Una nueva vida
Por: Valerie Hyuga Senju
Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Esta historia es de mi autoría.
En este capítulo especificaré en que día se cuenta cada suceso, todos son después de los hechos del capítulo anterior, que es el día 1 del viaje. Recuerden que en Suna tomaron acción el día 8 después de la partida de Hinata, Natsuki y Kohaku. Sólo es para que no se confunda el tiempo en el que suceden las cosas en este capítulo. Espero no revolverlos más y que disfruten la lectura.
Narración
"Pensamientos"
─Diálogo─
Capítulo 10. La búsqueda
Día 4
La lluvia caía incesantemente aquel día en el País de las aves. El cielo estaba totalmente cubierto por nubes de tonos grises. Las gotas que caían con fuerza golpeaban su rostro sin parar, el frío del agua en contacto con su cuerpo le erizaban la piel, recuperaba poco a poco sus sentidos y la sensación en sus extremidades. Trataba de mover sus parpados y lentamente comenzó a abrir sus ojos color ámbar.
. . .
Día 8
Sobrevolaban a través del desierto del País del viento, todos iban sobre las nubes de arena de Gaara, eso les ahorraba tiempo. El pelirrojo estaba ausente, no le había dirigido la palabra a nadie en todo el camino, solo estaba enfocado en una cosa, seguir adelante.
A pesar de la velocidad a la que iban, Gaara no daba señales de querer parar a descansar, no lucia cansado, pero si preocupado y afligido. Matsuri sugirió tomar un leve descanso durante la noche y continuar al día siguiente temprano, pero en cuanto esta lo menciono Gaara la fulminó con la mirada. No tenía que decir nada, esa mirada fue suficiente para que Matsuri no volviese a sugerirlo. Gaara no iba a parar hasta encontrarlos.
Su desesperación iba en aumento, ya habían examinado todas las posibles rutas que pudieron haber tomado Hinata y compañía a través del desierto y nada, no había rastros de ellos. Solo había dos posibles caminos para ir a Iwagakure, uno era a través del País de la lluvia y el otro era por el País de las aves. La posibilidad de que cruzaran por el primero era casi nula, sin importar que hubiese acuerdos de paz, Amegakure era una aldea muy hostil, su clima y su gente poco amigable no eran su principal atractivo turístico. Siempre se cruzaba por el segundo, así que buscarían ahí.
En su consciencia taladraba un pensamiento solamente, su cabeza dolía tan sólo con pensar en ello. Si Hinata estuviese muerta sería algo con lo que cargaría de por vida, tal vez a los ojos de los demás habría muerto cumpliendo su deber, pero él sabía la verdad, él sabía que ella no debía ir a esa misión, le asignó esa misión en un arrebato. Si algo de esa magnitud sucediera, él sería el único culpable. No sabía si podría vivir con algo así, no se lo perdonaría nunca.
Cargando con todo ese peso, observó el horizonte donde ya era visible la frontera entre ambos países, esperaban tener suerte en aquel lugar.
. . .
Día 4
Su vista era borrosa, le dolía todo el cuerpo, sus brazos y piernas estaban entumecidos, tenía mucha hambre y sed, aún no tenía la fuerza suficiente para levantarse, necesitaba beber algún líquido así que abrió su boca y comenzó a beber de la lluvia. La frescura del líquido recorrió su garganta, no sabía cuanto tiempo había transcurrido.
Sentía un dolor punzante en las zonas donde las agujas envenenadas habían penetrado. Sus puntos de chakra habían sido dañados, sólo ahora que era consiente le dolía. Comenzó a recordar todo y de pronto el dolor se esfumó y lo reemplazó un sentimiento de miedo.
— ¡Kohaku! ¡Hinata! — Gritó con toda la energía que poseía, recordaba todo lo que paso hasta que se desmayó. Le daba miedo conocer el resultado de aquel enfrentamiento, creía saberlo, eso era lo peor.
