¡Por fin por aquí! Siento haber actualizado tan tarde, pero estoy en mi último año de bachillerato y ha sido bastante estresante, sobre todo cuando tienes problemas con el Trabajo de Recerca, te puntuan mal y te tratan de tonta. Ahora ya he acabado, aunque oficialmente no estaré de vacacinoes hasta el 12 de junio cuando se acabe la Selectividad =_= Bueno, es mi la recta final...Como estaba bastante estresada, me he puesto a escribir y me ha ido muy bien, la verdad^^ Ya tenía ganas, sinceramente.

Este capítulo va para todos los que me leeis y para aquellos que están igual que yo, ya sea estresados por los estudios o el trabajo ^^ Y gracias Silhermar por el review donde me recuerdas de actualizar la historia.

Lo que está escrito en cursiva son pensamientos, y lo que está en negrita es el flashback.


Reacciones en el otro bando

La Navidad para muchos es un hecho realmente bonito, pero para otros, es una perdición. Albus Dumbledore siempre exponía los motivos y las cosas positivas para celebrar una fiesta por esas fechas. Durante todo el año mostraba una cara sonriente a cualquiera que le mirase y su rostro casi nunca se enfadaba. Eso siempre fuera de las paredes de su despacho. Dentro, era otra cosa y sobre todo cuando se encontraba solo.

El director del colegio Hogwarts de magia y hechicería, horas previas a la comida de Navidad, que se haría con los pocos alumnos que se habían quedado allí, estaba hecho una furia. Para que su magia se descontrolase, tenía que estar muy enfadado como en esos momentos.

Las cosas se le habían ido de las manos, Severus le había engañado a su antojo. Para Dumbledore las cosas no podían ir peor.

Con cuatro años, supo que en su familia él sería el que destacaría. Poseía una magia muy poderosa, y con tan sólo ocho años ya podía hacer magia sin varita, y podía controlar la magia de su alrededor. Entró con diez años a Hogwarts para quedarse toda la vida allí, primero como estudiante, luego como profesor y finalmente como director. Había pasado por las tres fases y siempre las cosas resultaban como él quería.

Cuando conoció a la generación de los Potter, los Black, Snape, los Lestrange, Lupin, Malfoy…sabía que algo pasaría con todos ellos. Irradiaban poder por todos los poros de su piel, unos más fuertes que otros. Los que eran fuertes serían difíciles de controlar, pero a los débiles, podría manipularlos a su antojo.

Primero manipuló a Pettigrew pues era el más fácil, luego uno a uno, fue plantando la semilla de la culpa en los corazones de los chicos. A todos sus alumnos excepto a los Slytherin. Ellos siguieron al señor Oscuro, menos dos: Severus Snape y Lucius Malfoy. El director, quiso manipular a esos dos chicos que parecían neutrales, qué irradiaban mucho poder y tenían muy buenas influencias dentro del Ministerio.

Pero no pudo, y todo por culpa de los Prince, un matrimonio que se encargó de velar por ellos dos y que los guió por el buen camino moral. Como no pudo acceder a ellos, decidió hacerlo por las malas, y nadie creería que era culpa de él, porque tenía la fachada de la bondad en la cara.

Empezó a decir rumores por todos los lugares importantes, hablando de la magia oscura. Con Severus todo fue rápido: en ningún lugar lo querían coger para estudiar o trabajar. Con Lucius y su dinero, no se pudo acceder. O eso creía. Al final consiguió que ambos se fueran al bando oscuro, si bien al principio como enemigos, luego como espías. Severus se hizo espía de Dumbledore para saber cosas de ambos bandos. Lucius, seguiría como un Mortfifago hasta la muerte y pasaría información a los Prince para ayudar.

