¡Hola a todos de nuevo!

Aquí le traigo un capítulo más, espero les guste.

Espero que les guste como mis anteriores historias, esta historia es mía de mí para ustedes.

Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo juego con ellos. Por favor pasen, lean y dejen sus reviews, ya que eso me motiva para seguir escribiendo. Gracias.

ATTE: *Little Saturnito*


Destiny

Capítulo 10

Seis años después:

- ¿Estás seguro de que puedes hacerlo papá? - pregunte mirándole preocupada.

- Claro que si Bells, ¿O es que no me crees capaz de cuidar a mis propios nietos? - fingió un falso enojo mientras se cruzaba de brazos.

- No, claro que no, pero los gemelos son muy traviesos - respondí mirando por la ventana a los chicos jugando en el patio trasero.

- No te preocupes, Sue cuidara a sus nietos y pensé en que podríamos llevar a los chicos a Port Ángeles - así que de ahí el repentino interés por cuidar a los chicos dos días seguidos.

No me mal interpreten, Charlie ama a los gemelos más que a nada - incluso he pensado que más que a mí - pero la energía interminable que poseían les hacía difícil de cuidar por más de un par de horas si no éramos Edward, yo o Esme - quien de alguna forma siempre encontraba la manera de mantenerlos entretenidos y sin provocar un terremoto en el lugar. -

- Muy bien, cualquier cosa solo llámanos - dije tomando mi bolso y mi abrigo.

- Isabella Cullen vayan y diviértanse, es su aniversario - dijo dándome un fuerte abrazo.

- De acuerdo - respondí mientras caminaba hacía la puerta trasera - Sebastián, Anthony - al instante que escucharon mi voz corrieron hasta mí - Van a quedarse con el abuelo Charlie estos dos días ¿entendido? - ambos asintieron - Pórtense bien y no hagan que el abuelo nos llame o no les traeremos ningún regalo.

- Si mamá - respondieron al mismo tiempo.

- ¿Lo prometen? -

- Lo prometemos mamá -

Deje un beso en la mejilla de cada uno y volvieron a sus juegos mientras me despedía de mi padre para subir a mi auto e iniciar mi camino a Seattle.

Durante el camino no pude evitar sonreír mientras mi mano en el volante captaba mi atención y los recuerdos llegaban a mí mente.

*** Flash Back ***

- Papá quiero presentarte a Edward Cullen... Mi esposo y padre del bebé que estoy esperando... - el rostro de Charlie se transformó en uno de confusión y sorpresa.

- ¿Que? ¿Qué quieres decir con esposo? ¿Y cómo que estas esperando un bebé? - el enojo y confusión dominaban sus ojos cafés.

- Bueno, legalmente no estamos casados, pero hicimos nuestros votos en una pequeña iglesia y acerca de mí embarazo, supongo que sabes cómo paso - mis palabras hicieron que Charlie se pusiera rojo y aclarara su garganta - Creo que... Creo que en parte fue mi culpa que mamá explotara la noche que nos descubrió porque le confirme que había tenido relaciones con Edward... - mi mirada se dirigió a mis manos en mi regazo.

- ... ¿Te obligo? - fue lo único que pregunto después de unos minutos.

- ¡¿QUE?!¡NO! Claro que no me obligo - exclamé algo asustada - Edward nunca me obligaría a nada - Charlie simplemente asintió sin decir nada más.

En parte me sentía un poco asustada ante la reacción de Charlie ante mi embarazo, pero no dejaría que nadie nos separara de Edward, ni a mí ni a mi bebé.

- Así que... Abuelo, ¿eh? - rompió el silencio haciendo que le miráramos sorprendidos.

- Si... Mamá me hizo tomar una prueba de embarazo para evitar que me casara con Jacob esperando "un bastardo" pero le hice creer que era negativa y cuando me dejo a solas por un momento me hice la otra y salió positiva... - la cálida mano de Edward cubrió mis puños y eso me hizo relajarme un poco más - Eso me dio la fuerza para escapar, sabía que si mi madre se enteraba sería capaz de hacer algo contra mi bebé y no lo podía permitir.

Lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas y al instante estaba entre los brazos de mi padre.

Después de unos momentos se separó de mí y acaricio mi mejilla limpiando mis lágrimas.

- No puedo negar que hubiera querido que esto pasara en otro momento, tal vez cuando tuvieras una carrera, fueras más grande y estuvieras casada - dijo con sus ojos inundados por lágrimas - Pero un bebé siempre llega cuando es su tiempo y tenemos que aceptarlo con alegría.