"Si hubiesen ganado, si estuvieran bien, habrían regresado por mí, me hubiesen buscado"
Comenzó a sollozar, de sus ojos no salían lágrimas a causa de la deshidratación. Sentía un dolor intenso e incontenible en el pecho, sorbía su nariz y trataba de controlar su sentir. No quería ser fatalista, conocía a su novio, no sabía darse por vencido. Así que reuniendo toda la fuerza que tenía trató de levantarse, gritaba de dolor con cada movimiento, su vista se nublaba más y sus oídos zumbaban. Su azúcar en sangre era sumamente baja por la inanición.
Se puso de pie como pudo y fue con pasos cortos a donde vio por última vez a Kohaku. Arrastraba los pies por el lodo, cada paso era más difícil que el anterior. Su cuerpo se movía solamente con su fuerza de voluntad y por la esperanza de encontrarlos con vida. La lluvia seguía cayendo sin tregua, sólo hacía más pesado su andar.
Cuando llegó a aquel lugar soltó un lamento lleno de aflicción, vio a lo lejos los cuerpos de varios hombres, se le iba el aire, sentía que no podía respirar. Se acercó a cada uno de ellos para comprobar, pero para su buena suerte ninguno era Kohaku, todos eran de los hombres con los que combatieron. Una sensación de alivio la invadió.
No había señales de Hinata y Kohaku, hubiese tratado de detectarlos con sus habilidades sensoriales si tuviese un poco de chakra. Los buscaría a como dé lugar, pero sintió como su cuerpo colapsaba, no tenía energía para seguir de pie. Su problema actual no era el veneno, ese fue efectivamente neutralizado por el antídoto, ahora era la debilidad y el dolor físico. No quería parar hasta saber el paradero del resto de su equipo, pero su cuerpo no le daba para más. Todo a su alrededor se tornó de negro y cayó directamente al lodo.
. . .
Día 9
El país de las aves tenía muy mal tiempo en esos momentos, según varios de los habitantes ya tenía más de una semana así. Parecía haber una tormenta en la zona, el entorno era lúgubre y deprimente. No había casi nadie por las calles.
La lluvia les impedía rastrearlos por su aroma, el ninja sensor que los acompañaba no sentía su chakra. Así que Gaara dio la orden para dispersarse y buscar a lo largo y ancho de la zona. El agua le dificultaba al pelirrojo usar su arena, así que tendría que buscar a pie.
"Odio la lluvia" Pensó mientras comenzó a andar, ya se había acostumbrado tanto a usar sus nubes de arena que ya ni recordaba lo que era andar como simple mortal.
Recorrieron por horas el lugar casi en su totalidad sin obtener resultados favorables. Sin embargo, Temari les mandó una señal para reunirse en un punto alejado del centro, en el bosque. Todos se dirigieron al punto de encuentro a gran velocidad, esperaban haber encontrado algo, aunque sea una pista del paradero de esos tres.
Cuando llegaron encontraron un pequeño campamento de pie. Dentro de las casas de campaña había pertenencias de los tres shinobis.
Buscaron en los alrededores, las cortezas de los arboles dañadas y los kunais en el suelo lodoso evidenciaban un combate previo. Había varios cadáveres, por suerte no eran de los suyos. Aún no tenían idea de donde se encontraba el equipo desaparecido y lamentablemente el agua de la lluvia se había encargado de borrar toda huella o rastro.
Matsuri analizó los cuerpos sin vida de los ninjas desconocidos, estaban en muy mal estado, así que según su cálculo llevaban 8 días muertos aproximadamente, aunque con el tiempo que hacía era difícil asegurarlo. También notó que más de uno de estos no tenían heridas externas, todos los golpes habían sido internos, dañando directamente órganos vitales y puntos de chakra específicos, sin dejar manifestaciones externas. Todo eso sólo podía ser obra del Juken de un Hyuga.
—Hinata-sensei hizo esto. Lucharon contra estos ninjas, lo sé.
—Si lucharon contra estos ninjas y los mataron, ¿Dónde están ellos? — Preguntó Temari, era más una pregunta para sí misma.
Gaara estaba ensimismado, la última información logró darle algo de esperanza y aunque aún no descartaba como posibilidad un secuestro, tenía una corazonada. Debían estar cerca recuperándose del enfrentamiento, el mal tiempo les había imposibilitado seguir, probablemente estuviesen heridos y débiles. Cualquier cosa de esas era mejor que la muerte, el hecho de no encontrarlos muertos junto a esos ninjas renegados le daba algo de tranquilidad. En su interior creía que seguían con vida.
