Capítulo 10
Un nuevo día comenzaba en Arendelle, los invitados de la noche del baile de compromiso estaban descansando aún por aquel baile que duro hasta las 3 de la mañana, era cuestión de unos días en que finalmente se realizaría la boda por petición del príncipe Albert, el matrimonio tenía que ser lo más pronto posible.
Elsa quien se había retirado temprano del baile junto a su hermana, ya se había despertado y estaba dispuesta a comenzar su día en el despacho, aunque ahora más que nunca tenía varios documentos que ver sobre todo con la boda a puertas de llegar. Los preparativos eran cuestión de tiempo. La rubia platinada solo suspiraba mientras pasaba sus manos sobre aquellos papeles.
La noche del baile aún estaba en su mente, viendo aquella escena en donde su hermana se ponía a bailar, tratando de aparentar tranquilidad cuando no podía, junto a aquel príncipe. Minutos antes él le había llegado a decir algo a su hermana que la perturbo, conociéndola era capaz de hacer un escándalo, pero no lo hizo su pequeña hermana, tomando en cuenta que seguro Albert conocía algún punto débil de ella. Mientras Elsa seguía observando a su hermana, pudo captar una escena la cual por poco la hizo sacar sus guantes y mandar a congelar a aquel hombre en frente de todos. Aquel hombre había osado a robarle un beso a su hermana, la cual no solo la miraba sorprendida y con una mescla de dolor y asco, sino hizo que terminara su baile y pasara a retirarse temprano. Elsa estuvo a punto de seguir a su hermana que camino rápido a la salida del salón, quiso detenerla y decirle que tenía su apoyo y que trataría de encontrar otra solución, pero solo vio correr a su hermana por el pasillo mientras daba la vuelta a una esquina cogiendo un anillo que llevaba colgando en la cadena de su collar. Elsa se detuvo con tristeza al reconocer aquel anillo que aún conservaba su hermana.
Terminando de recordar lo acontecido aquella noche, solo suspiro cabizbaja mientras volvía a ver a su ventana, ya era una semana que Gerard no había regresado, su corazón de afligió al pensar la razón por la que no pudo cumplir su promesa. Miro por unos instantes aquellos papeles que tenía aún en su mesa, el pacto del matrimonio era lo primero que visualizaba de ello. Observo el documento, tal vez el azabache tenía razón, aún había otra salida para ayudar a su hermana y sin perjudicar al reino.
De repente la puerta sonó, era Kai quien llamaba.
- Buenos días reina Elsa, disculpe la interrupción, pero tiene una visita.
- ¿Una visitan tan temprano por la mañana?
- Es el joven Kristoff, me pidió que quería conversar con usted a solas.
- Háganlo pasar inmediatamente a mi despacho. Y por favor… que sea lo más discreto, sobretodo que no se entere el príncipe Albert.
- Entendido su majestad. ¿Informo sobre esto a la princesa Anna?
- Por el momento no… de seguro Kristoff quiere hablar sobre todo lo acontecido.
Inmediatamente Kai se despide con una leve reverencia de la rubia platinada mientras sale afuera a toda prisa a avisar a Kristoff de que podía conversar con Elsa.
Después de unos minutos de espera, finalmente Kristoff pasa al despacho de la reina de las nieves, mientras ella ya lo esperaba parada observándolo. El joven rubio solo atino a saludarla en reverencia, Elsa se sentía algo mal por ello, ya que debido a todo lo ocurrido era seguro que él también seguía resentido con ella. Por momentos se sentía algo sola, soledad que antes pensó que era la puerta de la libertad, pero que ahora era parte de su desdicha, sobretodo que finalmente aquel quien robo su corazón tal vez nunca más regresaría.
- Buenos días Kristoff, Kai me aviso de tu repentina visita.
- Buenos días su majestad, a decir verdad necesitaba hablar urgente con usted… pero antes que nada ¿Cómo está Anna? – aquellos ojos ámbar cambiaron de uno serio a uno preocupante, Elsa se dio cuenta que él aún pensaba en su amada hermana. Elsa se cogió ambos brazos y se acercó a Kristoff.