- Charlie... Sé que es algo tarde para esto, pero prometo que cuidare de Bella y este bebé siempre, procurare que nada les falte y los amare siempre - dijo Edward mirando seriamente a mi padre - Concédame la mano de su hija en matrimonio... - mi padre se quedó en silencio haciendo que la ansiedad comenzara a formarse en mi interior.

- ¿Quién me asegura que mi hija y nieto estará en buenas manos? -

- Sé que usted sabe perfectamente lo que ambos sentimos y estos días se ha dado cuenta de que Bella siempre será mi prioridad, ahora mucho más por el bebé que lleva en su vientre.

- ... Supongo que tendré que acondicionar dos habitaciones de la casa para la llegada del nuevo miembro de la familia - dijo después de unos minutos de silencio soltando un suspiro pesado.

*** Flash Back End ***

Después de eso las cosas comenzaron a cambiar poco a poco, mis amigos y los Cullen se sorprendieron ante las noticias, pero no pudieron estar más que feliz y más las chicas que enseguida se pusieron a planear la boda real y las cosas para el bebé.

Las noticias acerca de lo sucedido con mi madre y mi embarazo de un chico diferente a Jacob corrieron por el pueblo e hizo que recibiera algunas miradas, así como rumores, pero no me importo en lo más mínimo, aunque al principio me sentía rara pero después de hablar con mi padre y Edward entendí que nuestra relación y mi embarazo no tenía que hacerme sentir mal porque no estábamos haciendo nada malo.

Y gracias a Dios y todas las deidades Jacob no se volvió a aparecer frente a nosotros, pero según algunos rumores que escucho mi padre, se casó con una chica de una reserva vecina y se convirtió jefe de la tribu.

Gracias a la ayuda de las chicas y Edward pude graduarme unas semanas antes del nacimiento de los gemelos.

No pudimos ocultar la enorme sorpresa que fue para nosotros enterarnos de que esperábamos dos bebés en lugar de uno y es que para mi cuarto mes de embarazo mi estomago era un poco más grande para un embarazo normal - o eso vi cuando iba a consulta y me encontraba con mujeres con el mismo tiempo de embarazo que yo - así que cuando me hicieron la ecografía nos dieron las noticias de que serían dos pero eso sí, no se pudo ver el sexo.

Las bromas por parte de Emmett no se hicieron esperar por la puntería de Edward, así como los nuevos planes de las chicas y Esme.

Edward trato de hablar con sus padres para darles la noticia del embarazo y nuestra próxima boda, pero su padre se negó a escuchar algo, pero después de varias insistencias y amenazas por parte de su esposa acepto hacer las paces con Edward.

Los gemelos nacieron una noche cálidos de mayo, el mismo día del cumpleaños de Edward, lo cual le hizo inmensamente feliz.

Sebastián y Anthony.

Aunque los dos eran físicamente idénticos eran polos completamente opuestos. Ambos eran parecidos a Edward, tenían la piel clara que hacía resaltar su cabello cobrizo y las hermosas esmeraldas de las que me había enamorado.

Sebastián era el dominante, el más travieso y hablador mientras que Anthony era más calmado y callado, pero ambos estaban llenos de energía por completo que de alguna manera misteriosa cansaba a todos.

Dos meses después del nacimiento de los gemelos y sin querer un año después de que nos conocimos en el bar Edward y yo nos casamos, fue algo sencillo y pequeño para pesar de las chicas, Esme y Elizabeth y como regalo de bodas Edward Sr. nos regaló una casa cerca de los límites de Forks, sin duda era muy hermosa con seis habitaciones, sala, comedor, cocina, un lindo porche y un enorme jardín para que los niños pudieran jugar libremente.

Nuestro matrimonio no había sido fácil - aunque nunca lo pensamos - criar a dos hijos mientras estudiaba o trabajamos no era nada sencillo, pero dábamos gracias a que teníamos a personas que nos ayudaban y nos apoyaban cuando más lo necesitábamos, en especial Charlie, ya que después del nacimiento de los gemelos convirtió a mi esposo en una de sus personas favoritas.

Mi pulgar jugo con mi anillo de compromiso y matrimonio dejando ver el tatuaje en forma de anillo que estaba ahí. Había sido una sorpresa para Edward en nuestro primer aniversario mientras que para el segundo decidimos tatuarnos las iniciales de los gemelos, yo en la cadera mientras que él en el centro de su pecho justo abajo de donde descansaba mi nombre - el cual fue su regalo de bodas -.