"Hinata, aguanta un poco más, pronto estaré ahí"
. . .
Día 5
Sentía el calor del fuego en su piel, pero este no ayudaba a calmar los escalofríos que tenía, ni los espasmos musculares que sufría. Le dolía su pierna izquierda, el dolor era punzante. Entreabría los ojos, pero la luz que emitía el fuego le molestaba, cuando sus pupilas por fin se adaptaron a la luz pudo observar una figura robusta sentada en un sofá justo al frente del futón improvisado en el que se encontraba.
—Con que ya despertaste— Dijo una voz áspera que parecía ser de una mujer anciana.
— ¿Quién es usted? — Cuestionó con brusquedad Kohaku, se sentía vulnerable, no sabía dónde estaba ni que había pasado con exactitud, sólo sabía que estaba lesionado e indefenso contra cualquiera que quisiese hacerle daño en ese momento.
— ¿Acaso eso importa? — Hizo una pausa y se acercó a él—. Que bueno que despertaras, debes comer, algo sólido de preferencia, desde que te traje aquí junto con las otras dos chicas has vomitado todo lo que te doy, sólo aceptabas líquidos.
— ¡¿Chicas?! Dígame por favor ¿dónde están? ¡¿Están bien?! necesito saberlo— Preguntó muy exaltado, tanto que de un movimiento se lastimó la herida de su pierna.
—Ten cuidado, te vas a abrir esas puntadas niño— Se inclinó para ver la pierna del chico, él pudo verla con mayor atención. Ella poseía una cabellera tan canosa que parecía plateada, sus ojos eran verde opaco y bajo de estos tenía una ojeras muy oscuras—. Ellas están a salvo, no tan bien que digamos, pero se están recuperando. A la chica de cabello negro la encontré ayer bajo la lluvia llena de lodo, le he dado un poco de comer, pero sigue dormida. La que realmente me preocupa es la otra chica.
— ¿Cómo nos encontró? Y… ¿Por qué nos salvó? —Era extraño que un desconocido ayudara de manera desinteresada.
—Vivo en esta pequeña cabaña, está sobre una colina, desde aquí puedo ver todo el valle. No vi como paso, pero cuando comenzó esta maldita tormenta los vi, inconscientes ahí abajo. Sólo eras tú y la chica de cabello azul. Cuando baje encontré un antídoto al lado de tú compañera y se lo aplique, no sé mucho de eso pero era obvio que fue demasiado tarde porque sigue muy mal, su fiebre no cede, vomita todo lo que le doy y no para de temblar. Sólo ha tomado un poco de leche. No soy ninja ni sé de medicina, he hecho todo lo que está a mi alcance. Si no la he llevado al hospital es porque son extranjeros, si bien no los atacamos, no son bien recibidos, son una amenaza — Tomó aire y señalo el lugar en el que estaba Hinata, cubierta por mantas y con una toalla humedecida en la cabeza—. Los ayude sólo porqué de no ser así estarían muertos, nadie pasa por aquí. No me agradan los ninjas, menos los extranjeros, sólo causan conflictos pero no soy tan cruel como para dejar morir a alguien, menos si son tan jóvenes.
Kohaku la observó atentamente, definitivamente estarían más que muertos de no ser por su ayuda, se sentía sumamente agradecido.
— ¿Hace cuantos días nos encontró? — Debían informar a la brevedad al Kazekage de su estado y posición.
—A ver, déjame pensar — Le extendió un vaso con leche, Kohaku lo tomó y vertía el líquido por su garganta con desesperación, estaba sediento y hambriento—. Hace 3 días.
El chico escupió la leche que tenía en su boca ante la impresión. En este momento deberían estar de regreso en Suna, concluyendo su misión.
— ¡Por Kami!, debo informar al Kazekage— Era importante dar aviso de su posición y condición actual, necesitaban tratamiento médico, especialmente Hinata. Hizo sellos manuales—. ¡Kuchiyose no jutsu!
Y no pasó nada, no tenía chakra suficiente. Su chakra no fluía de manera apropiada, temía que eso no cambiara pronto.
