La historia de "lobo" es mía, y los personajes le pertenecen a Masashi kishimoto.

Aviso: para los que leyeron "Fotografías para una mujer rara", y se quedaron con ganas de más, les diré que gracias por sus reviews, y sí, solo por ustedes continuaré con el fic.

Saludos. Y los mejores deseos.


Rachel: lo siento si me tarde mucho (en mi defensa le cayó un virus a mi compu, y perdí mis historias), no te preocupes, todos los proyectos que inicio los termino. Es mi regla.

Nancyclaudine: Muchas gracias por tu review, y nuevamente perdona por la tradanza.

Joxa: Muchos saludos, continuaré escribiendo, al fin tengo mi compu.

Mika san: saludos ;)

Namiroku: lo siento muchísimo por la tardanza, mi compu estaba descompuesta, y después me la entregaron sin mi respaldo de escritos (casi me da el ataque) y tuve que escribir desde cero. Saludos

Cinlayj2: saludos, perdón por la tardanza.


Lobo

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Capítulo 7: El clan

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Se sentía diferente, además de las cosas obvias que había cambiado en su cuerpo, después de estar a solas con Sasuke por tres días en una cueva, y sin ropa.

Sasuke también estaba diferente, más afectivo, no le permitía apartarse de su lado, tomándola de la mano, o abrazándola por los hombros la mantenía a su alcance, y cada que podía colocaba su rostro en su cuello aspirando su olor, y la besaba.

Su deseo por estar unida a él en todos los sentidos era desconcertante. La necesidad de su presencia intelectual, y emocionalmente era mucho mayor, incluso temía ponerse a analizarlo.

El alimento fue lo menos preocupante, ya que él cazaba "literalmente" animalitos del bosque lleno de nieve, que a ella le parecieron bastante apetitosos aun sin cocinar –cosa que la sobresalto y le llevo un buen rato superar –a pesar de su nueva situación Sasuke los cocinaba en fuego, para no exigirle al cuerpo de Sakura acelerar los cambios.

-Estas cambiando, sigues siendo una mestiza, pero vas a tener algunas transformaciones internas, todas las hembras los tienen después del emparejamiento –recordó lo que Sasuke le dijo –te mordí la primera vez –le aseguró mostrándole la marca sobre su pecho, ella ni siquiera lo recordaba ¿Cómo había llegado aquella cicatriz ahí? – eso hará que cambie tu olor a causa de mi saliva mezclándose con tu sangre, serás menos atrayente para los demás de nuestra raza.

-¿Para todos…? –preguntó ella vergonzosamente.

-Excepto para mí. Vas a volverme loco solo de verte – declaró muy intensamente, estremeciéndola por completo – y si te huelo demasiado, será peor, voy a necesitar tomarte enseguida –a ella no le molestó nada la idea, hasta que él le explicó mejor –eres mi compañera y no va a importar el lugar, o la hora en que nos encontremos. Por eso, al llegar a la ciudad, no trates de tentarme Sakura o no sé de lo que soy capaz.

Con esa simple advertencia ya era una tentación portarse mal.

Se sonrojó solo de recordar lo que hicieron juntos, y se sintió lasciva por desear más. Ella nunca fue así antes, en su mente ni siquiera tenía antojos sexuales, o fantasías preconcebidas. Ahora de repente era todo completamente diferente, era casi como una necesidad estar entre sus brazos y se hallaba deseando al pelinegro, con demasiado fuerza, cada cierto tiempo.

Pero sumado a eso, la sensación de su propio organismo se le hacía ajena, como si su cuerpo no le perteneciera.

Algo le paso, que la transformó, sacando algo a la superficie, el instinto que llevaba guardado profundamente, aferrado en la sangre trataba de dominarla.

Se percataba de la presencia de animales en el prado nevado tan solo con aspirar la brisa, aun sin verlos podía sentir su presencia en los troncos, las cuevas y las pequeñas hendiduras, cuando cruzaban el bosque nevado se vio disfrutando las bajas temperaturas cuando hace una semana todavía odiaba pasar frío, mismo que dejó de ser una molestia para su físico, y estaba consiente de prácticamente todo lo vivo que la rodeaba; cada olor, y cada sonido la atraían. Era maravilloso, o por lo menos eso pensó hasta que llegaron a la civilización y abandonaron las llanuras. Estar entre tantas personas nunca le irritó tanto como en esa ocasión, los aromas la enajenaban al punto de darle mareos, las personas no dejaban de hablar por todas partes; los murmullos, las emociones, las enfermedades, e inclusive las adicciones eran tan claras como un mapa: todo se volvió un completó caos en su cerebro, quería salir corriendo al solitario pueblo, con su bosque cubierto de nieve.

