Ya llega el partido de Sora, ostenta mucha ilusión por ganar, pero puede que pierda más que un simple partido de tenis … ¿hay que ser más conscientes de nuestras decisiones? ¿y de nuestro comportamiento?

Casi por el final, he añadido algunos fragmentos de canción, no sé, no es que quede brillante, pero tampoco hacen daño a la historia xD.

.

.

.

Juego, set y partido I

P.O.V. Sora

.

-¡He ganado 2 de los tres partidos eliminatorios! ¡Este sábado juego el tercero! ¡Qué nervios! ¡Espero poder clasificarme para el torneo nacional! Ese hecho ya sería un logro en sí … y si pudiera conseguir algún título … sé que es difícil, pero sería genial, ¿no crees?

Estaba tan ilusionada, aunque a la vez sentía que una losa recaía sobre mí, era como sentir todo el peso del mundo sobre mis hombros, no quería fallar a mi instituto, al menos deseaba llegar al torneo y allí quedar en un buen puesto. Aunque, por supuesto, intentaría darlo todo y poder ganar. ¡Sería épico!

-Por supuesto –me dijo Yamato con una amplia sonrisa, mientras deslizaba sus manos por mi cabello, para finalmente acariciar mi rostro. Sus manos eran tan sugerentes, su piel tan suave que con el mero roce sentía que estaba entre algodones. En cada caricia, Yamato me transmitía su amor, pero en su mirada había tristeza, ¿por qué? No sabía la respuesta, pero no me atrevía a buscar la respuesta.

-¿Vendrás a verme? A los otros dos no has venido … por favor, acompáñame a éste, es muy importante para mí, van a venir a animarme Taichi, Hikari, Miyako, Daisuke e incluso Takeru … no puedes faltar –le pedí reiteradamente exponiendo mi mejor cara angelical, regateando contratiempos y mostrando mi mejor sonrisa.

-¿Cómo podría negarme? –respondió, para después besarme, no tarde ni un cuarto de segundo en corresponderle. Me rodeó con sus brazos y yo hice lo propio. Cuando estaba junto a él, puedo jurar, que era como estar en mismísimo Paraíso, en realidad, estaba segura que Yamato era parte del propio Paraíso. Lo amaba tanto, que me daba miedo, con tanta intensidad que no sabría qué hacer sin él, porque él era parte de mí, era el guardián de la llave de mi corazón.

..

Abrí los ojos súbitamente, miré el reloj, eran las 5.00 a.m., demasiado temprano para levantarme, pero demasiado tarde para volver a conciliar el sueño, estaba muy intranquila, ese día debería disputar el tercer partido eliminatorio, todos los nervios los había acumulado y creo que me estaban pasando factura, me dolía todo el cuerpo, aunque es posible que el duro entrenamiento del día anterior no me ayudase demasiado. Me quedé pensando en cómo sería el partido, contra quién jugaría, cuál sería su nivel, si mi estrategia sería efectiva, cuál sería el resultado, en realidad, tenía depositadas todas mis esperanzas en mis duros entrenamientos, debía ganar, pasara lo que pasara. Estaba demasiado tensa, eso no era bueno.

Me levanté y fui a la cocina, preparé una infusión, con el deseo que pudiese aplacar mi inseguridad, mis nervios, mi incertidumbre, mi inestabilidad. Suspiré con resignación. Sonreí al pensar en Piyomon, si ella hubiese estado conmigo, todo hubiera sido diferente, porque era tal su amor hacia mí, que conseguía tirar de mi, sacarme de mis propios miedos, tal y como hizo el día que me declaré a Yamato, lo recordaba como si hubiese estado aconteciendo en aquel instante.

