientras su amigo se ponía de pie y se dirigía a la sección donde habían guardado las cosas de la escena del crimen. El bibliotecario rebuscó por allí hasta que pareció dar con lo que buscaba y se inclinó sobre una de las maquinas cercanas tecleando algunas cosas. Nanoha se acercó por detrás para recibir la foto.

—Ups, lo siento Nanoha, creo que metí la pata dame un momento más—dijo Yuuno cuando la sintió detrás de él. El rubio tecleó otras cosas y se tomo un minuto más antes de finalmente girarse hacia ella—aquí tienes. Ya la he escaneado así que no creo que represente mayor problema.

—Gracias, Yuuno-kun—dijo Nanoha tomando el papel entre sus manos y mirando la vieja foto arrugada. Una foto de una familia alegre y despreocupada, muy similar a la otra que había mirado. Sacudió la cabeza y se guardó la foto en su bolsillo—Ahora pensaba ir a comer algo a la cafetería ¿Quieres venir?

—Me encantaría Nanoha pero aun tengo un par de cosas que hacer—dijo Yuuno con una sonrisa amable—si puedo te alcanzo cuando termine.

—Oh, ya veo. Entonces nos vemos después.


—Los resultados no son buenos, Karen—dijo Fortis alejándose de las pantallas y mirando a su hermana—Nos está tomando mucho más tiempo del que habíamos esperado.

— ¿De verdad?—Karen se acerco por detrás y se asomó para leer la información en las pantallas de Fortis—Pero estamos usando la Cruz de Plata como base igual que siempre. No deberíamos tener problemas.

—No es eso. La otra Strosek le hizo algo al programa. Las funciones están apagadas y a bajo nivel, creo que para prevenir que el sistema automático tome el control.

— ¿Eso qué significa?

—El Reactor es el canal y el regulador de control entre el usuario y la Cruz de Plata. Cuando Thoma-kun entro en el modo de reacción sin Strosek fue debido a que el sistema de defensa detectó una amenaza para su dueño y tomo las medidas pertinentes. Luego el Reactor volvió a fusionarse con él y desactivo estas opciones, permitiéndole a Thoma-kun recuperar el control de su cuerpo y al mismo tiempo apagando muchas de las funciones de la Cruz de Plata. El único que puede acceder a ellas es Thoma-kun y ya que él es tan poco dado a cooperar… no podemos acceder a lo que requerimos externamente y lo poco que podemos ver no es suficiente.

—Eso suena malo—dijo Karen quien no parecía muy preocupada—pero ¿No deberíamos poder recrear a una de esas cosas sin necesidad del libro?

—En teoría sí pero ya hemos tenido muchos problemas incluso cuando usamos el libro como referencia—respondió Fortis, tecleó algunas cosas en la consola—El problema es que en esencia llamamos a los Strosek Reactores, pero sus funciones son mucho más complejas que los que usamos nosotros. Para nosotros el Reactor simplemente incrementa las funciones del Divisor y del Driver, llevándolos a su máxima capacidad. No hemos sido capaces de replicar esta función en otros individuos y cada vez que lo hemos intentado el Eclipse invariablemente destruye a su huésped. Nosotros hemos logrado adaptar esto y Thoma-kun de alguna forma lo consiguió igual pero no sé si tiene que ver con Strosek, con él o con la Cruz de Plata o incluso con los tres al mismo tiempo. Es un caso único.

—Todos nosotros somos casos únicos, Fortis—replicó Karen.

Fortis no respondió pero ambos se entendieron. La familia estaba infectada por el virus Eclipse, una enfermedad que debería haberlos destruido a todos y que, de alguna forma, habían logrado adaptar esa enfermedad a una versión más estable permitiéndoles subsistir a pesar de su necesidad de matar y sin miedo a desintegrarse. Pero lo que fuera que les permitiera dominar el Eclipse no podía trasmitirse. Todos los experimentos en otros sujetos generaban Eclipse Drivers violentos y de corta vida, incapaces de reaccionar y solo útiles durante una batalla. Por eso la Biblia de la Cruz de Plata era necesaria y por ello necesitaban a Thoma. Con el Factor Cero, él encerraba los efectos del Eclipse.