Para nuestro tercer año no habíamos podido celebrarlo porque yo había cogido un resfriado mientras que Edward había tenido que viajar a Chicago por un problema en el bar y el año pasado habíamos tenido que viajar de emergencia a ver a su padre porque se había roto una pierna mientras le ayudaba a Elizabeth a bajar unas cajas del ático, en fin, fue un problema tras otro.

Pero este año era diferente.

A parte de que mi padre había comenzado una especie de relación con Sue, una vieja amiga de la preparatoria y viuda que ayudaba en la estación, Edward me había pedido ir a Seattle a celebrar nuestro aniversario en el bar.

- Hola Seth - dije a uno de los chicos del estacionamiento e hijo de Sue, él estaba estudiando la universidad en Seattle.

- Hola Bella... - contesto mientras sus mejillas se sonrojaban al extremo - Hoy te vez... muy guapa...

No pude evitar sonreír ante su tartamudeo, hoy me había decidido a vestir con un vestido corto blanco con una pequeña chaqueta negra, algo parecido a lo que usé la primera noche que conocí a Edward.

- Gracias Seth - simplemente dije mientras caminaba hacía la entrada donde estaba Félix, quien de inmediato me dejo entrar después de dirigirme un asentimiento de cabeza y una sonrisa.

Como apenas eran los ocho de la noche, no había clientes, pero los empleados estaban más que listos para la jornada nocturna.

- Hola Bella - me saludo Víctor cuando me acerque a la barra.

- Hola Vic, ¿Como estas? -

- Mejor ahora que te veo - comento en forma de broma.

- ¿Sabes si Edward está en su oficina? -

- No, salió con Marcus a ver algunos ingredientes para los cócteles que hacían falta - Marcus era primo de Félix, había empezado a trabajar un par de meses después de nuestra boda como bar tender - ¿Quieres que te prepare algo?

- Un cóctel sin alcohol por favor - a pesar de tener veintitrés años y legalmente poder consumirlo no era muy fanática de este.

- ¿Sabes que es algo irónico que no bebas alcohol siendo la esposa del dueño de uno de los mejores bares del país? - pregunto mientras preparaba mi bebida.

- Lo sé, pero no lo puedo evitar -

- Por cierto, muchas felicidades por el nuevo bar con este ya van a hacer cuatro - dijo dándome una sonrisa.

Durante estos seis años y a pesar de que estábamos ocupados criando dos pequeños torbellinos Edward había logrado abrir otro "Eclipse" en Los Ángeles y ahora tocaba en Florida - También felicidades por el nuevo libro, Elena compro el anterior y está más que loca de ansiosa por este nuevo - agrego y es que yo me había decidido por estudiar Literatura, había sido la mejor de mi clase, eso permitió que uno de mis ensayos llamara la atención de mis profesores y la publicaran, de ahí mi carrera como escritora de fantasía gótica iniciara, lo que me ayudaba mucho estar en casa y cuidar a los gemelos.

- Muchas gracias -

- Al paso que van se van a volver millonarios y se olvidaran de los pobres - comento en forma de broma haciendo me reír.

Al ser viernes, cuando el reloj marco las diez de la noche el bar se llenó de manera casi inmediata haciendo que me moviera a una de las mesas cerca de la pista, pero es que no había rastro de Edward y al parecer había olvidado su móvil en la oficina.

No dejaba de sorprenderme como el bar era muy popular, personas de diferentes etnias se movían al compás de la música.

- Oh Edward Anthony Cullen está más que en problemas - murmure entre dientes mientras cruzaba mis brazos debajo de mis grandes senos, ya de por si eran grandes, pero después del nacimiento de los gemelos y de que los dejara de amamantar estos habían crecido un poco más - Bueno dado que no me voy a amargar mi aniversario de bodas voy a tener que disfrutar yo sola.

Decidida y MUY enojada con mi querido esposo, me pare en medio de la pista para comenzar a moverme al compás de la contagiosa música.

Sin poderlo evitar mi mente viajo a aquella noche del cumpleaños número dieciocho de Rosalie, la noche que disfrute de la libertar, la noche que conocí a Edward, la noche en que me entregue a él por primera vez.

Justo como esa vez, sentía la mirada de muchos hombres en mí, en mi cuerpo y varios tuvieron el valor de acercarse a mí, pero instintivamente los alejaba de mí.

Edward se había convertido en el único hombre en mi vida, la verdad no me interesaba tener otro más y no es como si los gemelos lo fueran a hacer fácil ya que al igual que su padre eran extremadamente celosos en cuanto a mí se refería, cosa de lo que Edward no podía estar más que orgulloso.