—Lo que sea que quieras hacer no va a funcionar, estás débil. Descansa, come y duerme, recupérate— Se acercó y olisqueo al chico sin disimulo—. Y cuando lo hagas, por el amor de Dios, báñate.
El chico se sonrojó apenado. La anciana le acercó un plato hondo con caldo de pollo, no sabía si era el hambre o realmente tenía ese sabor, pero estaba delicioso. Con algo de pena pidió otro, sentía como la vida le regresaba al cuerpo.
. . .
Día 9
Habían buscado en el bosque cualquier pista que los llevara a ellos. Ya estaba a punto de anochecer, podían ver el crepúsculo en todo su esplendor.
—Kazekage-sama, ¿no cree que deberíamos avanzar?, no hay señales de ellos en este lugar. Tal vez y espero que no, fueron secuestrados. Hay que prepararnos para lo peor— Soltó aire, como si le hubiese costado trabajo decir lo anterior.
— ¡Maldita sea Matsuri!, si tanta prisa tienes, ¡Regrésate a Suna ahora mismo! — Gaara estaba furioso, con Matsuri, con él mismo y con todos por no poder encontrar a esos tres. Estaba lleno de frustración porque tenía razón la chica castaña. Debían estar listos para el peor de los escenarios.
—Yo...lo siento mucho Kazekage-sama— La chica estaba muy afligida, él nunca la había tratado así con anterioridad, tenía ganas de llorar, sentía sus ojos humedecerse, pero afortunadamente, antes de que rompiera en llanto el pelirrojo ya se había ido, dejando a todos algo impresionados por su arranque de ira.
—No te preocupes, así es él, no lo puedes culpar por estar preocupado. No es tú culpa— Le dijo Temari en forma de consuelo.
—Es por Hinata-sensei. Siempre estoy ahí en su despacho cuando le dan malas noticias de las misiones y no suele reaccionar de esa manera. Tal vez es porque ella es de Konoha, pero creo que él le tiene un afecto especial— Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, ella desde el inicio supo que el pelirrojo veía diferente a la Hyuga.
—Lo importante ahora es encontrarlos lo más rápido posible— Temari cortó la conversación, sabía a donde se dirigía todo eso. Ella era consciente de los sentimientos de la castaña por su hermano, pero no le gustaba intervenir y hacer de cupido, menos si veía que su hermano no tenía ningún tipo de interés por la chica—. Aquí acamparemos esta noche, preparen todo.
Fue tras su hermano, sabía que a éste no le gustaba ser molestado cuando estaba alterado. Pero ahora que no poseía al Shukaku podía darse el lujo de molestarlo de vez en cuando. Quería platicar seriamente con él, no era normal la obsesión con la que buscaba a Hinata y ella no era ciega, podía ver en sus ojos la desesperación.
Lo encontró sentado sobre una roca alta al lado de un pino. La intensidad de la lluvia había disminuido considerablemente, ahora eran gotas más delgadas y finas. Gaara se encontraba mirando al piso, su cabello color fuego estaba empapado y le goteaba, lucia triste. Él volteó a ver a su dirección sintiendo su chakra.
— ¿Qué haces aquí?, tal vez no lo dije pero quisiera estar solo— Volvió a su posición original, como esperando que Temari se fuera. Pero ella no retrocedió.
— ¿Qué demonios te pasa Gaara?, eres el Kazekage, actúa como tal— Dijo con carácter Temari.
—Maldición Temari, tú no entiendes. Esto es mi culpa— Tomó un mechón de su rojo cabello y lo jaló, como si quisiera arrancarlo—. Esto no debió de pasar.
—Pasa todo el tiempo, es parte de ser ninja, estos son los riesgos— Replicó tratando de aliviar la culpa de su hermano.
—Lo sé, pero… Hinata no debió ser asignada a esta misión, ella debía quedarse en Suna– Suspiró con cansancio.
—Entonces todo esto es por Hinata—Hizo una pausa para procesar esa información, se formó una leve sonrisa en sus labios, su pequeño hermano se había enamorado—. Debo suponer que no es por los intereses políticos que hay con Konoha— Sabía lo que pasaba, pero deseaba tener la confirmación de parte de su hermano. Gaara negó con la cabeza.
