Capítulo IX

Hoy cumplían la primera semana de casados cual marido y mujer. Era el septimo amanecer que compartían como esposos, una pareja que aprendió y seguía aprendiendo el verdadero significado del amor. Algunos pensarían que durante estos siete días matrimoniales todo ha sido miel sobre ojuelas, pero se equivocan. Ciertamente han vivido mañanas cálidas, atardeceres románticos y noches apasionadas, mas no todo resultó ser un cuento de hadas para Kurosaki Ichigo, no desde que Ogichi se manifestó justo en su noche de bodas. La sola idea y el recuerdo de volver a ser manipulado por su inner hollow lo preocupaba significativamente. No permitiría que su parte dark regresara para quedarse, además no tenía sentido pues él ya no era un shinigami ¿cierto? Entonces ¿Cuál era el motivo para que volviera después de cinco largos años? ¿Existiría alguna razón para ese extraño acontecimiento? ¿Y por qué justo tuvo que ocurrir esa noche? La noche en la cual perdió su virginidad.

Ambos pelinaranjas yacían cómodos sobre la cama. Las cortinas de la habitación impedían el paso absoluto a los fuertes rayos de sol. Orihime fue la primera en moverse cual niña, estirando los brazos para despertar y así sentarse a contemplar a su esposo mientras éste aún dormía. Ciertamente su característico ceño fruncido nunca desaparecía pues seguía presente incluso cuando él dormía plácidamente. La ojigris gustaba de sus facciones y de su forma de ser, jamás se cansaría de tener a Ichigo, tal y como es, para ella sola.

- Ichigo es muy apuesto - susurró y no pudo evitar sonrojarse, lo cual le era costumbre desde niña.

Giró el rostro en dirección a la ventana y caminó para abrir las largas cortinas. De pronto siente cómo la toman de la cintura y logra estremecerse completa.

- No hay necesidad para estar avergonzada, Orihime - habló mientras sonreía de lado - Saber que pienses que soy apuesto me alegra. Además para mí tú eres la mujer más bella - la lebantó del mentón y selló sus labios con un dulce beso matutino.

- Buenos días, Ichigo.

Orihime preparó un desayuno delicioso pues consideraba éste un día importante. Sus habilidades culinarias continuaban sorprendiendo al paladar de Ichigo pues ahora eran dignos de una experta, lo cual era lógico ya que estaba a tan sólo un semestre de acabar la carrera de Gastronomía. Pronto terminaría la universidad de manera exitosa obteniendo su merecido diploma.

Después del desayuno, quizás tardío, ella comenzó a fregar los trastes e Ichigo a alistarse pues aparentemente iba a salir.

- Voy a la tienda de Urahara - avisó el joven abriendo la puerta.

- Cuidate - dijo serenamente viendolo partir.

Ella no era ninguna tonta. Algo que había aprendido a ciencia cierta era que Ichigo jamás comentaba sus problemas o preocupaciones, y ahora ella presentía que algo fastidiaba a su esposo pero prefería guardar silencio hasta que él recaude la confianza necesaria para decirselo abiertamente.

Por otro lado, él también sabía que Orihime sospechaba, sin embargo, esto no podía ser revelado tan facilmente. Tenía que hablar con Urahara sobre el tema para saber cómo demonios apareció su inner hollow hace siete noches.

Cuando llegó a la tienda fue recibido por Jinta y Ururu quienes hacian la limpieza semanal. Pidió hablar urgentemente con el sombrerero y ellos obedecieron sin refutar ya que ambos habían crecido y madurado a tal punto de realizar los deberes sin reclamar.

- Ichigo, que agradable sorpresa - saludó el rubio con su abanico.

- Necesito respuestas - dijo el pelinaranja haciendo un gesto molesto.

- ¿Ha pasado algo? - adoptando un semblante sobrio.

- No puedo seguir ocultando esto. Es horrible tener un secreto y no poder contarselo nisiquiera a tu propia esposa - apretó los puños sintiendo un agudo dolor en el pecho.

- No te afligas más, haré lo que esté a mi alcance para ayudarte.

- Mi inner hollow... regresó.

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- Siempre supe que Ichigo era un desconsiderado. Dejarte sola el día que cumplen una semana de casados. Cómo no lo tengo en frente para...

- Descuida Tatsuki-chan, ya no importa. Estoy segura que tiene muchas cosas en la cabeza, quizás algún problema en la universidad o...

- No lo defiendas, Orihime - llevandose una mano a la frente - Mira, hemos llegado.