No sé cuánto tiempo estuve bailando sola mientras rechazaba a cualquier tipo que se me acercara hasta que sentí como unos brazos se enrollaban en mi cintura mientras me atraían a un cuerpo cálido.

Excitación

Deseo

Mi corazón comenzó a latir deprisa al sentir su cálido aliento en mi oído y cuello que hizo que al instante comenzara a moverme lo más sensualmente logrando que soltara un gruñido mientras me apegaba más a él. Una de sus escurridizas manos se coló por debajo de mi chaqueta negra acariciando mi costado izquierdo y la otra tocaba el interior de mis muslos.

Mis manos volaron de inmediato hasta su cabello cuando sentí como dejaba un húmedo beso en mi cuello.

No importaba cuanto tiempo pasara ni cuantas veces hiciera el amor con él, el simple toque de Edward contra mi piel hacía que mi cuerpo se llenara de fuego.

Un fuego que me consumía de manera inmediata y hacía que le deseara dentro de mí al instante.

Gracias a la oscuridad del lugar y a la cantidad de personas a nuestro alrededor nadie podía ver como la traviesa mano de mi esposo colarse hasta llegar a mi centro ya más que húmedo y caliente.

- Es una chica muy traviesa y mala, señora Cullen - susurro contra mi oído cuando noto que no llevaba bragas - Creo que tendré que castigarla - soltó un gruñido que lanzo corrientes eléctricas hasta mi clítoris mientras él jugaba con este.

- ¿Porque señor Cullen? ¿Le molesta? - pregunte mientras mis dedos se enredaban en el cabello en su nuca - ¿Cree que los demás hombres me miran mientras se imaginan que llevo debajo de mi vestido? ¿Qué imaginan el tipo de ropa interior oculta mi muy necesitado y húmedo centro? - podía sentir como su erección crecía ante mis palabras.

Y es que a pesar de que Edward era muy celoso en cuanto a mi persona no podía evitar excitarse cuando le provocaba de esta manera, cosa que a mí también me encendía.

En un rápido movimiento se alejó de mí haciendo que soltara un gemido de protesta cuando alejo su mano de mi centro para tomarme por la cintura y encaminarnos hasta la segunda planta del lugar donde estaba la oficina.

No podía evitar sonreír ante su rápido caminar mientras los recuerdos de nuestro primer encuentro llegaban a mi mente, pero al contrario de aquella vez, no se detuvo para preguntarme si estaba segura, sino que simplemente nos adentró cerrando la puerta para apoyarme en ella mientras devoraba mis labios en un beso apasionado.

Ambos soltamos un gemido cuando apoye mi pierna contra su cadera haciendo que nuestros sexos se rozaran, Edward tomo mi otra pierna y con un impulso enrede ambas en su cadera mientras él sostenía mi trasero desnudo para llevarme hasta el escritorio.

Sin romper nuestro beso comenzamos a desnudarnos con demasiada prisa, era una gran necesidad que se había convertido en parte de nuestra vida.

- Oh Edward... - gemí cuando sus besos comenzaron a bajar hasta llegar a mis senos sensibles.

- Últimamente están muy sensibles - murmuro antes de tomar uno de mis pezones en su boca mientras que tiraba del otro.

- Deja de jugar conmigo... ¡AH! - exclamé cuando sentí como tres de sus dedos se adentraban en mi centro de un solo golpe y con sus anteriores caricias no tarde en sentir como mis paredes internas se comenzaban a comprimir.

- Eso es nena - su aliento caliente choco contra mi sexo e hizo que mi mirada se enfocara en él.

En estos seis años juntos ambos habíamos cambiado físicamente. Después de mi embarazo las curvas que había en mi cuerpo se hicieron mucho más notorias, mis senos se agrandaron y mi cabello creció que ahora lo llevaba hasta el inicio de mi cintura y en las puntas se formaban ligeros rizos, cosa que les encantaba a los hombres de la casa Swan - Cullen.

Mientras que Edward había tomado una aparecía mucha más madura, su cabello estaba un poco más corto que cuando lo conocí - los chicos solían querer imitar su aparecía y necesitábamos tener cuidado con las reglas de la escuela - pero su barbilla se veía más marcada con la ligera barba que portaba - que sin duda le hacía ver mucho más sexy y caliente que nunca para un hombre de treinta y un años - su cuerpo estaba marcado por el ejercicio que solía hacer con Emmett y Jasper una vez a la semana pero no único que no había cambiado era el fuego en sus hermosos ojos verdes.