—Yo...quiero salvarla, porque se lo debo, porque yo la metí en esto y porque yo la…quiero– Sus mejillas, como rara vez, se tiñeron de rojo, pero Temari no lo notó porque el cabello le cubría el rostro en esa posición.
—Ya decía yo, me da gusto que te hayas fijado en una chica tan linda como Hinata-chan— Estaba feliz de obtener esa valiosa información, ya quería dársela a Shikamaru y Kankuro, seguramente el último se pondría celoso—. Bueno, ¿pero qué esperas?, mientras los demás descansan nosotros hay que buscar a mi futura cuñada.
Gaara alzó la vista hacía su hermana, se sentía un poco más aliviado, como si algo del peso que cargaba se le quitara de encima. Sus labios formaron una pequeña curva, agradecía la comprensión de Temari.
La oscuridad de la noche comenzaba a caer en aquel bosque y con esa oscuridad pudieron observar a la lejanía, en medio de los árboles, una luz.
—Gaara, ¿ves lo mismo que yo?
—Una cabaña— Agudizó la vista hacía ese punto— Es casi imperceptible, sólo en medio de la oscuridad es visible por la luz interior.
—Deberíamos echar un vistazo. No perdemos nada— Dijo convencida, sentía que iban a encontrar algo en ese lugar.
–Tienes razón, mantente alerta, no sabemos si son aliados o enemigos.
Comenzaron a saltar entre las ramas de los árboles, tomaron camino hacía ese lugar, tenían curiosidad por saber que encontrarían en esa cabaña misteriosa.
. . .
Día 6
Natsuki despertó mientras entraban los primeros rayos de Sol por la ventana. Cerró los ojos con fuerza y los talló con sus manos. Se encontraba sobre un cómodo futón y cubierta con unas mantas tibias. No recordaba cómo había llegado hasta ahí. Sus extremidades aún dolían, pero era algo menor. Se sentía demasiado ligera, como si hubiese perdido peso.
Volteó a ver todo el lugar, era pequeño pero acogedor, no había mucha decoración. Su futón se encontraba detrás de un biombo de madera. Se movió un poco y trato de ponerse de pie. Cuando lo logró tuvo una mejor visión del lugar. Pudo observar al otro lado del biombo un cuerpo cubierto con mantas, estaba temblando. Era Hinata. Soltó un suspiro de alivio, estaba viva, no parecía estar muy bien, pero seguía con vida.
— ¿Quién está ahí? —Dijo una voz masculina que estaba al otro extremo de esa habitación.
Reconoció la voz, era Kohaku. Su corazón dio un brinco, de sus ojos comenzaron a salir lágrimas de felicidad, llego a creer que había muerto.
—Kohaku, soy yo…Natsuki— Lo dijo caminando lentamente hacía donde él se encontraba. Cuando lo vio le sonrió ampliamente. Él estaba recostado en un futón. Se inclinó con dificultad hacía él y lo abrazó efusivamente. En tan sólo unos minutos sentía como el alma le regresaba y todo se ponía en su lugar. Dejó de abrazarlo cuando él hizo una mueca de dolor.
—Lo siento, no sabía— Lo soltó con cuidado
—No te preocupes, es mi pierna. Uno de esos ninjas me lastimó, Hinata evitó que me desangrara, realmente, ella nos salvó a ambos— Levantó su torso y se sentó sobre el futón—. Se lo que te preguntas y te explicaré todo— Acarició con el dorso de su mano el rostro de Natsuki— No sabes lo feliz que estoy de que estés bien.
Kohaku le contó a Natsuki como había sucedido todo hasta ese momento. Ella intentó también hacer una invocación, pero al igual que Kohaku, no pudo. Ambos estaban preocupados por Hinata, necesitaba ser atendida por personal médico y ellos aún no estaban en las condiciones como para regresar a Suna o siquiera salir de esa cabaña.
—Así que Maki-san fue quien nos rescató. Salió al pueblo a comprar víveres, realmente no sé cómo agradecerle.
—Ya sé, estamos de deuda con ella— Natsuki ya podía moverse un poco mejor, estaba humedeciendo con agua fría unas compresas para ponérselas en la frente a Hinata y así bajar su fiebre—. Hinata está muy enferma, deberíamos enviar un ave a Suna pidiendo ayuda.
