Capítulo 8:
Fue un poco más de media hora de viaje cuando por fin llegamos a la pequeña playa donde la tenía pensada llevar, pero mereció la pena. Aquella pequeña playa siempre estaba desierta y aquel día, no fue menos:
-Wow, Jade, es fantástica- respondió Tori nada más llegamos- Preciosa.
-¿Te gusta?- me acerqué a ella por atrás y la rodeé con mis brazos- Pues es toda nuestra- me miró sonriendo.
-¿De verdad?- asentí volviendo a mi moto para coger las cosas- No me mientas.
-No te miento- respondí- Venía cuando era pequeña con mi madre- cogí la cesta que había preparado con todo y me acerqué a Tori- y por esta temporada, nunca hay nadie.- sonrió aun más cuando le dije eso, me encantaba que lo hiciera.
-Entonces, ¿a qué esperamos?- se echó a correr directa a la playa como si de una niña se tratase.
Era divertido verla como corría hacia el agua y dejando atrás sus zapatos, jugaba en la orilla con el agua que llegaba. Era como si nada más importara en aquel momento, y lo agradecía, Dios sabía si agradecía que hubiera puesto a Tori en mi camino.
TORI
Aquel lugar era inmenso: kilómetros y kilómetros de playas que parecían nunca acabar. Una gran vegetación recubría el lugar dándote la intimidad que necesitas para hacer el loco en aquel lugar y, uniendo a que Jade estaba allí a mi lado, aquel podría ser mi lugar favorito para siempre. Podía sentir la arena entre mis dedos, dándome a conocer que estaba en la libertad y que nada importaba.
-Hey, ¿qué es esto?- pregunté cuando de repente vi una cometa medio enterrada en la arena.
-Es mi cometa- me giré hacia Jade que se acercaba- Vas a creer que es una cursilada, pero me encantaba volarla aquí cuando venía…- no pude evitar sonreír, amaba ver a aquella Jade- ¿Quieres volarla?- negué nada más me lo dijo.
-No, no sé- admití un poco avergonzada.
-No te preocupes- respondió esta poniendo la cometa a unos metros de nosotras- yo te enseñaré.- posó los mandos de la cometa y se puso detrás de mí ¿Preparada?- asentí.
Esta rodeó mis manos con las suyas y dio un suave empujo a la cometa. Esta enseguida se elevó hacia el cielo impulsada con el aire. Era increíble para ser la primera vez que impulsaba una cometa:
-¡Es increíble!- admití mientras Jade me ayudaba.
-¿Nunca habías hecho algo asín?- negué.
-Desde pequeña, mis padres han estado en la política y bueno, no he podido tener una infancia buena- conté mientras intentaba que la cometa, que se precipitaba abajo, volviese a subir-Nunca pude hacer estas cosas.
-Bueno, se dice que mejor tarde que nunca, ¿no?- respondió esta dándome un suave beso en la mejilla- Voy a dejarte sola, ¿podrás?- asentí.
Esta dejó poco a poco que tomara las riendas y, cuando me quise dar cuenta, lo estaba haciendo, yo sola:
-¡Lo consigo! ¡Lo consigo!- grité excitada- ¿has visto?- Jade reía ante mi entusiasmo.
-Ya lo veo, ya lo veo- respondió cuando se empezó a quitar la chaqueta y se quedaba en biquini la parte de arriba.
No pude evitarlo, la cometa se fue directamente al suelo. La concentración se había ido hacia otra cosa:
-Mierda- casi me puse nerviosa cuando la cometa se estrelló incrustándose en la arena.
-¿Qué pasa?- se volvió esta preocupada- ¿Perdiste la concentración, Vega?- bromeó esta acercándose.
-Más quisieras, West- le seguí la broma agarrándola del brazo- ¿Damos una vuelta?
-Claro- respondió esta- ¿Y dime, te está gustando todo esto?- asentí.
-Muchísimo, aunque, ¿sabes? Ya había venido- esta me miró con sorpresa, pero antes de que dijera nada, salté yo- No te preocupes, es mejor contigo.