«Flashback»

Yo suspiraba tumbada sobre mi cama, mientras escuchaba una canción del grupo de Yamato y observaba fijamente una fotografía suya que aparecía en la revista del instituto. Él llevaba el uniforme del instituto, sin corbata, como siempre, con los dos primeros botones de la camina desaborados y con una sonrisa en su rostro. Esa sonrisa que no solía mostrar ni con los niños elegidos, pero que siempre salía a flote con sus fans, con todas aquellas chicas estúpidas que lo único que veían en él era su físico, su perfecto físico para ser un adolescente de 14 años. Las envidiaba, a todas ellas, porque podían sentir cerca a Yamato, porque se sacaban fotos con él, porque a veces se abrazaban a él, e incluso intentaban robarle un beso, porque él les dedicaba atención; ese tipo de atención que jamás había tenido conmigo y que nunca tendría. ¿Cómo podría hacerlo? Él solamente me veía como la "madre del grupo", como una digielegida más, no tenía interés alguno en mí. Normalmente nos veíamos muy poco, pues pese a estar en la misma clase, Yamato no solía comer con Taichi ni conmigo, siempre estaba con los chicos de su grupo, o rodeado de chicas, o huyendo de ellas, reí ante ese último pensamiento. Realmente creía que aquellas chicas era imbéciles y superficiales, pero hubiera dado cualquier cosa por ser una de ellas … A veces, quisiera pedirle a Yamato que se sacara una foto conmigo o que me firmara un autógrafo, pero no soy capaz, ya que una vez lo intenté y se lo tomó a broma.

Quería que cantase para mí, quería que me sonriese a mí, necesitaba que me quisiera tanto como yo le quería a él, pero era altamente improbable, mejor dicho, IMPOSIBLE, que Yamato correspondiese mis sentimientos. Había chicas tan hermosas que querían estar con él, chicas finas, delicadas, ¿cómo sería posible que se fijase en mí? Lágrimas salieron solas, sin pedir permiso ni autorización, a dar un paseo por mi rostro, cayendo sobre mi almohada.

-¡SOORAAAA! –gritó Piyomon, haciendo que me quitase los auriculares y limpiase mis lágrimas - ¿qué te pasa? ¿por qué lloras?

-Nada –dije tratando de disimular, pero no sirvió mi mentira, mi ave rosada me conocía muy bien, además, no es que supiese fingir …

-¿Es por mí? ¿He hecho algo que te haya molestado? –dijo en un mar de angustia.

Aquella pregunta me dolió, Piyomon pensaba que lloraba por su culpa, pero nada más lejos de la realidad, ¿cómo confesar que era por él, por el dueño de aquellos ojos color zafiro?

-Yamato … -susurré.

-¿Te ha hecho algo? –bufó muy molesta mi compañera digital – se va a enterar, me da igual que Gabumon se moleste conmigo, pero cuando lo vea pienso hacerle mi ataque más letal, le picotearé.

-No no … no me ha hecho nada – musité – es que … le quiero …

-Ah – dijo Piyomon – pero eso no es malo, ¿no? También quieres a tus padres, a Taichi y lo demás, ¿no?

Mis mejillas se volvieron rojas con intensidad:

-Es que … bueno, hay una clase de amor que es como … bueno, de pareja … en fin … el que sienten mis padres el uno por el otro …

-¡Ah! Ellos se besan y cuando tu padre está aquí duermen juntos, ¿no? Y gracias a ellos, naciste, ¿no? –dijo con ilusión mi ave rosa, sin saber que a cada palabra mi corazón se aceleraba y mi respiración se agitaba. Me encontré imaginándome a Yamato y a mí misma juntos, abrazados, formando un hogar y ello provocó que la sangre se acumulase en mis mejillas consiguiendo un fuerte brillo carmesí. Sin embargo, al ver de soslayo la fotografía de Yamato mi felicidad se esfumó.

-Yamato … él … no quiere de esa forma –sentencié con un profundo deje de tristeza.

-¿Te lo ha dicho? –preguntó Piyomon.

-Mmm, esto … bueno, no con palabras, pero estoy segura que es así.

-¿Por qué? –preguntó Piyomon, sí que era insistente mi digimon.

-Bueno, porque hay muchas chicas que quieren a Yamato como pareja … tiene demasiado en donde elegir …

-Pero eso no tienen nada que ver, ¿no?

"Eso no tiene nada que ver" … ¿cómo que no? ¿De verdad no era importante el hecho que cientos de chicas lo acosaran? ¿él podría escogerme? No era posible … ¿o sí?

-Diselo, Sora –apremió mi ave rosada.

-¿Eh? –pregunté con cara de circunstancias.

-Hoy es su concierto, ¿verdad? Donde va a cantar, ¿no?

-No … hoy habrá demasiadas chicas … demasiadas admiradoras suyas –dije casi en un susurro.

