"La Verdad"
Edward
Nos estábamos acercando al internado, cuando una mejor idea vino a mi mente.
- ¿Qué haces? - chilló Bella, cuando tiré de su mano para guiarla al sentido contrario.
- Vamos a divertirnos - contesté.
- ¿A donde vamos? Nos ordenaron que regresemos al internado, estamos todos empapados, y son las 12 de la noche.
- Pero es Sábado. El parque debe estar abierto, además, no se quedará por mucho.
- ¿Qué parque? ¿Abierto? ¿De qué mierda me hablas? - dijo parando en seco.
- Calla y sigueme - ella no hizo caso. Suspiré. Me volteé para mirarla. - ¿Por favor? - pedí con suavidad. No se inmutó. - ¿Confías en mí?
- A veces...
- Pero, confía en mi ahora. No nos meteremos en problema, nunca te haría algo así. Además, somos Emmet y Rose. ¿Qué mal nos puede pasar a nosotros?. - Ella lo pensó un momento. Y asintió a regañadientes. Tomé de su mano y la guíe hacia donde debía estar el parque de diversiones. Estaba a unos 4 cuadras.
- Si nos metemos en problemas...
- No nos pasará nada - interrumpí.
- En caso de, te golpearé, te noquearé y luego cuando despiertes, te dejaré inconsciente nuevamente. Solo es una advertencia. - se encogió de hombros.
- Tu sí que eres tierna para decir las cosas - dije.
Caminamos en silencio, tomados de la mano, mientras nos quedaban 2 cuadras, de aquí ya se podía ver las luces, se oían los gritos y se podía oler el aroma a aceite y a vomito. Genial.
- Vale, acéptalo, apestas - dijo Bella. Estábamos en un puesto de matar al mono. Si conseguía darle, ganaríamos un León de felpa, algo que Bella me pedía.
- Me estas desconcentrando Bella. Soy todo un profesional, pero esto necesita de concentración. - dije mirando fijamente al mono, que me miraba con una sonrisa diabólica. Te voy a matar.
- Seguro - dijo con sarcasmo.
Miré la pelota que tenía en mis manos, y luego mire al mono. Tiré y no le dí.
Bella rió a mi lado. Yo gruñí.
- No importa, vamos a otro lado, no lo quiero realmente - dijo Bella riendo.
- No te metas Bella, esto no se trata de ti. Esto es algo que tenemos que resolver entre ese mono - dije apuntandolo - y yo.
- Pensé que todo este show y esfuerzo, era para impresionarme - dijo fingiendo estar ofendida.
- No te alagues Bella. - me golpeó en el hombro. - Era broma, el León es para ti. Conseguiré darle al mono y tendrás tu peluche, tarde o temprano.
2 minutos mas tarde, Bella estaba sonriéndome, abrazando al león. Mientras yo caminaba con aire de superioridad.
- Te dije que te iba dar el León. - dije rodeando su hombro con mis brazos.
- También dijiste que ibas a darle al mono. Pero le diste el dinero al vendedor para que te diera el León, así que no te hagas el agrandado. - Mi sonrisa se borró. - ¿Creíste que no te vi? No soy idiota, bonita.
- Pero lo que realmente me importaba, era darte el León y que fueras feliz. Lo otro no me importa. - dije con inocencia.
- Buen intento, pero esa jugada no funciona conmigo.
- ¿Jugada? No se de qué estas hablando.
- Los dos sabemos, que soy irresistible para ti y que no puedes contenerte. Estas tratando de conquistarame con esos trucos baratos, regalandome peluches, tratando de impresionarme con tu "puntería", que por cierto, un ciego con el brazo medio roto tiene mejor puntería que tu - bromeó.
- Por favor - dije. Por favor que sea una broma, querrás decir. - Si yo quisiera conquistarte, ya te tendría comiendo de la palma de mi mano. - Si tan solo eso fuera verdad. Bella me miró con las cejas alzadas. - Estaba bromeando. - Ella asintió.
Cuando volvimos al internado, entramos a mi habitación, pues ahí estaba todo el mundo. Eran las 2 de la mañana. Al abrir la puerta, encontré a Emmet durmiendo con Jasper, abrazaditos como si fueran una pareja en mi cama. Rose estaba en el sofa, y Alice estaba durmiendo en el suelo. Al parecer todo el mundo estaba cansado.
Esto era digno de una foto.
Tome la cámara de Emmet, que estaba en el escritorio, e inmovilicé este maravilloso momento. Esto iba a Facebook, definitivamente.
Bella se acercó silenciosamente a Alice, sarandeó su hombro para que se despertara, pero nada. Yo hice lo mismo, con Rose, y nada.
- No pudimos despertar ni a Alice ni a Rose. ¿Cómo lo vamos a hacer con ese par de homosexuales? - dije más alto de lo normal, para ver si eso hacía que reaccionaba, pero nada. - ¿Donde demonios voy a dormir ahora? Esto es una especie de misión imposible. Una vez que se desmayan, no hay nadie que los despierte.
- Puedes dormir en mi habitación. El sillón es grande. - sugirió Bella.
Um... Pasar la noche con Isabella Swan. Eso sería genial.
- Buena idea - murmuré. - Me ducharé primero y luego iré a tu habitación. - ella asintió y se fue.