—No, no son confiables, sólo nos podemos fiar de nuestras invocaciones. Si el mensaje cae en manos enemigas les daremos nuestra posición y estaremos en clara desventaja— Hizo una pausa analizando opciones— Además Maki-san dice que son efectos secundarios a la prolongada exposición del veneno, el antídoto no fue aplicado rápidamente como a nosotros. Pero al menos ya su estómago acepta el líquido.
—Espero se recupere pronto, no me gusta verla así— Quitó los mechones del rostro de Hinata y puso una compresa húmeda sobre su frente— Y tú deberías tomar un buen baño.
— ¡Ja! Quien lo dice, la que huele a fango— Respondió molesto, pero apenado.
—Al menos no huelo a animal muerto— Dijo riendo Natsuki, se sentía afortunada y agradecida por estar con vida.
. . .
Día 7
La temperatura de Hinata había disminuido y tenía pequeños lapsos de lucidez, que eran aprovechados para darle algo de leche. Ya no vomitaba ni tenía escalofríos. Pero su apariencia no era nada agradable, Natsuki la había limpiado superficialmente con toallas humedecidas con agua caliente, le quitó su ropa para lavarla y la envolvió en mantas. Pero lo que llamó su atención fue la pérdida de peso de Hinata, la cual era una chica voluminosa, no pudo evitar notar como su clavícula y costillas se marcaban en su piel, lucia más pálida de lo normal y sus mejillas eran remplazadas por unos pómulos sobresalientes. Le dio tristeza ver a una chica tan linda y joven como la ojiperla en esas condiciones.
Maki-san era amable, aunque ocultaba su buen corazón con una máscara de amargura y soledad. Unos shinobis de Konoha le habían matado a su único hijo, ese hecho la hizo caer en un estado de depresión constante, se hizo toda una ermitaña. Se alejó del pueblo, no hacía contacto con nadie y básicamente se dedicaba a plantar vegetales en su pequeño huerto. Era una buena mujer, pero había sufrido bastante.
Natsuki y Kohaku se dedicaban a hablar con ella y hacerla reír. Hace años que no reía, había perdido el sentido de la vida. El salvar a esos chicos le había dado una satisfacción muy grande, le había dado significado a su existir. Nada reemplazaba a un hijo, pero el ver la juventud de esos jóvenes y sentir su agradecimiento le dio motivación. Tal vez era hora de replantearse su forma de vivir.
. . .
Día 8 (En la cabaña de Maki-san)
—Natsu— Kohaku con un dedo tocaba a la chica de ojos ámbar en el estómago—. Natsuki, despierta.
— ¿Para qué me…despiertas? — Respondió tallándose los ojos y estirándose.
—Hinata despertó.
— ¿QUÉ? — Se levantó como resorte y se dirigió a donde estaba Hinata.
Hinata seguía acostada, sus ojos opalinos lucían sin vida, sin ese característico brillo que poseían. Su cabello negro azulado se veía opaco. Ésta le sonrió dulcemente. A Natsuki le daban ganas de llorar ¿Cómo podía sonreír después de todo?
—Hola Natsuki-san— Saludó Hinata con una voz apenas audible.
—Hola Hinata-chan, que gusto me da que hallas despertado— Se acercó y tomó su mano—. Te diré lo mismo que a Maki-san…Gracias por salvarnos, estamos en deuda contigo.
Hinata se sintió como nunca lo había hecho. Toda su vida se sintió inútil y hasta un estorbo en las misiones y ahora le agradecían por sus acciones. No quería admitirlo pero se sentía orgullosa de ella misma a pesar de su condición actual.
—No hay de qué, Natsuki-san. Yo sólo hice lo que debía hacer, seguí mi camino ninja— Habría un sonrojo en sus mejillas si estuviese mejor nutrida.
—No seas modesta Hina-chan, tú sabes que hiciste más de lo que debías— Dijo Kohaku a lo lejos—. Como médico ninja te arriesgaste bastante y debo admitir que tus técnicas son impresionantes. Debes enseñarme alguna cuando regresemos a Sunagakure.