-¡Mejor! –exclamó Piyomon con entusiasmo – Así sabrás si te prefiere a cualquier de ellas, es buena idea, ¿a qué sí, Sora?

-Bueno … mmmm … -yo quería saber sus sentimientos, y casi sin saberlo, Piyomon había infundido en mi alma la determinación de confesarle a Yamato el secreto que había guardado mi corazón durante varios meses – creo que es una buena idea …

Piyomon dio un salto de alegría y me abrazó, yo sonreí, sentía miedo, pero esta vez se lo diría, por fin podría decirlo y dejaría de retumbar la inseguridad, no sabía cuál sería su respuesta, pero al menos no me arrepentiría de no haberlo intentado, en el amor hay que arriesgar.

«Fin del Flashback»

-Piyomon … hoy me esforzaré, sé que tú me estás animando, aunque estés lejos, tu amor me da fuerzas, gracias por estar conmigo –susurré tan bajo que apenas yo misma pude oír mis palabras.

El pabellón de deportes donde se disputaba el encuentro era enorme. El vestuario también lo era, estaba con la capitana del club de tenis, ella trataba de darme los mejores consejos, las más efectivas estrategias. Mencionaron por megafonía que salieran a la pista las representantes de ambos institutos. Miyahara-san me deseo suerte mientras palmeaba mi hombro. Respiré lentamente y salí a la pista. Mi contrincante era una joven muy guapa, realmente me sorprendí, pero su mirada era inexpresiva, sus ojos amberinos se posaron en mí y sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo. Volví a respirar profundamente y solté el aire lentamente. Era un partido importante, debía esforzarme, aunque la capitana me había comentado que no bajase la guardia, que aunque mi rival pareciese plena de quietud, en realidad tenía mucho nivel. Todo iría bien, eso era lo que me decía a mí misma para convencerme de ello, el factor psicológico es de alta relevancia.

Pese a toda la confianza, desde el comienzo del partido ella fue superior, manejaba la raqueta como si fuese una pluma, pero golpeaba la pelota con ella con fuerza y disciplina, con control, como si todo hubiese sido calculado, apenas pude marcar algunos puntos. Mientras que mi rival sumaba puntos que crecían hasta convertirse en juegos y éstos florecían en sets. Era desesperante, llegó un punto en que deseé tirar la raqueta y salir corriendo, pero no lo hice, debía seguir luchando por ganar, lo intenté con todas mis fuerzas. Sin embargo, todos mis intentos fueron inútiles. Me sentía estúpida, por muchos motivos, pero sobre todo por haber llegado a pensar que mi nivel en el tenis era bueno; puede que fuese aceptable para partidos en el club, o a nivel metropolitano, pero no a escala nacional, era demasiado. Para empeorar aún más la situación, la otra competidora tenía una expresión fría, pero era palpable su concentración, ella seguía atacando, no daba tregua, quería rematar el partido cuanto antes. Aquel último golpe con su raqueta terminó con cualquier esperanza:

-¡Juego, set y partido para el instituto Susukino! – gritó el árbitro. Suspiré con amargura y me dejé caer, con la cabeza gacha permanecía, no quería ver a nadie, no después de ese desastre. Sentí como la otra tenista se acercaba lentamente a mí, así que levante la cabeza para mirarla, ella sonreía, tenía su mano extendida hacia mí y me dijo en el tono más dulce posible:

-¡Gran partido, Takenouchi-san!

¿Gran partido? ¿Se estaba riendo de mí? ¡Lo había hecho fatal! Había sido un auténtico desastre … ¿Se mofaba de mí? … un momento … ¿Esa voz? Era aquella chica … Kumiko … no había forma de que pudiere olvidar aquella voz que me quemó el alma desde que la escuché a través del móvil de Yamato. No sé qué me pasó, me enfadé muchísimo y al incorporarme le di una bofetada. Sabía que estaba mal, entendía que lo que había hecho empeoraba todo, porque habría quedado ante todos como una agresiva o algo por el estilo. Salí corriendo, no quería saber nada, solamente alejarme de todo. Me encerré en una de las cabinas del vestuario femenino, lloré silenciosamente, no quería aceptar que había fallado, que no podría disputar el Torneo, que había fallado a mi capitana y al resto del equipo, por no decir que seguramente recibiría alguna mofa de muchas "estudiantes" del instituto, cualquier excusa era buena para que intentaran dar un comentario hiriente.