-Ya, pero la verdad, quise que fuese una sorpresa- se exculpó esta.
-No te preocupes, lo es- respondí- Hace como unos doce años que no vengo aquí. Venía mucho de pequeña, pero paramos a causa de que mi padre subió de "rango" y mi madre entró en la política.- la miré y no pude evitar ver como sonreía- ¿Qué?
-Nada- me miró- Es solo que… me pregunto si alguna vez nos vimos estando aquí de pequeñas- respondió esta.
La miré, sería un poco romántico:
-¿Quieres decir que estábamos predestinadas a estar juntas?- me miró y sonrió- Por que me parece la idea más romántica del mundo- respondí dándole un pequeño beso.
-Bueno, todo es posible- respondió esta- y me gusta esa idea.
Sonreí, cuando la ví:
-¿Sabes esa casa?- señalé un pequeño chalet que se erguía entre las montañas- Cuando era pequeña, soñaba que era la propietaria de esa casa y que vivía allí.
-¿Y era tuya?- negué mientras la veíamos pasar a medida que andábamos por la orilla.
-No sé de quien era, solo sé que soñaba que era mía y que vivía ahí con mis unicornios y demás- Jade, al escucharme, no pudo evitar soltar la risa- Hey, no te rías- respondí dándole un pequeño empujón.
-Ok, lo siento- respondió esta adelantándose cogiéndome de nuevo por detrás- Es solo que me parece un poco muy….- la miré- bonito- respondió esta finalmente- Y me alegro de que lo hayas contado…
-De nada- sonreí- Y ahora, ¿por qué no volvemos hacia la comida? Empiezo a tener hambre. Esta mañana no desayune que digamos.
Me miró:
-¿Y eso?- preguntó esta.
-La foto de la carrera- respondí.
-Yo…- la corté antes de que se disculpara.
-No fue tu culpa. Es de mis padres. Yo no elegí ser hija de gente famosa- respondí- No tengo que pagar lo que mis padres me han hecho ser- esta se acercó a lo que aproveché para abrazarla- Tu me haces sentir que soy algo más de lo que ellos me hacen ser. Gracias.
-No tienes que dármela- respondió esta- Ahora, olvidémonos de los padres y pensemos solo en nosotras, ¿ok?- asentí.
JADE
Caminamos de nuevo hacia donde habíamos dejado las cosas y aprovechando un pequeño claro entre las hierbas, tendí una manta que había traído y preparé lo que era un picnic improvisado:
-Bueno, no es un restaurante en el sitio más caro de la ciudad, pero es lo que he podido conseguir- respondí sentándome a su lado en la manta- espero que te gusten los bocatas.
-Está increíble- agradeció esta cogiendo uno de los que le ofrecía- Y suficiente para mi.
-Me alegro de escucharlo- sonreí- ¿Qué quieres de beber?
-¿Qué has traído?- preguntó esta tragando ya el primer bocado del bocata.
-¿Coca-Cola?- pregunté echándole una botella cuando esta asintió- Bueno- miré que todo ya estaba bien- Buen provecho.
-Igualmente- sonrió esta pegándole de nuevo un bocado al bocata.
Estuvimos hablando durante horas y horas de todo: nuestros gustos, lo que deseábamos en la vida, que queríamos hacer cuando éramos pequeñas. Éramos nosotras dos y nada más. Era un poco la felicidad y nada más. Terminamos juntas, abrazadas, estiradas en aquella manta improvisada, viendo el cielo cubierto de nubes.
-¿En qué piensas?- la escuché decir de repente.
-En nada- respondí mientras le acariciaba lentamente el brazo.
-En algo será- alzó su cabeza y me miró a través de la espesura de sus ojos- Estás muy callada y nunca estás sin hablar más de tres segundos- se acurrucó de nuevo a mi lado- ¿Qué pasa? Me lo puedes contar.