- Ella está bien de salud si es lo que te preocupa, pero como sabrás, aún no está bien emocionalmente… lo lamento tanto Kristoff, es mi culpa todo lo que está ocurriendo.
- Sobre ello era lo que venía a hablarle. Aunque tal vez la solución que te plantee no sea la adecuada.
- Te escucho Kristoff.
- Ayer supe que fue el baile de compromiso… en realidad estaba algo enojado por todo lo que ha ocurrido, así que fui a trabajar en las montañas, pensaba quedarme un tiempo lejos de Arendelle, sobre todo por Anna, pero… si no es por mis compañeros de trabajo y Sven, tal vez ya me hubiera ido hace unos días.
- Kristoff en verdad yo…
- Elsa – nuevamente el rubio le hablo de manera informal a la rubia platinada, después de todo era su amiga desde que era niño – la verdad es que la gente que te rodea te apoya, haz demostrado ser una gran persona, tanto así que la gente está dispuesta a ir a una batalla por defender el reino y protegerlas a las dos.
- ¿Eso es en serio Kristoff?
- No estaría aquí hablándote de lo que la gente siente por ti y Anna, aunque soy consiente al igual que ellos que una batalla no trae nada bueno a pesar que cae por algo justo.
Elsa camino de un lado a otro pensando en las palabras que le acababa de decir el joven montañero, se acercó cerca de su ventana y miro aquel pueblo que tanto ella amaba y protegía, cerró sus ojos por unos instantes, y recordó aquel día donde todo el pueblo estuvo congelado por sus poderes, del mismo modo se puso a pensar las consecuencias que habrían, sus ojos se abrieron cuando imagino su querido pueblo en llamas, Romerike era un reino con poder militar y teniendo en cuenta que su futuro soberano era una persona ambiciosa y mala, era seguro que su pueblo sufriría, ya era suficiente saber que Anna y Kristoff hayan sacrificado su propia felicidad, y saber que su pueblo también lo quería hacer, definitivamente se sentía afortunada, pero también egoísta. No, ya no podía serlo más.
- Kristoff, agradezco mucho que me vinieras a avisar sobre ello… a decir verdad aunque digan que la presión que tuve fue por culpa del príncipe Albert, también yo tengo culpa en esto – Elsa volvió a mirar al rubio con cierta seriedad y tristeza – Mi egoísmo es lo que los ha hecho sufrir a todos, a mi pueblo, a ti, a Anna y a Gerard… realmente les pido perdón a todos, pero no dejare que nadie más sufra, si alguien tiene que hacerse responsable de ello, soy yo.
- ¿Elsa de que estás hablando? – el rubio parecía intuir de manera preocupada a lo que la rubia se refería.
- Voy a anular el compromiso de Anna con el príncipe Albert, no habrá guerra, pero si matrimonio.
- ¡Elsa, eso es servirle en bandeja el reino de Arendelle a ese príncipe! ¿Y Gerard, qué va a decir de todo esto? – el rubio levemente alterado y serio le dijo sobre lo que pensaba de la propuesta de la reina, además de preocuparse por su amigo que en el tiempo que se veían se podía dar cuenta de lo que sentía él por Elsa.
- No te preocupes, hablaré con los consejeros y planteare una medida que hará que Albert no tenga poder en este reino... por Gerard – Elsa cambio su semblante a uno triste, decidió contarle la verdad a su amigo – De alguna manera comprendí finalmente lo que significa "amar a alguien y saber que no volverá", ya ha pasado una semana, y en parte tenía razón de que habían otras soluciones.
- Gerard y tú…
- Fue algo breve y triste darnos cuenta al final sobre lo que sentimos, sé que donde este Gerard, comprenderá mi decisión de proteger a mi familia y mi reino.
- ¿Elsa, dices que desde hace una semana Gerard no ha regresado? ¿A dónde es que ha ido?
- Fue de regreso a Romerike para detener a Albert.
- Pero el príncipe Albert está aquí y Gerard no ha regresado… tengo un mal presentimiento.
- Yo ya perdí las esperanzas Kristoff, lo único que puedo hacer por ustedes, además que puedan perdonarme, es que sean felices Anna y tú – la rubia cogió las manos de su amigo mientras le regalaba una triste sonrisa, les deseaba lo mejor y ya no quería que sufrieran más.
