Kiss me in the darkness.

Autora: Black Song 11.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto, pero los personajes inventados son míos y la historia también lo es.


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¡No quiero verte, entiéndelo! —gritó ya estando fuera de la tienda.

Una punzada de dolor hizo que se doblara sobre sí misma y, por acto reflejo, llevara sus manos a su vientre.

¿Contracciones? ¡¿Ahora?! —pensó incómoda y adolorida.

Todo se volvió oscuro para ella. Se había desmayado. Sakura perdió la noción del tiempo y no supo absolutamente nada más.


Sasuke miró su rostro pálido y con una expresión de profunda relajación. No pudo creer lo imprudente que había sido, él sabía exactamente lo que ocasionaba en Sakura, ella ya tenía más de veintiocho semanas de embarazo, no podía ir por ahí haciendo lo que se le antojara.

Su teléfono sonó, era del trabajo, no podía dejarlo pasar, miró a Sakura dormir unos segundos más y se retiró de la habitación.


Por algún motivo se sentía muy mareada y todo estaba oscuro. Sobre sus ojos había algo, lo tocó, ¿una tela?

¿Qué haces ahí parada, Sakura? —escuchó la voz de un niño.

¡Sí, date prisa y persíguenos!

Las voces provenían de la izquierda así que las siguió y comenzó a caminar, no duró mucho haciéndolo hasta que cayó sobre sus rodillas. Escuchó la conmoción a su alrededor, pero ella no sentía dolor. ¿Otro sueño?

¡Hija!

Una extraña calidez invadió su pecho al escuchar la alarmada voz de su madre, ésta retiró la venda negra de los ojos de la niña y así ella pudo verlo todo con claridad. A su alrededor había un montón de gente con expresión preocupada mirándola como esperando a que llorara.

¿Estás bien? —preguntó la madre de Sakura.

De los ojos de la niña corrían las lágrimas mas ésta no emitió palabra alguna. La madre de Sakura la ayudó a ponerse de pie y la encaminó a una silla en donde la hizo sentarse. Miró sus propias rodillas llenas de sangre y con restos de tierra.

La mujer cariñosamente limpió la herida de Sakura y la desinfectó. Al ser un sueño Sakura no sentía dolor, sin embargo no paraba de llorar.

Akari —llamaron a la madre de Sakura, ésta se puso de pie y caminó hacia quien le hablaba.

Sakura se sorprendió. ¡Ya lo recordaba! Ese era su cumpleaños número seis, el último que había pasado con su madre. Miró a la mujer de pie a un par de metros de ella y sintió un nudo en la garganta al ver aquel pañuelo que cubría la calvicie de su madre por culpa de las quimioterapias. Sintió ganas de llorar. Todo aquello que no entendía cuando pequeña llegaba a golpearla ahora que era adulta. Se sintió mal, sintió un vacío en su pecho que no podía llenar con nada. Respiró agitadamente varias veces y lloró.


Abrió los ojos de golpe, pero la presencia de luz le obligó a cerrarlos rápidamente. Estaba llorando. Aquel sueño era tan real que todavía podía ver la débil silueta de su madre parada en frente suyo. Recordaba que, en ese entonces, a su madre aún le quedaban unos siete meses de vida. Se sintió culpable. Su madre ocultó sus horribles dolores hasta el final sólo para que ella no se preocupara.

Oh, ya despertaste.

Giró su rostro y se encontró con una enfermera que la miraba sonriente. Las imágenes de lo que había pasado anteriormente se agolparon en su cabeza y se sentó en la cama de golpe. Grave error.

Llevó las manos a su cabeza, mareada por su torpe acción. La enfermera la tranquilizó y la ayudó a recostarse. Sakura preguntó por su hijo.

El bebé está bien. Lo que usted sufrió fue una alza de presión —aclaró la mujer—. Es común entre las embarazadas, especialmente con el embarazo tan avanzado. Desde ahora en adelante tendrá que descansar en su casa.

Sakura asintió.

Oh, cierto. Su esposo está afuera, ¿quiere que le diga que ya despertó para que entre?

Sakura sintió un balde de agua fría caer sobre su cabeza al entender a quién se refería. Se quería morir. Justo cuando encuentra la fortaleza de espantar a ese hombre le ocurre todo eso, ahora él sabe dónde está y lo más seguro es que la siga.

Negó con la cabeza y la enfermera se retiró.

Podía sentir cómo su sangre abandonaba sus mejillas. Buscó sus cosas con la vista y cuando localizó su teléfono sintió un peso menos sobre sus cansados hombros.

Estiró un poco el brazo y marcó en el teléfono el número de Ino, pero antes de llamarla se arrepintió. ¡No! No tenía que ser tan cobarde, tenía que ser fuerte por su bebé y por ella misma también. Toda su confianza se concentró en ese momento; no decaería, no se acobardaría; le diría a ese hombre todas las cosas que tenía guardadas y no lo dejaría acercarse a ella nunca más. Fijó su vista, y su odio, en un punto muerto en la habitación; imaginó toda la escena en su mente, y miró a ese punto inexistente en la habitación de la misma forma que miraría a ese hijo de perra cuando entrara e hizo una lista en su mente de todas las groserías que le gritaría.

¡Despertaste!

Sakura se congeló.