El auto se detuvo en frente del gran Centro Comercial Karakura, lugar de recreamiento y diversión para grandes y chicos. Tatsuki se adelantó en pagar y ambas mejores amigas salieron del taxi para entrar al monumental lugar y así recorrer cada una de las tiendas hasta llegar a una en particular donde se vendían entradas para los próximos eventos: como películas, obras de teatro y conciertos.

- ¿Orihime? -una voz femenina logra que ambas giren sobre su eje.

- Karin-chan, Toushiro-kun - saluda sorprendida - ¿Qué hacen aquí?

- Qué ¿no es obvio? Vamos a ver una película - dice el peliblanco haciendo un ademán.

- ¿No deberías estar entrenando a Karin? - interviene su amiga.

- Tatsuki-chan.. -la ojigris intenta calmarla - Karin-chan ¿Qué película van a ver? Ya saben, para no elegir la misma y otorgarles privacidad.

La pareja de shinigamis se sonroja ante tal comentario. Su mejor amiga sólo disfruta del momento en silencio.

- Y-Yo.. supongo que una de terror - Orihime se horroriza ante la respuesta de su cuñada pero regala una sonrisa fingida y gira sobre sus talones para seguir viendo la cartelera, pero pronto choca con alguien bruscamente.

- L-Lo siento.. ¿Abarai-kun? - vuelve a abrir los ojos como platos.

- Orihime - dice el pelirojo de igual modo - Que bueno verte, etto.. ya ha pasado una semana.. Y.. ¿Cómo te ha ido?

- Un segundo ¿Por qué tan inquieto? - interrogó la pelimorado.

- ¿Quién? ¿Yo? Para nada.. - se excusa pasando su brazo derecho por detrás de su cabeza.

- Muy bien Ren.. aquí tengo las entradaaaaaa...- se asombra al ver a sus amigos ahí mismo.

- ¡Kuchiki-san! - exclama Orihime carismática - Oh ya veo, están en una cita.

- Dejavu - comenta Tatsuki mirando de reojo a Karin y Toushiro.

- Por lo visto hoy todos decidieron tener una tarde romantica - comenta la pelinaranja en tono decaído pero fingiendo entusiasmo.

- ¿Qué? ¿Dónde está Ichigo? - pregunta Rukia molesta.

- El muy tonto olvidó qué día es hoy - Tatsuki se adelantó a la respuesta que Orihime iba a dar.

- Etto.. Bueno sí pero..

- Descuida, Inoue, nosotros nos encargaremos de darle su merecido - reconfortó la pelinegra refiriendose a Renji y a ella.

- ¡Esperen! No es para tanto, sé que algo molesta a Ichigo-kun por eso ha estado actuando tan extraño ultimamente pero debo entenderlo a pesar de que no me lo haya dicho concretamente - habló la ojigris decidida.

Todos la miraron apenados pues lograron percibir la tristeza que Orihime emitía, y Tatsuki y Rukia se acercaron a abrazarla para desearle lo mejor y maldecir a Ichigo.

- Inoue, sabes que cualquier cosa cuentas con nosotros.

- No lo dudes - agregó el pelirojo.

- Gracias chicos y que disfruten su película - dijo la pelinaranja sonriendo.

- ¿Qué película elegiste, Rukia? - preguntó Renji.

- "The Unborn" - contestó erguida.

- ¿QUÉ? - exclamaron cierto par de jovenes a lo lejos.

- Nosotros también vamos a ver esa película - explicó Karin acercandose anonada.

- Malditos sean - murmuró Hitsugaya - Te dije que eligeras otra.

- No empiezes, Toushiro - renegó Karin.

- Que tierna pareja hacen - susurró Orihime a su amiga en medio de la situación crítica.

- Al parecer ambas parejas se divertiran mucho en el cine - dijo Tastuki en tono burlón después de oir la terrible coincidencia de elecciones - ¿Buscamos entradas para algún concierto?

- Claro - contestó la pelinaranja con una sonrisa de oreja a oreja.

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- ¿Sólo por eso..? - recordó logrando que sus mejillas ardieran de manera excesiva.

- Temo decir que es lo más probable - asintió Kisuke revisando los estudios que le acababa de hacer a Ichigo.

- Pero.. P-Pero esa fue la primera vez.. - trataba de razonar el pelinaranja.

- Al parecer fue más que suficiente para que Ogichi volviera a regenerarse, no olvides que Orihime también cuenta con poderes y que pudo haberte transmitido algo cuando ustedes.. -

- ¡Está bien, ya comprendí!- exclamó antes que terminara esa oración.