—Al final llegamos a la conclusión de que usar a uno nuevo sería lo mejor—dijo Karen de repente. Se había alejado de Fortis y miraba el contenedor de vida delante de ella. El contenedor era un enorme tubo de cristal relleno de un liquido color dorado que resplandecía ligeramente y que no dejaba apreciar nada en su interior. Karen acarició el cristal con una mano sin dejar de hablar—con su ayuda todo será más fácil. No solo para nosotros sino también para Thoma-kun. Stella le ha tomado cariño, creo que siente que ha ganado otro hermano mayor.

—Sí, será lo mejor—coincidió Fortis que seguía trabajando—pero si pudiéramos tener a la 4ta con nosotros…

—Ya me he ocupado de eso—dijo Karen simplemente, alejándose del contenedor y dirigiéndose a la puerta.

— ¿Ya te ocupaste?—Fortis la miró sin comprender nada— ¿Qué es lo que has hecho?

—Solo le di algunas instrucciones a Veyron y Cypha—respondió Karen, llego hasta la entrada y se giró para mirar a Fortis con una sonrisa pero con los ojos fríos como el hielo—viva si es posible, muerta de ser necesario. En cualquier caso tú no dejes de trabajar hasta que ellos vuelvan.

Y se fue. Fortis se quedó mirando la puerta y sacudió la cabeza antes de continuar con lo que estaba haciendo. "Sabe también como yo que es más fácil solo matarla" pensó el Hückebein "Pero quiere traerla porque a Thoma-kun le importa. Al final es lo mismo. La realidad es que cuando algo se descompone es más fácil conseguirse uno nuevo que intentar reparar uno viejo y en este caso los resultados serán mejores. Seguro que con esta 5ta Strosek conseguiremos hacer algo mucho mejor"


Punisher miró el techo de su celda sin mucho interés. Su brazo derecho estaba curado casi del todo y ahora el dolor era solo una sensación entumecida y constante a la que estaba acostumbrado. Desde hacía años que no pasaba un día sin que algo le doliera. Había comido su cena sin apenas mirar el plato y ahora solo pensaba. "No puedo salir de la celda ¿Debería intentarlo cuando me trasladen después de todo?" pensó Frank mirando su brazo izquierdo donde estaba el pequeño limitador que le habían puesto. Un aro de metal que rodeaba su brazo y evitaba que usara su magia, igual que le ponían a cualquier mago que infringiera la ley. Romper el aparato no sería difícil en las circunstancias adecuadas y luego todo dependería de qué clase de guardia le pusieran.

Castle se acomodó en la cama. Todo era lo mismo. Necesitaba salir de custodia y completar el trabajo. Si lo llevaban a prisión salir le tomaría meses, quizás incluso años. Al ritmo que las cosas evolucionaban aquello podría ser desastroso. Se frotó los ojos. Apenas tenía dos semanas en custodia y ya se sentía así. El sonido de la puerta de su celda al activarse llamo su atención. Se sentó en la cama y se giró para encarase a la entrada. Cuando la otra persona entró no pudo evitar arquear una ceja ligeramente en señal de sorpresa.

—Buenas noches, Castle-san—saludo Nanoha Takamachi con una leve inclinación de su cabeza mientras entraba. La puerta se cerró a sus espaldas.

—Capitana Takamachi, no es a quien yo esperaba—dijo Frank. Miró a la Instructora de arriba abajo— ¿Cómo sigue ese hombro?

—Ya está mucho mejor—respondió Nanoha. Se frotó el hombro izquierdo con la mano derecha—He tenido otras heridas peores… Lily-chan e Isis-chan también se han recuperado por completo.

Punisher no reaccionó al escuchar los nombres pero sus ojos parecieron levemente más interesados que un segundo antes.

—La Enforcer Testarossa me había informado al respecto—dijo simplemente— ¿Está aquí por lo mismo que ella? Porque creía que habíamos terminado de hablar al respecto.

Nanoha dudo un solo instante pero Punisher pudo apreciarlo y aquello le extrañó ¿Ella no sabía que su compañera había estado interrogándolo?

—No estoy aquí por eso, Castle-san—replicó la maga—Lo que sucede es que vino alguien que tiene algo que decirle.

"Zafira-san" la telepatía de Nanoha fue proyectada de manera que Punisher también pudiera oír "¿Podrías dejar pasar a Lily-chan por favor?"

