CAPITULO 10
EXCURSION DE SÁBADO
Los siguientes días transcurrieron inusualmente tranquilos en Hogwarts y las horas pasaban sin sentirse. Hermione, después de todo, estaba más calmada de lo que hubiera pensado que estaría. Algunas veces preguntaba a Ron y Harry si había algo en lo que pudiera ayudar, a lo que ellos le respondían que todo iba bien. Por esta razón daba sus clases tranquilamente, y las tardes las pasaba conversando con sus amigos sobre diversos temas y preparando responsablemente los tópicos de su asignatura.
Ron no cabía de gusto. Hermione le hablaba de nuevo de una manera muy cercana, no igual que antes, pero en los pocos días que habían pasado, la amistad se estaba recuperando casi por completo. De hecho, si lo pensaba bien, la forma en la que interactuaban ahora podía considerarse incluso un poco más relajada, viéndose cada vez más lejos de la habitual timidez de la adolescencia, y más cerca de la seguridad que se va ganando con la vida adulta.
Cabe mencionar que el pelirrojo se empeñaba en alejar de su cabeza la imagen de William llamando a Hermione 'cielo mío'. Todos y cada uno de los días, vivía en el vaivén de pensar que debía seguir adelante por su cuenta, y olvidarse de cualquier idea romántica al lado de ella, para después volver a recibir una dosis del aroma de Hermione y olvidar toda prudencia. ¿Y qué si tenía novio? Después de todo, él también había estado con otras chicas, y no por eso había encontrado a alguien más especial que ella. Con un poco de suerte, Hermione también le guardaba un lugar especial a él; Pero, sin embargo, quizás no.Y entonces, otra vez, llegado a este punto, regresaba las dudas y el desasosiego. Posiblemente un día reuniría el valor para tocar el tema con Hermione; aunque sólo imaginarlo lo llenara de conflicto.
Harry, por su parte, parecía tranquilo. No había habido otro ataque en los últimos días, por lo que podía pasar tiempo con Ginny, que siempre terminaba con un ataque de risa estando con él.
Al cabo de un tiempo de calma, el usual sentido de responsabilidad angustiosa de Hermione se hizo presente. Quizás algo tenía que ver con el día del mes, pero en un golpe de ansiedad, llegó a la acertada conclusión de que Ron y Harry no estaban haciendo nada relacionado con la Misión Hogwarts, como solían llamarle. No era extraño que lo estuvieran dejando de lado, después de todo eso hacían siempre con sus deberes desde que estudiaban ahí. Por ésta razón, irrumpió en el Gran Comedor una mañana, con paso firme, y llegó hasta donde estaban los dos jóvenes y Ginny comiendo, hablando y riendo entre bocado y bocado.
Hermione se sentó con ellos y los miro expectante "Y bien..."
Ron la miro tranquilamente y dio una gran mordida a su trozo de pavo. "Y bien ¿qué…?"
Hermione suspiro y puso los ojos en blanco "Han pasado varios días desde el ataque y nosotros seguimos sin tener pistas ¿no tendríamos ya que empezar a actuar?"
Ron dejo caer su pavo en el plato y mirando después al techo dijo; "Demonios... Olvidé que eras obsesiva y mandona..." Ella lo miró boquiabierta, y estaba a punto de replicar cuando el pelirrojo agregó "Hermione, te hemos dicho toda la semana que todo está bien... entiende, esto tiene su manera de llevarse a cabo…"
Hermione repuso al momento sarcásticamente "¡Le pido disculpas Gran Auror!... Entonces díganme qué esperamos."
Harry respondió, antes de que Ron contestara seguramente con otro sarcasmo; no quería en ese momento que las cosas fueran como antes, y que Ron y Hermione comenzaran como siempre a reñir. "El último ataque no nos dejó nuevas pistas, así que; estamos en el mismo punto que antes. Está la posibilidad de que sea un antiguo mortífago, sin embargo, la magia que se usó no es muy avanzada. Y está la cuestión de cómo un mortífago entraría tan fácil al castillo, así que por ahora todo apunta a la posibilidad de que si sea vandalismo estudiantil después de todo. No podemos proceder sin pistas reales, ahora seguimos un código de procedimientos, somos Aurores."