Ojos verdes que me miraban con pasión y deseo mientras su lengua hacía contacto con mí hinchado clítoris, lo cual me hizo soltar un gemido mientras mi espalda se arqueaba.

- Oh si Edward... Así... - dije cuando aumento sus lamidas y sus dedos incrementaron la velocidad, apoye una de mis manos en el escritorio y la otra se cerró alrededor de su cabello mientras trataba de atraerlo más a mí.

No bastaron más que unos cuantos minutos más para que llegara al orgasmo mientras gritaba su nombre.

- ¡AH! - exclamamos ambos cuando se adentró en mí de un solo golpe.

Nuestros labios se encontraron en un fiero beso mientras comenzaba a moverse rápidamente. Mis uñas se clavaron en su espalda ante el placer que estaba sintiendo y a él le encendía cuando lo hacía. Sentí como salía de mí para bajarme de la mesa dándome la vuelta para adentrarse de nuevo de un solo golpe.

- Te amo nena - le escuche decir mientras besaba mi espalda y estrujaba mis senos.

- Ah... Te amo Edward... - le sentía embestir con mayor fuerza haciéndome sentir como algo se formaba en mi vientre bajo mientras mi interior comenzaba a oprimir alrededor de su miembro.

Sentí como apoyaba su pecho a mi espalda mientras tiraba de mis pezones e incrementaba sus penetraciones a una velocidad que me volvía loca y que hizo que no tardáramos mucho en llegar juntos al clímax.

- Siento haber llegado tarde - le escuche susurrar contra mi espalda cuando ambos caímos rendidos en su escritorio aún sin deshacer nuestra unión.

- ¿Sí? Pues espero que me lo sepas compensar - dije dándome la vuelta antes de tomar su rostro entre mis manos besarle apasionadamente iniciando otra ronda más.

- Feliz aniversario amor - susurro Edward, acariciando mi espalda tiernamente mientras descansaba en su pecho.

No sabía muy bien cuantas veces habíamos hecho el amor, pero al final toda nuestra ropa termino esparcida por la oficina con nosotros en el mismo sillón en el que hicimos el amor aquella noche que nos conocimos.

- Siento mucho haber llegado tarde, pero es que tuvimos algunos problemas con la camioneta de Marcus cuando veníamos de regreso - explico.

- Mmm, por esta vez te la paso, pero espero que no llegues tarde cuando se trate de las actividades de las gemelas - le sentí tensarse cuando comprendió el significado de mis palabras por lo que levante mi mirada y pude apreciar como sus ojos se habían abierto ante la sorpresa.

- ¿Es enserio? ¿Estas embarazada? - pregunto susurrando.

- Tres meses y al parecer son niñas - respondí dándole una enorme sonrisa haciendo que una parecida se formara en los suyos - Feliz aniversario.

Edward se acercó para capturar mis labios con los suyos, no necesitaba de palabras para entender que estaba más que feliz ante la noticia y es que al igual que con los gemelos, este embarazo era una completa sorpresa.

- No sé cómo lo haces, pero espero que este sea el último embarazo doble que tenga o tendremos que comprar otra casa más grande - murmure cuando nos separamos.

- En mi defensa debo decir que no era mi intención, pero el destino se ha encargado de pagarnos todo lo malo que sufrimos - dijo mientras volvía a besarme haciéndome sentir como su pene cobraba vida contra mi vientre - ¿Qué le parece si celebramos la próxima llegada de nuestras hijas, señora Cullen? - pregunto acomodándose en mi entrada y adentrándose lentamente haciéndome soltar un gemido de placer mientras le miraba con la ceja levantada ante su afirmación - ¿Qué? Aunque me encantaría volver a tener niños, tengo que asegurarme de que esta vez sean las princesas de papá.

- Eso me parece... Ah, genial, señor Cullen - respondí comenzando a moverme de forma sensual logrando que soltara un gemido ronco y sus ojos se volviera a encender esa llama cruda que me volvió loca esa noche, la noche en que el destino se encargó de unirnos.


* (escondida en el armario de mi habitación) ¿Y? ¿Qué les pareció?... Si sé que me tarde algo... Coff, MUCHO, coff... Pido disculpas por eso, pero en mi defensa se me juntaron un par de cosas y cuando estuve lista para hacer el cap. me interrumpieron y perdí el hilo... En fin, espero le haya gustado esta historia, pero como dije al principio es corta. También les debo otra disculpa porque no he podido darles la sorpresa que mencione anteriormente, pero prometo ponerme las pilas y hacerlo lo más pronto posible.