Sasuke la tuvo que tranquilizar varias veces, ayudándola a concentrarse en una sola cosa, por lo general en él, ya que estaban estrechamente conectados.

Al contrario de lo que Sakura deseaba, tuvieron que hacer unas paradas para comprarle ropa femenina, algo que no se le cayera como las prendas del moreno que traía puestas, y buscar un atuendo que fuera cómodo pero que le quedara correctamente.

Y lo que más la descontroló fue el ansia de sangre que la invadía, cada que una mujer miraba a Sasuke coquetamente y con deseo, ella solo deseaba arrancarle las entrañas. La fetidez del deseo de algunas mujeres por su compañero la ponía enferma de ira. Seguramente habría matado a un par de ellas en el camino, pero él se las arreglaba para tranquilizarla, o distraerla con sus deliciosos besos, o las sensuales caricias, repartidas al ser llevarla a una calle solitaria.

Él parecía tener igualmente algunos problemas, ocasionalmente uno que otro sujeto humano le lanzaba miradas lujuriosas o trataba de llamar su atención, pero Sasuke no tenía más que mirarlos con intenciones mortales, los ojos cargados de frialdad depredadora y envolverla en sus brazos, para que cualquiera de ellos se alejara rápidamente. Y en cuanto a los were-lobos, se cruzaron con unos cuantos por el camino –ahora, tenuemente era capaz de distinguirlos- sin embargo ninguno de ellos se vio interesado ni remotamente en ella. Más bien era lo opuesto, bajaban el rostro cuando pasaban o miraban a otro lado premeditadamente.

Era casi gracioso.

Abordar finalmente, el tren eléctrico que los llevaría a Tokyo, fue una experiencia agridulce. Sasuke consiguió buenos lugares, y prácticamente nadie estaba viajando por las bajas temperaturas de la temporada, en el mismo vagón iba solo un señor de mediana edad y ellos, eso le dio gran alivio a ella, al no tener que soportar todas la abrumadora experiencia, de un tren atestado de humanos, durante del viaje; pero poco después surgió un problema muy difícil de soportar...

Todo iba bien hasta que inesperadamente, el hambre sexual se despertó palpable y fuerte en Sakura. El aroma de Sasuke llegó a sus fosas nasales como un golpe, su pulso se aceleró inmediatamente, la boca se le seco por el fuerte deseo de desnudarse, y a él. Y para empeorar su situación, no estaban solos, y ella estaba muy humedecida. Se vio demasiado abochornada de haberse convertido en una adicta al sexo.

Se mordió varias veces el labio, por las molestias físicas, y procurando desviar su atención al dolor auto infringido.

Volteó a observar a Sasuke de reojo algunas veces, quien la abrazaba en ese momento, y cada que lo hacía, él lucia muy normal, serio como siempre. Sintió demasiada envidia de él y frustración por sí misma, claramente no estaba como ella de necesitada, y afectada por su cercanía. Así decidió estar muy callada y soportar todo lo que fuera posible, era nuevo tener que pedir ese tipo de atención y era insoportable la vergüenza. Aunque su cuerpo estaba hipersensible en todos lados, y el calor interno se le había disparado, guardó un silencio incómodo.

Casi una hora después, los ronquidos del otro pasajero se oyeron contantes, y odiosamente fuertes a lo largo del aquel espacio. Sin aviso Sasuke se puso de pie, fuera del asiento ,y le ofreció la mano mirándola con intensidad. Todos sus sentidos femeninos se aceleraron de anticipación, e igualmente de recelo.

-¿Qu-que pa –pasa Sasuke-kun? –preguntó para estar de segura de que era lo que él planeaba. Ella era atrevida con muchas cosas, era fácil conseguir nuevos empleos, o investigar de algún tema para aprender algo nuevo, defender a pacientes, compañeros o niños; o enriquecer su desempeño en sus trabajos con sus preguntas atrevidas. Ahora se lamentaba por no estar más interesada en aprender sobre la sexualidad y relaciones de pareja.

