POV. Carrick Grey.
Grace me acaba de contar que viene su amiga Elena y su hija Gia a la cena, Elena no me cae muy bien, pero es amiga de mi esposa así que no puedo hacer nada.
También dice que Christian y Gia se podrían llevar muy bien ya que son de la misma edad y de la alta sociedad.
Creo que mi esposa no se ha dado cuenta de que ha Christian le gusta otra persona.
—¿Hablaste con Christian anoche? Perdona por no quedarme despierta, pero estaba muy cansada, cariño —dice Grace quien se encuentra acostada a mi lado.
—Sí, cariño, sólo me preguntó si las chicas sangran en su primera vez y si les duele, ya sabes —murmuro.
Ella se incorpora en la cama.
—¿Crees que Christian esté pensando en tener relaciones sexuales con Ana? —pregunta—. Me cae bien Ana, pero tampoco quiero que Christian se vuelva como Elliot y sólo la utilice, ya he regañado mucho a Elliot por eso, pero no me hace caso.
Elliot es un adolescente, eso es normal.
—No lo sé, cariño, él solo me estaba preguntando en lo que tenía dudas, también me preguntó si tú eras virgen cuando éramos novios.
Me hubiese agradado mucho que Grace fuera virgen, pero lastimosamente no lo era, y bueno, yo tampoco lo era, y no puedo exigir, los dos teníamos un pasado.
Veo como mi esposa se sonroja.
—¿Qué le dijiste?
—Le conté nuestra historia. —Me encojo de hombros y sonrío—. ¿No crees que tengamos unos minutos para nosotros? —murmuro mientras la beso.
—Cary, ya los niños deben de haber despertado —dice ella.
—Claro que no, Elliot y Mia deben estar durmiendo todavía, y Christian, pues, él ya está grandecito como para saber lo que estamos haciendo.
Mi esposa sonríe y sé que esa es la señal. Uf.
POV. Christian Grey.
Escucho que algo suena a lo lejos, luego caigo en cuenta que es la alarma la que está sonando y marcan las nueve y media de la mañana, que raro, siempre despierto antes de que suene la alarma por culpa de las malditas pesadillas, pero anoche dormí muy bien, muy relajado, lo que sé es que hoy será un día muy bueno o eso creo.
Hoy será un buen día porque veré a Ana y estoy muy emocionado, lo malo es que tengo que esperar hasta las seis para que llegue ella con su tío.
Me levanto de la cama y me voy hacia el baño, hago mis necesidades y me doy una ducha, salgo de la ducha y envuelvo una toalla pequeña alrededor de mi cintura y me miro en el espejo y no es por ser arrogante ni nada, pero mi cuerpo está bien trabajado para solamente tener catorce años, —casi quince—, mis abdominales se me marcan y eso es gracias al ejercicio, en realidad soy muy guapo.
Voy hacia el armario a buscar mi ropa y escojo unos bóxers negros, unos vaqueros azules oscuro, una polera blanca que se ajusta a mi torso y mis Vans negras, luego de vestirme paso mi mano por mi cabello rebelde pero queda igual así que no le doy mucha importancia.
Salgo de mi habitación, bajo las escaleras y al pasar por la sala veo que Mia y Elliot están ahí hablando, ellos al verme bajar las escaleras se acercan a mí.
—Buenos días, hermanito —me dice Mia con una gran sonrisa.
—Buenos días, hermano —me dice Elliot igual que Mia—. ¿Y eso que te levantaste tan tarde?, tu nunca te levantas tarde.
Mi hermano cuando quiere ser molesto lo es.
—Buenos días, solo estaba un poco cansado —le dije terminando de bajar las escaleras.
—¿Y eso hermanito? ¿Por fin tuviste sexo y por eso estás tan cansado? —me pregunta Elliot con una sonrisa pícara y yo ya me estoy empezando a molestar.
—¡Elliot, ya deja de estar hablando de eso! —le chilla Mia con cara de asco.
—Ya Mia, no te enojes, solo quería saber si Christian es virgen aún —dice Elliot rodando los ojos.
—Bueno, pues Christian no te va a responder porque eso no es de tu incumbencia —le dice Mia retándolo con la mirada, y luego los dos voltean a verme a mí.
—Es cierto, hermano, eso no es tu incumbencia —le digo encogiéndome de hombros y me voy camino a la cocina, y ellos me siguen.
—Vamos, Christian, tienes que decirle eso a tu hermanito —me sigue insistiendo Elliot.
—Elliot ya te dije que no es de tu incumbencia y yo no te voy a decir nada —le digo molesto.
—¿Que no le vas a decir? —pregunta mi madre entrando a la cocina.
Mierda.
Ahora a todo el mundo le importa mi vida sexual.
«Como si tuvieras mucho que contar, Grey.»
