Autor: Okiro Benihime.
Clasificación: K+.
Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.
Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio, piensa un poco y crea tus propias historias, es más divertido, créeme.
Misuzu: Hola, y gracias por haber dejado review. Espero verte en próximos capítulos c:
Uchiha-dani-uzumaki: Bueno, el "gatito" se puede combinar con otras palabras también. Onda "gatito de mierda", o "gatito y la con… que te parió". Ok, no. En realidad nunca estoy realmente segura con las conversaciones entre los personajes xD Espero que este capítulo también te guste c: Gracias por pasarte! Besos.
Annalizz: Creo que esos mechones de cabello de Sasuke son su punto débil (?) xD Gracias por leer y comentar! Ojalá te guste el este chap :3
Capítulo diez: Oficialmente amigos.
Y también comprendió que se había metido en un camino que no tenía vuelta atrás, y que ya era demasiado tarde para intentar apartarla de su vida.
Lo había entendido cuando la oyó insultarlo llamándolo "gatito".
Un largo suspiro se escapó de sus labios.
De un salto se lanzó a la cama. Llevó las manos detrás de la cabeza y se apoyó en ellas, mientras contemplaba el techo de su habitación. Sopló levemente y apartó un mechón de su cabello rubio que caía en su rostro.
Luego de aquella extraña discusión, y de casi haberle arrancado el cabello a Uchiha, Naruto y los otros dos muchachos habían ido a separarlos. Ambos lograron calmarse y terminar de limpiar el salón como correspondía. Después, habían vuelto a sus hogares caminando juntos. Al principio había resultado un tanto incómodo, sin embargo, después de unos cortos minutos, ella había resuelto por volver a hablarle con normalidad; no le pidió disculpas y él no se las exigió. Conversaron de esto y aquello y entre comentarios triviales llegaron a sus respectivas casas.
Sasuke se había visto extraño, parecía confundido. Ino dedujo que se debía a todo el alboroto causado tan de repente, aún así, no se sintió culpable, él había comenzado. Ella había hablado hasta por los codos, como de costumbre, y al comienzo Sasuke había respondido de vez en cuando, y luego terminó por contestarle con normalidad. Él parecía casi resignado.
Apenas había llegado a su hogar y su padre no estaba. Se encontraría en la tienda de flores, pensó, y restó importancia. No se había quitado el uniforme, aún. Lo único que había hecho había sido tirarse a la cama a mirar el techo y pensar, y suspirar, y volver a pensar. ¿En qué? En Sasuke, claro.
En ése maldito gatito. En ése extraño muchacho. En su vecino; en su nuevo amigo.
Ino esbozó satisfecha una traviesa sonrisa.
Se sentó de golpe y esquivando el escándalo de su cuarto, se dirigió a su armario y procedió a cambiarse a una ropa más cómoda.
Su habitación se podía describir rápidamente en dos simples palabras: total desastre. Las paredes estaban pintadas de un tenue lila y el suelo alfombrado de blanco. Su cama estaba forrada con un acolchado con estampado de animal print; también tenía un gran armario repleto de ropa y un estante donde guardaba CDs y libros; una mesa con una televisión y un estéreo; osos de felpa de distintas formas y tamaños estaban esparcidos por todo el cuarto; no tenía ningún poster o cartel pegado en la pared y, al contrario, había un tablero colgado en ésta. Se usaba para pegar papeles, recordatorios y esa clase de cosas, sin embargo, el objeto estaba vacío. No había nada pegado en aquél tablero ya que para Ino aquél objeto tenía un uso en específico. Y aún no había podido lograrlo.
De repente, su celular comenzó a sonar. Ino había acabado de ponerse una remera de color negro holgada que dejaba ver uno de sus hombros con el texto "Love this" escrito en el frente, unos shorts de jean y unas pantuflas violetas. Dio unos saltos y cayó sobre su cama mientras tomaba su celular y atendía el llamado. Se sentó mirando hacia la puerta de cristal —cubierta por cortinas violetas que conectaba con su balcón personal— en el fondo de su cuarto y pronunció un animado "Hola".
—Yamanaka, ¿eres tú? —le llamó una voz femenina desde la otra línea.
—Sep, ¿quién habla?
—Soy yo, Sakura —Ino soltó un alargado "Ohh" y se preguntó qué querría la chica—. Hay algo que quiero, no, necesito hablar contigo —la voz sonó preocupada, con un deje de desesperación.
Ino frunció el entrecejo y en su rostro se dibujó su seriedad —Claro, ven a mi casa, ¿sí? Te estaré esperando.
Alejó el aparato de su oreja y apretó el botón rojo para colgar la llamada. Dejó caer su mano junto a su cuerpo y soltó el móvil sobre la cama. Tenía un presentimiento, su corazón le intuía que no se trataba de algo bueno.
Resopló y perdió la vista en el techo de su habitación.
