Los personajes son de SM y la historia es mía. Disfrútenla y dejen un review, siempre son bienvenidos.

Capítulo 10

POV EDWARD

-Crees entonces que se creyó eso de que no sé qué alguien la está cortejando?- Bella estaba realmente nerviosa con respecto a su hermana, yo la comprendía. Era muy protector de mi hermana pequeña también, hasta que encontró a Jasper y se fugaron al viejo continente hace varios años. Como no entenderla, yo la quería como si igual fuera mi hermana pequeña.

-No crees que sería mejor dejarla sola en esto?-Le pregunte ya que no hace mucho había regresado la Helena que conocíamos antes de la muerte de sus padres.-Sabes que apenas se está mostrando como era antes, que tal que si le preguntamos sobre el chico crea que nos estamos involucrando y decida volver a la etapa deprimente?- le dije, realmente me preocupe mucho cuando Helena vino a vivir con nosotros hace unos cuantos meses. Se le veía tan triste y deprimida. No hablo por semanas, y si no era porque la obligábamos a comer, de seguro no lo habría hecho y quien sabe qué hubiera pasado con ella.

-Tienes razón, pero es que estoy muy preocupada por ella- me dijo, yo también estaba preocupado, pero si esto le hacía bien para volver a ser como era, que así sea- No tarden mucho tiempo; Anthony y Reneesme están impacientes por cenar- me comento antes de colgar el teléfono.

De pronto un sonido dentro de la cabina del automóvil me llamo la atención. Voltee para varios lados hasta que ubique el aparato que producía el dichoso sonido. Era el celular de Helena.

En la pantalla aparecía que había recibido un nuevo mensaje de texto de Bonnie. Me supongo que era una de sus amigas. Cuando la pantalla se puso negra, me entro un poco la curiosidad. Nunca en mi vida había hecho esto. Violar la privacidad de alguien, pero realmente estaba preocupado por ella y el cambio brusco de emociones que ha tenido últimamente; no es bueno para su salud.

Sin pensarlo mucho tome el celular y –gracias a Dios o alguien más poderoso- el celular de ella no tenía contraseña. Cuando el aparto quedo desbloqueado, apareció el mensaje de texto que le acababa de llegar. Algo me decía que debía abrir ese mensaje. No lo pensé mucho y le hice caso a mis instintos. Abrí el mensaje de esa chica Bonnie y me sorprendió mucho lo que leí. O mejor dicho el nombre de la persona que aparecía en el mensaje.

Helena

Caroline dice que su nombre completo es Estefan Salvatore-Denalli, vivió en Seattle hasta hace unos cuantos meses cuando le ofrecieron la beca. También me comento que hace poco murió su madre de cáncer y que está bajo la tutela de una de sus tías (Kate Denalli) y sus abuelo (ellos viven en Vancouver) su tía vive en New Jersey.

Espero te ayude la información. El número de su departamento es el E-4, espero que todo salga como esperas.

Suerte

Bonnie

Mis recuerdos me llevaron a la época en la que perdí a mi hijo hace 19 años. Talvez es una mala jugada del destino. Tal vez el bebé vivió y todo fue una jugarreta de Tanya para hacerme sufrir.

No sabía qué hacer. Mi cabeza me daba vueltas. No sabría a ciencia cierta qué es lo que me impulso a hacerlo o llegara esa extravagante conclusión, pero cuando me di cuenta, estaba atravesando el extenso pasillo del edificio y me dirigía al ascensor. Pulse el botón con la letra E en él y se movió.

Subí los 5 pisos con la mente en blanco. En lo único que podía pensar era en cómo me sentí –y me he sentido- en todos estos años que creí la mentira que los Denalli…o mejor dicho que Tanya me hizo creer.

Tarde me di cuenta de que ese chico podría no ser mi hijo. Que podría ser de otra persona que se apellidaba Denalli, pero algo muy dentro de mí – y creándome falsas ilusiones por el nombre de Kate que aparecía en el mensaje de texto- me decía que tenía que cerciorarme con mis propios ojos si era o no mi hijo ese chico. Algo tendría que pasar para que pudiera reconocer o no a mi primogénito.

Sin darme realmente cuenta del cómo, llegue enfrente de la puerta E-4, como decía el mensaje. Los nervios me atravesaron el cuerpo sin siquiera ser consciente. Las manos me temblaban sin yo poder controlarlo mientras alzaba el puño para tocar tres veces a la puerta.

Al otro lado se escuchaban risas, posiblemente de ambos jóvenes, hasta que se abrió la puerta y me mostro a un muchacho alto y de cabello rubio-cobrizo y unos ojos del color de la esmeralda.

