Edit. 01/08/2019. Pequeñas correcciones y última vez que edito esto, cualquier error que se me haya escapado (sea la ortografía o en sí la coherencia de la historia), bueno, soy una simple mortal, además de que algunas historias son del 2014-2016 y mi poca experiencia en escribir en ese entonces obviamente se refleja.
Disclaimer: Diabolik Lovers no me pertenece a mí sino a Rejet—para fortuna de todos—.
Advertencias generales: Posible OoC [Fuera de personaje], Genderbend, Shonen-ai [Hombre X Hombre], Shoujo-ai [Mujer X Mujer], Incesto, historias cortas e independientes.
Aclaraciones por capítulo: Genderbend [¡MujerReiji!] y Fluff. Si, lo sé, es una viñeta (otra vez me pase de 500 palabras...), no sé si salió muy de pareja, pero al menos lo intente.
Pareja: Yuma/FemReiji.
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Palabras: 701.
—Eleanor es agradable, sería bueno que Reiji fuera más como ella.
Así había iniciado su conversación, con una mención inocente de su hermana mayor para terminar por convertirse en una charla enfocada en Reiji Sakamaki.
Edgar no conocía más que lo básico sobre la familia de Shu, y era solo información que su amigo soltaba en descuidos, sin embargo él no tenía nada que reprocharle, Edgar sabía que Shu lo visitaba para huir de su agobiante vida y disfrutar de instantes sencillos como comunes, por eso mismo trataba de no ser tan curioso.
Él no tenía prisa alguna, podía esperar hasta que el otro sintiera que era el momento de contarle más sobre sí mismo, después de todo eso era ser amigos ¿cierto?
—Reiji es tu hermana ¿no? —preguntó, Shu contesto con un bajo: «sí». El humano dudo sobre si debía continuar—, ¿no te llevas bien con ella? —Si Shu se veía incomodo cambiaría de tema, por mucho que quisiera saber sobre la tal Reiji.
—Es… complicado —Acepto la respuesta y espero por que el otro se armara de valor. El rubio se veía ansioso, como todas aquellas ocasiones en que llegaba a por él, para hablar y hablar sin darle un respiro o dejarlo digerir las palabras—. Reiji es muy orgullosa y terca, también muy obsesiva con mis responsabilidades, más que hermana parece mi segunda madre —Se lamentó Shu, sentándose y cubriendo su rostro con sus manos, Edgar rió por lo bajo.
—Bueno, así son las hermanas —Shu bufó dando fin al tema, sin saber que había despertado en Edgar un gran interés.
[…]
Después de aquella tarde, Edgar se encontró pensando en Reiji, en cómo sería ella físicamente y si es que era en verdad una mandona, ¿tendría un parecido con Shu? ¿Tendría algún tic cuando estuviera nerviosa? ¿Sería habladora o tímida? ¿Tal vez femenina o no? ¿Cuáles serían sus pasatiempos? ¿Qué le gustaría?
Para su mala o buena fortuna, su curiosidad fue saciada a la semana siguiente.
— ¿Quién eres? —cuestiono mientras miraba a la extraña, era más baja que él, tenía el entrecejo fruncido y portaba ropas que solo un rico tendría.
— ¿Dónde está Shu? —dijo con autoridad y de brazos cruzados, lucía impaciente, los lentes que portaba la hacían ver más grande de lo que realmente era.
—Oye, no has respondido —Edgar avanzo hasta donde ella estaba, hasta quedar separados por un escaso metro. No le agradó aquella actitud, tampoco que la otra lo viera como si fuera alguien insignificante—. ¿Quién eres niña? ¿Y por qué buscas a Shu?
—Reiji Sakamaki —contesto. Sus ojos rosas se volvieron más fríos al salir de los labios de Edgar la palabra «niña». Edgar no entendió su reacción, ¡era más joven que él, claro que era una niña! No había nada por lo cual ofenderse—. Soy su hermana menor.
Parpadeó varias veces incrédulo por su «buena» suerte, la vio con detalle y sonrió, así que ella era Reiji.
—Hubieras empezado por eso —Reiji retrocedió, por un segundo se mostró insegura, tal vez porque no esperaba que él fuera agradable con ella, a Edgar le recordó al gato callejero y arisco que a veces paseaba por su casa—. Llegas algo tarde, Shu se ha ido hace como diez minutos.
—Oh —Ella frunció más el ceño y cerró con fuerza sus manos, se veía como si estuviera a punto de golpear algo o gritar.
Tal parecía que Reiji después de todo si era orgullosa, mandona, y como buena mocosa, detestaba cuando las cosas no salían como ella quería.
Y aun con todo eso, Edgar pensó que si ella sonriera se vería realmente mejor, más linda.
La hermana de Shu no dijo más, solo dio la vuelta para regresar a casa.
—Nos vemos después —Le dijo antes de que ella comenzara a caminar.
—No, no lo haremos —Edgar iba a replicar a tales palabras bruscas, pero Reiji ya había dado varios pasos lejos de él.
— ¿Qué le pasa? —mascullo mientras miraba como la figura bajita se perdía en la distancia.
A Edgar solían caerle mal esa clase de gente borde y creída, sin embargo, con sorpresa notó que su interés por Reiji persistía.
Tal vez sonsacaría a Shu para que le dijera más sobre ella.
¡Gracias por leer!