Sakura golpeó varias veces la puerta de madera de la residencia Yamanaka. Al no oír respuesta alguna, volvió a insistir cada vez con más fuerza. Cuando Haruno comenzó a golpear el portal y a maldecir a Ino, escuchó desde adentro que alguien gritaba "Ya voy". Suspiró y con el ceño fruncido guardó las manos en los bolsillos.
Retrocedió unos pasos y la puerta se abrió de golpe.
—¡Hola! —exclamó Ino exageradamente. Se movió un poco y dejó pasar a Sakura a su casa.
Haruno entró sin más complicaciones y se descalzó. La rubia le dejó a su alcance un par de pantuflas rosadas y ambas se dirigieron escaleras arriba. La de cabellos rosados llevaba puesta una sudadera celeste y unos shorts oscuros, y anteriormente calzaba unas simples ojotas. Ambas chicas llevaban estilos muy diferentes, sin duda alguna.
Sakura se acomodó en una mesita de té celeste que había en el cuarto de Ino y esperó a que ésta se sentase frente a ella. Tragó saliva decidida y se ruborizó levemente, lo que iba a decir era vergonzoso, pero su corazón le indicaba que Ino era quien debía saber la verdad primero. No sabía por qué ella y no Hinata o Tenten, y se sentía ligeramente mal por ello. No era que no confiase en sus dos amigas, era sólo que por alguna razón tenía la corazonada que debía ser así.
Ino le dirigió a la kaichō una mirada seria, que le indicaba que comenzase. Que ella escucharía.
Sakura asintió.
—Así que, él realmente te rechazó, ¿cierto?
Sakura bajó la vista, apenada.
—Sí…
—Ése gatito bastardo —Ino alzó el puño y frunció el entrecejo mientras cerraba los ojos, molesta.
—No, no es su culpa realmente —la rubia se detuvo y volvió su mirada a la chica—. En realidad, yo tengo la culpa. Yo fui quien malentendió todo.
Hubo un breve silencio. Yamanaka contemplaba a la joven con cierta lástima, se sentía mal por ella.
—Haru-
—Incluso si él está enojado conmigo, no lo culparé —interrumpió y esbozó una triste sonrisa en el rostro—. Yo soy su mejor amiga, después de todo, debería de haberme dado cuenta.
La habitación se hundió en silencio. Yamanaka realmente no sabía qué decir. Sakura mantenía la mirada gacha. Sus cabellos rosados caían en su frente, ocultando sus ojos verdes, llenos de culpa y angustia.
Ino oyó sollozos. Abrió los ojos grandes y se sorprendió al verla en ése estado.
Sakura se enjugó las lágrimas inútilmente, éstas no dejaban de caer. E Ino comprendió que aquél llanto ella se lo había estado guardando, tratando de no desfallecer y dejar salir su frustración mediante gruesas gotas de agua. Y se sintió inútil por un momento. Porque Haruno lloraba y lloraba, y ella tan sólo le miraba con pena, y eso no era lo que su amiga necesitaba. Necesitaba alguien que le dijese la verdad, que la confortase y en el peor de los casos, que prestase su hombro para llorar. E Ino se convertiría en ésa persona. Ella sería quien le pegase una buena bofeteada y le hiciese reaccionar; ella sería en quien Sakura pudiera apoyarse y seguir caminando hacia adelante. Ella sería la persona que necesitaba más que nadie en ése preciso instante.
—¿Crees… crees que él está enfadado conmigo? —murmuró con voz temblorosa, Haruno.
Ino frunció el entrecejo, apenas.
—No. Él es tu amigo, Haruno. Quizás sentiste que estabas enamorada de él, y a pesar de que coqueteabas con él, él no te alejó de su vida en ningún momento. Siguió siendo tu amigo. Y todo este tiempo tú estuviste de acuerdo con ello. Tú también continuaste siendo su amiga. Pero, ¿por qué? ¿Realmente…
—¿Realmente estaba enamorada de él? —interrumpió, abriendo los ojos.
—No lo sé. A veces la amistad y el amor se pueden confundir con mucha facilidad. Son sentimientos tan lejanos y a la vez tan cercanos…
—Cuando me dijo que sólo quería mi amistad, no me sentí triste. Me sentía confundida, y no sabía el porqué —hizo una leve pausa. En su interior infinidad de cabos se fueron atando—. Pero ahora lo entiendo. Yo también quiero su amistad, Yamanaka.
—Entonces ve y habla con él, tonta. Arregla las cosas. Dile lo que sientes. Él es tu amigo, él entenderá —Ino esbozó una sonrisa de oreja a oreja.
Sakura abrió la boca levemente por el asombro y con el puño de su sudadera, se limpió los ojos. Poco a poco dibujó una gran sonrisa en su rostro aniñado y un tenue color carmín se coloreó en sus mejillas.
Ino tenía razón. Con sólo aquellas palabras, la confianza había vuelto a ella.
