Siete días
Capitulo 10
Decisión
-Aquí moriremos los dos.
Al escuchar esto la pelirroja inevitablemente aparto a Jellal de ella.
-¿Dices los dos? ¿Juntos? –estaba incrédula.
-Si...
-¿Estas siendo serio?
-Ya lo debes de saber, no tienes necesidad de preguntar –él camino un poco hacia el acantilado.
-Necesito preguntar muchas cosas acerca de esto.
-Oh, ya veo, perdón si voy enserio –Jellal le sonrió a la chica.
Ella cerró los ojos y se abalanzo a los brazos del chico.
-Gracias…
El chico la abrazó fuertemente, no la quería soltar por nada del mundo. Entonces poco a poco ambos caminaron hacia el final del acantilado y luego simplemente se dejaron caer.
En un abrir y cerrar de ojos ellos nuevamente estaban en esa área blanca vacía y una luz los hizo volver a donde estaban anteriormente como si nunca hubiesen saltado para poner fin a sus existencias.
-0-0-
Caminaron de regreso a su hogar agarrados de las manos, ella cabizbaja y el en silencio.
-Parece que no vamos a morir hasta que sea el último día. –Comentó Jellal.
-Eso parece. –Respondió Erza.
Ambos apretaban más sus manos.
-Debemos de tomar una decisión-La pelirroja mostraba una cara triste.
-Pensemos en esto después de haber comido, volver a la vida me ha dado hambre.
-Ya veo –Sonrió la chica -¿y que deseas comer?
-0-0-
Ambos habían llegado a casa, luego de comprar unos cuantos ingredientes para su cena, en el transcurso Jellal le propuso que se bañasen juntos, cosa que Erza acepto y ahora están ambos en la bañera.
Jellal estaba enfrente de ella y ella estaba parcialmente sumergida en el agua.
-Creo que debería ser la que muriera, Tienes una familia Jellal. –Comenzó hablar Erza.
-Deja de hablar de eso, además esto me pone en desventaja. Esto es un problema personal de los dos, así que dejemos de hablar de mi familia.
-Entiendo.
-Yo soy un humano patético que no pudo hacer nada después de entrar a una universidad de arte, yo debo de ser el que muera.
-Eso no es cierto, tienes talento –Erza se levantó y se acercó al chico –Yo realmente amo tus pinturas.
-Vale, está bien –Jellal también se levantó y se acercó a la chica para besarla –¿Te parece que lo hagamos?
-Tontito, primero debo de hacer la cena.
-0-0-
Erza fregaba los platos, mientras esbozaba una gran sonrisa en su rostro.
-Gracias por la cena, fue realmente deliciosa.
-No fue nada.
Jellal se acercó por detrás de la chica y la abrazó.
-Te ves muy feliz –le plantó un beso en la mejilla.
-Cualquier chica se pondría feliz si hace comida para la persona que ama y dice que estuvo realmente deliciosa.
Jellal imprimió más fuerza en su abrazo.
-Oye, sal de aquí no me dejas terminar de fregar.
Jellal haciéndole caso a Erza salió de la cocina y fue directamente a la habitación, se sentó en la cama y su semblante cambio a uno serio.
-Quizas lo mejor es morir –junto sus manos y apoyo su barbilla en ellas –La única cosa que podemos hacer es decidir quién morirá mañana, no se nos permite matarnos entre nosotros hasta entonces.
¿Y que pasa si no decidimos quien de los dos muera? ¿Acaso elegirán al azar?
En la cocina Erza podía sentir esos sentimientos de inquietud de Jellal.
No tiene sentido pensar en una pregunta de la cual no se tiene respuesta, pero lo sabremos mañana.
Miró a la nada y en su mente empezaron a recordar cosas, más que nada a Erza y todo lo que le había dicho hasta ese entonces.
Recordó cuando fueron a visitar la tumba de los padres de ella y como esta le dijo que su vida tenía más peso y que ella no valía nada, recordó lo de recién en la bañera, cuando ella dijo que sus dibujos le gustaban, luego recordó las palabras de ella cuando dijo que no quería que el muriese ya que para ella seria peor que la misma muerte.
Erza en esos momentos entraba en la habitación, notaba como Jellal estaba pensativo y un sentimiento de alegría con un poco de melancolía le invadía a ella.
-¿Qué sucede? Veo que te sientes algo raro. Es una sensación de alegría muy triste, es complicado.
-Yo… ya decidí lo que hay que hacer…
-Entonces, ¿Que haremos?-Preguntó la pelirroja
-Debes de morir… -contestó Jellal
-¿Eh? –la respuesta la tomo totalmente por sorpresa –¿Cómo puedes decir eso y sentirte así al mismo tiempo?
-Yo he imaginado tu futuro cuando yo muriese, tendrías que vivir en un minúsculo apartamento sola, tendrías que salir a comprar sola, comer sola. Llorarías cada noche pensando en mí. –Jellal aclaro un poco su garganta y miró a los ojos a la chica –Pensé que el que pudieses vivir feliz, pero fallando en el amor que difícilmente has dejado atrás.
-Jellal…
-Pero yo viviré, no puedo permitir que pases por eso.
Erza por unos segundos lo meditó y después cerró los ojos tomó un poco de aire.
-Es difícil de creer hablando tan sencillamente acerca de mi muerte, pero estamos conectados así que te creo.
-Erza…
-Lo siento, no parece que pueda ser tan fuerte como tú.
-Está bien, solo déjame el resto a mí.
-Gracias, gracias por dejarme morir.
Continuara.