Después de la noche de Halloween en qué murieron los Potter y el Señor Oscuro, sonrió triunfante, pues podría empezar a llevar a cabo su plan. Si dejaba al niño con unos seres que lo harían infeliz, luego, podría manipularlo con palabras de amor y cariño. Pero nunca se esperó que Severus, lo sacara de esa familia y rompiera todo el plan. Lo peor, es que se había enterado siete años tarde.

Todo se había ido por la borda. Ni siquiera había servido mucho que los Gryffindor lo atacaran, porque el niño había despertado y Severus se salía con la suya. Y los Prince también. Cuando ellos desaparecieron hacía diez años, los creía muertos, pero nunca fue así, porque siempre se protegieron, y cuidaron de Severus, de Harry y de los Malfoy.

Ésta me las pagarás Severus Snape. Tú, y todos los de tu alrededor.

Un golpe en la puerta sacó a Albus de sus pensamientos.

—Buenos días Albus, ¿podemos pasar?

—Adelante, Minerva— detrás de la profesora iba Molly Weasley—. ¿Molly, cómo va todo?

—Mal, Albus, mal. Arthur se ha ido de casa con los gemelos, y creo que se ve con Malfoy y Snape— Molly se mostraba indignada.

— ¿Cómo pueden ir las cosas tan mal, Albus?

—No lo sé, Minerva, no lo sé. El crío despertó ayer y se lo llevó Snape a su casa.

— ¿Es cierto que han aparecido los Prince?— preguntó la hasta ahora mujer Weasley.

—Sí, y pronto recuperarán su poder en la sociedad. De hecho, creo que llevan meses organizando muchos papeles y entrevistándose con gente para aparecer públicamente. Ayer, ya lo hicieron ante nosotros— Albus se acarició la barba de forma pensante, las cosas no iban bien, ni para él, ni para los que le seguían—. ¿Y Arthur ha pedido el divorcio?

—Sí, y puede hacerlo, pues como nosotros no quisimos un enlace de almas, podemos separarnos sin sufrir consecuencias—la mujer se sentó delante de Albus—. ¿Qué haremos ahora, Albus? Si el chico está protegido, nosotros no podemos acceder a él.

—Quizá nos equivocamos con que Ronald fuese su enemigo—dijo Albus.

—Ya os lo dije yo, en ocasiones, cuando un niño crece sin amor, y ve que lo atacan, se irá con gente que no le mire mal.

—Pero Minerva, ese chico no ha crecido con aquellos muggles— se levantó Molly.

—Lo sabemos ahora Molly, pero antes creíamos que sí. Si bien Tom Riddle y otra gente al crecer sin amor se volvió hosca, hay otros que no. ¿No os acordáis de Remus Lupin? Vivió en malas condiciones y con miedo hasta que conoció a Potter y Black— Minerva miró por la ventana, de nuevo nevaba.

—Sí, siempre hay casos excepcionales. ¿Por cierto que se sabe del lincántropo?

—Que yo sepa Molly, está trabajando en Alemania, pero no estoy seguro. El poder que le ejercía ya no lo tengo, y no puedo manipularlo desde que murieron los Potter y él se fue.

—Al menos Black está en Azkaban, y Peter está escondido…Si el estúpido de Black pensaba que se saldría con la suya en proteger tanto a Lupin como a los Potter, le salió todo mal— sonrió Minerva.

—No puedo creer que fuera tan fácil llevar a ese chico a prisión— dijo Molly—. Y nadie creería que Pettigrew está vivo y que está en mi casa.

—Cuando entra un nuevo ministro y encima es Bagnold* que se piensa que todo lo hacen bien, es normal que las cosas salgan así— Dumbledore se levantó de la silla y se acercó a mirar por la ventana—. Bagnold tenía ganas de hacer cosas que para los ojos de los demás fueran buenas y que su poder se alzase. Se parecía mucho a Fudge.

—Pero a Bagnold no pudiste controlarlo mucho, a diferencia de Fudge que lo tienes casi comiendo de la palma de tu mano— sonrió Molly con suficiencia.

—Por ahora.

