Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews Green, Anjiiel y Pinguy, la respuesta a tu pregunta se responderá en los siguientes capitulos. Saludos! :D
"""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""
Capítulo 10
Castiel regresó de su trabajo más cansado de costumbre y eso solo lo atribuía a que no había conseguido dormir bien en los últimos días. Ahora que ambos firmaron los papeles del divorcio, era cosa de tiempo para que fuera un hecho y no quería perder a su rubito, lo amaba más que a nada en el mundo pero lo había herido demasiado. Fue directo a la cocina para prepararse algo de comer pero unos ruidos llamaron su atención y subió las escaleras en silencio, yendo directo al cuarto del menor y vio a cuatro personas más, reconociendo a uno de ellos como la rubia del hospital. Entrecerró los ojos al percatarse que bebían pero los cinco parecían muy eufóricos y eso le garantizo que se drogaban. Apretó los puños enfadado al mismo tiempo que entró.
-¿Qué mierda haces, Dean?
-¿Qué haces tú en mi habitación? Piérdete, Castiel, estamos pasándola muy bien como para que arruines esto también.
-¿Él es tu esposo?- preguntó uno de los hombres.
-Sí, es el bastardo que me metió en todo esto pero que importa, dentro de unos meses más estaremos divorciados y ya no tendré que volver a volverlo en mi vida.
-Me alegra mucho oír eso- dijo la rubia- Nosotros dos podemos divertirnos mucho.
-Me encantaría, Lilith.
-Ya basta- ordenó el moreno serio- Quiero que se vayan de mi casa y tú, prometiste que dejarías esta mierda, ¿Qué crees que dirá Sam o los chicos si se enteran?
-Ándate a la mierda, Castiel- dijo riéndose para luego subir el volumen de la música- Ignórenlo, no va a arruinar nuestra diversión.
Los cinco lo ignoraron mientras seguían riéndose y conversando entre ellos. El profesor apretó los puños muy enojado, entró a la habitación y apagó la música.
-Quiero que se larguen de aquí- ordenó serio.
-Deja de jodernos- siseó Dean- Lárgate tú, está es mi habitación.
-Pero está también es mi casa y no voy a permitir que se droguen aquí.
-Aguafiestas- dijo la rubia levantándose- Vamos chicos, Zacarías tendrá una excelente fiesta hoy.
-Perfecto.
Castiel observó que su pareja se alistaba para salir pero lo detuvo por la muñeca derecha. Ambos comenzaron a forcejear pero el moreno tenía más fuerza y tampoco era mucho lo que podía hacer el menor estando drogado. Consiguió echar a los cuatro indeseables invitados y regresó con el rubio.
-Acuéstate- ordenó serio.
-Vete a la mierda, idiota, tú no eres nada mío, ¿entendiste? Déjame tranquilo.
-No, acuéstate- lo empujó a la cama- ¡¿Qué mierda tienes en la cabeza?! ¡¿No te das cuenta que esa basura te hace mal?!
-Cállate- respondió enfadado- Está mierda, como la llamas, es lo único que evita que me hunda por tu culpa.
-Dean…
-¡Tú tienes la culpa de esto! No vengas a hacerte el bueno ahora.
-Yo…
-No vuelvas a meterte en mis asuntos, tú y yo no somos nada ahora.
-Espera.
-No, tú me convertiste en esto… ahora no te quejes, Castiel y deja de joderme.
El moreno salió del cuarto sintiéndose horrible y bajó a la sala de estar para servirse una copa de whisky.
Dean se pasaba las noches de fiesta en fiesta y todo era mucho más llevadero con las pastillas mágicas que le compraba a Alister. Ahora tenía mucho cuidado con las dosis que tomaba y Lilith era una gran ayuda para eso.
Ese día, luego del trabajo, fue al departamento de Zacarías para unirse a otra de sus fiestas. Se había percatado que no podía estar un día sin tomar una de esas pastillas, rápidamente comenzaba a sentirse muy ansioso e inquieto. Estuvo hasta la madrugada ahí y luego regresó a su casa, encontrándose con Castiel en la sala de estar, quien bebía lo que parecía ser whisky en un vaso y sobre la mesita quedaba la mitad de la botella.
-Al fin regresas- dijo el profesor serio- ¿Cómo estuvo la fiesta?
-Increíble- respondió riéndose- No te haría mal salir un poco.
-No, drogarme no es lo mío.
-Claro, tú prefieres basurear a las personas y revolcarte con cualquiera en tu habitación.
-Dean.
-Déjame tranquilo.
Se fue directo a su habitación pero antes de cerrar la puerta, Castiel entró enfadado para tomarlo por la muñeca con fuerza. Dean intentó forcejear para liberarse pero no lo conseguía y ambos terminaron sobre la cama.
-Cas…
-Te amo, te amo demasiado.
-Cas no…
-Te amo, cariño, cometí un grave error pero mis sentimientos nunca han cambiado.
-Cas…- lo miró dudoso.
-Te amo demasiado mi gatito lindo.