-El aroma de tu deseo lleva una eternidad volviéndome loco y burlándose de mí, Sakura – dijo con voz áspera, sin vacilaciones volvió a ofrécele su mano para ponerla de pie –Ven aquí amor. Tenemos que solucionar ese problema pronto –su tono se convirtió en un susurro invitador imposible de rechazar. Antes de razonarlo coloco su mano más pequeña, sobre la de él.

Tomados de la mano llegaron a la puerta del baño de aquel vagón eléctrico, Sasuke la abrió para dejarla pasar, y ella, como llevada por un hechizo entro al pequeño lugar seguida por el moreno.

Cuando su ojos se encontraron de nuevo, la mirada de él, era una ávida de impaciencia, con salvajismo se abalanzó a su boca, sus deliciosos labios exploraron los de ella, acariciándola con la lengua. Acorralada contra la puerta del baño, sus cuerpos se reunieron como imanes, sin dejar distancia entre ellos, dándole mucho placer sentir cada parte varonil, y fuerte amoldándose a su anhelante cuerpo. Mientras las besada y mimaba su pechos, ella introdujo sus dedos debajo de la ropa masculina, para delinear una vez más su fuerte abdomen, y más abajo. Estaba excitada, abrumada por la hermosa visión que era tener a ese hombre completamente descontrolado por ella, solo quería a Sasuke ya, y no le importó estar minutos después semi desnuda, sus jeans y su ropa interior quedaron olvidados en el suelo, y su blusa y sudadera estaba completamente abierta mostrando sus pecho, pero nada de eso tuvo importancia una vez que él se ajustó en ella, y dio un golpe, tras otro mientras ella se aferraba a sus anchos hombros, hasta que estuvieron completos de éxtasis.

Estaba más que agradecida por que él tomara la iniciativa, y se prometió algún día dar ella el primer paso.

-te lo dije –le recordó aun estando unidos y jadeantes, con sus piernas rodeándolo –poco falto para acerté mía enfrente de ese sujeto –gruñó las palabras y le dio un beso lento–lo único que me detuvo fue, que tendría que matarlo por oír tus dulces gemidos y mirar tu cuerpo desnudo… Eres tan hermosa – era imposible no sonrojarse ante sus declaraciones posesivas, que la llamaran demente, pero le causaban mucha alegría sus palabras.

-Es bueno que no lo mataras – dijo Sakura con buen humor, y también le regalo un beso corto – me siento… muy bien –después de aquel encuentro el tranquilamente le ayudo a colocarse la ropa, la resguardo bien en su abrigo, él solo necesitaba arreglarse muy poco en comparación.

Él, la mantuvo junto a sí, el resto del camino, llevándola de la mano y enseñándole a enfocarse en una sola cosa para que sus sentidos no la pusieran incontrolable, o nerviosa.

Suspiro de alivio cuando llegaron al hogar de Sasuke y se dio cuenta de inmediato de esa acción, lo miro arrepentía, porque no era su casa y estaba actuando como si lo fuera. Se corazón se apretó por los ojos negros que no abandonaban los suyos, hasta que una ligera sonrisa curvo los labios de él.

-Si Sakura, es nuestra casa… si todavía quieres quedarte – declaró él mirándola afectuosamente, no queriendo mostrar su aprensión a lo que ella iba a decir, sin conseguirlo–pero si prefieres irte te advierto que te encontraré –prometió con mucha seriedad -y te haré tantas veces el amor, que no podrás volver a levantarte de mi cama – dijo con amenazante lujuria. Se vio tentada a huir para comprobar sus palabras, pero lo dejó como un plan posterior, cuando no estuviera tan cansada.

Tal vez después esa idea sería excelente, en ese momento estaba más que agotada. Sin embargo feliz.

Sakura sonrió, emocionada y conmovida por los fuertes deseos de Sasuke para que se quedara. No sabía que decir, entendía que esta vez, la propuesta de quedarse no era temporal, sino permanente. No estaría sola de nuevo, todo en ella gritaba de alegría. Las lágrimas se agruparon en sus ojos, y la sonrisa se plató en su cara.

-Si me soportas, me quedo – le respondió con tono trémulo a causa de la emociones – Te amo… - lo envolvió del cuello sin poder controlar más las palabras que se repetían en todo su ser cada que lo veía, o escuchaba. Él la envolvió con sus brazos fuertemente y la llevo dentro, ya deseándola de nuevo.