-Ok- tragué saliva- Pienso en que no tengo ni idea como he podido tenerte- me miró de nuevo- Lo digo de verdad. Siempre me ha preocupado solo una cosa: las carreras y ahora, de repente, llegas tú y con un simple roce consigues calmarme- respondí- Mira antes con mi madre y su amante… Hubiera cometido una locura…
-Pero no lo hiciste- respondió esta- Supiste controlarte.
-Por que estabas tú- me alcé a lo que esta me siguió- Eres lo mejor que me pasó en la vida…
-Lo dices por decir- respondió esta con una sonrosada sonrisa.
-Lo digo por que es verdad- alcé mi mano y me aferré a la suya-Te amo…- sus ojos se iluminaron como estrellas en la noche.
-Vuélvelo a decir.- mordí mi labio, las cosas que me hacía llegar a decir.
-Te amo.- volví a repetir.
-Nunca dejes de decirlo.- aferró sus manos en mi y se enterró en mi como niño asustado que busca el bien estar de su madre.
-Te amo, te amo, te amo.- volví a repetir sin cansarme nunca de hacerlo.- Te quiero muchísimo, Tori…. Soy feliz. Jamás me he sentido tan bien, ¿y tú?
-¿Yo? Estoy de maravilla- una sonrisa de idiota enamorada se dibujó en mi boca- Por que todo lo que necesito lo tengo a mi lado. Me siento flotar.
-¿Hasta el punto de llegar a tocar el cielo con un dedo?- alcé mi mano, intentando tocar el cielo como si estuviera a ras del suelo.
-No, así no.- alzó su mirada a mi- No te lo tomes a mal. Es solo que yo me siento de una forma totalmente distinta a ti- sonreí- No es lo que tu dices.
-¿Ah, no?- negué- ¿Entonces que? Miss señorita- bromeé.
-Mucho más. Al menos… a tres metros sobre el cielo.
-A tres metros sobre el cielo- volví a repetir cuando esta se volvió y posando un beso en mis labios, caímos de nuevo a la manta.
Con ella no necesitaba nada más, podía aguantarme días, años, lustros sin hacer nada más que besarla, que mi cuerpo estaría satisfecho de ella. Era un calmante para mi, era lo que siempre me había faltado en la vida, alguien que me comprendiese y que estuviera conmigo pasase lo que pasase.
TORI
Caímos dormidas cuando abrí mis ojos, no sabía la hora que era ni tampoco lo quería saber. La estampada que se abría ante mí de un océano inmenso y su rugido me hacía sonreír. Aunque más, la persona que había a mi lado. Esta dormía placenteramente, no quería despertarla, aquella estampa era única, asique decidí dar un paseo y dejarla dormir.
Aquel lugar era inmenso, ya ni lo recordaba. Solo pequeños tramos que fueron viniendo a mi memoria a medida que iba paseando; hasta que llegué a un tramo que todo de rocas, era bañado por el mar que estaba en calma. Asique me senté en un pequeño montículo que había formado en aquel lugar y metí mis pies en el agua. Sentí un hormigueo que me subía de las piernas para arriba, era el hormigueo del bienestar. Hacía años que no sentía nada asín.
Y la vista acompañaba: todo estaba tranquilo, te hacía olvidar de lo malo donde has salido.
-¡Tori!- de repente, la voz de Jade me sacó de mi ensoñación- Creí que te habías ido- respondió esta mientras se acercaba.
-Lo siento- respondí mirándola- Es solo que empecé a caminar y me senté un poco a recordar- esta se sentó a lo que aproveché para quitarle la Coca-Cola que traía- Creí que dormías.
-Y lo hacía- respondió esta- pero cuando me levanté y no te ví, empecé a buscarte.
-Pero te dio tiempo para coger la coca- cola- bromeé mientras bebía.
-Tenía sed- respondió esta quitándomela para beber ella también- ya es casi hora de irnos- la miré- Se que estás sola, pero no quiero ser una mala influencia para ti…
-¿Tú?- la miré riendo- Nunca- bromeé volviendo mi mirada de nuevo al mar- Me encantaría quedarme para siempre aquí, pero me temo que eso será en nuestra tercera cita, ¿no?- volví a mirarla.