—Que Elliot no deja de molestar a Christian preguntándole si es virgen o no —dice Mia rápidamente—. Y por eso Christian está molesto y lo apoyo porque Elliot no debe de estar preguntando eso, eso no es su problema.
—Bueno, Elliot, tienes que calmarte porque tú no puedes andar preguntando eso, si Christian no quiere hablar de «eso» contigo debe de tener sus motivos —dice mi madre—. Además venía a decirles que está noche también vendrá una vieja amiga con su hija, ella es de la edad de Christian —dice y eso último lo dice mirándome a mi fijamente con una sonrisa. Oh no, mamá, mi cuerpo y mi mente ya tienen dueña, así que no te hagas ilusiones—. Ustedes no las conocen ya que ellas se habían mudado, pero han vuelto a Seattle, espero que la traten bien. Bueno yo me voy a preparar todo lo de la cena.
—Mamá ¿puedo traer a mi novia Kate también? —pregunta Elliot y mi madre solo asiente—. Genial, iré a llamarla —dice Elliot y se va igual que mi madre, solo quedamos Mia y yo en la cocina.
—Wow, hermanito, parece que mamá te anda buscando novia —me dice un poco sorprendida, creo yo.
—Sí, yo creo lo mismo —le digo suspirando.
—Y si la chica es guapa y te gusta ¿le vas a pedir que sea tu novia? —me pregunta Mia mirándome fijamente.
—¡¿Qué?! —le grito sobresaltándola—. Claro que no, yo nunca haría eso —le digo y ella abre mucho los ojos.
Oh, mierda, creo que me entendió mal.
—Entonces... ¿Eres gay? ¿Te gustan los hombres? —me pregunta rápidamente, creo que está en shock.
—Claro que no, Mia —le digo y veo como suspira aliviada.
—Entonces, ¿porque dijiste que nunca harías eso? —vuelve a preguntarme, mierda que nunca se cansa.
—Porque ya tengo novia —le digo y veo como vuelve a abrir los ojos que parecen que se les va a salir. Entonces pega un gran grito que me sobresalta.
—Christian, ¿porque no me lo habías dicho? —pregunta emocionada.
¿Tanto les importa que tenga novia?
—Porque apenas se lo pedí ayer.
—¿Y quién es? —me pregunta, oh mierda, no le puedo decir que es Ana, porque cuando Ana se entere seguro se enojará.
—Todavía no te lo puedo decir, pero pronto lo sabrás —le digo y veo como hace un puchero pero milagrosamente no sigue preguntando más y se va hacia la sala.
Gracias a dios.
Mi hermanita es muy preguntona.
Veo entrar a Gretchen y le digo que me sirva mi desayuno, como un sándwich de pollo y luego subo a mi habitación a lavarme los dientes, después de lavar mis dientes decido leer un libro ya que tengo tiempo sin hacerlo, tomo mi iPod y me voy a la biblioteca, después de un rato decido leer «Orgullo y Prejuicio», me acomodo en el sofá y me pongo a leer mientras escucho Bed of Roses de Bon Jovi uno de mis grupos favoritos.
Ya son las cuatro y cincuenta de la tarde y estoy ansioso porque Ana llegue, aunque tengo que admitir que estoy un poco nervioso, estoy sentado en la sala de TV viendo Friends ahí es cuando escucho que el timbre de la casa suena, y me levanto rápidamente y voy hacia la puerta con una gran sonrisa pensando que es Ana, pero al abrir la puerta mi sonrisa desaparece al ver que es una señora, es rubia de unos treinta y cinco años y a su lado está una chica rubia también, las dos me sonríen.
—Hola, querido, tú debes ser Christian ¿verdad?, yo soy Elena —me dice la señora—. Y está es mi hija Gia —dice señalando a la chica.
—Hola, sí, yo soy Christian —le digo encogiéndome de hombros—. Pasen, mi madre debe estar esperándolas. —Les hago un ademán para que entren, ellas entran a la casa, les digo vayan a la cocina y yo me vuelvo a ir a la sala de televisión.
Al rato veo que esa tal chica ¿Gia? creo que se llama, se sienta a mi lado, y su mirada es muy oscura, ¿qué le sucede?
—Hola —me dice con una sonrisa y aletea sus pestañas.
Me está coqueteando. ¡Ja! Tengo dueña así que no pierdas el tiempo le digo mentalmente.
—Hola.
—¿Cuántos años tienes? -—me pregunta.
—Catorce —le respondo, ¿será que no capta las indirectas?, ¿será que no se da cuenta que no quiero hablar con ella?
Parece que es una niña mimada y caprichosa de mamá.
—Qué bueno, yo también tengo la misma edad —me dice y ahí es cuando oigo el timbre de la puerta me levanto rápidamente, esta si debe ser Ana y voy camino a la puerta y veo que la chica me sigue, pero que molesta.