Castle frunció ligeramente el entrecejo pero no dijo nada. La puerta volvió a abrirse y la joven de cabellos claros entró en la celda. Lily llevaba puesta una ropa similar a la que había estado llevando cuando estaba con Thoma pero con una diferente combinación de colores. La joven paso junto a Nanoha, quien se hizo a un lado pero se quedó cerca como si estuviera lista para interponerse entre Lily y Frank. Por el rabillo del ojo Punisher había visto también que afuera había otros 3 guardias además del que usualmente vigilaba la entrada. En su mente le dio más puntos a Nanoha Takamachi de lo que había pensado, la mujer no hacia las cosas tan a la ligera como hubiera esperado. Apartó los pensamientos sobre la instructora y giró los ojos hacia Lily que se había detenido frente a él.

"Castle-san yo…" la voz mental de Lily trasmitía una ligera sensación de no estar tan segura de lo que debía decir, pero cuando los ojos de la joven se cruzaron con los de Punisher ella no apartó la mirada. Inspiró y volvió a empezar "Sé que fue solo muy poco tiempo pero para mí todo empezó hace muy poco. Y quería decir, luego de todo lo que paso en aquel lugar y las cosas que siguieron… quería decirle: Gracias"

Frank Castle no pudo disimular su sorpresa al escuchar las palabras de Lily. De entre cualquier cosa que la joven pudiera decirle o sentir hacia él, gratitud era lo último que se le hubiera pasado por la cabeza.

— ¿Por qué?—fue lo único que atinó a preguntar, en un tono bastante inquisitivo. Lily no se amedrentó por ello, sino que pareció aclararle sus ideas.

"Como dije todo empezó para mi hace muy poco. Aprendí algunas cosas desde que llegué aquí. Muchos de mis recuerdos siguen en blanco, pero ahora se más de mi misma que antes y estoy segura de que he sido salvada. Thoma me dio su sonrisa y me sacó de aquel lugar donde estaba encerrada, Isis nos ayudó cuando nada la obligaba a ello y Castle-san nos protegió cuando nadie más parecía estar allí. También le estoy muy agradecida a Nanoha-san y a las demás personas de la Sección Seis" detrás de la joven Nanoha asintió levemente pero no dijo nada "Pero me he enterado de que a Castle-san se lo piensan llevar lejos también y quería dejar en claro que aprecio lo que usted hizo por nosotros"

—No tienes nada que agradecer, niña—Los ojos de Punisher eran tan apagados e impenetrables como siempre cuando clavo su mirada gris en los ojos verde pálido de Lily. Su voz era dura como el acero—lo que hice no lo hice por ti, por el chico ni por la otra. No soy un héroe ni nada parecido. Solo soy un viejo soldado que hace lo que se tiene que hacer. El ayudarte fue algo incidental, no mi objetivo principal. Nada de lo que hice fue pensado para otra cosa que no fuera buscar y eliminar a los Eclipse Driver. Eso es todo.

Nanoha se movió en el fondo cuando Castle terminó de hablar, como si quisiera intervenir, pero no dijo nada. Por su parte Lily había bajado la cabeza, ocultando sus ojos debajo de algunos mechones de su cabello. Frank quiso suspirar pero se retuvo a si mismo. Era más sencillo de esa forma. Nadie debía involucrarse en su guerra, nadie. Al único que había dejado entrar era a Microchip, pero el tipo había elegido aquello por su propia voluntad. Era más sencillo cortar cualquier cosa aquí y ahora que lidiar luego con las consecuencias. Era un soldado, con una misión y no tenía tiempo para nada más. Tampoco podía permitir que hubiera nada más. Había sido un poco duro con Lily, pero era lo mejor.

"De todas formas quiero decirle las gracias" dijo Lily finalmente. Su voz mental era igual que antes, cono ese tono suave y tranquilo muy propio de ella. La joven levantó la cabeza y volvió a enfrentarse a la mirada de Frank Castle "Independientemente de sus motivos, Castle-san, nos ayudo cuando lo necesitábamos y eso es algo que no pienso olvidar. Sé que incluso Isis piensa de esa forma."

—Y aun así… no tienes nada que agradecer—repuso Punisher apartando la mirada.