Entre a mi baño lo mas silencioso posible, tratando de no despertar a los inconscientes. Si se despertaban, mi oportunidad de dormir con Bella... No dormirás con Bella, no te alagues. Bueno, mi oportunidad de dormir en la misma habitación de Bella, iba a ser arruinada.
Me metí a la ducha, congelado, pues la ropa mojada no es muy cálida y mucho menos a estas alturas de la madrugada. Tomé una rápida ducha y salí de mi habitación, con la incubadora en mi mano y caminé en puntilla, para no despertarlos.
En este momento, eran los mejores amigos que podía tener.
Toqué la puerta, pero nadie contestó. Así que supuse que se estaba duchando. Giré la manilla, con la esperanza de que Bella la haya dejado abierta, pero no. Toqué la puerta nuevamente.
- Demonios - dijo Bella al abrir la puerta, envuelta en una toalla, con shampoo en su cabello - Ponte cómodo, puedes merodear con tranquilidad. - dijo sin mirarme, pues se había volteado para ir al baño y cerrar la puerta. Hasta el momento no había reaccionado, ni siquiera había pasado a la habitación. - Ah!, Ni se te ocurra revisar entre mi ropa interior y esas cosas, porque te golpeare y sufrirás mi furia como nunca antes en tu vida. - dijo abriendo la puerta, y la cerró nuevamente.
Entré a la habitación, puse la incubadora en el escritorio, donde mi Hijao estaba durmiendo placidamente y me fui a sentar en la cama.
No voy a decir que la imagen de Bella, desnuda, Te hubiera gustado que estuviera desnuda. No es tan fácil. Semi desnuda, mojada, envuelta por una simple toalla, que con un simple tirón la puedes dejar como Buda la trajo al mundo, no me afectó. Por que eso sería mentir. Y yo como soy un buen niño, no miento. Ja! Vale. Imagínate como hubiera sido si no tuviera la toalla.
Alice y Jasper sentado en un bote, cogiéndose como conejos, Alice y Jasper sentados en un bote cogiéndose como conejos.
Era como un amuleto en contra la excitación.
Un sonido me sobresaltó. Era el celular de Bella, que estaba en su mesita de noche. Lo tomé y vi quien la estaba llamando. Decía Madre.
¿Le contesto o no le contesto?
- ¡Bella! - llamé a la puerta.
- ¿Qué? - gritó desde el baño.
- ¡Te están llamando!
- ¿Cómo se te ocurre? Nadie me esta matando - gritó. Demonios. El maldíto telefono que seguía sonando no me dejaba tranquilo.
- ¡Tu madre te esta llamado!
- ¡No te metas con mi madre! - ¿Qué mierda esta pasando por la mente de esa mujer?
Esto es solo mi decisión. ¿Le contesto o no le contesto?
- Eh... ¿Hola? - dije contestando finalmente. Estaba hablando con mi suegra. Ja! Tu suegra. Apuesto a que está tan buena como Bella. La mamá de Bella, que debe tener unos cuarenta años, arrugada.
- Oh!, Disculpe las molestia, me equivoqué de número...
- ¡No!... Digo, ¿Usted esta buscando a Bell... Isabella Swan? - En este momento debe estar desnuda en la ducha. Toda mojada. Alice y Jasper sentado en un bote cogiendose como conejo.
- Sí, ella es mi hija. Soy René. ¿Con quien estoy hablando yo? - preguntó emocionada. Su acento americano era muy divertido.
- Um... Yo, este... Soy Edward Cullen. Soy un amigo de Bella - respondí.
- ¿Y puedo saber donde esta mi hija? - En el baño, en la ducha, desnuda, mojada. ¿Dije desnuda o mojada? Bueno, esta desnuda y mojada. Alice y Jasper sentados en un bote, cogiendose como conejos.
- Eh... - dije tratando de concentrarme - está en un bote, sentado con conejos desnudos y mojados - Darkward se burló de mí. Hasta yo me hubiera burlado de mi mismo, pero esta no era una situación para nada graciosa. Para nada. Me golpeé a mi mismo. - Digo... Esta en la ducha - corregí, avergonzado.
- Comprendo - dijo mi sue... René, con una voz neutra. ¿Estará enojada? ¿Divertida? Nadie sabe. - ¿Hace cuando entró?
- Hace unos cinco minutos mas o menos.
- Ah... Entonces supongo que se va a demorar. ¿Le podrías decir que la llamé?
- Claro señora Swan.
- Muchas gracias...
- Edward - dije.
- Oh, Claro, Edward Cullen. Muchas gracias chico. Fue un placer hablar contigo.
- Igualmente - dije. Y corté. Juré que dijo algo sobre estar agradecida por no haber escogido Europa en vez de Asia.
Esté podría ser uno de los momentos mas vergonzosos de mi vida. Mira el lado positivo, pudo ser peor... Le pudiste haber dicho que Bella estaba desnuda y mojada en la ducha. Es mejor parecer tarado que un caliente pervertido. En algo tenía razón.
Respiré hondo y me tranquilicé. O eso traté.
Comencé a jugar con el celular de Bella. Me llamé a mi mismo para que su número quedara grabado en mi celular.