Abro la puerta y ahí está, mi princesa, lleva un vestido color lila que marca su perfecto cuerpo, dios está hermosa, me deja con la boca abierta.
—¡Christian! —grita y se tira en mis brazos y yo la recibo gustoso.
—Hola, nena —le digo y le doy un rápido beso en la comisura de la boca, como no hay nadie, bueno, solo Gia, pero me importa una mierda. Cuando Ana sale de mis brazos mira a Gia y se sonroja, creo que no se percató de ella—. ¿Y tú tío?
—Mmm, a él se le presento un problema, pero dijo que vendría en un rato —me dice.
—De acuerdo, ven en la cocina están todos —le digo mientras la tomo de la cintura y caminamos hacia adentro, miro a Gia y veo que tiene mala cara y a mí me dan ganas de soltar una carcajada y decirle, ves tengo dueña y nunca estaré disponible para ti, niña-caprichosa-de-mamá.
Cuando llegamos a la cocina todos voltean a mirarnos y ahí es cuando recuerdo que tengo a Ana tomada de la cintura, la suelto rápidamente y veo que ella está sonrojada, vuelvo a levantar la mirada y veo que Mia está boquiabierta, mierda, ya se dio cuenta, pero no me importa, puedo ver que la señora Elena mira mal a Ana ¿qué mierdas les pasa a esta gente?
—Buenas noches —dice Ana.
—Ana, querida, ¿cómo estás? —dice mi madre acercándose y le da un beso en la mejilla—. ¿Y tú tío?
—Muy bien, Grace, mi tío viene dentro de un rato —le dice Ana.
—Ana, mira, ella es mi amiga Elena y su hija Gia Lincoln —dice mi madre.
—Mucho gusto —le dice mi Ana y ellas solo asienten están muy serias.
Estas sí que tienen educación.
—Ven, Ana, vamos a la sala —le digo y vamos camino a la sala.
Nos sentamos en el sofá y yo le paso un brazo por el hombro.
—Christian, ¿porque esa señora y su hija me miraban mal? —me pregunta Ana.
Al parecer ella también se dio de cuenta.
—La verdad es que no lo sé, yo las vengo conociendo hoy. Creo que mi madre me anda buscando novia —le digo encogiéndome de hombros.
—¡¿Que?! Eso no, tú eres mío —me dice y yo solo sonrío, me gusta que me cele, eso se siente bien.
—Claro que sí, nena, soy completamente tuyo y de nadie más, pero recuerda que nadie lo sabe a excepción de tu tío —le digo sonriendo.
—Tienes razón —me dice y sonríe, adoro su sonrisa, nunca me cansaré de decirlo.
Me acerco a ella y la beso, la pego más a mí, y ella gime suavemente en mi boca cuando muerdo su labio inferior y eso me da acceso a su boca por completo y aprovecho a meter mi lengua.
Nos separamos de golpe cuando escucho el carraspeo de alguien y veo que están todos ahí mirándonos sorprendidos, incluyendo a Elliot y Katherine, su novia. El tío de Ana está ahí con una gran sonrisa y no se en que momento llegó, y Mia también está sonriendo. Pero la señora Elena y Gia se ven enojadas.
—¡Así que Ana es tu novia! —grita Mia de la emoción y corre a abrazarnos los dos.
—¿Eso es verdad? —pregunta mi madre sorprendida.
—Sí, madre, Ana es mi novia —le digo seguro de mí mismo y ella también viene a abrazarnos.
—¿Por qué no nos habías dicho nada? —pregunta mi madre en tono de reproche.
—Porque no nos había dado tiempo —le digo y luego pasa el resto de la familia a abrazarnos y felicitarnos por nuestra relación.
—Con razón estabas con esa estúpida sonrisa todo el día —dice Elliot sonriendo.
—Cállate, Lelliot —le mascullo.
Luego de un par de horas anuncian que la cena está servida, y nos vamos hacia el comedor y todos nos sentamos, Ana se sienta a mi lado y la cena transcurre normal, mis padres hablan con Albert y con la señora Elena y nosotros estamos callados, yo solo miro a Ana, es que es muy hermosa y es mía.
No me canso de mirarla.
Ya cuando Ana se va me despido de ella.
—Adiós, nena, que tengas buenas noches y que sueñes conmigo, nos vemos mañana en el colegio —le digo y ella sonríe.
—Adiós, Christian, sueña también conmigo.
Oh, nena, eso tenlo por seguro, me acerco a ella y la beso.
Luego de eso se va, yo me despido de todos y me voy a mi habitación con una gran sonrisa, mis padres y hermanos aceptaron de maravilla a Ana y eso me pone feliz.
Cuando entro a mi habitación me voy al baño me ducho, me lavo los dientes, me pongo mis bóxers y me acuesto y caigo en un profundo sueño, y sueño con mi hermosa princesa de ojos azules.