No podía dejar de pensar en aquella chica, Kurumisawa, ¿qué tenía que ser tan cruel el destino conmigo? ¿No era suficiente con haber perdido un partido de alta relevancia? Pues parecía que no, que el azar quería burlarse aún si cabía más de mí haciendo que me derrotase ella, quien despertaba en mí mis mayores temores. Era tonta, ¿cómo había sido capaz de golpearla? ¿El instituto sería sancionado? ¿Vetado de cara a las siguientes competiciones? ¿Me abrirían un expediente en el instituto? Respiré profundamente, intentando calmarme, recuperar la tranquilidad.

-¡Sora! – eran las voces de Hikari y Miyako, ellas me buscaban, se notaba preocupación en el tono de sus voces, así que salí de la cabina. Me preguntaron cómo estaba, qué había pasado con la otra tenista. Me mordí el labio, no quería hablar de nada, ellas parecieron ver mi estado reflejado en mis actos, porque de pronto sentí como ambas de abrazaban:

-¡Eres la mejor, Sora! –grito Miyako.

-No pasa nada, Sora. Todos estamos contigo –dijo la dulce Hikari.

Sonreí, me sentía afortunada de tener personas a mi alrededor que me apreciasen, que me quisiesen, que se preocupasen por mi estado. Gracias fue la única palabra que salió de mis labios, pero en ella iban adheridos mis sentimientos hacia ellas.

-¡Takenouchi! –me llamó Miyahara-san, yo agaché la cabeza - ¿se puede saber por qué le has dado un guantazo a tu rival?

-¿Van a tomar medidas los organizadores del torneo? –pregunté con un hilo de voz.

-No, por suerte y por la generosidad de la chica a la que has pegado, Sora. Ella ha sido quien ha insistido en que no se tomen medidas, tenemos suerte, el instituto, tú y yo, porque nos habríamos metido en un buen lío. ¿Sabes quién esa chica? Es la hija de un multimillonario muy influyente, con una llamada de su padre el instituto habría recibido una queja seria del Ministerio de Educación, lo que se traduciría en un importante detrimento de dinero, ¿no lo entiendes? ¿Cómo se te ocurre hacer algo así? Mira, puede que te dijera algo muy serio, sino no le habrías pegado, pero aún así, hay que tener temple.

Encima, aquella chica era una niña pija, una niña de papá, consiguiendo todo lo que quiere, a quien quiere, y encima, debía estar agradecida por su "ayuda", algo sacaría a cambio, no creo que lo hubiese hecho por pura bondad.

-¿Sora? –volvió a hablarme Miyahara-san – será mejor que te vayas ya a casa, el lunes quiero que vengas a hablar conmigo al club, ¿vale?

Yo simplemente asentí, después se marchó. Hikari, Miyako y yo salimos de los vestuarios, allí, casi en la entrada estaban Davis, Takeru y Taichi. Los tres me preguntaron como estaba, yo intenté quitarle paja al asunto, Davis dijo algo, pero realmente no lo estaba escuchando, buscaba desesperadamente con la mirada a Yamato.

Como si hubiese leído el pensamiento Taichi habló:

-Yamato creo que está fuera …

No lo pensé ni un segundo y salí corriendo hacia el exterior, miraba a todos lados, pero lo encontraba. Me paré en seco al divisarlo, estaba con ella, con Kurumisawa, estaban hablando, de pronto aquella chica se acercó más a él y le abrazó, pensé que Yamato la apartaría, pero no lo hizo. Se quedó quieto, pasados unos segundos correspondió su abrazo. No lo entendía, continué avanzando y cuando estuve lo bastante cerca la escuché decir "yo … también te quiero mucho". ¿También? ¿Entonces Yamato le había dicho antes que la quería? ¿querer en qué sentido? Era obvio, tan obvio como que yo era una crédula sin remedio. Me sentí profundamente decepcionada. ¿Desde cuándo Yamato se estaba riendo de mí? ¿Era eso posible? ¿Yamato me había mentido? ¿Mi Yamato? ¿Ese chico que me había demostrado su amor desde el primer día de relación, pese a los altos y bajos? La verdad dolía demasiado.