Hablaría con Sasuke luego, y trataría de enmendar sus errores. Pensaría si debía pedir disculpas por haber estado tan confundida. Y seguiría hacia adelante. Quería recobrar su amistad con Uchiha, y haría lo que fuera. Con el tiempos sus sentimientos se irían aclarando, su confusión desaparecería. Y en el camino, Ino estaría junto a ella, estarían siempre juntas. Y Sakura ayudaría en lo que fuera a la rubia, como una manera de devolverle el favor.
—¡Sí! —rió—. Dime Sakura, por favor.
—Entonces llámame Ino —le devolvió la risa, contenta.
Un gran cariño y fuerte amistad comenzó a crecer entre ellas.
Luego de todo lo sucedido, llegaron días tranquilos. La Golden Week comenzó y el grupo se separó por un tiempo, sin embargo, en cuanto las clases volvieron, los amigos se reunieron nuevamente y luego de saludos dramáticos y exagerados por parte de Naruto, Kiba e Ino, todo siguió normal. Yamanaka había aparecido un día en casa de Sasuke, un rato antes de que fuera la hora de marchar a la escuela, alegando que sería genial si ellos fuesen juntos.
De alguna forma, ambos comenzaron a transitar aquél camino de ésa manera. Sasuke ya se había resignado a la idea de alejarse de Ino y por primera vez en su vida se había rendido ante una situación como aquella, convencido de que la rubia era algo así como un virus. No estaba del todo de acuerdo con la idea, lógicamente, se sentía frustrado de que una chica como ésa hubiese podido con él, pero no lo admitiría. Haría como si nada jamás hubiera sucedido, o eso pensó en un principio. Porque con el paso de los días, todo se volvió natural para él, como una nueva rutina. E inconscientemente, había dejado de lado todo lo sucedido semanas atrás y se había acostumbrado a su presencia, convirtiéndose en parte de su grupo. De su vida.
Ino estaba más que satisfecha, la cáscara había comenzado a romperse a una velocidad más rápida de lo normal. Se podía decir, que ambos eran oficialmente amigos.
En el instituto todo marchaba sobre ruedas. Yamanaka había logrado posicionarse entre los mejores estudiantes. Sakura continuaba en su papel de presidente del consejo. Ella y Uchiha habían podido arregla las cosas y a pesar de que Haruno aún se sentía un tanto inquieta cuando estaba junto a él, habían vuelto a ser buenos amigos. Naruto y Kiba continuaban armando jaleos y el grupo permanecía cada vez más unido. Sin embargo, los clubes se retrasarían para después de Julio debido a problemas de organización. Haruno había tenido que arreglar un montón de cosas que había dejado el presidente anterior. Esto desilusionó a varios que se encontraban ansiosos por formar o unirse a algún club, pero nada se podía hacer.
Aproximadamente tres meses habían pasado y Julio llegó. El verano también se había hecho presente con cálidos y bonitos días. El calor y la humedad no se sentía tanto en Hokkaidō, sino en cambio, las tardes frescas eran características de allí. Lo cual, Ino agradeció.
Una suave brisa revolvía las hojas de los imponentes árboles del patio escolar. Un grupo de personas se encontraban conversando bajo la cambiante sombra que producían las ramas de uno de aquellos árboles. Todos habían formado algo parecido a una ronda, y hablaban de algo que nadie más debía escuchar.
Sin embargo, allí faltaba alguien. Sasuke Uchiha, nada más ni nada menos. Pero él estaba ausente intencionalmente, habían aprovechado que él debía hablar con uno de los profesores y casi volando habían escapado del salón hacia el jardín durante el receso.
Aunque al contrario de lo que ellos creían, Sasuke había alcanzado a verles por el rabillo del ojo en medio de su huída.
—Bien, imagino que ya saben qué sucede —habló Kiba sonriendo de forma traviesa, a su lado se encontraba Naruto en el mismo estado.
—La verdad, no —contestó Ino, cruzándose de brazos.
—Es que eres bastante nueva —le sacó la lengua infantilmente, Tenten—. Mañana es el cumpleaños de Sasuke.
—¿En serio? —exclamó emocionada, Ino.
—Sip. Y vamos a hacerle una fiesta sorpresa —dijo Naruto, cruzándose de brazos—. Mañana iremos a su casa a preparar todo.
—¿A su casa? ¿No crees que sería un poco obvio? —preguntó Neji con un tono burlón.
—Ya pensamos en eso, genio —Kiba frunció el entrecejo ligeramente—. Ya hemos hablado con Mikoto e Ino se encargará de sacar a Sasuke de allí.
—¡Sip!
Continuaron hablando un rato más sobre distintas estrategias para que Sasuke no se enterara de nada, y amenazaron a muerte a Ino para que no se le escapase nada en su parloteo constante. Cuando ya tuvieron todo listo y acordado, volvieron a clases e hicieron como si jamás hubiese sucedido nada ante atenta la mirada de Uchiha.