- Si nunca hubieran tenido relaciones sexuales, tu hollow jamás habría regresado.

- No lo puedo creer - cerrando los ojos para poder pensar mejor - Entonces.. ¿Se manifestará de nuevo?

- Eso no lo sé, pero es lo más probable y quizas en el momento menos pensado.

- ¿Eso también involucra mis poderes como shinigami? - preguntó quizás algo ansioso.

- Tampoco lo sé con certeza, pero debes estar atento ante cualquier anomalia. Después de todo, eso ha ocurrido hace tan sólo siete días según tú.

- Sí.. -dejándose caer en la silla pero pronto abre los ojos como platos y se lebanta de su asiento de un brinco - ¡Mierda! Ha pasado una semana.. la primera semana.. ¡Soy un idiota! - se lleva una mano a la frente.

- ¿Quieres decir que no recordaste que hoy se cumplía una semana desde su boda? - retomando su semblante divertido.

- Soy de lo peor.

- Momento Ichigo - escucha una voz femenina.

- Yoruichi-san - la menciona extrañado.

- Eso dejamelo a mí - le guiña un ojo mientras le regala una sonrisa felina.

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Ichigo llegó a su hogar lo más rápido que pudo esperando no ser demasiado tarde. Entró a su departamento en busca de su esposa, listo para pedir disculpas.

- Tadaima - dijo esperando la acogida de Orihime.

- A-Amor - saliendo de la cocina y encontrando a su esposo con una sorpresa entre manos.

- Son para ti - le dijo sonriendo de lado y otorgándole el precioso ramo de rosas blancas, las cuales eran sus favoritas.

- No tenías que hacerlo..- tomando el ramo con delicadeza mientras sus pupilas brillaban.

- Perdón - la interrumpre - No volverá a pasar.

La ojigris entendió su mensaje mudo y sonrió llena de vida para luego colgarse del cuello de Ichigo y abrazarlo con energía. Estaba muy feliz de escuchar esas palabras pues no hay nada mejor que escuchar a un hombre pedir perdón y admitir su error.

- Eso no es todo - se anticipó Ichigo - Ten.

- ¿Qué es? - preguntó tomándo tal sobre amarillo y lo abrió lentamente - ¿EUROPA?

- Será nuestra luna de miel - dijo acariciandole la mejilla.

- ¿Sabes que te amo?

- No más que yo.

- Ah.. lo olvidaba - recordó sacando unos tickets para enseñarselos - ¿Quieres ir a un concierto conmigo?

El pelinaranja la miró a los ojos ¿Quién podría negarle tal petición? Asintió y leyó las entradas.

- ¿ViViD? - preguntó arqueando una ceja.

- Así es, ¿no es grandioso? Tuvimos suerte en encontrar suficientes para nuestros amigos también.

- Pero.. ¿Qué es?

Orihime abrió los ojos como platos - ¿De verdad no lo sabes? - Él nego con la cabeza - Es la mejor banda de Japón.. su último éxito fue Blue, es una canción muy buena.

- De acuerdo..- resbalando una gotita de sudor por su nuca.

- Vamos, no te vas a arrepentir - le aseguró tomandolo del brazo.

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Era una noche de luna llena. Los fríos vientos molestaban a todo aquel que no haya ido correctamente abrigado al mejor evento del año. El concierto estaba a pocos minutos de dar inicio; la gente llenaba el estadio; todo era un caos en aquel lugar pues el público estaba sumamente ansioso por la actuación de esta banda del momento en este concierto inolvidable y que vivirían en ese mismo sitio.

- ¡Qué emoción! - exclamó Himawari haciendo un hurra.

- Veo que el frío no te afecta en lo absoluto - comentó Tatsuki con los ojos entre cerrados.

- Esto lo vale - dijo Rukia animada - Va a ser el mejor concierto de todos.

- Es el primer concierto al que asistes - murmuró Ichigo.

- Para tu información, en la Sociedad de Almas también existe la música - dijo Renji.

- ¿Existen radios allá? - preguntó Uryuu intrigado.

- Por supuesto.. pero está prohibido usarlas - contestó Rukia.

- Se supone que vendrán bandas invitadas - les recordó Chad leyendo su entrada.

- Así es Chado-kun - asintió Orihime - Estoy ansiosa por ver a Sacandal, me encanta Shojo S.

- Yo podré morir feliz si escucho a SPYAR cantar Last Moment - argumentó Renji.