- Te dije que no hurgaras entre mis cosas - dijo Bella, saliendo de la ducha frotándose el cabello con una toalla y su pijama de Hello Kitty.
- No. Dijiste que no hurgara entre tu ropa interior. ¿Acaso esto es tu ropa interior? - pregunté, enseñándole el celular.
- De hecho, sí. Dámelo. - dijo quitándomelo. Incliné mi cabeza a la izquierda, mirandola con el ceño fruncido.
- Y... ¿Por donde te metes tu "ropa interior"? - pregunté confundido. Recibí un golpe en la cabeza.
- Idiota - dijo volviendo al baño. - ¿Qué hacías con mi celular, de todos modos?
- Estaba revisando tus mensajes, viendo tus videos y fotos pornos. Ya sabes - dije acostándome en la cama.
- Dije en mi celular, no en el tuyo - dijo volteándose para mirarme. Mientras encendía el secador de pelo.
- Bueno, si quieres saber, hablé con tu madre. - dije.
- ¿Qué? - dijo alzando la voz, para que pudiera escucharla por sobre el ruido del secador.
- Que llamó tu madre, y hablé con ella - grité sentándome para mirarla. Su rostro no tenía precio. Estaba pálida y en menos de un segundo, se puso roja como la sangre, y tenía expresión de que iba a morir.
- Que... ¿Qué dijiste? - dijo apando el secador. Reí. ¿Le avergonzaba yo, o su mamá? Nadie sabe. Me paré y fui al baño.
- Que hablé con tu madre. - dije quitandole el secador. - Déjame ayudarte. - Ella se giró, para darme la espalda.
- ¿Por qué no me avisaste? - preguntó.
- Si te avisé. Te llamé, pero creíste que yo pensaba que te estaban matando. - ella asintió.
- Y... ¿De qué hablaron? ¿Qué le dijiste? - preguntó nerviosa.
- ¿Por qué tanto nerviosismo Swan? - Se puso tensa, y pude ver su expresión a través del espejo. Tomé su pelo y comencé a pasar el secador por él. Con el viento y el calor, además de recién bañada, su aroma se intensificó más de lo normal. Esto era mi paraíso.
- No... Yo no... ¿Nerviosa? ¿Yo? ¡Por favor! - rió con nerviosismo. - Pero. ¿De qué hablaron?
- Nada del que tengas que preocuparte. Le dije que estaba en tu habitación por que era tu esposo, nos casamos por Facebook, le dije que tenemos un hijo que llamamos Hijao, pues no sabíamos bien si era hombre o mujer. Le dije estabamos en la ducha y que su llamada estaba molestando nuestro encuentro amoroso. ¿Vez que no tenías que preocuparte?
- ¿Que tu qué? - gritó histérica. - Dime que esto es una broma...
- Bella, yo no miento - dije. Ella se pellizcó un par de veces, parpadeó y se cacheteó.
- ¡¿Cómo mierda en el cielo y en la tierra de Buda se te ocurre...?
- Tranquilízate Bella - Interrumpí. Mientras reía con ganas. - ¿Cómo le voy a decir semejante cosa a tu madre? Si se entera le dará un ataque al corazón. Y Bells, no quiero que nuestro Hijao se quede sin abuela. Somos una pareja y lo menos que quiero es verte triste. - me golpeó el hombro.
- No estoy para bromas. - gruñó. Adorable.
- Vale, le dije que era un simple amigo tuyo y que tu estabas en la ducha.
- ¿Y qué dijo ella? ¿No te interrogó con preguntas? ¿Nada? - Yo negué con la cabeza. - ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! Se va a hacer la cabeza, creerá que estamos en una relación, le va a contar a todo el mundo en china y me van a preparar un matrimonio antes de que sea mayor de edad. Todo por una puta cultura china. ¡Edward, te has cavado tu propia tumba!
- Estás exagerando - reí, mientras seguía secandole el pelo.
- No creas. No es la primera vez que me preparan un matrimonio Edward. Mi madre es una exagerada, todo porque sus amigas le llenan la cabeza con estupideces asiáticos. ¡Ya me prepararon un matrimonio una vez! Apenas tenía quince, fue la mitad del mundo. Y yo ni siquiera me enteré. Habían llegado un día, me vistieron linda y todo, me dijeron que era mi día especial. Mi madre me dijo que se lo iba a agradecer. Cuando estuve consciente de todo lo que estaba pasando, ya estaba en el altar frente un monje budista y mi futuro esposo. Y frente a todo el mundo, le tuve que decir no. ¡Tenía quince! ¿Entiendes Edward? ¡Quince! Y solo por que le dije a mi mamá que era lindo. ¿Y sabes lo peor de todo? Que ni siquiera lo encontraba lindo. Le dije que era lindo por que mi mama me decía a cada rato, "apuesto a que te gusta", "apuesto a que te gusta", "Es lindo, ¿Lo encuentras lindo?" Y para que dejara de molestarme le dije que sí. ¿Quién mierda iba a saber que me iba a preparar un matrimonio? - dijo todo rápidamente, con voz angustiada.
Sentí lástima por ella. Pero no podía evitar reírme.
- ¿De qué te ríes? Ahora te van a casar conmigo solo por que tu contestaste el teléfono diciendo que eres mi amigo.