El joven se hundió más en el sofá verde oscuro del salón de su casa. Sintió en la lengua los distintos sabores del dulce helado, se relamió y mordió un pedazo. Con cuidado de no echar ni una sola gota de aquella paleta multifrutal, terminó de comer y recostó su cabeza en el pasa manos del sillón.
Era veintitrés de Julio y el sol había decidido calentar más que nunca. Una brisa fresca aparecía de vez en cuando para relajar tan solo un poco el agobiante clima, el canto de las chicharras se oía incesante y él quería otro helado.
Suspiró.
En la escuela le habían cantado "feliz cumpleaños" mil veces, y Sasuke creía continuar oyendo su pegadiza melodía cuando su mente se distraía. Muchas chicas le habían llevado cantidad de regalos de toda clase y tamaños, a eso se debía la gran bolsa de residuos que reposaba al lado suyo. No los iba a tirar, sólo echaría una miradita y el que le sirviera se lo dejaría; con el resto, ya vería qué hacía.
De repente, e interrumpiendo toda su tranquilidad, alguien golpeó la puerta de su casa. Se levantó con pesadez y arrastrando los pies se dirigió a ver de quién se trataba. Abrió la puerta y una cabeza rubia se asomó y saludó muy alegremente.
—¡Hola! —alzó una mano y mostró sus dientes en una gran sonrisa.
Sasuke contempló por unos segundos a Ino y cerró la puerta de golpe. Ésa chica siempre arruinaba su tranquilidad.
Otra vez, se oyeron golpes en madera. Esta vez eran un poco más veloces. Uchiha estaba a punto de volver a recostarse en el sofá, resopló y dio media vuelta para abrir el endemoniado portal.
—Oh, ¿qué sucedió? Ya entiendo, el calor te vuelve gruñón, ¿no es así? —la rubia rió maliciosamente mientras se tapaba la boca con la palma de las manos—. Te pareces a una abue-
La puerta volvió a cerrarse. Sasuke frunció el entrecejo y un tic nervioso apareció en su ojo derecho, comenzó a voltear para volver a su actividad cuando golpes lo interrumpieron de nuevo.
—¿Qué? —Sasuke abrió la puerta y se encontró con que esta vez, Ino mantenía una expresión de enojo en el rostro; el puño alzado cerrado con fuerza y una sonrisa torcida, además de una mirada ceñuda.
—Una vez, está bien. ¡Pero no puedes cerrarme la puerta en la cara dos veces! ¡Gatito, idiota! —le retó Yamanaka, molesta.
—¿Qué quieres, Yamanaka? —Uchiha suspiró, cansado. Vaya día le había tocado.
—Me he quedado sin jugo en casa, ¿quieres acompañarme a comprar más? Te compraré helados —se calmó y sonrió al tiempo que batía sus largas pestañas varias veces en un infantil gesto de "por favor".
Sasuke torció el gesto. El calor golpeaba contra su pálido rostro, incomodándolo. La ropa le pesaba y la maldita brisa no llegó jamás. Su cabello oscuro estaba más despeinado de lo normal debido a que se había pasado la tarde recostado. La brillante luz del sol le molestaba en los ojos negros, intentando hundirse en aquella profundidad como insistentes y torpes destellos que irrumpían su negra tranquilidad. Una pequeña gota de sudor se deslizó por su cuello y Sasuke se relamió los labios disimuladamente.
Metió las manos en los bolsillos de su pantalón hasta las rodillas y cerró la puerta de su casa, no sin antes gritarle a su madre que salía.
Con lo de los helados le había convencido.
La chica caminó detrás del joven y una vez hubieron atravesado la reja negra, se dirigieron hombro a hombro a hacer las compras.
En la esquina de aquella manzana, un grupo de seis jóvenes estaban escondidos detrás del muro de una casa. Mirando atentamente, o mejor dicho, espiando las acciones de la chica rubia y el muchacho. Mantenían el cuerpo oculto detrás de la pared de forma tal que sólo se les viera la cara, para poder observar mejor.
Naruto, quien parecía ser el jefe de toda aquella operación, era quien se quedaba con la mejor vista y esperaba que el "objetivo" se alejase para poder darle nuevas órdenes que seguir a su grupo. Agachó la mirada y pasó a corroborar que todos estuviesen en sus posiciones; Sakura, Tenten y Neji detrás suyo, tratando de observar un poco más el escenario, y Kiba y Hinata agazapados en el suelo (a sus pies) con los ojos examinando con cuidado y escondidos detrás de un arbusto.
El muchacho rubio alzó un puño en señal de victoria y sonrió con demasiada confianza. Cegado por su entusiasmo, Naruto tomó la decisión de ponerse en marcha y tomar la residencia Uchiha una vez Sasuke e Ino hubiesen caminado tan sólo un corto tramo. Sakura reaccionó y antes de que el rubio hubiese podido terminar de mover el pie, sintió que una fuerza le jalaba hacia atrás. Sin embargo, Haruno también había calculado mal al agarrar tan repentinamente el cuello de la camisa del chico que éste terminó por caer. La chica de cabellera rosada resbaló sobre él y tiró a Hyūga y a Tenten con ella. Lo último que Kiba y Hinata vieron fue una figura borrosa que caía sobre ellos e Inuzuka sólo pudo atinar a cubrir a su pareja con su cuerpo.
