Ya habían nadado bastante, pero les deba la sensación de que estaban dando vueltas, pues no habían conseguido salir de la niebla. La música terminó y los gritos pararon. Finalmente, se escondieron y desde allí pudieron ver al tritón, derrotado en el fondo marino, y a las oscuras hermanas que se acercaban a él con una sonrisa victoriosa.
- Hermana Sheshe, parece que nuestro pequeño tritón se ha quedado sin fuerzas.
- Entonces es hora de rematarle y después buscaremos a la princesucha y a sus amigos.
- No puedo permitirlo -pensó impotente el chico-, mi… princesa…
De pronto, una bella melodía comenzó a sonar. La caracola de plata cambió su brillo oscuro por uno plateado y la niebla se desvaneció. Unos pequeños brillos emergían del suelo con el sonido de piano emitido por la caracola.
- ¿Qué es eso? -dijo Sheshe con gesto de molestia.
- ¿De dónde viene ese sonido tan insoportable? -se quejó Mimi de igual forma.
- El amor dentro del odio -pronunció Seira en la cueva donde se estaban ocultando, como si hubiera despertado de un largo sueño.
La joven princesa les mostró su mejor sonrisa a los sorprendidos chicos y después miró hacia las malvadas, pero su mirada acabo fijándose en el tritón. Sin pensarlo, salió de la cueva decidida a salvarle, sin embargo Hippo no la dejó.
- ¿A dónde vas? Ahora podemos escapar -cuestionó con voz profunda, colocándose delante de ella.
- No voy a abandonarle. ¡Es el momento! -respondió Seira escabulléndose.
Hippo intentó perseguirla pero, cuando la chica pasó entre dos grandes rocas para despistarle, se chocó con ellas y volvió a su forma humana.
- ¡¿No vas a pararla?! -le gritó a Trunks.
- ¿Para qué? Cuando se pone así, razonar con ella es un caso perdido -contestó el niño con una ligera sonrisa que ni siquiera él notaba.
- ¿Estas bien? -preguntó Seira, ayudando al tritón a levantarse mientras las hermanas seguían quejándose.
Él la miró y una sonrisa se formó en el rostro de ambos, dándole el impulso que necesitaba para hacerles frente a sus enemigas.
- Mejor que nunca -contestó tomándola con fuerza de la mano.
La música paró y, como si estuvieran sincronizados, ambos miraron con seguridad a las diablesas gritando:
- ¡Voz naranja perla!
- ¿Pero qué…? -dijo Hippo asombrado- Se supone que solo las princesas pueden transformarse, ¿acaso él es…?
- ¿Por qué siempre que hacen algo las sirenas tiene que brillar? -se preguntó Trunks extrañado.
Cuando la transformación terminó, Seira tenía un vestido naranja sin tirantes, con el cuerpo ajustado y la falda corta y plisada. El chico tenía un traje también naranja formado por una camisa ceñida sin mangas y un pantalón corto. También llevaban un par de guantes y botas del mismo color casi hasta los codos y rodillas respectivamente, aunque los de él no tenían volantes sino que iban pegados a sus brazos y piernas. Finalmente, los dos tenían micrófonos blancos y azules con detalles dorados y una reluciente perla naranja en la parte más ancha de cada uno.
- ¡Canto de sirena, arriba el telón!
En mi cuna de la mar sobre olas yo soñé
y al oír una voz extrañada desperté.
Alguien me llama ¿quién? No lo sé.
Pero es una voz dura y llena de furor.
Donde hay lágrimas solo reinara el dolor,
si llora un alma en ella no existe amor.
Un bello deseo más
el mar llego a pedir,
pues las lágrimas
del mundo pueden en él dormir
y otra vida está por venir.
- No me lo puedo creer -comentó Sheshe tapándose los oídos.
- Ya te digo -apoyó su hermana haciendo lo mismo.
Esa voz que oiré dulce y suave desde el mar
mi deseo siento que casi puede adivinar,
un mundo nuevo quiere llegar.
Puede que el rencor llegue a desaparecer
y vendrá el albor de ese mundo que debe.
Recién nacido latiendo al amanecer.
Un bello deseo más
el mar llego a pedir,
pues las lágrimas
del mundo pueden en él dormir
y otra vida está por venir.
- ¡Lluvia de amor!
- ¡No puedo más! -gritaron las hermanas vencidas.
- ¿Quieres oírla otra vez?
- ¡Por vuestra culpa se ha desperdiciado un maravilloso descubrimiento! -dijo Sheshe enfadada.
- ¡Nos las pagareis! -añadió Mimi.
Después ambas desaparecieron y Seira tomó muy emocionada las manos del muchacho.
- ¡Es genial! ¡Lo conseguimos! -dijo dando saltitos de alegría.
- Y lo mejor es que al fin te puede encontrar, mi princesa -respondió él sonriendo.