Who's that girl?Where's she from?
No, she can't be the one, that you want, that has stolen my world,
It's not real, it's not right.

-¡Me alegro que ella te quiera! –dije con ironía e impotencia - ¡Porque vas a tener que conformarte con su amor! … ¡Lo nuestro SE ACABÓ! –no pude evitar llorar, me sentía como una niña pequeña, débil, desprotegida y lo peor era que no podía acudir a sus abrazos, no podía refugiarme entre los seguros brazos de Yamato porque él había abrazado a otra unos segundos antes. No … definitivamente no podía buscar su protección.

Yamato se acercó con cautela a mí, vi la intención de explicarse en sus ojos, ¿qué quería decirme? "Lo siento, Sora, ella es mucho mejor, ganas partidos, tú no" o tal vez "Kumiko sí está a mi altura" o quizás "Perdóname, pero estoy con ella". No podía soportarlo, no quería escuchar sus mentiras, ni sus falsas excusas. No pensé, simplemente, le intenté abofetear varias veces, él intentó sujetarme, pero yo no paraba de forcejear:

-¿Cómo me has hecho esto? ¿Cómo has podido? Me habías dicho que habías cortado cualquier contacto con ella, pero te encuentro aquí, abrazado a ella en medio de la calle mientras ella te profesa amor … por eso … por ella … ¡te odio!

-Estábamos abrazados porque nos hemos reconciliado, Sora … solo nos une una fuerte y verdadera amistad, pero no hay nada de lo que imaginas … mi amor …

¿Ese era su motivo? ¿Reconciliación? ¿Eran amigos de nuevo? ¿Qué concepto de amor tenía Yamato? Esa chica no era su amiga. Aquella chica estaba enamorada de Yamato, no había más que observarla, por eso había jugado a ese extremo en el partido, ¿estaba celosa de mí? No … ¿cómo podría?

-¡No me llames mi amor! ¡no estamos juntos nunca más! ¡No voy a volver a creerte! –grité lo más fuerte que pude, no me importaba que estuviésemos en un lugar público, intentaba que esas ideas le entrasen en la cabeza a Yamato, aunque también intentaba asimilarlas yo misma.

-Sora, tienes que escucharme … -dijo en un hilo de voz, parecía que le costase hablar, era normal, ¿es que tenía pensado reírse de mí mucho más tiempo? ¿o es que estaba pensando una excusa más coherente?

-¿Para qué? -le dije poniendo cara de asco, no soportaba esa situación, iba a explotar de un momento a otro.

-Para nada –añadió Kumiko – no te está escuchando con el corazón, por eso, digas lo que digas, solamente aumentarás su indignación y su furia, incluso su odio …

Seems like everything's the same, around me,
When I look again and everything has changed,
I'm not dreaming so I don't know why she's everywhere I wanna be,
By the way,who's that girl living my life?

¿Cómo se atrevía a meterse en esto? ¿Encima que todo era por su culpa? Yamato también tenía la culpa, pero ella no se quedaba atrás, no sabía que me estaba pasando, estaba muy alterada. No podía soportar imaginar cuántas veces había estado entre los brazos de Yamato, cuántas veces lo habría besado, cuántas veces ellos habrían … no podía ni imaginarlo siquiera.

-¡Cállate! ¡Eres una zorra! –me acerqué a ella, creo que quise golpearla de nuevo, estaba fuera de mis casillas, pero ella me sujetó de las muñecas, casi no podía moverme.

-No vas a volverme a poner la mano encima – señaló en un tono calmado, tanto que podía considerarse como un tono claramente amenazador – y si vuelves a intentarlo, olvidaré qué significas para Yamato y te golpearé hasta que me canse.

Ella me liberó del agarre, Yamato intentó rodearme con sus brazos, lo que más quería era sentir la calidez de su piel, su aroma, pero no podía permitirlo, no después de verlo abrazado a otra, así que rechacé su acercamiento:

-¡No me toques! ¿Crees que soy tan estúpida como para seguir confiando en ti? Claro, conmigo no tenías suficiente, claro que no, …yo no era suficiente para ti, significaba tan poco que me rechazaste y yo como una tonta pensando que querías respetarme, que actuabas respetuosamente, pero no era así. ¡Ya te acostabas con ésta! ¿Te daba asco? – continué llorando, sé que estaba montando una escena, pero sentía como una muñeca rota, viva, pero sin estarlo, era como si mi corazón hubiese dejado de latir, pero aún así permaneciese viva, entre la vida y la muerte, vivir sin hacerlo, morir sin llegar a perecer. Era una sensación profundamente agónica.