- Supongo que encontraré la manera de poder lidiar contigo por el resto de mi vida - dije rodeándola por los hombros, mientras enterraba mi nariz en su cabeza.
- Lamento no poder ser tan positivo como tu - dijo mirándome a través del espejo. - No se si podre soportarte por el resto de mi vida.
- Me siento herido - dije separandome de ella. Mirandola ofendido por el espejo. Ella sonrió - Realmente estoy herido. Yo que estoy dispuesto la eternidad contigo y tu rompes mis esperanzas.
- Deja el drama mujer, y termina de secarme el pelo.
Hice lo que me pidió, después de unos 5 minutos, su pelo estaba seco, reluciente y hermoso. Como siempre.
- Gracias - dijo Bella. - Esto es como una especie de pijamada, exepto a que tu eres un chico. Pero puedo vivir con eso.
- Feministas. ¿Y que hacen en las pijamadas?
- Mmm... No lo sé, siempre veo a las chicas en las películas hacer guerras de almohadas - y antes de que tuviera tiempo de reaccionar, tenia una almohada en mi cara.
Para cuando me quité la almohada, Bella había desaparecido de la habitación, como si fuera magia.
- Bella, no te escondas, no seas cobarde - dije mirando a mi alrededor. Caminé al sofá y la vi acurrucada destrás de el, para protegerse. - Te atrapé pequeña... - mi cara tenía otra almohada.
Menos habla, y mas acción chiquillo.
Le lancé una almohada, pero ella lo esquivó como una experta.
- Aceptalo Edward, tiras como chica, tienes una pésima puntería.
- Tienes razón. Será mejor que estes cerca cuando quiera una venganza - corrí hacia donde estaba ella, en la cama, y ella gritó cuando la atrapé, pues no tenía una salida.
La tiré en la cama y comencé a hacerle cosquillas.
- ¡Dejame! - lloriqueó como niña.
- No lo creo - le dije mientras seguía torturandola con las cosquillas. Ella empezó a patalear, pero yo tenía mas fuerza.
- ¡Edward! - medio grito y medio gimió. Eso fue lo mas erótico que escuche salir de sus labios. No lo hizo intencional, pero gimió mi nombre, y aunque no es como todos creen, fue genial. Y en ese momento, dejé de hacerle cosquillas y deje de reír como maniático como lo estaba haciendo antes.
- Metete con alguien de tu tamaño. Solo por que te crees que eres mas alto y tienes mas fuerza, usas eso en mi contra - dijo con un puchero. Reí con nerviosismo.
- Bella, no creo mas alto y mas fuerte que tu. Soy mas fuerte y mas alto que tu, y obvio que usaré eso en tu contra. - dije. Ella bostezó y me la pegó. - ¿Tienes sueño?
- Mas o menos. ¿Tu?
- Un poco - dije estirandome. - ¿Durmamos?
Ella asintió. Me acosté en su cama y palmeé a mi lado para que se tumbara a mi lado. Ella me miró con las cejas alzadas.
- ¿Qué estas esperando Bella? ¿No estabas cansada? O ya se te quitó - dije mirando la cama y luego a ella, alzando mis cejas de forma sugestiva. Me fulminó con la mirada.
- Vete - dijo sentandose donde le indiqué, y comenzó a empujarme.
- Ahora que nos vamos a casar, podríamos prepararnos para la noche de bodas. - dije tumbandola en la cama, y la abracé.
- Lillion, quita tus sucias manos de mi cuerpo. ¿Sabes porqué?...
- ¿Porque quieres poner tus sucias manos en mi cuerpo? - respondí con una pregunta. Golpe en el hombro.
- ¡No! - exclamó. Reí - Porque no nos casaremos, porque no compartire mi cama con un caliente como tu, y porque no me agradas. Así que te vas - dijo tratando de empujarme.
- Vale, me iré - dije parandome con un puchero, tratando de dar lástima. - Era una broma. No tienes sentido del humor.
- No, lo que pasa es que tu humor es de pervertidos. Así que, una bromas mas y juro que terminarás durmiendo en el pasillo. - dijo.
Me fui al sillón, y me acosté en silencio. Ella apagó la luz.
- Bella - llamé a la oscuridad.
- ¿Qué pasa? - respondió medio exasperada y con paciencia, como si le estuviera hablando a un bebé.
- Gracias por dejarme dormir contigo - dije. Rió con dulzura.
- No hay de qué cariño. Siempre y cuando no seas un pendejo, pervertido y caliente, seras bienvenido.
- Buenas noches.
- Buenas noches Edward - respondió ella.
Pasaron unos minutos, la escuchar dar vueltas y vueltas en su cama. Podía notar que no estaba durmiendo. Así que decidí divertirme un poco.
El celular de Bella sonó y la oí bufar.
- ¿Diga? - dijo Bella con voz somnolienta.
- Hola vecina. ¿Problemas para dormir? - pregunté.
- Pendejo - la escuché decir. Reí - ¿Qué haces despierto? Juré que estabas durmiendo.
- Tampoco puedo dormir. ¿Quieres que te cante algo, o que te cuente un cuento?
- No gracias. ¿Cómo conseguiste mi numero?
- Son secretos irrevelables.
- Ya, y mi abuela es virgen -dijo con sarcasmo.
