Después de que Sasuke lo descubriera besándose con Sasori, se dio cuenta de que ya no podía seguir ocultando sus sentimientos hacia él. En un principio pensó que Sasuke no lo aceptaría y de ser así, se olvidaría de la idea de inmediato, pero de hecho lo tomó bastante bien.

-Tú hermano y yo, estamos saliendo-le había dicho Sasori un poco apenado.

Itachi tuvo que agradecer esa acción, ya que por primera vez en su vida se había quedado sin palabras, no tenía idea de cómo decirle la verdad a Sasuke sin que le afectara, además de que era bastante obvio y su pequeño hermano no era tonto.

-¿Entonces el vivirá con nosotros?-preguntó Sasuke un poco preocupado.

-No-respondió Sasori-sólo me quedaré con ustedes uno que otro día, descuida no te quitaré a tu hermano- esas palabras parecieron calmar a Sasuke, pues después de eso se sentó en la mesa y esperó a que le sirvieran su cena.

Sasori no estaba seguro que eso haya sido mera actuación, la verdad era que Sasuke despertaba los pocos buenos sentimientos que había en él, al igual que Itachi, pero aún se negaba a creer lo segundo. Itachi tendría que ser muy buen detective para darse cuenta que detrás de esa máscara se escondía un asesino.

Se estaba tomando demasiadas molestias por Itachi, lo sabía, pero se negaba a pensar que eso pudiera resultar contraproducente para sus planes. Ahora mismo se encontraban en la casa de los Namikaze, Sasuke había sido llevado al cine junto con la esposa e hijo de Minato, mientras ellos tres se habían reunido con el abogado. La primera impresión que Sasori había tenido de él, era que se trataba de un completo inútil, seguramente alguien que apenas acaba de salir de la universidad, pero al oírlo hablar y plantear las situaciones, su perspectiva había cambiado un poco, de no ser porque el caso estaría arreglado para que Madara ganará, Sasori estaba seguro que Gaara hubiera podido ganarlo.

-Tal vez solo baste con que diga que Madara Uchiha nunca fue muy unido a sus sobrinos, así como el estatus socioeconómico de Itachi-dijo Gaara a Minato, quien sólo asintió acatando esas palabras como si se tratara de una orden.

Gaara ni Itachi habían mencionado algo sobre la presencia de Sasori, de hecho desde que había entrado a la casa, Minato lo miraba una que otra vez de reojo. La primera vez que lo habían visto, tanto su esposa como él, pensaron que solo se trataba de un amigo de Itachi, pero por su presencia en aquella platica, tal vez las cosas iban por otro lado, estaba un poco sorprendido, nunca hubiera pensado que Itachi fuera gay.

-Supongo que el señor Uchiha te mencionó que necesitaba hablar contigo, respecto a su relación- dijo Gaara dirigiéndose a Sasori, quien asintió y lo dejó seguir hablando- bien, necesitamos que ambos digan, que su relación es seria, me parece que podrían decir que empezó hace unos cinco meses.

-Serían mejor tres-dijo Itachi- hace tres meses, fue cuando le dispararon y cuando lo conocí realmente.

-De acuerdo, tres están bien, lo que realmente importa es que se vean como una verdadera pareja. Puede ser, si es que sale a luz el asunto de cómo Itachi acabo herido, que les hagan preguntas personales para corroborarlo, tales como ¿dónde se conocieron?, gustos personales. La relación de Sasori con Sasuke.

-Sobre Sasuke-intervino Itachi- él aún no sabe nada sobre la custodia.

-Me lo suponía, debido al estado de salud de su hermano, es poco probable que tenga que asistir a la primera sesión, para la segunda, puede que le hagan un interrogatorio a parte. De todos modos me aseguraré que no le mencionen las circunstancias a Sasuke, para evitar que se vea alterado.

Sasori quiso soltar una carcajada y decirle a todos los presentes que solo estaban perdiendo el tiempo, pero su euforia del momento desapareció al ver la cara de Itachi, estaba tan decaído, parecía que sabía que perdería la custodia de su hermano, sin importar lo que él quisiera.

-El doctor Hatake, no pudo acompañarnos hoy, pero descuide mañana el señor Namikaze y yo iremos a entrevistarnos con él- intentó dibujar una sonrisa en su rostro para darle ánimos a Itachi, pero no consiguió causar ningún efecto en él, el Uchiha tan solo se limitó a mirar el piso y luego hacia la pared de fondo – bueno creo que eso es todo de mi parte, me estaré contactando con usted durante la semana y media que falta para la audiencia.