Cuando voltee a ver su rostro. Lo supe. Él podría ser mi hijo. Esos rasgos los veo cada mañana cuando me miro al espejo. No quería crearme grandes ilusiones. Qué tal que mi dolor –el cual estaba guardado en el fondo de mi corazón- me estaba jugando una mala pasada?, que tal que él no era mi hijo después de todo?, que si era alguien que solo se apellidaba de la misma manera que los Denalli que yo conocí?

Antes de poder seguir divagando, el chico me hizo una pregunta que no pude captar ene se instante, así que trate de ponerle mayor atención.

-Lo puedo ayudar en algo, Señor?- me dijo y yo solo me le quede observando todo lo que pude antes de parecer un acosador-

-Esta…- trate de formular la pregunta sin apartar mi mirada de él aclarándome la garganta -Esta Helena aquí?- le pregunte como pude-

No sé cuánto tiempo pasó, creo que fueron minutos, pero realmente fueron unos segundos en lo que Helena apareció en mi periferia.

-Edward- me dijo con una enorme sonrisa en su rostro feliz- ya voy- me dijo antes de voltearse a ver a su acompañante- puedes esperarme en el ascensor, por favor?- me pidió antes de darme la espalda y encarar al joven frente a ella-

Solo fui consiente de asentir y obligue a mi cuerpo a moverse hasta el ascensor. Estaba tan metido en mis pensamientos que no sentía a Helena parada a mi lado y presionar el botón que llamaba el ascensor.

Yo realmente no sabía que decir frente a mi cuñada. No le podía decir que se alejara de él por el simple hecho de que ella no sabía nada de mi tortuoso pasado, ni de que había tenido un hijo –si es que este chico era mi hijo- antes de conocer a mi Bella.

No supe cómo es que llegamos a casa. Yo seguía metido en mis pensamientos. Hice las cosas en automático al parecer; lo único bueno es que no tuvimos un accidente y yo no cheque mi Volvo.

-Edward?- escuche que llamaban mi nombre pero no podía dejar de pensar en si Tanya me había mentido. Necesitaba averiguar todo. Sabía que estaría inquieto y le daría infinitas vueltas al asunto antes de zanjarlo.-Anthony!- el grito que pego mi esposa con el nombre que más me disgustaba –si odiaba mi segundo nombre- me saco un poco de la nube en la que me encontraba-Edward, te encuentras bien, cariño?- me pregunto Bella.

No pude contestarle en ese momento. Más bien no sabía que responderle al amor de mi vida. Yo sabía que ella me apoyaría incondicionalmente, pero estaba el hecho de que estuviera equivocado.

-Tengo que hablar contigo- le dije tomándola del brazo y jalándola hacia el despacho. Camine deprisa. Esto tenía que hablarlo con alguien y quien más que ella. Mi confidente. Mi amor. Mi todo.

-Cariño me estas asustando. Sucede algo? Le paso algo a mi hermana?-me dijo soltando pregunta tras pregunta una vez llegamos al despacho.

Una vez dentro del cuarto cerré con llave y no pude evitar sostenerme de la puerta. Necesitaba apoyarme de algo para no caerme por la sorpresa. No sabía cómo iniciar. No sabía cómo sacar a flote lo que acababa de descubrir. No sabía cómo enfrentar a Bella. Pero principalmente no sabría cuál sería su reacción a las noticias que le diría. Sabía que bien había un 50% de probabilidad en que ese joven sea mi hijo, pero estaba el otro 50% de probabilidad en que no fuera y me deprimiera como lo hice en el pasado.

-Edward Cullen, habla con un carajo. Me estás asustando. Dime de una buena vez que es lo que te sucede- me dijo mientras volteaba a verla. Se veía asustada y confusa. La –casi- unión de sus cejas me lo decía. Poco a poco se acercó a mi posición. No puedo estar seguro de cual era mi cara en estos momentos pero sabía que la mirada que me daba mi adorada esposa era de esperanza. Una esperanza que necesitaba en estos momentos.-Dime por favor.-me dijo bajo su aliento.

-Creo que Tanya me mintió-le dije en apenas un suspiro. Creí que no me había entendido o que no sabía a lo que me refería; ella solamente había escuchado ese nombre una sola vez en su vida. Hace 10 años.-No creo que el bebé haya muerto.- le dije ahora bajo mi aliento mientras una cara de sorpresa aparecía en su rostro.

-Cómo es eso posible?- me dijo como si yo tuviera todas las respuestas - Ella te lo había asegurado. Que el niño había muerto el día…-dejo la frase inconclusa mientras movía sus brazos de arriba hacia abajo- Como supiste que te mintió?- me pregunto con una cara de confusión que reflejaba la mía y colocando sus brazos a los costados de sus caderas.