- Llamé de tu celular a mi teléfono y se quedó grabado. No es mucha ciencia.
Seguimos hablando por lo menos unas media hora antes de quedarnos dormidos, pero después de unas horas el sonido de un sollozo me despertó.
- ¿Bella? - llamé con voz somnolienta. No me contestó, pues estaba llorando.
Me levanté preocupado, y fui a verla. Ella estaba llorando, sí, pero estaba durmiendo. Comenzó a removerse intranquila, y siguió llorando. Murmuraba algo en chino, y negaba con la cabeza. Me senté en la cama, y comencé a zarandearla para que despertara, pero no funcionaba.
- Bella - llamé. Pero seguía llorando y murmuraba cosas en chino. - Bella, tranquila - La tomé en brazos, y la mecí como si fuera una bebé. Ella comenzó a golpearme en sus sueños y seguía llorando. - Bella, estoy aquí. Soy Edward - llamé en su oído. Por un momento se tranquilizó, pero luego comenzó a llorar mas, y a gemir de dolor. - Bells, es solo una pesadilla. Despierta, es solo un sueño, no es real. Vuelve a mí. Tranquila... - dije en su oído. Dejó de moverse por un momento y dejó de golpearme. Me separé para tratar de verla, pero solo podía sentirla, pues estaba todo oscuro.
- Edward - dijo aliviada, mientras rodeaba mi cuello con sus brazos y comenzaba a llorar.
- Tranquila pequeña, ya pasó. Era una pesadilla - dije palmeando su espalda. - Todo esta bien, estoy aquí, nadie te hará daño - ella sollozó.
Pasaron unos minutos antes de que se tranquilizara. Pero para entonces, se había quedado dormida nuevamente. Con suavidad, la puse en la cama nuevamente, y le dí un beso en la frente antes de levantarme y volver al sillón. Pero su brazo alrededor de mi cuello, me impidió irme.
- No te vayas - susurró media dormida. No sabía si estaba despierta, o hablaba en sueño. Pero no quería aprovecharme de ella.
- No me iré a ningun lado, siempre estaré aquí para protegerte. - dije, y le besé las manos, antes de soltarlos. Ella gimoteó. - Estaré en el sillón cariño. - Aparté el pelo de su frente sudada. Ella tomó mi brazo y la retuvo.
- Quedate aquí - murmuró.
Con el corazón latiendo a full, me acosté en la cama, a su lado. No sabía estaba haciendo lo correcto, no sabía si era lo que ella quería o me lo pedía en sus sueños. No sabía si me estaba aprovechando de ella. Solo sé que ella estaba feliz así, porque se tranquilizó. Se acurrucó en mi pecho e inspiró fuertemente. Su respiración se volvió pausada, señal de que se había quedado dormida. Acaricié su mejilla y deje un beso en su frente.
- Duerme tranquila mi Bella. Que estaré aquí para cuidar tus sueños - susurré en su oído y me desmayé.
El domingo había llegado y era lamentable, pues era el último día de descanzo antes de volver a clases.
- ¡No te escondas Isabella! Se que estas en algún lado - grite. Estaba en la mitad de la cancha. En una sudadera blanca, con un short y descalzo. Con la cara manchada de crema y la sudadera, que solía ser blanca, estaba negra por el chocolate que me derramó la muy maldita. "Broma de pijamadas" Me había dicho antes de salir corriendo cobardemente.
Después de pasar 5 minutos buscandola, me resigne y volví a mi campus.
- "Eres un aburrido" - me había dicho, alcanzándome en el pasillo.
- ¿Quieres diversión? - le pregunté. Ella asintió. La abracé por la cintura, y la acorralé en la pared, manchando su lindo pijama de Hello Kitty en chocolate, y crema. Ella había gritado y chillado histérica, pero como era Domigo, la mayoría estaba afuera, así que nadie la escuchaba. - ¿No querías diversión? - pregunté pegando mi frente a la suya. Se puso seria de repente. Estabamos muy cerca el uno del otro, ambos estabamos manchados de crema, y yo estaba a unos centimetros de besarla. Mi autocontrol no estaba muy bueno. Besala, eso es lo que ella quiere. Besala ya.
- Tenemos que alimentar a Hijao - dijo tragando con dificultad. Y alejarse de mí para caminar a su habitación. Resignado y decepcionado, la seguí.
Después de eso, no hablamos mucho. Me la pasé viendo televisión, mientras cuidaba de Hijao. Y a último momento, recordé que tenía que acortar el video. Así que lo hice, pero para cuando terminé eran como las 4 de la mañana.
Y ahora, precisamente ahora, era Lunes. Eran las 3 de la tarde. Yo todavía estaba en mi habitación, vestido sin nada mas que unos boxers, recien salido de la ducha. Me había quedado dormido y Bella estaba en mi habitación, furiosa, con 20 llamadas perdidas suyas en mi celular.
- Te quedaste dormido - dijo con tranquilidad. Pero yo sabía que en cualquier momento iba a explotar. Yo asentí. - No escuchaste cuando te aporré unas 500 veces en la puerta - negué con la cabeza. - Y no escuchaste las llamadas que tenías en el celular - negué con la cabeza nuevamente.