-¿Sasuke lo sabe?-se atrevió a preguntar Minato mientras los tres tomaban un poco de té en la cocina.

-¿Te refieres a Sasori?, sí, lo sabe.

-¿Y cómo lo tomó?

-Bastante bien, creo que le cae bien. No pienso desentenderme de Sasuke, si es lo que piensas – miró con cansancio a Minato. Con aquella conversación ninguno de los dos se daba cuenta de la incomodidad que aparentaba Sasori, era como si lo hubieran hecho a un lado.

-Sé que no, pero Sasuke podría pensarlo en algún momento, sólo ten cuidado de hacerle saber lo contrario-le previnó Minato -¿Qué edad tienes?-le preguntó a Sasori e Itachi pudo captar cuales eran los pensamientos de Minato, la verdad es que Sasori se veía bastante joven.

-Veinte años-respondió molesto el pelirrojo – Itachi no es ningún asaltacunas, sólo me lleva...

-Dos años-se apresuró a corroborar el dato.

Minato pareció calmar sus sospechas con aquella declaración. En cualquier otro momento, no hubiera dado importancia a la vida amorosa de Itachi, pero se preguntaba porque todo estaba sucediendo al mismo momento, sospechaba que nada bueno podía salir de esa relación, tenía un mal presentimiento.

Acaba de salir de tomar un baño, mientras se vestía comenzó a escuchar voces provenientes de la cocina, una de ellas era de Sasori, así que pensó que estaría hablando con Sasuke, pero no era sí, la voz que le respondía a su pareja era grave. Respiró profundamente una vez que acabo de vestirse y salió para ver con sus propios ojos, que su tío estaba sentado en su sala.

-Itachi-saludó con una falsa amabilidad a su sobrino – vine a ver a Sasuke.

-Le dije que tú lo llamarías, está en su habitación haciendo su tarea- avisó Sasori a Itachi, por sí pensaba que había cometido el error de llamarlo.

-Gracias- le dijo molestó a Sasori, aunque el pelirrojo sabía perfectamente que no estaba enojado con él - ¿Para qué quieres verlo?-preguntó con hostilidad a su tío.

-Es mi sobrino, necesitó que se acostumbre a mi presencia, además quiero darle algo.

Itachi fue de mala gana a buscar a Sasuke, cuando le avisó de quien se trataba, notó que su hermano no tenía muchas intenciones de ir, y no podía culparlo, se trataba de un hombre que no había visto desde hace años.

Sasuke saludó con amabilidad a su tío y se sentó al lado de su hermano, Sasori decidió dejarlos solos y se fue hacia la habitación de Itachi.

-¿Quién es ese chico?, me lo topé cuando te fui a ver al hospital.

Itachi sintió un escalofrió después de que su tío dijera aquellas palabras, se suponía que Sasuke no sabía nada sobre su accidente, miró de reojo a su hermano y por primera vez en su vida deseo que Sasuke no fuera tan perceptivo.

-¿Estuviste en el hospital?-preguntó Sasuke preocupado- ¿Por eso te costó cargarme aquella vez?

-No te preocupes-le dijo dibujando una sonrisa en su rostro – yo no estuve internado, fui para tomar la declaración de una víctima, Sasori me acompañaba ese día. Descuida – rodeó con su brazo la espalda de su hermano, Sasuke se estaba calmando, parecía que se había creído la mentira.

-Ya veo-dijo por lo bajo Madara.

-Es mi novio-dijo con cierta dificultad Itachi, sin embargo la expresión de su tío le sorprendió pues comenzó a reírse al escuchar aquellas palabras.

-¿Realmente es tu novio?-dijo conteniendo la risa – lo siento, es solo que nunca pude imaginarte teniendo una pareja o una familia.

-Yo soy su familia- dijo Sasuke con enojo e Itachi lo atrajo más hacia él, para que entendiera que no debía enfadarse.

-Claro que lo eres, pero me refiero a una familia donde él sea el padre, tú sólo eres su hermano.

-Sasuke, ve con Sasori- le ordenó Itachi, no iba permitir que su tío siguiera diciendo comentarios que solo lastimarían a su hermano.

-Espera-le dijo Madara a Sasuke antes de que se fuera- te traje esto- sacó una pequeña caja de su abrigo y se la tendió al menos, quien miró a su hermano en espera de su aprobación para tomarla – era de tu padre-le dijo mientras Sasuke comenzaba a abrir el paquete.