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Lo amaba.

Era imposible no estar lleno de satisfacción por ello.

Era un milagro escucharlo de sus labios rosados, porque entendía muy bien el deseo, los instintos, pero nunca pensó entender el amor. Aun no creía estar muy seguro de hacerlo. Actualmente, con Sakura durmiendo apaciblemente con él, le mostraba que decirlo también era parte manifestar amor, comprendía un poco el concepto; quería protegerla, compartir todo lo que sabía con ella, y más importante, deseaba aprender todo de ella.

Hacer una familia con niños, sería más adelante… aunque probablemente ya estaba en camino.

Su hijo

Ante ese recordatorio, su sentido protector lo agobió, lanzándole en cara que esa misma semana debía ir a buscar a su hermano, y retar al actual beta para recuperar el puesto.

Sakura ya no atraería más la atención de traidores indeseables por un tiempo, su aroma ya había cambiado por completo; pero aún existía en algún lugar, alguien que la quería tanto como para pagarle a más de ocho grandes, y entrenados weres para obtenerla. Y si estaba embarazada, seguramente el malnacido estaría más que encantado del paquete dos por uno, bebe y madre.

Apretó los dientes de frustración. Estar sin manada nunca fue un tema delicado antes.

Los rumores se escuchaban por todos lados en lo bajo de la sociedad de transformistas. Los secuestros, y venta como esclavas, de mujeres humanas, y de otras especies por igual. El trato sórdido y brutal para esos inocentes seres. Personalmente el siempre pensó que era eso, nada más que rumores; actualmente, era imposible negar que todo era cierto. La insistencia con la que buscaban a Sakura era sorprendente, por no decir enferma.

Él iba a eliminar al sujeto, y de paso a todo el que se interpusiera.

-¿A dónde vamos? -pidió saber exasperada. Sasuke pensó que era una tontería esperar más tiempo para enfrentar a su hermano, y justo al día siguiente interrumpió la búsqueda "secreta" de trabajo que hacia Sakura, y la llevo al centro comercial más próximo – No necesito ropa nueva, yo puedo conseguirla sola –le repitió por cuarta vez desde que entraron en la zona de prendas femeninas.

Él Solo atino a sonreír dominante.

-Estar emparejados para los were, implica lo mismo que estar casados –le señalo con autosuficiencia a la testaruda mujer –lo cual significa que todo lo que tengo, es de los dos – y aún no le mencionaba que esa misma tarde estarían entrando a la casa principal de los Uchiha, y que irían a presentarle a su cuñado- ¿vas a despreciar un regalo de tu esposo?- ella hizo una mueca de molestia, Sasuke sabedor que trataba de ganar la discusión con métodos sucios, y ella también.

-¡Bien! –Respondió de mala gana, arrebatándole el elegante vestido de gasa cortó, era de un verde esmeralda que él pensó le quedaría perfecto a la peli rosa –pensé que no te importaba la moda –refunfuño desde el otro lado de la cortina.

-No me importa –le contesto con calma, pero entrar a la casa Uchiha implicaba tener que comportarse y verse como gente, o weres lobo con seguridad y poder. Estaban los ancianos, que se regían demasiado por los instintos, a los cuales había que intimidar, o ganar su respeto; y los que eran de la generación nueva, que eran jóvenes a partir de la edad de Itachi, hasta el más tierno, gracias a su convivencia actual y extensa con humanos, parecían tan humanos como cualquiera –pero a mi hermano y a ellos, si les importa – murmuro para sí mismo.

-¿Qué dices? – pregunto ella a lo que acababa de decir.

-Nada – respondió inmediatamente – ¿estás lista? Déjame verte– pidió apremiante, instándola a que saliera.

-De acuerdo, ya voy – como una niña tímida salió del probador, y él quedó muy complacido por lo que veía - ¿y cómo me veo, Te… gusta? -Sabía que era una mujer no acostumbrada a la ropa cara, o arreglarse mucho, pero era hermosa –Se ve raro ¿Verdad? -El vestido resalta sus ojos y su palidez haciéndola ver increíble, como una ninfa; ante la bella visión, y el delicioso aroma de su compañera, tuvo que apretar los dientes, emitiendo un bajo gruñido de protesta por no hacerla suya de inmediato. De no ser porque tenían prisa la tomaría en el probador.