— ¿Qué quieres decir Albus?— Minerva se sentó y se llenó una taza de té.

—Qué las cosas quizá vayan de mal en peor. Presentándose los Prince oficialmente, Fudge y el resto del Ministerio quizá siga a alguien con poder e influencias— dijo Dumbledore dejando de mirar por la ventana y volviéndose a los dos mujeres.

—Pero Albus, tú tienes más poder que ellos, ¿porque no iban a seguirte a ti?— preguntó Molly algo que creía estúpido.

—Porque a la gente con mucho poder le tienen miedo. Y yo lo tengo.

—Lo sabemos, Albus, pero no te dejes ganar por ellos— Molly mostró un gesto de desprecio. El rencor que le tenía a Snape y los suyos era muy fuerte.

— ¿Y qué harás a partir de ahora?—preguntó Minerva.

—Por ahora esperar— dijo Albus.

— ¿Te vas a dejar pisotear así como así?

—No Molly, tu sabes que la venganza se sirve mejor fría. Y a mí nadie me gana— miró el reloj mágico y se levantó—. Si quieren jugar que lo hagan, nosotros también sabemos hacerlo.

—Llevamos haciéndolo mucho tiempo. Es impresionante que la gente crea a algunos ciegamente.

—Cierto Minerva— afirmó la mujer Weasley.

—Y Albus, ¿Cuándo se reunirá de nuevo la Orden del Fénix?— preguntó Minerva.

—Creo que de momento no es necesario, sería contactar con gente que ahora mismo no creo que nos siguieran fielmente.

—Cierto, pero en algún momento las cosas deberán cambiar.

— ¿Más Minerva? Ya han cambiado bastante en pocos días— bufó Molly.

—Sí, pero si no empezamos a movernos, quizá después sea demasiado tarde.

—No lo será querida, yo me encargaré de que no lo sea— aseguró Dumbledore.

—Ahora que me acuerdo… ¿Qué habrá con mi hijo y sus amigos? Bastante gente espera que sean castigados, y muy duramente.

—Los pondré a limpiar los trofeos y ya está.

—Albus, sabes que la gente no va a querer eso— Minerva se enfadó ante las palabras de la profesora.

— ¿Estás con Potter o con tus gryffindor?

—Con los chicos, pero si vais con ese castigo, creo Albus que tu cargo de director está finalizado. No puedes ir así. Además, creo también que Ronald y los demás se pasaron. Las cosas no deben apresurarse o traerán consecuencias como las que hay— se enfadó Minerva. La mujer creía que las cosas se estaban yendo muy lejos. A los niños no se les debía maltratar, y no podía verlo, era un hecho que podía más que ella.

—Ya pensaré en el castigo en otro momento. ¿Vamos a comer?— preguntó el director.

—Yo me voy a casa, no puedo dejar mucho tiempo sola a Ginny.

— ¿Como está?

—Bien, Albus, bien, la he dejando jugando un rato. Feliz Navidad a ambos— Molly se adelantó y se fue por el pasillo para salir y aparecerse en su casa.

–Minerva— Albus le ofreció el brazo y juntos se fueron al Gran comedor.

Entraron y el director se mostró como un caballero apartándole la silla a McGonagall para que pudiera sentarse.

En la comida todo fueron sonrisas aunque por dentro hirviera de rabia. Más tarde, se retiró a su despacho e intentó contactar con algunos infiltrados que tenía en el Ministerio, pero no pudo. Faltaban horas para que todo el mundo conociera el regreso de los Prince, desgraciadamente.

Recordaba cuando el niño Potter, o mejor dicho, Prince, le dijo que no quería ser de ninguna casa.

Flashback

—Señor Potter, bienvenido a Hogwarts— el niño asintió—. Te hemos traído aquí para resolver todo esto lio que se ha montado. ¿Tú a que casa quieres ir? Aunque el sombrero haya dicho que debes hacer eso, creo yo, que querrás estar con otros chavales en una habitación y no con un adulto.