Itachi miró con detenimiento el paquete que Sasuke tenía en sus manos, viniendo de su tío imaginaba lo peor, temía que se tratará de algo que pudiera sobresaltar a Sasuke. Su hermano comenzó a abrirlo lentamente, de la pequeña caja sacó una cadena con un dije, con solo echar un vistazo Itachi sabía de qué se trataba y no pudo odiar más que nada a su tío en aquel momento.

-¿Qué es esto?-preguntó Sasuke sosteniendo en el aire el dije, el cual se trataba de un abanico con forma circular dividido, formado lo que parecían dos semicírculos. Miró a su hermano esperando que él le explicara, pero en ese momento lo único que quería hacer Itachi era golpear a Madara.

-Es el símbolo de la familia Uchiha-explicó Madara- tu padre te lo mandó a hacer cuando eras un bebé, te lo pensaba dar cuando cumplieras catorce.

De nuevo miró a su hermano, esperando que este corroborara la historia de su tío. Parecía cierta pues al voltear el dije se encontró con su nombre y fecha de nacimiento grabada en él.

-Es cierto, pensé que se había perdido en la casa, después de que nuestros padres murieran-dijo Itachi, retando a su tío con la mirada.

-Fugaku era bastante previsor, sabía que yo cuidaba bastante bien las cosas, así que me pidió que se lo guardará, además dijo que Sasuke era demasiado curioso y podía que lo encontrará antes de que fuera el momento de dárselo.

Itachi notó que Sasuke estaba a punto de protestar, así que de nuevo le pidió que se fuera a donde Sasori. Cuando escuchó que la puerta de su habitación se cerró, miró de nuevo en dirección a Madara –ya es tarde, creo que será mejor que se vaya.

-Tienes razón, es probable que venga en unos días de nuevo, aunque esta vez me encantaría poder llevar a Sasuke de paseo, solos él y yo.

No respondió nada y sabía que su tío conocía su respuesta a la perfección, era obvio que se negaba a esa petición, pero también sabía que eso podía ser usado en su contra en la corte y lo que menos quería era darle razones a su tío para que ganara. Decidió que consultaría con Gaara al siguiente día, quería que al menos alguien le dijera que era mala idea dejar ir solo a Sasuke con un familiar que no fuera él o la familia Namikaze.

Después de que su tío se fuera, fue a buscar a su hermano, se encontró con Sasuke sentado en una de las orillas de su cama, mientras Sasori estaba recostado leyendo un libro. Su hermano miraba con detenimiento el presente de su tío, Itachi, sabía que Madara lo debía de haber mandado a hacer con la intención de ganarse un poco la confianza a Sasuke. Se sentía culpable de no haberle dicho a Sasuke que ese dije no lo había mandado hacer su padre, de hecho el guardaba el verdadero. Fue lo único que pudo sacar del cuarto de sus padres, después de aquella tragedia, había decidido dárselo a su hermano cuando cumpliera catorce, tal y como había dicho Madara, ya que a él su padre se lo había dado a aquella edad.

Cuando vio a Sasuke mirando con una ligera sonrisa en sus labios, pensó en ir al closet y sacar el colgante verdadero, pero, si sucedía que su tío ganara la custodia de su hermano, sería más difícil para Sasuke si se enteraba de que le había mentido, además, a pesar de la desalentadora salud de Sasuke, aún esperaba que llegará a ser un adulto, a consta de que el doctor Hatake, ya muchas veces le había dicho que se preparara para lo peor, todo podría ocurrir sin que nadie se lo esperara.

El hombre frente a él tenía quemaduras en la mayor parte de su cuerpo, en algunas se podía ver como la piel se pegaba a la carne viva. A pesar de estar amordazado sus gemidos se escuchaban con gran potencia, cada vez que lo golpeaban o derramaban ácido en su piel.

Al fondo de esta escena, un rubio observaba con detenimiento cada una de las acciones del agresor, tal vez era a causa de su paranoia o celos, pero podría jurar que su jefe, era menos agresivo, de haber sido unos meses atrás, esa persona ya se hubiera desmayado de tanta tortura, a comparación de esta, que aún seguía respirando.