Sólo bastaron esas cuatro pequeñas sílabas para hacer que todo su plan se viniera abajo. ¿Cómo era posible que ese simple hombre tuviera la capacidad de desarmarla de aquella forma?, es que no era un simple hombre, era Sasuke Uchiha, el padre de su bebé, el hombre con el que aún sueña. ¿Cómo podría no sentir algo por él aún?

¿Cómo te sientes? —pronunció él, rompiendo aquél incómodo silencio que se había formado.

Mejor —respondió ella, vagamente.

No importa cuánto lo intentara, no podía hacer que sus ojos lo miraran con odio, ni repulsión. Ella quería empujarlo y gritarle todo lo que estaba pensando. Sin embargo, siempre había algo que la detenía. Se mordió el labio y siguió mirando a ese punto en la pared y no movió los ojos de allí.

Sasuke caminó calmadamente hacia la silla posicionada junto a la cama de la futura madre. Ésta ni siquiera lo miró.

Otro incómodo silencio se formó entre ellos.

¿Qué hacías en esa tienda? —preguntó Sakura, aún sin mirarlo.

Él alzó las cejas sorprendido de ver que era ella la que iniciaba la conversación. Ella, por otro lado sabía que ser arisca con él no le serviría de nada, además le picaba mucho la curiosidad.

Había pensado en... —hizo una pausa. Ésta se prolongó tanto que Sakura giró su rostro para verlo.

¡Sasuke se había sonrojado! ¡No podía creerlo! Sakura pestañeó varias veces para asegurarse de que no había visto mal. Él se rascó la frente como símbolo de incomodidad y ella trató de reprimir una sonrisa.

¿Acaso estaban volviendo a comportarse como antes? ¿O es que él se comportaba de forma natural con ella para tratar de seducirla de nuevo? Si era eso no se dejaría engañar, ese maldito tendría que pagar las penas del infierno por lo que había hecho.

¿En qué habías pensado? —preguntó ella con la voz más fría que pudo poner.

El sonrojo de Sasuke aumentó, obligándolo a girar el rostro.

Había pensado en pedirle a Ino que te llevara un regalo para ti y para el bebé.

El corazón de Sakura se detuvo.

Ok, ese desgraciado estaba haciendo un esfuerzo realmente grande, o es sólo que tiene mucha práctica. Cualquiera que sea el motivo ella no se dejaría engañar.

¿Y qué te hace creer que yo quiero algo de ti? —preguntó fría. Luego de haber dicho estas palabras se sintió mal por él, pero trató de reprimirlo lo más que pudo.

Bueno, como sea.

Sasuke se levantó del asiento y depositó una pequeña caja de bombones de chocolate en la pequeña mesita junto a Sakura.

No pude comprar nada para la bebé, pero... —dijo, pero Sakura lo interrumpió.

¡Ya te dije que será niño! Además no quiero nada tuyo.

Sakura se cruzó de brazos y lo miró con un profundo odio. Sasuke sólo se quedó mirándola por un momento. Detalló con su mirada los bellos ojos verdes de ella, y se perdió en su luminosidad.

Está bien —susurró. Dio media vuelta y se fue.

Sakura miró a Sasuke alejarse a paso lento de ella y sintió un horrible vacio en su pecho. Él ni siquiera había abandonado la habitación y ella ya estaba llorando amargamente, pero sin emitir sonido alguno.

El sonido de la puerta cerrándose fue gota que rebalsó el vaso para ella.

Sí, todavía le dolía lo que le había hecho; pero, a pesar de todo lo que le dice a los demás, ella ya se siente en condiciones de perdonarlo y de correr a sus brazos y besarlo como había tenido la tentación de hacer durante todo su embarazo.

Pero qué podía hacer.

Una gran punzada en la ingle la hizo doblarse de dolor sobre la cama, e inmediatamente un dolor horrible lo siguió. Ya era definitivo. Las contracciones habían comenzado.


Sasuke salió del hospital a paso rápido. No quería pensar en nada, mas no podía evitarlo, su mente le gritaba miles de hipótesis de porqué Sakura lo había empezado a odiar tanto de la noche a la mañana; no tenía sentido. Trató de recordar algún indicio de algo que le dijera "¡Bingo!", pero nada, no se le ocurría nada, hasta que...

¡Claro! —exclamó mentalmente. Dio media vuelta y entró corriendo al hospital.


Continuará


¡Chan, chan! ¿Qué será eso que descubrió Sasuke? ¿Qué le dirá Sakura? ¿Cuándo nacerá el bebé? ¿Será niño o niña? ¿Cuándo dejaré de tardarme tanto en actualizar? ¿Me dejarán reviews?

Nah, es mentira. ¡Hola! :D Ya sé, ya sé, tarde. Ocurrieron muchas cosas y el colegio me ahoga y mi casa no es exactamente un alivio y estoy a punto de explotar y... no sé. Lo bueno para ustedes es que encontré un desahogo escribiendo :D, así que ya tengo adelantado el capítulo siguiente y me gustó como quedó este así que estoy feliz en ese aspecto :).

Bueno, si les gustó tanto como a mí las invito a dejar su opinión. Les adelanto que esto ya está llegando a su fin así que prepárense que no voy a avisar cuando llegue xD.

¡Besos cibernéticos!