Como decirle que era solo una suposición. Como decirle que no estaba seguro de lo que le estaba diciendo.

-Hoy conocí al amigo de Helena, tiene un apellido muy singular y una tía con el mismo- le dije mientras pensaba como decirle que solo era una suposición-La verdad no estoy seguro de que sea mi hijo, pero…- le dije mientras agachaba mi rostro evitando su mirada.

-Que te hace pensar eso entonces? Explícame para poder entenderte- me pidió tomando mi mentón para verme a la cara- Necesito que me expliques. No estoy entendiendo nada, Edward- me dijo un poco irritada con todo este asunto.

-Hice algo no muy bueno- le empecé a explicar-Ves que acompañe a Helena al departamento de su amigo- le pregunte captando su atención- Estábamos hablando por teléfono cuando a Helena le llego un mensaje de texto y me dio curiosidad –no que estoy orgulloso de lo que hice y te voy a decir- pero me dio curiosidad y tenía un presentimiento con respecto a ese mensaje en específico- le relate mientras observaba su cara impresionada y que poco a poco cambiaba a preocupación- No era nada malo, lo prometo- le dije mientras veía el cambio en su rostro- El mensaje solo contenía información sobre el amigo al que fuimos a ver- le dije mientras me acercaba a ella- En ese mensaje venia información de este chico en particular. Su nombre completo es Estefan Salvatore-Denalli, su madre murió y está bajo la tutela de sus abuelos y una de sus tías, Kate Denalli- le dije mientras nos acercaba al sillón del despacho y ella abría los ojos por la impresión del nombre que le acababa de mencionar- Leí sin querer el mensaje. Pero tienes que entenderme, mi amor. Y tenía una corazonada que cuando vi a Estefan y el recordaba el nombre de la hermana menor de Tanya- le decía tratando de contener las emociones en mi cuerpo- Tienes que verlo para entender mi shock. Tiene el cabello rubio-cobrizo y ojos color esmeralda. Es algo que no pude dejar de lado al verlo y hasta creo que le espante un poco- le relate a mi esposa todo lo que había visto en esos minutos que estuve frente a ese chico soltando una pequeña risa por mis palabras al recordar su cara cuando lo mire fijamente por unos segundos que parecieron minutos.

-Y qué tal que ese joven no es tu hijo? Quiero decir. No es bueno que te crees este tipo de ilusiones, cariño- me dijo viéndome directo a los ojos y con un poco de temor en ellos- Tenemos que averiguar más, saber si es verdad o no lo que me dices, pero quiero saber –más que nada- que no formaras falsas ilusiones en tu linda cabeza, amor- más que nada me pidió con un dejo de ruego en su voz- No quiero que te ilusiones y que descubramos que todo esto sea un engaño que te está jugando la mente, está bien?. Necesito que controles tus esperanzas para poder investigar más sobre este chico y averiguar si lo que me dices es verdad o no- me pidió con un ápice de temor, duda y miedo en sus ojos.

Yo sé que ella estaba preocupándose por mi salud, hace algunos años los doctores me dijeron que no podía tener abruptos emocionales o mi corazón no resistiría mucho por la falla que encontraron en mi corazón hace algunos años que no me permitía tener golpes emocionales a no ser que ya no quiera estar en este mundo.

-Te prometo no ilusionarme, pero necesito que me ayudes a averiguar si es verdad o solo una jugarreta de mi mente- le suplique a mi esposa tomando su rostro entre mis manos y dejando un suave beso en sus carnosos labios con algo de emoción en él.

-Lo primero que hay que hacer es ver que tanto sabe Helena de este chico, Estefan. A partir de ahí nos moveremos, pero quiero –por tu bien Edward Cullen- que me digas que tanto soportaras esta noticia. No quiero tener que amarrarte a la cama de un hospital como hace años para que dejaras de ser tan cabeza dura, de acuerdo?- me suplico. Esta vez le prometí con el corazón no hacer mucho esfuerzo, yo sabía cuál era la condición de mi corazón y cuál era la cantidad de emociones que aguantaba.

Quería ver crecer a mis hijos y si es verdad que aquel chico es mi hijo, quería verlo crecer también como sus hermanos.

Quería estar ahí para él como no lo estuve desde que nació.

Era mi meta averiguar qué tanto de lo que una vez me dijo Tanya es verdad.

Si nuestro hijo realmente murió o ella me oculto su existencia.

Y estaba a punto de averiguarlo.