Las TMNT y su historia no me pertenece

10

Antes de la tormenta

Le estorbaban las vendas tan ajustadas, Donatello había realizado una especie de faja que haría que el hueso soldara, sin embargo, eso era muy incómodo. Se encontraba sentado en el sofá, esperando que algo bueno pasara en la televisón; Leo a su lado, pensativo, sin emitir sonido... de hecho todos estaban ensimismados en sus pensamientos, tratando de descifrar el código.

Él también tenía sus dudas, Miruku había hecho absolutamente nada cuando los vio escapar. ¿Otra trampa? Tal vez, lo que era seguro es que Shredder nos se detendría por nada; seguramente Karai ya estaría perdonada después de todo el teatro que montaron.

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(Karai)

Nos dirijimos al muelle tal como se nos ordenó. Ahí un enorme buque aguardaba nuestra llegada, lo supe por la tensión de los marineros en cuanto nos vieron; miré a mi compañera de reojo, tratando de averiguar sus pensamientos de saber si ella tenía alguna idea de a qué nos enviaron, qué había dentro de esa fortaleza de metal.

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El capitán se acercó con la mano extendida hacia Karai

-La estábamos esperando.

-Por supuesto - respondió el gesto.

-Espero que el producto sea del agrado de su maestro.

-Seguramente lo será.

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(Miruku)

No entiendo nada, no sé de qué hablaban y, por su semblante, ella tampoco. Subimos hacia el barco, dentro de la bodega se encontraban algunos barriles metálicos, eran pocos y por alguna razón se encontraban separados el uno del otro.

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El capitán abrió uno de los barriles con un cuidado excesivo, tal vez demasiado. Cuando finalizó la tarea retrocedió para dar espacio a Miruku y Karai de ver el contenido, se trataba de pólvora, finísimos granos de color negro y plata que relucían con la tenue luz; ellas se miraron de reojo, fue lo más similar a un gesto de complicidad.

-Dígame ¿cuál es la diferencia con la pólvora normal? - dijo la rusa altiva. El capitán sonrió complacido, tomo un pequeño puño de la sustancia y lo lanzó hacia el fondo del barco, en cuanto las primeras partículas tocar el piso tronaron y producieron fuego que se evaporó casi al instante.

-Ahora imagínense eso en las cantidades que tienen a su disposición, esta pólvora está diseñada para crear combustión al menor roce con cualquier otra sustancia que no sea ella misma.

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-Bueno, podríamos platicar un poco ¿saben? - dijo Raph en tono sarcástico, los tres lo miraron con apatía - Mira - se dirigió a su hermano mayor - todo está en orden, esas dos niñas no vas a ser ejecutadas, nadie nos pisa el caparazón y hay pocos heridos.

-Podemos jugar - dijo Mike encendiendo la consola y contectando los controles. Donatello sonrió ante tal gesto y miró a Leo, este suspiró antes de tomar el mando uno para comenzar a jugar y desenterse del mundo

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(Karai)

Transportamos la pólvora con sumo cuidado para no hacer explotar la mitad de Nueva York. Una vez en la torre Shredder también probó la sustancia, sonrío a medias, complacido, su mirada se tornó macabra. Devolvió sus ojos hacia nosotras.

-Mañana vaciaremos estos contenedores en las alcantarillas, si esto no elimina a las tortugas por lo menos las hará salir de su escondite - mi nuca se erizó, traté de disimular la tensión.

-Pero, maestro, eso traería consecuencias enormes para toda la ciudad...

-¡No importa! Con nuestra labor altruista reeconstruiremos los daños y ayudaremos a los afectados, pero quiero a esas tortugas fuera de esta ciudad y, si puedo lograrlo, fuera de este mundo.

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(Miruku)

Sentía algo en el estómago, algo similar a... ¿remordimiento? Por alguna razón no me gustaba esta idea, no quería que les hicieran daño, en realidad no quería que le hicieran daño a él.


Manfariel