-Lo será- respondió esta.
Jade, de repente, alzó mi mano y, poniéndola como si me fuera a poner mi anillo de boda, introdujo la anilla de la coca- cola que trae el tapón una vez lo abres:
-¿Y esto?- bromeé mirándomelo.
-Un anillo de promesa- respondió esta siguiéndome el juego- Lo sé, es muy tonto, pero es lo único que encontré.
-No te preocupes- cerré mi mano mirando la anilla- Me encantó- sonrió esta ante el cumplido- Y ahora, ¿por qué no vamos un poco a jugar con la cometa? Vamos, tengo que manejarla- bromeé bajando.
-Está bien, intentaré no desviar tu atención de la cometa – bromeó esta cogiéndome por la cintura desde atrás.
Reí nada más ante el juego de Jade un poco nerviosa por que la verdad es que había sido ella con tanto ponerme nerviosa. Desde que había llegado, había estado con la parte de arriba quitada con su biquini puesto y me distraía. No tenía la culpa de tener una… novia tan guapa. Novia… aún me suena raro.
Estuvimos casi llegada bien la tarde de nuevo paseando, con la cometa que por fin aprendí a manejar por mi misma. Viviendo el mejor día de mi vida. Había sido como salir de un sueño en el que por mucho que quisiera mirar si era realidad, no podía, por que mi realidad, era un sueño viviente.
-Jade…
-¿Sí?- se volvió esta mientras recogía los tiestos.
-Gracias.
-¿por qué?- sonrió esta tímidamente.
-Por todo, por este día. Por venir cuando más te necesitaba, por todo- esta negó acercándose a mí.
Posó cada mano a un lado de mi rostro y apartó los mechones para verme mejor:
-No tienes por qué. Te lo agradezco yo a ti. Si tu no hubieras accedido a venir, no hubiéramos pasado este increíble día- respondió besándote- Aunque me debes una buena.- cogió la cesta y se volvió a acercar a mi.
-¿Por qué?- reí.
-Bueno, te libré de un examen del que podrás estudiar todo el fin de semana- reí dándole un pequeño toque en las costillas mientras mi brazo envolvía su cadera volviendo a rozar la piel que me había hecho enloquecer días atrás.
-¡Ba! Hubiera aprobado el examen- la miré- Pero tienes razón, este día me ha servido para relajarme y volver a sentir que estoy libre.
-A mi también me ha gustado- respondió esta antes de subirse a la moto- ¿Vamos?- asentí subiéndome.
Rodeé con mis brazos su cintura y posé mi cabeza sobre su espalda y respiré profundamente. Todo aquel día había sido un auténtico sueño para mí. Sí, mañana tendría que estudiar y planear la escusa para la profesora, pero en fin, había merecido la pena. No quería que acabase nada de aquello.
-Hemos llegado- respondió esta cuando vi aparecer poco a poco mi casa- ¿Tori?
-No quiero bajarme- respondí un poco a lo niña pequeña.
-¿Por qué?- rio esta.
-Por que todo se acabará cuando baje…- bromeé.
-¡Tori!- la voz de Cat nos sobresaltó.
-Aunque con Cat, tendremos que dejarlo- reí bajándome de la moto en busca de Cat- ¡Cat! ¿Qué haces aquí?
-Pues vine por que no te vi en el colegio- respondió esta- Aunque ya se por qué faltaste- respondió mirando a Jade- Hola, Jade.
-¿Qué tal?- saludó esta- Bueno, nos vemos…- asentí un poco nerviosa- Adiós, Cat.
-Adiós- se despidió esta.
Me desanimó un poco no poder darle un beso de despedida, pero… era aún duro para mi mostrarlo.
-Muy bien, Tori- me agarró Cat nada más estuvimos a solas- Ahora mismo me cuentas como estuvo el día…
La miré y no pude evitar reír:
-¡Ha sido increíble!