-Cas…
Oír eso lo remontó a los tiempos en donde las cosas entre ellos estaban bien, antes de que regresara de New York. Esos orbes azules lo miraron con intensidad y ambos se besaron con desesperación. El rubio no podía negarlo, extrañaba demasiado esos labios y más aún ese cuerpo. Al parecer a Castiel le pasaba lo mismo, ya que en cosa de segundos, los dos se encontraban desnudos sobre la cama.
-¡Caaasss!- Dean se estremeció de placer ante la primera embestida-Aaaahhh… Aaaahhh… Oh Dios… sí Cas… más Cas.
El moreno se inclinó para morderle el cuello mientras lo embestía más fuerte y eso terminó por enloquecer al rubio. Disfrutaba demasiado cuando su pareja le mordía el cuello durante el sexo y Castiel lo sabía. Al cabo de unos minutos no pudo seguir soportando tantos estímulos placenteros y arqueó un poco la espalda mientras gemía roncamente llegando al orgasmo. El mayor gruñó bajito, mirándolo lujuriosamente para aumentar la fuerza y se corrió en su interior con un gemido de placer.
-Dean…- ambos se miraron fijamente- Dean…
-Cas…- un poco de cordura regresó a su cabeza- Nosotros… no- empujó a su pareja por el pecho- Vete de aquí.
-Pero Dean.
-¡Lárgate! No creas que por me folles una vez voy a olvidar todo lo que me hiciste… ¡Lárgate Castiel!
El moreno se levantó notablemente triste, recogió su ropa y se marchó de la habitación. El rubio apretó los puños llorando, se sentía como un idiota por haber cedido ante el placer que le ofrecía Castiel después de todo lo que le hizo. Pero se sentía aún peor, por seguir amándolo a pesar de todo, ya que el mayor no se lo merecía.
Castiel estaba muy preocupado, todas las noches el rubio se iba de fiesta y regresaba a la madrugada muy drogado o borracho. Era muy obvio para él que la adicción de su esposo (y dentro de unos meses ex) se volvía cada vez más incontrolable y peligrosa. Fue por eso que decidió tomar cartas en el asunto y llamó a Sam para contarle lo ocurrido. Fue así como se reunieron todos, el castaño, Gabriel, Balthazar, Lucifer y Benny para discutir al respecto, aprovechando que Dean tenía que hacer un turno extra en el hospital.
-No puedo creerlo- dijo Benny enfadado- Me prometió que lo dejaría, incluso me juró que ya no iba donde ese sujeto.
-Te mintió- respondió el moreno cruzándose de brazos- Sigue drogándose y está peor… no sé como lo hará en el trabajo pero yo no quiero verlo así…
-¿Por qué no nos lo dijiste antes?- preguntó Sam.
-Lo siento… intenté hablarlo con Dean… pero… él tiene razón… es mi culpa que esté así… es mi culpa que se haya vuelto un adicto… y no tengo ningún derecho a criticarlo…
-¡Eso es basura!- soltó Lucifer- Aún así debiste decírnoslo, ¿No te das cuenta de lo grave que es esto? Dean puede terminar muy mal.
-Lo sé… lo siento mucho.
-Parece que aún no aprendes tu lección- agregó el mayor- Deja de ocultarnos las cosas importantes, Castiel.
-Ya basta, tampoco es su culpa- lo defendió Gabriel- Dean solo está buscando una excusa para justificar su adicción y es mejor que hagamos algo antes de que acabe de nuevo en el hospital.
-No hay más opción…- dijo Sam cabizbajo- Hablaré con mis padres… y tendremos que internarlo en un centro de rehabilitación… no hay más opción…
Los seis se miraron entre ellos silenciosamente. Castiel sabía que era la mejor decisión que podían tomar pero también sabía que no sería sencillo de llevar a cabo.
El sábado por la noche se reunieron todos en su casa. El moreno debió tragarse un severo regaño por parte de John cuando les dijeron lo sucedido (Exceptuando la verdadera razón de por qué se comportó de esa forma) Sam logró calmar un poco a sus padres para que se centraran en lo importante. A las dos de la madrugada llegó Dean y tal como esperaba, venía completamente drogado y riéndose como idiota de quien sabe qué.
-¿Estás son horas de llegar jovencito?- preguntó John cruzándose de brazos.
-¿Papá?- el rubio observó a todos- ¿Qué es esto? ¿Qué hacen aquí a esta hora?
-¿Qué mierda estás haciendo?-el patriarca Winchester lo tomó por la camisa- ¿Qué tomaste?
-Nada- se liberó.
-Ellos ya saben todo, Dean- dijo Sam serio- ¿Por qué nos mentiste? Prometiste que no volverías a tomar esa basura… después de lo que ocurrió en el hospital…
-¡¿Desde cuándo te estás drogando?! ¡¿Cómo pudiste hacerlo?!- gritó Mary, quien rara vez se enfadaba de esa manera- ¡¿Te cuenta que estás destruyéndote?!
-Pero eso se acabó- agregó John- Te llevaremos a un centro de rehabilitación y acabaras con esta mierda.
-No puedes obligarme a ir, ¡Y estoy bien!- respondió sosteniéndose de la puerta.
-Eso no es cierto, Dean- continuó Sam- Necesitas ayuda especializada… te has vuelto un adicto… y no quiero que te lastimes más de lo que estás… o que acabes destruyéndote.
-Es por tu bien- agregó Benny afligido- Déjanos ayudarte- el rubio los miró fijamente.
-No sigas con esto rubito- pidió Balthazar- Tú eres mucho mejor que esto.
-Dean- lo llamó Castiel- Por favor… ya no puedo seguir viéndote así de mal…
-¿No puedes seguir viendo?- preguntó acercándose enfadado a él- ¡Pues te recuerdo que todo es tu culpa! ¡Tú me empujaste a toda esta mierda, así que no juegues al chico bueno! ¡Tú me convertiste en esto…!
-Dean yo…
-Tú sabías… cuanto me lastimaba lo que hacías… y aún así no te detuviste- dijo con un hilo de voz y al borde de las lágrimas- No me vengas a decir que no quieres verme así… no tienes derecho, Castiel…
-Dean…
El rubio no podía creer lo que estaba escuchando. Toda su familia y amigos se encontraban reunidos ahí, reclamándole su actuar y creyéndose con el derecho de decir algo al respecto. No pudo seguir soportándolo cuando el moreno habló.
-Dean…
-¡No tienes ningún derecho a decir eso!- gritó llorando- ¡¿Tienes idea de cómo me heriste con tus palabras?!
-Lo siento…
-¡¿Crees que esto se arregla con un lo siento?! ¡¿Crees que todo el daño que me hiciste se esfumará por arte de magia?! Me hiciste pensar que soy una basura, que era un inútil que no podía hacer una sola cosa bien… me hiciste pensar… que era una mierda que no merecía estar a tu lado…
-Dean… yo…
-¿Qué esperabas Castiel? ¿Pensabas que disculpándote todo estaría bien? ¿Pensabas que llamando a mis padres y haciéndote la victima todo se arreglaría? No, claro que no, ¿Se lo dijiste?- preguntó mirando a John y Mary- Para que sepan, que esté así es culpa de Castiel, porque no se conformó con basurearme, con criticarme, con despreciarme, con insultarme y con pedirme el divorcio, sino que también me engañó, lo encontré en la puta cama revolcándose con una mujer, ¡¿Realmente piensas que olvidaré todo simplemente porque estás arrepentido?! ¡¿Crees que eso borrará todas las veces que me hiciste llorar?! ¡¿Todas las veces que me pregunté qué hacía mal para que me trataras así?! ¿Crees que eso borrará… que me hayas hecho sentir como lo peor del mundo…? No Castiel…no tienes ni una puta idea de cómo me lastimaste… pero sabes, encontré algo que me ayudaba… algo que hacía que todo el dolor que me causabas, no me lastimara… la única razón por la cual no estoy en el suelo, por la cual no estoy hundido hasta lo más bajo… son por esas pastillas… tú no tienes idea de todo lo que he pasado… así que no me vengas a decir que es por mí bien, ya me quedó claro que tú solo actúas pensando en ti mismo… y nadie más te importa.
El profesor se llevó las manos al rostro mientras lloraba desconsoladamente y al rubio le dolió verlo así. Lo empujó con su cuerpo hasta quedar contra la pared para luego tomarlo por las mejillas.
-Dean…- ambos se miraron llorando.
-No lo entiendes, Castiel… aún con todo lo que hacías… aún con tus desprecios, tus insultos… tus engaños… yo te amo- dijo lo último con un sollozo- Y te amo tanto que no podía dejarte… y esto… era lo único que me funcionaba para no apartarme de ti… y soy un idiota… porque no hay ni ninguna pastilla en el mundo… que pueda cambiar lo que siento por ti… y me detesto… me detesto por ser tan débil y no ser capaz de odiarte por todo lo que me hiciste… ya no quiero seguir amándote, Castiel…
-No… no digas eso…- suplicó.
-Me duele demasiado…- dijo el rubio desesperado- Duele mucho amarte, Cas…y yo… ya no quería sufrir… solo quería desaparecer el dolor…
-Dean… lo siento tanto… lo siento…
-Ya es tarde…- agregó el doctor soltándolo y se dio la vuelta, siendo abrazado por su hermano menor.
-Déjanos ayudarte, Dean… no queremos verte así… no soporto verte de esta manera…
-Sammy…- miró a su familia con desesperación- Ya no puedo… necesito ayuda…
-Lo sé, Dean- respondió el castaño abrazándolo con fuerza- Y nosotros vamos a ayudarte, lo prometo, las cosas mejoraran…
El rubio se abrazó a su hermano con fuerza sin dejar de llorar. Ya no podía con todo eso, era consciente que en cualquier momento iba a colapsar y las pastillas no serian suficientes para desaparecer el dolor que sentía.
-Ayúdame Sammy… por favor… ayúdenme…