Y todos se derrumbaron en el suelo como un gran dominó gigante.
Sasuke sintió un estruendo y algo alarmado volteó para ver qué sucedía en la esquina de la manzana. Por un momento, Ino sintió que todo se había ido a la mierda y abrió los ojos de par en par, asustada. Sin embargo, de un salto se colocó detrás del muchacho y como quien sabe mentir, se apresuró a tomar las riendas de la situación y evitar que Sasuke descubriera su plan.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó Uchiha mientras intentaba ver detrás suyo ya que Ino le empujaba la espalda en señal de que siguiera caminando.
—Ha-habrá sido una ardilla —rió con nerviosismo. No, Ino no sabía mentir.
—No estamos en un bosque, tonta —frunció el entrecejo, molesto porque le estaba tomando el pelo.
—¿Entonces por qué me preguntas a mi? No tengo idea, gatito tonto —hizo un puchero.
Sasuke restó importancia y volvió la vista al frente mientras reanudaba la marcha —No estaba preguntándote a ti exactamente… Y no me digas así. Mierda.
Continuaron camino como si nada y Sakura golpeó a Naruto en la cabeza con toda su fuerza antes de que él pudiera suspirar un "Menos mal". Esperaron a que los dos chicos se alejaran lo suficiente como para convertirse en diminutas manchas sobre la calle y avanzaron a la residencia Uchiha. Kiba golpeó la puerta y luego de unos cortos segundos, una mujer apareció en el portal.
—Vamos, de prisa —pronunció apresurada y dejó entrar al grupo a su casa.
Sasuke simplemente no podía creerlo. Le costaba reconocer el lugar, casi podía decir que aquella no era su casa. Las paredes del pasillo estaban adornadas con extravagantes guirnaldas de colores. En la sala de estar, era dónde estaba la concentración de gente. Se habían colocado mesas con manteles blancos dónde la comida y bebida estaba servida. Sasuke dio un paso y del pasillo accedió a la sala. Ino se apresuró a cerrar la puerta principal, y también entró al lugar donde se realizaba la fiesta. El joven pudo reconocer de inmediato a mucha gente. Algunos tíos, primos y conocidos. Todos estaban charlando y pasando el rato hasta que notaron la presencia del chico en aquél sitio.
Sasuke estaba a punto de retroceder cuando todos voltearon a verle y con enormes sonrisas en los rostros, gritaron al unísono cosas cómo "¡Ha llegado!" o "Un año más, eh, felicidades" y otras cosas que Sasuke no se molestó en oír. Estaba demasiado concentrado tratando de encontrar al responsable de aquello, ya creía saber quién había sido. Quién o quiénes, quizás. Ino había desaparecido de su lado, en un momento de descuido. Casi era como si hubiese huido para reagruparse con el resto de la manada.
Entregó gracias junto con sonrisas mal dibujadas en su rostro a las personas que le saludaban mientras los esquivaba y caminaba entre el gentío. De pronto, sintió como un peso le caía en la espalda y se apoyaba en ella. Sasuke ni tuvo que voltear para saber de quién se trataba.
—¡Eeeeey! ¡Hasta que apareces! —exclamó Naruto recargando su brazo en el hombro de su amigo—. Pensé que Ino se había perdido otra vez —rió con ganas.
—¡Oye! Agradéceme que por mi es que la fiesta resultó —refutó Yamanaka poniendo los brazos en jarras.
—Chicos, no discutan. Hoy es el cumpleaños de Sasuke, debe pasarla bien —sonrió Hinata tratando de calmar a sus amigos haciendo señas con las manos.
—¡Sí! ¿Qué te ha parecido la fiesta? —Kiba sonrió de oreja a oreja.
—Creo que nos hemos pasado un po-
—¡Yaaa! ¡No seas aguafiestas, Sakura! —Interrumpió Tenten y la empujó levemente.
—Son todos demasiado escandalosos —Neji hundió las manos en los bolsillos de su chaqueta.
Sasuke llevó la vista al suelo y dejó que el flequillo que caía por su frente cubriera sus ojos. Apretó los puños suavemente y Naruto retiró el brazo del hombro de Sasuke, los seis amigos dieron un paso atrás y torcieron el gesto. Ino comenzó a articular un tembloroso "Uchiha" pero se vio interrumpida cuando el joven alzó lentamente el rostro.
Tenía el ceño fruncido y los ojos cerrados en una expresión de fastidio.
Y resignación.
—De hecho… Realmente son demasiado escandalosos.
Esbozó una arrogante sonrisa de costado y movió la cabeza levemente apartando un poco el cerquillo de sus ojos oscuros.