—No me importa señor— contestó Harry. Ahora Dumbledore quería manejarlo, sabiendo que si cambiaba una orden del sombrero, le podía ir mal.

—Muchacho, tú debes aprender como cualquier otro niño— insistió Dumbledore.

—Creo que de esta forma también voy a aprender, no se preocupe director— se mostró imperturbable, sin mostrar cualquier sentimiento que revelase la ira que estaba conteniendo.

— ¿Tú qué piensas Severus?— preguntó al profesor de pociones, sabiendo que este se negaría por el odio a su padre.

—Si el sombrero ha dicho que tiene posibilidades, debe ser por algo, aunque sea un Potter, puedo tenerlo como pupilo— por dentro, Severus sonreía, estaba feliz.

—Pero esto es inaudito Albus, no se puede hacer una excepción de este tipo solo porque el sombrero quiera.

—Minerva, ¿no será que estás celosa de que el chico no vaya a tu casa? Si tiene que ir a mis aposentos, muy a mi pesar— Harry intentó no reírse, siempre que su padre decía eso, era porque no sentía nada—. Irá. Creo que debería llevármelo ya, su horario es diferente a los demás estudiantes y tendrá que levantarse temprano. Potter, soy Severus Snape, a partir de ahora su Maestro— el otro asintió.

—Está bien. Harry, de nuevo bienvenido, y nos tienes aquí para lo que haga falta— Harry se levantó y siguió a su padre, quien le esperaba en la puerta.

Fin Flashback.

Tres veces más intentó poder hablar al niño para ver si podía manipularlo, sin éxito.

Flashback

En uno de los tantos pasillos de Hogwarts, Dumbledore se encontró a Harry, y con una sonrisa le pidió si podía seguirle hasta su despacho para poder hablar. Harry aceptó, con reticencia, y fue con él.

Subieron las escaleras, y al llegar el adulto le dijo a Harry que se sentara.

—Quería hablar contigo muchacho sobre el no vivir concretamente en ninguna casa. ¿Qué te parece esta experiencia?

—Muy buena, señor, ¿por qué lo pregunta?— pidió Harry mostrando un interés fingido.

—Tu caso es especial Harry— el niño escondió un gesto de enfado. Él no le había dado permiso para llamarle por su nombre—. Nunca ha sucedido algo así. Eres el primero en no vivir con otros compañeros en un mismo lugar. ¿No quieres dormir con otros de tu edad?

—Donde duermo estoy bien, señor.

— ¿Pero no te gustaría pertenecer a una casa en especial?— Harry negó—. A Gryffindor hay buenos muchachos.

Harry se le quedó mirando como si el viejo fuera estúpido. ¿Estaría bromeando, cierto? Pensó Harry. Los Gryffindor eran a excepción de pocos, los más agresivos, pues eran muy manipulables.

—En otras casas también hay gente buena.

—Pero…

—Señor— interrumpió el niño—. No va a convencerme. Ahora si me disculpa, me retiro, me estoy perdiendo la comida.

Harry desapareció escaleras abajo, y siguió su camino, sin poder oír un golpe dado con furia en la mesa.

Fin Flashback.

Las otras dos veces sucedieron muy similares.

Para quitarse la rabia que llevaba dentro, Dumbledore se apareció en el Ministerio, donde se encontraban los aurores de guardia, ya que era Navidad. Uno de ellos era Kingsley Shacklebolt, un hombre negro muy simpático y eficiente en su trabajo.

—Hola Kingsley— saludó el director con una sonrisa poco creíble.

—Hola Albus.

— ¿Estás de guardia este día?— preguntó por cortesía.

—Sí, pero tengo libre el día de fin de año.

— ¿Y ahora tienes un rato libre? Me gustaría conversar con alguien, estoy un poco aburrido siempre en Hogwarts— sonrió aún más Dumbledore.