- Pues yo deseo ver a UVERworld con D-Tecnolife - comentó Tatsuki.

- No hay nada mejor que oir a SID cantar Melody of the wild dance - la pelinegra dio su punto de vista.

- Concuerdo contigo Kuchiki-chan - acotó Himawari guiñandole un ojo.

- Ya entendí, todas son muy buenas bandas.. ahora ¿se pueden callar? Me duele la cabeza - renegó Ichigo quien hasta el momento se mantenía al margen de la situación con una chalina roja alrededor del cuello.

- Relájate, Kurosaki - pidió Uryuu acomodándose los lentes.

- Las música logrará gustarte- prometió Chad.

- Como digan - susurró el pelinaranja.

Justo en ese momento las luces del escenario se encendieron con potencia y toda la audiencia enloqueció en segundos. Ichigo intentó guardar compostura aunque empezara a sufrir un dolor de cabeza insoportable. Estaba a la espera de alguna banda cuando de pronto siente un fuerte punzón en la frente.

- Rey, la adrenhalina te llama ¿no es así?

- No comprendo ¿Qué quieres decir con eso?

- El Bosque, diez metros al norte del escenario.

- ¿Debo ir?

Pero no volvió a escucharlo.

Sin explicación aparente, él obedeció, y como todos sus amigos estaban tan embobados con el concierto no notaron su indiferente escape.

Una vez cerca del lugar, entre tantos pinos y robles, logra sentir, muy milagrosamente, una presencia muy poderosa de Menos Grandes mas no podía verlos con claridad. Además pudo sentir la presencia de Karin en forma de shinigami y un acompañante.

La pequeña Kurosaki al verlo gritó su nombre pero éste no pudo escucharla y de este modo se desconcentró en su trabajo, pues justo en esos momentos estaba peleando contra esos inmensos hollows mientras Toushiro supervisaba todo.

Él no la ayudaba pues sabía que podría lograrlo sola, aparte, este era el momento para que Karin lograra realizar su bankai; pero, pronto la situación se complicó ya que se veía rodeada de Menos a causa de su desconcentración. Hitsugaya estaba a punto de desenvainar su zanpakuto pero la pelinegra no lo dejó. Ella era como su hermano, una persona obstinada a alcanzar sus metas a como de lugar.

Su poder espiritual aumentó desenfrenadamente ya que quería acabar con todos ellos; para comprovarse a ella misma, a su hermano, a su padre, a su tan cercano instructor shinigami y al mundo entero, que podía hacer todo o más que su familia llena de shinigamis, pues las mujeres somos tan poderosas como los hombres.

Una luz dorada muy potente cegó a todos los presentes, varios destellos en el cielo nocturno alumbraron el desolado bosque; y finalmente, ella lo logró. Su bankai derrotó a todo el ejercito de Menos Grande y cayó al suelo de rodillas pues estaba verdaderamente agotada debido a la cantidad de poder espiritual que había utilizado.

Hitsugaya corrió hacia ella y la tomó entre sus brazos.

- Felicitaciones - le susurró orgulloso y con una ligera sonrisa que borró cuando sintió el acercamiento de Ichigo y los demás.

- Ichigo ¿Tú también estás aquí? - Renji y Rukia se aproximaron al lugar - Sentimos una inusual pero fuerte presencia de hollows.

El peliblanco cambió a Gigai al igual que Karin para explicarles lo sucedido.

- Así es, ellos han vuelto, en definitiva la batalla... ya comenzó - dijo Toushiro seriamente.

Todos se quedaron callados mientras sentían cómo el viento helado amenazaba con despeinarlos.

- Karin lo logró ¿cierto? - preguntó Rukia al verla dormida. El capitán de la décima asintió, Renji sonrió y miró a Ichigo quien les regaló una sonrisa sincera.

- Por cierto Ichigo ¿Cómo supiste que aquí se encontraban los hollows? - preguntó Renji consternado.

El pelinaranja miró a todos y se aclaró la garganta.

- Chicos, esos hollows no son los únicos que han regresado...mi inner hollow también lo ha hecho.

- No estoy segura si esto es o muy bueno o muy malo, pero lo hablaremos en otra ocación, por ahora debemos regresar al concierto, Inoue se puede preocupar - sugirió Rukia determinada.

- Todo tiene un porqué - le tranquilizó el pelirojo en voz baja.

- Gracias, Renji.

- Voy a llevar a Karin a su hogar para que descanse - avisó el peliblanco - No le comentaré a nadie en la Sociedad de Almas sobre tu hollow, sin embargo, debes saber que eso es de gran relebancia para todos ahora que estamos a vísperas de una gran batalla.