"Además quería devolverle algo" continuo Lily, se metió una mano en el bolsillo y sacó lo que parecía un pequeño pedazo de papel "Esto le pertenece. La tomé en medio de la confusión, pero no es mía y creo que sería bueno que la tuviera allí a donde va"

Lily extendió el papel y Castle lo tomó sin decir palabra. Una parte de él sospechaba de que se trataba pero no sacó conclusiones y recibió la pequeña y arrugada foto. Estaba bastante maltratada, indicando que alguien la había arrugado y estrujado pero por lo demás estaba perfecta. Con cuidado Frank la desdobló y la giró para verla. Los rostros sonrientes de su familia le devolvieron la mirada, como un reflejo de aquello que había sido. Se quedó mirando la fotografía sin decir nada por lo que sintió fueron horas.

"No poder decirle adiós a las personas que apreciamos es duro" dijo Lily nuevamente atrayendo la atención de Punisher que levantó su cabeza como un autómata "Sé que ahora Castle-san será llevado lejos y por eso creo que, además de darle las gracias, deberíamos poder despedirnos como es debido"

Punisher bajo la mano y colocó la foto a un lado en la cama, dedicándole una última mirada. Con lentitud extendió la mano derecha hacia adelante y, ante la mirada sorprendida de Nanoha, la dejo caer sobre la cabeza de Lily, revolviéndole el cabello suavemente.

—Gracias.

Nuevamente la fachada se había derrumbado y Lily pudo ver todo el cansancio que se apoderaba de Frank Castle. Ya no era más Punisher, si no un hombre muy cansado y gastado, con la dignidad de una vieja roca que se levanta en medio de un mar que no deja de desgastarla. Lily solo asintió y, una vez que Castle retiró su mano, se inclino educadamente delante de él.

"Adiós, Castle-san" dijo ella irguiéndose nuevamente y dando media vuelta.

Nanoha, que a todo aquello se había quedado en una esquina, se apresuró a moverse hacia la salida. Miró a Lily brevemente, pero la joven solo se dirigió a la puerta y salió por allí rápidamente sin detenerse a nada. Nanoha la siguió pero antes de irse le dedicó una última mirada a Punisher que seguía sentado en la cama, mirando el piso como si fuera la cosa más interesante del mundo.

—No eres tan malo como quieres parecer, Castle-san—dijo la Instructora antes de salir ella también. La puerta de la celda se cerró detrás de ella.

Frank Castle no se movió cuando se quedó solo. Miro la foto por el rabillo del ojo. Casi había olvidado esos rostros familiares. Lily había dicho que él negaba lo que sentía por ellos, pero ahora se daba cuenta de que no era eso. Castle nunca podría negar querer a su familia, pero pensar en ello no hacía que fuera menos doloroso. Aquella niña que ni siquiera había conocido más allá de unos cuantos días le había recordado a Frank que él también tenía un lado humano. No era solo un soldado.

Volvió a tomar la foto y pasó un dedo por la superficie de la misma. De repente se detuvo. Algo se había quedado pegado en sus dedos. Punisher miró hacia las cámaras de su celda y acomodándose de manera que no pudieran apreciar lo que hacía se puso a examinar la foto de cerca. Vio que una de las esquinas tenía una extraña marca y, con mucho cuidado, comenzó a rascar esa parte. No le tomo demasiado descubrir y retirar la cubierta extraña que tenía la foto y lo que vio debajo le hizo entrecerrar los ojos.


Eran solo 6 unidades. Hayate cruzó los brazos sobre el pecho mientras las examinaba. A unos cuantos pasos de ella Yuuno tomaba algunos apuntes e intercambiaba datos con los demás miembros del equipo de Técnicas Caledfwlch. Los 6 Raptores tenían un aspecto bastante imponente. Cada uno era bastante alto y tenían trajes de batalla negros, con algunas piezas de armadura en los brazos y las piernas, de un color azul y blanco. Las caras estaban cubiertas por unos cascos redondos coronados por una burbuja transparente y con dos cristales rojos más o menos a la atura de los ojos de las unidades. La piel que se les veía era clara y el cabello que salía detrás del casco era gris claro.

Las unidades estaban contenidas detrás de un cristal y aisladas del área de control por gruesos muros de acero. Varios miembros del equipo técnico trabajaba en ellos mientras otros operaban programas y registros en la sala en torno a Hayate. En ese momento Yuuno y uno de los operadores se acercaron a ella.

—Hayate permíteme presentarse al doctor Wade Chen—dijo el bibliotecario cuando la alcanzaron.

—Encantada—dijo Hayate estrechando la mano del otro hombre—comandante Hayate Yagami.