-No, estás estupenda – un sonrojo se posó en las mejillas femeninas. Sasuke se preguntó si algún día dejaría de verlo, era un aspecto que le mostraba continuamente la inocencia de su compañera.

Pasaron un poco más buscando accesorios para Sakura, una muy breve visita al salón y finalmente la ropa para él. Distrayéndola con un paseo por la ciudad, aunque iba aun algo temerosa de ser atacada nuevamente; sin embargo él dudaba que fuera así, ya que su aroma era más similar al de su propio cuerpo, y lanzó una advertencia explicita con la muerte de todos esos sarnosos desertores.

Trató de hacer lo posible para que estuviera tranquila, no quería preocuparla contándole lo que pensaba hacer, por lo general lanzar un reto al beta de una manada, principalmente a una con tanta influencia como los Uchiha, era cuestión de conmoción, solo se hacía en casos extremos, y en la antigüedad inclusive estas peleas eran a muerte. En este caso no sería así, desde que su hermano cambio eso a partir del inicio de su mando, pero sin duda tendría que utilizar toda su habilidad, y la violencia estaría muy presente.

A partir su necesaria partida, de aquella cueva –misma que lamento infinitamente- le explicó diversos aspectos culturales del mundo de lo were lobo a Sakura. Iniciando por los entrenamientos de autocontrol, la caza, y finalmente el combate, a los más jóvenes. Que las mujeres eran protegidas rigurosamente, y su cuidado estaba organizado bajo normas estrictas de confianza, y entrega personal. También le explicó varias cosas más, incluyendo los desafíos a un miembro de la manada, mientras más alto era el rango del otro sujeto, más era la seriedad del caso, más la posibilidad de morir, y finalmente ganarse a los subordinados, en "teoría", se daban por sentado para quien ganaba. Pero en cuestión de la parte más antigua de su familia, las cosas eran más complicadas que eso.

Madara, y los que le seguían, eran su primera preocupación en cuestión de seguridad para su mujer. Pero eso lo arreglaría sobre la marcha, ahora lo primero era llegar a Itachi y solicitar el desafío.

-¿Dónde estamos Sasuke-kun? –pregunto suspicazmente, mientras una ceja rosa se arqueaba interrogante.

-En la casa principal de clan were-lobo más antiguo de Japón –dijo sinceramente, y la respuesta pareció sobresaltarla – los Uchiha… mi familia.

-Pe –pero yo pensé…

-¿Qué estaban internados en un bosque, y que vivían cazando animales y escondiéndose de los humanos? – la corto con su retórica burlona, porque claro que ella pensó algo como eso. La contestación fue, una adorable e irritada Sakura, completamente roja y con el ceño fruncido - Quédate a mi lado todo el tiempo –pidió cambiando de tema, a la vez que hacía sonar el aro metálico contra la enorme puerta de madera. La residencia era del mismo tipo en el que Sasuke vivía, solo que el tamaño era cuantitativamente más grande, ya que alojaba a muchos ahí.

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-¡¿Sasuke dono?! - un hombre mayor, con características similares a las de su compañero, los recibió con sorpresa -¿qu –que ha –hace usted aquí? –y seguidamente paso su mirada en Sakura, y de regreso a Sasuke.

-Solicito ver a Itachi –contestó sin vacilar, su mirada inalterable.

El individuo que los recibió no contestó nada, bajando la cabeza se quitó de en medio, y les cedió el paso.

Las miradas curiosa no se hicieron esperar, todos en esa casa tradicional, eran weres –con su nueva habilidad era fácil saberlo – unas cuantas mujeres iban saliendo, y cada una llevaba un acompañante masculino, todos les miraron, algunos murmuraron y a otros Sasuke les hizo un saludos asintiendo la cabeza.

Cuando escuchó la puerta, cerrarse tras de ellos, se sintió aturdida.

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Como verán este capítulo es un poco más corto, pero es solo en esta ocasión, porque ya era justo y necesario publicar.

GENTE LINDA, NO REVISE ERRORES DE DEDO, PERO LO HARÉ DESPUÉS, COMO LO HE IDO HACIENDO EN CAPÍTULOS ANTERIORES.

MUCHOS SALUDOS Y buena semana.