La pobre alma en desgracia que estaba sufriendo aquellas torturas, era un contador de una pequeña empresa, se suponía debía de haberse asegurado que se entregara un cargamento de droga de un cliente de los Akasuna; a veces también pedían los servicios de esta familia para fungir de guardaespaldas en actos delictivos. El contador sólo debía de estar presente a las siete de la mañana, ni un minuto más ni un minuto menos, abrir la sección de carga, permitir que el cargamento se depositará en uno de los camiones y no registrar la salida del camión, además de asegurarse de que el dinero por la droga, fuera deposito en una cuenta y transferirlo directamente a una cuenta de los Akasuna. Su error, había sido demasiado ambicioso, se había robado parte del cargamento para él mismo, así como del monto recibido.

Sasori detestaba que esas cosas pasaran, se preguntaba por qué era tan difícil encontrar gente honesta hoy en día. Su cliente le había marcado en la madrugada para reclamarle entre miles de gritos, por suerte aquella noche se había quedado en su mansión, así que no había peligro alguno, pero de haber sido en el departamento de Itachi, tal vez y tuviera que haber inventado una muy buena excusa.

-No dejaste de mirarme hoy, Deidara.

-Observarlo trabajar siempre es un honor- a pesar de que se había esforzado por no sonar sarcástico, su voz lo había delatado.

-Parece que no quieres aprender, ¿quieres criticar mi trabajo?

-Para nada, solo una observación, creo que la tortura fue muy tranquila con este sujeto, su error pudo costarnos caro- ya no le tenía miedo a Sasori, lo peor que podría hacerle era matarlo o amputarle algún miembro, pero sinceramente ya le daba igual.

-He estado cansado en estos días, es probable que pronto te deje hacer ese trabajo. Kisame hubiera sido el más indicado, pero sabes que luego exagera demasiado.

No sabía si tomarse aquellas palabras como un cumplido, tampoco sabía si tomarlas como buena señal o amenaza, con Sasori nunca se sabía. Le era difícil creer que quisiera subirlo de puesto, pensaba que toda la vida se la pasaría en un cuarto con computadoras hackeando y buscando toda la información que fuera posible.

-Aunque no lo creas, te considero mi mano derecha y eres uno de mis hombres en los que más confió, vengo desde hace tiempo pensando sobre el asunto.

Deidara tenía la ligera sospecha de que parte de esas palabras eran mentiras, estaba seguro que su jefe, solo quería distraerlo para que pudiera pasar más tiempo con el detective sin que él lo juzgara.

-Me honran mucho sus palabras, Sasori –danna.

Sasori sabía que Deidara se esforzaba por no mostrar que realmente no le creía ni una palabra, últimamente su relación entre ambos, se había basado en mentiras, por no decir que hipocresía, aun así, sabía que podía seguir confiando en él, pero debía de tener cuidado, Deidara podía explotar en cualquier momento y voltearle la moneda, solo debía de buscar la manera de complacerlo para mantenerlo tranquilo y que mejor manera que hacerle saber que aún lo apreciaba como su trabajador.

-¿Ha arreglado el asunto del juez para el caso de la custodia de los Uchiha?

-Por supuesto-sonrió triunfante Sasori- fue muy sencillo de hecho, como siempre, con una simple cantidad de dinero, la custodia de Sasuke pasará a Madara. ¿Tú lograste componer el testamento?

Ambos subieron a la limosina, Deidara sacó su laptop y abrió el documento con el testamento que sería enseñado en la corte, le había costado un poco falsificarlo, pero al final había logrado un trabajo impecable. Le pasó a Sasori la computadora para que observara el documento.

-Como siempre no me decepcionas, solo asegúrate de tenerlo listo para ese día- debía de aceptar que Deidara había modificado cada parte del testamento para que las estipulaciones sonarán correctas y no dejarán cabos vacíos.

-Descuide mañana mismo podrá tenerlo en su oficina.

-Confiaré en ti esta vez, me supongo que no podré revisarlo, tengo asuntos que atender.

-Tal vez sería bueno que me mudara a tu casa- sabía que la proposición que acaba de hacer era un poco premeditada.

Itachi miraba fijamente a Sasori, tratando aún de entender lo que le acaba de decir, apenas llevaban saliendo unos días, habían hablado de sus gustos tal y como había sugerido Gaara, pero esto le parecía ir bastante lejos.

-Creo que es ir muy rápido.

-Lo sé, pero tal vez sería bueno para el caso de custodia de Sasuke, no necesariamente tiene que decirse que apenas me mude a tu casa, he estado yendo muy seguido, así que parecerá que tiene un poco de tiempo.