Al oír eso, la niña le abrazó efusivamente mientras perdían la trasformación y el chico la correspondió a la vez que acariciaba su cabello dejando que el impulso les desplazara levemente.
- ¿Quién eres? ¿Y cómo es que conoces a Seira? -preguntó Hippo tratando de aclarar sus sospechas.
- Es verdad, aún no he podido presentarme. Me llamo Silver y soy el protector de la princesa naranja.
- Mi hermanito mayor -aclaró Seira aún sin soltarle.
- Eso explica por qué puede transformarse -pensó el guardián de las perlas.
- ¿Qué? Pe-pero Seira, ¿por qué no me dijiste que tenías un hermano? -protestó Trunks sorprendido.
- Es que yo tampoco lo sabía -respondió ella guiñando un ojo y sacando la lengua de forma graciosa mientras que apretaba su mejilla contra la de su hermano.
Viéndoles así se notaba el parecido entre ellos. El tritón tenía los ojos del mismo color que Seira y el cabello un poco más oscuro y corto casi hasta hombros. Su peinado no dejaba ningún mechón en su rostro, ni siquiera flequillo, daba la sensación de que las corrientes marinas llevaban su pelo hacia atrás todo el tiempo. Sus facciones eran similares a las de su hermana, incluso parecían algo suaves para ser un chico; sin embargo era bastante musculoso, casi tanto como Trunks en ese momento.
- Realmente es excepcional que una princesa sirena tenga un mellizo, sobre todo teniendo en cuenta que hay muy pocos tritones -comentó Hippo.
- ¿Mellizo? Pero si los mellizos nacen casi al mismo tiempo y él parece mucho mayor que Seira -dijo Trunks totalmente desconcertado.
- No soy tan mayor, solo tengo 12 -corrigió el tritón.
- Tal vez sea así con los humanos, pero las sirenas es diferente. Siempre hay un mellizo que nace unos días antes de la energía reunida por la fuente y, como esta sigue activa para que al llegar la perla nazca el otro, durante cada día de diferencia el primero crece como si hubiera pasado un año -le explicó el muchacho rubio.
- Además, como nacen de la misma fuente son capaces de reconocer a su mellizo y, si por alguna razón pierden esa habilidad, también tienen unas marcas en el mismo lugar con la misma temática -agregó Silver.
- ¿Te refieres a esto? -preguntó Seira mostrando la parte donde su cola se hacía más estrecha, lo que correspondería a su tobillo en su forma humana.
El muchacho asintió enseñando lo mismo. La marca de Seira tenía forma de gota y la de él, de nube.
- ¡Qué listo eres hermano! -exclamó la pequeña abrazándole y dándole un beso en la mejilla.
- Le acabas de conocer y ya le estás agobiando. ¿Es que no puedes estarte quieta? -protestó Trunks con las mejillas rojas.
- En realidad no me molesta. Si me conocierais, sabríais que yo soy igual -dijo Silver sonriendo algo avergonzado por su confesión.
- Yo creo que estás celoso porque no tienes hermanos y yo tengo al más mejor de los hermanos -opinó Seira aferrándose al brazo del mayor.
- Mejor sigamos buscando a las demás princesas. Ya me he cansado de oír tonterías y cosas que no entiendo -propuso Trunks dándoles la espalda.
- Es inútil, he estado investigando y en todos los reinos dicen que su princesa ha muerto, pero me han hablado de unos legendarios reinos que permanecen ocultos por el poder oscuro de las princesas que los gobiernan, puede que "las alas" no los hayan encontrado aún -informó el tritón.
- Supongo que te refieres a los reinos de las Dark Pearls -dedujo Hippo-, pero ¿qué son "las alas"?
- Qué no, quién. Es un ser que pretende absorber la energía de las perlas para sus propios propósitos y, como las perlas son parte del corazón de las sirenas, al quitárselas…
- Sí, se entiende. Entonces vamos a esos reinos, ¡pero dejaros de explicaciones y moveos de una vez! -exigió Trunks- Y ahora vamos por tierra que ya me he aburrido de estar bajo el agua.
- Estoy de acuerdo con el humano. ¡En marcha! -dijo Hippo mientras se encaminaba hacia la superficie.
- ¿Dejas que unos chicos te digan lo que debes hacer? -le preguntó Silver a su hermana en voz baja.
- Es que en el mundo de los humanos los hombres y las mujeres son iguales o eso dicen…
¡Hola!
Ya sé que este capítulo es un poco estático, pero era necesario explicar ciertas cosas para que se entendiera.
Fuente: lugar con forma de concha donde las sirenas dejan su perla para que nazca su sucesora o hija.
Es bastante inusual que nazcan mellizos o gemelos y tritones apenas hay.
Seira tiene 7 años y Trunks aún no los ha cumplido.
Sayonara!
Disclaimer: Dragon Ball y sus personajes pertenecen a Akira Toriyama.
Mermaid Melody y sus personajes y canciones pertenecen a Michiko Yokote y Elastic Rights en España.