Todos sonrieron ampliamente y el brazo de Uzumaki volvió al hombro de Uchiha, mientras comenzaban a reír y conversar animadamente.
La fiesta continuó y Sasuke se vio obligado a entablar cortas y vanas conversaciones con varios invitados, tan sólo por educación. El chico se había encontrado con sus padres y éstos le habían felicitado de una manera un tanto más exagerada, al menos por parte de su madre e Itachi. Fugaku, el papá del chico, le había otorgado un abrazo que a Sasuke le había llegado con sabor amargo. Sin embargo, para aliviar el momento, rápidamente apareció Naruto y con una amigable sonrisa había conseguido sacarlo de aquél mal momento.
Los seis chicos y el cumpleañero se acomodaron en el sofá y las sillas distribuidas en el interior de la sala de estar. Descansando un poco y tomando algo, charlaban entre ellos y pasaban el rato antes de marcharse de aquél lugar. Primero pasarían un rato en la casa de Sasuke, luego, habían acordado ir a algún karaoke o cualquier clase de sitio donde se divirtieran más que allí. Sakura, Tenten y Hinata ya se encontraban vestidas y arregladas para marcharse, al igual que Kiba, Naruto y Neji; sin embargo Ino, entre tanto jaleo y haber ido de aquí para allá con su parte del plan, aún llevaba puesta la ropa que traía en la tarde.
—Oigan, chicos. Me voy a cambiar. Ya vuelvo —saludó con la mano y antes de que alguien pudiera objetar algo, ya se había escabullido del lugar.
Sasuke contempló cómo la muchacha se iba y se levantó para luego suspirar. Comenzó a irse también, cuando una voz le interrumpió.
—¿A dónde vas, Sasuke? —preguntó Sakura alzando una ceja.
—También debo ir a cambiarme.
Y desapareció escaleras arriba.
Con tan sólo un poco de esfuerzo, la puerta de cristal se deslizó hacia un costado y permitió a Sasuke una clara visión de aquella bella noche. El cielo oscuro era únicamente interrumpido por luces blancas que bailaban y brillaban con fulgor a lo lejos, a millones y millones de kilómetros. Distintas tonalidades de azules estaban pintadas en el lienzo de la noche, y algunas nubes se alcanzaban a divisar nadando por el cielo como peces en el mar. Un viento fresco soplaba de rato en rato; paseando de hoja en hoja y de rama en rama de los árboles que ya dormían en el jardín de la casa Uchiha. El sonido de las chicharras otorgaba una sensación de tranquilidad y el clima cálido veraniego ayudaba a finalizar con aquél espectáculo.
Una noche perfecta, se la mirase por donde se la mirase.
Sasuke se recostó en el barandal que protegía el balcón y dejó llevar sus sentidos por la brisa que despeinó su cabello. Pudo oír debajo suyo las voces de los invitados a su fiesta sorpresa, contenidas por las paredes de la casa, aún desde su terraza se escuchaban. Pudo sentir en su piel el calor chocando suavemente, inundándolo con un alivio y calma que no pudo describir. Pudo ver el baile de las ramas del follaje no sólo de su casa, sino de los jardines de sus vecinos; vio también las estrellas, y las nubes y el cielo por segunda vez. Y cerró los ojos.
Ino se encontraba en su habitación, al igual que Sasuke antes de que saliese al balcón. Ya se había cambiado y se había vestido con un conjunto que había comprado especialmente para ése día. Mientras terminaba de peinar su cabellera en una media-cola, la chica posó su mirada en una bolsita que reposaba contra la pared de su habitación. Se acercó a ella y con delicadeza la levantó, sonriendo al recordar de qué se trataba.
Yamanaka se dirigió a las puertas de cristal que llevaban a su balcón y las abrió de par en par, salió con cuidado de no hacer ruido, con agilidad apagó la luz de su cuarto y se escondió entre las sombras que la noche producía en su terraza personal. Fijó la vista en su objetivo; había oído a alguien salir del cuarto de la casa vecina y de inmediato supo que se trataba de él. Se colgó la bolsa en el hombro y apoyándose en el barandal de su balcón, dio un pequeño salto y pasó sus piernas sobre éste para luego apoyar sus pies en el muro que dividía las casas. Así, como si de una sombra más se tratase y con cuidado de no resbalarse de la superficie de aquél alto muro, se aferró de la baranda de la terraza de Sasuke y lo saltó nuevamente.
Sin embargo, Sasuke justo había volteado y se había encontrado con la escena de Ino en mitad de su acto; apoyada en el antepecho, tratando de cruzar sus piernas por encima de éste.
Uchiha atinó a tomar las muñecas de la chica con rapidez y la empujó ayudándola a cruzar la barandilla. La miró extrañado, e Ino, como si fuese lo más normal del mundo, se limpió un poco las ropas y sonrió triunfante.
—¿Has visto eso? ¡Apuesto que en mi vida pasada era un ninja!
—Apenas has podido pasar el antepecho.