-Pero mi apartamento tiene sólo dos habitaciones, tal vez si Sasuke duerme conmigo, podría haber una posibilidad.

-O tal vez podríamos dormir juntos- la verdadera razón detrás de todo eso, era que estaba comenzando a desesperarse, deseaba dar el siguiente paso con Itachi, pero entre los asuntos de la custodia y su trabajo, esto iba a ir cada vez más lento y al menos quería que todo pásese antes de que Sasuke se fuera a vivir con Madara e Itachi se deprimiera.

-No lo sé, lo pensaré durante el trabajo.

Se quedó solo en la banqueta, Itachi había logrado huir, metiéndose a su trabajo. De todas maneras no le importaba el haría lo que quisiera, además estaba a punto de marcarle al abogado ese, para preguntar cuál era su opinión sobre la situación, estaba seguro que lo apoyaría y con eso le bastaba para que Itachi no tuviera que reprenderle.

Sasuke había ido a dar un paseo con su tío, la verdad es que no podía estar tranquilo sabiendo que su hermano estaba con aquella persona, así que le había pedido a Konan que los vigilará. Ellos dos siempre habían sido buenos compañeros y conocía un poco de la situación de Itachi, además era de las pocas personas que no susurraba a espaldas del Uchiha, sobre su romance con cierto cliente.

Su jefe lo estaba ayudando un poco con su trabajo, todo con la finalidad de que el pudiera concentrarse y ocuparse en la audiencia que tendía en algunos días, sin embargo Itachi solamente deseaba despejarse de aquello, así que ahora estaba estudiando a detalle, el último asesino de los Akasuna, habían matado a un contador, pero no conformes con esto, parecía que lo habían torturado hasta el momento de su muerte. Se preguntaba cómo sería el líder de esta asociación, lo más seguro es que se tratara de una persona de mediana edad, pero había algo que lo hacía dudar, según los testigos, de las escenas del crimen solo salían personas jóvenes de unos veinte o veinticinco años.

El jefe de los Akasuna, debía de ser un sociópata, por lo que aunque se lo encontrara cara a cara en la calle, le sería difícil reconocerlo por su comportamiento, además de que actuaría como una persona común y corriente, por la manera en que eran los asesinatos, estaba seguro que los hacían más por diversión que por venganza.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por Kisame, aún le guardaba un gran rencor, le parecía impresionante que a pesar de su mediocridad haya logrado dar con el acosador de Sasori, a veces, le hacía cuestionarse si realmente era tan mal detective.

-Deberías de tomarte un descanso, de todos modos el esforzarte no te sirve de mucho-le dijo Kisame con una sonrisa burlona. Itachi prefirió no hacerlo caso y se fue directo a la oficina de Danzo, ya estaba cansado de escuchar como Kisame le echaba sus errores en cara, sin mencionar que estaban a punto de darle la titularidad del caso de los Akasuna, solo por un golpe de suerte que había tenido.

Cuando volvió a casa, se encontró con Sasuke completamente malhumorado, estaba sentado en su cuarto mirando la televisión con los brazos cruzados.

-¿Cómo te fue?

-No quiero tener que salir de nuevo con él-respondió Sasuke sin dejar de cruzar los brazos y mirando hacia el suelo.

Itachi quería decirle que sí fuera por él, no hubiera permitido aquella salida – No es tan malo, solo que nuestro tío es un poco serio-le dijo para animarlo.

-Sólo me compró un helado y se la paso todo el día revisando su computadora. Después de la paso criticándome, decía que mi cabello estaba muy despeinado, si él estuviera a cargo de mí, se hubiera asegurado de cortarlo lo suficiente para que se viera decente y no es justo que él me diga eso cuando el suyo es tan largo y despeinado- notó que los ojos de Sasuke estaban tratando de contener unas lágrimas.

-Olvida lo que te dijo, a veces nuestro tío quiere que todo se vea perfecto.

-¿Tendré que verlo de nuevo?

-Me temo que sí- se preguntó en ese momento como podría explicarle a su hermano, que incluso cabía la posibilidad de que tuviera que vivir con él.

Su tío estaba sentado a unos cuantos pasos de él, platicando con su abogado. Antes de entrar, le había pedido que reconsiderara una vez más lo que estaba haciendo, que sería un golpe muy fuerte para Sasuke, pero pareció que todo se lo había dicho a una pared.

El juez entró, no había pensado nada de él, hasta que vio como intercambia una sutil sonrisa con el abogado de su tío, entonces supo que todo estaba perdido.