"Así que ahora su excusa para la desidia, es la burocracia. Magnífico." Soltó Hermione. "Además pensé que habían desechado la idea del vandalismo…"
"Francamente, uno puede esperar cualquier cosa de los amantes del pillaje." Dijo Ron, echándole una burda ojeada a Brown y Romans, para que sus amigos entendieran lo que quería decir.
"¿Qué? ¿Realmente piensas que Brown y Romans serían capaces?" Dijo Ginny mirándolos estupefacta.
"No lo sé... Yo sólo digo que Fred y George lo hubieran hecho por diversión. Sólo que ellos nunca fueron tan destructivos, por supuesto, pero uno nunca sabe... El tiempo pasa y las nuevas generaciones enloquecen…" Dijo Ron encogiéndose de hombros.
"Lo que tratan de decir, es que estamos esperando a que algo terrible y elaborado suceda, para tomar acciones o poder investigar la situación... ¡Es realmente maravilloso! Que buenos Aurores tenemos aquí... Extraordinarios, sin duda." Hermione no gritaba, estaba tranquila, buscando causar el impacto correcto en sus amigos, por lo que puntualizó con un toque dramático y se levantó de la mesa alejándose con paso decisivo.
Ron miró a su plato un segundo y después se levantó diciendo algo que parecía más bien para el mismo, pero que Harry y Ginny alcanzaron a escuchar "Espero que no sea un mal momento porque pienso hacerlo de cualquier forma…" Ron alcanzó a Hermione y sutilmente tocó su hombro "Hermione, espera..." Ella giró y lo miro expectante. "... Como ya sabes, este fin de semana hay una excursión a Hogsmeade, y no sé, estaba pensando, si no tienes otra cosa que hacer, claro, en invitarte a acompañarme... a Hogsmeade..." Dijo sin poder evitar hacer el papel de un adolescente invitando a alguien a una primera cita.
Hermione lo miró impresionada y conmovida. No esperaba ese avance por parte de él, no cuando pasó años imaginando que seguramente la odiaba por decidir alejarse de él, después de que los sentimientos de ambos hubieran quedado expuestos. Ajustándose el cabello lo miró a los ojos y su corazón se tornó cálido. Más de repente un pensamiento la regresó a la realidad; William "Ron... No creo que este sea un buen momento..."
"Hermione anda... Olvida todo, solo quiero salir y conversar contigo. De cualquier forma debemos hacer guardia con los alumnos…" Le dijo suplicante. Ron era tan expresivo, que difícilmente podía esconder lo que sentía en cada momento. Después relajó la expresión de su rostro, al darse cuenta de que probablemente lucía excesivamente abatido. Se sonrojó, y mirando al suelo con una leve sonrisa añadió "No me hagas esto más difícil. Sólo di que sí."
Hermione se sonrojó también y sonrió. Definitivamente se lo debía, y ella lo sabía muy bien "Está bien. Sí."
Ron levantó la cara y se miraron unos segundos con los labios apretados y la sonrisa un poco torcida.
Harry y Ginny los miraban desde la mesa realmente sorprendidos. Ron algunas veces podía ser impredecible. Harry bajo la cabeza; para ese momento llevaba días esperando el instante correcto para romper el hielo con Ginny, o quizás incluso, si era lo suficientemente afortunado, verse dentro de cualquier situación que diera pie a encontrarla en algún solitario rincón y por lo menos besarla. Había pasado tanto tiempo ya desde la última vez. "¿Crees que es un mal momento para que yo haga lo mismo?"
Ginny sonrió y lo miró casi seductora. "Creo que ya era tiempo de que abrieras la boca."
Harry tragó saliva.
Hermione fingía no estar ansiosa por que llegara el fin de semana, pero la realidad era otra. Por las noches le daba vueltas al asunto y se dormía pensando lo que posiblemente podría pasar. ¿Qué tan bueno era eso? Al fin de cuentas sabía que las cosas nunca suceden como uno las piensa.
Finalmente el día llego al calendario. Ginny se encontraba en la habitación de Hermione, que llevaba un rato acostada en la cama con la mente perdida en alguna parte, mientras la pelirroja se miraba en el espejo probando diferentes hechizos, que cambiaban los colores de las sombras para los ojos.