—¡Oye! Crucé sin problemas el de mi balcón y llegué al muro ése con facilidad, tú me desconcentraste cuando me viste —Ino colocó las manos en la cadera.
—Sí, claro.
—Estás celoso porque no fuiste un ninja en tu vida pasada —le sacó la lengua infantilmente.
Uchiha afiló la vista y dirigió a Ino una mirada de fastidio siguiéndole el juego.
—¿Qué haces aquí?
—Es que vi algo en mi habitación y me recordó que debía dártelo…
Sasuke alzó una ceja en señal de duda.
—¡Happy Birthday, gatito!
Extendió los brazos con alegría y le tendió una pequeña cajita gris con un listón celeste. Ino miró a Sasuke con ojos expectantes y éste, con precaución, tomó el presente.
Uchiha casi sintió como una diabólica sonrisa se formaba en el rostro de la rubia mientras abría el obsequio.
—¿Calcetines de gatito? —sacó un par de medias de color verde opaco con dibujitos de caras de felinos guiñando un ojo que a Sasuke le parecieron de lo más perturbadoras.
—Harán juego con tus pantuflas de gatito, gatito —Ino entrecerró los ojos e hizo un mohín de picardía.
—Tienes un problema con los gatos —dijo con calma guardando los calcetines en el empaque.
—¡Estaba bromeando! —rió divertida—. Este es tu verdadero regalo —dibujó en el rostro pálido una sonrisa amable, que alejó las sombras de la noche de su semblante.
Tomó la mano de Sasuke con delicadeza y depositó la bolsa, indicándole mediante la mirada que revisase su contenido. Uchiha la miró con desconfianza e Ino ahogó una risa.
Sólo eran ellos dos, envueltos por la noche en aquél balcón. Sin darse cuenta cuándo, Sasuke sintió como si cualquier ruido ajeno a la chica y a él se hubiera dejado de oír. Llevó sus ojos negros a la joven frente a él y contempló mirada celeste, que aún brillaba a pesar de la oscuridad de la noche. Vio su sonrisa, dibujada entre esos labios rosados, y se dirigió a su cabello dorado y a su piel blanca y pura. Y Sasuke se tragó una ligera risa mientras cerraba los ojos con calma.
¿Así que, eran "oficialmente" amigos?
¿Quién hubiera pensado que de tratar de alejarla completamente de su existencia, se convertirían en amigos? ¿Se había vuelto él más vulnerable? ¿O solamente ella era demasiado persistente? Quizás era ambos. No lo sabía. Y él prefería mantenerse en la ignorancia, porque saber porqué había sido significada admitir que de verdad había perdido.
Y él era muy orgulloso.
Muy orgulloso para aceptar que de hecho aquella derrota no había sido tan mala como imaginó que sería. Él se había auto convencido, semanas atrás, que debía apartar a esa chica a como dé lugar. Y sin embargo, allí estaba, en su balcón, en medio de una fiesta sorpresa con Ino Yamanaka. Su vecina. Semanas atrás, cuando la había conocido se había dicho a sí mismo que debía olvidarlo, que si lo hacía ella se olvidaría de él también. Pero ella no tenía la intención de hacerlo. Y él se resignó. Se dejó llevar.
Sacó de la bolsa una cajita más pequeña que la anterior, retiró la tapa con cuidado y se la entregó a Ino.
Sorprendido, abrió los ojos de par en par.
En el interior del objeto, había una larga cadenita de plata enrollada con mucho cuidado de no enredarse. Un pequeño dije de una piedra roja resplandecía con un brillo carmesí que a Sasuke cautivó. Tomó el collar y lo sacó de la caja para poder verlo mejor. Deslizó sus dedos por la piedrita y contempló su color.
—Cuando lo vi —dijo Ino cortando el silencio mientras miraba también el dije rojo—, pensé en tus ojos —dejó escapar una risita nerviosa.
Sasuke continuó contemplando el regalo en silencio, no sabiendo qué decir.
—Es para chicos, pregunté —carcajeó una vez más—. Espero que te haya gustado, sabes, yo no esta-
—Oye, gracias.
Ino llevó su vista a Sasuke un tanto sorprendida.
—¡De nada!
Y sonrió contenta.
En el piso inferior, Naruto y los demás se preguntaban por qué sus amigos tardaban tanto, y decidieron no ir a buscar a Sasuke a su habitación por miedo a qué podría decirles. Pasaron de Ino ya que era una chica, y Sakura alegó que las chicas demoraban más.
Continuaron charlando y riendo, y comieron y tomaron. Bailaron cuando Kiba propuso poner música más movida y sin darse cuenta, el tiempo fue pasando y su salida se retrasó. Cosa que cuando Hinata notó, decidieron enviar a Uzumaki a apurar a Sasuke.
El rubio, enfadado, no tuvo más opción que subir por aquellas escaleras por las que había transitado tantas veces a amenazar al cumpleañero para que se apurara o que se irían sin él.