Kristoff miro en silencio a Elsa. Finalmente ella salió de su despacho con dirección a la biblioteca mientras Kristoff se retiraba de manera sigilosa del castillo con ayuda de Kai, no sin antes pasar por la habitación de Anna, observando por un instante aquella puerta mientras un suspiro salió de su boca.
Elsa por su lado mando a decir a Gerda que quería conversar con el príncipe Albert en la biblioteca, así que se quedó esperando en un sillón de fino tapizado, se encontraba algo nerviosa, pero ya no podía dar marcha atrás a su decisión.
Después de un rato, el príncipe Albert apareció con un traje azul marino.
- Buenos días reina Elsa, me mandaron a decir que quería conversar conmigo de manera urgente.
- Buenos días príncipe Albert – Elsa puso un semblante frío, no quería demostrarle sus emociones de aquel momento a ese hombre – así es, quería conversar con usted sobre una nueva propuesta que seguro le interesara mucho.
- Soy todo oído.
- Como verá, usted nos mandó una propuesta en donde las opciones era una guerra con mi reino, y lo otro la unión de mi hermana con usted, en esta oportunidad yo le planteo una tercera opción, que no involucra ni a mi hermana ni a mi reino, solo yo.
- ¿Usted? – el castaño se hizo el desentendido intuyendo a que quería llegar la reina.
- Sí, soy la Reina de Arendelle, y también poseo un don muy especial, a un príncipe que aspira siempre a lo grande ¿No cree que sería mejor un matrimonio con la reina?
- Reina Elsa, no sé qué decir a sus palabras… me deja sorprendido.
- Piénselo príncipe Albert, aunque hay una condición.
- ¿Cuál?
- Después de casarnos, yo me iré con usted a Romerike, y nunca los dos regresaremos a Arendelle.
- No cree que eso es descabellado su alteza, tomando en cuenta que usted es la reina, lo mejor sería una alianza entre ambos reinos.
- No Albert, además fuiste claro cuando me mandaste la misiva, la opción es matrimonio o guerra, no una alianza entre reinos.
- Sí que eres inteligente Elsa, en todo caso acepto la propuesta, pero la fecha de la boda tendrá que ser lo más pronto posible.
- Así será entonces. Mandaré a decir que la boda será en un par de días.
- Como ordene su alteza – Albert hizo una breve reverencia mientras besaba la mano de la reina de las nieves. Elsa solo miraba seria mientras rápidamente se alejaba de él. Después de ello, la rubia platinada paso a retirarse de la biblioteca dejando a Albert con una sonrisa de triunfo.
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- ¡Su alteza! ¡Lo que está diciendo es imposible de aceptarlo!
Un hombre de mediana edad se levantó de su silla mientras el resto de consejeros hablaban preocupados por lo que acababa de anunciar Elsa en aquella reunión urgente.
- Señores por favor cálmense, yo no estaría haciendo ello sin plantearles un futuro para Arendelle.
- Pero su majestad, que beneficio nos puede traer si usted de va de Arendelle como esposa del príncipe Albert.
- Recuerden que la siguiente persona en la línea del trono es Anna, tal vez mi hermana no sepa lo mismo que yo en cuanto a guiar a un reino, pero es la persona más confiable y amable que puede haber, tiene una buena relación con la gente del pueblo, y si se propone algo, lo logra. Confíen en ella, ya que estaría dejando Arendelle en buenas manos.
- Su alteza, no dudamos que la princesa Anna haga una buena labor por el reino, pero tenga en cuenta que el reino de Romerike es ambicioso.
- Por eso mismo, yo estaré en Romerike y vigilare que Albert no se le ocurra hacer daño a Arendelle, y aunque piense que por a ver sido reina puede tomar derecho de Arendelle, no lo dejaré, por eso quiero hacer un acta con el compromiso y aunque se le "corone" el día de la boda según las leyes, se debe agregar la cláusula que no tendrá ningún poder como "rey" en Arendelle, ni menos una alianza con Romerike. Así que oficialmente doy por anulado el compromiso de la princesa Anna con el príncipe Albert.