"Oculus colorus" murmuró giró con Hermione en busca de una opinión femenina. Sin embargo encontró a su amiga totalmente abstraída "Por Merlín, Hermione, ya relájate. Probablemente ni siquiera vuelva a haber otro ataque de nuevo."
Hermione reaccionó y soltó un resoplido burlón "¿Y quién te dijo que estoy nerviosa por eso?" Ginny la miró alzando una ceja. Hermione negó con la cabeza sin poder quitar la sonrisa del rostro "No sabes hasta qué punto ha llegado mi mente. Si no fuera por William…"
"¿William? Francamente no veo como eso pueda ser un contratiempo. Ni siquiera lo amas." La interrumpió Ginny con aquella conocida practicidad Weasley.
Hermione bajó la mirada, pensativa "No podría simplemente dejarlo, así como así. Es casi un año el que hemos estado juntos. Nos entendemos, creo que somos compatibles. Tú sabes, Ron y yo podemos ser tan temperamentales, que si algo hubiera llegado a darse, quizás habríamos terminado por enviarnos un hechizo Depulso."
Ginny rió imaginándose la escena. "Aún con todo eso creo que tendrían mucho sentido."
"Qué me dices de tú y Harry ¿No te gustaría enviarle un hechizo aturdidor algunas veces, para que al fin decidiera algo?"
"Algunas veces." Concedió Ginny girando los ojos. "Pero luego pienso que no tengo demasiada prisa, o ya no sé qué tan conformista puedo ser. Quizás tan sólo entiendo que no tiene sentido intentar deshacerme de él. Es imposible."
"Estás totalmente perdida."
"Pero es emocionante, ¿sabes? Mirarlo en sus intentos por mantenerse casual, hasta que llega el punto en que no lo resiste más. Realmente lo disfruto."
Hermione le sonrió y un brillo apareció en sus ojos; si Ginny era tan franca con ella, lo menos que podía hacer era tratar de ser igual, por lo que dijo sin composturas: "Quizás me termine pasando lo que a Harry..." Dudó un momento en decirlo, pero tras un esfuerzo, continuó "...quizás y pierdo el control."
Ginny río "¡Si claro! Tú, perdiendo el control." Exclamó, con la esperanza de que aquella declaración fuera tomada a reto.
Harry y Ron entraron a las tres escobas y buscaron una mesa adecuada para sentarse y esperar a las chicas. Ambos se habían peinado, y Harry incluso se había rasurado. "¿Pensaste en lo que te dije sobre Ginny?" Dijo Ron con seriedad.
"Claro, Ron. Ya sabes que siempre estoy pensando en lo que me dices..." Respondió Harry con tono sarcástico. Ron, sin embargo, dio un resoplido risueño. Quedaba de sobra decir que los dos se sentían de muy buen humor.
Las chicas entraron y los encontraron sentados riendo tontamente, notaron de inmediato que los dos chicos estaban más peinados que de costumbre, y puesto que ellas también se habían arreglado un poco más de lo habitual, el asunto parecía totalmente una cita doble; detalle que hizo sentir a Hermione un poco de culpa. Se suponía que tenía una relación con William. "Solo voy a salir y pasear con mi viejo amigo" pensaba repetidamente "mi viejo amigo con el que me tiemblan las manos si se acerca más de lo debido" no podía evitarlo, estaba confundida.
Llegaron hasta donde estaban ellos, quienes al instante, y haciendo honor a su buena educación, se pusieron de pie esperando a que ellas tomaran asiento, después se sentaron ellos también.
"Está haciendo frío ¿verdad?" Habló Harry para romper el silencio.
Antes de que pudieran contestar llegó Madame Rosmerta; camarera de las Tres Escobas.
"Así que es verdad lo que se dice. No puedo creer que todos ustedes estén aquí de nuevo..." Dijo sonriéndoles "¿Quieren lo de siempre?" Todos asintieron "Muy bien. Cuatro cervezas de mantequilla."
"Agregue también una botella de Whiskey de fuego..." Dijo Ron con autosuficiencia. Madame Rosmerta asintió y se apresuró a escribir la comanda.
"¡Ron! ¿Planeas volver arrastrándote al castillo?" Exclamó Hermione divertida. Secretamente temía añadir alcohol a la fórmula de la tarde que estaban por pasar juntos.
Ron río y trató de mantener la compostura "Está bien, sólo las cervezas." Dijo encogiéndose de hombros. Madame Rosmerta se marchó, y Ron disimuladamente la observó mientras lo hacía. Era bien sabido que la encontraba atractiva para ser una mujer de su edad. Hermione se dio cuenta de eso y lo miró alzando una ceja, a lo que Ron respondió con fingida diplomacia "Sólo estaba viendo el… ah… el…" Harry y Ginny rieron. Ron abatido exclamó "¡Bueno sólo mírala!... Podría tener la edad de mi madre. Es sorprendente, eso es todo."
"No esperaba menos de ti, Ronald." Dijo Hermione mientras ponía los ojos en blanco, intentando no reír.
"Yo solo digo que es sobresaliente, que una mujer de su edad, aún pueda lucir tan bien en esa falda, es… es un ejemplo para la juventud." Declaró el pelirrojo con seguridad, como si se tratara del juez supremo del tribunal del Wizengamot. Los cuatro amigos rieron y las cervezas de mantequilla llegaron justo a tiempo.
"Brindo por estas riñas, que me recuerdan mucho a los viejos tiempos." Dijo Harry alegremente. "Pero ahora quizás podrían pasar a lo siguiente..." Dijo Harry alzando una ceja.
Este comentario tomo a Hermione completamente por sorpresa "¡Harry! ¿De qué estás hablando?"
Ginny no estaba segura de hablar; Hermione había confiado en ella. "Simplemente ya es hora de que crezcan. ¿Sabían que pueden ser amables uno con el otro aún en tiempos paz?"
Hermione miró a Ron, que en un instante pareció un poco descompuesto. Ginny había dado justo en el punto.
"¿Y qué hay de ti y Harry? Creo que ni siquiera se han dado cuenta de que estamos en tiempos de paz." Dijo Ron.
Fue ahora el turno de Harry y Ginny de sonrojarse y mirar a la mesa. Ahí estaban los cuatro, evidenciados unos con otros, por lo que un incómodo silencio se hizo presente.
"Vaya, vaya… Cuánto silencio hay aquí. ¿No crees, James?" Dijo Paul frenando el paso junto a la mesa de los cuatro profesores, con su inseparable amigo James Romans.
"Y mira nada más. Creo que es posible notar cierto rubor en todas las mejillas." Agregó Romans inclinándose, como si quisiera verlos más de cerca. "Mi diagnóstico es que esos rumores que todo Hogwarts cuenta, son ciertos."
"Y mi tratamiento es; un tiempo a solas en la oscura Casa de los Gritos. Tiene varias habitaciones no creo que haya ningún problema…" Dijo Paul mirando a su amigo para que continuara con las indicaciones del tratamiento.
"¡Brown y Romans! ¡Qué atrevimiento!" Exclamó Hermione "¿De qué rumores están hablando?" Agregó después con simpleza, intentando disimular el creciente interés.
"No es una novedad; desde el primer día de clases comenzaron. Qué podemos decir, todo el mundo conoce los detalles más pequeños de la guerra, incluso los que sucedieron cerca del salón de los menesteres." Dijo Romans guiñando un ojo a Hermione. Después de este comentario, Brown y Romans se alejaron a la barra.
Hermione fulminó a Harry con la mirada, recordando que había sido testigo de aquel beso que le dio años atrás a Ron.
Harry abrió los ojos desmesuradamente "Yo… pude… haberlo hablado con algunas personas."
"¡Harry!"
"¡Pensé que estarían juntos! … Yo no pensé que…"
"¡Grandioso! Toda la comunidad mágica está enterada de esto..." dijo Ron malhumorado, marchándose de la mesa.
Harry miró a las chicas un poco avergonzado "Vamos, no es para tanto." Cuando éstas permanecieron en silencio Harry dio un resoplido abatido y se puso de pie.
Hermione lo detuvo "Espera, Harry, creo que debo ser yo quien atienda esto." Dijo con un tono de culpa en su voz. Después de todo ella había sido quien se abalanzó sobre él para besarlo y también, quien sin una palabra, se alejó de él. Sabía perfectamente que tarde o temprano llegaría el momento de hablar al respecto.
Hermione salió de las tres escobas y encontró a Ron sentado en una de las oportunas bancas que se encontraban a pocos metros de ahí. Ron tenía las manos en los bolsillos de su chaqueta. La miró y después perdió la vista en un viejo farol. Sacó una de sus manos, sosteniendo con ella el desiluminador que Dumbledore le había dejado y comenzó a jugar con él, tomando una y otra vez la tenue lucecilla y regresándola a su sitio.
Hermione se sentó a su lado "Vaya, ya está oscuro." Dijo casualmente.
Ron apretó los labios "Si, debimos haber venido más temprano, quizás. Ya hace frío."
Hermione sonrió con un poco de aflicción en el rostro. "Ron, sabes, nunca tuvimos oportunidad de hablar de lo que sucedió."
"No tuvimos oportunidad de nada, Hermione."
Hermione asintió sin atreverse a mirarlo. Permanecieron un rato en silencio hasta que dijo "A veces parece que lo único que queda por hacer, es tomar tiempo-fuera. Sólo que cuando tú lo hiciste, tenías uno de estos para saber volver." Dijo señalando el desiluminador que Ron sostenía. Al chico se le pusieron las orejas coloradas; aún se sentía avergonzado de haber abandonado a sus amigos por un tiempo cuando buscaban los Horrocruxes. Hermione intentó suprimir una sonrisa al notarlo. Pasó saliva difícilmente y añadió "Cuando estaba en Australia y por fin pude reencontrarme con mis padres, tomamos el té, tranquilamente, como si fuera un día cualquiera. Cada vez que los miraba, me sentía feliz de que nunca supieron realmente nada de lo que sucedió. Sus corazones estaban ahí, llenos de calma, y yo estaba totalmente quebrada, pero aún me quedaba eso, sabes, ese espacio que no había podido ser tocado ni por la magia más oscura… " Hermione guardó silencio unos momentos antes de continuar "Recordaba tanto tus ojos... tus ojos cuando Fred…" Ron asintió indicándole que no debía terminar la frase "...recordaba a tu madre, a Ginny, a George, a todos... y no puedo decir con palabras lo que me provocaba. Sentí que no podía soportar ver tu mirada deshecha, me sentí cobarde. No hubiera podido reconstruirme, mirando tan presente el dolor en tantas personas amadas. No encontraba la lucecita que pudiera tragarme para volver a ustedes. Lo siento."
Ron miró los ojos centelleantes de Hermione; llenos de recuerdos y lágrimas, y en un impulso de ternura extendió su mano y tomó la de ella. Después dijo con los ojos perdidos en la nada. "Mi único lugar feliz en esos días siguientes... lo que hizo que las cosas no fueran tan insoportables, fue recordar tantas veces el momento en que nos besamos." Ron sonreía, como si aún lo estuviera recordando vívidamente.
Hermione miró sus manos entrelazadas y no pudo evitar soltar una pequeña risa, mientras con la otra mano se cubrió la cara, sutilmente avergonzada "Fue un buen beso."
Ron la acompañó con otra carcajada "¿Bromeas? … Fue magnífico."
Se miraron los dos por un momento, y Hermione notó al instante que Ron comenzaba ya esa danza ocular entre sus ojos y sus labios. Tragó saliva. Pensaba mil cosas que se nublaban cuando apenas se concretaban un poco en su cabeza. William, estaba William. Besar a Ron y otra vez hacerlo pasar por el momento incierto del rumbo de las cosas. Cosas por decidir; siempre había cosas por decidir, y aún con todo esto, le era simplemente imposible poner un poco de espacio y dejar de mirarlo. Ron se mojó muy levemente los labios y se inclinó unos milímetros. Hermione levantó sutilmente el mentón
"¡POR FAVOR NO!" Un grito terrorífico cruzó la noche de Hogsmeade, helando la sangre de todos aquellos, que habían podido escucharlo.