- Entonces... ¿Reprobamos? - pregunté con miedo.
- Te hubiera gustado que reprobaramos. Pero gracias a mi, y no a tu inservible trasero, tomé el video que milagrosamente, Emmet no había borrado.
- ¿Qué? Osea.. ¿Mostraste el video original? - pregunté asustado.
- Obviamente que sí. ¿Cual otro iba a mostrar, el tuyo? "Bella, tranquilizate, lo tengo todo controlado, lo llevaré mañana a primera hora" - dijo lo último imitando mi voz. - ¿Y que hace el estúpido? " Me quedé dormido Bella, lo siento" y agradecí que teníamos biología a última hora, pero ¿Quien iba a saber que ni una trompeta al lado de tu oreja te iba a despertar? - dijo exasperada.
Tranquilo Edward. Quizá no vio la conversación. Quizá adelantaron la parte y Bella no sabe nada.
- ¿Cuándo pensabas decirmelo? - preguntó.
- De... ¿De qué hablas? - pregunté nervioso.
- Sabes de que estoy hablando. Así que no te hagas el idiota. ¿Cuando pensabas decirmelo?
- Bella... Juro que no sé de... - que no sea lo que pienso, que no sea lo que pienso.
- Te... ¿Te gusto? - preguntó un poco enojada. Me puse tenso y me paralicé. - Contéstame. ¿Te gusto? - Yo asentí, con miedo a lo que iba a decirme. - ¿Cuando pensabas decirmelo?
- No lo sé... -
- ¿Cómo que no lo sabes?
- Que lo no sé. Había planeado decirtelo, en nuestra cita, cuando fuimos a comer sushi...
- Eso no fue una cita - me interrumpió.
- ¡Ya sé que no fue una cita! - dije exasperado. - Solo... Te lo iba a decir allí. Pero vienes tu y me dices que no quieres nada con nadie. ¿Que esperaba que hicieras?
- ¿Pretender ser mi amigo, mientras en verdad mueres por besarme?
- No es tan así...
- ¿Cómo es entonces?
- No lo sé... - pasé las manos por mi cabello. Ella se mordió el labio. Ambos estabamos enojados. - Tu... Tu me gustas. Eso ya lo sabes... Y, traté de decirtelo, muchas veces. Pero tu me esquivabas y era como si no quisiera que te lo dijera realmente. Y no pretendo ser tu amigo, porque en verdad eres mi amiga, y yo soy tu amigo. Puedes contar conmigo con lo que sea.
- Si, pero un amigo no quiere besar a su amiga. Esa es la diferencia.
- ¿Y que tiene que quiera besarte? ¿Eso es un problema para ti? Nunca lo he hecho, y que yo sepa, nunca te he obligado a hacerlo.
- Ayer estuviste a unos 5 centimetros de hacerlo - dijo.
- Yo... eso tiene una explicación - ella se quedó callada para que prosiguiera. - Yo queria hacerlo, pero eso no significaba que lo iba a hacer. No soy tan pervertido, e incontrolable como tu piensas. Aunque no lo creas, tengo un cierto porcentaje de auto-control. Además, ¿Qué tiene de malo si quiero besarte? - pregunté enojado. Me molestaba que le molestara el hecho de que ella me gustaba.
- ¿Que tiene de malo que quieras besarme? ¡Ese es el problema! Que quiero un amigo con el que pueda estar comodo conmigo, sin que piense a cada rato como sabrán mis labios sobre los suyos.
- Pero una cosa es querer, y otra cosa es hacerlo.
- ¿Por qué tienes que complicar las situación? ¿Por qué no simplemente somos amigos?
- Tu complicas las cosas. Esto no tiene porqué cambiar...
- Bien, no complicaré las cosas. Si no quieres que las cosas cambien tienes que decirme una cosa - Asentí - Dime, por favor, que lo que sientes por mí es amistad, no va mas haya de eso. Que solo es atracción y se te pasará con el paso del tiempo. Dime que podemos ser los mismos de antes. Dime, que no sientes absolutamente nada por mi. Dime eso, mirandome a los ojos. Para que te pueda creer. Aunque no sea verdad, dilo.
Me quedé callado. Lo que sentía por ella iba mas allá de la amistad. Era mas que atracción y que no se iba a pasar con el paso del tiempo. Y sentía mucho por ella, y si le mentía, no podría mirarle a los ojos.
- Dilo... - susurró con tristezas. Sus ojos estaban brillantes. - Por favor. Dilo... - pidió. Tuve que negar con la cabeza... No podía decirle eso, no era algo que sentía y no quería mentirle. Ni aunque lo intentara, no iba a poder...
- No puedo... Eso no es lo que siento realmente... - dije apenado, desviando la mirada.
- Entonces esto no puede ser lo mismo que antes...
- No es verdad. No tiene por qué cambiar... - dije desesperado.
- Ya cambió. Te di la oportunidad de mentirme - dijo con agustia. - Pudiste salvar la situación, pero ni mentirme pudiste...
- Puedo seguir siendo tu amigo...
- No. O eres mi amigo, o eres el tipo que se muere por mí. Pero no puedes ser los dos. ¿Cual eres?
- Los dos - respondí. Ella negó con la cabeza.
- Que no puedes ser ambas cosas - dijo exasperada.