Los consejeros se miraron nuevamente preocupados, Elsa lucia seria y segura de sus acciones, definitivamente la gente a su alrededor solo miraron tristes lo que estaba planeando. Pero de cierto modo, sabían que tenía razón.
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En los pasillos nuevamente se escuchaba cierto alboroto, entre los invitados que terminaban de salir del comer, así como de los sirvientes cargando de un lado a otro los arreglos florales. Anna ya había salido de su habitación y con un vestido sencillo de color turquesa y sus cabellos amarrados en don trenzas, observaba su entorno con cierta tristeza. La joven de cabellos naranjas de manera involuntaria cogió su cadena que llevaba aquel anillo que para ella era muy importante, extrañaba mucho a Kristoff al igual que a su hermana Elsa, de alguna manera le vino aquellos recuerdos donde estuvo separada de sus amigos.
- Kristoff… Elsa… - de repente la joven se golpeó suavemente el rostro recordando que esta semana aparte de ser horrible, ni siquiera fue a buscar a Elsa y pedirle disculpas por su actitud, al menos ya le quedaba pocos días que podría estar con su hermana, lo mejor era dar el primer paso ella misma y dejar atrás lo ocurrido.
Mientras comenzaba a caminar a dirección del cuarto de su hermana, se topó con algunos invitados a los cuales saludaba gentilmente, de repente por un descuido se choca con uno de los consejeros de su hermana, el cual veía con un semblante triste.
- Perdone usted princesa Anna, debo a verla lastimado.
- No, no se preocupe… aunque no lo noto muy bien ¿Paso algo?
- Me temo que es mejor que se entere de una vez princesa.
- ¿Enterarme de qué? Que mi boda está cada vez más cerca… bueno sobre ello si lo he notado.
- No su alteza, usted ya no se casará con el príncipe Albert, sino la reina Elsa.
- ¡¿Qué?! ¿Mi hermana? Oh no… esto debe ser mi culpa – Anna recordó cuando le dijo a su hermana que se casara mejor ella, sin imaginar de que alguna manera aquellas palabras tuvieron efecto en Elsa, Anna poso ambas manos en su cara por la preocupación – Muchas gracias por el aviso, iré inmediatamente a buscarla.
La joven peli-naranja corrió por los pasillos hasta llegar a la habitación de su hermana, tenía el presentimiento que ella se encontraría ahí. Sin tocar la puerta, Anna entro a su habitación agitada, y tal como ella lo había previsto, su hermana se encontraba ahí dentro sorprendida de verla aparecer así dentro de su dormitorio. Se notaba que tenía los ojos apunto de derrarmar lágrimas.
- ¿Elsa que ha ocurrido? – Anna se acercó a su hermana mientras juntaba la puerta de su habitación, la abrazo fuerte, ella tampoco ya podía contener lo que estaba guardando, mientras nuevas lágrimas amenazaban con salir – Discúlpame Elsa, nunca debí decirte esas cosas… pero no tienes por qué hacer esto, ya oí que tomarás mi lugar, pero tú también mereces ser feliz.
- Oh Anna – finalmente la rubia platinada correspondió aquel abrazo con fuerza – No sabes cuánto extrañaba volver a estar con mi mejor amiga… pero por el mismo cariño que te tengo, la única que merece ser feliz junto a la persona que ha escogido, eres tú.
- ¿Y Gerard? Elsa, acaso tú aún no te has dado cuenta.
- Tenías razón desde un comienzo Anna, pero cuando me di cuenta ya fue demasiado tarde… ahora Gerard no regresará más, volvió a Romerike hace una semana, y no sabemos nada de él.
- ¡Oh no! – Anna se puso ambas manos a la boca mientras finalmente la reina de las nieves empezaba a derramar aquellas lágrimas contenidas por tanto tiempo, la princesa solo atino a abrazar a su hermana mientras comenzaba a llorar con ella, realmente las dos habían guardado tanto esos días, sus sentimientos, las preocupaciones, y el sufrimiento por las personas que cada una amaba. Aquel día las dos decidieron pasarlo juntas en aquella habitación.
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En el pueblo el ambiente no era tan diferente que en el palacio, había más comercio y preparativos por todos lados, mientras Kristoff pasaba junto a Sven, se sentía algo mal por lo que Elsa estaba haciendo, seguramente pronto anunciarían la cancelación del compromiso de Anna, y que ahora la reina Elsa tomaba su lugar.