—¿Esperas que conserve los calcetines?
Naruto oyó la voz de Sasuke desde su cuarto y se preguntó de inmediato con quién estaría hablando. Se aceró sigiloso y abrió la puerta que para su suerte había sido dejada sin seguro. Asomó la cabeza y espió, el cuarto estaba con la luz apagada, y al final de éste, las puertas al balcón estaban abiertas, permitiéndole el paso a una nueva iluminación por parte del exterior.
—¿Ehhh? ¡Por supuesto! Ha costado dinero, ¿sabes?
Naruto se sobresaltó al reconocer esa voz.
—Hn.
—¿Estás enojado?
—¿Estás hablando en serio?
—¡Claro! —contestó Ino y lo siguiente que Uzumaki vio fue cómo a Sasuke se le caía una caja y oyó cómo ésta chocaba contra el césped del jardín.
—Oh, mira.
—¡Las medias! —exclamó Ino alarmada.
—Qué pena.
—¡Gatito tonto! —la rubia se lanzó a atrapar el cabello de Uchiha con las manos y lo jaló enfadada, Naruto se tapó la boca para esconder sus carcajadas.
—¡Suéltame!
—¡No! ¡Ése era mi regalo, gatito tonto, tonto!
—¡Bien! ¡Lo siento, lo siento! —el rubio vio cómo Sasuke intentaba sacarse a la joven de encima.
—¡Tendrás que recompensarme!
—¿Recompensarte? ¡Era mi regalo!
Ino soltó a Sasuke lentamente al darse cuenta de que lo que decía Sasuke era, de hecho, cierto. Se rascó la nuca avergonzada y carcajeó mientras pedía perdón al joven. Uchiha propuso que era mejor volver, al percatarse del tiempo que ya habían pasado allí y casi echó a Ino de su terraza. La chica saltó el entrepecho mientras refunfuñaba y Naruto supo que era la hora de marcharse de su escondite.
Bajó las escaleras saltando, como si estuviera huyendo y al ver a sus amigos, se calmó e hizo como si nada hubiera sucedido.
—¿Y? —preguntó Tenten, curiosa mientras todo el grupo dirigía sus miradas sobre el rubio recién llegado.
—Ya viene.
Naruto sonrió de oreja a oreja mientras se decía a sí mismo que no le contaría lo acababa de ver a absolutamente nadie.
Y que después molestaría a Sasuke.
Continuará…
Cantidad de palabras: 5828.
N/A: ¡Hola! ¿Se han olvidado de mí?
Después de muuuuuuuuuucho tiempo vengo a dejarles otro capítulo más, y no cualquiera eh, el décimo. Para festejar (?) quise hacer este capítulo más entretenido y más SasuIno de lo usual. Espero que haya funcionado.
La razón por la que no me he pasado consta de cuatro palabras: Bleach y Soul Eater. A pesar de que ya conocía Bleach hace tiempo y era fan, me pasaron el anime a partir de la saga Arrancar (ya había visto todo lo anterior) y me pasé todo este tiempo viéndolo xD Lo mismo con Soul Eater, sólo que de éste había visto tan sólo los primeros tres capítulos y el resto me lo pasaron hace poco.
Ahora bien. ¿Vieron cuando necesitan contarle algo a alguien y sólo desean decírselo a una persona en específica? Bueno, a mí me ha pasado. Algo así es lo que le ha sucedido a Sakura con Ino. No quiero forzar las cosas, pero su amistad igual nació de un conflicto. Ino se acercó a Sakura para solucionarle sus problemas (?) con lo de la frente. Aquí Sakura se acercó a Ino en busca de apoyo por lo de Sasukito.
Después de esto, el tema de Sasuke y Sakura ya está cerrado.
Supongo que lo sabrán, pero en Japón se llaman por el apellido y cuando se tienen suficiente confianza se dicen por el primer nombre. En este fanfic, Sasuke a Uzumaki le dice Naruto, y viceversa. Cuando Sakura e Ino deciden llamarse por sus nombres es como si se hubiesen vuelto buenas amigas, o más cercanas.
Ino a Sasuke llama Uchiha porque aún no se tienen la suficiente confianza. De hecho, es sólo con Sakura con quien lo hace. Con nadie más del grupo. En cambio, Sasuke, por ejemplo, se dice por los nombres y viceversa con todos de su grupo. Si no me equivoco.
Ya había planeado este capítulo completo, sin embargo, muchas cosas se agregaron mientras escribía. También tengo las bases de los próximos quince capítulos, aproximadamente. Así que ideando el chap mucho no me tardaré. Escribiéndolo, sip xD
Entiendan el OoC ya que es un UA, ya saben (?) Y realmente espero que les haya gustado. Perdón la demora y muchísisisisimas gracias por todos los reviews que me han dejado.
Ahora, no se resistan y denle al botoncito azul ése y dejen un bonito review con su opinión ;D
Nos vemos en el once c:
