Snape estaba tirado en el suelo débil y lleno de sangre, Voldemort lo había atacado y lo había torturado hasta más no poder, Hermione, Sebastián y Scorpius estaban atados alrededor de un muro.
- No le hagas más daño, por favor. Hare lo que quieras, seré tu esclava si es necesario, pero no lo mates. Te lo suplico.- decía Sophie de rodillas y llorando.
- Yo no lo matare… lo harás tu querida.- decía Voldemort
- NO, no lo hare él es mi padre. Noooo!- gritaba la joven.
- Si no lo haces mataré a la sangre sucia de tu madre, al mugroso de tu hermano y a tu amado novio a fuerza de crucios.- decía enfadado.
- Jaaaaaajajaja… y yo tendré el honor de torturarlos hasta que me supliquen que los mate jaaaajajajaja!- decía Bella como una desquiciada.
Sophie miro a su padre luego a su madre, se limpio las lágrimas se puso en pie y se dirigió hacia su padre apuntándolo con la varita. Snape la miro triste y decepcionado.
- Lo siento… papa…yo te amo, pero lo siento.- dijo llorando sin consuelo.
- ¡Avada Kedavra!- dijo con voz débil. Salió un destello verde de la varita de la joven y Severus cayo completamente al suelo con la mirada perdida. Sophie cayó de rodillas llorando y gritando.
- PAPAAAA! PERDONAME PAPA, PERDONAME! PAPAAAA!
-Papaaaaaaaaaaaaaa!- grito y cayo sentada en la cama. Estaba sudada y su respiración era agitada. La chica miro hacia todas partes de la habitación - Fue solo una pesadilla, Merlín que horrible pesadilla.- decía en sollozos. Se escucharon unos pasos y la puerta de la joven se abrió.
- Esta todo bien?, porque gritabas querida.- decía una preocupada Narcisa mientras encendía la luz.
- Tuve una pesadilla horrible.- decía con gesto de cansancio.
- Me imagino que se trataba de tu padre verdad…- pregunto Lucius.
- Sí señor. Disculpen que los haya despertado.- dijo avergonzada la joven.
- No te preocupes cariño estas cosas pasan, además ya casi amanece y Lucius y yo saldremos temprano hacer unas diligencias. - dijo la mujer. Sophie asintió con la cabeza.
Después de desayunar la pareja se dirigía a salir pero antes advirtieron a Sophie que por ningún motivo podía salir de la casa. Sophie les asintió amablemente y ambos desaparecieron. Sophie se paso toda la mañana leyendo. Cuando se canso de leer decidió recorrer la casa, no era ni tan grande ni pequeña pero tenía varias habitaciones. Sophie no entraría a la recamara donde dormían Lucius y Narcisa pero entró a la que le seguía que quedaba en medio de la suya y la de ellos. Al entrar vio muchos objetos antiguos y fotos de la familia Malfoy. Una de la fotos era de Draco cuando era niño, otra era de Draco con su esposa y un bebe en mano y la ultima era de Scorpius montado en su escoba. Sophie sonrío y tomo la foto en sus manos.
- No sabes cuánto te extraño Scorpius.- dijo y beso la foto para luego ponerla en su lugar.
La chica continúo husmeando y en un rincón de la habitación había un objeto que le hizo abrir los ojos grandemente y sonreír.
- ¡Una escoba!- dijo mientras la tomaba. - Wooow… una Nimbus 2001, debió ser la primera escoba de Draco.-
Sophie la contemplo por un momento y a su mente vino una idea bastante arriesgada que además haría que desobedeciera a Narcisa y a Lucius. "Solo será un momento… solo iré a ver como esta papa y me regreso" pensó. Sin pensarlo dos veces bajo las escaleras con la escoba y salió al patio de la casa, se montó en la escoba y se empujo contra el suelo para elevarse. Se elevó un par de metros y le dio una vuelta a la casa para comprobar que funcionara bien.
- ¡Es perfecta!- dijo emocionada y salió en dirección hacia el castillo. Voló por una hora y no veía rastros de Hogwarts. Se estaba dando por vencida cuando entre unas montañas vio la escuela y voló rápidamente hacia la misma. Con mucha cautela para que no la viesen voló hacia la torre de la enfermería supuso que su padre estaría allí. Sophie se asomó lentamente a la ventana y, exactamente, Snape yacía en una de las camas de la enfermería al parecer tenía una herida en el brazo y otra en su costado; parecía estar bien aunque su rostro reflejaba tristeza. En ese momento entró Hermione. Sophie se oculto un poco más para que no la viera.
- Cariño, como te sientes?- dijo Hermione.
- Me siento fatal mujer.- respondió sin mirarla.
- Lo siento mucho Severus jamás pensé que Sophie fuera capaz de traicionarnos de esta manera.- a Sophie se le salieron unas lágrimas al escuchar las palabras de su madre.
- No Hermione, estoy seguro que la obligaron, seguramente le dijeron que si no lo hacía me mataban o te mataban a ti.- defendió Snape.- Sophie sonrió entre lágrimas.
- Yo solo espero que no le hagan daño Severus tu más que nadie sabes que Voldemort tortura a sus seguidores cuando algo no le sale bien.- Snape le acaricio el rostro a su mujer y la abrazó. Hermione se echo a llorar.
Sophie se sentía de lo peor sus padres estaban sufriendo por su culpa. Sophie bajo con cautela hasta el suelo. Quería hacerle saber a sus padres que ella los amaba y que no era su intención traicionarlos pero… ¿Cómo? Pensaba ella. Voló sin que ningún estudiante la viera y para su suerte vio a Emma que se dirigía hacia el lago y como no había nadie cerca, Sophie decidió ir tras ella. Camino con escoba en mano escondiéndose detrás de los arbustos, Emma se sentó en la grama ojeando un álbum de fotos al parecer.
- Tssss, tsss, tsssss Emma aqui.- Emma miró desconcertada hacia el arbusto y se sorprendió al ver a su mejor amiga. Sophie le hizo seña para que se acercase y Emma dudo en ir pero la mirada de súplica que le dedico su amiga la convenció.
- Emma, amiga que gusto me da verte.- decía mientras le daba un fuerte abrazo. Emma le correspondió el mismo.
- Sophie estamos preocupados por ti, lo que sucedió ayer fue espantoso amiga, te veías diferente y tu ropa… lucias como una de ellos, dime que te obligaron hacer lo que hiciste.- dijo la castaña.
- Si, Emma, si no lo hacía iban a matar a mama y a muchos "sangre sucias" como le dicen ellos.- explicó Sophie con gesto de desaprobación.
- Lo sabía, sabía que tú no nos traicionarías.- dijo con una sonrisa Emma.
- Pero bueno no tengo mucho tiempo, quiero que les digas a mis padres que estoy bien y que tratare de comunicarme con ellos.
- Pero… ¿cómo? ¿Te vas a ir? Sophie ya estás aquí Dumbledore te puede ayudar, no te puedes ir.-
- Me tengo que ir Emma, si no regreso mataran a mi familia e incluso te mataran a ti, recuerda que tú mama es muggle y tu eres mestiza.- Emma bajo la cabeza triste.
- Sophie júrame que te cuidaras.- dijo mirándola a los ojos.
- Te lo juro amiga. Dile a mi papa que me perdone y que lo amo con todo mi corazón, que es el mejor padre del mundo y que no lo voy a defraudar.- decía entre lágrimas. Emma asintió mientras lloraba igual.
Sophie tomo la escoba y se montó en ella, Emma la observo y se despedía con la mano.
- Dile a Scorpius que lo amo, que todas las noches me acuesto pensando en él y que sus abuelos son muy buenos conmigo.- decía la joven en el aire mientras se alejaba.- Emma asintió y Sophie se dirigió hasta quedar fuera de los alrededores de Hogwarts y desapareció.
Emma corrió a buscar a Snape y lo encontró saliendo de la enfermería con Hermione. La joven se paró frente a él pero antes de decirle tomo aire. Emma estaba entre feliz, nerviosa y triste, les dijo que mejor tomaran sus recuerdos y los vieran en un pensadero. Todos corrieron hacia el despacho de Dumbledore y se lo comunicaron. Snape fue el primero en ver los recuerdos y al salir del pensadero las lágrimas le bajaban solas. Hermione también vio los recuerdos también se echo a llorar. Su hija se estaba sacrificando por todos, eso le recordaba a él en sus tiempos. Le entregaron los recuerdos a los aurores para ver si conseguían alguna pista de algo que hubiese dicho Sophie. Emma fue a buscar a Scorpius para que viera lo que Sophie le mandaba a decir. El joven pidió permiso para verlos y Snape acepto sin ningún inconveniente. Scorpius estuvo un buen rato con la cabeza dentro del agua al terminar de ver los recuerdos salió un poco alterado lo cual desconcertó a los presentes.
- La escoba que Sophie estaba usando era la Nimbus 2001 de mi papa.- soltó el chico.
- Supongo que la tomo prestada…- dijo pensativo Severus.
- Si pero, mis abuelos tiene una casa de verano y la última vez que fuimos mi papa me mostró una de sus mejores escoba y era esa, la que Sophie está usando.
- Me estas queriendo decir que Sophie y tus abuelos están ocultos allí. - dijo Severus. El rubio asintió.
- ¿Y dónde queda la casa muchacho?- pregunto Dumbledore.
- A dos horas en escoba pero probablemente estará hechizada para que nadie la vea… aunque podemos aparecernos por polvos flu.- dijo el rubio
- Perfecto. Dumbledore yo iré con Scorpius, iré a verificar si hay mortífagos con ella, tenemos que ser cuidadoso porque si nos ven pueden hacerle daño.-
- Severus tengan mucho cuidado hijo.- dijo Dumbledore. Snape asintió y se dirigió a la chimenea del despacho del director. Scorpius y él entraron juntos.
- Casa de verano de la familia Malfoy.- pronuncio claramente el rubio y una llama verde los cubrió y los hizo desaparecer.
Dumbledore le pidió a Emma que llamara a Hermione para explicarle lo que había ocurrido.
Mientras tanto Sophie hacia su aparición frente a la casa, se adentro y por suerte Lucius y Narcisa no habían llegado. La joven subió las escaleras y devolvió la escoba a la habitación. Luego se fue a su habitación a darse un baño.
Severus y Scorpius aparecieron en la chimenea de la casa de los Malfoy, salieron rápidamente y recorrieron con la mirada el lugar. De pronto la elfina domestica apareció frente a ellos.
- Joven Malfoy, usted no debería estar aquí, en cualquier momento puede aparecer los hombres malos.- dijo apenada.
- Winky, ¿donde están los abuelos?- pregunto Scorp
- Ello salieron señor, y no dijeron para donde.-
- ¿Y Sophie donde está?- pregunto Snape.
- La joven llego hace algunos minutos y subió a su habitación. Winky lamenta tener que decirle a los amos que la señorita Sophie desobedeció y salió de la casa.- Snape arqueo una ceja por el comentario. Típico de su hija en no seguir reglas.
- Winky vigila que nadie se acerque a la casa.- ordenó Scorpius, la elfina asintió y desapareció.
Snape y Scorpius se miraron y luego subieron las escaleras.
Sophie salía del baño en vuelta en una toalla al igual que su pelo, tomo su varita y se apunto a sí misma y con un toque quedo seca. Se vistió con su traje negro y salió de su habitación pero retrocedió al escuchar unos pasos y voces. Sophie alzó su varita y salió lentamente, miró hacia ambos lados y vio que la puerta de la habitación de al lado estaba abierta. La joven se acercó y de un paso que más bien pareció un brinco, se posó frente al marco de la puerta con su varita en mano apuntando hacia dentro de la habitación y …
- ¿Qué hacen aquí?- Los dos hombres se sobre saltaron y se voltearon bruscamente apuntando a Sophie.-
- Sophieee!- dijo Scorpius mientras sonreía y bajaba la varita.
- ¿Scorpius? ¿Papa? Como me encontraron- dijo un poco perturbada.
- Sophia, hija, por fin te encuentro.- dijo Snape mientras abrazaba a su hija. Sophie le correspondió el abrazo fuertemente. Al separarse Scorpius le explicó a Sophie que gracias a la escoba que ella uso pudo saber que ella estaba en esta casa. Sophie lo miró tierna y un poco dudosa lo abrazo. Snape se hizo de la vista larga.
- Sophie tienes que venir con nosotros.- dijo Severus mientras la tomaba del brazo lo cual Sophie delicadamente se zafó.
- Papa no puedo, si lo hago mataran a mama y a todas la persona que quiero. Lo siento, pero tiene que irse, Lucius y Narcisa pueden llegar en cualquier momento o peor otro mortífago.- dijo preocupada. Snape se quedo pensativo y callado un buen rato mientras Scorpius trataba de persuadir a su novia de que regresara. La voz de Snape los interrumpió.
- Sophie, tengo un plan es un poco arriesgado y quizás tu madre me lance miles de hechizo pero creo que puede funcionar.- dijo Snape.
Scorpius y Sophie lo miraron incrédulos. Snape les explicó el plan y le advirtió a Sophie que ni Lucius ni Narcisa se podían enterar porque podían echarlo a perder. Después de discutir cada parte del plan, Snape y Scorp se dirigían a la salida cuando de pronto escucharon un gemido de dolor de Sophie. La chica estaba de rodillas en el suelo sosteniéndose el brazo izquierdo. La chica se mordía los labios para no gritar pero le fue imposible.
- Sophie que te ocurre?- pregunto el joven preocupado mientras se le acercaba.
- Es Voldemort, me tengo que ir.- dijo mientras se ponía en pie. Snape se acerco, la tomo por el brazo y le subió la manga. Al ver la marca moverse este cerró los ojos con gesto de dolor y unas lágrimas se le escaparon. Sophie lo miro tierna y le acaricio la mejilla.
- No te preocupes papa, lo peor ya paso.- dijo mirándolo a los ojos con ternura. Scorpius se quedo en shock.
- Sophie cuídate mucho, si necesitaras ayuda no dudes en enviarnos un patronus.- la chica asintió y Snape le dio un beso en la frente y Sophie lo abrazó. Antes de irse se dirigió a su novio.
- Scorpius, tu abuelos son increíbles y dicen que te aman mucho.- el chico le dedicó una mirada de amor y se acerco a ella quedando a centímetros de su boca. Snape prefirió mirar al suelo, al parecer este lucía increíblemente interesante.
- Te amo Sophie, no lo olvides.- dijo casi en susurro.
- Yo te amo mas.- respondió y se unieron en un tierno beso que duro varios segundos.
Snape carraspeo y estos se separaron un poco avergonzados.
- Nos veremos pronto.- dijo la chica y salió elevándose entre nubes negras y desapareció.
- Scorpius y Snape después de un par de minutos, desaparecieron para reaparecer en Hogwarts.
Severus estaba más tranquilo y esperaba que su plan funcionara. Se sentía muy conmovido por el sacrificio de Sophie aunque no lo hacía notar. Solo quedaba esperar el momento indicado para realizar su plan. Snape solo se lo comentaria a Dumbledore, Harry, Draco y algunos de máxima confianza de la orden. Ningún Auror, ni nadie del ministerio de magia se podían enterar o lo echarían a perder y la vida de Sophie correría peligro.