Mientras divagaba en sus pensamientos, repentinamente choca con algo suave, mientras una zanahoria salta por su cabeza.
- ¿Olaf?
- ¡Hola Kristoff! ¡Hola Sven! Cuanto tiempo sin verlos, pensé que algo malo les ocurrió, a por cierto me puedes ayudar con mi cabeza y mi nariz – comento el alegre muñeco de nieve mientras daba vuelta a su cuerpo.
- Oh si, toma.
- ¿Y qué me cuentan chicos? Pensé que irías a secuestrar a Anna de esta locura.
- Se puede decir que lo intentamos, pero al parecer las cosas se han puesto más difíciles.
- Me imagino, Anna sufre mucho por este compromiso, yo que soy un experto en el amor, sé que lo correcto es casarte con la persona que amas.
- Olaf, me imagino que sabes el motivo por el que nos separamos.
- Lo sé, pero aun así digo que a veces es bueno hacer locuras por amor. Gerard también hizo algo parecido, aunque juraba que regresaría a palacio apenas volvió a Arendelle.
- ¿Viste a Gerard regresar? ¿Hace cuánto?
- Hace aproximadamente 3 días si mi memoria no falla, lo vi bajar del barco, quise ir a saludarlo pero de un momento a otro desapareció.
- Olaf llévame a donde lo viste por última vez.
- Esta bien, sígueme, fue por aquí.
Tanto el hombrecito de nieve, el montañero y su reno llegaron a una calle del pueblo donde lo vio por última vez. Kristoff empezó a observar su entorno, tenía la corazonada que él estaba vivo ¿Pero era capaz de huir estando en Arendelle? No, eso era imposible, si regreso fue precisamente porque quería avisar a Elsa de algo. Su cabeza apunto a que quien esté detrás de su desaparición tenía que ser Albert, pero sin pruebas no podía acusarlo.
Repentinamente un caballo pasó a toda prisa al lado de él, era un caballo del castillo de Arendelle, Kristoff pudo a verlo pasado por alto sino fuese por el jinete que iba. Aquella chica rubia dejo notar parte de su rostro al pasar al lado de él, era la misma que unos días atrás le hizo una escena extraña frente a Anna.
- ¿Kristoff, paso algo?
- Olaf lo mejor será que regreses al castillo, creo que ya encontré una pista del paradero de Gerard.
- ¿En serio? Elsa se alegrara en saberlo.
- Por favor aún no le digas nada a Elsa, debemos estar seguros antes de decirle cualquier noticia – el joven rubio subió sobre Sven mientras empezaba a dar marcha sigilosa detrás de aquel caballo y su jinete.
El muñeco de nieve solo se quedó mirando mientras se despedía de Kristoff. Quizás las cosas pronto iban a dar otro giro.
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Hola a todos nuevamente x3, mil disculpas por el retraso en publicar el nuevo capítulo x3, pero he estado un poco full con mi trabajo, a parte de hacer algunos preparativos por mi cumpleaños :P, espero que este capítulo les guste x3, Elsa y Kristoff nuevamente se encuentran, aunque Albert finalmente ve cumplido su meta x3, a partir de ahora algunos capítulos serán cortos :( mil disculpas por quienes he tenido acostumbrado a cap largos, pero todo tiene su motivo x3... y ya nos acercamos al climax, ¿y que será de Gerard? Espero que si todo sale bien, en esta semana les pueda traer el siguiente capítulo x3
Alexis Lion 99: Muchas gracias por tu comentario Albert, además de siempre seguir mi historia, no sabes lo feliz que me haces n_n, me alegra saber que te agrade ver de nuevo a Kristoff, descuida es un hecho que Kristoff le dará su merecido x3
Madison Luna Marie Ross: Como siempre, muchisisisisisimas gracias por tu comentario Madison :inserte corazones aquí: Albert realmente se merece todos los calificativos x3, aunque en este cap hizo algo peor ;O;, lo bueno es que Kristoff ya entra al rescate n_n, espero que te agrade este nuevo capítulo x3
