-Esa sangrienta panda de cabrones ya me tiene harto. HARTO. Cuando esto termine pintaré las paredes de mi cuarto con su sangre y suplicas.- Gruñó el vampiro furioso.

Furioso era una palabra suave en realidad.

Estaba tan jodidamente cabreado que se planteaba el arrancar al calamar del lago cuando asomara un tentáculo, soportando el mojarse levemente, y usarlo como muñeco estruchable anti estres.

Su previsión se habia cumplido de nuevo. Ese necio incompetente del Ministro de Magia, Fudge, se había llevado a Hagrid a Azkaban hacia apenas dos noches. Por ser el anterior chivo expiatorio y porque nadie reclamaría por deshacerse de un semi humano.

Iba a asegurarse de hacer pagar a esos bastardos aun si era lo ultimo que hacia en ese siglo.

Harry había estado ahí cuando se lo llevaron. Dioses, como disfrutó la expresión de pavor absoluto en las pálidas y casi mortecinas caras de Fudge y Lucius Malfoy al expresar enojado su desacuerdo.

Puede que fuese por la cantidad de yoki que desató y el mirarlos fijamente con sus ojos rojos y afilados de vampiro brillando por el efecto del yoki contenido.

Una cosa era segura: Lucius no volveria a mirar de la misma forma a un murielago.

-Seguir a las arañas...-Murmuró pensativo el vampiro.- Pero hace un tiempo que no se ve ninguna por aquí...

-Quizas nos haya tratado de dar una pista sutil.-Sugirió su hermana mayor.

-Quizas, pero Hagrid, por mucho que le aprecie, es tan sutil como un elefante atado a una cuerda con campanas.-Sonrió Harry.- No, lo mas seguro es que lo dijera de forma no absolutamente literal, pero si bastante.

-Crees que podria haber un Jorougumo o un Tsuchigumo aquí en los terrenos de Hogwarts?

-No, pero quizás algo mas occidental y menos domable o tratable por humanos y mestizos mágicos comunes. La pregunta es: Que, y como nos ayuda?

-Lo mas seguro es que sabiendo sobre el monstruo de la cámara.-Teorizó Hermione. Ni ella ni Ron estuvieron, allí, pero Harry y Kahlua se lo contaron todo.- O la cámara.

-Pero para encontrarlo hemos de seguir las arañas, tal y como Hagrid dijo.

El pasillo por el que iban a clase estaba desierto, por dos razones:
La primera: Era donde se dio el primer ataque y nadie quería acercarse.

Segundo: Era el pasillo del lavabo de Myrtle la llorona.

-No me gusta mucho pasar por aquí.-Se quejó algo infantilmente Kahlua.- Mucha agua.

-Hmmm...Quizás deberíamos vigilar mas por aquí.

-Por que?

-Todos los ataques fueron a no mucha distancia de aquí. Y no miramos por aquí precisamente por el agua, y aun se nos ha pasado el monstruo. Es logico pensar que la entrada o un pasillo a la misma se oculta por aquí.-Explicó Harry.- Esto seria mucho mas facil sin toda la magia en el aire interfiriendo con mi radar. No soy Gyokuro Kaasan, pero seguro que al menos podria notar algo.

-Eso tiene sentido...supongo.-Concedió Kahlua.

Harry observó por una ventana de camino el paisaje. El verano estaba a punto de llegar a los campos que rodeaban el castillo. El cielo y el lago se volvieron del mismo azul claro y en los invernaderos brotaron flores como repollos.

Pero sin poder ver a Hagrid desde las ventanas del castillo, cruzando el campo a grandes zancadas con Fang detrás, a Harry aquel paisaje no le gustaba. Iba a ponerle fin a eso. Hagrid ya tenia bastante con ser un mortal despreciado por la sociedad como para encima ser un cabeza de turko.

Ademas, Dumbledore habia sido expulsado tambien por Lucius, por lo cual las cosas serian mas dificiles aun.

"El lugar mas eguro de Gran Bretaña, si, ya." Pensó con sorna. "La verdad, parece que lo necesario para pasar de curso aquí es solo derrotar al villano anual de turno."

«Sólo abandonaré de verdad el colegio cuando no me quede nadie fiel. Y Hogwarts siempre ayudará al que lo pida.» Habia dicho. Maldito viejo casi Merliniano... Por que los magos sabios no dan nunca pistas claras?

La indicación de Hagrid sobre las arañas era bastante más fácil de comprender al ser obviamente literal. El problema era que ni una sola araña a la que seguir quedaba cerca.

Siempre acompañaba un profesor a un grupo de estudiantes(Salvo a Harry y su grupo, tanto por un par de sospechas como por el hecho de que seguramente el monstruo no se atrevería a atacar a dos vampiros), cosa que los estudiantes agradecían.