—Claro Albus, digo que estoy en la cafetería y nos vamos— el hombre de color se fue a decirlo a sus compañeros por si había una urgencia. Luego volvió hasta el director y ambos se fueron a la cafetería. Esta era grande, de un color azul cielo y tenía mesas de diferentes tamaños; la sala era muy cómoda.

Pidieron un poco de té de menta para los dos y se sentaron al lado de una ventana.

— ¿Como han ido estos días Kingsley?

—Buenos, pero cansados, ha aparecido un grupo de ladrones que roban de la forma muggle, y al no hacer magia cuesta de localizarlos.

— ¿Pero son magos, cierto?— Albus preguntó con fingida confusión.

—Sí, claro, sino no podrían ver muchas casas mágicas, pero como no roban utilizando hechizos, algunas barreras no los detectan, pero que sólo lo hacen a la magia.

—Espero que no sea muy grave— deseó falsamente.

—No lo es, pero como todo esto ha sucedido estos días, muchos aurores están de vacaciones o en otros lugares y se dificultan las cosas— el hombre mayor asintió—. ¿Y como van las cosas por Hogwarts?

—Pues no muy bien.

— ¿Puedo saber el por qué?

—Atacaron a Harry Potter y descubrí que vive con Severus Snape. Nunca pensé que me traicionaría así— Dumbledore mostró su enfado, aunque sólo fueron unos segundos, Kingsley lo notó.

— ¿Y por qué te ha traicionado?

—Porqué él sabía que Harry debía vivir con su familia muggle y se lo llevó— de nuevo un gesto de rencor se le escapó; no podía controlar sus sentimientos tal y como se sentía en esos momentos.

—Bueno, si el niño es más feliz con él, ¿mejor, no?— preguntó Kingsley.

—Si claro, pero Harry debía estar con su familia de sangre— Dumbledore se dio cuenta que muy pocos sabían del hechizo protector que lanzó Lily Potter a su hijo antes de morir y de lo necesaria que era la sangre de la familia para renovar el hechizo—. ¿ Y qué se sabe de los Prince?

— ¿No fallecieron?

—No, se les creía desaparecidos y más tarde muertos, pero están vivos—. Comentó Albus.

—Pues por aquí nadie sabe nada.

—Qué raro, los Prince están a punto de presentarse de nuevo en la sociedad— el auror se encogió de hombros demostrando que no sabía nada.

—Pues el ministro no ha mencionado nada, y los periodistas tampoco.

—No tardarán mucho Kingsley, no tardarán mucho— Albus se acarició la barba, y su acompañante le observó—. Y cambiando de tema, ¿cómo está tu familia?

—Bien, aunque llevo unos días sin verla, además están un poco molestos porque aún no tengo pareja— ambos rieron.

—La familia siempre se involucra en las cosas del corazón.

—Cierto, Albus.

Hablaron durante un rato más y luego se despidieron cada uno por su camino.

Dumbledore se fue a su despacho, pero el auror no se fue a su lugar de trabajo, sino que tomó unos polvos flu y se fue a ver a unos amigos, apareciéndose en casa de los Prince.

—Hola Kingsley, ¿cómo va todo?

—No muy bien Edward.

— ¿Qué quieres decir?— se puso serio el señor Prince.

— ¿Podemos ir a algún lugar más privado?— era el día de Navidad, todos estaban pasándolo bien y no quería darles una mala noticia, pero era mejor prevenir. Harry se encontraba durmiendo, y el resto de los niños con los caballos. En el salón estaban los demás adultos, excepto Edward que volvía de sus habitaciones cuando vio entrar por la chimenea de otra salita al auror.

Edward guió a Kinglsey hasta su despecho y le ofreció el asiento de enfrente de su mesa. Él fue hasta un armario y saco dos vasos y una botella de licor. Llenó los vasos y le tendió uno al otro hombre.

— ¿Qué ocurre?