-¡Sora! ¡No es cierto! No tenemos nada, nunca hemos hecho nada de eso, ¡por Dios! –dijo Yamato con una voz quebrada.

-¡Cállate! ¡No pienso dejar que vueltas a reírte de mí!

No quería escucharle, me había obcecado en una idea y no dejaría que me convenciera de lo contrario sin que me demostrase que estaba equivocada. Lo peor era que estaba convencida que no había explicación posible y eso me consumía en demasía.

Taichi y los demás habían venido en nuestra búsqueda, todos al verme me miraron con preocupación y lanzaron una mirada acusadora a Yamato. Me sentí mal, no quería que ellos se involucraran. Además, no quería que Taichi se lanzara a pegarle a Yamato, era demasiado impulsivo.

-Sora, ¿qué ha pasado? –cuestionó Taichi, su tono desprendía gran preocupación, miraba a Yamato como si fuese un desconocido peligroso.

-¡Nada! Solamente que mi vida es una puta mierda. He perdido un partido importante para mi instituto, he fallado y tendré que dejar el club de tenis que tanto me gusta … -dije tratando de evitar el rumbo de la conversación.

-¿Sora? –volvió a preguntar Taichi, pero no le respondí, solamente pude llorar.

Como suponía, Taichi intentó pegarle a Yamato, y digo "intentó", porque aquella chica sujetó a Taichi, como si fuera lo más fácil del mundo, realmente era fuerte, aunque de su aspecto físico se dedujera que era delicada como una pluma.

-No te metas en esto.

-¿Quién te crees que eres? –bramó Taichi con coraje.

-¿Y tú? –preguntó desafiante Kumiko – No es Yamato quien necesita un par de galletas para espabilar, tu amiga está en plan paranoica total.

¿Paranoica yo? ¿Cómo se atrevía? ¿Quién era ella para decir tal cosa? ¿se sentía con derecho a opinar lo que quisiese?

Taichi intentó rebatir tal afirmación para defenderme, pero yo no le dejé:

-¿Paranoica? ¿Quieres decir que descubro que mi novio se está acostando con una pérfida superficial y que debo fingir que no pasa nada? ¡Escúchame! No voy a repetirlo otra vez, estoy cansada de las mentiras de este imbécil, si tanto lo quieres para ti. Me alegro no haberme acostado con él, está sucio … sucio después de haberte tocado – miré a Yamato y no sé cuántas cosas hirientes expulsé, estaba fuera de sí, estaba teniendo una rabieta porque no podía alejar a aquella chica de Yamato, porque no podía evitar que él la prefiriese – todo el amor que sentía hacia ti está muerto, solo te despreció, eres un idiota. No me extraña que tu madre te haya ignorado durante tantos años y tu padre, el hombre prefiere estar en el trabajo, incluso cuando tiene tiempo libre en vez de pasarlo contigo … jodes a toda la gente que te ha querido …

Taichi me sujetaba, intentando calmar mis nervios, Mikayo y los demás se mantenían en un discreto segundo plano. Yamato me miraba, con tristeza. ¿Me tenía lástima? Ese era lo último que podía soportar. ¿Por eso no se atrevía a decirme nada? ¿No quería hacerme daño por eso? ¿No me amaba tanto como yo a él? ¿Cuándo le había perdido? ¿En qué momento se había alejado su corazón del mío? Le vi llorar, de una forma silenciosa, diría que en perfecta armonía. Sin embargo, sus lágrimas me hicieron sentir peor, definitivamente, sentía lástima, por eso lloraba, ¿se suponía que si lloraba debía perdonarlo todo? ¿olvidarlo todo? ¿quería que me apartase de su vida como novia, pero que siguiéramos siendo amigos? Típico de él, conservar la amistad, me dolía tanto perderle que estaba ciega, estaba fuera de mí.