La ojiperla se sintió halagada, algo raro, casi nadie le hacía cumplidos como kunoichi. Pero esto se debía principalmente a que nunca tenía la oportunidad de mostrar sus habilidades. Esos comentarios hacían que el autoestima bajo de Hinata aumentara y su corazón se llenara de alegría porque eso significaba que todos esos años de arduo entrenamiento habían valido la pena.
Maki-san de inmediato se acercó con un plato de avena y se lo dio a Natsuki, la cual estaba más familiarizada con la peliazul. Natsuki alimento a Hinata, la cual se apenaba de ser tratada así, se sentía como un bebé, pero no tenía muchas opciones, su técnica había necesitado un control de chakra muy preciso y mucho de este así que sus brazos aún estaban cansados y los sentía como gelatinas.
Natsuki le cambió la venda que cubría su abdomen, en donde había sido lastimada con el kunai envenenado. Hinata se sentía conmovida por la atención que la pelinegra le brindaba, había adoptado una actitud un tanto maternal y ella que no había tenido una madre durante la mayor parte de su vida, sabía valorar esa acción. Mientras Natsuki le ponía vendas en sus manos y aplicaba una pomada que le dio la ojiperla, Hinata se quedó dormida.
—Al menos comió algo— Dijo Maki-san observando la escena— Déjala descansar, ya sabemos que está bien. Vamos a preparar la comida, hoy habrá curry.
—Eso suena delicioso Maki-san.
. . .
Día 9 (En la cabaña de Maki-san)
Acababa de amanecer, el cielo seguía nublado y la lluvia se escuchaba en el exterior. Su sonido arrullaba a Hinata y sus compañeros. La peliazul se levantó, sus piernas estaban bien, sólo dolía un poco su abdomen, tenía ganas de ir al baño. Cuando terminó de hacer sus necesidades, lavó sus manos y se vio en un pequeño espejo colgado sobre el lavamanos. Le dio pena lo que veía, sus ojos se veían sumidos y su cabello grasoso. Levantó su brazo y comprobó que olía a suciedad. Volteó a ver la tina sencilla que había ahí y sin pensarlo mucho comenzó a quitarse la ropa. El agua era fría, pero no le molestaba, sentía su cuerpo refrescarse, esa temperatura era ideal para que sus músculos se comenzaran a desinflamar.
Una vez que terminó y se vistió, salió de ahí y fue recibida por todos. Almorzaron arroz, aprovecho para conocer a Maki-san y agradecerle por todo.
Durante la tarde, los chicos le contaron como llegaron ahí y lo preocupados que estaban por ella. Hinata recordó que habían fallado en su misión. A la mente se le vino la imagen del pelirrojo Kazekage.
"¿Estará preocupado por nosotros?... ¿le importare aunque sea un poco?"
. . .
Día 9
Gaara y Temari llegaron a aquella cabaña, se escuchaban risas que provenían del interior. Gaara inmediatamente sintió el chakra de Hinata, aunque éste era débil, ahí estaba. Se aproximó a la puerta y tocó lo más suave que pudo, si por él fuera tumbaba esa puerta en un instante. Escucho pasos aproximarse. Él y Temari estaban expectantes.
Continuará…
¡Hola a todos!
Espero que hayan tenido una feliz navidad y año nuevo. Este es el primer capítulo del año, espero que cumplan todos sus propósitos y metas este año. Empezamos con toda la actitud.
El nombre de Maki significa "verdadera esperanza", creo que le queda perfecto, ya que esto es lo que les dio a los chicos.
Por fin sabemos lo que les paso. Espero no confundirlos con eso de los días, pero es la manera en la cual imagine todo. Ya se aproxima el encuentro entre Hina y Gaara, a partir del siguiente capítulo comenzará el romance entre estos dos (spoiler xD).
Agradezco muchísimo a todas las personas que siguen y ponen en sus favoritos a este fic. Y un saludo especial a las lindas personitas que han dejado su review:
Chi Uzumaki
Ranea2505
KnL
KattytoNebel
Pitukel
Himawari Hyuga
Gracias por apoyarme y darme sus consejos.
Feliz y próspero año 2017 y gracias por acompañarme en el 2016.
Besos y abrazos: 3
Día de publicación: domingo 01 de enero del 2017