—Un placer conocerla en persona, comandante—respondió el hombre. Era una persona de unos 40 años con un aspecto ligeramente descuidado, apenas un par de centímetros más alto que ella—Así que ¿Qué opina de nuestros Raptores?

—Se ven… bastante formidables—dijo Hayate luego de pensarlo un momento—Lo que no acabo de comprender es su naturaleza exacta. El Buró tiene una seria política en materia de armas de aspecto humano como éstas.

—Sí, en efecto. Hemos tenido eso en cuenta durante el proceso de construcción—el doctor Chen hizo un gesto a uno de los trabajadores que asintió y salió por una puerta—Sé cómo se ven, comandante, pero le garantizo que no hay nada humano en ellos. Son terminales para uso general de funcionamiento autónomo, unidades de combate si lo prefiere.

—Es decir robots—intervino Yuuno.

El doctor le dedicó una breve mirada como queriendo decir que encontraba el termino en exceso simplista.

—Es una manera de enfocarlo, sí—admitió el hombre finalmente—Como dije son unidades de combate. No poseen personalidad propia, son controlados por una inteligencia artificial colectiva y están programados para observar y aprender. Sí uno de ellos aprende algo el sistema colectivo hace que todos ganen la experiencia de esa forma los haría más útiles en combate. Son monitoreados gracias a las cámaras en los cascos y puede dársele órdenes en tiempo real, también es posible tener a un operador detrás de cada unidad para misiones en solitario o hacer que una sola persona monitoree un grupo.

La puerta volvió a abrirse y el operador que había salido regreso, está vez acompañado de uno de los Raptores. La unidad marchó hasta donde estaba el doctor Chen, parándose justo al lado y haciendo un saludo militar. Hayate pudo examinar la unidad de arriba abajo. En efecto no daba la sensación de tratarse de un ser vivo.

—De momento aun son solo modelos de prueba pero ya pronto estarán listos para entrar en acción—continuó el doctor—Posee una batería interna que le permite mantener funciones ordinarias por 40 horas sin necesidad de recargarse o por un máximo de 60 minutos con todas las capacidades al máximo. El desarrollo de su estructura les permite tener una fuerza y resistencia muy superiores a la humana, lo que los hace ideales para operar en ambientes hostiles. Las placas de la armadura son de la misma aleación que nuestros equipos AEC y para el trabajo en las extremidades superiores usamos como base el diseño del Sword Breaker que creamos para la Sección Especial Seis. No obstante también se le puede dar otro equipo, dependiendo de la situación, y son compatibles con cualquiera de nuestras armas AEC, incluyendo el Strike Cannon y el War Hammer.

—Lo cual los haría perfectos para combatir a los Eclipse Drivers ¿No es así?—inquirió Hayate sin quitarle los ojos de encima a la unidad presente.

—Aun tendríamos que resolver algunos asuntos menores pero esa es la idea—respondió el doctor Chen—La fuente de poder es estable pero su durabilidad aun nos ocasiona problemas. Además están los asuntos del costo de construcción y mantenimiento pero en general estamos seguros de que no decepcionaran. Como es de esperarse nuestra compañía hace lo que puede para que la TSAB adopte esta tecnología.

—Tendremos que esperar a ver cómo se comportan en el campo—dijo Hayate—en cualquier caso los prototipos estarán al cuidado de la Sección Especial Seis. Sé que están ocupados así que no lo entretendré más, gracias por su tiempo doctor Chen.

—Cuando guste. Si tiene alguna otra pregunta no dude en consultarme a mi o a mis colegas—el hombre hizo una pequeña inclinación y se giró para llevarse al Raptor mientras hablaba con su subordinado.

Hayate no comentó nada pero le hizo un gesto a Yuuno para que la siguiera y ambos salieron de la sala de control. La comandante de la Sección Seis buscó un rincón tranquilo en algún lugar por las instalaciones antes de girarse para hablar con Yuuno. Ambos habían tenido que moverse en la noche hasta las oficinas centrales de Técnicas Caledfwlch precisamente para presenciar los últimos retoques a los Raptores.

—Lamento haber tenido que pedirte que vinieras conmigo tan tarde, Yuuno—dijo Hayate sentándose en una banca que habían encontrado e invitando a su amigo a unírsele—Todos están muy ocupados últimamente y no supe a quien más pedírselo.