- Pero Bella, me conformaré con ser tu amigo. Quizá con el tiempo se me pueda pasar lo que siento por tí - dije desviando la mirada. Vi en sus ojos, un destello de esperanza.
- Dimelo a los ojos. - dijo mirandome.
- Quiza... con el tiempo... se me pueda... - negué con la cabeza - No. No puedo, no puedo mentirte. No cuando te miro a los ojos. Pero, te puedo asegurar, que seré bueno... Trataré de controlar mis impulsos cuando estoy cerca de ti y...
- ¿Me quieres besar ahora? - pregunto desafiante, interrumpiandome.
- ¿Ah? - dije confundido.
Pegó su cuerpo al mío. Ese acercamiento le envió una oleada de calor directo a mi amigo Darkward. Tragué saliva con dificultad.
- ¿Quieres besarme en este preciso momento? - dijo impaciente.
- No lo sé... - dije dudoso.
- ¿No lo sé? Solo hay una alternativa, si o no.
- ¿Y qué si quiero besarte? - dije, mirando hacia abajo, para tratar de intimidarla con mi altura. No sabía si estaba funcionando.
- ¿Vas a hacerlo? - respondió con una pregunta.
- ¿Quieres que lo haga? - respondí con otra pregunta.
- ¿Si te digo que lo hagas, lo vas a hacer?
- Depende. ¿Vas a pedirme que te bese?
- Te odio - dijo fulminandome con la mirada.
- Yo más - en menos de un segundo, ella estaba sobre mí, besandome superficialmente.
En el segundo que hizo eso, rodeé su cintura con mi brazo derecho, mientras que con el izquierdo estaba enterrado en su cabello. Ella rodeó mi cuello con sus brazos, y saltó, rodeando mi cintura con sus piernas.
Jadeó. Eso fue genial.
Comencé a retroceder hasta chocar con la cama, y Bella me lanzó en la cama, quedando a horcajadas sobre mí. Esto se me estaba llendo de las manos, estaba mas excitado que la mierda, y como andaba en paños menores, era algo evidente.
Me miró por un minuto y luego volvió a besarme. Esta vez profundizó el beso, metiendo su lengua en mi boca. Gemimos al mismo tiempo por la sensación. Ella era exquisita, esto era el paraíso. Nuestras lenguas danzaron sincronizadas, como si estuvieran acostumbradas el una del otra, cuando en verdad se acaban de conocer. Succioné su labio inferior, y ella jadeó.
Pasé mis manos por su espalda, recorriendo su cintura con mis dedos. Ella se froto contra mi erección; andaba con una simple falda, y la única puta cosa que nos separaba era nuestras ropas interiores.
Se separó y comenzó a levantarse la polera. Yo me tensé de repente.
- Bella, detente - dije tomando sus manos para interrumpirla. - ¿Qué... qué haces? - pregunté con nerviosismo.
- ¿Me estoy desnudando? - respondió como si era tonto.
- Pero... ¿Por qué?
- ¿Esto no era lo que querías? Te hiciste el amiguito para llevarme a la cama. Como todos. - dijo con acidéz.
- Bella, esa no era mi intención. Eso no es lo que quiero...
- ¿Ah no? - dijo con furia. - Me estas diciendo que eres diferente, que relamente me quieres y no me quieres llevar a la cama...
- Sí... Bella, esto, esto se me fue de las manos, no fue mi intención que llegara tan lejos, pero yo te quiero y no para acostarme contigo.
- Eso no fue lo que me demostraste hace 30 segundos - dijo decepcionada. Se bajó de encima y fue al escritorio para recoger a nuestro Hijao.
- ¿De qué estas hablando? - dije confundido. Me paré y me acerqué a ella.
- De que esto fue una simple prueba, de cuanto auto-control segun decias que tenías. Y al parecer, no tienes nada.
- ¿Me estás diciendo que no tengo auto-control? Te acabo de detener cuando te estabas desnudando... - se quedó callada.
- Eso no demuestra nada...
- ¿Y qué? ¿Y qué si no tengo auto control y te deseo? Tu tambien me deseas. Tu me besaste - me acerqué a ella. - Tu me lanzaste a la cama y te sentaste a horcajadas sobre mi, tu fuiste la que se froto contra mi erección. Tu fuiste la que se comenzó a desnudar y ¿Me estas echando la culpa a mí de que no tengo autocontrol? Eso es hipocrecía. ¿Me deseas? - pregunté, pegando mi frente a la suya, tomando su rostro con mi mano. Ella tragó saliva.
- No - dijo desviando la mirada.
- Dime eso mirandome a los ojos - retuve su mirada. Se removió intranquila.
- No te deseo... - dijo con voz temblorosa.
- No. No te creo...
- Bien, entonces no me creas. Ese no es mi problema. - dijo media vuelta para irse. Tomé de su brazo y tiré de ella, para robarle un beso. Puse mi mano en su cintura, para que dejara de moverse, en un principio comenzó a golpearme, pero luego de unos segundos, se dejó llevar por el placer. Se puso de puntilla, y pasó sus dedos por mi pelo. Esta vez, yo profundice el beso, y ella comenzó a chupar mi lengua, hasta que me la mordió.
Me separé de un golpe y pegué un grito.