Había una persona, sin embargo, que parecía disfrutar plenamente de aquella atmósfera de terror y recelo. Draco Malfoy se pavoneaba por el colegio como si acabaran de darle el Premio Anual.

Harry no comprendió por qué Malfoy se sentía tan a gusto hasta que, unos quince días después de que se hubieran ido Dumbledore y Hagrid, estando sentado detrás de él en clase de Pociones, le oyó regodearse de la situación ante Crabbe y Goyle:

-Siempre pensé que mi padre sería el que echara a Dumbledore.-Dijo, sin preocuparse de hablar en voz baja.- Ya os dije que él opina que Dumbledore ha sido el peor director que ha tenido nunca el colegio. Quizá ahora tengamos un director decente, alguien que no quiera que se cierre la Cámara de los Secretos.

-Quizas tu padre debería centrarse mas en un psiquiatra, Malfoy.- Lo calló Harry con un comentario pasando casualmente.- Una fobia tan grande y reciente a los murciélagos...Nunca se sabe cuando una plaga de ellos puede aparecer.

Eso le silenció un tiempo. Volvería a hablar luego en pociones...donde mas tarde iniciaría una carrera loca que le traería tantos problemas como alivio.

Era el cumpleaños de Moka. Harry y Kahlua no podían estar hasta el final del horario escolar, por o que la fiesta diurna pasaría sin ellos. Pero el año pasado fue la entrada oficial de Moka en la aristocracia, mostrándola a otros vampiros como señorita. Este año era una nueva entrada.

Se presentaba como una joven señora vampiressa. Por ello la verdadera fiesta oficial se iniciaba a la noche, cuando los instintos y percepciones de todos serian 100% vampíricos sin contención.

"Espero que le guste mi regalo cuando se lo de."

Era algo difícil de lograr. Todo el mundo sabe que la plata, de forma extrema si es plata bendecida, debilita a un vampiro, inhibe considerablemente su curación y una exposición prolongada a ciertas cantidades o la absorción de una cierta dosis por cualquier medio provocan mucho mas fácilmente que en los humanos casos de envenenamiento por metales pesados.

Pero había algo, una plata especial muy distinta. La plata herética. Básicamente era pura plata sin ninguna impureza, que es imbuida de yoki vampírico durante semanas de forma moderada, antes de fundirse y aplicarse una gran cantidad de yoki durante el enfriamiento posterior. Ese material tenia la capacidad de mejorar la salud de un vampiro lo indecible, aumentar sus poderes y darles inmunidad al agua durante un tiempo limitado, corrompiendo el agua alrededor del cuerpo de forma similar a la plata. Solía ser mas brillante que la plata común con un leve tono azulado por la forja del yoki, pero cambiaba según el deseo del portador, generalmente platino o negro.

Harry había tratado un pedazo de plata desde el inicio del curso, y tras hacerla plata herética, la había tallado y reformado, haciendo un colgante. Una cadena de plata y oro, conectada a la figura de un murciélago, cuyas patas agarraban una cruz(No sellaría sus poderes al estar imbuida en yoki, no sin un sello aplicado conscientemente), no una cruz cristiana, sino una simple "X" con un rubí en el centro.

El Rubí no era común tampoco. Era sangre. La sangre de Harry, cristalizada en una joya perfecta con su sangromancia y plasmada con su yoki y su magia.

-Señor.-Dijo Malfoy en voz alta.-Señor, ¿por qué no solicita usted el puesto de director?

-Venga, venga, Malfoy.-Dijo Snape, aunque no pudo evitar sonreír con sus finos labios.- El profesor Dumbledore sólo ha sido suspendido de sus funciones por el consejo escolar. Me atrevería a decir que volverá a estar con nosotros muy pronto.

-Ya.- Dijo Malfoy, con una sonrisa de complicidad.- Espero que mi padre le vote a usted, señor, si solicita el puesto. Le diré que usted es el mejor profesor del colegio, señor.

Snape paseaba sonriente por la mazmorra, afortunadamente sin ver a Seamus Finnigan, que hacía como que vomitaba sobre el caldero.

De repente, Harry sintió un choque eléctrico, una punzada atravesando como un hiero al rojo vivo su sensor de yoki.

Miró a Kahlua en la habitación, pero esta, pese a estar inquieta no había notado nada. Ella no lo captó pero lo presentía.

Pero eso significaba...

OH, MIERDA.

Harry se levantó de golpe, mas pálido que los vampiros de las películas humanas y le dirigió a Kahlua una mirada de miedo urgencia y furia, claramente no dirigida a ella antes de que ella asintiera y se dispusiera a seguirle.

Pero el profesor les detuvo en la puerta.

-Donde crees que vas, Bloodriver?-Exigió alzando una ceja.

-Una urgencia. Sal.-Exigió, conteniendo su agitación. No le gustaba Snape, pero ser imbécil no era un crimen federal.

-No tolero faltas de respeto, Bloodriver. Vuelve a tu asiento.

-Ultimo aviso. Sal de en medio.-Espetó mirándolo con los ojos rojos, pero conteniendo su yoki a punto de estallar.

-Vuelve a tu...

POOOOOOOMMMMM.

El estallido fue una combinaion de sonidos. Primero por el fuerte sonido y vibración del yoki rojo y negro saliendo furioso del cuerpo de Harry y también de Kahlua.

Segundo, por los golpes que aterrizaron en Snape, no matándolo pero si rompiendo muchos de sus huesos e incapacitando-lo e invalidándolo por un tiempo.

Tercero, el cuerpo del profesor triturado rompi'por el golpe varios muros, dañandose mas, formando mayor estruendo y escombros.

-La próxima vez que te avise haz-lo. O morirás. Conoce tu lugar. Vamos, Kahlua.

Kahlua asintió, y ambos corrieron velozmente, con varios estudiantes siguiéndolos y montando revuelo, muchos gritando que sabían que era el criminal y que lo probarían al ver la Camara.

Harry les ignoró. No tenia tiempo de mutilarlos ahora.

Llegó a la entrada de la oficina del director, y arrancó la gargola del muro como si fuese de cartón antes de empezar a correr por la escalera.

Al abrir la puerta de la oficina del director, McGonagall lo miró en shock.

-Señor Bloodriver. Que..?

-El traslador al castillo.-Espetó su orden el vampiro, silenciándola.- Ahora.

-Pero...Que...?

-Alucard.-Dijo como único motivo, cosa que dejó a la profesora blanca como la tiza y corriendo velozmente por la oficina a buscar el dispositivo mágico, con forma de copa, que entregó al vampiro y su hermana, haciéndolos desaparecer.

(Japon. Mansion/Castillo Shuzen)

Con un pop y un flash de luz, los dos vampiros aparecieron en la mansion...

O lo que quedaba.

Todo eran ruinas y escombros. Pero algo se alzaba. Una gran masa de carne y caparazon blindado en formas Xenomorficas y varios tentaculos von colmillos.

-MOKA.-Gritó una voz familiar.

Al girarse, vieron a Akua, su hermana mayor, correr solo para ser atrapada por los tentáculos, que la mordieron en el cuello.

Dichos tentáculos fueron cortados instantes después en dos ángulos.

El primero por la presión de un golpe cortante de Akasha, que acababa de aparecer con su vestido victoriano hecho trizas, y el segundo por la mano de Harry, transmutada en un ala de murciélago cortante como un cuchillo ntes de volver a la normalidad.

-Harry.-Llamaron las dos recien aparecidas.

Pero Harry no escuchaba. Solo podia mirar con miedo y pavor.

Era Alucard. Gigantesco, deformado por la acumulación de Ayashis que devoró hacia siglos, desatanto todo el yoki que podia oscureciendo todo el terreno con su aura saturando el aire de miasma.

Y claramente hambriento.

-Alucard...no... Por favor, no...

Harry estaba temblando de miedo y furia contenida. Miedo al sentir el abrumador poder desatado del shinso monstruoso obviamente debilitado por su letargo teóricamente ya letal.

Pero había algo que le daba mas miedo y lo llenaba de furia bersekr que devoró su miedo.

Moka.

Una plataforma de carne y hueso del monstruo tenia a Moka atrapada en ella con varios tentáculos atándola y succionando lentamente su sangre mientras ella emitía un poder similar al suyo o de Alucard.

-Moka...-Murmuró.

Entonces se oyó un leve "CRACK" que resonó por toda la zona, como un eco del desastre.

Y el infierno se desató.

FWOOOOSH. Una gran columna de yoki rojo y negro se disparó en rodas direcciones.

Un anillo roto estaba en el suelo. Era el sello de Harry.

-ALUCARD.-Gritó, con su yoki volando y rugiendo furiosamente mientras su pelo se volvió blanco nevado con vetas plateadas, y sus ojos rojos parecían brillar inusual-mente, haciendo sus rendijas aparentemente mas estrechas.

Y en un arranque de velocidad, siendo un borrón con dos luces rojas por ojos y rodeado de miasma y murciélagos.

-DEJA A MI HERMANA, ALUCARD.

POOOOM.

El puño de Harry impactó contra el cráneo de Alucard. La cabeza entera retrocedió por el impacto, apareciendo una gran grieta que se empezó a cerrar, pero muy lentamente.

Harry por su parte tenia la mano herida y no se curaba.

-ALUCARD.- Gritó pateando un costado del monstruo, pero fue agarrado por sus tentáculos, que lo mordieron en la pierna.

ZAS.

PAF.

En un solo instante pasaron dos cosas.

Akasha apareció y cortó y pulverizó los tentaculos, liberando a Harry.

Y ella misma tras eso abofeteó a Harry.

-BASTA.-Le gritó a su hijo.-Ya ha tomado a Moka, no te veré a ti con el, ENTENDIDO?

-Pero...TENEMOS QUE SALVARLA.

-Y CREES QUE NO TENGO UN PLAN?

Y tras callarlo gritándole, le susurró su idea. Harry, al oírlo, asintió determinado.

Iba a salvar a su hermana si o si.

-Mama...-Gimió Moka llorando y débil.- Harry Nii-san...

En ese momento, como cebándose furioso en el miedo de su víctima, Alucard tensó mas los tentáculos, introduciéndose algunos dentro de las venas de la niña vampiro, haciéndola chillar de dolor y horror, remarcándole la presión las venas.

-AHHHHHHH...

-MOKA.-Gritaron Akasha Harry y las Hermanas.

-HOUGETSU JIGENTO.-Exclamó Akua, usando su técnica para rebanar en pedazos los tentáculos y apéndices que la bloqueaban.

-ESO NO SERVIRÁ.-Exclamó Akasha.

Y era cierto, al instante, los tentáculos empezaron a regenerarse y rejuntarse sin problemas.

POOOM.

Harry lanzó un golpe potenciado concreto como le indicó Akasha, atacando a nivel celular a la bestia, pulverizando los apéndices que iban a agarrar a Akua. Era inexperto en ello, por lo que la tensión y potencial daño no le dejarían hacerlo mucho.

Teóricamente no debería de poder sobre la marcha, pero era un genio por algo. No importaba, solo debia seguir el plan.

-Esto es lo que hay que hacer, Nee-san.

-Maldito seas, Abuelo...-Gruñó Kuroi Akuma.

Otro gran tentáculo bajaba veloz a aplastarles, pero... Akasha lo pateó, con un efecto superior al de Harry, pulverizando en polvo y sangre el apéndice grande como una gran columna.

-Esto acaba hoy por siempre Alucard. No dejaré que amenaces a mis hijos.-Dijo Akasha con una calma fría y peligrosa.- Conoce tu lugar.

Un rodillazo cerca del pecho de la gran bestia, en lo que seria la articulación de su miembro monstruoso principal izquierdo, lo dejó permanentemente manco. Podría crecer de nuevo...en varios años...

Un salto desde el muñón agonizante y un giro en el aire. Akasha la nosferatu solo necesitó esos dos movimientos para acabar con decenas de apéndices del monstruo llenos de bocas chupasangres, y aprovechó el retroceso de la patada para girar dando otra y acabar con otra andada.

De ahi, saltó dando un salto mortal hacia atrás, esquivando lo que parecía una cabeza reptiliana secundaria, cayendo en el cráneo de la misma con dos pies...y reduciéndola a polvo y carne picada.

Y no estaba usando ninguna de sus habilidades shinso, solo su poder vampírico sin mas, yoki de vampiro de clase S no de nivel shinso. Pero superándolo aun y así.

Ese era un atisbo del poder de la Líder de los 3 grandes señores de las Tinieblas, Akasha Bloodriver.

La bestia empezó a retroceder, cerrando el lugar donde tenia agarrada a Moka. Aparentemente su mano.

-Mamá...no...

-De eso nada, anciano.

POOOM.

Akasha fue la distracción. Harry usó su nuevo golpe para destruir la mano de Alucard con el, aun dañándose la mano por la extrema tensión.

Ello liberó a Moka del anciano shinso.

La bestia rugió.

Grietas brillantes aparecieron en su cuerpo.

Y empezó a desmoronarse como una vieja estatua reduciéndose a cenizas.

Akasha lo explicó todo. Unos asesinos lograron infiltrarse por los bosques que estaban desiertos, logrando sellar-se escapando de la percepción de Gyokuro. Una vez dentro, empaparon a Issa y Gyokuro en agua bendita y los drogaron. Moka fue testigo y despertó su sangre shinso, matándolos de un golpe.

Pero su sangre, la de Akasha, estaba unida a la de Alucard para sellarlo durmiendo. Cuando convirtieron y adoptaron a Harry, debido al origen de la deformación de Alucard, este empezó a morir. Y murió hacia 2 años.

Esto que enfrentaron eran sus últimos gritos de rabia y odio. Esa carcasa alcanzó a Moka, empezando a drenar-la manteniéndose "Vivo", y si la hubiese drenado y alcanzado a Harry o Akasha y hecho lo mismo, habría resucitado.

Pero al salvar a Moka, su ancla se fue...y se colapsó.

-E...Lizz...aaa...-Gruñó una aristocrática y afectada y triste voz desde la bestia, antes de derrumbarse y desaparecer, muerto para siempre al fin.