Epílogo

Estoy más que enojada. Llevamos horas de carretera, cuando no debería de ser tantas. Pero hay que a ser lo que el señor Naruto diga. Estoy un poco casada, mi embarazo ya es notorio pues ya tengo casi 5 meses y para una mujer que nunca ha tenido barriga es demasiada. A veces creo que tendré trillizos, pero el en la ecografía solo aparece un bebe.

Estos meses con Naruto han sido maravilloso. Cada día lo amo más. Después que aclaramos todo y nos reconciliáramos, ha sido el mejor marido. Pero tengo que reconocer que también es muy posesivo, celoso y autoritario. No me dejo volver a trabajar, pero no puse mucha objeción pues el embarazo me tiene muy cansada, más de lo que debería. Siempre que salimos de casa, me sobre protege.

Ahora estamos de carretera. Vamos a kanoha. Hoy mis padres cumplen un año más de muertos y aunque Naruto se opuso a que viajara, al final decidió acompañarme. Una vez al año voy a visitar sus tumbas y este año no sería la excepción.

El maldito problema es que, Naruto es el que conduce y cuando digo que doble a la derecha se va por la izquierda o sigue derecho, con su escusa que el camino que sigue es más seguro. Por dios, voy a matarlo.

-Ya Hina, casi llegamos -me dijo después de un rato de silencio, pues estoy enojada, pero el muy tonto lo coje de broma. El doctor le dijo que tenía que cuidarme mucho y que estar de mal humor es normal. Pero el muy.. cogio el consejo literalmente.

-Solo espero que lleguemos antes de que sea de tarde -le digo.

-Ese no es el pueblo Hinata.

Y la verdad es que si lo era. Por fin llegamos. Y tengo mucha hambre.

Bajamos del auto, no sin antes, el bajar primero y abrir la puerta y ayudarme como si fuera minusválida.

-Tengo mucha hambre -le digo. El asiente y lo primero que asemos es entrar a un pequeño restaurante que, a pesar de tener años, no había entrado. Siempre que iba me quedaba en mi antigua casa. Nunca quise venderla. Además de que se encontraba en una zona lejos del pueblo y muy tranquila.

Naruto como era de esperarse pide ramen y yo leche, tostada y un buen pedazo de tarta de manzana que estaba muy buena.

-Es un pueblo pequeño, pero parece tranquilo.

-Si lo es. Nos quedaremos en mi antigua casa después de ir al cementerio central.

Estábamos en el coche. Pero me dio ganas de ir al baño. Aproveche que mi esposo estaba llenando el coche de combustible y entre otra vez al restaurante por el baño. Pero cuando Salía, algo llamo mi atención o más bien un brazo me detuvo.

-No lo puedo creer. Eres tu Hinata.

Esa voz. Era Sasuke. Volteé y lo vi, si era él. Un poco más viejo y acabado.

-Sasuke.. -la verdad es que no me esperaba verlo, siempre que venía trataba de no encontrarme con él.

-Estas más bella que nunca... oh... -no termino de hablar cuando miro mi barriga. -y estas embarazada.

-Pues, así es. -respondí.

-Te casaste?

-Hinata mi amor. Te estoy buscando. ¿Y tú quién eres? -pregunto la voz de Naruto.

-Naruto. Él es un viejo amigo -mire a mi antiguo novio. -Sasuke, él es mi esposo Naruto.

-Es un gusto conocerlo -dijo Sasuke dándole la mano a Naruro. Al principio creí que no le daría la de el para estrecharla por como lo miro, pero al final se la dio.

-Hina mi amor, ya podemos irnos -No me dejo ni decir nada, cuando ya estábamos de camino a su auto. Me despedí de Sasuke con la mano.

-Naruto. Ni siquiera me dejaste despedirme -le reclame.

-Para que -respondió enojado. Este si era el colmo.

-No puedes ver que un hombre se me acerque verdad.

-Si fuera cualquier hombre no importaría, pero tratándose de tu ex novio, no lo creo.

-Como sabes que era el -yo no le había dicho como era.

-Lo vi entrar al restaurante después de un rato que nosotros, y desde que te vio no te quitaba los ojos de encima, como si te conociera.

Eso no puede ser. No me había dado cuenta de su presencia hasta hace un momento.

No seguimos con el tema cuando llegamos al cementerio. Le puse flores de color blanca a las tumbas de mis padres. Dure un par de minutos rezando y pidiéndole que bendijeran mi unión con Naruto y la llegada de mi primer hijo.

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Fue un rato después de haber llegado a la casa de mis padres que hablamos del tema.

-Aun sigues enojado. Soy yo la que debería de estarlo.

-Es muy bonita la casa y muy espaciosa -la verdad es que me estaba ignorando.

-Estoy hablando de tu actitud en la estación de combustible y no me haces caso.

-Sabes. Podemos venir de vacaciones cuando nazca el beb..

-Naruto te estoy hablando -no lo deje terminar.

-Pues no me gusto como te miraba ese tipo.

-Naruto. Yo te amo. Vamos a ser padres y estas celoso por un desconocido -pues para mí, Sasuke era eso.

-Perdóname. Yo también te amo, más que mi vida y a ese bebe.

Me beso en los labios. Y lo siguiente que paso, es que me dijo que deberíamos estrenar la cama de la casa de mis padres, para reconciliarnos. No me opuse. Creo que no hay ni un día que no asemos el amor. Y con eso de que después no podremos cuando casi este pariendo y la barriga no nos dejara.

Sasuke y Sakura están fuera de nuestra vida. No hace poco le pregunte que paso con ella. Me dijo que luego de lo sucedido con nosotros, tuvo un accidente de coche, tuvo quemaduras que no fueron grave en su cuerpo y en la cara pero que se iba a recuperar. Me dijo que fue a verla, pero ella no quiso recibirlo. Lo siguiente que supe, es que se fue del país. No me alegro de lo que le paso.

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Ya había pasado un año después que di a luz y estoy más que feliz. Boruto y Himawari son unos niños con mucha energía. Pues tuve dos hijos, estaba embarazada de dos. Cuando parí a Boruto siguieron los dolores hasta darnos cuenta que faltaba nuestra pequeña niña. Yo era la que debía haberse desmayado en el momento, pero fue Naruto el que se desmayó en plena sala. Quería ver a su hijo nacer y la emoción de tener otro bebe lo desmayo.

Tayra se recuperó después de la operación y con el apoyo de Toneri siguió adelante. Comprendió que el amor que le tiene es más fuerte.

Hoy cumplen un año de vida. Boruto es rebelde como su padre y mi hermosa niña Himawari tiene mi paciencia. Aunque a veces dudo que sea tan tranquila como yo, pues de veces pelea con su hermanito por los juguetes. A ella le gusta más los de su hermano mayor y su hermano se los da. Puede ser malo con otros niños que estén cerca, pero al parecer le tiene un miedo a su hermana que Naruto y yo no comprendemos, si nuestra Hima es un ángel.

-Eres feliz conmigo y nuestros hijos Hinata -me pregunto mi esposo en mis oídos.

-Muchos -le respondí. Dándome la vuelta y besándolo.

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Al fin pude terminar con el epilogo de este libro que adapte. Espero que les haya gustado tanto a mi como al escribirlo. Espero sus comentarios..