—No hay problema—aseguró el bibliotecario sentándose junto a ella. Se quito los lentes y los limpió con un pañuelo—estoy acostumbrado a trasnochar. Muchas veces encontramos cosas que requieren traducciones en la Biblioteca Infinita. Arf y yo hemos tenido que amanecer en la oficina varias veces.

—Para mi eso ya casi es algo de todos los días—Hayate sonrió sin mucha alegría—Shamal me ha dicho que a este paso deberíamos mejor mudarnos y vivir en el trabajo.

—Yo lo he considerado seriamente—dijo Yuuno volviéndose a colocar sus anteojos—me ahorría un viaje todas la mañanas, pero en ocasiones uno necesita sentir realmente el suelo bajo los pies, si me entiendes.

— ¡Ja, ja, ja ,ja! creo que sí—río Hayate pensando en la Biblioteca Infinita, un enorme almacén de conocimiento sin gravedad donde uno podía flotar hasta encontrar lo que quisiera—pero quizás a Nanoha-chan le gustaría cambiar de lugares. Ella adora volar.

—Sé lo propondré la próxima vez que la vea.

Hayate asintió con aprobación. Un silencio se extendió entre ellos. La comandante se acomodó, colocando sus manos sobre el regazo y mirándolas sin verlas.

—A todo esto ¿Qué piensas hacer respecto a los Raptores, Hayate?—preguntó Yuuno de repente.

— ¿Qué quieres decir?—preguntó ella a su vez sin girar la cabeza.

—Bueno, no me parece que estuvieras muy entusiasmada con la idea—dijo Yuuno.

—No lo estoy—reconoció la comandante—Todo este asunto con las armas AEC nunca me ha convencido. Nos arreglamos para que aprobaran este armamento pese a que es casi lo mismo que hablar de armas físicas. Todo esto es necesario para lidiar con el caso que estamos llevando pero estoy comenzando a sentir que estamos yendo demasiado lejos.

—Solo hacemos lo que necesitamos hacer, Hayate. Sin las armas de AEC sería imposible combatir a los Hückebein.

—Lo sé, pero también consideremos que pasará después—Hayate levantó la vista de su regazo y se giró para encarar los ojos verdes de su amigo—Gracias a Fate la tecnología para la 5ta generación de dispositivos será implementada en toda la TSAB y con la llegada de los Raptores podríamos iniciar un nuevo proceso para tener más armas vivientes. Y sabes también como yo lo que eso ocasiono en el pasado.

Hayate recordó al teniente-general Regius Gaiz. Uno de los hombres responsables por el Incidente de JS. Todo aquello que había hecho fue en nombre de la idea que tenia de justicia. En un deseo de obtener poder, había pactado con Jail Scaglietti para usar tecnología prohibida y poder proteger el mundo que tanto quería. Al final Jail lo había traicionado y toda su cruzada solo trajo dolor y miseria. Hayate no quería que algo así pasara por su culpa.

—He conseguido que cualquier arma que cree Técnicas Caledfwlch tenga que pasar primero por nosotros—continuo Hayate—Nanoha-chan y los demás miembros del grupo de Instructores Tácticos son los que deben probarlas y dar el visto bueno. Los Raptores podrían ayudar pero, una vez allí ¿Qué es lo que sigue? Me siento incomoda con todo esto. Temo que desate un cambio que pueda terminar mal.

—No te preocupes—dijo Yuuno poniéndole una mano en el hombro y sonriendo—Lo has hecho bastante bien. Solo recuerda tus metas iniciales. Además no estás sola en esto. Mariel-san ya ha hecho algunas pruebas y con los datos que recuperamos es solo cuestión de tiempo para encontremos otra manera de lidiar con el problema. Nanoha y los demás también están allí para ayudar, así que lo único que necesitas es recordar que siempre puedes confiar en otros Hayate.

—Lo sé, pero como comandante tengo una responsabilidad—replicó Hayate, no obstante consiguió devolverla la sonrisa a su amigo.

Antes de que ninguno pudiera decir nada más, una pantalla se activó delante de Hayate, sorprendiéndolos a ambos. La comandante intercambió una mirada extrañada con Yuuno antes de aceptar la trasmisión. El rostro del segundo al mando de Hayate, Griffith Lowran, apareció en la pantalla.

¡Comandante Yagami, es una emergencia! Estamos bajo ataque. Los Hückebein están atacando nuestra base.