- Eres un idiota ¿Sabías? - dijo ofendida, enojada, desilucionada, y con tristeza.
- Lo siento...
- No. No lo sientes. Por que eres un caliente. Eso es lo que quieren todos.
- No es verdad...
- Sí. Estas tan convencido de que me quieres, pero en verdad muy en el fondo, lo único que quieres de mí, es mi cuerpo.
- Eso es lo que tu tambien quieres...
- ¿Sabes? Sí. Eso es lo único que quiero, y eso es lo que ambos queremos, ¿Por qué no saciamos nuestro placeres, dejamos las giladas y lo hacemos de una vez? Ya que yo por ti, no siento nada mas que deseo, por que ese cariño que tuve por ti, fue al Edward que aparentaba ser mi amigo - dijo con dureza, acercó su cuerpo al mío y me beso. Yo no respondí al beso. Por que no era así como quería que fueran las cosas.
- Bella, yo soy tu amigo... - dije sobre sus labios. Ella negó con la cabeza. Había lágrimas en sus ojos. - No llores pequeña - limpié sus lagrimas con mi pulgar.
- No me toques... - murmuró.
- ¿Qué?
- O lo hacemos ahora, a la rápida. O no me tocas nunca mas en tu vida.
- No entiendo de lo que me hablas...
- Esto es lo que te estoy ofreciendo ahora. Que lo hagamos ahora, sin preámbulos, por qué será la única vez que me vas a poder tocar en tu puta vida. Pues después de eso, nuestra relación no será mas que el de compañeros de clase. Y hablaremos única y exclusivamente sobre Hijao. Nada mas.
- Pero Bella...
- Nada de peros. Si hubieras sido capaz de tan solo mentirme, tal vez las cosas hubieran sido como antes. Pero... no quiero compartir con alguien como tu.
- Lo que siento por ti, es solo atracción, se pasará con el paso del tiempo... - dije mirandola a los ojos. Desesperado. Ella rió con amargura.
- Ya no sirve. Debiste haberlo hecho antes. Pero ahora es demasiado tarde.
- ¿Pero cual es el problema con que te quiera mas allá de como amiga? - pregunté con angustia.
- El problemas es que todos me quieren. Y no como amigos, ese es el problema. Todos los amigos que he tenido, me quieren y no como amiga. Y es por esa razon por la que no tengo amigas. Nunca he tenido un amigo real, todos tratan de conquistarme, y no lo digo por ególatra ni creida, es la verdad. Todos, todos comienzan haciendose el amigos y terminan haciendo sus movidas. Siempre es asi. - dijo con tristeza. - Y llego aquí, y te conozco. Creí que tenía amigos reales, un amigo real como tu. Un amigo con el que puedo compartir cosas sin que los otros anden pensando que lo que estamos compartiendo es saliva.
- Pero Bella, yo quiero ser tu amigo. Hasta ahora hemos hecho cosas que son de amigos. No tenemos por qué cambiar eso - dije.
- El problema es que las cosas ya cambiaron.
- Te estas engañando a ti misma. Sé que me quieres y que no quieres que deje de hablarte realmente...
- Te equivocas. Quería a Edward Anthony Lillion Cullen, al que solía ser mi amigo. Pero ese no existe. Era solo una máscara.
- Pero esa mascara soy yo...
- No...
- ¿Entonces estas diciendo que estas rompiendo conmigo? - Asintió. - ¿Cómo se puede romper algo que nunca se empezó?
- Yo estoy rompiendo este lazo de amistad que solia unirnos. No quiero que me dirijas nunca mas la palabra. No mas de lo necesario.
- Bien. Eso es lo que quieres. Entonces eso es lo que tendrás. Te felicito Bella, acabas de perder al único amigo que has tenido. - dije enojado.
- He soportado millones de amigos como tu, eres uno mas. Y uno mas no marcará la diferencia en mí. - dijo.
- Entonces vete. - me senté en la cama, esperando a que se fuera. - No necesitas una invitación para eso.
- No estaba esperando a tu estúpida invitación. Me voy - abrió la puerta, y afuera de ella estaba Rose, Emmet, Alice y Jasper. Mirandonos con cara de lástima. - ¿Pueden alguna puta vez en su vida no meterse en conversaciones ajenas? Busquense una vida, y dejen la mía en paz. - dijo Bella enojada. Ellos se quedaron callados. - Me estan estorbando el camino - Emmet y Jasper se corrieron, dejando el paso libre a Bella. Desapareció de mi vista y escuche un el golpe de su puerta.
Silencio. Se quedaron mirandome.
- ¿Qué miran? ¡Vayanse! - les grité. Caminé furioso a la puerta y lo cerré en sus caras. Pateé la puerta, golpeé la almohada, golpeé el sillon golpeé de todo. Pero eso no hacia que el dolor que sentía en mi pecho se pasara. Nada iba a hacer posible que eso pasara. Nada, excepto ella.
Pero la había perdido. Había perdido a mi Bella.
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¿Parte Favorita? ¿Parte más graciosa? ¿Parte que odiaron?¿Parte que les aburrió?¿Parte mas triste?
Son cosas que me gustaría saber. Si tienen el tiempo y si quieren, me las pueden responder.
Atte. FANOSM