¡Paf, paf! Sentí como mi mejilla izquierda se tornaba roja con intensidad y un dolor intenso anidaba en esa parte de mi rostro, Kurumisawa me había golpeado, la miré y … ¿lágrimas? Estaba llorando, parecía muy alterada:

-¡Eres una imbécil! ¡Tienes un chico que te ama de verdad! ¡Que se haría el harakiri antes de tocar a otra! ¡Que viviría atormentado solamente por sentirse confundido! Y tú, ¿así le devuelves todo el amor que te profesa? Cualquier mujer querría a alguien como él, fiel en sus convicciones, respetuoso al máximo con su pareja, amigo verdadero. Me da igual que estés paranoica, pero no voy a dejar que digas una mentira de esa clase. Yamato nunca me ha tocado, ni siquiera nos hemos besado. Para él sólo … soy su amiga, su mejor amiga. No tiene ojos para nadie que no seas tú, lleva tu nombre grabado en su corazón … ¿y cuál es tu respuesta? ¿te has dado cuenta todo lo que le has dicho? No has confiado en él, no lo has escuchado, no has valorado su respuesta, te has dejado guiar por tu irracionalidad. ¡Eres de lo peor!

Comencé a procesar toda la información. ¿Era posible que todo lo que había dicho fuera cierto? Mi mente fue aclarándose lentamente, Yamato era demasiado sensible para expresar abiertamente lo que sentía su corazón, pero si no me amase no habría permitido que siguiésemos juntos … ¿De verdad había sido tan estúpida? ¿Cómo le había dicho todas esas cosas lacerantes? ¿Cómo había pensado tantas cosas de él, sin ni siquiera preguntarle primero y hablarlo? ¿Desde cuándo me había convertido en alguien tan insegura? ¿Desde cuándo me hundía con esa extrema facilidad? Poco a poco fui comprendiendo la situación, de mis labios salió un "Oh Dios, ¿qué he hecho?". Me acerqué rápidamente a Yamato y sin pensarlo le abracé fuertemente, como si ese abrazo me diese el aire que me faltaba, como si fuera mi salvación eterna. Le pedí mil y una veces que me perdona. Sentí sus brazos rodeándome y me sentí feliz, fui tan ingenua al pensar que todo iba a resultar sencillo, era imposible, después de la escena que había montado, después de mi comportamiento en los últimos meses. Era sencillamente inaceptable.

-No, Sora … ya no … no hay excusa … habría entendido que estuvieses molesta, que malinterpretases la situación, pero no en la forma que lo has hecho … no sé quién eres ni donde está aquella Sora comprensiva que siempre escuchaba antes de juzgar … esto se ha acabado. No hay marcha atrás.

Intenté que cambiase de parecer, nos alejamos un poco de los demás, lo suficientes para no ser oídos, traté que me diese una nueva oportunidad, pero él seguía firme:

-No te convengo, Sora –me dijo inspirando profundamente.

-No seas ridículo –le dije enfadada, pero creo que mi voz no adquirió un tono molesto, sino de súplica, tenía la garganta tan seca que apenas podía pronunciar una palabra en tono sólido.

-No te hago bien, siempre sufres si alguna chica se me acerca, no confías en mí … lo de antes ha sido muy descorazonador –repuso con tristeza.

-Siento mucho la escena que he montado, no volverá a pasar, te lo juro.

-No va a ocurrir de nuevo porque lo nuestro ha terminado, Sora. Esta vez es complemente definitivo e irrevocable –pronunció las palabras en un tono frío y de forma concisa, mientras me sostenía la mirada. Yo aún estaba asimilando aquella situación, aquello que yo misma había provocado. Le hice una pregunta, cuya respuesta podía llevarme a las puertas de la esperanza o a las mazmorras de la desesperanza.

-¿Yamato, … tú … no … me quieres?

-No.

Su respuesta fue cortante, pronunciada con quietud, pero con la suficiente fortaleza para notar su seguridad, la seguridad en su respuesta. Le miré tratando de reconocer alguna grieta de debilidad, algún gesto en su rostro, algún halo en su mirada que lo delatasen, que me hiciesen pensar que estaba mintiendo. No era posible que Yamato hubiese dejado de amarme, ¿o sí? Yamato me devolvió la mirada, una mirada llena de frialdad, como si hubiese vuelto a ser aquel niño solitario de once años.

