CAPITULO 10: Shock
Acabé del trabajo antes de lo normal porque quería darle una sorpresa. Pero en cambio la sorpresa me la llevé yo. Al entrar a mi casa vi el maletín de Inuyasha tirado por el suelo. Se oían voces provenientes de la habitación, así que decidí entrar. Lo que vi me dejó sin habla unos dos meses. Allí estaban ellos, desnudos en mi cama mirándome, ella con indiferencia y él con preocupación. Estaba con ella, la famosa Kikiou, la misma que le rompió el corazón.
- Lo siento mucho. Yo no quería esto, pero es que no pude resistirme. Yo aún la amo. Hoy pensaba decírtelo. Me odiarás por esto, lo sé.
Intente decir algo pero mi voz no salía, se había quedado atrapada en algún rincón de mi cuerpo.
Al ver que no respondía se acercó a mí.
- Por favor no te quedes callada. Di algo, aunque sea para insultarme.
Mi única reacción fue darle una bofetada lo más fuerte posible y salir corriendo.
Las lágrimas me impedían ver el camino bien, lo que ocasionó unos cuantos tropiezos. Ya estaba en la cima. Siempre que algo sucedía subía a la vieja colina y le contaba mis penas. Pero esta vez no podía solo me arrodillé y saqué del bolso un sobre y un mechero. El papel empezó a prender. Mi llanto no cesaba, no era solo por la infidelidad sino por lo que hace días me temía.
Los mareos no habían parado en días, por lo que decidí acudir al medico. Éste me hizo un chequeo completo. Y al darme los resultados…la respuesta que suponía. Aquel día me alegré como ningún otro.
¡Maldita sea! Dichoso el día que me enteré. Pero estaba claro, no me pensaba rendir y si eso significaba enfrentarme sola a la situación, lo haría sin duda.
Al día siguiente, Inuyasha se llevó todas sus pertenencias. Al parecer iban a vivir juntos. Yo, nada más terminar de comer fui a casa de Sango, ella era mi único apoyo.
Ella me recibió con los brazos abiertos.
- Se todo lo que ha pasado. Inuyasha ha llamado a Miroku y se lo ha contado.
- No puedo hablar, así que lo que quiera contarte lo escribiré aquí.- mi voz seguía sin poder salir.
Estuve toda la tarde "hablando" con ella. No he querido contar toda la conversación porque no quiero alargarme mucho ya que no puedo permitirme el lujo de perder el tiempo en contar cosas que no desvelan nada importante.
A los dos meses mi voz se recuperó. Estuve todo ese tiempo yendo al psicólogo "gracias" a Sango. Había llegado a la conclusión de que la causa de mi repentina mudez era la sorpresa que me lleve aquel día. Por fin había reconocido mi error: cerrar los ojos para no ver la verdad. Y la verdad era que me estaba engañando.
Ya queda mucho menos, creo que dos o tres capítulos a lo máximo. Espero que os agrade ^^
atte: Earand