—Dumbledore estaba muy furioso, nunca lo había visto así. Imagínese que no ha podido disimular el odio que siente hacia usted y su nieto.

—Era de esperarse— Edward tomó un sorbo y se sentó tras el escritorio.

—Me ha preguntado si la gente sabe algo de usted y de su mujer ante la mención de aparecerse públicamente, y le he dicho la verdad, que en el Ministerio no se sabe nada.

—Eso está bien, no quiero que tampoco tengas problemas por ayudarnos.

—Sabe que por mí es un placer, además mi abuela** no me perdonaría nunca que no le ayudase— Kingsley dio un sorbo a su bebida sonriendo.

—Amy siempre ha sido amiga de Margaret, si no recuerdo mal se conocieron antes de ir al colegio.

—Una larga amistad— los dos sonrieron—. Espero que las cosas vayan mejor ahora. Espero saber más para poder informarte y ayudaros. Ahora tengo que irme, mis compañeros se piensan que estoy en el bar con Dumbledore y él se ha ido hace tiempo. Feliz Navidad Edward.

—Feliz Navidad Kinglsey, saluda a tu familia de nuestra parte— le tendió la mano al auror.

—Lo mismo digo— dijo estrechando la mano.

Fueron a una salita pequeña y el Shacklebolt se fue por flu. Edward se fue hasta donde estaba su nieto y sus invitados. Ya contaría lo que Kinglsey le había dicho, al día siguiente, el día de Navidad era para estar felices.

En Hogwarts, Albus Dumbledore se encontraba saludando por los pasillos a los alumnos que se iba encontrando, hasta llegar a su despacho. La gárgola que protegía las escaleras lo reconoció y le dejó pasar sin contraseña. Al llegar al despacho, se fue hasta Fawkes, el Fénix que llevaba muchos años en ese colegio.

—Sabes Fawkes, las cosas no están saliendo muy bien, parece que voy perdiendo autoridad sobre muchos. Al menos hay algunos que parecen neutrales— dijo refiriéndose a Kingsley, sin saber la verdad.

El fénix ululó contento, a oídos del hombre.

—Sí, todo mejorará. Volveré a tener el control de todo o eso espero— Albus empezó a acariciar a animal, sin darse cuenta que una magia brotaba de él, sin saber, que Fawkes le estaba borrando parte de sus recuerdos recientes. Tampoco supo, que a otros como a Minerva o a Molly les sucedía lo mismo.

Los ojos de Fawkes mostraban una determinación que no era propia de un animal, se notaba que era mágico y que tenía mucho poder.

Los recuerdos de la vuelta de los Prince estaban intactos, no así los de que Harry era el hijo adoptivo de Severus, y de que llevaba mucho tiempo sin vivir todo el año con los Dursley. Los recuerdos de la paliza a Harry tampoco fueron borrados, los castigos a los agresores debía cumplirse. Con las cosas tan rápidas, nada era bueno.

Era lo mejor para ellos, pues las cosas no podían desatarse tan pronto y algunos sucesos debían aclararse. Fawkes sabía lo que hacía.


*Bagnold, fue minstro durante los años 1980 y 1990, luego fue sustituido por Fudge. Gracias a El Diccionario de los Magos.

**Obviamente Kinglsey debe de haber venido de algún sitio, así que me he inventado una familia. Amy, puede ser un nombre inglés, yo lo he oído hasta en lugares japoneses. Una amiga mía, que tiene familia en Nigeria y en los alrededores, se llama Ami, así que le he puesto su nombre que me gusta ^^

Aunque las ideas para que no se me olviden las tengo escritas en una libreta o en cualquier lugar de mi casa, agradezco a Jaimol, por el detalle de las reacciones de los demás. Me ha dado una idea, así que si bien lo quería poner salteado con momentos de Harry, preferí poner casi un capítulo entero para ellos, y así se descubren otros pequeños detalles.

Besazos a todos