-Ah … -susurré. Aún no asimilaba su respuesta. Estaba demasiado aturdida como para entenderlo.

-Yo te he querido, pero lo que ha pasado hoy ha sido el detonante, me he dado cuenta que tengo que cambiar mi vida, no puedo seguir cargando con el peso de conocer si te enfadarás o no por cualquier acción. Eres demasiado inestable. Me he cansado de intentar ser otra persona, de complacerte en todo, incluso en cosas en las que no estaba de acuerdo. Debería haber parado esta situación antes, desde el comienzo, he permitido que esto llegase demasiado lejos y estoy muy arrepentido.

-¿Te arrepientes de lo nuestro? … No digas eso, por favor, no … -dije en un tono suplicante, realmente sonaba patética.

Yamato me atisbó profundamente, volvía a portar su máscara de frialdad, no podía saber qué pensamientos rondaban su mente. Había levantado una barrera que me alejaba de él inexorablemente. Iba a rebatirle. No me rendiría. Escalaría montañas por recurar su confianza de nuevo, cualquier cosa ... Sin embargo, lo siguiente que afirmó me dejó petrificada:

-No me convienes, Sora.

No había dudas en decir aquello, y ante eso, no tenía defensa. Siempre había creído que Yamato era demasiado bueno como para estar conmigo, que tenía mejores opciones. Supongo que ya había encontrado a esa persona. ¿Por qué tendría que estar conmigo si puede tener a su lado a una chica más guapa, más talentosa, respetuosa y cuerda que yo? Él no la había mencionada en ningún momento, pero para mí era evidente.

Ante tal realidad, ante tal verdad solamente me quedaba una opción, dejar de ser un estorbo para él, le dejé ir, era lo único que podía hacer, no tenía más alternativas. Me alejé de él con el alma rota, con el cuerpo entumecido y la mente embotada. Me agarré al brazo de Taichi y le dije que volviésemos a casa, intentando sonar lo más entera posible. Taichi y yo tomamos un camino distinto, que el resto.

Yo mantenía la mirada fija en el suelo y en silencio. Taichi tampoco decía nada, supongo que sabía que nada de lo que dijese podía cambiar mi dolor. Un poco antes de llegar a mi casa, pasamos por un parque cercano, un lugar donde Yamato y yo había estado muchas veces y mi máscara de serenidad se rompió, lloré … Taichi me agarró con cuidado, casi pierdo el equilibrio. Me miró a los ojos con gran preocupación:

-Soy una imbécil … le he perdido.

-No digas eso, es que está enfadado, ya verás que en unos días lo verá todo diferente …

-No … nada va a ser diferente … porque ya … no … no me quiere … me lo ha dicho …

-Sora, yo …

-Lo siento Taichi, no quiero ir a casa, quiero quedarme un poco más aquí …

No podía casi ni dar un paso, no tenía fuerzas, no quería tenerlas, quería estar en ese lugar que me ayudaba a evocar recuerdos de Yamato. Solamente era capaz de dejar caer lágrimas y más lágrimas. El amor y el sentido de la vida se habían terminado si pensaba que Yamato ya no me amaba. Puede que suene demasiado melodramático, pero así eran mis sentimientos. Mi amor por Yamato era demasiado intenso. ¿De verdad ya no me amaba? ¿De verdad le había perdido?

.

.

Definitivamente, odio las ideas que salen de mi retorcida mente TT ains, es que siempre se me vienen partes positivas al pensamiento, pero para llegar a ellas, primero hay que escalar por paredes rocosas. Espero que en pocos capítulos vuelva la felicidad (y que dure) [eso ha sido un leve spoiler, no? xD].

Esta vez he puesto primero el punto de vista de Sora, creo que encaja mejor, porque en el punto de vista de Yamato se verán determinados detalles y aspecto que revelan más de la situación, que dejan claro determinados puntos que desde el punto de Sora no han sido vividos y que evidentemente ella ignora, por lo que puede que haya sacado conclusiones precipitadas y erróneas. No todo es lo que parece (¿otro mini spolier?)

Nos vemos en el próximo. Gracias a todos/as por vuestros comentarios.