- Lo sé.

xOx

Era domingo en el departamento de los pelinaranjas. Todo había sido cronometrado y planeado a la perfección. Las maletas listas en la entrada los esperaban, sólo necesitaban guardar las últimas pertenencias personales para salir de viaje. Claramente dos semanas alejados de todos y todo era lo que requerían entre tanto trabajo y estrés. Ichigo aún no se había atrevido a contarle nada a Orihime, quizás prefería hacerlo después del viaje para no arruinar unos posibles días felices.

- De nuevo te lo agradezco mucho, Kuchiki-san.

- Ya te dije que no te preocupes, Inoue, ustedes diviertanse - insistía la pelinegra con una sonrisa.

- Ya la oíste Orihime, además ¿Qué otra cosa puede hacer durante dos semanas si no cuidar de nuestro hogar?

Rukia no dudó en darle un fuerte golpe en la mandíbula logrando que cayera al suelo.

- Ups Ichigo, lo siento tanto - dijo sarcásticamente - No fue mi intención.

- Maldita enana - murmuró el pelinaranja sobándose el lugar afectado.

- Bueno, supongo que eso es todo - cubriendo su cuello con una bufanda - Adiós, Kuchiki-san, nos vemos en dos semanas, te cuidas mucho por favor, te llamaremos en cuanto hayamos llegado a Europa.. - Orihime empezó a hablar y parecía nunca acabar.

- Yo también los extrañaré - decía la shinigami dándole palmaditas en la espalda mientras era cubierta por un gran abrazo de parte de su amiga.

- Adiós Rukia y gracias - se despidió Ichigo con la mano y una ligera sonrisa sincera de lado.

Ella cerró la puerta tras ellos. Dio un suspiro y giró sobre sus talones. Oyó cómo arrancaba el auto y se alejaban a gran velocidad del apartamento. Luego observó a su alrededor: un gran y acogedor apartamento para ella sola. Una pícara sonrisa adornó su rostro de pronto mientras recordaba una conversación...

- Y que ni se te ocurra hacer cochinadas en nuestro hogar.

- Sí patrón - restandole importancia a sus palabras.

- Hablo en serio, y mucho menos oses entrar a nuestra habitación - refiriendose a la de él y Orihime.

- ¡Oh, diantres! - deseando sacarlo de sus casillas.

- ¡Rukia!

- ¡Ichigo! - disfrutando de la pelea.

- A veces siento que soy yo el que tiene los 400 años y no tú. Te comportas como una niña

- La niña eres tú - susurró vengativa y exclamó el nombre de su ser especial - ¡Renji! Ya puedes entrar.

El pelirojo al estar en forma de shinigami atravesó las paredes portando aquel kimono negro que a veces lo hacía ver irresistible.

- Ya era hora - dijo dándole un beso en los labios.

- Lo sé - dijo ella mirando el horizonte.

- ¿Crées que haya sido buena idea dejar ir a Ichigo de vacaciones a pesar de que la batalla ya comenzó?

- No lo sé, Renji, pero no podemos demorarlo más.. Recuerda que él ya no es un shinigami.. no tendría sentido impedirle divertirse.

- Entiendo, pero..-

Pero de repente unos fuertes toques a la puerta los desconciertan. Primero supusieron que podría tratarse de Ichigo u Orihime que quizás se habían olvidado algo pero pronto se dieron cuenta de que no era así. Los golpes eran tales que la puerta parecía no soportar más. Ambos shinigamis se colocaron en posición de batalla y retrocediron unos pasos al notar que la puerta no tardaría en caer al suelo ¿Quién podía ser? ¿Un hollow talvez? No, imposible. Los hollows atraviesan las paredes sin contratiempos. Entonces ¿Qué era lo que llamaba a la puerta?

Y entonces la puerta del apartamento cayó al suelo estruendosamente. Grumos en el aire y la misma noche oscura fueron impedimentos para poder ver al ser que se encontraba del otro lado. No pasó mucho para que los shinigamis reconocieran al sujeto que los miraba con recelo. Abrieron la boca ligeramente en señal de asombro y apretaron los puños mientras el horror en sus caras era obvio.

- T-T-TÚ.. - Rukia lo señaló con dificultad - TÚ.. NO PUEDES.. ES IMPOSIBLE..

- ICHIGO ACABÓ CONTIGO.. ¿CÓMO PUEDES ESTAR VIVO A ESTAS ALTURAS? - se exasperó Renji.

- ¿Dijiste Ichigo? ¿Kurosaki Ichigo? ¿Dónde está ese hijo de puta? - preguntó con su carácteristico tono altanero viendolos a traves de esos ojos color azúl metálico.

Aún se creía superior y razones no le faltaban. Haber sobrevivido todos estos años mientras la Sociedad de Almas lo creía aniquilado por manos de Ichigo Kurosaki era, sin duda alguna, un triunfo para él. Sin embargo, todo este tiempo no hubo un sólo día que no lo maldiciera por su supuesta derrota y ahora estaba decidido a vengarse a como de lugar.

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Habían sido trece largas horas de vuelo y por fin habían llegado a su destino: EUROPA. Empezando por la mágica ciudad de Paris. Orihime parecía una niña pequeña al ver los hermosos monumentos como la Torre Eiffel y el Arco de Triunfo,los cuales eran alumbrados por preciosas luces doradas esa inolvidable noche. Así es, ellos habían llegado a altas horas de la noche, pero lo valía pues todo parecía sacado de un cuento de hadas y ella se sentía una princesa. El auto los llevó hasta el hotel, la pareja de esposos se bajaron del auto y entraron viendo todo a su alrededor. Claramente todo estaba escrito en frances, los adornos parecías fragiles al ser tan divinos y las áreas verdes con que contaba el hotel le daban ese detalle fundamental para que sea una exelente luna de miel.

- ¿Primera vez en Paris? - preguntó la recepcionista en un tono que resultó bastante gracioso para los pelinaranjas.

- Así es - contestó la ojigris - Siempre deseé conocer esta inigualable ciudad.

- ¿Podría saber el motivo de viaje? - volvió a preguntar la francesa.

- Luna de miel - esta vez fue Ichigo quien contestó y tomó de la mano a su esposa.

- Todo en orden - dijo ella devolviendoles sus documentos con un sello impreso - Que la pasen de maravilla y esperamos que el hotel cumpla todas sus espectativas.

- Gracias - dijeron al unisono y se encaminaron a su nueva habitación.

Al llegar, Orihime sentía que aún estaba soñando. Su dormitorio era tal y como siempre lo soñó desde niña. El ex shinigami sustituto notó la expresión en el rostro de su esposa y le dio un beso en los labios.

- ¿Todo bien? - preguntó al verla tan feliz.

- Todo bien - dijo acaramelada - Creo que daré una vuelta por el lugar, jamás había estado en un lugar tan glamoroso.

- Como gustes - la escuchó sereno y la volvió a besar.

- Nos vemos en la cena.

Orihime había salido a tomar aire al área donde se encontraban las piscinas olímpicas que ese lujoso hotel poseía. La luna iluminaba aquel espacio de manera precisa otorgándole el sosiego y la calma requerida. Ella empezó a caminar mientras inhalaba ondamente el aire puro de aquella noche. Sus largos y sedosos cabellos no tardaron en jugar con las refrescantes brisas mientras su ligero vestido rosa danzaba al compás de la soledad que tanto gozaba a veces.

Pero de pronto, ese breve momento de relajación se convirtió en todo lo contrario cuando reconoció a cierta persona que apareció al otro lado del lugar. Los recuerdos invadieron su mente en cuestión de segundos: Dolor, traición, desesperación, preocupación, eran algunos sentimientos que alguna vez sintió al lado de él.

Se quedaron en silencio debido a la estupefacción que se apoderó de la ojigris, no podía creer lo que sus pipulas observaban en ese instante; fue como un trance completo que la invadió de todo menos de tranquilidad.

- Mujer..- dijo él acercándose a ella sin demostrar expresión alguna como de costumbre.

Y entonces posó su mirada sobre el anillo que ahora adornaba el delicado dedo anular de la mujer.

To be continued..

¿Y.. me extrañaron? ¡Porque yo sí y no saben cuánto! A veces deseo dejar los libros y estar en la compu T.T

Para los que ya están en la Uni, ¿en verdad es tan agotador? Estoy a un paso de entrar y ya me cansé o.o"

Voy a postular a una universidad de Francia, ando ocupada con los papeles, la información, los estudios y weno.. ya se imaginaran como esta mi cabeza ( a punto de estallar), porfa deseenme suerte!

Y ustedes.. ¿Cuál es su canción de Bleach favorita? Así es, estoy haciendo una encuesta xD respondan!

¡Los veo luego y les mando muchos saludos! ¿Me dejan Review? ¡À bientôt! :)